"Dulces Espíritus"
Basado en Beyblade
By Roquel

Capitulo 2

CASTIGO Y BIENVENIDA

Cuando el dolor de sus huesos se detuvo, jadeo en el piso con la cara vuelta hacia la tierra. El sonido de arbustos y hojas al moverse, fue ahogado por el grito de su propia conciencia, y un leve adormecimiento comenzó a extenderse por su cuerpo. Sabía que TODOS eran espectadores del castigo, eso garantizaba que ningún otro se atreviera a cometer la osadía de intentar algo semejante.

Por el rabillo de su ojo, vio a Rei temblar imperceptiblemente al momento en que se ponía de pie. Ni siquiera el dolor de la tortura era suficiente como para hacer desaparecer la terquedad del gato. El chico se aferraría a su orgullo hasta las ultimas consecuencias, simplemente para desafiar y enfurecer al guardián. Estuvo tentando a sonreír, pero la mueca se disolvió justo en el momento en que escucho un batir de alas e inmediatamente una expresión agria ensombreció sus rasgos.

Seguramente, Yui se regocijaba de verlos en aquel estado; casi podía escuchar la risa en su cerebro... Aunque ciertamente, dudaba que tuviera uno.

Bien, pues él no planeaba darle la satisfacción de verlo en el piso.

En cuando sus brazos le respondieron, apoyo las palmas de sus manos en el pasto húmedo y lentamente fue levantándose; consciente de que la atención de Daisuke no estaba sobre su persona, o de lo contrario habría caído al piso sacudiéndose de nuevo.

Terminó sentado en el piso, limpiando la saliva de su rostro e ignorando valientemente el dolor que se extendía por sus extremidades. Casi se sorprendió al ver a Rei tercamente de pie, rígido, como si nada hubiera sucedido, con el mismo brillo peligroso en sus ojos, y hubiera podido decir que sus labios se curveaban en una sonrisa, de no ser porque estos estaban sangrando.

- Cada día que pasa te fortaleces, Drigger - siseo Daisuke

Era obvio que Rei tenía que fortalecerse si a cada rato se veía en situaciones parecidas. En su caso, él podía decir que no estaba acostumbrado a ese tipo de castigos, al menos no como Rei. Las veces que Daisuke le había obligado a soportar dolor semejante, solamente era porque había estado con Rei cuando este había desobedecido.

Aunque no se lo reprochaba. No tenía por que.

Porque aparte de esos pequeños problemas, Daisuke no podía tener queja de su persona, cumplía y obedecía, rápida y eficazmente; aunque el tipo no le simpatizara en lo más mínimo. De haber podido le habría arrancado la cabeza, pero su estúpido honor se lo impedía, además de que era muy probable que fuera él quien perdiera la suya... Y lo único que lograba controlar su temperamento, era jugar, bromear y molestar a Rei, evitando que cometiera la estupidez de desafiar al guardián.

El único en atreverse a semejante locura, era Rei, y era al único a quien el guardián se lo permitía; pues era seguro que cualquier otro que lo intentara terminaría de regreso en el inframundo. La vez que él lo hizo, había permanecido inconsciente cerca de un mes, además de tener que soportar las burlas de Rei durante muchas semanas más. El gato adoptaba un peculiar aire insolente cada vez que se dirigía a Daisuke, y su mirada brillaba desafiantemente cada vez lo veía a los ojos

Justo como sucedía en ese preciso momento.

De hecho, todos sabían que Rei era la excepción; pues aparte de ser el único que lo desafiaba, era el único que se atrevía a mirarlo frente a frente. Todos sus lacayos, él incluido, estaban obligados a no verlo a los ojos, a menos que desearan ser torturados lenta y dolorosamente. Era como una forma más de imponer su dominio sobre ellos, pero que no siempre lograba hacerlo a la primera. Muchos de sus compañeros fueron demasiado tercos, y tuvieron que sufrir en más de una ocasión, antes de darse por vencidos y aceptarlo.

Podía enorgullecerse de decir que él había sido uno de esos tercos.

Escuchó a Rei caer, y apartó la mirada. Parecía que Daisuke no lo dejaría ir tan fácilmente...

- No lo tolerare más, Drigger - aseguro Daisuke - He tenido suficiente de tu desobediencia.

Esas mismas palabras había escuchado en ocasiones anteriores; pero Rei jamás le prestaba atención a ningún tipo de advertencia. Seguía desafiándolo cada vez que podía; ya fuera desobedeciendo al guardián, atentando contra sus deseos, u ocultándole algunas cosas, pero el gato continuaba terco en su empresa. Y cuando lograban atraparlo casi siempre lo disciplinaban con el típico castigo de obediencia; como sucedía en ese preciso momento.

Intuía que lo que más le enfadaba a Daisuke no eran las faltas en sí, sino el que Rei siquiera cometiéndolas. No entendía que era lo que Rei buscaba al seguir desobedeciéndolo.

Algunas veces hasta llego a preguntarse si el cerebro de Rei seguiría en su cabeza, o se habría deshecho después de haberlo sometido a tanto maltrato; porque el chico no parecía ni levemente interesado en la posibilidad de ser castigado por desafiar a Daisuke, ni mucho menos el ser asesinado al despertar su ira. Al contrario parecía que eso era lo que buscaba...

Paso algún tiempo para que finalmente entendiera que eso era solamente otra manera de revelarse. Era la forma que el gato usaba para demostrarle a Daisuke que los castigos no le hacían desistir de sus intentos, ni mucho menos servían para que él obedeciera sumisamente.

Y, tal vez, todo su comportamiento se debía a que Drigger era el primer espíritu al que Daisuke había otorgado forma humana, y el primero en ser obligado a permanecer bajo su servicio; aun en contra de sus deseos. Y sin embargo en todos esos años, el guardián no había logrado domar al tigre y mantenerlo a raya, ni siquiera era capaz de que Rei obedeciera y respetara cada una de sus ordenes, parecía que lo único que hacia era aumentar la antipatía del gato hacia él.

Ciertamente, no sabía como es que Rei había terminado sirviendo a alguien como Daisuke, y porque aun permanecía con él. Aunque pensándolo bien, él no sabía mucho sobre el pasado de Rei.

SABÍA que ya había cumplido los dos siglos al servicio del guardián, él más antiguo de todos ellos, y SABÍA que por él, los sirvientes de Daisuke se habían incrementado.

Y eso era fácil de explicar.

Cuando Daisuke comenzó a otorgar cuerpos físicos a los espíritus que encontraba, estos se mostraron reacios a obedecerle. Ninguno deseaba servirle, aunque fuera su obligación por el beneficio que les hacía, porque su honor les impedía obedecer a alguien más débil que ellos. Era ahí cuando Daisuke los retaba a un duelo, ofreciéndoles la libertad con su cuerpo físico si su campeón perdía, pero obligándolos a jurar lealtad eterna si ellos caían.

En doscientos años, Drigger jamás había perdido una batalla.

