"Dulces
Espíritus"
Basado en Beyblade
By Roquel
Capitulo 4
CONTROLA TUS EMOCIONES
Siendo hijo único de Nakuru y Shigeru, Yuriy Ivanov estaba destinado a ser el sucesor al líderazgo de su clan, cargando con todas las obligaciones que el titulo traía. El pelirrojo poseía una personalidad abierta y divertida, algunas veces hasta impertinente y egocéntrica; lo cual, de una u otra forma, siempre lo metía en problemas. Y manteniendo el pacto hacia la familia Hiwatari, Yuriy había sido elegido para convertirse en el guardián de Kai, justo como Shigeru había sido el guardián de su padre. El problema consistía en que Kai y Yuriy eran un peligro cuando estaban juntos; hacían un dueto poderoso e incontenible. Desde el momento en que sus padres les presentaran no había día que no terminara tranquilo, y para ambas madres era toda una aventura enviarlos a dormir.
Eso no cambió ni siquiera cuando el pelirrojo comenzó con su entrenamiento. Kai gustaba de ir a verlo, y se divertía con su amigo cuando Akira no los veía. Y el día que Kai y su familia se habían marchado, el primero y último en despedirse había sido Yuriy. Y era obvio, por la expresión que tenía en su rostro, que ahora se alegraba del regreso de su mejor amigo...
No obstante, Kai se sentía aturdido, y continuaba observándolo con asombro.
- ¿Qué? - preguntó, estrechando sus ojos para enfocar al chico.
La sonrisa vacilo en los labios de Yuriy. - ¿De qué hablas?
- ¿Que fue lo que dijiste?
- No he dicho nada.
- Si, lo hiciste...
- No lo hice - frunció el entrecejo - Creo que será mejor entrar antes de que te enfermes, porque ahora mismo estas delirando.
- ¿Que estas haciendo aquí?
- ¿Asi me agradeces el que me preocupe por ti? - cuestiono Yuriy con indignación. - Aun en contra de la prohibición de mi madre de no entrar a saludarte, me escabullí para verte. Al ver que no estabas ahí, decidí buscarte. Y ahora, estoy bajo la lluvia, descalzo y con frío, y lo único que atinas a preguntarme es '¿Que estas haciendo aquí?'. ¡Por todos los dioses! ¡Eres un bobo!
Kai no dijo nada, pero sintió una oleada de indignación golpear a su corazón; con temor, comprendió que ese sentimiento le pertenecía a su amigo. "Maravilloso. Ahora me mira con cara de que no me conoce." gruñó Yuriy para si mismo.
- No es cierto.
- ¿Qué no es cierto?
- Eso que dijiste.
Yui entorno sus ojos - ¿Sabes, Kai? Esto empieza a tornarse raro. Quisieras explicarme que sucede.
Kai agitó la cabeza sin escuchar lo que Yuriy decía, deseaba deshacerse del zumbido que regresaba. Sus mejillas volvieron a arder, y tuvo que apoyarse del pelirrojo para no caer. Yuriy le ayudo a regresar a su habitación. En el camino, se desvaneció.
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- ¿Han encontrado algo?
Todos agitaron la cabeza y Azaki tomo la palabra - No hay nada por los alrededores. Desvanecimos a uno, y los demás parecieran mantenerse a distancia... ¿Que ha dicho el Patriarca?
- Sus presencias se alejaron demasiado. No puede guiarnos.
- Señor - intervino la voz de un joven saliendo a su encuentro - Shigeru Ivanov, deseaba hablar con usted. Lo espera en la entrada de la casa.
- Hazlos pasar y que esperen...
- Dice que es urgente.
Miura recapacito un momento. Urgente no era algo que los Ivanov tomaran a la ligera, y si Shigeru estaba frente a su puerta, una buena razón tendría.
En la entrada, un hombre pelirrojo lo esperaba, en compañía de varios de su familia. Lucían fatigados, como si no hubieran descansado en su viaje.
- No puedo atenderlos en este momento - dijo después de hacer las respectivas muestra de respeto.
- No prentendo incomodarte, Miura - replico rápidamente Shigeru - Mucho menos deseo quitarte tu tiempo; estoy aquí solo para comprobar algunas cosas. Me sentiría más tranquilo si las tratáramos ahora. Solo te pido un minuto para explicar la razón por la cual he hecho un viaje tan largo en tan poco tiempo.
Miura pareció querer negarse, pues agito su cabeza y su rostro palideció ligeramente.
- Te ayudare en lo que pueda - afirmo Shigeru con premura - Si me escuchas ahora.
Finalmente, Miura dijo: - Pasa.
Shigeru le indico a Akira que descansaran, comieran algo y después hablarían con ellos. Miura lo condujo a través de la casa, subiendo escaleras, hasta que finalmente llegaron a la habitación del Patriarca. Al correr la puerta, vieron al anciano en compañía de una mujer joven, la consorte de Miura, y su hijo: Michael.
- Shigeru - exclamo Michael
- Hola, Michael. Heiko - inclino su cabeza hacia la mujer de cabello cobrizo, y ella le devolvió el saludo de la misma forma.
- ¿Que te ha traído por aquí, Ivanov? - cuestionó el Patriarca con voz profunda, al momento en que Michael salía.
- ¿Nakuru no se ha comunicado con ustedes? - preguntó Shigeru a su vez, inclinándose frente al Patriarca para mostrar sus respetos.
- No hemos recibido noticia alguna de tu clan.
Shigeru frunció el entrecejo.
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Sus mejillas habían dejado de arder, su cabeza no retumbaba, su cuerpo parecía haberse calmado, y una dulce languidez se extendía por todo su cuerpo. Sintiéndose mucho mejor, Kai se giro sobre su costado para seguir durmiendo.
- Tsk, tsk - escuchó el chasquido cerca de su oreja, y un curioso cosquilleo se extendió por su nariz, como si algo suave se deslizara por ella.
Movió su cabeza y el cosquilleo se detuvo. El chasquido se repitió y el cosquilleo bajo de su mejilla hasta su cuello. Kai se agito para apartar al invasor, pero este no parecía tener deseos de rendirse.
Cuando ataco de nuevo, esta vez al dorso de su mano, Kai no pudo resistirlo y se encogió bajo sus cobijas, escondiendo sus extremidades. Alguien gruñó junto a su rostro, y al instante, ese mismo cosquilleo ataco el lóbulo de su oreja izquierda.
Su paciencia se estaba agotando.
- Kai Hiwatari, despierta ahora mismo - susurraron junto a su oído de forma imperiosa. - Kai. Kai. Kai... ¡Despierta por todos los dioses!
Mientras hablaba el cosquilleo se deslizaba por su cuello...
Todo paso tan rápido que Yuriy apenas y si logro parpadear. Con fuerza sorprendente el chico de cabello bicolor lo había tacleado, derribándolo. Ahora yacía boca arriba con Kai sentado sobre su estomago, sosteniendo sus muñecas, con una expresión de total incredulidad. Yuriy se soltó a reír.
- Ya era hora - comentó entre risas.
- ¿Que hacías? - preguntó Kai molesto.
Por toda respuesta, Yuriy miro triunfalmente lo que llevaba en su mano derecha, sonriendo malévolamente. La pluma de ganso giro entre sus dedos, mientras el chico decía - Me canse de esperar.
Kai arrugo su frente, no entendiendo.
- Después de enterarse de tu pequeña excursión bajo la lluvia, y de mi insignificante participación en tu intento de escape, - explico Yuriy - Madre me ordeno esperarte para comer. Llevas dormido mucho tiempo, y me muero de hambre. Como no despertabas - sonrió - pensé que lo correcto sería que yo te ayudara un poco.
Kai le puso mala cara, pero su corazón recibió la contagiosa alegría del chico Ivanov, y sonrió. Sin embargo, el incidente anterior regreso a su memoria, alterando sus sentidos...
