"Dulces
Espíritus"
Basado en Beyblade
By Roquel
Capitulo 3
RENACIMIENTO.
Las principales cualidades del Clan Mizuhara eran su perseverancia, su fortaleza y su magnifica capacidad de percepción. Todas ellas representadas por el emblema de la tortuga; símbolo que los identificaba. Sus tierras se encontraban alejadas del pueblo a no más de milla y media; y al igual que en todos los clanes, en sus dominios solo permitían la entrada a humanos y a guardianes.
Aquella mañana nada parecía fuera de lo común; las actividades del pueblo comenzaron desde temprano, como en cualquier día normal. En particular los pequeños de cinco y seis años del clan Mizuhara marchaban por el pueblo, hacia el paraje desierto en los limites del mismo, para aprender a controlar lo básico de sus poderes. Asi que no fue extraño ver a una horda de pequeños corriendo y saltando, cruzando la aldea; acompañados por su sensei, otro guardián, y unos cuantos de sus mejores alumnos, que le ayudarían en la practica.
- ¿Sucede algo, Judy? - preguntó seriamente una pequeña, cuyo cabello naranja se meció con la ligera brisa del ambiente. - ¿Has estado muy callada?
- Tengo un mal presentimiento, Emily, eso es todo.
- ¿Sobre que?
Los ojos azules de la mujer se clavaron en el pequeño saltarín que iba adelante, y que en ese momento tenía una divertida disputa con un niño mayor, aproximadamente de diez años, de cabello rojo oscuro.
- ¿Sobre Max? - inquirió Emily alzando las cejas, en actitud perpleja. De hecho para ser una pequeña de solo nueve años, Emily era demasiado madura para su edad.
- No estoy segura; no puedo decirlo... Solo lo siento.
Emily ya no insistió, si había algo contra lo que jamás había podido competir, era contra la intuición de su sensei, y su capacidad para percibir la esencia de las personas. A veces se preguntaba si Max, el pequeño hijo de Judy, lograría superarla.
Al cruzar en el pueblo, cada rostro que encontraban les regalaba una sonrisa, y un entusiasta 'Buenos Días'; al cual respondían alegremente. Poco a poco las casas, y las personas comenzaron a disminuir; a lo lejos se veía el acostumbrado lugar de entrenamiento. Alejados de las miradas, Judy les indico sentarse en un pequeño circulo para comenzar la elección.
Solo un par de ojos no le quitaban la vista de encima. Una mirada atenta y evaluadora, oculta bajo la sombra de un árbol.
- ¿Listo? - preguntó una chica impaciente. Dejándose caer detrás de él, apoyando su espalda en el tronco, sin mirar a la guardián, atendiendo la gran cicatriz de su brazo. - ¡Demonios!. Drigger pagara por esto. - gruñó deslizando su dedo por ella.
- No te quejaste cuando él y Falborg llegaron esta mañana. - murmuro Reiji ladeando su cabeza.
- ¿Quejarme con quien? Sabes como es Daisuke; hará oídos sordos a cualquier queja sobre Drigger. Además de que ahora lo único que le importa es atrapar a la guardián - bufo - ¿Es ella? - preguntó clavando finalmente sus ojos ambarinos en la mujer con los pequeños - No luce demasiado poderosa, Reiji. ¿Estas seguro de que servirá?.
- Las apariencias engañan.
- Como digas. ¿Y ahora que haremos?... No tenemos mucho tiempo antes de que se vayan.
- Necesitamos deshacernos del otro tipo, y del resto de los mocosos. - clavo sus ojos en el pequeño rubio - En cuanto logremos que el pequeño se aleje del grupo, todo será más fácil.
- Oh... - una sonrisa comenzó a brotar en su rostro - En ese caso, déjamelo a mí.
Y por primera vez desde que la chica se acerco, los ojos claros se giraron para verle. Frunciendo el entrecejo, Reiji espero una explicación más clara.
- Nadie más podrá - aseguro la chica altivamente - Todos están muy ocupados ahora. Yui no soportara tenerlo siquiera enfrente... Y tu, con esa cara, lo ahuyentaras más que lograr que se acerque a ti.
- Si fallas...
- No fallare - aseguro poniéndose de pie de un salto.
- Muy bien, Altha. Pero asegúrate que los mayores no te vean.
- Entendido... ¿Daisuke ha dado la orden de atacar?.
- No, quiere esperar hasta después del ritual. Tenshi vigilara mientras tanto.
- ¿Y quien cuidara a la guardián y al chiquillo?
- Falborg.
------------------------------------
Pasaba del mediodía cuando Judy terminó con la teoría sobre la lección.
- Se necesita concentración - resonó la voz de Judy sobre los murmullos de los pequeños. - Pero antes de aprender a utilizar magia, hay varias cosas que deben saber.
Judy se volvió hacia su acompañante, quien tomo la palabra.
- Nuestra raza solo puede utilizar ataques de energía - informó Kaji a los pequeños con voz tranquila y ligera. Sus ojos grises recorrieron los rostros de los pequeños, mechones de su cabello cenizo cayendo por su rostro - Pero tenemos cierto control sobre los elementos de la naturaleza, al igual que los espíritus.
- La diferencia radica - continuo Judy - en el hecho de que ellos poseen la capacidad para utilizarlos en ataques, y nosotros no; en cambio, tenemos el control sobre cualquier elemento a nuestro alcance, mientras que ellos deben aprender a usarlo de forma gradual. Entre más antiguos sean, su control sobre el elemento que los rige será mucho más preciso y terrible.
- Pero si ellos no son palpables - interrumpió un pequeño de mirada curiosa alzando la mano - ¿Como es que pueden herirnos?
- El que no posean cuerpo físico no significa que no puedan atacar - contesto Kaji - Cualquier espíritu es peligroso tenga cuerpo o no. Jamás confíen en ellos.
- ¿Que paso con aquellos que aceptaron un cuerpo, después de que Daisuke fue vencido? - interrogo otro pequeño levantando la mano
Judy intercambio una mirada con Kaji antes de que este ultimo contestara.
- No se sabe mucho de ellos. No son considerados humanos, ni animales, solo por el hecho de que puedan adoptar su apariencia, no poseen emociones muchos creen que no merecen vivir, porque aceptaron muy fácilmente hacerse de un cuerpo, a cambio de servir a un guardián.
- Sabrán más de esa historia cuando crezcan, porque deberán aprender que clase de hechizos están en contra de nuestras leyes - interrumpió Judy, como si considerara que la información estaba de más - Mientras tanto seguiremos con la lección.
- Han aprendido la teoría para manejar a cualquier elemento en su beneficio, creando, por ejemplo, escudos o barreras - Kaji se puso de pie - Asi que empezaremos con la practica.
Todos los pequeños saltaron de sus lugares, ansiosos.
- Aoi - llamó Judy - Comencemos con una demostración.
Un chico de aproximadamente trece años, se alejo a unos cuantos metros de su sensei, asintiendo al estar listo. Extendió un poco sus manos, dejándolas frente a su cuerpo, y los pequeños sintieron un cambio en el ambiente, una brisa agito sus cabellos y una energía se concentro en el chico. Cuando el ataque de Judy atravesó la distancia, el polvo a los pies del chico se levanto, formando una especie de pared transparente frente a él despidiendo pequeñas descargas de luz, en donde la energía se estrello limpiamente.
- Un escudo de tierra es ventajoso - informó Kaji a los pequeños - aunque débil en comparación con uno de agua o fuego. Deben recordar que no podemos convocar a un elemento con el que no se tiene contacto. Comencemos con la practica.
Los pequeños asintieron, y el grupo se dividió para entrenar.
Judy envió a Emily, a Michael, el chico de cabello rojo oscuro, hijo de Miura, y sucesor de su padre, y a Sei a instruir a los más pequeños. En cuanto miro a su acompañante para preguntarle acerca del tiempo que les quedaba, notó que la mirada de este estaba fija en la lejanía.
- ¿Sucede algo, Kaji? - preguntó acercándose
- Aoi - llamó sin contestar la pregunta y el pequeño se acerco rápidamente - Regresa a casa, y pide a Miura que venga. Es una emergencia.
El pequeño asintió y poco después desapareció de la vista. Miura era el líder del clan Mizuhara, y no solía salir a menos que fuera estrictamente necesario; su tiempo era dedicado totalmente al entrenamiento de los jóvenes guardianes. Kaji regreso su mirada al punto que observaba.
- Quédate aquí. - ordeno Kaji sin más explicaciones.
Kaji avanzó resueltamente hacia el lugar a donde había sentido la presencia extraña, mirando cautelosamente a su alrededor.
El pueblo estaba lleno de gente, personas trabajando o descansado, pero ninguna de ellas poseía la esencia que había captado hacia varios minutos. Alzo la mirada y descubrió a un cuervo volar en círculos. No habría sido extraño, de no ser porque notó que ese no era un cuervo común; e inmediatamente lo siguió pasando por alto a la singular chica que lo miraba desde lejos, escondida trás unas cajas.
- Bien hecho, Youko - alabó Altha a su compañero. - La primer fase fue un éxito... Vamos por el pequeño.
------------------------------------
Max tenía varios problemas para concentrarse. Cada vez que lo intentaba, y estaba a punto de lograrlo, escuchaba a Michael susurrándole alguna bobería, con la cual él terminaba riendo. Hasta que Emily llego a reprender al chico.
Cuando Max cerro sus ojos para concentrarse, la escucho. Giro su rostro buscando aquella voz extraña.
Noto a lo lejos una brillante y parpadeante luz móvil - ¿Quien esta ahí? - pregunto al acercarse más a ella. La luz se intensifico... Las pupilas de Max desaparecieron dejándolo en una especie de trance
Cuando Michael regreso triunfante, al lugar donde debía estar Max, frunció el entrecejo al no verlo. Lo busco por todas partes, y finalmente consiguió sentir su presencia alejarse por el bosque.
- ¡Sensei!
------------------------------------
Al notar que alguien le esperaba, Kaji se quedo de pie, en la entrada, buscando con la mirada algo que le indicara la identidad de su anfitrión. Vio al cuervo posado en una rama, observándolo atentamente.
- ¿Que haces aquí? - preguntó duramente
No hubo respuesta.
Kaji ataco, y su esfera de energía se estrello contra el árbol, dejando, al desparecer, una mancha negra. Sin rastro alguno del cuervo.
- Mala puntería - dijo una voz apareciendo. La silueta de Reiji se distinguió entre los arbustos, una expresión tranquila adornando sus facciones; sobre su hombro el cuervo - Los guardianes son demasiado impacientes; atacan primero y preguntan después.
- No son bienvenidos. Deben marcharse, ahora.
- ¿Quieres obligarme?
- Será un placer
Las manos de Kaji comenzaron a brillar en una tonalidad amarilla, y las separo de su cuerpo lanzando el primer ataque. El ave levanto el vuelo y desapareció en el cielo; Reiji salto hacia atrás esquivando las dos esferas de energía, su rostro sin expresión alguna...
------------------------------------
Altha vio regocijante al pequeño que caminaba apresuradamente hacia el cuerpo brillante que permanecía suspendido entre los arbustos. Mientras el Mizuhara caminaba, la ilusión retrocedía...