Daisuke se aprovechaba al saber que ninguno fantasma faltaría a su palabra después de aceptar el duelo, y sello el pacto escogiendo para cada uno de ellos un nombre, obligándolos a dejar atrás sus nombres mortales. Es decir, el nombre con el que solían llamarlos antes de que murieran.

Porque los espíritus no eran más que almas, antes mortales, que habían logrado escapar del mundo de los muertos; algunos de ellos en busca de venganza, otros por asuntos inconclusos, otros más porque simplemente no querían marcharse. Asi que al dejar atrás el inframundo, y establecerse en el mundo mortal, eran capaces de adquirir ciertos poderes, relacionados con distintos elementos: El fuego, el viento, el agua, la tierra, o el hielo; dependiendo del lugar donde llegaran a establecerse.

El perder en nombre de Daisuke, los obligaba a servirle sin poder librarse de su compromiso. Su juramento de lealtad, los unía por un lazo de honor, que los forzaba a obedecer hasta la muerte de su amo, además de que Daisuke había desarrollado la capacidad de torturarlos si no cumplían con sus deseos.

Todos eran diferentes, de caracteres y personalidades distintas, pero tenían en común el mismo resentimiento, y compartían la misma antipatía hacia uno de ellos; y eso era el que Drigger no fuera su persona favorita. No les agradaba que fuera más fuerte, ni que Daisuke tolerara todas sus insolencias.

Él mismo había sido abatido por el gato. Pronto cumpliría un siglo y medio al servicio del guardián.

Sin embargo él era el único que no lo evitaba. Todos los demás se limitaban a transmitirle alguna orden, y se marchaban dejándolo solo, trayendo como consecuencia que Rei se aislara de todos, se volviera desconfiado, y que permaneciera insociable antes de que él llegara.

Cuando él había peleado con Drigger, en el duelo que Daisuke le había ofrecido, el gato había logrado llamar su atención por sus asombrosas habilidades y lo letal de sus ataques. Desde ese día se divertía molestándolo. Al principio, Rei le ignoraba, y cuando lo provocaba era común escuchar una que otra indirecta, algún insulto, o sus abundantes sarcasmos... Hasta que poco a poco a Rei dejo de molestarle su presencia.

Aunque nada de eso había sido fácil.

Rei era astuto, cinico algunas veces, frío la mayor parte del tiempo, leal hacia alguien cuando esa persona le demostrara la misma lealtad, divertido en ocasiones excepcionales y bastante comprensivo en momentos difíciles, pero era tan terco y desconfiado, que habían tenido que pasar dos años para que Drigger lo aceptara como camarada.

Como nadie deseaba exponerse a ser castigado por alguna de las desobediencias del gato, preferían no trabajar con él, dejándolo a él como único acompañante, pero la terquedad de Rei continuó de tal forma que él se veía en serios aprietos para lograr alguna palabra del felino.

No obstante, él también poseía una terquedad capaz de hacerle competencia a la del gato, y no desistió hasta que logro que Rei contestara a cada una de sus bromas, y comentarios... Lentamente se volvieron amigos. Aunque todavía le tomo bastante tiempo convencer a Drigger para que aceptara decirle su nombre mortal: Rei, a cambio de que él le diera el suyo: Bryan.

Desde entonces había adoptado la costumbre de llamarse asi cuando estuvieran solos, indicando la confianza que se tenían. Sabía que él era la primer persona en quien Drigger confiaba, asi como él había llegado a confiar en el felino...

Si, el gato era especial, pero era todo un misterio... Y dudaba que alguien pudiera llegar a desentrañar dicho misterio. Jamás podías llegar a enterarte de lo que había hecho a menos que él se dignara a contártelo, era capaz de esconder perfectamente sus huellas que nadie podría saber cuantas veces había desobedecido.

Por eso fue una total sorpresa enterarse que Daisuke siempre había estado pendiente del felino, al punto de conocer detalladamente todas y cada una de sus faltas. Pero fue aun más desconcertante darse cuenta de que Rei sabía que Daisuke lo vigilaba, pues no pareció sorprenderse, ni asustarse cuando el guardián le reclamo por ellas, ni dijo nada cuando lo hicieron pagar dolorosamente.

- En la batalla en que perdí mis poderes - continuaba Daisuke con la pequeña lista de crímenes, dejando a Rei tomar aliento antes de volver a empezar el castigo - tu advertiste a los guardianes del ataque, te dejaste ver por ellos y los alertaste...

Si... Recordaba que el felino no apareció hasta que su amo les llamo porque dos mortales habían llegado hasta la cueva.

- ...Enviaste por los Ivanov cuando los Hiwatari comenzaron a morir - decía Daisuke colérico - Y de alguna manera convenciste a Kensuke Hiwatari de que ellos eran su ultima salvación. Por tu culpa esos estúpidos guardianes regresaron para complicar las cosas. ¡Salvaste a sus descendientes!

Bueno. Eso si era algo nuevo.

- Y la peor de tus faltas ha sido desafiarme al liberar el alma del primer Hiwatari condenado. El no tenía porque morir, debía sufrir lenta y agonizantemente la muerte de su sangre, tenía que ver como me apoderaba del ultimo de los suyos. Lo liberaste de mi castigo... Y pagaras por ello.

Eso lo sabía, o al menos lo sospechaba.

Un día el gato había regresado con la noticia de que el alma de Kensuke Hiwatari había sido liberada. Todos eran conscientes de que, gracias a la forma física que Daisuke les había dado, ellos eran los únicos que tenían esa capacidad; asi que eso limitaba a los posibles culpables. Sin embargo todos sabían que el único lo bastantemente loco como para retar a Daisuke, era Drigger... Asi que hallar al culpable había sido relativamente fácil, aunque nadie contaba con pruebas en su contra.

Un ahogado gemido de Rei detuvo el torrente de pensamientos, y lo vio estremecerse una vez más. Ese era el castigo más largo que hasta ahora Daisuke le había inflingido. El comenzaba a ser consciente del adormecimiento de sus extremidades, y su mente empezaba a tener pensamientos más claros...

Veía las miradas que los demás le daban a Rei. Algunas eran frías, e indiferentes, otras estaban atemorizadas, y unas cuantas se regocijaban, Yui estaba entre estas ultimas.

- Que no le quede duda a nadie, que aun sin mis poderes, soy capaz de hacerlos obedecer - había dicho su amo antes de darle un breve descanso a Rei - Drigger, no habrá una próxima vez. - Rei había comenzado a levantarse con dificultad - Porque de lo contrario... - su sombra se inclino ligeramente, y con siseante voz le había dicho, solo para que Rei escuchara, aunque lo suficientemente audible para que él también entendiera - ...recordaras el porque estas aquí.

Frunció el entrecejo al no entender nada, sin embargo pareció que Rei si sabía de lo que hablaba porque se quedo quieto, sin levantar la mirada.

- Falborg - le llamó Daisuke momentos después - ¿Es necesario que te recuerde mi orden?.

Movió la cabeza negativamente.

- Entonces, asegúrate de que esto no vuelva a repetirse. De lo contrario pagaras por su culpa.

Asintió levemente. Aunque ¿Que otra cosa podía hacer?.

