"Almas"
Basado en BeyBlade
By Ishida Rio
I
Luna Azul.
La primera batalla con Kai como líder de los Demolition Boys había
terminado. EL muchacho estaba frente al túnel escuchando inmutable los reclamos
de sus ex compañeros de equipo.
-¡¿Porqué Kai?! -reclamaba Takao- ¡Creí que éramos amigos!
-¿Amigos?, no me hagas reír -respondió con una torcida sonrisa en su cara
blanca. Sin mas volteó y comenzó a caminar, pero otra voz lo detuvo casi sin
querer-
-¡Kai! -...era Rei. Hiwatari volteó levemente, solo para mirarlo sobre el
hombro. El chico chino se veía perturbado y sus ojos dorados mostraban la
urgente necesidad de una respuesta. Ambos se miraron unos momentos, y Kai
sonrió otra vez, no con superioridad ni soberbia, sino con ansiedad y orgullo.-
-Te veo luego Rei.
El túnel lo abrazó con su oscuridad haciendo que desapareciera del campo
visual de los otros. Su equipo lo siguió en silencio, burlándose de las caras
de asombro e incredulidad de los Blade Brakers.
Por su parte, Rei salió corriendo en cuanto su equipo quedó solo en el
estadio. Sabía que no le sería posible escabullirse después, y esa era su
única posibilidad. Kai había dicho "te veo luego Rei", solo a él,
solo su nombre. Era la oportunidad de saber el porqué real de todo lo que
estaba pasando, y no la perdería. Escuchó remotamente las voces de sus
compañeros en sus espaldas, y los llamados de otros jugadores, incluida Mariah.
A ella solo la miró un instante, y por primera vez, la muchacha no pudo leer en
sus ojos sino el ansia y l a curiosidad desesperada, de esa que suele matar a
los gatos lindos como él. No hubo sonrisas en el breve espacio de tiempo en el
que se vieron.
Todos los movimientos de Rei, sus ojos, su boca, su postura, todo
decía solo Kai. Su espíritu gritaba su nombre, y Mariah supo que quizás no
vería a Rei en mucho tiempo, si es que su amigo no lograba lo que deseaba de
Hiwatari.
Las calles pasaban una tras otra sin detenerse. Extrañamente corría por inercia, como si supiera el camino de memoria, cosa que no era cierta. Su corazón lo llevaba, con el recuerdo de cuando fueron a buscar a Kai y se encontraron por primera vez con Tala e Ian. Las murallas corrían a su lado sin acabarse nunca. Los árboles le dieron la posibilidad de saltar y la luna la de ocultarse.
Sigilosamente, pasando de una manera tan furtiva que se sorprendió a si mismo, Rei se vio cruzando y burlando la cadena de seguridad de la Abadía, hasta llegar al patio central, a aquél lugar coronado por la pileta, de suelo enteramente de piedra y rodeado por el edificio y sus pasillos.
Los primeros ruidos que salieron de su garganta fueron los jadeos desesperados. Había corrido desde que había dejado el domo y eso hacía varias horas. Su pecho se sentía a punto de estallar, y sus músculos palpitaban de una forma dolorosa, impidiéndole estar de pie o respirar adecuadamente. Una aspiración profunda y la retención de ese aire por algunos segundos le ayudó a recuperarse definitivamente. Respirando de manera casi normal y sin el dolor en todo su cuerpo, levantó levemente la mirada, como si algo lo avergonzara.
-Te esperaba.
Su cabeza terminó de alzarse con algo de esfuerzo. Estaba cansado, dudaba
que pudiera ponerse de pie, y aunque pudiera, no quería hacerlo. Solo quería
mirarlo por unos momentos antes que comenzaran a hablar. Kai se mostraba ante
él de una manera tan natural y fresca que se le hacía difícil pensar en las
circunstancias que estaban desatando ese encuentro.