Los ojos azules del rubio estaban más oscuros de lo que en realidad eran. Escuchaba voces lejanas llamándolo, insistentes, seductoras, pero no distinguía de quienes eran, ni entendía lo que decían, solo deseaba encontrar el lugar de donde provenían. Se sentía liviano, sin pensamiento alguno en su cabeza... Vio a la silueta brillante alejarse, y de pronto desaparecer.
Entonces parpadeo y sus ojos volvieron a la normalidad. Su cuerpo tembló sintiendo una fría brisa en el ambiente, y una presencia desconocida... Fue cuando se percató de que no sabía donde estaba.
- Los niños pequeños no deben salir solos - dijo una voz con tinte divertido. Max se volvió bruscamente, y observo a la chica de cabello negro que le sonreía; pero ese gesto no le agradaba en absoluto. Había algo en su presencia que le hacía estar a la defensiva.
- ¿Quien eres? - preguntó fríamente.
Altha chasqueo la lengua divertida. - No eres muy cortes pequeño - dijo con burla
En respuesta Max ladeo la cabeza, diciéndose a si mismo que ella tampoco era nada agradable; taladro a la chica con ojos fríos, y Altha reconoció en esa mirada la sangre de los guardianes... Todos ellos arrogantes, y poderosos. Iba a ser divertido tenerlo cerca.
- ¿Por que me miras asi? - preguntó la chica regocijada - Estoy segura de que no he hecho nada para que me detestes de esa manera... Aun.
Al terminar su frase, sintió una nueva presencia acercarse. Saltó en el momento justo para evitar el ataque que se estrello en el lugar en donde había estado, dejando una marca negra antes de desaparecer. Los ojos negros de la chica se fijaron en la silueta que se acercaba; su cuerpo parecía brillar por su poder activo, y notó que sus manos resplandecían ante su energía.
- Quisiera ver que lo intentaras - susurro Judy tranquilamente, pero con el destello protector en sus ojos azules.
- Mamá - exclamo Max al momento en que la mujer se adelantaba para protegerlo
- Eso fue rápido - musito Altha altaneramente - Pensé que tardarías más tiempo en darte cuenta de que el mocoso estaba aquí. Estábamos a punto de jugar un poco.
- Todos saben que no se debe jugar con arpías. Podrían sacarte los ojos. - su tono de voz era suave, pero incluso Max detecto un toque de ira en sus palabras; en su rostro serio e inexpresivo brillaban con fiereza las dos orbes azules. Se sorprendió de ver a su madre en aquel estado de cólera.
- ¿Quieres comprobarlo, guardián?
- Max. Quédate ahí
El pequeño sintió su cuerpo calentarse cuando un escudo lo rodeo, manteniéndolo a salvo. La barrera de viento lo protegía, dejándolo ver claramente la batalla; sería la primera vez que vería a su madre pelear.
Altha lanzo un ataque de viento, y la guardián lo esquivo, atacando a su vez. La desventaja de Altha consistía en que sus ataques no atravesaban el escudo creado por la mortal, asi que no tenía ni oportunidad de lastimarla, ni de acercarse al pequeño. Además de que su poder sobre el viento era demasiado básico, lo cual tampoco era de mucha ayuda. Cansada, Altha le miró largamente.
- ¿No puedes hacerlo mejor? - dijo el felino secamente; su cuerpo herido, al igual que su orgullo
- Deberías agradecer que esto es fácil; podrías cansarte demasiado pronto.
- Estoy complacida con tu amabilidad. - ironizo Altha enderezándose difícilmente - Pero lamento decirte que estas demasiado equivocada. - ataco de nuevo, y fue enviada al suelo por su atrevimiento. La guardián la miro inexpresivamente.
- No temas por el pequeño - tercio una nueva voz - Nosotros lo cuidaremos
Judy se volvió en el momento exacto en que una ráfaga de fuego golpeaba su torso, derribándola. Altha se incorporo de un salto.
- Creo, mortal, que yo gane - aseguro felizmente - Ningún guardián me toca sin pagar por ello.
Al atacar, nadie esperaba ver a un cuerpo interponerse entre Altha y Judy. Un cuerpo que recibió el golpe, bloqueándolo, salvando al guardián... El tigre blanco se alzo imponente entre ambas contrincantes, sin rasguño, herida o golpe, y dio a Altha una mirada reprobatoria.
- Largo, Drigger - escupió Altha. Cuando el animal se transformo, la chica lo miro con irritación.
- No ha sido una pelea justa, Altha. - terció la voz tranquila de Bryan posado en una rama alta, sin sonrisa o expresión alguna en su rostro
- Pagara lo que me hizo, Falborg.
- Tu comenzaste con esto - replico Drigger con voz fría
- Nadie esta pidiendo tu opinión...
- Daisuke se enfadara si ella es dañada - habló Bryan saltando ágilmente.
- Youko sal de ahí - exigió Rei, y un chico salto de entre los arbustos; una sonrisa adornando su rostro. - Jamás te involucres en peleas que no son tuyas.
- Vete, Altha - sugirió Bryan acercándose al pequeño rubio; un movimiento de su mano fue suficiente para que el escudo de viento comenzara a desvanecerse.
El lugar donde había estado la chica, ahora era ocupado por un leopardo furioso. Dándole una breve mirada a la mujer en el suelo dio media vuelta y ágilmente desapareció. Youko miró a Rei fríamente, el brillo en sus ojos decía claramente que no sentía aprecio alguno por el felino...
- Dile a Reiji que puede dejar al guardián en paz - ordeno el gato. Youko lo observo sin la menor intención de obedecerlo; finalmente Falborg gruñó y segundos después el cuervo desapareció en el cielo. - No intentes nada - añadió aun de espaldas al guardián.
De la mano de Judy se desvaneció la pequeña esfera blanca, vio a Max correr hacia ella, seguido del chico de cabello lavanda. Atrapo a su hijo entre sus brazos; su presentimiento hecho realidad.
- Tenias razón - comentó Rei mientras Bryan se acercaba dedicándole una sonrisa.
- Altha es demasiado predecible - aseguro sonriendo - Y ahora no existe forma para que te perdone por haber herido su brazo. Aunque pienso que no te importa, ¿Cierto? - Rei le devolvió la sonrisa.
- Como siempre, Drigger salva el día - se mofo una voz alta.
Una chica cayo frente a ellos, guapa, y extraña. Su cabello blanco ondeo con el viento, y sus ojos azul acero taladraron a Rei, chispeando de furia. Judy notó al instante la antipatía que súbitamente se estableció en el ambiente ante la presencia de la recién llegada.
- Vaya Drigger. Una más a la lista.
- Porque no cierras tu pico - gruñó Bryan - y te largas de aquí. Nadie te invito.
- Tranquilo, Falborg. Solo me asegurare de que el gato no arruine todo dejando escapar a la guardián.
- Eso es asunto suyo, y problema mío - contesto Falborg irritado - Seré yo el castigado si algo asi sucede; es mi cabeza la que esta en juego, no la tuya.
- Y estoy segura de que la perderías con gusto - afirmo maliciosamente - Asi que soportaras mi presencia, lo quieras o no; mientras Drigger este aquí, ten por seguro que no te dejare. No puedes impedirlo.
Bryan apretó los dientes desviando la mirada. Yui se inclino hacia la guardián y le susurro. - Intenta algo, y tu y el mocoso morirán.
Judy analizo las opciones que tenía. Escapar no sería fácil, es más, no parecía 'posible'; al menos no contra tres rivales, teniendo que cuidar a su hijo. Respiro profundamente, levantándose. Tomo la mano de Max y se dispuso a seguir a la chica, sin que su rostro mostrara su turbación. Detrás de ellos los dos chicos caminaban cerca, hablando.
- Tu novia te adora, Bryan - se burlo el felino susurrantemente al ver la cara tensa de Bryan.
- Cállate, Rei. - gruñó el chico haciendo al gato soltar una risita
Judy se sobresalto al escucharlos, incrédula. Por su parte, Max sentía una gran curiosidad por ambos chicos. Sin dejar de caminar giro su rostro para verlos, y grande fue su sorpresa al ver lo que hacían.
El felino quería que el otro borrara su mueca de enfado; pero esté estaba decidido a ignorarlo, y no le ayudaba el hecho de que el chico de cabello negro hiciera constantes ruiditos con la lengua, haciéndole más difícil el resistir una sonrisa.
Ni siquiera Max pudo evitar sonreír. Ellos no parecían amenazadores en comparación con las presencias de los otros tres. No se parecían en absoluto a lo que Kaji les había dicho. Eran diferentes...
------------------------------------
- ¿Ya te cansaste? - pregunto Reiji suavemente.
Kaji se levanto tambaleantemente. Su cuerpo cubierto de pequeña heridas y cortes sangrantes, apenas y si le respondía. Su contrincante era poderoso, más de lo que hubiera pensado.
- Podemos detenernos cuando quieras... Solo tienes que rendirte.
En respuesta, el chico tuvo que evitar un nuevo ataque de energía; su única herida consistía en una gran quemadura en su brazo izquierdo. Cuando se disponía a atacar, un rayo rojo lo envió directamente contra un árbol. Cayo pesadamente a tierra, y notó a los recién llegados.
Había un par de hombres a sus costados, en posición de ataque, un chiquillo oculto en los arbustos; pero quien más llamo su atención, fue el sujeto al frente de todos ellos. Su piel bronceada, sus ojos amielados, su cabello castaño corto, e incluso sus facciones serias e inexpresivas, todo en él imponía respeto, y cierto temor. Su presencia emanaba fuerza.
- Miura - susurro Kaji cayendo de rodillas.
- ¿Que buscas aquí? - pregunto el líder de los Mizuhara con voz controlada y fría.
- La hospitalidad de los guardianes ha decaído - afirmo Reiji indiferente. - Antes no les importaba tanto si algún espectro vivía en sus bosques.
- Pero tu no eres como ellos. Posees carne y sangre, algo a lo que debiste renunciar cuando moriste; jamás debiste aceptar recuperarlos. Tu amo cambio el orden de las cosas, por eso fue desterrado; y tu, como su sirviente, no eres bienvenido aquí.
- Mi señor estará contento de escuchar que aún en este tiempo se le recuerde.
El graznido de un ave detuvo cualquier palabra que pudieran decir. Reiji vio a Youko volver, sobrevolando sobre sus cabezas, lo que significaba que todo había salido perfectamente. Miura tuvo dos segundos para ver al chico transformarse, antes de que la pantera desapareciera.
- Búsquenlo - ordeno y sus acompañantes se dispersaron. El Mizuhara se inclino ante Kaji, revisando sus heridas.
- Tranquilo - escucho la suave y pausada voz de Miura - ¿Que sucedió?
Y Kaji le relato la historia que sabía. Ahogando palabras al intentar moverse, o temblando ante oleadas de dolor que acuchillaban su cuerpo.
- Escapo, Miura - anuncio el hombre que acaba de regresar, agitado y sudoroso. - Y no es el único que estaba aquí; hay más presencias rondando cerca.
- Lo sé. Regresaremos al pueblo, y llevaremos a los niños a casa. Volveremos al anochecer para intentar rastrearlo. Llama a Azaki, ayuden a Kaji a levantarse. Iré por Judy, y los niños.