- Habrá que hacer un ligero cambio de planes, ahora que la piedra se ha marchado. ¡Yui!. - llamó y el águila voló hasta posarse cerca de él. - Ven.

Y la sombra de Daisuke se marcho seguido por águila blanca, y poco a poco los demás lo imitaron. Se levanto torpemente, y su mirada giro en busca de algún curioso que permaneciera cerca. Al no encontrarlo dejo escapar una risa seca.

- Rompiste tu record - bufo dejándose caer con la espalda apoyada en un árbol, frotando su muñeca para hacer desaparecer el adormecimiento, mientras sentía sus extremidades congelarse. - Dos castigos en un solo día; ¡En menos de tres horas!. Debes de estar satisfecho

- No realmente. - replico el gato deslizándose suavemente por el pasto para quedar recostado, sus huesos temblaban, y sentía su carne quemándole; dejo un quejido escapara cuando su cuerpo entro en contacto con el suelo duro

- ¿Por que? ¿Que esperabas? - preguntó Bryan alterado, pero sin obtener respuesta - Por la forma como reaccionó es un milagro que no te hubiera matado.

- Nada de eso - gruñó Rei de pronto irritado - Eso solo es otro castigo - añadió.

- ¿Eso crees? - no sabiendo muy bien a que se refería.

- Eso es. - afirmó Rei furioso. Suspiró y añadió - Además, pensé que no creías en milagros.

- Y no lo hago. Pero en casos como este, uno siempre duda.

- Todo tiene una explicación - replico el gato con sencillez con un ligero tono adormecido

- Y supongo que tu sabes cual es, ¿no?

- Tal vez... - la expresión irritada del gato se esfumo, dando paso a una mueca divertida, que inmediatamente fue sustituida por una de dolor.

- ¿Quieres que vaya por algo para el dolor? - se ofreció Bryan mirando fijamente la sangre de su boca.

- No lo necesito - afirmó tranquilamente - Se pasara pronto.

- Eso no lo dudo; pero no creo que quieras sufrir hasta que eso suceda.

- Cierto... - contuvo el aliento y lo libero de un solo golpe, obligándose a cerrar los ojos - Gracias por tu ofrecimiento, no esperaba menos de ti.

- Ni lo menciones. Veras; - Bryan sonrió - mientras más tardes en curarte, más tiempo tardaremos en vengarnos de Yui... Ni creas que me quedare de brazos cruzados mientras ese pajarraco se mete donde no le llaman

El gato estuvo a punto de reír pero solo se escuchó una tosecilla. Asi que solo le devolvió la sonrisa.

- Debí imaginarlo... Sin embargo, no creo que puedas volar en ese estado, al menos no ahora.

- ¿Disculpa? - bufo Bryan ofendido - Soy perfectamente capaz de ir al pueblo y regresar

Rei abrió un ojo para verlo, y Bryan notó inmediatamente el brillo de incredulidad. Frunció el entrecejo molesto, e intento levantarse de un salto, pero ninguna de sus extremedidades le respondió, dejándolo en la misma posición. Se dio cuenta de que el adormecimiento volvía, y su mente comenzaba a enredarse.

Tuvo que enfrentarse a la risa del gato antes de que esta fuera ahogada por un débil gemido.

- Te lo dije - musito el felino mirándolo - No llegaras ni a mitad del camino. Por el momento solo quiero dormir, te sugiero que hagas lo mismo. El entumecimiento desaparecerá si lo haces, y tus miembros volverán a responderte después de un rato.

- ¿Como puedes soportar esto? - exclamo irritado. - Me siento torpe, ni siquiera puedo moverme a voluntad.

- Te acostumbras - afirmó Rei con seguridad - No tienes que preocuparte, no habrá secuelas, solo quedara una que otra cicatriz.

- Si sigues asi, conseguirás no solo cicatrices. - dijo con seriedad - Daisuke esta llegando a su limite

- Nah!... No creo tener tanta suerte - murmuro el gato en tono bromista - Además, ya no tengo nada que perder.

Antes de que pudiera preguntar a que se refería, vio con gran sorpresa que era ahora el gato blanco el que estaba recostado en el piso, y que tambaleantemente se levantaba para dirigirse hacia él. Sin aparentes heridas, a excepción de la de su hocico, el animalito dejo caer su cabeza en una de sus piernas, y se quedó tenido, mirándolo.

- No pongas esa cara de inocencia - exclamo Bryan divertido - Porque tu eres todo menos inocente. Y más te vale que dejes de desafiar a Daisuke, porque no volveré a cuidar de ti, ¿entendido? - el gato agito su cola y una carita triste hizo a Bryan bufar - No tienes remedio - Bostezo, y el gato cerro sus ojos para dormir un poco - Tal vez tengas razón... Dormiremos un poco, después buscaremos algo de comer, y antes de que anochezca me vengare de Yui.

Bostezo de nuevo, y cerro los ojos.

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- ¿Has entendido? - pregunto Daisuke en voz baja pero de forma amenazante

- Si, señor - contestó la chica inclinada frente a él - Pero antes de marcharme desearía hacerle una pregunta - el silencio que acompañó a esas palabras le animo a continuar - Quisiera saber... ¿Por que no se deshizo de Drigger?.

- ¡Ese asunto no te concierte! - vocifero el guardián

- Lo siento, señor, pero creo que aun después de este castigo, él no desistirá de sus intentos.

- Por supuesto que no desistirá, no lo ha hecho en doscientos años, y no cederá ahora - aseguro la voz fría con cierto tono de regocijo - Pero sabe que pierde su tiempo, su deseo jamás se cumplirá.

- ¿Y no es peligrosa su presencia? ¿No puede ser posible que él se rebele?

- Es cierto que Drigger es capaz de desobedecerme, y que hará cualquier cosa para incordiarme - concedió Daisuke con lentitud - Pero no será capaz de rebelarse, no se atreverá a algo asi. Porque él, mejor que nadie, sabe cuantas cosas estarían en riesgo, y no esta dispuesto a perderlas de nuevo. Él quiere que yo desista.

- ¿Y que hay del humano a quien marco? ¿Que haremos con él? - insistió la chica con impaciencia en la voz.

- Dudo que eso sea un problema por el cual debamos preocuparnos.

- Pero debe existir alguna razón para haber hecho algo asi.

- El marcar a ese humano y salvarlo, solo tenía como único fin provocar mi cólera. Se trataba de un Hiwatari, y en lugar de asesinarlo lo defendió y le permitió escapar. El humano no será un inconveniente para nosotros, ni puede reportarle algún beneficio para él... - se quedo silencioso un momento como intentando ver más allá de las posibilidades - No creo siquiera que sobreviva.

- Pero...

- ¡He tenido suficiente, Yui!. No tienes porque preocuparte de Drigger... Reiji - llamó y el chico, que había permanecido silencioso y ensimismado en la conversación, se levanto y se acercó - Reúne a tu manada. En cuanto Yui vuelva, partirás, ¿entendido?. Quiero que estés al frente del ataque.