- Oh, no. No de nuevo - exclamo Yuriy enfadado - Quita esa cara de pez ¿Quieres?. Me da escalofríos cuando me miras de esa manera. No ha pasado ni un mes desde la ultima vez que nos vimos, asi que no puede ser que ahora me desconozcas.
- No es eso...
- Entonces explícate.
Kai lo miró fijamente sin tener idea alguna de que decir. Finalmente optó por guardar el secreto - Mejor vayamos a comer.
- No, ahora me dices.
Pero Kai ya se había levantado y ahora se dirigía hacia la puerta, sin prestarle atención a los reclamos de Yuriy. El pelirrojo tenía que admitir que la esencia de su amigo tenía un toque diferente. Algo nuevo... Y eso le produjo una extraña sensación de cambio.
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- Shigeru, - hablo Miura en cuanto el relato de Shigeru acabó - tu advertencia me parece real; y sin embargo, tu fuente no termina por convencerme. No puedes confiar en un espíritu, y menos aún en alguien como él...
- Dudo que te haya dicho todo lo que sabe. - comentó Heiko
- Es posible. - acepto Shigeru con voz neutra - Y me dio sus razones, aun cuando no me explicó sus intenciones, ni sus deseos.
- Puede que sea por beneficio propio. - opinó Miura - Salvó y ayudó al chico Hiwatari, con la condición de devolverle el favor. Aunque sus palabras son muy ambigüas, y te confunden, podemos estar seguros de que no parece interesado en el chico más que para hacerle cumplir su deuda.
- También llegue a esa conclusión. - aseguro Shigeru asintiendo - No busca aprovecharse de Kai, ni desea hacerle daño. ¿Qué desea? - meneo la cabeza - No lo sé.
- ¿Y como podía saber que el chico sobreviviría al ritual? - cuestiono Heiko
- Es otro de los acertijos que no he logrado descifrar - contesto Shigeru - Hablo y afirmo tantas cosas que no logre entender todas. Me aseguro que no fue su voluntad el servir a Daisuke. Lo llamo "mi amo" solo una vez, y el resto de la conversación se refirió a él por su nombre, sin el respeto o el temor que debería ocupar. No parecía reconocer su autoridad. Me hizo dudar de que en verdad fuera su amo.
- Para un espíritu, un amo es el dueño de su alma y su existencia inmortal - intervino el Patriarca con voz suave y serena - No pueden traicionarlo, no pueden abandonarlo, no a menos que sea su amo quien los engañe... Si ese espíritu esta actuando por voluntad propia, entonces no tiene un amo; pero también es posible que nos engañe a nosotros, que sea igual a todos.
Shigeru agitó la cabeza - Él es diferente. - afirmó - Es poderoso, puesto que logró hacer que un humano fuera capaz de absorber energía y magia, logro arrastra mi conciencia a un espacio en blanco, y sin embargo no me daño como creí que lo haría, no vi nada que me indicara peligro... Sé que es antiguo, lo sentí, poseía una fuerza y un vigor únicos, y sin embargo no mostró el odio que todos ellos suelen acumular hacia nosotros con el paso de los años... Y al hablar de Daisuke lo hacía con una intensidad nada propia de un espíritu. Parecida a la aberración, y al desprecio.
- Si eso fuera cierto, por ahora no puede preocuparnos. Nada puede importarnos de ese espíritu - asintió el Patriarca - Hay cosas más importantes que atender.
- Lo primero será encontrar a Judy y a Max - declaro Miura rápidamente - Si Shigeru ha avisado a los Kinomiya podemos estar seguros de que pronto estarán aquí. Mientras tanto vigilaremos las intenciones de los espíritus cercanos.
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- Vamos - susurro Yuriy asomando su cabeza por la puerta, e indicándole que lo siguiera.
No estando ni Shigeru, ni su sensei Akira, Yuriy había insistido para que fueran a comer con la hermana de su padre, su tía Shimizu. Después de una breve discusión, donde Yuriy uso su gran don de persuasión, Kai terminó cediendo. Y ahora caminaban a prisa por el pueblo en movimiento.
Para Kai era muy difícil aprender todos los lazos que unía a los guardianes entre si, y más aun de memorizar quien estaba emparentando con quien y de que manera. Desde las relaciones de Padre e Hijo, de Hermanos, de Primos, de Abuelo y Nieto, de Tíos y Sobrinos, existían también las de Primos Segundos, Primos Hermanos, Tíos Abuelos y podía pasarse horas intentando seguir.
Yuriy había aliviado su problema confesándole que ni siquiera él lo sabía, y que realmente, no importaba. Eran familia y punto, ¿Para que buscarle más pies al gato?. Además, tenían muchas otras cosas de que preocuparse.
La organización de cada Clan era simple y perfecta, y tanto hombres como mujeres participaban en ella; no existía la creencia de que sus mujeres eran débiles e incapaces de cuidar de si mismas y su familia, como creían los humanos en ese entonces. De hecho, la pareja que mantenía el líderazgo de la familia lo hacía de forma equitativa, y su primogénito era el encargado de continuar con su tarea. Había casos en que el sucesor era una mujer y no por ello relegaban la tarea al varón siguiente, como sucedía con los nobles y reyes.
Los guardianes respetaban las leyes de los humanos con quienes vivían, y los humanos eran indiferentes a las costumbres de los guardianes. No obstante, los humanos se escandalizaban de que los guardianes aceptaran los matrimonios entre personas del mismo sexo; mientras que los guardianes se desentendían de todas las actividades que desaprobaban en los humanos.
Siendo fieles, y leales los guardianes no creían en las separaciones después del matrimonio, ni temporales ni permanentes; a menos que fuera por obligación, como sucedía cuando uno de ellos aceptaba un protegido. Al morir uno de los cónyuges era raro ver que su pareja contrajera matrimonio de nuevo. Y eso se debía a la forma tan estricta con la cual lo elegían.
Generalmente, cuando un guardián cumplía la mayoría de edad aceptaba comprometerse sin problemas, otros tardaban más en aceptarlo; pero sin importar la edad que tuvieran, o el tiempo que les tomara decidirse, cuando finalmente lo aceptaban, el guardián se encargaba de buscar a su prometido, o prometida, en el Clan cuyas cualidades se asemejaran a su carácter. Cuando hacía su elección presentaba sus respetos a la familia; si ésta le aceptaba, el pretendiente le cortejaba por el tiempo que los padres creyeran conveniente.
Cuando los padres le aprobaban, la pareja se establecía en casa de alguna de las dos familias, donde convivían por otro año, sin intimidad, conociendo como sería la vida compartida. La honestidad y la sinceridad eran parte fundamental de esta convivencia. Y cuando el tiempo concluía, el matrimonio celebraba, y ambas familias se reunían para dar sus mutuas aprobaciones. Al casarse, decidían el lugar donde deseaban vivir; asi que los guardianes más jóvenes terminaban casándose entre los veinte y veintiún años, dependiendo del tiempo que su cortejo durara.
El cortejo era una especie de noviazgo con la familia, y donde el chico o chica demostraba que era capaz de cuidar a su pareja. Los padres le evaluaban, y nunca los dejaban solos, de hecho, el pretendiente debía lidiar con hermanos, primos, tíos y padres para ganar su confianza y su cariño.
El pretendiente podía ser un hombre o una mujer, sin diferencias, y las familias les aceptaban por igual. El único que no participaba en esta costumbre, era el sucesor al líderazgo del clan. Esa decisión no le correspondía a él, sino a sus padres y al Patriarca de su aldea. En su cumpleaños numero cinco, se le presentaba a la persona elegida por su familia: Una chica si el sucesor era un hombre, o un chico si la sucesora era una mujer. Y tenía que ser de esa forma, porque ellos eran los encargados de continuar con la descendencia de su sangre.