------------------------------------
La guardián notó inmediatamente las presencias a su alrededor aumentar, y fugazmente se sintió vigilada. No sabía la cantidad exacta de presencias, eran demasiadas. No saldrían de ahí a menos que su captor los dejara marcharse.
A su lado sintió a Max estremecerse, no de miedo, si no de frío; ella también estaba congelándose. Habían caminado la mayor parte del día, y el ambiente comenzaba a enfriarse conforme más se internaban en el bosque. Hasta que finalmente llegaron a una empinada cuesta, donde una enorme hoyo se abría paso al interior de la tierra; como una profunda cueva.
Los apartaron de ahí, llevándolos a un claro, donde el frío fue más perceptible. Abrazo a Max para calentarlo un poco, quitándose la mantilla que llevaba atada a la cintura y caía a uno de sus costados. Ella y Max se sentaron en un tronco hueco y seco; el pequeño envuelto en la mantilla, y acurrucado en su regazo.
Falborg trajo un poco de leña, y Max ahogo un gemido de excitación cuando vio de su mano brotar una llama azul que las encendió. Drigger les consiguió unas cuantas frutas para comer, y se aseguro de que el fuego no se apagara fácilmente. Max comió sin preocupación alguna. Judy, por otra parte, intento hablar con el felino, saber que sucedía, pero solo unas cuantas de sus preguntas fueron contestadas, dándole una idea de lo que sucedería.
No muy lejos de ellos, Yui permanecía sentada, sonriendo burlonamente. Aunque su sonrisa desaparecía cuando el chico de cabello lavanda la miraba, y adoptaba una expresión amarga. Falborg también estaba de pie junto a ella, mirando al gato.
- Tu amigo parece tenerle mucho aprecio a los guardianes - siseo Yui con desprecio girando su rostro para encararlo.
- ¿Sabes, Yui? - exclamo Bryan irritado - Es decisión de Drigger quien le agrada y quien no.
- ¿Aun cuando sean apestosos guardianes?.
- Son mucho mejores que ciertos pajarracos.
- ¡Oh!, veo que tu antipatía hacia los guardianes se esta derrumbando ahora que tu adorado gato ha decidido ser amable con ellos - Bryan le dirigió una mirada desdeñosa - ¿Cuanto más soportaras por Drigger?. Si tan solo te alejaras de ese traidor...
- ¿Y en su lugar tendría que soportar a alguien como tu?. Prefiero morir, gracias.
- Tarde o temprano te traicionara. - la voz de Yui comenzaba a perder el toque ligero que tenía, tiñéndose ahora de rabia.
- No lo compares contigo, por favor. Ofendes demasiado al gato.
- Eres un idiota - exclamo Yui poniéndose de pie. Los ojos de Bryan relampaguearon peligrosamente, enderezándose de su lugar.
- Y tu pierdes tu tiempo - intervino el gato caminando hacia ellos - Asi que porque no te vas.
- ¿Terminaste ya con tus amiguitos?.
Drigger sonrió divertido, y desafiante, haciendo a Yui enfadar; pero antes de que pudiera estallar, Bryan interrumpió aburrido.
- Escuchaste lo que dijo: Pierdes tu tiempo. Largo
La chica le miró irascible, conteniéndose para no golpearlo. Minutos después el águila blanca emprendía el vuelo, alejándose, chillando de indignación y furia.
- Imbécil - escupió Bryan cruzándose de brazos
- Te digo que te adora - bromeo Rei estirándose. Rió ante la expresión de Falborg. - No te ofendas...
- ¿Terminaste con el guardián?
- Debe imaginar que es lo que Daisuke pretende hacer.
- ¿Y porque no te quedaste a acompañarla? - inquirió con sarcasmo
- Cuando vi que no podrías soportar más a Yui, creí que era hora de venir a salvarte - dijo Rei juguetonamente. Bryan bufo - Has logrado que ella te odie, felicidades; y como suele ser demasiado vengativa, ten por seguro de que intentara que todos te detesten.
- Teniéndote a ti, ¿Quien los necesita? - bromeo irónicamente, haciendo reír a Rei mientras le daba un amistoso golpe en la espalda - Solo esta ardida porque eres el preferido de Daisuke.
- ¿El preferido?... Ja. Con gusto le cambiaria mi lugar...
- Como sea. No es la primera vez que pone el dedo en el renglón. Debiste escuchar nuestra ultima conversación - la sonrisa se esfumo - Si no hubiera llegado Tenshi, le habría arrancado la cabeza. Se la paso despotricando contra tu conducta, y tu arrogancia; te considera un traidor, como todos.
- Oh, bueno, ya sabes cuando me quiere - ironizo el gato con una sonrisita - Pero no debería hablar cuando no sabe nada. No soy un traidor.
- En ese caso deberías decírselo, aunque no creo que la convenzas...
- No me interesa quien me cree y quien no.
- Eso es bueno, porque - sonrió con culpa - he de confesar que ni siquiera me convences a mi... Has desobedecido muchas veces, violaste tu lealtad - aclaro - eso se considera traición; todos piensan que haces lo que quieres, que no hay quien pueda controlarte, y que Daisuke lo soporta solo porque eres su preferido...
- No soy el favorito de Daisuke; pero si ellos piensan eso, no puedo hacer nada para desmentir todas esas sartas de mentiras y estupideces. Solo espero que tu no te creas nada de lo que dicen - añadió frunciendo ligeramente el entrecejo.
- Con Yui envenenando a todos contra ti, es difícil no creerlo. Te imaginaras como es de dramática - comentó al ver la cara de curiosidad del chico - Les hace creer que el estar junto a ti, el hablarte siquiera, les traerá un castigo seguro, o incluso la muerte.
- Ambos sabemos que eso es una total mentira - afirmo el gato sonriendo levemente - Daisuke sabe que ellos no tienen nada que ver con mis faltas, ya sea que me hablen o no, se dignen a mirarme o me ignoren. También sabemos que nadie se acerca porque no les agrado, asi de simple. Siempre ha sido asi, sin que Yui tenga algo que ver con eso, lo único que ella hace es reforzar la aberración que todos me tienen... Pero nadie nunca ha sido castigado por mi culpa. Ok - añadió rápidamente ante el rostro escéptico de Bryan, con un leve tono culpable - algunas veces has salido perjudicado por mi culpa, pero sabes que no lo he hecho a propósito. No me gusta involúcrate. Es solo que siempre ha escapado a mis propios cálculos.
- ¿Debo considerar eso como una disculpa? - pregunto Falborg fingidamente indignado.
Rei le sonrió amistosamente. - No suelo disculparme, lo sabes...
- Aun no me has explicado lo de tu traición.
- Bueno - alargo demasiado la palabra, para después morder su labio sin contestar. Era como si no encontrara la forma de decir cosas que no podía explicar - es complicado - suspiro - Se dice que has traicionado a alguien cuando dañas la confianza, la amistad y la lealtad que esa persona te ofrece, perjudicándola de cierta forma; pero en este caso, la traición consiste en faltar a tu palabra de obedecer, y servir a tu amo. ¿Estamos de acuerdo?
- Aja. Y eso nos lleva a la conclusión de que si lo has traicionado.
- No puede aplicarse a mi persona porque jamás le di mi palabra de servirle. No es mi amo.
La declaración dejo estupefacto a Bryan. - ¿Es decir que no estas atado por el pacto de honor que nos obliga a obedecerle, ser sumisos, y todas esas cosas? - preguntó aturdido.
- De cierta manera, no; pero es mas complicado que eso, porque hay ciertas cosas que no puedo hacer.
- ¿De que forma?
- Es una historia muy larga, aburrida y sin sentido - se encogió de hombros indiferente, pero su voz destilaba cierta frialdad. - No querrás escucharla, no importa... Ya no.
- ¿Por que?
- ¡Tsk! - chasqueo la lengua, agitando la cabeza - Demasiado curioso Bryan.
El chico más alto resoplo divertido, notando vagamente que Rei había eludido el tema, como siempre lo hacía. Se acerco y paso su brazo por los hombre de Rei, al momento en que una sonrisa de satisfacción se extendía por todo su rostro.
- Es por eso que me adoras. - afirmó.
Rei rió gratamente, mientras alzaba su mano y empujaba la barbilla de Bryan hacia atrás, haciendo que el chico retrocediera y lo soltara, sin que este dejara de reír.
- Engreído - farfullo sin abandonar la sonrisa.
- Si, pero sigues adorándome. - aseguro Bryan dejándose caer en el suelo
Rei volvió a reír; su estomago doliendo por el esfuerzo. Bryan sonrió.
A lo lejos, la curiosidad de Max aumento al escuchar risas. Se giro para verlos, antes de que su madre lo obligara a apartar la mirada.
Después de dos horas sin saber nada, el ambiente se tornaba más frío, aun cuando el fuego continuaba ardiendo formando deformes siluetas en la tierra. Judy se levanto, asegurándose de arropar a Max sin despertarlo. Las presencias se habían reunido no muy lejos de ellos, pero tanta sombra, árbol y arbusto le impedía verlos. Por otro lado, veía perfectamente a Falborg y a Drigger; ambos sentados uno frente al otro, al parecer conversando.
Giro su cabeza hacia abajo al notar a Max parado junto a ella, abrazando sus piernas. Se inclino y lo levanto, sentándose a espaldas de los chicos. Lo arrullo mientras la acariciaba el cabello.
- ¿Que va a pasar? - pregunto la vocecita de Max aspirando el aroma de su madre. - ¿Cuando podremos irnos? Quiero ver a Michael.
- Shh - dijo ella meciéndolo
Continuo acunándolo en su regazo, mientras su garganta entonaba una tarareo para calmar al pequeño. No fue sino hasta que notó, que tres presencias estaban detrás de ella, que descubrió que Max se había quedado dormido.
Lo regreso al suelo, para después levantarse y volverse. Su mirada antes enternecida, ahora brillaba con hielo y furia. Falborg la miraba sin expresión alguna, el otro chico moreno la miraba con indiferencia... Pero Drigger... Su mirada tenía un toque de compasión, y entendimiento.
- Vamos - tomó la palabra Reiji - Falborg se quedara con el chico.
El mencionado bufo, farfullando algo que sonaba a 'No quiero ser niñera', obteniendo una sonrisa por parte de Drigger, quien se encogió de hombros, indicándole a Judy que los siguiera. Pero ella permaneció quieta, incapaz de dejar a Max ahí. Rei le tomó por el antebrazo obligándola, aunque suavemente, a caminar, murmurando mientras tanto un 'Falborg cuidara de él'.
Judy no tuvo otra opción. Con todo el aplomo que logro reunir, camino detrás de Reiji, junto a Drigger. En el momento en que volteo a ver al felino, antes de entrar en la cueva, los labios de este se movieron en una recomendación silenciosa: 'No hagas tratos'. Ella aparto la mirada.
De lo primero de lo que se dio cuenta al llegar al fondo de la cueva, fue que aparte de ella, solo estaban Drigger, el chico moreno, y la chica de cabellera blanca. Nadie más.
A menos que se contara como persona la sombra flotante al fondo del lugar.