El chico asintió.

- ¿No debo traer a nadie con vida? - preguntó suavemente con una voz casi indiferente

- Si, Reiji - dijo Daisuke con gozo - Tu sabrás a quien traer.

El chico se inclino y ambos lacayos se marcharon.

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Como prueba del intenso castigo que Rei recibió aquel día, el gato tuvo que permanecer en su forma felina durante toda una semana, además de verse obligado a dormir por al menos tres días, intentando recuperar sus energías, antes de que pudiera transformarse.

Los días que Rei permaneció dormido, Bryan desespero por no poder encontrar a Yui. Lamentablemente la chica se había marchado para cumplir ordenes de Daisuke y no tenía día para volver. Con el gato en ese estado, se paso todo el tiempo entrenando, ya que Daisuke le prohibió alejarse y no le encomendó misión alguna.

En cuanto Rei volvió a su forma humana, notó que el ambiente estaba demasiado tranquilo, y calmado, como si de un momento a otro fuera a desatarse alguna tempestad. Ambos coincidieron en que eso era una mala señal, y Rei aseguro que tanto movimiento repentino no podía presagiar nada bueno.

El bosque que siempre había contado con la presencia de todos los sirvientes de Daisuke, ahora se mostraba silencioso, casi fantasmal... Todos habían partido, y solo ellos dos permanecían sin saber nada. Daisuke no se molestó en hacerlos participe de sus planes, y los retuvo en espera de noticias.

Y dos días después Yui regreso rebozante de jubilo.

- El primer ataque ha tenido éxito - informó a un satisfecho amo, y a dos estupefactos sirvientes - El antiguo clan de guardianes que habitaba en el sureste, a cinco días de aquí, ha caído. ningún sobreviviente. Reiji asegura que no encontró a nadie que pudiera servir.

- Excelente - aseguro el guardián - ¿Hacia donde Irán ahora?

- Según ordenes de Reiji, partirán al sur, al pueblo del clan Mizuhara; como cree en la posibilidad de que los demás clanes ya estén enterados del ataque y estén preparándose para pelear, esta planeando un rodeo de aproximadamente dos días, que los llevara directamente al bosque, donde podrán ocultarse. Mientras tanto tienen la ventaja de que la zona esta totalmente habitada por humanos, y les será fácil mezclarse con ellos.

- Lo que también inclina la balanza a nuestro favor. ¿cierto?

- Asi es - afirmó con una sonrisa - Los guardianes no se atreverán a pelear en sus tierras si existe la posibilidad de que algún humano salga herido. Asi que tomara la única opción que les queda: Pelear en el bosque. Donde sabemos que están desventaja.

- Perfecto... Envía a Reiji mis felicitaciones. Quiero que me mantengas informado, ¿entendido?

- Si, señor. - hizo una leve inclinación antes de dar media vuelta dispuesta a marcharse.

Pero antes de transformarse, la chica les dirigió una breve mirada cargada de burla y desprecio, que ninguno de ellos atendió porque acababan de caer en la cuenta de cual era el objetivo de Daisuke. Lo comprendieron en tan solo un instante.

Buscaba una distracción.

- Parece que ha planeado esto por mucho tiempo - comentó Bryan horas después, lejos de los oídos del guardián.

- No me sorprendería. Pero llego a creer que su primer objetivo era atacar el castillo Hiwatari - replico el gato sentado tranquilamente en una roca, mientras su compañero rondaba en la cima del árbol - Ahora que la piedra no esta ahí, ha dirigido el ataque buscando distraer la atención de los Ivanov, creyendo que eso les hará olvidar la piedra. Sin el hechizo que la protegía al permanecer en el castillo, Daisuke aprovechara cualquier oportunidad que tenga para recuperarla.

- Ciertamente, no me importa lo que pueda pasarle a esos guardianes - gruñó Bryan secamente - Lo único que no me hace gracia es que él pueda recuperar sus poderes.

- Había olvidado que no son de tu agrado, ¿eh, Bryan?

El aludido bufó, haciendo al gato reír... Pero tuvo que detener su risa cuando sintió una electrizante punzada en sus costados y cayo arrodillado...

- Un guardián - afirmó Bryan poniéndose de pie de inmediato - ¿Que busca aquí?

- Hablar - farfullo el gato apretando los ojos, luchando por borrar esa sensación que le quemaba. Buscaba deshacerse del invitado no deseado, pero una curiosidad peligrosa quería saber el motivo de aquella visita.

- ¡No pensaras recibirlo! - exclamo Bryan volteando a verlo, notando que el gato no ponía demasiada resistencia al contacto.

Fue en ese momento que una barrera de energía se levanto alrededor del gato apresándolo; el orgullo del felino fue herido cuando vio su jaula, y comenzó a prepararse para escapar. Tanto él como Bryan intentaron derribarla...

- ¿Rei? - preguntó Bryan cuando de pronto el chico se quedo quieto, viendo fijamente a la nada - ¿Que piensas...?. No te atrevas - exclamo acercándose - Daisuke notara si algún guardián aparece aquí.

- Supongo que tienes razón - concedió el gato, y antes de que Bryan pudiera respirar tranquilo añadió - Por eso creo que será mejor llevarlo a otra parte.

Cerro los ojos, y dejo de luchar, para estupefacción de su amigo.

- Gato. ¡Vuelve! - gritó pero el chico permaneció concentrado, silencioso.

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Cada clan de guardianes era representado por un emblema que describía las cualidades de sus descendientes, y cada miembro de la familia estaba obligado a portar un medallón que los identificara. Desde que eran pequeños se les instruía para controlar sus poderes, haciéndolos guerreros excelentes; a los cinco años empezaba su entrenamiento y duraba hasta que cumplieran la mayoría de edad. En ese momento se les asignaban un protegido, o permanecían en su pueblo enseñando a las siguientes generaciones.

El emblema que representaba a la familia Ivanov era el de un lobo. Ágiles, fuertes, y feroces, eran uno de los clanes más antiguos y numerosos, apegados a las tradiciones y costumbres de sus antepasados. Y eso implicaba la creencia de que cualquier espíritu o fantasma era traicionero, y engañoso, que no poseía honor, y que ni siquiera merecía compasión; que cualquier trato con ellos, te llevaría a una muerte segura.

El entrenamiento de sus descendientes era estricto, e inflexible, e iba desde el aprendizaje de pelea cuerpo a cuerpo, hasta el uso de magia defensiva y de ataque.

Sus tierras permanecían en el corazón del pueblo donde vivían. Rodeados de humanos, admirados por ellos, y encargados de proteger el pueblo, la casa del líder de los Ivanov se alzaban imponente y majestuosa en el centro del lugar; y era ella centro de admiración y curiosidad.

En cuanto el carruaje se detuvo frente a la gigantesca casa, dos personas bajaron. Uno de ellos se volvió hacia el conductor para comenzar a bajar el equipaje. El otro contemplo con ojos vacíos la entrada. La gran puerta de madera permanecía bajo el resguardo de un pequeño techo de tejas azules; junto a la puerta, el símbolo de su clan reflejaba los rayos solares sobre su superficie plateada: La cabeza de un lobo, labrada en plata pura.

