"Vidas
Compartidas"
Basado en
Beyblade
By Kmy Kusanagi
Parte Primera
El hogar es donde se cuelga el sombrero
Tyson se dejó caer de un salto sobre su cama, desparramándose los largos cabellos negros por toda la almohada. Una sonrisa se dibujó en sus labios al tiempo que aspiraba con fuerzas una gran bocanada de aire. Independencia.
Por su parte, Max
cargó su bolso hasta llegar a la cajonera que le correspondería, disponiendo
meticulosamente la ropa en su respectivo lugar, con cuidado como si se tratara
de una ceremonia. Tranquilidad.
- ¿Cómo te sientes,
Maxie? ¿No sientes la libertad y la independencia correr por tus venas como
adrenalina pura?- chilló Ty emocionado, rodando por la colcha hasta quedar
abrazado a su almohada.
- Ehhh, la verdad es que tanto así no.- el chico rubio se detuvo en medio de su
concienzuda tarea y observó pensativamente el techo.- Aunque hay que admitir
que esto es mejor que estar en mi casa soportando toda clase de regaños.
- ¡Por supuesto que sí!- Gritó el moreno.- ¡Esto es lo que se dice vivir!
Además, aquí mi abuelo no puede venir a buscarme para entrenar ¿Cierto?
Max no contestó, volviendo a ensimismarse en su labor. La idea de vivir en compañía de sus amigos no dejaba de sonarle algo descabellada, en especial al recordar cierto punto crítico: tenía que compartir la habitación con Takao. Y eso equivalía a soportar sus ronquidos, sus gritos, sus niñerías, sus juegos y sus despistes. A pesar de que lo consideraba su mejor amigo, comenzaba a creer que no era saludable tener que pasar tanto tiempo en su compañía. Se había pillado a sí mismo más de una vez sin ser capaz de hacer bien algún ejercicio por estar pensando en comida. Y eso, era lo que Max llamaba un grave problema.
Hundido como se encontraba en sus propias ideas, no había notado el silencio inusual que había caído sobre la habitación. Sorprendido por el mutismo de Ty, el chico rubio se volvió para encontrarse de frente con una imagen bastante enternecedora, o al menos eso le parecía a Max: definitivamente, Tyson dormido era bastante más apacible y dulce que cuando estaba despierto. Reprimiéndose una carcajada que quería brotarle de la garganta, Max se acercó hasta alcanzar la manta de la cama de su amigo.
El cabello azul oscuro cubriendo la zona derecha del rostro, la mano izquierda empuñada cerca de su boca, casi parecía de que un momento a otro se chuparía el dedo como un niño pequeño. La otra mano colgaba inerte por el borde de la cama, los dedos rozando la espesa alfombra.
Max esbozó una
sonrisa mientras lo cubría, preguntándose cuan cansado estaría Ty como para
dormirse sin siquiera haber cenado. Tanto tiempo conociendo al pelinegro y ya
conocía de memoria cada una de las costumbres del chico. Era parecido a un
hermano para él y, aunque tenían la misma edad, no podía evitar pensar en él
como en su pequeño hermanito Ty- chan.
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La segunda habitación del departamento era ocupada por Kai y Ray. Ambos chicos habían lanzado sus bolsos hacia cualquier parte, demasiado aturdidos aún sobre lo que estaba pasando como para detenerse a intentar siquiera guardar sus cosas.
El chico de cabello bicolor estaba de espaldas en su cama, admirando por un resquicio de la cortina un trozo de cielo azul casi negro que se podía captar a duras penas. Los brazos cruzados tras la nuca y el cuerpo en tensión. Era bastante extraño el hecho de que él estuviera ahí.
En un principio la
idea le pareció la cosa más descabellada. Después la más idiota. Un poco
más tarde pensó en que tal vez debería de conseguir un buen siquiatra para
sus amigos. Pero había aceptado. Y odiaba recordar el motivo por el cual en
esos momentos estaba lejos de su hogar. Se ruborizaba de sólo pensar en lo
idiota que había sido al dejarse convencer por la cara de cachorrito abandonado
que había utilizado Tyson para convencerlo.
Y claro, él había caído.