- Bienvenida - susurro la sombra moviéndose hasta tomar cierta forma. - Descendiente de Satashi Mizuhara. Uno de aquellos que me traiciono, desterrándome.
- Violaste nuestras leyes. Merecías tu destierro.
"Típico de los guardianes" pensó Rei con enfado "No saben cuando quedarse callados."
- Solo porque ustedes no se han atrevido a usar su potencial al máximo, - replico Daisuke con voz dulce, pero con cierto toque de amargura - aborrecen a quien si lo haya logrado... Sabes porque estas aquí, ¿no es asi?
- Me lo imagino.
- Drigger - susurro Daisuke, y una mirada desafiante brillo en las orbes doradas.
- El ritual ha dejado de practicarse hace años - interrumpió Judy, había tenido suficiente tiempo para pensar y despejar su cabeza.
- Lo sé... Pero Reiji sabe que eres capaz de hacerlo.
- ¿Como puede saberlo? - replico dirigiéndole una mirada al chico moreno.
- Te sorprendería saber cuantas cosas han aprendido mis lacayos sobre los guardianes, sobre sus rituales, y sobre su propia historia.
- ¿Por que crees que aceptare participar? - pronuncio lentamente Judy escéptica.
- Porque de negarte, tu y tu hijo morirán.
- Si acepto ayudarte, ¿Que me asegura que Max estará bien?... ¿Que garantía tengo?. No puedo confiar en alguien como tu.
Drigger se maldijo internamente. "Dile a un guardián que no haga tratos, y justamente hará todo lo contrario" se reprendió.
- ¿Darías tu vida por tu hijo? - pregunto Daisuke suavemente
Judy no contestó, pero la respuesta se reflejo en su expresión. Drigger aparto la mirada. "Genial" se dijo con sarcasmo, cruzándose de brazos. "Demasiado sentimental. Ese es el problema" sentenció.
- Entonces hagamos un trato - pidió la voz de Daisuke, dulce y agradable.
Inmediatamente Judy escucho sonar las advertencias en su cabeza. No hacer tratos. No hacer tratos... ¿Que era lo que el gato pretendía? ¿Podía confiar en él? ¿Que pasaría con Max?... Tenía que hallar la forma de salvar a su hijo, aun cuando tuviera que arriesgar su vida.
Asintió, y Drigger cerro los ojos, apretando los dientes.
- Entonces realiza el ritual, y te prometo que no ordenare la muerte del pequeño; no me atreveré a tocarlo, siquiera. Da tu vida para salvar a tu vástago; o niégate y condénalos a ambos.
"Suficiente" se dijo Rei soltando su lengua atrapada entre sus dientes.
- Demasiados tecnicismos - siseo con furia
- No te entrometas, Drigger - salto Yui iracunda. - ¿Quien te ha nombrado su defensor?
- No puedo entender como es que crees que ella se tragara esa vil farsa - aseguro ignorando a Yui, y dirigiéndose a Daisuke; sus palabras cargadas de furia - Puedes no ordenar lastimar al chico, pero tampoco prohibirás que lo hagan, ¿cierto?.
Judy giro su rostro para verlo; la sorpresa reflejada en cada centímetro de su rostro. Sus pensamientos más enmarañados que nunca; su decisión tambaleante en la punta de su lengua, temerosa por el futuro de Max. Pero cediendo ante la simpatía con el gato...
- Me alegra que aprendieras a ser perceptivo, Drigger - alabo la voz de Daisuke, con el mismo tono que ocupaba exclusivamente para dirigirse al gato.
- Y yo lamento que tu sigas siendo un bastardo - siseo Drigger fríamente. Yui sintió el enorme deseo de matarlo por su osadía - Prométele que el chiquillo estará a salvo de ti y de todos. Jura que regresara a casa en cuanto esto termine.
La sombra rió, si es que risa puede llamársele a el sonido que produjo... Drigger mantuvo su expresión dura y terca, sin que pareciera afectarle el animo de Daisuke. Y Judy abrió los ojos sorprendida, culpándose al instante por no haberle obedecido.
- No estamos aquí para negociar - hablo Daisuke divertido.
- Supuse que dirías eso - gruño el gato, ignorante de la mirada comprensiva de los ojos azules - Pero no puedes negarle que su familia cuidara de él cuando se vaya.
- El dejarlo ir no es una opción.
Drigger agito la cabeza confundida, al hablar lo hizo lentamente para disimular su voz abrumada - ¿No piensas enviarlo de regreso con su clan? - Judy contuvo un gemido, su voz incapaz de salir.
- Eso no es parte del trato - contesto Daisuke tan descaradamente que Rei estuvo a punto de perder el control.
- Ese chico no puede quedarse aquí. - susurro el gato lo más serenamente posible.
- Vivirá. ¿Que más pides?
- Que lo entregues a los suyos.
- Entonces tendrán que recogerlo por partes - siseo la sombra - No voy a regresarlo.
- No te sirve de nada. ¿Para que quieres que se quede?
- Puedes llamarlo un capricho - musito divertido - Y tu sabes que no suelo deshacerme de ellos tan fácilmente.
- Prometiste...
- Jamás dije que lo dejaría en libertad. No voy a tocarlo, ni ordenare que lo maten; pero él no se marchara.
- No sobrevivirá en un ambiente como este solo - replico tercamente el gato - No puede quedarse aquí.
- No pienso discutir de nuevo, gato.
- Eso no... - se ahogo Judy retrocediendo.
- En ese caso tendré que intervenir. - hablo Rei indignado - Si lo retendrás por capricho, entonces, ten por seguro que me encargare de cuidarlo; me asegurare de que no te atrevas a ponerle una mano encima, no importa lo que suceda...
- ¡No puedes intervenir! - resonó la voz de Yui colérica. Los ojos dorados se volvieron hacia ella brillando.
- Puedo y lo haré.
- Este asunto no te incumbe - hablo Reiji con voz tranquila.
- Por supuesto que si. ¿No es asi, Daisuke? - dijo volviéndose hacia el guardián - Todo lo que tenga que ver conmigo te importa, todo lo que tenga que ver contigo me afecta, eso es lo que siempre me has dicho. Si tu no cedes, yo tampoco lo haré.
- Cometes un error Drigger.
- He cometido muchos errores durante toda mi existencia, uno más no afectara las cosas.
- ¡No uses ese tono! - siseo Yui ofendida, como si Drigger se hubiera dirigido a ella.
- ¡Basta!
Judy se sorprendió de ver a Reiji y a Yui a caer de inmediato, e inclinar la cabeza, mientras que el gato continuo con aquella mirada desafiante. Al hablar de nuevo, la voz de Daisuke bajo hasta un tono suave e intimo, haciendo que la guardián tuviera que girar la cabeza para escucharlo
- Sigues controlándote por emociones. Quieres cuidar a un guardián, hazlo si asi lo quieres; pero dejemos algo claro, un descuido de tu parte, y todo puede suceder.
Drigger se tenso. Judy volteó a ver al gato. Tal vez no todo estaba perdido...
- Ese será mi problema. - susurro Drigger en tono amenazante.
Pero cuando la mirada ambarina se fijo en ella, la guardián notó un brillo compasivo, y triste en sus ojos; era como si le pidiera disculpas. Ella le sonrió agradeciéndole... Un entendimiento se estableció en aquel momento.
------------------------------------
El ritual que Daisuke necesitaba consistía en intercambiar dos almas de dos cuerpos diferentes; antiguamente se ocupaba para darle a los patriarcas un cuerpo más joven y ágil, uno que sus descendientes ofrecía con gusto, para que continuaran protegiendo a su estirpe.
Muchos años pasaron para que estas ceremonias dejaran de practicarse, y se quedaran en el olvido. Más que nada, porque los ancianos consideraron que era injusto que sus almas se convirtieran en inmortales, cobrando vidas en el proceso. El ritual necesitaba de un guardián que ofreciera su energía vital para que ambas almas pudieran cruzar de un cuerpo a otro; trayéndole la muerte por su ofrecimiento.
Esa fue la razón por la cual los mismos guardianes se negaron a continuar con esta tradición.
En el caso de Daisuke, que no poseía cuerpo, obligaría al alma ajena a exiliarse, y por tanto morir. Sin embargo, necesitaba de la energía vital de un guardián, y por eso había enviado a Reiji a encontrar al adecuado...
El joven que Yui había llevado, y que ella misma había elegido, tenía aproximadamente veintidós años, con un curioso cabello color violeta, y ojos de la misma tonalidad, contrastando maravillosamente con su piel color crema; algo que había alegrado a Daisuke enormemente. Aunque la chica estaba furiosa, porque su amo había prohibido su presencia en el ritual.
El único presente sería Drigger.
------------------------------------
- ¡¿Que demonios estabas pensando?! - exclamo Falborg alterado, después de que el gato le pusiera al tanto de la situación, y del trato con la guardián. - ¿Que crees que haces? ¿Como rayos te comprometes a cuidar de un guardián? ¿Por que? ¿Para que?
Rei permanecía sentado en el suelo, viendo pasear a Bryan. Llevaba más de veinte minutos en ese mismo estado, y el gato esperaba que su irritación pasara pronto; era común ver a Falborg enfadado. Siempre se exaltaba cuando se hablaba de guardianes.
- ¿Terminaste? - pregunto con una ligera sonrisa
- No es un juego, Drigger - afirmo Bryan con irritación, y la sonrisa se borro del rostro de Rei al escuchar el nombre.
- No, no lo es. ¿Quien ha dicho eso? - replico enfadado - Pero tu no entiendes.
- ¿Que no entiendo?... Todos los guardianes son arrogantes, asi que si ella ignoro tu consejo, debiste dejar que se enfrentara sola a las consecuencias.
- Ni siquiera podía decir algo para arreglar la situación, se sentía culpable, no sabía que hacer; no quería descomponer más las cosas.
- Y tenías tu que salir a defenderla - exclamo en tono mordaz - No es tu problema lo que le pase al pequeño guardián.
- Hay diferencias, Falborg - si la irritación de Bryan había estado a punto de calmarse, al escuchar el nombre esta se avivo.
- ¿Que diferencias puede haber?. Todos son pretenciosos, ególatras, egoístas , y nos desprecian. Aun asi ¿Piensas ayudarlo?
- El que odies a todo aquel que tenga sangre de guardián, no significa que debas culpar a un chico que ni siquiera conoces.
- No necesito conocerlo para saber que será igual a todos los de su clase.
- Si crees eso... Bien. Entonces me encargare de esto solo.
Bryan aparto la mirada cuando el cuerpo del chico se transformo, dejando a la vista al gato blanco que se deslizo rápidamente por entre los arbustos. dejándolo ahí, enfadado y ofuscado. Las palabras de Yui resonaron en su cabeza "¿Cuanto más soportaras por Drigger?"
------------------------------------
Judy beso los cabellos rubios de su hijo, mientras dormía entre sus brazos. No había tenido tiempo, ni el valor para explicarle la situación, antes de que el pequeño cayera en sueño de nuevo. En cuanto había regresado, Max la había abrazado preguntándole dulcemente donde había estado.
- Siento dejarte aquí - susurro con voz temblorosa - Pero no dudo que Drigger cuidara de ti. Se que estarás bien.