De esa forma, la elegida, o elegido, era enviado a vivir con su nueva familia para ser educado, conocer sus costumbres, y poder adaptarse. Cuando cumplían los veinte años, el matrimonio se celebraba y asumían el líderazgo por un período de veinte a treinta años, que era cuando su primogénito estaba listo para asumir el mando. Cuando eso sucedía, los anteriores líderes se desentendían de todo lo que sucedía en la aldea, y abandonaban su participación en ella; aunque siempre estaban dispuestos a dar su consejo. No era que se les apartara, los ancianos eran queridos y respetados, pero ellos mismos elegían llevar una vida tranquila, sin preocupaciones, en compañía de sus consortes. Muchos se marchaban, un ejemplo era Makoto Ivanov, el abuelo de Yuriy, que había partido con su cónyuge hacia los puertos del sur, y nadie había vuelto a saber de él. Otros preferían quedarse, como Sumomo Ivanov, la bisabuela de Yuriy, con ochenta y nueve años, que aún vivía en la aldea, aunque casi nunca se le veía. Sumomo era la mismísima nieta de Atsuko Ivanov, y las dos veces que Kai le había visto, le pareció una anciana muy dulce.
Sin embargo, por más bien que esos matrimonios arreglados terminaron felizmente, Yuriy consideraba esa imposición absurda y se enfadaba cada vez que alguien se la mencionaba. A sus seis años, el pelirrojo aseguraba y perjuraba, que jamás y nunca iba a casarse. De hecho, no cruzaba más de cinco palabras con su prometida, la calmada Dasha, proveniente del Clan Mihailovna. Y, ciertamente, Kai aceptaba que entre su amigo y Dasha existía un mar de diferencia. Porque mientras Yuriy era impulsivo, temperamental, con un sentido del humor siempre presente, y un hablador terco y gritón, Dasha era demasiado reflexiva, seria, calmada y él jamás la había visto enfadada, ni jamás le había visto reír como lo hacía Yuriy.
Nakuru afirmaba que cuando crecieran esas diferencias serían superadas, y que incluso ambas se complementarían... Yuriy, por supuesto, no lo creía. Y Kai tampoco, aun cuando el Patriarca asegurara que el matrimonio sería bueno. Shigeru solía bromear con la probabilidad de que Dasha calmara la intempestuosidad de su hijo, y mantenía largas conversaciones con Akira. Akira no se mostraba convencido de que alguien lograra hacer cambiar a Yuriy, decía que ese carácter era lo que le hacía especial... Por eso Yuriy adoraba a su Sensei.
Cuando Yuriy tocó la puerta, Kai regreso a la realidad olvidando el hecho de que él tampoco aprobaba del todo el matrimonio. Tardaron varios minutos en abrirles, pero finalmente la mujer alta, delgada, y hermosa, les recibió con una sonrisa al ver de quien se trataba. Su largo cabello negro, libre de la siempre trenza que llevaba, se meció detrás de su espalda cuando se hizo a un lado para dejarlos pasar. Sus ojos negros, profundos y dulces, se cerraron haciendo su sonrisa más irresistible. Yuzuki, antigua perteneciente al clan Yegorovich, y consorte de Shimizu, era otra de sus personas favoritas. Era muy amable y divertida.
- No los esperaba - dijo Yuzuki.
Kai y Yuriy se quitaron los zapatos para entrar en la casa, mientras le explicaban a Yuzuki la razón de su visita. La mujer movió la cabeza, y termino afirmando que Yuriy era más parecido a su padre de lo que ella había creído. Su piel blanca brillaba bajo la ropa negra que llevaba: Una camiseta y unos pantalones grandes.
- Acabo de llegar - comentó sentándose a la mesa, y trenzado su cabello - Fue un día duro y pensaba dormir un poco ante de que Mizu llegara, y esperarla para cenar. Sin Mat - diminutivo de Matsui - el día se me hizo eterno.
Yuzuki, junto con Matsui, eran los sensei de un grupo de chicos de quince años, mucho más problemáticos que los de seis o cinco. Sin embargo, la ausencia de Akira había hecho que su consorte, Matsui, se encargara de entrenar a Yuriy y a otros cuatro pequeños. Y la razón de esto, era porque cuando un guardián se ausentaba, su cónyuge tomaba sus tareas cuidando que no interfirieran con las propias.
- Matsui es grandioso - comentó Yuriy con entusiasmo sosteniendo el taza con té que la mujer le había extendido - Aunque Akira no suele hablar de él.
Yuzuki rió - Es lógico - entregándole a Kai otra taza - Te sorprendería saber cuan tímido es Akira - se quedo pensativa por un momento, y finalmente rió - Ahora que lo pienso, aparte de tercos, los Ivanov suele ser tímidos.
- Ningún Ivanov es tímido - refutó Yuriy bebiendo, y la mujer le sonrió.
- No dudo que primero se tirarían a un pozo antes que aceptarlo, pero te aseguro que es cierto. Tienen formas muy raras de demostrar esa timidez, pero eso no significa que no exista... Tenemos a Akira, el primer caso, que juraba jamás casarse; pero que cuando cumplió veinte tuvo que morderse la lengua porque conoció a Mat, un jovencito dulce y alegre, de dieciocho años, que le robó el corazón. Akira era muy parecido a ti, Yuriy. Terco en insistir que el matrimonio no era para él...
Yuriy abrió enormemente los ojos, y dejo el vaso en la mesa temiendo que se cayera. Kai emitió una leve sonrisa, aguantando reír ante la expresión de su amigo...
- Akira se paso más de seis meses haciéndose el tonto yendo a visitar a los Kinomiya porque no se decidía a cortejar a Mat - continuó Yuzuki tranquilamente - Era amigos muy cercanos, y por lo que sé, pelearon en cierta ocasión cuando participaron en el torneo de aquel año. Mizu me ha contado, pues ella muchas veces le acompañaba, que Akira tenia serios problemas para hablarle. Fue Shigeru quien le obligo aceptarlo. Creo que dentro de un mes cumplirán año y medio de matrimonio... Como verán, esa es una clase de timidez.
- ¿Y las demás? - pregunto Kai riendo finalmente ante la mirada incrédula de Yuriy.
- Bueno - sonrió más ampliamente - El segundo caso es Mizu.
- ¿Mizu? - se atraganto Yuriy, pues no podía imaginar a su tía Shimizu, divertida y bullangera, siendo tímida.
- Ese es otro caso de timidez, conocida pero no por ello normal. Mizu era la típica persona que se escabullía cuando veía a alguien que le desagradara. En ese tiempo yo pensé que no le agradaba. Las veces que nos encontrábamos por mi aldea, ella no me dirigía ni siquiera unos "Buenos Días" o un cortes "Hola" cuando nos tropezábamos. Era todo lo contrario a Akira. Después me confesó que fingía no verme, ni conocerme, aun cuando no era cierto... He de admitir que me sorprendió que al final apareciera en casa de mis padres. Cuando se dio cuenta de que yo no mordía, empezo a comportarse con normalidad.
- ¿Cual es el tercer caso? - inquirió Yuriy algo mosqueado.
- El más extraño, y curioso - informó ella riendo - Y ese corresponde a tu padre. Incluso Akira acepta que era raro.
- ¿Por qué? - cuestiono Kai
- Según me contó Mizu, tus padres tuvieron sus altas y sus bajas. Comenzaron con el pie izquierdo por el poco tacto que Shigeru había tenido para con Nakuru cuando los presentaron. Eran solo unos niños pero no fue la mejor manera para empezar. Desde ese momento se hablaban sólo por necesidad, y cuando llegaron a la adolescencia, tuvieron peleas memorables. La timidez de tu padre, consistía en su nerviosismo llevado al extremo, y era poco sensible. Finalmente pareció superar esa etapa y según Mizu dejo aquel tono gruñón, y agresivo. Y Nakuru comenzó a tratarlo con más aprecio... Por eso existe la creencía de que Dasha y tu, necesitan tiempo para superar esta etapa.
Yuriy torció la boca, y Yuzuki rió. Pasos en la entrada detuvieron la conversación...