Hiwatari estaba sentado en el borde de la piscina, con las piernas cruzadas, como solía sentarse siempre, pero los brazos estaban hacia atrás, sosteniendo el peso de su cuerpo que se inclinaba sobre el agua. EL mentón de Kai estaba pegado a su pecho, ya que el ángulo de su fisonomía no le permitiría ver a Rei de otra manera. Y sonreía. Sonreía de una manera que sus amigos no conocían, era un gesto completamente complacido, como si por fin hubiera logrado algo que ansiaba toda su vida y que no había podido decirle a nadie. La luz de la luna lo bañaban y la luz jugaba con los pliegues de su ropa y con las curvas propias de su cuerpo. Todo parecía tan irreal, pero estaba ahí, esperando las siguientes palabras de Kai como si fueses una cosa de vida o muerte.
-Sígueme Rei.
Mirando la mano extendida
hacia él en modo de ayuda, Rei aceptó la
propuesta. Se levantó con la ayuda de Kai y lo siguió a través de los
pasillos oscuros de la Abadía. Kon pudo notar que su amigo reprimía sus ganas
de correr con zancadas largas y espaciosas, obligándolo a caminar más aprisa.
Pronto llegaron a una habitación amplia, forrada de madera en sus paredes
interiores, decorada con lo justo y necesario, sin dejar de hacer de la pieza un
lugar confortable y elegante. "Tal como es Kai" pensó Rei. Cortinas
de color marrón que volaban al viento gracias a las ventanas abiertas. Una cama
matrimonial en medio de la pared opuesta, rodeada por dos pequeños veladores de
madera con un cajón pequeño. Cada velador tenía una lamparita negra de
pantalla gris y base ancha. Sobre el respaldo de la cama había un teléfono.
Por la derecha de la entrada, algunos pasos más adelante se veía la entrada a
una habitación aledaña, que adivinó que era el baño. Un enorme ropero se
mantenía frente a la cama, sobre la alfombra color arena que cubría toda la
habitación. Algunos cuadros adornaban las paredes, y una mesa pequeña con dos
sillas junto a una estantería de tamaño mediano repleta de libros de diversos
autores.
Kai cerró la puerta tras su espalda para luego reír un poco.
-Lo logré Rei... por fin lo logré... -le dijo mirándolo fijamente a los
ojos, pero hablando en susurros, como si temiese ser escuchado. Rápidamente fue
hacia uno de los veladores y tomó un pequeño objeto que estaba en él. -Es el
sueño de mi vida Rei... -extendió la mano y Kon pudo ver a Black Dranzer -Es
perfecto... sabes que es perfecto... Sabes que siempre busqué la perfección en
un blade, siempre todo lo que fuera ideal...
-Si, lo sabía...
-Mira esto Rei -Las palabras de Kai siempre iba acompañadas de una enorme
sonrisa de orgullo -Su equilibrio es perfecto, sus materiales son casi
indestructibles. Tómalo, compáralo con Driger, verás que incluso es más
liviano.
Rei tomó con manos temblorosas el blade. Ese pequeño aparato hacía pocas
horas había destruido los blades de sus amigos y robado sus Bestias Bit... pero
Kai estaba tan feliz, tan GENUINAMENTE feliz... El poder de inmediato comenzó a
fluir por sus dedos, llenándolo de una sensación de fuerza que era
tremendamente difícil de dejar pasar. Con algo de indecisión sacó a Driger de
su bolsillo. La Bestia Blanca se remeció de ira al sentir el poder de su nuevo
enemigo, pero la cercanía de su Blade luchador lo tranquilizó, incluso creyó
sentir algo de aquél humano a quien Rei apreciaba tanto. ¿Pero como podía ser
que su dueño y aquél sujeto estuvieran con una bestia como Black Dranzer?.
Driger no pudo contestar sus propias interrogantes y decidió confiar en su
muchacho, en el que había puesto todo su poder.
-Es... más liviano... -dijo sintiendo la ligereza del material -Su anillo de
ataque también es distinto... -observó mirando más de cerca. Kai sonrió mas
ampliamente cuando escuchó el comentario de su compañero. Rei siempre había
tenido buen ojo crítico en cuanto a los blades, igual que Max -Su equilibrio...
con esta pieza debe ser excelente... no tiene imperfecciones....
Con agilidad lo movió sobre su mano, notando el suave giro y la estabilidad
en terreno movedizo. Al recordar la escena que ofreció Kai con Black Dranzer se
dio cuenta de que realmente era un blade maravilloso, o como decía Kai,
perfecto.