La guardián levanto la mirada para fijarla en los dos chicos, de pie, que a lo lejos parecían hablar. Le sorprendía no encontrar en ellos, la indiferencia que los guardianes creían era la personalidad de todos los espíritus.
Una de sus mas antiguas creencias, era que cuando un humano se condenaba antes de morir para existir como un espíritu, no importando la causa que fuera, dejaba atrás toda emoción, y sentimiento; existían únicamente por el deseo que les había llevado a convertirse en almas errantes. Eran inmunes a cualquier tipo de afecto, de odio, o sentimentalismo alguno.
Pero ahora veía cuando equivocados estaban. Por ejemplo, la chica Yui era regida por el odio, la venganza, y el poder; su deseo de perfección era abrumador. En cambio, Reiji era la personificación de lo que ellos consideraban como un espíritu, pues era dominado por la indiferencia, el olvido, y un abandono de su conciencia; su deseo era inexistente, como si nada le importara...
Lo que le llevaba a darse cuenta de que Drigger, y Falborg eran diferentes a ellos, y a todos; y de cierta manera iguales entre si... Tal vez por eso eran amigos.
En Falborg, identificaba la inquietud, el rencor, y la tristeza; su deseo por enmendarse. Y en Drigger, percibía la culpa, la impotencia, y... La tristeza; un deseo de olvidar, y corregir. Pero incluso entre ellos, sus tristezas eran distintas.
Recordó la curiosa conversación que había sostenido con Drigger, justo después de haber aceptado ayudar al guardián, a cambio de la vida de su hijo.
- No te culpes - le había dicho sin mirarla
- Temía...
- No son necesarias las explicaciones. Todos podemos equivocarnos. Si nos guiamos por emociones puede que nuestros juicios no sean los más acertados; el estar conmocionados puede hacer que tomemos decisiones peligrosas e irremediables...
Los ojos ambarinos se volvieron hacia ella, y ambos se detuvieron. Cuando el gato volvió hablar su voz tenía un toque mucho más triste y melancólico, haciendo que Judy se preguntara la causa de su verdadera tristeza.
- Odias y amas, como todos, por eso eres igual de vulnerable que los humanos. Amas tanto a tu hijo que no te importaría sacrificarte; pero eso no es un error. Tener la capacidad de sentir no esta mal, muy al contrario, es aquello que los distingue de nosotros, es lo que los convierte en mortales.
- ¿Recuerdas tu vida mortal?
- No lo sé. Prefiero no saberlo... ¿Para que hacerlo?. No somos humanos, ustedes no nos consideran como tales, no tenemos la necesidad. Existimos solo para cumplir nuestro ultimo deseo.
- Su condena.
- Tal vez; pero a muchos no les importa, con tal de cumplirlo. Aquellos que lograron su venganza se sentirán satisfechos el resto de su existencia; aquellos que temieron morir tendrán el estado inmortal que siempre desearon; y todos los que buscaban terminar lo que no pudieron hacer en su vida, serán felices de haberlo logrado; eso es lo único que buscamos al volver. No existe otro propósito... No somos capaces de sentir nada más, no podemos permitirnos algo asi.
- ¿Por que?
- Porque cualquier otra emoción nos haria vulnerables. Odio, temor, indiferencia, o inquietud, todos nos aferramos a alguna de ellas para no caer.
- El que ustedes se compadezcan, o sientan de alguna u otra forma, no les hará perder sus poderes - replico ella suavemente
- No, pero nos hará perder el enfoque de lo que somos, y lo que ustedes son. Los guardianes nos consideran demonios, almas perversas, ¿Crees que nos aceptarían?...
- Daisuke lo hace.
- Lo único que a él le importa es mantener su vida, y aumentar su poder. No le interesa si para conseguirlos debe alterar todas las cosas a su alrededor. Teme a su muerte, y desea ser poderoso para evitarla. Los espíritus que le sirven no ven inconveniente en hacer lo que les ordena, no tienen otra razón para existir. Han peleado, y perdido; por honor o por orgullo, aceptaron el trato que les ofrecía.
- Los engaña...
- Les da lo que quieren. Un cuerpo, una vida, una utilidad, una razón para existir...
- ¿Y que es lo que te dio a ti?
Se vio reflejada en las pupilas del gato, que mostraban tal estado de melancolía, que hizo que su corazón se oprimiera dolorosamente. El gato esbozo una sonrisa muerta al momento que murmuraba - Mi memoria...
Y sin otra palabra, el gato se había marchado. Aun después de todo eso, Judy no dejaba de preguntarse del significado de sus últimas palabras.
------------------------------------
El gato blanco meneo su cola sobre la rama del árbol, esperando pacientemente hasta que su acompañante diera la cara. Momentos después los arbustos frente a él se agitaron, y la cabeza de una pantera surgió de entre ellos. El recién llegado miro al gato, y no despego sus ojos de él mientras se transformaba.
- No debiste salvar a ese guardián, Drigger - hablo Reiji con voz controlada, y los ojos dorados del gato le miraron ferozmente. El animal salto hacia el frente, y al caer al suelo, Rei se alzo enfadado, enfrentando a su interlocutor.
- ¿Por que?
- Porque no cambiara nada, no te ayudara.
- ¿Que sabes tu? - escupió Rei irritado - Has olvidado quien eras, no pretendas aconsejarme.
- Si dejaras de ser tan terco, todo sería más fácil.
- ¿Fácil? - la mirada volvió a centellear - ¿Para quien? ¿Para Daisuke?
- Para ti.
La respuesta arraso la furia del gato; el brillo en sus ojos se apago, una sensación dolorosa apoderándose de todo su cuerpo. Al hablar su voz había dejado aquel tono fiero, y Rei la controlaba para no hacerla temblar. - ¿Consideras que es mi culpa?
- Tu mismo te culpas... Daisuke me lo ha dicho. - el gato meneo la cabeza sonriendo melancólicamente.
- Daisuke dice las cosas que le conviene decir. Nunca creas lo que dice; si lees entre líneas sabrás lo que quiere, y lo que busca. No ha cambiado, y nunca lo hará...
- Si olvidaras tu pasado, vivirías tranquilo.
- No lo entiendes.
- Nadie lo hace, y a nadie le importa. Estas solo... Yui me ha contado de tu pequeña pelea con Falborg; todos lo comentan, dicen que ya era hora de que él aceptara que solo traes problemas. Ahora ni siquiera puedes contar con su ayuda.
- Pase mucho tiempo solo. ¿Crees que eso me afecta?... Falborg no esta atado a mi, es libre de decidir. - dicho esto, Rei le dio la espalda al momento en que se transformaba. Saltando ágilmente sobre el árbol, escuchó a Reiji hablar:
- No podrás cuidarlo tu solo, cuando menos te des cuenta el chico desaparecerá; Yui ha prometido encargarse del asunto personalmente.
El gato lo ignoro, y avanzo velozmente entre las ramas. Se supo vigilado, e interiormente sonrió; aunque la mueca se esfumo cuando llego hasta la cueva, y entró, aun sin transformarse. El humano permanecía hincado, totalmente ajeno a la situación, Yui había hecho bien su trabajo. La mujer de pie, pálida, aunque con determinación en su rostro, inclino levemente la cabeza al verlo; al moverse, sus pasos no vacilaron ni un solo minuto.
- Empecemos - dijo Daisuke al ver a Drigger llegar.
El gato se mantuvo en esa forma, y se sentó frente a la guardián, viendo fijamente a sus ojos. La guardián se paro entre el cuerpo del joven, y la sombra de Daisuke; extendió ambas manos, y con una tomo la mano inerte del chico. Se estremeció, involuntariamente, cuando la sombra se enredo en la palma de su otra mano, como un viento frío que traspasaba su carne congelando sus venas.
Suspiro abandonada ya a su destino. comenzó a hablar, no con su voz suave, y amorosa; duras y frías fueron sus palabras, aunque Rei dejo de escucharlas.
El gato cerro sus ojos, e inclino su cabeza; pero no por obediencia. Y para Judy fue desconcertante sentir algo de Drigger en la presencia de Daisuke, y al descubrir que la energía del gato contenía algo de ese guardián...
Su condena; las cadenas que lo unían a su amo...
El gato maulló levemente al sentirse vivo de nuevo, pero supo inmediatamente que esa sensacion no era suya. Se tendió en la roca, sin animarse a abrir los ojos, ignorando el grito que atravesó sus tímpanos... Podía sentir lo que sucedía aun sin verlo.
El tiempo transcurrió, sin que el gato lo contara, solo deseando que terminara. Aun bajo sus párpados una luz llego hasta sus pupilas, obligándolo a ver. Abrió reticentemente sus ojos. La energía del cuerpo de Judy brotaba como fuego azul, uniendo lo que deberían ser dos almas, rodeando el cuerpo del chico, y uniéndose a la sombra de Daisuke. Judy gritó de nuevo al sentir ese calor devastador traspasar su carne... Al incinerar su cuerpo.
El gato aparto la mirada cuando los restos del cuerpo de aquella mujer cayeron a tierra desintegrándose por completo; una muerte más a su conciencia... No obstante, aun después de desaparecer la energía azul permanecía brillando, y agitándose. Una ola de conmoción se agolpo en su corazón al sentir el final cerca.
La tierra bajos sus pies tembló, y una luz cegadora broto en todas direcciones; apagándose segundos después, justo en el momento en que el rayo de energía se evaporaba.
El joven cayo a tierra en cuatro patas, respirando agitadamente; el sudor cubriendo su rostro. Frente a él, a un par de metros, una especie de niebla se evaporo al instante. Fue entonces que el humano rió... Y Drigger se estremeció al reconocer esa risa; al sentir esa presencia tan conocida en aquel cuerpo.
- Ahh. Tanto tiempo en ese estado, casi me hace olvidar lo que es respirar, - inhalo profundamente, emocionado. El gato lo observo durante varios minutos. - sentir.
Era tan gratificante sentir su sangre correr por sus venas, escuchar a su corazón latir; los aromas tan conocidos, hacia tiempo olvidados, eran un placer a sus sentidos. Vida... Nueva, y maravillosa. La sola sensación de piel reaccionando ante la brisa, ante la humedad, la calidez de una presencia cercana, era impresionante.
- Dudo que alguna vez llegues a saber lo que es sentir. - gruñó Drigger en cuanto abandono su forma animal, interrumpiendo los pensamientos del guardián. Cuando la mirada de Daisuke se volvió hacia él, el gato alzo la cabeza en señal desafiante; sus ojos destellando con hielo y rencor.
Una sonrisa satisfecha se extendió por el rostro de Daisuke al momento en que cubría la parte izquierda de su cuello, mitigando el dolor que por su piel se extendió, como si su carne fuera tatuada con fuego.
- Ha vuelto. - fue lo único que dijo, su mano aun en su cuello - ¿Como te sientes? - extendió su otra mano y sus dedos rozaron la mejilla de Drigger antes de que este se apartara.
- Perfectamente...
- No mientas - la sonrisa se ensancho, y su mano tomo la muñeca del chico, sujetándola violentamente - Sabes que ya no podrás hacerlo. Nuestro lazo volverá a fortalecerse, todo volverá a ser como antes.
