"Beysball"
Basado en Beyblade
By Mochita-Chan
Un Out
Después de mucho rato,
se aventuró a coger el teléfono y marcar el número. Después de varios
timbrazos, se escuchó algo.
–Hola, Kai – dijo un
emocionado Rei al ver que era la voz de Kai, pero su entusiasmo se desvaneció
al escuchar el típico mensaje «Habla
Hiwatari. En estos momentos no me encuentro, así que deja tu mensaje»
– Hola, Kai. No hemos hablado desde que ocurrió... “Eso”... entre
nosotros dos... Me gustaría que me hablaras pronto, ya me estoy preocupando por
no verte y en verdad... te estoy extrañando. Llámame.
Colgó el teléfono. Le
había dejado doce mensajes en un día y aún seguía sin pistas sobre Kai. Hacía
tres días que el dueño de Dranzer había desaparecido desde su encuentro íntimo
con Rei, cosa que le empezaba a preocupar de sobremanera.
–¡Rei, h* de p*! ¡Otros
tienen que usar el teléfono! – protestó Takao desde afuera. Detrás de él
había una gran fila aguardando por el uso del teléfono público de la escuela.
* * *
–Miren esto. Me toca el
curso de “Taller” – dijo un emocionado Max a Kyo y Takao.
–Esto es raro ¿Por qué
te metiste a “cocina”, Takao? – le preguntó Kyo, acomodando sus lentes.
–Es que en parte tengo
que aprender a cocinar y en esto se requiere mucha paciencia. Así también
puedo mejorar en el Baseball y el Beyblade – respondió el muchacho
reflexivamente, pero luego volvió a ser el de siempre – Además puedo comer
ahí.
–Siempre imaginé que
era algo así – rió el muchacho rubio.
–Miren. También está
la fecha para el siguiente juego... El próximo sábado a las 10.30 de la mañana.
–Estaremos listos para
patear traseros – proclamó el campeón mundial de Beyblade.
Vieron pasar a Rei muy
abatido, lo cual automáticamente les llama la atención.
–¿Rei? ¿Qué te
sucede, viejo? – preguntó Takao.
–¿Eh...? No, no es
nada... – desvió la mirada al suelo, pero luego volvió a armarse de
determinación – ¿Alguno de ustedes ha visto a Kai?
–¿Kai? – los tres se
pusieron pensativos.
Ahora que se daban
cuenta, notaron que Kai había faltado a clases hacía buen tiempo.
–¡Es cierto! ¡El
bastardo no está y el partido es el próximo sábado! – exclamó Takao.
–¡¿Sólo te interesa
el partido?! ¡¿Ni siquiera te interesa si Kai está bien?! – exclamó el
muchacho chino.
Automáticamente Rei se
mordió la lengua al darse cuenta de que se vendió él solo.
–Rei... ¿Estás bien?
– preguntó Max, algo confundido por ver la reacción de su amigo.
–Sí, Rei. Estabas muy
raro desde hace días. No hacías caso, andabas en tu propio mundo... – dijo
Kyo.
–... Y eso sin contar
las 17 veces que acaparaste el teléfono público – intervino Takao.
–P-pues... – tenía
que pensar rápido en algo.
En ese momento llegó una
limusina y se estacionó frente a la escuela, llamando la atención de todos los
estudiantes. Rei abrió los ojos con sorpresa al ver que se trataba de Kai. Pero
él no estaba en uniforme, mas bien iba en traje y camisa negros y una corbata
roja, sin las rayas azules que generalmente se pintaba en las mejillas.
–Kai. Te habíamos
estado buscando por tres días ¿Qué pasó? – preguntó Kyouju, seguido por
los otros tres Bladebreakers. Rei no se atrevió a hablarle, estaba muy
avergonzado como para hacerlo.
–No tengo tiempo para
hablar con ustedes – muy serio, fue hacia la oficina del director.
–¡¿Quién se ha creído
que es para tratarnos de esa manera?! ¡Y nosotros que nos preocupamos por él!
– protestó Takao, que era contenido por Max y Kyouju.
* * *
A la salida, Takao, Max,
Kyouju y Rei esperaron en la puerta de la oficina del director para esperar a
Kai.
–Me pregunto por qué
estará hablando con el director... – murmuró Max.
–De repente es para
excusarse por los tres días que faltó a la escuela – pensó el jefe.
–O quizás esté
ahorita diciéndole al director “Soy demasiado cool para esta escuela de
cuarta” – dijo Takao, remedando al chico nipón-ruso.
Rei se limitó a esperar
en la banca. No evitaba pensar que él había tenido algo que ver con el
malestar de Kai.
Hablando del Rey de Roma,
Hiwatari salió más serio que antes. Está sosteniendo su saco por encima de su
hombro y su ceño estaba fruncido.
–¿Qué ocurrió? ¿Acaso
te botaron de la escuela? – preguntó Max.