Ray estaba sentado en el suelo junto a su cama, observando soñadoramente la habitación, recorriendo cada rincón del lugar con la mirada, barriendo el techo en busca de algún misterio interesante que desentrañar. Es que tener de compañero de cuarto a Kai Hiwatari no era lo que se decía una emoción fuerte. El ruso- japonés se contentaba con quedarse callado o fulminar con la mirada a quien se atreviera a hablar. Y eso no era uno de los sueños de Ray.
La idea de mudarse a vivir con sus cuatro mejores amigos de toda la vida le había parecido divertida y emocionante. Liberarse de una vez de las ataduras familiares, compartir con los chicos cada cosa del diario vivir. Era un gran proyecto. Luego, había venido el asunto de elegir departamento y sus ánimos comenzaron a menguar.
Por un lado estaba Kenny, quien haciendo gala de un gran raciocinio, había hecho una extensa lista con todos los apartamentos que estaban al alcance de sus dineros, que quedaran cerca de sus lugares de estudio y que contarán con las suficientes comodidades. Luego había estado Kai, quien no parecía querer cooperar y se oponía a cualquier lugar que el resto escogiera. De no ser porque ya llevaban demasiado tiempo buscando, de seguro que aún estarían recorriendo las calle y moliéndose los pies tratando de hallar algo del gusto del chico. Más tarde llegó el problema llamado Takao. En el primer lugar que les pareció factible, el chico se encargó de demoler media construcción. En el segundo, sin querer, pisó la cola del perro del dueño del lugar y se vio obligado a escapar del animal, que parecía decidido a vengarse. El tercer caso casi los lleva a claudicar, cuando Ty se encargó de que sin necesidad de vivir todavía en el edificio, una horda de vecinos enfurecidos se alzaran en contra de ellos.
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Kenny acomodó a
Dizzi en el escritorio y se sentó en el borde de la cama, balanceando
inútilmente los pies. Entre medio de los abundantes mechones de cabello
castaño, observó la soledad pacífica de la habitación. Estaba sólo él.
Claro, y Dizzi.
Agradecía a su buena estrella la bendición de ser el favorecido con su habitación individual. Por segundos creyó que le tocaría con Ty o en el otro extremo con Kai. Un locuaz muchacho que no se paraba a pensar las cosas o el chico más gélido que había conocido en su vida. Pero, la buena suerte estuvo de su parte y había logrado salvarse de cualquiera de las dos opciones.
Flash Back
- Ya, les diré como
lo haremos. Como hay sólo tres habitaciones y de seguro todos hemos notado
nosotros somos cinco, tendremos que dormir en parejas aparte de uno de nosotros
que tendrá la habitación de una sola cama.- Kenny calló esperando alguna
interrupción.- Lo haremos de la siguiente manera.
Cuando sacó una hoja de papel de su bolsa y rápidamente anotó algunos
símbolos en ella, nadie habló. Luego procedió a cortar con los dedos de
manera muy rudimentaria y arrugarlos.
- Ya. Aquí están
escritos las letras A, B y C. a los que les toquen las dos A compartirán su
habitación que es la primera. Los B la segunda. Y el C, dormirá solo en la
última.
El Jefe había
cerrado los ojos al momento de tener que leer su trozo de papel. Escuchó un
juramento bastante fuerte de parte de Kai y una risita nerviosa de Ray, mientras
lentamente levantaba los párpados y leía su sentencia. C.
Tyson y Max corrieron por la sala y el pasillo, gritándose y riendo mientras
trataban de llegar antes a su respectiva habitación y elegir cama. Oyeron desde
sus lugares en la sala de estar el ruido inconfundible de alguien chocando con
una puerta, al tiempo que el lloriqueo conmovedor de Ty resonaba por el
departamento. Escucharon un par de carcajadas de Max al tiempo que Tyson
aparecía con los ojos llorosos.
- ¡Eres un tramposo
Max! ¡Casi me fracturó la nariz con esa maldita puerta!
Por las nucas de los
tres chicos restantes corrió una inmensa gota de sudor, observando al chico
moreno sentarse en un rincón con un aura oscura a su alrededor.
Fin Flash Back
Continuará...