- ¿Esperas que salte de gusto? - siseo Drigger con voz tan feroz que cualquiera hubiera retrocedido... Cualquiera menos Daisuke. El guardián solamente rió.
- Drigger... ¿No te cansas de esto? - su mano abandono su cuello, dejando a la vista dos pequeños círculos rojos a la mitad del cuello, a una distancia de no más de dos centímetros el uno del otro. Rei estrecho sus ojos en señal de advertencia ante la cercanía del guardián. - Deberías alegrarte por mi regreso...
- ¡Púdrete! - Drigger retrocedió soltando su muñeca.
- ¿Aun me odias?
La pregunta fue hecha con demasiada suavidad, haciendo que la irritación de Drigger brotara desde sus entrañas, un recuerdo doloroso regresando. El gato abrió la boca con la respuesta en la punta de su lengua, y finalmente la cerro mordiendo sus labios. No iba a darle esa satisfacción, no iba a caer... No obstante, la respuesta estaba clara en su mirada.
- Drigger - meneo la cabeza divertido - Sabes que soy paciente, me conoces. Espere más de cien años para tener de nuevo un cuerpo, y esperare para vengarme de los que me hicieron esto; asi que soy capaz de esperar hasta que finalmente olvides, y dejes a un lado tu antipatía.
- Te lo aseguro, eso jamás pasara. Nunca.
Daisuke sonrió misteriosamente y avanzo, levantando sus brazos para rodear con ellos el torso del gato, en un abrazo sin fuerza; su barbilla se apoyo en su hombro, el cálido aliento de su boca, y los mechones de su cabello violeta acariciaron la mejilla y el cuello de Rei. El gato permaneció impasible, su mirada fija en un punto indefinido.
- Te has vuelto terco, y desconfiado - susurro sin obtener reacción alguna. - Pienso que ha sido mi culpa.
- No seas tan arrogante - replico Rei al instante empujándolo. Daisuke lo soltó al instante, y el felino retrocedió. - Olvida esto. Déjalo.
- Por supuesto que no lo haré. Mi propia sangre me desterró, no lo olvidare tan fácilmente.
Rei mantuvo su mirada brillante - De una u otra forma, terminare con esto - afirmó.
- No existe forma de terminarlo, nadie puede ayudarte y estoy cansado de tus juegos - la voz de Daisuke dejo a un lado el tono afable y divertido que había llevado - Te lo dije, he tenido suficiente de tus desobediencias. Perdí cierto control sobre tí cuando mi cuerpo se desvaneció, ahora me encargare de que no vuelvas a intervenir; es hora de tomar medidas más drásticas. Tu dolor no parece hacerte entender, veremos si el dolor ajeno te refresca la memoria... Pareces tenerle simpatía al pequeño guardián.
- Ni siquiera lo pienses. No puedes hacerlo...
- No lo haré si me das tu palabra de lealtad.
Extendió su mano, y Drigger la golpeo al momento que decía. - He dejado de ser tan estúpido.
- querrás decir que has dejado de ser inocente.
Drigger hizo caso omiso de la corrección - Le prometiste a su madre no tocarlo. Tu capricho es mío, y cuidare del guardián se vaya de aquí o se quede. Es simple, ¿no?.
- ¿Solo por que lo has prometido? - susurro el guardián con gozo - Jamás has cumplido tus promesas, gato. Creo que olvidas que he estado presente en cada una de ellas.
El gato contuvo el aliento, herido y enfadado por el recordatorio. Sus ropas se agitaron ante su poder desatado, sus manos brillaron con tonalidades azules y blancas, sus ojos centellaron en decisión. Ráfagas de agua brotaron de su cuerpo y rodearon a Daisuke, en un circulo perfecto...
El guardián lo miro por varios minutos, con una sonrisa torcida apareciendo en su rostro.
- Basta, Drigger - ordeno.
E inmediatamente el cuerpo del gato dejo de despedir aquella aura poderosa, el liquido que rodeaba al guardián se disipo al instante. Necesitó retroceder para no perder el equilibrio; y al instante fue el gato blanco el que lo observo desde el piso conservando la mirada de impotencia y fiereza... Cuando Drigger volvió a tener su forma humana, Daisuke le espeto:
- No olvides que no puedes levantarte contra mí. Cuando recuperé mis poderes, será mejor que dejes esa actitud altanera para conmigo, porque no tolerare otra falta. Eres mío, te guste o no... Desde ahora, antes de hacer cualquier cosa, deberás recordar que tienes alguien a quien cuidar; porque te aseguro, que cualquier falta tuya, será un castigo para él, no lo olvides. Veremos si eso te calma un poco ¿Esta claro?
Drigger apartó la mirada, y eso fue suficiente para Daisuke. Una victoria para él...
Cuando ambos salieron de la cueva, el gato siguiendo al guardián, eran varias las presencias escondidas, y tranquilas.
- Mi señor - susurro una chica con voz suave, acercándose e inclinándose al llegar ante Daisuke.
Su cabello negro caía alrededor de su rostro de piel clara, aunque la luz de la noche lo hacía ver como azulado. Sus ojos de color añil, brillaban de éxtasis, y sus labios curveados en una sonrisa satisfecha le daban un toque demasiado atractivo pero peligroso. Rei rodó los ojos al verla.
- Tenshi - susurro el guardián regocijado. - ¿Que haces aquí?
- Me temo que malas noticias, mi señor
- Eso puede esperar... Youko - el chico se volvió y salto ágilmente acercándose - Busca a Falborg y dile que traiga al chico.
------------------------------------
Falborg, sentado en una de las ramas altas oculto por el follaje del árbol, despertó al escuchar voces y giro su rostro para verificar que el chiquillo siguiera en su lugar. Su cejas se fruncieron ligeramente al notar a la cabellera blanca que ondeaba con la ligera brisa.
Yui.
No era difícil adivinar sus intenciones. Habían tenido una ligera 'conversacion', después de que Rei se hubiera ido, donde le recordó, regocijándose y pavoneándose, que ella misma le había advertido sobre su amistad con el gato; además de insinuarle sus intenciones de venganza.
Claro, se aprovecharía de que Drigger estaba en el ritual, para evitar desatar su furia.
Aparto la mirada de la pequeña discusión que se desataba.
Había peleado con el gato por ese chiquillo, asi que lo más fácil sería que Yui lo descuartizara lo más rápido posible; y él solo se haría el desentendido.
Eso sería lo fácil.
Pero la pequeña vocecita que le decía que eso no era lo correcto, había hecho su oportuna aparición. Oh, si, aquella vocecita influenciada por el gato; porque Drigger solía sermonearlo con respecto a ese tipo de cuestiones. Asi que ahora tenía una cosa más que reprocharle al gato; ya que además de salvar al chico, y atreverse a congeniar con ciertos guardianes, con la clara excepción de Daisuke, ahora iba a ser el causante de la locura que ÉL iba a cometer.
------------------------------------
Max despertó sobresaltado al escuchar un grito, y al no encontrar a su madre cerca se levanto rápidamente. La llamó varias veces, pero solo le contestó el silencio. El fuego se había apagado, y no había señales de que alguien estuviera cerca... No sabía que hacer, solto la mantilla que llevaba sobre sus hombros, y llamó de nuevo.
- ¿El pequeño tiene miedo? - pregunto una voz divertida, pero cruel.
Max se volvió tan rápido que estuvo a punto de caer. La presencia frente a él, era fría, y no le producía tranquilidad alguna. Retrocedió, y la chica avanzo de nuevo.
- ¿Extrañas a mami?...
Max volvió a retroceder, y Yui se regocijo al ver el temor brillar en sus ojos. Antes de que Max se diera la vuelta para escapar, una mano violenta tomo su brazo, sujetándolo tan fuertemente que el chico ahogo un gemido.
- ¡Suéltame! Me lastimas - exclamo Max agitándose. Yui rió.
- Esa es la idea.
- ¡Mamá!
- Grita todo lo quieras, tu madre se ha ido. - el chico dejo de forcejear en ese instante. - ¿Es que acaso he arruinado la sorpresa? ¿No te lo han dicho?. Estas solo.
- Aléjate - intento zafarse.
- Pierdes energías, y te aseguro que las necesitaras para después. - la mano libre de la chica se cerro sobre las mejillas de Max apretándolas, su brazo ardía terriblemente, y Max solo atino a defenderse de la única manera que Michael le había enseñado.
La pateo. La joven lo soltó de inmediato.
- Bastardo.
Max sintió una leve brisa fría acariciar su cuerpo al momento en que cerraba fuertemente sus ojos; algo caliente toco su mejilla, e inmediatamente el piso bajo sus pies desapareció. Su cuerpo se movió, pero no por deseo suyo.
Cuando todo se calmo, se animo a abrir sus ojos lentamente. Tuvo que parpadear varias veces para convencerse de que el piso estaba muy por debajo de él. Un brazo lo sostenía a la altura de su estomago, y sus pies flotaban. Su cabeza caía al frente, con mechones de su cabello balanceándose; mantenía sus manos cerradas en puños a la altura de su pecho.
- Atrás pajarraco - escupió el recién llegado, la voz a su lado.
El chico que lo cargaba, manteniéndolo a su costado, parecía no prestarle atención; su brazo rodeaba su cuerpo, y la presencia que el chico despedía era amigable, sin embargo no dio muestras de preocupación por su estado...
- ¿Que quieres Falborg? - cuestiono la chica impaciente - Si quieres divertirte con el chiquillo, tendrás que esperar hasta que termine con él.
- Oh, veras, no me gusta esperar.
- Siempre impaciente, ¿eh, Falborg?... Pero no me importa, llegue primero.
- Estoy seguro de eso - afirmó Bryan dándole una sonrisa torcida - Es solo que tenemos un pequeño problema
- ¿En serio? - inquirió la chica divertida - ¿Que clase de problema?
- Del tipo de problema que te hace perder la cabeza - aclaro. Su sonrisa se amplió al ver la cara de desconcierto de la chica - Pues es lo que te sucederá si lo llegas a tocar.
El rostro de Yui abandono toda expresión. Su tez palideció, pero sus ojos se estrecharon en incomprensión.
- ¿Insinúas que cuidaras de él? - farfullo confundida, tratando de no alterarse.
- No creo que necesite que alguien lo cuide. Solo me encargare de alejar a pajarracos mal intencionados.
- ¿Has enloquecido? Es un miserable guardián.
- Sé lo que es, gracias por nada.
- Asi que finalmente aceptaras ayudar a ese estúpido gato...
- ¡Hey! - cortó Bryan borrando toda expresión tolerante - será mejor que controles tu lengua, o podrías llegar a darte cuenta de que ya no la tienes.
El rostro atractivo de la chica se tenso, como si contuviera la replica agresiva. Max la miró fijamente, dirigiéndole una breve ojeada a Falborg, incapaz de decidir quien se tenía más antipatía.
- No querrás pelear conmigo, Yui - susurro Bryan con altivez - No tengo la paciencia de Drigger.
- Y eres más estúpido de lo que pensé - siseo el espíritu - Si no me entregas a ese mocoso ahora mismo, lo considerare como traición... Serás un traidor al igual que el gato. ¿Deseas arriesgarte por Drigger?. Con nosotros no correras riesgos de castigo. Yo puedo ayudarte.