Kai parpadeo varias veces en un intento de enfocar su mirada. Sentía como si el mundo girara lentamente frente a sus ojos y eso le mareaba; era demasiado el ruido para sus oídos, y torrentes de emociones que no le pertenecían saltaban sus nervios... Quería vomitar.

Se tambaleo peligrosamente teniendo que sostenerse de la pared más cercana, y un sudor frío se apodero de su cuerpo. Apretó los ojos.

Shigeru lo miró con preocupación. El pequeño tenía ojeras por no haber dormido en la semana de viaje y permanecía pálido en un estado claramente enfermizo; mientras que sus labios habían adquirido un tono blanco y reseco, como si no hubiera bebido agua en días.

Sabía a que se debía, y tenía que hacer algo.

Dejo que el hombre se encargara del equipaje, y se inclino frente al chico. En cuanto lo tomó de los hombros, el pequeño abrió los ojos.

- Kai...

Pero el pequeño no lo escucho, en ese momento su mente fue golpeada con una marejada de pensamientos y recuerdos; pero no de sus recuerdos. Sintió preocupación, ansiedad, y rabia, pero ninguno de ellos tenía que ver con la confusión que él sentía. Eran emociones ajenas y desconocidas, asi que termino desvaneciéndose.

Shigeru lo tomó en brazos y lo llevó dentro de la casa. Haciendo caso omiso de las exclamaciones y preguntas que encontro a su paso.

- ¡Nakuru! - exclamo. En cuanto coloco a Kai en un futón, una mujer alta, delgada y hermosa entró en la habitación.

- Shigueru, ¿Que ha pasado? - preguntó ella inclinándose junto al pequeño. Lo reviso lenta y cuidadosamente. Paso las manos por su cuerpo, su rostro, sus manos... Deteniéndose en sus mejillas. - ¿Quien le hizo esto? - exigió saber con un brillo mortal en sus ojos azules.

- No lo sé, pero es lo que menos me importa ahora. ¿Puedes hacer algo?

- Solo intentar bajar la fiebre, mantenerlo cómodo - miró al pequeño con una expresión abatida - ¿Me explicaras que fue mal? ¿Quien se atrevió... quien pudo...? - calló, ni siquiera podía pensar en las palabras.

El hombre asintió, y salió dejando a su esposa a cargo de Kai.

Shigeru se sentó junto a la pequeña mesa, descansado su cabeza entre sus brazos. El piso de madera brillaba cuando el sol lo tocaba con sus últimos rayos, y la puerta a su izquierda estaba corrida, mostrando un pequeño estanque junto a un árbol antes de toparse con la barda. No muy lejos de ahí se escuchaba las risas y gritos de los pequeños.

- Nam esta con él ahora - dijo la mujer abriendo la puerta a sus espaldas. - ¿Y bien?

Se sentó frente a él, y lo observo detenidamente. Ella llevaba su cabello castaño recogido en un moño detrás de su cabeza, y su piel pálida brillaba bajo el vestido blanco que llevaba. Shigueru tomó su mano y la beso dulcemente.

- Falle

Y comenzó su relato desde que habían partido desde esa misma casa, hasta el destierro del abuelo Hiwatari, incluyendo el ataque en el bosque, y la orden de su protegido antes de morir. El perder a un protegido constituía siempre un golpe muy fuerte para algún guardián, pues estaba acordado que incluso si con su muerte aseguraba la salvación del humano, deberían estar dispuestos a otorgarla.

- No sé quien lo hizo. No estaba conmigo cuando sucedió. - finalizo Shiguero con voz melancolica, mientras la mano de su esposa le daba fuerzas - Lo encontré horas después y ya había sido marcado. Voltaire Hiwatari se mantiene firme en su creencia de que todo son tonterías, y no aceptara que ninguno de nosotros regrese.

- Creo que es lo mejor para Kai - afirmó ella duramente - Por lo que he escuchado, Voltaire fue un problema desde que estuvo aquí; no me sorprende saber que decidió ignorar nuestras advertencias y fingir que nada sucedía. Sin embargo lo más importante ahora es lograr que Kai sobreviva; pero es la primera vez que escuchó que alguien haya marcado a un humano. ¿Como es eso?

- Los espíritus solo marcan a los guardianes, - explico Shigueru - porque son los únicos que logran sobrevivir al poder que reciben; ellos aceptan la inmortalidad que los espíritus les conceden. Es por eso que cuando un espíritu marca a un guardián se crea una especie de lazo entre ellos, un pacto que ambos aceptan; ambos renuncian a sus existencias por un destino determinado: Destruirse el uno al otro...

"El único capaz de llevar a cabo este ritual es un espíritu antiguo y poderoso; y normalmente eligen a un guardián de su misma naturaleza, capaz de hacerle frente. Hasta ahora, se sabe que la única razón por la cual los espíritus acepten condenarse al marcar a su contrincante es porque lo odian profundamente; y es que la muerte de uno implicara la del otro. Cuando uno muera el otro también lo hará, porque el pacto se habrá cumplido..."

- De acuerdo - dijo ella lentamente, sopesando las palabras - Eso queda claro, pero no veo como se aplica a Kai. No es un guardián y por tanto no creo que sea inmortalidad lo que su cuerpo asimila. Además de que no puede existir alguien que lo odie con tanta vehemencia.

- Lo sé; pero también existen rumores que dicen que esa puede no ser la única razón.

- ¿Cual otra razón puede existir?... Y más importante que todo ¿Que es lo que pasa con Kai?

- No estoy muy seguro. Ese ritual jamás se ha hecho con humanos, pero esta claro que no sucederá lo mismo que con los guardianes; sin embargo me he dado cuenta de que ha despertado el don de la empatía - la mujer frunció el entrecejo - Lo note cuando viajábamos...

- Él no puede hacer eso - replico la mujer de inmediato - es un humano. Ni siquiera sabemos si sobrevivirá.

- Tal vez. - concedió el tranquilamente - Es por eso que me veo en la obligación de investigar acerca del espíritu que lo marco. Y preguntarle sus intenciones.

- ¿Que quieres decir con preguntarle?

- Hablare con él.

- ¡No puedes!. No sabes quien es, lo que quiere o lo que busca. Es peligroso.

- Lo sé; pero no existe otra salida... Además salvó a Kai.

- Si, pero por su culpa ahora se esta muriendo - recrimino Nakuru amargamente

- No discutiré ahora, Nakuru - dijo Shigeru poniéndose de pie - ¿Me ayudaras?

- No dejare a mi esposo solo, si eso es lo que insinúas - replico ella acompañándolo - Traeré las cosas que necesitas.

- Muy bien

Cuando se separaron, Shigueru siguió recto hasta el fondo del pasillo; bajo las escaleras para llegar a un pequeño sótano. Jalo el interruptor y una débil y opaca luz brillo en el cuarto. Retiro varias cajas del centro del lugar, despejando un espacio bastante amplio.