- Mizu ha vuelto. - dijo Yuzuki sonriendo
Se levantó y salió mientras Yuriy y Kai compartían una sonrisa. Shimizu era solo un par de centimetros más alta que Yuzuki, y su cabello rojizo a media espalda permanecía suelto como siempre. Sus ojos verdes eran amigables y divertidos.
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- No podemos salir - anunció Akira en cuanto vio a Shigeru - Los espíritus rodean la aldea, y el pueblo humano no parece ser de importancia. No creo que debamos pelear por ahora ¿Que haremos?
- Debemos buscar a dos Mizuhara que desaparecieron ayer por la mañana. Y si no podemos salir lo mejor será controlar la búsqueda desde aquí.
Akira asintió. - Traeré lo que necesitas.
Cuando Akira volvió llevaba un balde de agua que coloco a los pies de Shigeru. El líder Ivanov entrelazo sus dedos y los coloco sobre el líquido, que después de varios minutos comenzó a agitarse, levantándose del borde. Lentamente, el agua comenzó a tomar forma, definiendo una silueta conocida, formando patas, cola, cuerpo, y un hocico. Fue entonces que esta figura salto hacia tierra con voluntad propia, y sus patas flotaron sobre la tierra, mientras el agua se arremolinaba en su cuerpo liquido, dándole una forma pero sin que la tuviera en realidad.
Y aquello que todos identifican como el símbolo que representaba a la familia Ivanov, se giro lentamente hacia ellos. El lobo de cuerpo liquido espero pacientemente sus ordenes, y el contorno de sus ojos parecieron entornarse al identificar a su amo.
- Miura - llamo Shigeru, y este se acerco.
- Busca a dos guardianes. Una mujer y un chico, ambos rubios. Madre e Hijo. No deben de estar lejos de aquí, nadie debe verte.
Trás la orden, el lobo se inclino deshaciéndose sobre la tierra, hasta que solo quedo como un pequeño río sobre la misma, con la cual se desplazo sin problemas por los pies de sus amos hasta desaparecer por la lejanía.
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Después de que Shimizu les acompañara de regreso a casa, y Nakuru les enviara a dormir, Kai se acostó inmediatamente sin decir palabra, pero sin lograr conciliar el sueño. Se sentía aturdido de haber escuchados las voces de Yuzuki y Shimizu resonar en su cabeza, y asustado por la forma como sus sentimientos colmaron su corazón de alegría, como si esa felicidad le perteneciera, cuando él sabía que no era asi.
No lograba entenderse a si mismo. No sabía que sentía, que quería, ni que deseaba. La tristeza ante la muerte de sus padres existía; su dolor aun era palpitante en el fondo de su ser, pero estas emociones eran vagas y estaban a punto de desvanecerse. Era como si las emociones de las personas que le rodearan opacaran sus propios sentimientos, haciendole dudar de que los tuviera. Tanto podía sentir alegría, como podía sentir angustia, como la indiferencia, pero ninguna de esas emociones era suya. Eran las vibraciones que su cuerpo recibía, alterando todas las fibras de su ser.
En ese momento, en ese silencioso espacio cerrado, escuchando los suaves timbrados lejanos e incomprensibles, notó más fuertemente la diferencia en el ambiente, el cambio en su persona. Y comprendió, con una impasibilidad que no era suya, que su vida se había dividido en dos etapas. La etapa donde vivió seis años en ese lugar con sus padres y amigos, y la nueva etapa que comenzaba al regresar a ese mismo lugar, donde él ya no era el mismo... Y lo que las separaba era solo una persona: Drigger... Cerro los ojos pero eso no facilito las cosas.
Yuriy tampoco dormía, pero permanecía inmóvil como si lo hiciera. Esperaba pacientemente que la presencia de Kai dejara de cambiar, regresara a ser la misma, y dejara aquel estado que para él era molesto. Sin poder soportarlo se deslizo suavemente por sus mantas.
Al escuchar un gatear suave, Kai se sentó escudriñando en la oscuridad hasta que noto como una presencia se acercaba a él, y se sentaba a su lado. Se giro, y un firme dedo se alargo pinchando la mejilla izquierda, justamente en el triangulo más grande de ese lado. Kai movió ligeramente la cabeza y distinguió el cabello pelirrojo de su amigo, mientras el dedo blanco de Yuriy contrastaba con el azul brillante de las marcas, casi como si fuera la piel de Kai.
La curiosidad de Yuriy aumento, y para Kai fue extraño compartirla. Era extraño sentir esa leve confusión, y ese deseo de paz creciendo en su interior, que no le pertenecían a él, y que no nacía de él. Sin embargo, todas esas emociones limpiaron su ser de las sensaciones que su cuerpo había atrapado en aquel día; las sensaciones que no eran suyas, pero que su cuerpo había tomado como suyas.
Yuriy levanto ambas manos y sus índices y sus pulgares apretaron las mejillas de Kai, hasta que finalmente el chico de cabello bicolor alejo su cara sonriendo levemente. Yuriy le devolvió la sonrisa sin reservas.
- Te ves raro - dijo con simpleza - Has cambiado.
Casi de inmediato, la mejilla blanca de Yuriy se pego a la de Kai, y los brazos del pelirrojo se alzaron para rodear el cuerpo del Hiwatari. Para Yuriy era la forma de entender al nuevo chico frente a él, diferente pero igual a su amigo de siempre. Deseaba descubrir lo que había cambiado, y deseaba acoplarse a ese cambio, aun cuando ese cambio no le gustara. Pero Kai era su amigo y lo quería; no iba a dejarlo.
Y Kai asi lo sintió. Cerro los ojos, y sonrió correspondiendo el abrazo.
Yuriy percibió la energía de los triángulos calentando sus mejillas, cambiando la esencia de Kai... Algo diferente, ligeramente triste, un abismo que no le pertenecía a Kai pero que provenía de los triángulos, una profunda melancolía emanando de ello y que lentamente se perdía. Cuando Yuriy se aparto, y le sonrió a su amigo, Kai escucho la frase completa que no había escuchado esa mañana.
"Me alegra que hayas vuelto" escuchó tintineando suavemente en su cabeza, con la alegría del chico pelirrojo contagiando a su corazón y a sus sentidos... Estaba en casa.
- A mi también - susurro, y Yuriy empezó a aceptar el cambio.
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- Han vuelto - señalo Akira en cuanto el agua se deslizo por la entrada y poco a poco fue acercándose hasta que comenzó a tomar forma. De su hocico colgaba el dije de los Mizuhara, junto a una pequeña mantilla blanca que Miura reconoció al instante.
Heiko tapo su boca con su mano, y ahogo un gemido. Escondido trás la puerta, Michael contemplo al recién llegado con un abatimiento tal en sus ojos que silenciosamente se deslizo por la pared hasta llegar al piso. Shigeru alejo la mirada, y Akira fue el único que se acerco para tomar ambos objetos. En cuanto los tomo el agua se disolvió...
El Patriarca inclino la cabeza - Judy...
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- ¿Terminaste Rei? - pregunto Bryan de forma cortante
- Que impaciente - replico Rei con un puchero apareciendo de entre los arboles, mientras lidiaba con su cabello para colocarlo en la banda blanca que siempre llevaba. Los mechones de su frente aun destilaban agua, y Rei agitó su cabeza para quitarlos, mientras su tez blanca brillaba más que nunca.
- Deja eso - gruñó su amigo apartando la cara
- Me gustaría saber porque estas tan enfadado. Has estado de un humor pesimo... No quisiste tomar un baño, y el agua del estanque estaba deliciosa...
- ¿Donde esta el enano? - cortó Bryan con una mueca
Rei le puso mala cara - Se llama Max, y no tarda. Aun esta terminando de vestirse - suspiro cuando logro que su cabello regresara a su acostumbrada cola, y sacudió sus ropas gastadas pero limpias, y aun húmedas - Ahora, serías tan amable de hablar conmigo y explicarme el por qué de tu mal humor.