- ¿Es que acaso me das a elegir? - Bryan sonrió fingiendo meditar la respuesta - Elección difícil - declaro con sarcasmo - Pero sin duda me quedo con Drigger.
Yui reacciono como si la hubieran abofeteado.
- El uno para el otro - afirmo con desprecio - Ambos igual de inútiles.
- Te dije que cuidaras tu lengua.
Yui rió con amargura, y sin esperar palabra alguna ataco. Max sintió como el brazo que lo sostenía se retiraba, y cayo a tierra en cuatro patas, emitiendo un débil 'ahh' de sorpresa, que no fue registrado por ninguno de los presentes. Se sentó, y observo el choque de ambos poderes.
Las manos de Falborg brillaron con tonalidades rojas. Saltó ágilmente, y ataco, haciendo que el fuego rodeara a la chica, haciéndole retroceder. Yui ataco, pero su poder de viento solo avivo las llamas...
- Lamento interrumpir - intervino una tercera voz divertida, y ambos se giraron para ver al chico que los miraba, deteniendo al instante su pelea.
- Entonces no lo hagas - bufo Bryan en indignación al momento que limpiaba la sangre de su mejilla. La única herida que la chica había logrado hacerle.
- Si por mi fuera esperaría a ver en que termina el espectáculo - replico Youko con alegría - pero tengo un mensaje para ti, Falborg.
Yui bufo ignorando al recién llegado, atendió las heridas de sus brazos, irritada por la admiración que Youko le demostraba al inútil amigo del gato. De hecho, todos disfrutaban del sentido de humor cínico y mordaz de Falborg. Era respetado, y de cierta manera admirado por sus compañeros, quienes conocían cuan despiadado podía llegar a ser, y cuan poderoso era; además de que se podía confiar en él. Lo único que todos le reprochaban, y desaprobaban era que tuviera amistad con Drigger, a quien ninguno de ellos quería.
Asi que Yui era la única que los detestaba a ambos.
- ¿Y bien? - cuestiono Bryan irritado.
- Daisuke quiere que lleves al chico.
- ¿El ritual ha terminado? - intervino Yui girándose, y acomodando su largo cabello en su espalda. Youko asintió sin verla, sus ojos estaban clavados en el pequeño guardián que los miraba sin entender.
- Ni siquiera lo pienses - advirtió Falborg, haciendo que Youko alzara ambas cejas, y centrara su mirada en él.
- ¿Por que? - pregunto sonriendo divertido
- Porque es un estúpido - se mofo Yui desdeñosamente, haciendo que los ojos de Youko se clavaran en ella - No permitirá que nadie le haga daño al mocoso, solo porque ha decidido ayudar a su precioso gato.
Youko sonrió escéptico, y se giro de nuevo hacia Falborg.
- Me alegra que finalmente lo hayas entendido, pajarraco. - aseguro Bryan mordaz.
- ¿Es cierto? - pregunto Youko
- No deben tocarlo, eso es todo. - afirmo Bryan indiferente.
- Si Falborg asi lo quiere - dijo Youko impasible, encogiéndose de hombros - por mi esta bien. No me interesa tener algo que ver con guardianes.
Yui estallo ante aquellas palabras y transformándose se alejo.
- Parecía enfadada - dijo Youko con una risita. Bryan rodó los ojos - Vamos.
- Enano - dijo volviéndose hacia Max - Muévete.
Max parpadeo un par de veces antes de levantarse. Cuando estuvo junto a Falborg, los tres se pusieron en marcha siguiendo el rumbo que Yui había tomado. Max se coloco justo detrás de Falborg, y una tímida mano se cerro sobre las ropas del chico; en parte para mantener su paso y en parte para disolver, aunque fuera un poco, la sensación de abandono que en ese momento le ahogaba. Bryan pareció no darse cuenta, o tal vez simplemente se hizo el desentendido.
------------------------------------
Daisuke sonrió al ver a Falborg acercarse, y Bryan disimulo la sorpresa que se llevo al sentir la presencia de su amo, en el cuerpo que tenía enfrente. Tenshi le dirigió una coqueta sonrisa a Falborg; su mirada brillo provocativamente cuando los ojos lavanda se fijaron en ella. Drigger evito rodar sus ojos.
Junto a Falborg, el rostro de Max se asomo con curiosidad, aun sin soltar la ropa del chico, acercándose lo más que podía. La presencia del hombre frente a ellos no le inspiraba confianza alguna, la desconocía y le temía.
- Tu debes ser el pequeño guardián - aseguro Daisuke mirándolo.
Max se pego más a Bryan, quien siguió ignorándolo, aun cuando la cabeza del rubio se apoyo en su costado, y ambas manitas apretaron con más fuerza sus ropas; en una especie de abrazo que no alcanzaba a rodearlo completamente. Sus ojos, brillantes por las lágrimas no derramadas, recorrían el rostro de Daisuke, y miraban al resto de los chicos que lo observaban con desprecio.
- Parece que te tiene estima, Falborg - dijo el guardián dirigiendo su mirada hacia el aludido - Pero me sorprende que tu permitas su cercanía... ¿Que paso con tu rencor hacia los guardianes?
Bryan se encogió de hombros, sin mirar siquiera al pequeño - Eso no cambia nada.
- Entonces es cierto lo que Yui asegura; apoyas a Drigger. ¿no es asi?
- ¿Tiene eso algo de malo?
- No lo creo. Asi que estas dispuesto a cuidar del chico, ¿eh, Falborg?.
- Se lo dije a Yui, no creo que lo necesite.
- Pero lo aceptas.
- Supongo... En realidad, me da lo mismo. No creo que nadie aquí vaya a tener problemas con un chico al que no cuidaran, ni verán siquiera; no pienso que a nadie le importe. Da lo mismo si Drigger quiere cuidarlo, o no; será problema suyo. En lo que a mi respecta, no me afecta, ni me beneficia.
Tras sus palabras, muchos de los chicos resoplaron aburridos, y se encogieron de hombros, murmurando algunos 'Si Falborg lo acepta...' y cosas parecidas; pues era sabido por todos, cuanta antipatía les tenía Falborg a los guardianes, asi que si aceptaba al chico, ellos bien podían ignorarlo. Daisuke volvió a fijar su mirada en el chiquillo, y se inclino para verlo mejor...
- Pequeño, ¿Cuantos años tienes? - pregunto con tono dulce
- Cinco y medio - susurro Max escondiendo medio rostro detrás de Bryan.
- Igual que el pequeño Otsuki cuando lo conocí - exclamo en tono alegre - ¿Cierto Drigger?
No hubo contestación, y Bryan no fue el único que dirigió su mirada hacia el gato. La expresión del chico era hermética, sin apartar sus ojos de Daisuke. Su cuerpo tenso, su mandíbula apretada, sus puños con los nudillos blancos, todo en él demostraba el control para no perder la calma... El guardián pareció complacido con el silencio y se volvió hacia el gato sonriendo con crueldad.
- Vete al demonio - siseo Drigger con desprecio.
Daisuke rió, para desconcierto de todos aquellos que habían comenzado a pensar que el gato moriría por su atrevimiento. Incluso Falborg se desconcertó de verlo tan alterado.
- ¿Que noticias traes, Tenshi? - pregunto el guardián dirigiéndose a la chica.
- Los guardianes han tomado a mal la desaparición de la mujer y el mocoso. Han reforzado su vigilancia, y enviaron a dos grupos en su busca. Nos atacaron, y desvanecieron a Gennou.
El desvanecer a un espíritu, implicaba la muerte para el mismo. Era como liberar su alma, desaparecerla, y darle el descanso que ellos mismos se habían negado. Los únicos capaz de llevarlo a cabo, eran los guardianes, reforzando, asi, el desprecio que sentían hacia ellos.
- No importa...
- Hay algo más, señor. Anku me ha informado que un grupo de guardianes viene hacia aquí. Posiblemente lleguen mañana al atardecer.
- Sabes quienes son. - pregunto Daisuke intrigado.
- Anku asegura que uno de ellos es el guardián que acompañaba a los Hiwatari aquella noche.
Inmediatamente los ojos de Daisuke se fijaron en Drigger, quien oportunamente miraba a Tenshi atentamente.
- ¿Tienes que ver con esto, Drigger? - pregunto Daisuke con suavidad
Con reticencia, el rostro del gato se giro para verle, clavando sus ojos ambarinos en la mirada violeta; una lenta sonrisa comenzó a curvear sus labios, y perezosamente se transformo en una mueca culpable, haciendo que Daisuke no pudiera evitar sonreír con amargura.
- ¿Me cree capaz de algo asi, mi señor? - inquirió Drigger con extremada inocencia, y fingida ofensa. Su tono cínico y amargado volviendo después de aquel recordatorio. Habiendo apartado a su enfado visible, este fue sustituido por aquel estado de sarcasmo, sin seriedad en sus palabras. Todo resultado de la ira...
Fue inmediata la reacción de alteración que desato el atrevimiento del felino, pues todos contuvieron sus blasfemias y ataques. Incluso Bryan se sorprendió de aquel estado de cambio. Cuando el gato ocupaba aquel tono, era porque era culpable, sin duda; como lo había sido aquella noche cuando Yui lo había acusado de haber salvado al Hiwatari.
- Por supuesto - aseguro Daisuke calmadamente - No por nada te conozco. - la sonrisa se borro del rostro del gato - ¿Esto tiene algo que ver con el guardián al que viste?
- No esperara que conteste eso, señor, es posible que no controle mi lengua.
- Quiero saber de que mas hablaste con el guardián.
- De nada.
- ¿Debería creerte? - el gato se encogió de hombros y los ojos de Daisuke se estrecharon en desconfianza.
Ignorando el murmullo que se extendía entre los presentes, cuyas miradas taladraban a Rei, Daisuke retomo su acostumbrado cinismo. Ahora más que nunca, la antipatía de todos brotaban extendiéndose por el ambiente; Max se apretó más a Bryan al sentir aquel rencor hacia el gato.
- Averiguare si me mientes, Drigger - aseguro el guardián con voz tranquila - por ahora, no tengo tiempo que perder. Tenshi, necesito que me digas exactamente lo que sabes.
Mientras la chica hablaba, Rei se las ingenio para desplazarse lenta y discretamente hacia Bryan, haciendo caso omiso de las miradas de muerte de sus compañeros. Falborg permaneció de pie en el mismo sitio, cruzándose de brazos, y dirigiéndole al gato una mirada indiferente... Cuando Rei se detuvo frente a él, Bryan se limitó a mirarlo.
- ¿Sobrevivimos a nuestra primer pelea? - pregunto suavemente con un dejo de culpabilidad.
- No estoy seguro - contesto Bryan sin el tono frío - Aun sigo enfadado contigo por meterme en toda esta locura, sigo creyendo que enloqueciste al querer salvar a un guardián, y aun pienso que esto solo nos traerá problemas. Por otra parte - una ligera sonrisa apareció - ¿No creeias que te iba a dejar solo, verdad?
Una tímida sonrisa estiro las comisuras de los labios de Rei, y la sonrisa de Bryan se volvió amigable. El enfado y la irritación olvidados; la pelea superada.