–¿O acaso eres mucho
para esta escuela que decidiste privarnos de tu “maravillosa” persona? –
trató de intimidarle Takao.
Kai les miró con
frialdad, y luego, sin voltear a verles, les dijo.
–Me voy a Rusia el próximo
sábado.
Eso les cayó como un
balde de agua fría, peor si se pudiera ver el estado de shock en el que se
sumergió Rei.
–¡¿Cómo es eso de
que te marchas este sábado?! ¡El partido es este sábado! – le reclamó Kyo.
–¿Y eso qué tiene que
ver conmigo? – respondió indiferente.
–¿Por qué...? – se
limitó a murmurar Max, aún sin poder asimilar bien la noticia.
–No te molestes en
preguntarle, Max. De seguro que le llegó Japón, y lo único que hace es
empacar las pelotas e irse a la “Madre Patria” – bufó un molesto Takao.
–El baseball es lo que
menos me interesa en estos momentos. Lo que yo haga fuera del país no es asunto
suyo ni de nadie – dicho esto, cruzó el pasillo.
Mientras caminaba, cruzó
miradas con Rei, que estaba muy destrozado como para detenerle. Kai suspiró
profundamente y pasó de largo al que fuera su pareja.
* * *
Cuando fueron los cuatro
a comunicarle la noticia a su entrenador, Michael estaba a punto de entrar en un
colapso.
–¡¿Cómo que Kai se
va?! ¡Tenemos un partido el sábado! – exclamó completamente alterado.
–No tengo idea.
Simplemente dijo que se largaba – Takao se dejó caer pesadamente en uno de
los sillones. También estaba molestísimo.
–¡No puedo creer que
esté pasando esto! – entonces Michael volteó a ver a Rei, que seguía en
estado de depresión – ¿Y a él qué le pasa?
–No lo sé... No tenía
idea de que le afectara tanto el que Kai se vaya – comentó Max.
–N-no sé si podré
jugar así... – murmuró Rei aún sumergido en su melancolía.
Los demás se quedaron en
blanco. Lo siguiente que se ve y escucha en el cuarto es a Takao, Max y Kyo
tratando de evitar de que Michael se tire por la ventana del cuarto.
* * *
Al día siguiente, Mao
llegó a la cancha para practicar como siempre. Los demás hacían lo rutinario,
pero Rei no estaba ahí. Al verla llegar, Max se le acerca presuroso.
–¿Algo? – le preguntó
el rubio.
La muchacha negó con la
cabeza.
–Rei no ha ido a
clases. Ha estado en cama desde la mañana – respondió ella.
–Aún me pregunto lo
que le habrá ocurrido – dijo Rai.
Takao, Max y Kyouju
guardaron silencio. Ellos ya habían notado cuál era la causa del malestar de
Rei, ya que habían visto la actitud de ambos por separado, además de notar que
el cambio de actitud se había dado hacía cuatro días (esos dos no estuvieron
en la fiesta de triunfo del equipo) No era bueno que los White Tigers supieran
que Kai y Rei tuvieron un affair.
El silbato de Michael sonó
y los demás fueron a escuchar indicaciones de su entrenador.
–Ahora que Kai se fue,
tendremos que ver quién los suplirá en sus puestos – Michael se ajustó la
gorra y señaló a Max – Tú lanzarás en lugar de Rei, Max. Estoy contando
contigo.
Mizuhara se sonrojó
levemente al escuchar eso de Michael. Asintió nerviosamente, deseando no
defraudarle.
Luego de varios
replanteamientos de estrategias, los demás volvieron a hacer los
calentamientos, quedándose en la caja Kyouju, Michael, Max y Takao.
–Rei debe jugar sí o sí
– dijo el entrenador del equipo.
–Pero mira lo
destrozado que está – dijo Kyouju – Parece que se hubieran llevdo parte de
su espíritu.
–No está enfermo ni
inválido. El estar deprimido no es excusa alguna para hacer que nos derroten
humillantemente. Así que quiero que hagan lo posible por sacarlo – era obvio
que Michael haría todo lo que fuera para que Rei jugara, mas bien para que el
equipo ganara.
–Mira, Michael. Conozco
bien a Rei. Trataré de hablar hoy en la tarde con él... – dijo Max.
–Mejor ve ahora.
Mientras antes regrese será lo mejor.
–También iré yo –
Takao siguió a Max, dejando solos a Kyouju y Michael.
Kyo miró la expresión
seria de Michael y se encogió de hombros. El entrenador, aún con expresión
seria, le dijo:
–¿Qué esperas? Ve con
ellos también.
–S-sí, claro... – rió
nerviosamente y se fue corriendo.
* * *
–Vamos, Rei. Sal de ahí
– Max tocó la puerta de la habitación por tercera vez.
No hubo respuesta. Takao
se impacientó y, a punto de derribar la puerta con los puños, Kyouju le miró,
así que el hiperactivo chico tuvo que respirar hondo y limitarse a tocar
suavemente la puerta.