- No tengo porque explicarte nada. - gruñó impaciente - Deja de preguntar.
Rei se enfado y con tono frío dijo - Me has estado dando largas desde hace dos días. Me estoy cansando. Lo único que te pido es que me contestes.
Bryan lo miro furibundamente pero Rei se mantuvo terco en su posición - Mas terco no existe nadie - bufo.
- ¿Me contestaras?
- No sé que quieres que te diga.
- Podrías explicarme porque estas enfurruñado con todos, incluso conmigo.
- ¡Listo! - intervino la alegre voz del rubio antes de que Bryan tuviera oportunidad de contestar.
Max apareció por el lugar donde había llegado Rei, y sonrió ante ambos chicos. Su cabello, igualmente húmedo, se había disparado en todas direcciones con mechones goteantes cayendo por todos lados, que le daba un aspecto bastante curioso. Rei le sonrió y le revolvió el cabello, haciendo que ambos rieran.
Bryan frunció el entrecejo, confundido, e intentando borrar su sorpresa. Durante el viaje, Rei se mostró atento, gentil, risueño, y cortés como jamás lo había visto. Jugaba con el chico sin que fuera su obligación. Parecía disfrutar su compañía...
Era un carácter totalmente opuesto al que demostraba frente a cualquiera. Aun podía ser ácido con Daisuke, aun podía desafiar a Reiji, aun podía ignorar a Yui, pero siempre se las arreglaba para componer una sonrisa para el chico. Con él, las cosas no habían cambiado. Seguían teniendo esa naturaleza juguetona, y divertida, pero ahora también incluía al pequeño, por mucho que a él le desagradara eso. Entre ellos, el intercambio de palabras levemente insultantes se había tornado más divertido de lo que antes era, porque eran acompañados de pequeños juegos.
Y aun en contra de su voluntad, Bryan tenía que aceptar que el chico había logrado lo que nadie. El pequeño guardián había logrado ganarse la confianza y el aprecio del gato con una facilidad que lo dejo asombrado. Y su presencia le confirmo a Bryan que la verdadera personalidad de Drigger era mucho menos cínica y sarcástica, pero eso sólo hacia más tangible el misterio que envolvía al gato.
Fue totalmente extraño como en la primer noche, el gato le hablo al guardián sobre su madre y sobre lo que había pasado con un tacto y una paciencia asombrosos. Le sorprendió ver como Rei poseía la capacidad para consolar y mantenerse firme en ese tipo de situaciones, aun cuando el pequeño lloro en su regazo hasta que se quedo dormido. Le pasmo la serenidad con la que Rei habló, la forma como su voz adquirió un tinte dulce abandonando todo humor y cinismo, y como lentamente su mirada brillo con una melancolía devastadora. A él mismo le afecto el dolor que Rei expresó sin palabras...
Y desde ese día, el monstruo acostumbraba acercarse a Rei para que lo abrazara mientras dormía, arropado entre sus brazos. También solía hablar sin descanso, sin la necesidad de detenerse para respirar, era preguntón y curioso, y Rei parecía disfrutar de esa curiosidad. Rei era demasiado sobreprotector, cariñoso y atento... Era... Era...
Bryan despertó de sus cavilaciones cuando una pequeña manita se deslizo por la palma de su mano hasta entrelazarse con sus dedos. Inmediatamente se giro para contemplar al chico con una expresión de total indignación, pero que Max correspondió con su mas brillante sonrisa. Sin pensarlo dos veces Bryan levanto su mano, y el brazo de Max se alzo siguiendo el trayecto, pues aun mantenía su mano aferrada a la palma de Bryan. Falborg tomo la muñeca del rubio con su pulgar y su índice, haciendo que Max lo soltara.
- No lo intentes de nuevo - siseo inclinándose para que él pequeño escuchara bien. Dio media vuelta y se fue.
Max se giro para ver a Rei, cuya mano sostenía, dejando que sus ojos brillaron con tristeza. - ¿Por qué no me quiere?
Para Max había quedado claro que con Bryan no iba a pasar de ser del "Enano", el "Monstruo", o el "Pequeño Demonio", por mucho que se esforzara en hacer algo para simpatizarle. Cuando estaba más o menos de humor le llamaba "guardián". Y los intentos del Mizuhara para agradarle sólo empeoraban las cosas. Cuando estaban con Rei, y este forzaba una conversación, Falborg lo trataba distante...
- No le he hecho nada malo - continuo Max, balanceando la mano de Rei
- No es que hicieras algo malo - opinó el gato pensativamente - Bryan no quiere a los guardianes. A todos. No sé porque...
- ¿Que puedo hacer para agradarle?
- Bueno... Supongo que lo primero sería ganarte su respeto. Bryan no escucha, ni ve a nadie que no llame su atención, y que muestre que 'Vale la Pena' como él dice. Cuando tengas su atención será mucho más fácil que consigas su aprecio, y su cariño - suspiro - Bryan es una persona complicada, y controlada. Demasiado reservado para entregar su cariño.
- Él te quiere. - afirmo Max con inocencia
No obstante Rei lo entendió como pregunta, y asi lo contestó - Por su bien espero que no. - Se detuvo y giro su rostro serio para dirigirse a Max - Tu tampoco debes quererme.
- ¿Por qué?
Rei sonrió con esfuerzo, sin contestar la pregunta. Se limito a seguir caminando, con el guardián a su lado, dejando que su presencia se opacara, y entristeciera. Max bajo la vista y mordió su labio, decidiendo no confesarle el cariño que ya le tenía y el aprecio que le profesaba, ni tampoco del inmenso afecto que Bryan le brindaba. Por alguna razón, la presencia de Rei le dio a entender que el chico no estaba listo para escuchar algo asi.
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- Nakuru - llamó el joven de dieciseis años que apareció en la puerta de la entrada.
- ¡Nam! - exclamo Nakuru con alegría despidiendo inmediatamente al guardian con el que hablaba.
El chico le saludo con una gran efusividad, y le indico que le acompañara, llevandola ante el mensajero que le esperaba. El hombre en cuestión era sin duda un Kinomiya, se podía decir al contemplar el rostro moreno y las facciones recias.
Los Kinomiya eran directos e impulsivos, altivos y orgullosos; su vida se regía por un codigo de honor mucho más estricto que el resto de los Clanes. Eran guerreros innatos, acostumbrados a organizar pequeños torneos en sus tierras para perfeccionar sus habilidades; donde cualquier guardian era bienvenido a participar, con la única condición de que fueran mayores de edad. El Dragón era el simbolo que les identificaba, representando sus mejores cualidades: La destreza, la tenacidad, y su resistencia digna de admiración...
- ¿Líder del Clan? - preguntó el hombre con una ligera reverencia, sin bajar del caballo que se mantenía quieto y con la cabeza baja. Sobre la misma montura, y contemplandola en silencio, un chico permanecía sentado sosteniendose con firmeza y gracia.
Nakuru asintió en respuesta.
- Kouji me envía - dijo el Kinomiya - Encontramos a su mensajero a varias millas de nuestras tierras, cuando nos dirigiamos hacia la aldea Hitose. Kouji intento comunicarse con los Mizuhara buscando una explicación, sin embargo no hubo respuesta, en cambio detectó la presencia de algunos espiritus y decidió partir hacia allá inmediatamente, deseoso de escuchar a Shigeru Ivanov. Envió a los hombres que le acompañaban a informar al resto de los Clanes; soy el encargado de traer a salvo a su chico, y averiguar un poco más sobre la situación.
- Dele las gracias de mi parte - dijo Nakuru cortesmente, sonriendo hacia Nam antes de volverse al Kinomiya - Pero no puedo decirle más de lo que Shigeru escribió en su carta. No me corresponde.
El hombre agitó la cabeza en señal comprensiva. - En ese caso sólo me queda pedirle un ultimo favor en nombre de Kouji.