Nakuru volvió veinte minutos después cargando varias cosas entre sus brazos. Shigueru tomó la tiza que le extendió y trazo un circulo lo bastante grande como para que un hombre se sentara en el centro. Dibujó el símbolo de su clan, y sobre él coloco el medallón que lo distinguía como un Ivanov: El mismo rostro de lobo pendiendo de una larga cadena plateada.

- Necesitare el tuyo - dijo Shigueru y ella le extendió su medallón.

Mientras Shigueru tomaba posición en el centro, sentándose con las piernas cruzadas, Nakuru se dedico a colocar seis velas a lo largo del circulo y un tazón con agua frente a él, en medio de los dos medallones; al momento de encender las velas, se apartó y retrocedió para apagar la luz.

El cuarto quedo oscuro, a excepción de las siluetas danzarinas que las velas provocaban. El guardián tomó de nuevo la tiza, y marco en el piso dos pares de triángulos, dos de ellos pequeños los otros dos grandes. Coloco una mano sobre ellos y lentamente una especie de luz broto de su mano, que al contacto con las figuras las hizo brillar. Fue entonces que Shigueru habló en una lengua extraña y ronca, provocando que los medallones resplandecieran y una neblina gris empezara a brotar de los triángulos en el piso.

Con un movimiento de su otra mano, Shigueru convoco al viento que agito las llamas de las velas, y llevo a la neblina hasta la superficie del agua, donde lenta y tranquilamente empezó a tomar forma. Un pequeño gato le devolvió la mirada sentado sobre sus cuartos traseros, agitando su cola de vapor. Estaba hecho de niebla pero era lo suficientemente tangible como para hablar y contestar a las preguntas del guardián, aun cuando el verdadero gato estuviera a kilómetros de ahí.

- Explícate - exclamo el guardián.

Y el gato se erizo inmediatamente; bufó mostrando sus colmillos, en una expresión clara de amenaza, se movió, levanto una pata e intento arañar el aire. Y en el preciso momento en que estaba listo para saltar y fusionarse con los triángulos, los medallones brillaron de nuevo y el agua se levanto a orillas de la vasija, aprisionándolo.

El gato se erizo de nuevo. El agua cayo por el borde del tazón.

- Me dirás porque lo hiciste - exigió el guardián.

No hubo contestación; solo la barrera del agua se hundió como si hubiera sido golpeada, y el gato se batió furiosamente por marcharse... Era obvio que el espíritu intentaba escapar, y si no se daba prisa terminaría por lograrlo.

- ¿Por que marcaste a un humano? - preguntó seriamente y el gato se detuvo al oírlo.

Y para su sorpresa lentamente giro su cabeza hacia él, como reconociéndolo por primera vez. Momentos después vio al gato esfumarse y regresar a ser niebla, la misma niebla que lo rodeo y lo cubrió; y fue como si apagaran las velas y taparan sus ojos... Se encontro en un lugar oscuro, donde solo veía su cuerpo brillar y no parecía haber nada más... Levanto la mirada y se encontro con que no estaba solo...

Un gato.

Un gato que lo miraba agitando la cola, y notó un brillo de examinación en sus ojos dorados.

- ¿Quien eres? - pregunto tomando una posición de ataque de inmediato. Si ese espíritu podía tomar forma física, significaba que...

El gato brillo ligeramente antes de crecer y comenzar a transformarse. Un chico alto y delgado le miro fijamente, examinándolo detenidamente, antes de hablar con un tono de voz tranquilo casi indiferente.

- No me gusta hablar con personas a las que no les veo el rostro; como tampoco me gusta que alguien intente encerrarme - aclaro sin contestar la pregunta - Tu pequeño truco de la barrera me hizo enfadar - sonrió - Pero he de admitir que fue divertido... Tranquilo, no estoy aquí para pelear contigo.

Shigueru bajo las manos, frunció el entrecejo y finalmente preguntó:

- ¿Donde estamos?

- No estamos ni en tu casa, o donde sea que estabas, ni el bosque, que es donde me encontraba. Creí que un escenario neutro sería justo... Nadie podrá oírnos aquí, sea cual sea lo que quieras decirme.

- ¿Por que he de creerte?

Rei se encogió de hombros y le regalo una ligera sonrisa.

- Tendrás que confiar en mí.

- No confió en espíritus.

- Estamos a mano - replico Rei - yo tampoco confió en guardianes...

Shigueru estrecho sus ojos intentando encontrar alguna anormalidad en el espacio en el que estaban; más no hallo ninguna. Notó, que en efecto, el gato era poderoso, lo suficiente como para llevar a sus conciencias a ese lugar... Era seguro que se tratara de un espíritu muy antiguo.

- Te exijo que retires la marca del heredero Hiwatari. - habló finalmente

- ¿Exigirme? - repitió estrechando peligrosamente sus pupilas - Creo, guardián, que no estas en posición de exigir nada; además de que sabes que eso es imposible.

- Asi que ahora les darán una muerte lenta y dolorosa - replico Shigueru con amargura, y Rei frunció el entrecejo al no entender lo que decía - Debí imaginarlo: Ese es tu trabajo. Obedecerás a Daisuke aun cuando este permanezca dormido e inmóvil, y dejaras que el último de la sangre a la que maldijo muera, ¿cierto?

Rei endureció la mirada, y su quijada se tenso. ¿Como se atrevía...? ¿Quien demonios...?

- El pequeño no morirá - aseguro intentando controlarse

- ¿Como estas seguro?... Es un humano, no puede..

- Porque no lo habría hecho de saber que no sobreviviría - cortó el gato fríamente

- ¿Y por que tanto interés en el pequeño?... ¿Por que lo salvaste? ¿Para que lo marcaste?

- Haces demasiadas preguntas, guardián.

- Le prometí a su padre cuidarlo, y cumpliré mi palabra; asi que no me iré de aquí sin respuestas. - estallo Shigueru señalándolo - Me dirás ¿Por que estas haciendo todo esto?

- Por razones que no te importan, guardián.

- Me importan si involucra la vida de algún Hiwatari.

Rei ladeo su cabeza entrecerrando ligeramente sus ojos; analizando la veracidad en las palabras, la sinceridad del cariño que le profesaba al pequeño, y la posible ayuda que tendría...

- Le doy una oportunidad para sobrevivir, a cambio de un pequeño favor - dijo finalmente dándole una breve sonrisa

- ¿Que... ?

- Su sangre fue condenada a morir hasta que su verdugo sea eliminado. - afirmó duramente - Los sirvientes de Daisuke se encargaran de acabar con cada miembro de esa familia; pero ahora que su abuelo lo ha desterrado, él se convirtió en el ultimo de los suyos. Y Daisuke juró que la ultima sangre de esa estirpe le pertenecería, asi que no descansara hasta tener al pequeño en sus manos, y hacerle pagar por lo que sus antepasados le hicieron... Solo le doy la oportunidad de defenderse, y pelear, para cuando Daisuke intente vengarse.