Poco a poco se olvidó de sus preocupaciones y se olvidó de que Kai era ahora su enemigo. Ahora eran solamente dos muchachos hablando de la nueva adquisición de uno de ellos.
-Debo admitir que es genial Kai...
-¿Cierto?
Pero de súbito la realidad cayó sobre Rei como un balde de agua fría.
-Kai... ¿no sería más perfecto si estuvieras con tus amigos?... -la
sonrisa de Kai se desvaneció, pero él sabía que tarde o temprano la pregunta
llegaría, el odiado "¿porqué?" aparecería cuestionándolo. Ni
siquiera Rei debía escapar de la curiosidad y el dolor de la traición.
-Cuando tú recibiste a Driger te fuiste... los dejaste
-Cuando me fui no comencé a destruir otros blades ni a robar bestias bit. -dijo
titubeante-
-La perfección está en el poder Rei, ¿no lo ves? -nuevamente los ojos
ansiosos, como si lo único que deseara era que él lo comprendiera -Tu siempre
me has entendido más que los demás... dime que me entiendes, ¡yo se que
entiendes lo que siento!
De un momento a otro se vio acorralado con la pared a un lado y Kai por el
otro. Su mente era un remolino de ideas confusas y extrañas, pero su corazón
sabía que Hiwatari tenía razón. El también había dejado a los White Tigers
por el poder que su bestia le otorgaba... era cierto también que el no robaba
bestias, pero si destruyó muchos blades en su afán de conocer a fondo las
capacidades de Driger. Él también hizo daño en sus primeros años solo.
-Lo se Kai... -dijo bajando la mirada -pero después yo volví... yo dejé de
ansiar el poder y decidí por amigos y abrigo... ¿Querrás eso algún día?
-Siempre te las arreglas para hacer preguntas endemoniadamente difíciles.
-reclamó-
-Respóndeme Kai.
-¿Para qué quieres saberlo? -sus miradas se encontraron pero ninguno encontró
resentimiento u odio en la otra. Desde que quedaron de acuerdo silenciosamente
en hablar, habían temido que el otro los detestara por las nuevas situaciones,
pero se aliviaron al ver que no era así-
-No quiero luchar contra ti. -dijo Rei serio, sin apartar la mirada -Si no
pretendes volver nunca me veré obligado a intentar que dejes a Black Dranzer
para que regreses con nosotros... Y quiero saber si debo prepararme para eso o
no. Dime por favor Kai, ¿querrás volver algún día?
Kai pensó durante momentos interminables sosteniendo su barbilla con una
mano mientras la otra cruzaba su pecho hasta tomar el codo contrario. Realmente
era una pregunta difícil, pero no pensaba realmente en su respuesta (la cual ya
conocía) sino que su meditación estaba centrada en las palabras adecuadas para
expresar esa respuesta.
-Si debo ser sincero Rei... todo depende de ti. -Kon abrió los ojos
sorprendido. -Eres al único que puedo considerar amigo... eres al único al que
no pretendo quitar su bestia bit... Eres el único a quien no quiero destruir.
Pero todo depende de ti.
-¿Qué debo hacer Kai? -preguntó poniendo sus manos sobre el pecho de
Hiwatari. Este sonrió y las tomó suavemente -
-Quédate conmigo Rei. -susurró apretando levemente las manos del otro contra
su cuerpo -Eres todo lo que necesito.
Lentamente sus labios se unieron. Durante largos instantes se besaron con
pasión pero sin prisa, sabiendo que tenían todo el tiempo del mundo por
delante, o por lo menos esa noche completa.
Black Dranzer y Driger quedaron en el suelo, uno junto a otro mientras sus
dueños se despojaban de sus ropas y se encaminaban a tropezones hacia la amplia
cama. Las bestias se miraban con algo de recelo, pero sabían que no debían
odiarse, ya que sus amos estaban unidos por algo que ellos no lograban entender
del todo. Driger mostró sus dientes cuando sintió que el hambre hacía que la
Negra Predadora lo mirara con malos ojos. El Ave se disculpó cerrando las alas
y sentándose sobre sus cuartos traseros. El Tigre Blanco comprendió y se
tendió junto a ella. Juntos durmieron, como sus blade luchadores, luego de
horas de hacer el amor con una pasión que no conocían.
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