- Puedo preguntar ¿Por que? - inquirió el gato con tono divertido - ¿O es otro de los misterios de la vida?.
- ¿De que hablas?
- Del que tu hayas decidido ayudar al chico. He de confesar que me sorprendió; había creído que después de nuestra pelea no intervendrías - al ver el rostro cuestionante de Falborg aclaro - Yui. Llego rumiando que el chico te había maldecido, y que la habías atacado cuando ella solo quería "hablar" con él.
Bryan bufo.
- Tiene sus ventajas ser popular, ¿sabes? - prosiguió Rei con ironía - Al final todos la ignoraron. Tenshi se enfado con ella, y le aseguro que tu no harías algo asi sin un motivo. Asi que... me gustaría saber el motivo.
- Con sinceridad no lo sé. Supongo que Yui tenía razón al decir que la locura es contagiosa. - replico Falborg con sarcasmo - He pasado demasiado tiempo contigo.
Rei se mostró fingidamente ofendido, pero termino riendo de buen humor. Una risita se escuchó cerca de ellos, y ambas miradas buscaron al dueño de ella. Finalmente, sus ojos se posaron en Max, quien había seguido la conversación en silencio hasta ese momento.
Un silencio se instalo entre todos, mientras Max miraba alternadamente a uno y otro. Vio la picara sonrisa en labios del chico de ojos ambarinos al ver a Falborg, y vio la mirada de advertencia que este le dirigía al gato para borrar aquella mueca. Era como si estuvieran discutiendo con miradas, y sonrisas... No sabía si alguno de los dos debía ganar, pero al final Falborg se volvió hacia él con el entrecejo fruncido.
- ¿Que esperas? - pregunto con tono rudo, dándose por vencido con el gato. Max lo miro con franca curiosidad, sin tener idea alguna de a que se refería - Enano - Max parpadeo ante el nombre - Suéltame.
Dos segundos fueron suficientes para
que Max fuera consciente de la situación, y por alguna razón enrojeció.
Abrió las manos al instante, y retrocedió medio paso; avergonzado, más no
intimidado.
Falborg se volvió hacia Max, y con tono rudo espeto - Escúchame bien, pequeño
monstruo...
- Max - le interrumpió la dulce vocecita del rubio, deseando ser amigable.
- ¿Que?
- Mi nombre es Max
Bryan parpadeo asombrado un par de veces antes de recuperar la compostura - Como sea. Aclaremos ciertas cosas. Tu no me agradas, y yo no te agrado...
- ¡Pero tu si me agradas! - cortó Max con entusiasmo, una angelical sonrisa extendiéndose por su rostro.
- ¡Maravilloso! - exclamo Bryan en tono falsamente jovial, para después añadir más secamente - Pero tu a mi no.
- ¿Por que?
- Porque si y punto... Y no hagas más preguntas - la boca de Max se cerro al instante, y sus ojos se vieron más grandes cuando alzo sus cejas de forma asombrada.
Cuando Bryan regreso su mirada al gato, frunció el entrecejo al ver la traviesa sonrisa extendiéndose por su rostro, acompañada de un ligero brillo de diversión.
- Espero que estés satisfecho con tu problema rubio - bufo Bryan
- Asi que no piensas ayudarme. - recrimino Rei.
- Fue suficiente con lograr que los chicos no intentaran destrozarlo en cuanto estuviera solo - afirmo Bryan con terquedad - Pero no haré excepciones. Guardianes son guardianes, y ninguno de ellos me agrada...
- Yui, Reiji, Falborg y Drigger vendrán conmigo - resonó la voz de Daisuke interrumpiendo la conversación. - Los demás, se quedaran con Tenshi a vigilar a los guardianes. Necesito saber que buscan aquí; no sería prudente llegar a las tierras Ivanov ahora.
- Deseo que Falborg se quede con nosotros - pidió Tenshi mirando a Bryan de forma insinuante, mientras Youko le sonreía ampliamente.
- Lo siento Tenshi. Tengo otros planes para él...
- Señor Drigger - intervino la voz de Max. Tanto Rei, como Bryan, miraron al chico algo mosqueados por la formalidad a la que no estaban acostumbrados.
- Llámame Rei - susurro para que nadie más le escuchara. - Y este don gruñón es Bryan - le sonrió - ¿Que? - pregunto ante la mirada escandalizada del chico.
- Me mandaste al diablo cuando yo te lo pregunte, y ahora lo dices como si nada. - reprocho en silencio.
- Eran situaciones distintas - aclaro el gato en el mismo tono - En ese entonces no sabía de que lado estabas...
- ¿Y acaso sabes de que lado esta el guardián?
- Es un chico, no esta de ningún lado...
- ¿Y mi mamá? - interrumpió Max suavemente. - ¿No vendrá con nosotros?
Rei le dirigió una breve mirada a Bryan, para darle a entender la situación, antes de volverse hacia Max. - Te lo explicare después, ¿Si?
Max asintió, pero una desazón se apodero de su corazón.
- Tu chico se queda aquí. - hablo Daisuke dirigiéndose a Drigger - El viaje es largo, y difícil. Las regiones montañosas no son lugar para alguien como él, y no voy a detenerme por su culpa. Tengo prisa... Tenshi se encargara de vigilarlo.
- Por supuesto que no lo dejare aquí. Viene conmigo o no iré.
Y Rei se supo victorioso cuando una mueca de enfado apareció en el rostro de Yui. Sin embargo, cuando se volvió hacia Bryan para conocer su opinión, le sorprendió verlo alterado de forma casi imperceptible. Sus ojos permanecían fijos en Daisuke, y algo inexplicable brillaba en ellos.
- No creo que sea una buena idea, señor - susurro Bryan controlando su turbación.
- ¿Por que Falborg?
Bryan tardo varios segundos en contestar, como si buscara la respuesta adecuada - Ya nadie vive ahí. - musito aturdido.
- Eso lo averiguaremos en cuanto lleguemos. Aunque tal vez te lleves una sorpresa... ¿Tienes algún problema con esto?
Bryan mordió su lengua para retener la respuesta afirmativa; se limito a negar con la cabeza y apartar la mirada. Los chicos a su alrededor comenzaron a dispersarse, según ordenes de Tenshi. Reiji se transformó, y obedientemente se inclino frente a Daisuke, quien lo montó. El águila blanca chillo remontando el vuelo.
- Viajaras conmigo - dijo Rei a Max, tomándolo de ambas manos y halándolo hacia arriba.
Max rió divertido, sintiendo como sus pies se separaban del suelo, y su cuerpo volaba; finalmente su torso fue a dar con la espalda del gato, donde sus brazos rodearon el cuello del chico, y sus piernas se aferraron a sus costados. Rei rió girando su rostro para ver al rubio; y Bryan dejo que una leve sonrisa apareciera.
- Tienes suerte pequeño monstruo - dijo haciendo que ambas atenciones se fijaran en él. - Pero te advierto que si te quejas, molestas, o estorbas, me aseguraré de que el gato te deje a medio camino, ¿De acuerdo?
Max asintió obedientemente.
- No le hagas caso - aclaro Rei sonriendo juguetonamente - Necesitas dormir, comer y descansar. En cambio, nosotros solo dormimos cuando necesitamos recuperar energías, lo demás nos tiene sin importancia... ¿Sabes a donde vamos?
La sonrisa desapareció del rostro de Bryan, dejando en su lugar una mueca hermética. Cuando estaba a punto de escucharse, una susurrante e imperceptible respuesta lo detuvo. La voz de Bryan murmuro junto a él - Al lugar que alguna vez llame hogar.
Drigger giro la cabeza, y sus ojos expresaron todo lo que él no dijo con palabras. Bryan sonrió con amargura, y sin decir nada más se transformo.
------------------------------------
Sus párpados se abrieron y un techo borroso apareció frente a él. Pestañeo hasta que logro identificar la habitación en la que se encontraba. Se sentía exhausto, adolorido; cansado de todas las formas posibles, tanto física como mentalmente. Paso la lengua por sus labios, y notó que estaban secos. Tenía sed, y al girar su cabeza, buscando un vaso de agua, un trapo cayo de su frente. Escuchaba voces, como zumbidos incesantes a su alrededor. Cerro sus ojos y eso solo empeoro las cosas.
La habitación giro, se agrando, y el ruido se intensifico. Giro sobre si mismo, sin abrir aun sus ojos, y apoyo sus manos temblorosas en el piso para levantarse.
Caminando tambaleantemente, salió de su cama, deseando alejarse del ruido silencioso. El golpetear rítmico del agua contra el techo y las paredes, le guió hacia la puerta del patio trasero. La corrió y el delicioso olor a tierra húmeda y vegetación traspaso sus sentidos aliviando su confusión.
Aspiro profundamente. Se alejo del pequeño techo que lo cubría. Salto y una nueva energía ascendió por la planta de sus pies cuando entraron en contacto con la tierra fría y mojada. Extendió los brazos, y levanto la cabeza queriendo beber un poco de agua.
Un canto hermoso y dulce llamó su atención. Temblorosamente anduvo hasta llegar al borde de un pequeño estanque, junto a un árbol inclinado. Un hermoso petirrojo piaba desde la rama más baja, agitándose para secar sus plumas. Kai dibujo una débil sonrisa.
Cuando el animalito se percato de su presencia, gorjeo saltando de un lado a otro, al parecer emocionado. Sin entender muy bien el porque, Kai extendió su mano y fue una sorpresa para él que la pequeña ave volara hasta posarse en el reverso de su mano.
Con extremo cuidado, Kai acerco su brazo, y susurro un bajito hola. El ave emitió un ruidoso gorjeo, al parecer entendiendo el saludo. La presencia de alguien acercándose, hizo que Kai volviera a la realidad. Por alguna razón, que en ese momento no lograba entender, sabía quien estaba detrás de él, sin necesidad de volverse.
- Cuídate - habló Kai suavemente, y el ave emprendió el vuelo.
Kai volteó, y sip... No se había equivocado. El cabello rojo, la tez blanca, la sonrisa amplia y conocida, y aquellos ojos grandes, azules y brillantes eran inconfundibles. Sin embargo, el chico Hiwatari no pudo devolverle la sonrisa porque en ese momento escuchó algo que le dejo aturdió.
"Me alegra..."
Era la voz del pequeño pelirrojo, la conocía y era capaz de identificarla, pero le desconcertó darse cuenta de que los labios del chico no se habían abierto, ni habían abandonado aquella sonrisa. Las palabras habían resonado en su cabeza, como un tintineo suave...
Continuara...
"Las cadenas que me atan,
no son tangibles,
no son visibles.
Son mi pasado... Es mi destino"
Notas:
Capitulo Kilométrico. ¿Les aburrió?... Intentare no extenderme demasiado en próximas ocasiones.
Pido disculpas por mi tardanza. Este semestre mi horario no se ajusta como debería, asi que mi tiempo libre no es tanto como me gustaría... Uf. En fin. Ni porque quejarse. La historia esta saliendo mucho más rápida que mis otros fics, espero que siga asi.
Ya saben que si algo no les gusta son libres para decírmelo, preguntas y opiniones son bienvenidas. Me despido para el próximo capitulo... =D.