- Pero Daisuke permanece dormido. - susurro Shigueru

- Despertó hace varios años, y lo único que busca ahora es venganza - aseguro al escucharlo - El pequeño es el único que queda, asi que estoy seguro de que para salvarse y salvar a sus descendientes, estará dispuesto a todo...

- Aun si Daisuke hubiera despertado, cosa que dudo, Kai no tiene la capacidad para defenderse de un guardián. Es un humano.

- Creo que es tiempo de que dejes de subestimar al pequeño - sonrió - El heredero Hiwatari tendrá los poderes de un guardián, de eso ya me encargue...

Shiguero abrió los ojos sorprendido a la vez que murmuraba "Las marcas" provocando que la sonrisa del felino aumentara.

- Me alegra ver que lo has comprendido; las marcas le otorgara esos dones, en este mismo momento su cuerpo debe estar asimilándolos. - y sus ojos brillaron enigmáticamente al añadir - Por la palabra que le diste a su padre de protegerlo, te encomiendo su entrenamiento...

- ¿Como se que no intentaras usar esto en tu beneficio? - los ojos de Rei se estrecharon antes de contestar.

- No te preocupes, no habrá vinculo entre nosotros, ni un solo vestigio de mi presencia en él. Ya hice mi parte, le concedí sus poderes; la tuya es entrenarlo, y enseñarle a usarlos;... La de él, vendrá después.

- Pero los poderes de Daisuke se mantienen encerrados - insistió Shigueru tercamente - No es peligroso. Ni siquiera debe tener cuerpo.

- No tardara en conseguir uno - contesto irritado - No cometas el error de tus antepasados. Ellos consideraron la victoria al momento de haber desprovisto a Daisuke de sus poderes; algo que ellos no entienden es que mientras él tenga vida no renunciara a recuperar lo que cree suyo...

- ¿Que piensa hacer ahora?

- Lo primero será recuperar la piedra... Asi que será tu responsabilidad encargarte de que nadie la toque. Ha enviado a todos sus sirvientes para acabar con cada familia de guardianes intentando distraer su atención. - lo medito un momento y finalmente dijo - El siguiente ataque será al clan Mizuhara.

- No puedo creer en lo que dices.

Rei volvió a encogerse de hombros y le sonrió.

- No te he dicho que lo hagas. Es tu decisión, y tendrás que aceptar las consecuencias de ella. Un clan ha desaparecido, y seguirán los demás si permites que tu orgullo te ciegue... Lo aceptes o no, Daisuke ha despertado, sin importar que tus antepasados creyeran vencerlo.

Shigeru frunció el entrecejo, procesando la información rápidamente. Después de unos momentos dijo:

- Si no pudieron destruirlo antes, ¿Que garantiza que pueda hacerse ahora?

- Excelente pregunta - la sonrisa se ensancho - Y la respuesta esta en que la existencia de Daisuke se rige por su deseo de obtener sus dos ambiciones más grandes. Asi que su persona esta dividida en dos partes, en las dos cosas que él cree son las más importantes: el poder y la vida; ustedes tienen sus poderes, pero él aun conserva su vida, si logran destruirla, él desaparecerá.

- Eso se escucha como si no le perteneciera enteramente a él, y no estuviera dentro de su cuerpo.

La sonrisa de Rei se transformó en una mueca misteriosa, y sus pupilas volvieron a estrecharse en una señal incomprensible.

- Me doy cuenta de que ustedes los guardianes no son tan tontos después de todo. - dijo riendo.

- Hay algo que todavía no comprendo - dijo Shigueru frunciendo el entrecejo

- Retiro lo dicho - añadió Rei borrando la sonrisa

- Tienes un aspecto corpóreo - continuo el guardián sin escuchar al gato - significa que eres uno de sus lacayos.

- No por voluntad propia - mascullo Rei irritado

- Entonces - agitó la cabeza y lo fijamente - ¿Por que estas aquí diciéndome todo esto? ¿Ustedes pueden traicionarlo? ¿O por que debería creerte, si eres uno de sus lacayos?... Aun no me has dicho que obtienes tu con todo esto, en que te beneficia haber salvado al pequeño...

- Escucha, guardián - cortó Rei furioso - El que sea mi amo no significa que yo lo haya querido asi. El que lo este traicionando, engañando, como sea que ustedes lo llamen, no es algo que debería importarte, no creo que entiendas mis razones, asi como tampoco entenderás mi situación; solamente estoy deshaciendo lo que hice, eso es todo. No es una trampa si es lo que estas pensando; y el que me creas o no, será decisión tuya, no te estoy pidiendo que me confíes tu vida.

Y después calló, quedándose silencioso por un momento, pensando en cuanto más podría decirle. Shigueru lo observó mirar atrás, como si verificara el tiempo que le quedaba.

- Tu me llamaste - continuó - solo aproveche la situación para darte cierta ventaja; ahora sabes lo que él hará, y donde estará, decide comprobarlo o ignorarme... En cuanto a lo de un beneficio personal; te aseguro que no habrá nada para mí, solo quiero terminar con esto... Con todo... En cuanto al chico...

El gato lo miró intensamente un momento, antes de dar media vuelta y alejarse; sus pasos resonaron en la oscuridad del espacio, y su cabello se balanceo curiosamente conforme sus movimientos. Finalmente se detuvo y dijo sin volverse.

- Me debe un favor; su deuda quedara saldada cuando derrote a la vida de Daisuke...

Y la figura blanca siguió alejándose hasta que lentamente fue tragada por la oscuridad.

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- Shigeru... Shigueru

Los ojos grises se abrieron y cerraron en un instante. Se agitó todavía aturdido. Abrió de nuevo los ojos e identifico el techo del sótano.

- ¿Que sucedió? - preguntó incorporándose con dificultad

- Eso me gustaría saber a mí - replico la mujer ayudándolo a sentarse - Cuando la niebla te cubrió te desmayaste, no pude acercarme hasta que esta se disipo. ¿Quien era?

- El gato - señalo a la vasija, y notó que esta estaba rota; sacudió su cabeza.

- ¿Y que paso? ¿Que averiguaste?

- Que los gatos hablan en acertijos - mascullo levantándose; aun trataba de darle forma a las ultimas palabras del felino, había algo en ellas que aun no entendía bien... - Vamos, necesito hablar con el patriarca. Te explicare todo en el camino.

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- ¿Volviste? - pregunto una voz junto a él.

Asintió notando una punzada en su cabeza, pero mantuvo cerrados sus ojos. Escucho pasos acercarse, y una presencia se inclino junto a él.

- Vaya gato - gruñó Bryan mirándolo - ¿En que problema te metiste ahora?

- En ninguno - replico el felino poniéndose de pie temblorosamente.

- ¿En serio?. Porque pasaste demasiado tiempo fuera como para no haber hecho algo tonto. - de pronto frunció el entrecejo - ¿Que quería ese guardián contigo?

- Creí que la curiosidad era solo mía - bromeó Rei parpadeando repetidas veces para enfocar el lugar

- Déjate de juegos, Rei.

- Esta bien, esta bien; solo quería preguntar por el Hiwatari - hizo un gesto de impaciencia - Al igual que Daisuke, y tu, me regaño por haber hecho lo que hice.