–Oye, Rei. Vamos a
jugar un partido de Beyblade... Ya sabes. Para no aburrirnos tanto con el
Baseball. Apuesto a que te pateo el trasero esta vez. Anda y defiende tu honor
de Bey-luchador.
Después de un rato, Rei
salió.
–Está bien. Solo un
tres a tres – dijo con desánimo.
Estaba claro que por más
deprimido que uno esté, el Beyblade sigue siendo algo que no se deja de lado, más
aún si se toma en cuenta que se reta a un Bladebreaker.
* * *
Se encontraban ahora en
el patio de la casa de Takao. Rei, todavía sin ánimos, alistó a Drigger,
mientras Takao ya tenía listo a Dragon.
–¿Listo, Rei?
–Listo...
–¡3! – dijo Takao.
–¡2! – Max apretó
los puños.
–¡1! – Kyo alistó
su laptop.
–¡Let it Rip! –
gritaron Rei y Takao, soltando sus Beyblade.
Obviamente Takao estaba
tomando la delantera. El muchacho moreno pudo darse cuenta de que Rei ni estaba
concentrado en la beybatalla.
–¡Rei! ¡Concéntrate
en el juego! – le gritó Max.
–No estoy de ganas para
seguir con esto.
–¡Kai ya se largó!
¡¿Acaso vas a seguir lamentándote de no tener a tu amante cerca?! – gritó
un molesto Takao.
Ante esta frase, Rei quedó
paralizado al descubrir que sus amigos ya estaban enterados de lo que él tuvo
con Kai.
–¿Qué sucede? ¿Toqué
un punto sensible? – dijo Takao, tratando de provocarle más – Apuesto a que
a Kai no le gustó cómo “Lanzas la curva”
Rei se molestó más al
escuchar que Takao se burlaba de él.
–¡Drigger, acábalo!
La bestia-bit salió de
su Beyblade y se dispuso a atacar. Dragon también salió y le dio batalla.
–¡¿Eso es lo mejor
que puedes dar?! – le dijo Takao – Ya veo por qué te dejaron.
–¡Cierra la boca,
Takao!
–¡¿Por qué?! ¡¿Acaso
herí tus sentimientos?! ¡¿Más de lo que Kai te hizo?! ¡El maldito se fue!
¡Acéptalo! ¡Pero esa no es razón para defraudarnos a todos!
Al mismo tiempo, Takao
terminó derrotando a Rei, que cayó de rodillas. No estaba así por la derrota,
mas bien por todas las verdades que Takao le estuvo diciendo.
–No me defraudes...
Para mí, sigues siendo uno de los mejores en todo... claro está, después de mí
– Kinomiya se acercó a él y le dio la mano para ayudarle a levantarse.
–Takao...
–Anda, Rei. Yo aún
confío en ti – dijo Max.
–Igual yo. Y el equipo
te necesita – Kyo también intervino.
Rei comenzó a sonreír
poco a poco. Tomó la mano de Takao, que le ayudó a pararse.
–He estado comportándome
como un bebé. Gracias, muchachos.
–No hay problema. Lo
agradecerás mejor si lanzas bien el sábado – Takao guiñó un ojo.
Kai no estaba, pero Rei
reafirmó que aún tenía buenos amigos a su lado.
* * *
El equipo pudo conseguir
a un reemplazo para Kai. No era tan bueno en el bat, pero era el último recurso
que tenían.
Mientras tanto, Kai ya
estaba alistando maletas. Aún le dolía el tener que dejar Japón, pero su
miedo a enfrentar a Rei era más grande. Ese era el motivo por el cual estaba
marchándose.
–Todo está listo, señor
– dijo un mayordomo.
–Ahora bajo – Kai
terminó con su última maleta.
En ese momento escuchó
ruidos en el jardín. Eran sus perros guardianes y parecía que estaban
persiguiendo a alguien. Ese alguien llegó trepando a la ventana de su habitación.
Kai se quedó sorprendido al ver de quién se trataba, pero volvió a su actitud
arrogante.
–¿Qué buscan aquí,
tontos? – les dijo a Max, Takao y Kyo, trepados a la reja de enredaderas que
estaba en la pared.
–Hablar contigo –
respondió Takao.
Fin del capítulo
Continúa
------
Notas:
–Sí que me demoré
para entregar este ep. Comprendan que estoy en la academia y tengo aún que
postular a la universidad, así que gracias por ser pacientes conmigo.
–¿Ahora qué pasará
con esto? ¿Cómo así lograrán resolver el problema entre Kai y Rei? ¿Ganarán
el partido? Eso y más en los próximos episodios.
–Increíble que en este
episodio se hayan puesto a jugar Beyblade.
–Espero que les haya
gustado este episodio y traten de mandar sus comentarios. Gracias a todos por
los ánimos para continuarla.
–Saludos a Kory, Oro,
Clow y los demás que me leen.