- Le escucho.
- Kouji me ordeno que le pidiera cuidar de su hijo hasta que él regrese... No consideró prudente enviarlo de regreso sin una escolta y decidió que lo trajera aqui. ¿No será demasiado problema?
- En absoluto.
El Kinomiya se despidió del chico, quien solo asintió, algo indiferente, y al parecer contrariado ante todos los acontecimientos. Lo tomo de la cintura y lo bajo hasta que Nakuru lo recibió, y lo coloco en el piso. Trás una breve despedida, el Kinomiya se marchó.
- Matsui - llamó Nakuru al ver al joven pasar hacia la casa llevando de la mano al pequeño que la seguia aun confundido.
- ¿Que sucede, Nakuru?
Tras una breve explicación, Matsui acepto cuidar del chico mientras Nakuru se encargaba de Nam, y de hablar con el Patriarca. Cuando Nakuru hubo de marcharse, Matsui se acercó al pequeño, que parecía ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor. El chiquillo era una representación perfecta de los de su raza, no tenía más de seis años, pero su expresión indicaba que sería un gran líder cuando creciera. Su cabello peliazul caía revuelto por todas partes, y su piel ligeramente bronceada brillaba con la luz del sol. Sus ojos eran de un azul noche profundo y llamativo.
- Hola Takao - saludo Matsui, y los ojos del pequeño se giraron para ver al hombre alto, esbelto y fuerte.
- ¿Como sabes mi nombre? - pregunto el chico con una voz suavemente curiosa
Matsui sonrió, y esa sonrisa fue todo lo que Takao necesito para sentir una inesperada corriente de simpatia hacia el joven; algo que nunca le sucedía, pues no solía hablar con extraños. Sin embargo había algo diferente en él, y Takao no supo la razón de su propio interés. Tal vez era por ese rostro amable, o por el corto cabello negro azulado con mechones rebeldes cayendo por todos lados que hacian brillar su piel color crema, resaltando lo tentador de sus ojos azul grisáceo, o tal vez era la combinación de todos ellos. El joven era más que hermoso...
- No debes acordarte de mí, ¿Cierto? - inquiro Matsui con alegría - Deje la aldea cuando tenías cuatro años.
- ¿Eres un Kinomiya?
- Ya no. Formo parte de la familia Ivanov ahora.
- ¿Y como sabías quien era yo?
- Te pareces mucho a tu padre. Solo que tus ojos son más oscuros.
Takao quedo sorprendido ante la muestra de sinceridad en aquellas palabras, y la curiosidad que sentía aumentó, haciendole sonreír ampliamente. Cuando Matsui le extendió una mano para que le acompañara, Takao la acepto con total confianza, notando vagamente que jamás había hecho algo asi con desconocidos. Su cuerpo irradiaba una alegría singular, proveniente del contacto con aquella mano suave pero fuerte... Algo cambio en ese momento.
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Después de su cena con Shimizu y Yuzuki, de sus largos paseos por el pueblo divirtiendose con los primos de Yuriy, de sus conversaciones con el pelirrojo, y de sus constantes escapadas en compañía de chicos humanos, a Kai le quedo claro que el único que lo trataba como siempre, sin importarle que sus poderes desconocidos se le salieran de control, era Yuriy.
Yuriy había tomado la situación con bastante entusiasmo y optimismo. Insistía en enseñarle a Kai todo lo que sabía para acoplarse al nuevo cambio, y participar en todo lo que podía. Sin embargo algo que Kai no conseguia, algo que no había dicho a Yuriy, era alejar las emociones ajenas que traspasaban su corazón haciendole cambiar de humor tan rápidamente como si de parpadear se tratara. No podía cerrar su mente para evitar que los pensamientos de las personas que le rodeaban llegaran hasta su cabeza...
Era extraño, y complicado; Kai no podía encontrar una descripción más clara. Pero todo eso no hacía más que meterlo en problemas con los humanos, porque ellos renunciaban a hablar sobre sus propias emociones escondidas, sus pensamientos reprimidos, y se enfadaban cada vez que Kai los mencionaba... Temían que Kai los conociera mucho mejor que ellos mismos se conocían. Les aterraba las desconocidas habilidades que Kai iba descubriendo poco a poco, y les asustaba lo que vendría después. Y aquellos humanos que conocieron a sus padres, y lo vieron nacer y crecer, le dieron la espalda al no entender lo que le había pasado.
Los guardianes, en cambio, encontraron dichas habilidades interesantes y complejas; les producía una curiosidad, y un interes absolutamente francos, y llegaron a acogerlo como uno más de su raza; el cariño que ya le tenían no mermó en ningún momento. No obstante, los guardianes eran incapaces de evitar que, ante ojos humanos, el chico se convirtiera en la rareza del momento: Un humano con poderes semejantes a los de un guardian, y capaz de quien sabe que más.
Los guardianes tenían que hacer caso omiso de los constantes comentarios al respecto, y de las inacabables preguntas; debían ignorar los comentarios despectivos del asunto. Aunque siempre existían las excepciones... Como Yuriy les había demostrado.
Yuriy jamás se arrepentía de las cosas que hacía, sin importarle la gravedad del asunto. Dasha lo definia como terquedad pura y simple, pero Kai lo consideraba como la convicción de Yuriy por las creencias que tenía; y nada podía acercarse más a la verdad.
Eran pocas las cosas que lograban atrapar la atención de Yuriy, pero cuando sucedia, la vehemencia del chico era contagiosa, y apabullante; y jamás se veía en la necesidad de dar explicaciones por su comportamiento, aun cuando este fuera considerado "inapropiado". Esa fue la razón por la cual no emitió disculpa alguna, ni explicó el por qué de su proceder, cuando su tía Shimizu le ordeno excusarse con el chico humano al que había golpeado. Se limitó a permanecer inexpresivamente... Indignada al enterarse, Nakuru le pidió explicarse, y al no obtener respuesta le había castigado.
Kai no había estado presente en ese instante, por tanto, tampoco sabía la razón de la pelea; cuando le preguntó a Yuriy este se negó a constestarle. Sin embargo, le basto escuchar atentamente los pensamientos desbocados de la mente de Yuriy para conocer el motivo. Y eso sólo le produjo una enorme desazón... El chiquillo del pueblo le había llamado 'Fénomeno' a él, a Kai, y Yuriy, indignado, había salido a defenderlo. Siendo castigado en su lugar.
No fue sino hasta ese momento que Kai comprendió que no era bueno que hablara sobre lo que las personas pensaban y no decían, ni de lo que sentían pero ocultaban. Tampoco estaba bien que se detuviera a hablar con pequeños animales; aun cuando esto ultimo acababa de notarlo y lo hacía casi inconscientemente. Tenía que dejar de asustar a los humanos; lo cual resultaba casi imposible considerando el sinfín de nuevos descubrimientos que le abrumaban a cada momento, dificultandole la posibilidad de ponerles un orden, y vivir como antes.
Fue en el pequeño ritual funerario que Nakuru preparó en honor de sus padres, que Kai aceptó que las cosas no podían ser como antes. No podía fingir que no sentía la tristeza y el dolor de Nakuru, o el acongojamiento de Yuriy, ni siquiera era capaz de mantener alejado los pensamientos angustiosos de Matsui por Akira. Rodeado de aquella tristeza que no le era propia pero que se apoderaba de su corazón opacando su propio dolor, Kai comenzaba a desesperar... Tenía que encontrar una solución...
"Control" le había dicho el Patriarca después de que Nakuru, Yuriy y Matsui desaparecieran del cuarto dejandolo ahi. "Debes controlar tus emociones, y tus pensamientos; mantenerlos al margen de todo" era el consejo que había pronunciado el anciano en voz baja y serena. Kai advirtió que el Patriarca había sostenido una larga charla con Nakuru sobre él, y sus palabras carecieron de significado...