- Y supongo que a él si le explicaste porque lo hiciste. - al notar la mirada dorada sobre él, Bryan sonrió - algún día lo sabré.

El gato le regreso la sonrisa.

- ¿Quieres comer algo? - preguntó.

- No es el momento; mientras estabas tomando el te con ese guardián - Rei hizo una mueca - la fastidiosa de Yui volvió, la vi descender en la cueva, asi que será mejor que volvamos.

- Regreso pronto.

Bryan se encogió de hombros.

- Es seguro que te extraña - bufó haciendo a Rei reír con ironía, y ambos emprendieron el camino hacia al cueva

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- Necesitamos enviar un mensajero al clan Mizuhara - observo Nakuru después de que su esposo le relatara a ella y al patriarca la situación.

- No podemos confiar en las palabras de un espíritu - habló el patriarca con voz lenta y grave. Era el hombre más viejo de la familia, el antiguo líder del clan, sabio y poderoso; permanecía encerrado en el piso más alto de la casa, pero siempre se le hacia participe de los asuntos de índole delicada. - Y menos cuando este espíritu posee forma física.

- Lo sé, patriarca, pero debe creerme cuando le aseguro que Daisuke ha despertado.

- Debe ser una trampa - afirmó el anciano con vehemencia

- Si es así, al menos ahora no podrán sorprendernos - agito la cabeza desesperado - Sé que nuestras leyes prohíben cualquier contacto con ese tipo de inmortales; pero ¿Acaso no se dice que fue uno de ellos el que convenció a nuestro antepasado para ayudar a la familia Hiwatari?... Patriarca, solo le pido que confíe en mí.

- Confió en ti Shigueru - aceptó el patriarca al ver la determinación en los ojos grises - Solo espero que este gato no te haya engañado.

El guardián asintió inclinando su cabeza hasta casi tocar el piso de madera frente al patriarca; su esposa se inclino en señal de reverencia, antes de salir. Al llegar al primer piso, Shigueru se volvió hacia Nakuru

- Envía por Akira - ordeno - que reúna a todos; en cuanto lo hagas intenta comunicarte con el líder del clan Mizuhara, y avísale lo que sucede... Cuida de Kai hasta que vuelva.

- Lo haré... Ten cuidado - dijo para dar media vuelta y desaparecer.

- Nam - dijo Shigueru al llegar a la entrada, y encontrar a un jovencito de unos dieciséis años, de piel morena, cabello castaño y ojos verdes. - Ven, tengo un encargo para ti.

El chico se levantó de un salto, y le sonrió al guardián, mientras lo seguía. Shigueru entro en un cuarto y busco papel, tinta y una pluma para escribir; cuando las consiguió se sentó en la mesa y comenzó su carta. El chico miro con curiosidad intentando leer, pero justo cuando había alcanzado a ver la palabra "ataque" Shigueru se levanto, enrollo el papel y lo sello.

- Quiero que lleves esto - dijo mientras le entregaba la carta - al clan de los Kinomiya, y asegúrate de que ellos se encarguen de avisar a las demás familias, insísteles para que lo hagan y no regreses hasta estar seguro de que van a cumplirlo. Si te preguntan algo, lo que sea, diles que estaré con los Mizuhara.

Si las instrucciones fueron raras, Nam no dijo ni una sola palabra solo asintió y salió de ahí. Había aprendido que cuando Shigueru ocupaba aquel tono ansioso era porque algo urgente tenía que ser.

- Nakuru me ha dado tu mensaje - dijo una voz detrás de él, y él se volvió hacia el hombre parado en la entrada.

El cabello negro le llegaba un poco más abajo de los hombros y permanecía sujeto en una cola detrás de su nuca, contrastando con su piel clara; los ojos color miel le miraron con un claro gesto cuestionarte.

- ¿Que sucede?

- Vamos, te contare en el camino - ordeno Shigueru sintiendo su cabeza estallar

El hombre lo siguió sin entender muy bien la expresión de su líder.

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En cuanto Rei y Bryan llegaron fueron recibidos por el rostro iracundo de Yui. Rei alzó ambas cejas sin entender la mirada furiosa que le dedicaba la chica, y Bryan sonrió contento de que el pajarraco estuviera a punto de explotar.

- Llegan a tiempo - dijo Daisuke con tono alegre - Partiremos al sur; nos encontraremos con Reiji a mitad del camino, pues asegura que ha encontrado al guardián perfecto para realizar el hechizo. Atacaran esta misma noche, asi que nosotros tendremos que desplazarnos lo más rápido posible... Aunque, ciertamente, extrañare este lugar, ¿tu no, Drigger?

Bryan se permitió una fugaz mirada hacia Rei, e imperceptiblemente encarco una ceja al verlo tan tieso. El gato estaba pálido por contener su furia, con sus labios formando una firme línea, y sus ojos entrecerrados peligrosamente. E incluso notó lo blanco de sus nudillos; al parecer había algo más ahí que él no sabía.

- Pero antes de irnos, quiero saber porque sentí la presencia de un guardián hace algunas horas... ¿Drigger?

- Solo me acuso de querer matar al ultimo Hiwatari - musito Rei en voz baja

- ¿El pequeño ha muerto? - pregunto Daisuke

Drigger se encogió de hombros

- ¿Importa? - pregunto a cambio

El águila blanca chillo esperando impaciente en la entrada

- Hablaremos de eso después Drigger. Hay muchas cosas que decir...

Y la sombra de Daisuke paso frente a ellos dejando trás él un viento helado. Dándose una ultima mirada, tanto el ave como el tigre salieron de la cueva y pronto emprendieron el viaje, siguiendo a la chica que volaba en lo alto.

En ese momento, Drigger deseo fugazmente que el destino no volviera a burlarse de él....

Continuara...

 

n/a

Ciertas cosas se están aclarado... ¿O todo esta más revuelto que antes?... Espero que no, y también espero que no se me vayan a confundir. Bueno, si, las cosas están un poco raras, más de lo que ya estaban, pero se Irán aclarando conforme continúe la historia... Solo aguánteme ciertas explicaciones con respecto a lo que paso antes, ¿si?

Oh, me di cuenta de que lo de las marcas no quedo muy claro, jejeje... No se preocupen, asi va a historia. Sin embargo aquí va una pequeña explicación, por si aun quedan dudas después de este capitulo. En pocas palabras, no se puede marcar a un humano porque este recibiría magia, pero la probabilidad de que sobreviva al ritual es nula, no son como los guardianes que además logran la inmortalidad... Es por eso Shigueru temía por su vida. Y Bryan pensó que Rei se había pasado de la raya por lo mismo, además de que no entiende lo que el gato pretende. Y en cuanto Daisuke, el asunto no le preocupaba demasiado porque confía en que el pequeño no sobrevivirá...

Y después de la breve (¿?) explicación me despido... Se cuidan y hasta pronto... Ya saben que se acepta cualquier sugerencia, o reclamo... O cualquier cosa que no entiendan, con gusto intentare aclararla...