- ¡Kai! - vociferaron y un puño golpeo su hombro haciendole reaccionar - ¡Me estabas ignorando!
Kai parpadeo un par de veces al regresar a la realidad, intentando no parecer culpable y evitando lo más posible los ojos aguamarina de Yuriy que resplandecían con fuego azul. Había olvidado que estaba junto a él. Había olvidado que Yuriy detestaba que lo ignoraran. Y peor aun, olvido que su amigo odiaba cuando fingían escucharlo.
- ¿Y bien? - pregunto Yuriy con impaciencia - ¿Donde estabas mientras yo te hablaba como tonto?
Kai estuvo tentado de soltar una carcajada, pero se contuvo para no enfadar más a Yuriy. Algo raro en él que gustaba de reír. Agitó la cabeza en señal negativa de forma melancolica; ante el gesto, la furia del pelirrojo pareció disiparse. Suspirando, Yuriy se dejo caer a su lado, mientras las voces de los otros chicos rugían y reían no muy lejos de ellos.
- ¿Que decías? - pregunto Kai con voz extrañamente apagada.
Yuriy le dirigió una mirada cargada de reproche, e hizo un curioso y dulce mohín. Kai sonrió como disculpa, y Yuriy agito la cabeza, dandose por vencido.
- Lo siento - dijo de pronto Kai, y sin darle tiempo a Yuriy de preguntar añadió - No debiste golpear a ese chico sólo porque dijo la verdad.
Yuriy frunció el entrecejo, y pasaron varios segundos antes de que entendiera de que estaba hablando.
- La verdad mis narices - exclamo con brusquedad - Tu no eres ningun "Fenomeno", y golpeare a quien se atreva a decirlo. Y si eres tú quien lo afirma, entonces también tendre que golpearte. En todo caso ¿Por qué tendrias que disculparte? Me metí solito en este problema.
- Por eso lo siento, mas no me disculpo. Si hubiera estado contigo nos habriamos metido en el problema juntos.
Yuriy sonrió. - Será para la proxima vez - dijo levantandose. Cuando sacudía sus ropas, despreocupado, se volvió hacia Kai con expresión de total confusión, y frunció el entrecejo - ¿Como supiste...?
Kai se mostro levemente alarmado cuando Yuriy dejo su pregunta al aire, sabiendo de antemano como terminaria. Aparto la mirada y levanto una mano para deslizarla por su cabello en un gesto de bastante desconcierto, pensando como explicarse.
- Err... - el sonido se repitió varias veces antes de que Kai decidiera contarle todo lo que le había ocultado.
Y no sucedió lo que Kai tanto temía: Yuriy no mostró incredulidad ante su historia, ni negó su relato, ni tampoco se burlo y le llamo rareza o algo asi... El pelirrojo lo escucho asintiendo y haciendo preguntas con la peculiar curiosidad de un niño. De por si Yuriy ya sospechaba la verdad, sólo necesitaba que Kai se la confirmara; no en vano lo habia visto hacerlo una docena de veces.
- Es injusto - declaro al final - Yo no puedo hacerlo, nadie más puede. Los guardianes no tienen esa clase de poderes...
- Y creo que ya sé porque - replico Kai sombriamente - No es divertido, no te gustara. Es horrible escuchar a todos hablando de cosas que no se atreven a decir.
Yuriy lo miro fijamente, y finalmente sentenció con simpleza - Si no te gusta, no lo hagas
- No puedo.
- Tonterias. Si no quieres nadie puede obligarte.
- No es tan fácil...
- ¡Claro que lo es!. Mi padre siempre dice que lo unico que no podemos controlar, es aquello que no logramos entender... Anda, practica conmigo antes de que Matsui llegue.
Kai lo miro con desconcierto.
- ¿Practicar? - balbuceo
- Claro. - se sentó frente a él - Como esperas saber manejarlo, si no practicas.
- No puedo escuchar los pensamientos a voluntad - sentenció con terquedad - No funciona así.
Yuriy agitó la cabeza - ¿Como lo sabrás si no lo intentas?. Puedes controlar lo que quieras escuchar, cuando quieras escucharlo - afirmó y las palabras del Patriarca cobraron significado. - De ese mismo modo debes ser capaz de no escuchar lo que no quieras escuchar. ¿Me estoy explicando?. Bueno, no importa. Ahora, yo pensaré algo y tu debes hacer todo lo posible para no escucharlo ¿De acuerdo?.
Kai no tuvo tiempo para negarse, para protestar o para intentar marcharse después de que Yuriy terminara con su palabreria, porque en ese momento los pensamientos de su amigo le asaltaron acompañados de un torrente de imagenes como jamás le había pasado antes. Y con la misma claridad que si lo escuchara de labios de Yuriy, el suave tintineo produjo la susurrante palabra: "Bobo".
Y olvidando su propio temor, Kai exclamo con censura - ¡Yuriy!
El pelirrojo estalló en carcajadas, con cierta expresión de culpabilidad en su rostro, haciendo que el ceño de Kai se frunciera más. El Hiwatari se percato de su nueva y desconcertante paciencia; antes, se habría lanzado sobre Yuriy en actitud juguetona para conseguir venganza.
- Se supone que no tenías porque escucharlo - replico Yuriy todavía riendo.
Antes de que Kai le respondiera, el pelirrojo escucho los pasos amortiguados de Matsui acercandose, y al girarse y ver su silueta en la esquina de la casa, agitó una mano para saludarlo. Mano que inmediatamente quedo en el aire al ver que el hombre no venía solo. Su ceño se frunció de pronto al ver al pequeño chico que caminaba junto a él, sonriendo y hablando animadamente.
Kai se inclino hacia su costado para ver al chico que tanto llamaba la atención de Yuriy. Era una niño no mayor que ellos, ruidoso por lo que podía ver, y con una energia desconcertante. Matsui se detuvo para presentar al recién llegado ante los pequeños que esperaban la practica junto con ellos. Cuando Mat los vio, sonrió y les indico que se acercaran.
- Yuriy, Kai - saludo la armoniosa voz de Matsui - Conozcan a Takao Kinomiya - se inclino hacia Takao para sonreir - Ellos son Yuriy Ivanov, y Kai Hiwatari. Creo que se llevaran muy bien.
- Hey, Mat - llamó Shimizu apareciendo detrás de ellos, y Mat se disculpo.
Kai sintió la ligera incomodidad de Yuriy, y el desconcierto de Takao, mientras se miraban en silencio. No parecían demasiado entusiasmados con la presentación. Los ojos azul noche se fijaron en Yuriy con deliberada indiferencia, mientras el pelirrojo le devolvia la mirada cruzandose de brazos.
- Chicos - volvio Mat minutos después con una expresión contrariada - Hoy no tendremos practica, Shimizu necesita de mi ayuda...
- ¿Podemos ir contigo Matsui? - pregunto Yuriy con una sonrisa volviendose inmediatamente hacia él.
Takao frunció el entrecejo.
- ¿Nakuru te ha levantado el castigo? - pregunto a su vez el aludido
Yuriy hizo su mohin - No. No tengo permiso para salir.
- Entonces lo siento, pero no - la abatida expresion de Yuriy le hizo añadir - Pero cuando tengamos permiso para salir, iremos de viaje. ¿De acuerdo?
El pelirrojo sonrio entusiasmado - ¿Akira vendra con nosotros?
Matsui rió con alegria, y sus ojos brillaron al escuchar el nombre. El corazon de Kai compartio el dulce amor que Matsui le profezaba a Akira; y sin la necesidad de ese tipo de poderes, Takao también fue capaz de percatarse de ese sentimiento, profundo y conmovedor.
- Por supuesto - aseguro Matsui minutos después - Pero hasta que Akira vuelva, no nos meteremos en más problemas ¿Verdad?
Una lenta sonrisa curveo los labios de Yuriy, en una expresión de tal inocencia que al instante Kai tuvo un mal presentimiento. Matsui tambien lo notó pues solto una breve risilla, al momento en que se inclinaba para atrapar al pelirrojo entre sus brazos, en un ataque de cosquillas. No lo dejo ir hasta que obtuvo la promesa de Yuriy de que no iba a desobedecer a su madre. Mat le revolvió el cabello y se despidio con una sonrisa...
Cuando sólo quedaron los tres, y la poderosa energia de Matsui se hubo alejado, Takao se percato de la extraña esencia que emanaba del chico de cabello bicolor, se volvio hacia él y lo contemplo con ojos escrutadores. Frunciendo ligeramente el entrecejo comento:
- Tu no eres un guardian.
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Max se encontraba en un enorme dilema y por más que le pensara, la solución parecía no existir. No encontraba la manera adecuada para hacerse del respeto de Bryan, cuando éste ni siquiera le miraba; y no ayudaba el hecho de que a cada segundo Yui lo dejara en mal frente a todos. Cuando ella le insultaba eran pocas las veces que encontraba la manera para contestarle, pues jamás se había visto en la necesidad de responder a ese tipo de agresiones. Pero estaba decidido a hacerle frente para que al menos Bryan no lo considerara como un bebe.
Max bostezo sin darse cuenta. Estaba cansado, tenía sueño y dormitaba mientras Rei lo cargaba. Avanzaban apresuradamente, con Daisuke a la cabeza, Reiji y Yui a sus costados, y Bryan y Rei cerrando la marcha. Daisuke había ordenado que volvieran a su forma humana en el momento en que entraron en tierras humanas, y Max se sorprendió de verlos moverse con una agilidad y velocidad asombrosas, desplazandose por entre los arboles como sombras ligeras e invisibles. Daisuke también se movía con la misma fácilidad como si probara sus nuevas habilidades. Con ojos entrecerrados, el Mizuhara se percataba de las siluetas de los arboles que dejaban atrás y el rugido del viento era el unico sonido que sus oídos registraban.
Con su cabeza apoyada en el pecho de Rei, y sus bracitos en torno a su cuello, Max percibia el leve movimiento de los musculos de Drigger al andar, su ritmica respiración, y sus brazos sosteniendole por sus piernas y su espalda. Tenia el rostro enterrado en la curva del cuello de Rei, aspirando un dulce aroma a bosque y agua. Aunque dudaba de esto ultimo porque no sabía que el agua tuviera aroma...
Se quedo dormido y no supo cuanto tiempo paso antes de que la voz de Daisuke le despertara; se habían detenido y la frondosidad de los arboles había disminuido. Notó que la respiración de Rei se había vuelto más apresurada, que el sudor corría por su rostro, y que su cuerpo transmitía un calor abrumante. Todos lucían igual de fatigados, y comprendió porque siempre viajaban transformados: Era mucho más fácil.
Max alzo la cabeza y se movió para volverse. Al percatarse de que estaba despierto Rei le sonrió y lo bajo al piso, dejando que Max aferrara su mano. Estaban en las faldas de una montaña, y el aspecto desolado y deshabitado le trajo a Max una horrorosa sensación de abandono que ahogó abranzandose a Rei. Sin embargo lo soltó cuando notó que Bryan lo miraba...
- Hemos llegado - dijo Daisuke ligeramente agitado pero emocionado, se volvió hacia Bryan - ¿Deseas venir?
- No
La respuesta fría y controlada tenía cierto toque de algo raro que sólo Rei detecto, pero que no entendió. Falborg permanecía cruzado de brazos, mirando desafiantemente el lugar sin volverse hacia su amo. Yui miraba divertida la escena, y Reiji, como siempre, no parecía tener interes en nada.
- Como deseés Falborg, por ahora aceptare tu negación a cambio de que vigiles al guardian, - Bryan se volvió lentamente hacia Daisuke sin mirarlo realmente - no puede venir con nosotros.
- ¿Por qué? - pregunto Rei rapidamente
- Porque no es conveniente.
Estando a punto de replicar, Rei sintió las palabras ahogarse al ver como Bryan aceptaba la propuesta asintiendo indiferentemente. En ningun momento sus ojos se posaron en Max, para enfado de éste, haciendole sentir como si fuera un bulto de equipaje al que no tenía el más minimo aprecio. Aunque Max sabía que eso era exactamente lo que representaba para Bryan: Un equipaje molesto y estorboso.
- ¿Estaras bien? - pregunto Max con voz dulce y baja dirigiendose hacia Rei.
Yui bufo al escucharlo, todavía escandalizada de que su amo tuviera que explicarse ante Drigger.
- ¿El bebe tiene miedo? - chilló con voz burlona, regalandole una sonrisa malvada - ¿Es que acaso temes quedarte sin tu gato adorado?
Max la miro largamente hasta que su mano fue suavemente presionada por la de Rei en señal de apoyo, y se volvió hacia él para sonreirle, decidido a no prestar mayor atención a las ofensas de ese espiritu; ignorandola con toda la dignidad que poseía. De Rei había aprendido que la mejor manera de tratar a Yui era haciendo oídos sordos a sus ataques, y de Bryan aprendió que cuando eso no funcionaba se tenía que hacer un comentario directo que la dejara callada...
Algo que todavía le costaba trabajo.
Max estaba sorprendido de la paciencia de Rei, de su astucia para arreglar las situaciones más tensas, como cuando tenía que lidiar con el desprecio de Yui evitando que Bryan perdiera la compostura, y aunque él intentaba hacerse de esa serenidad, siempre terminaba ofuscandose cuando Bryan le dejaba con la palabra en la boca. No estaba acostumbrado ni a la indiferencia, ni al rechazo...
- ¿Te han comido la lengua despreciable mocoso?
Max bostezo, fingiendo sordera como si no tuviera la suficiente importancia como para llamar su atención, asi como tampoco tenia necesidad -ni ganas- de verla. La presencia de Rei le decía que tenía que enfrentarla, hacerle ver que no iba a dejarse insultar...
La indignación de Yui crecía a cada minuto, tensando los musculos de su cuerpo y rostro. No toleraba ser ignorada, y menos aun por un guardian como aquel, que se aprovechaba de la protección de Drigger; no soportaba esa situación y no permitiría que el chiquillo se saliera con la suya. Con una ultima mirada al Mizuhara, dispuesta a seguir a su amo, Yui se enfrento a la tipica sonrisa altiva de los guardianes.
- Yo no sonreiría - escupio con desprecio, y forzo una mueca - No me confiaria tanto, mocoso...
- Avechucho - pronuncio Max lentamente, después de recordar una de sus tantas peleas con Michael, y convencido de que no existía mejor apelativo para la mujer grosera y malvada que tenía enfrente. 1
Yui tuvo un espasmo en el rostro, contrariada al ver como el chiquillo prorrumpia en sonoras carcajadas y se encolerizo al ver que era porque el rostro de Drigger había perdido toda su inexpresividad. El colmo fue ver que incluso Falborg sonreía...
- Has de admitir que el chico tiene imaginación - intervino Bryan secamente
Sin poder contenerse, ofendida y herida, Yui dio media vuelta y se fue, dandole alcance a Daisuke en tan sólo unos segundos. Rei se volvio hacia Max, se hinco frente a él sacudiendo, innecesariamente, sus ropas, y alisando su vestimenta. El Mizuhara percibió la duda del gato, el temor de dejarlo ahi. Le sonrió en señal de ánimo, y Rei correspondio su sonrisa con una menos entusiasta.
- Quedate con Bryan, y no te alejes de él. - dijo sin apenas mover los labios. Max asintió - No dejes que se meta en problemas, ¿De acuerdo? - otro asentimiento - Te vere después.
Le revolvio el cabello, lo abrazo y se alejo trás Daisuke, después de darle una breve mirada de despedida a Falborg. Max se volvió hacia Bryan con una timida sonrisa, que éste no correspondio, y en cambio dio media vuelta y se alejo, obligando a Max a correr para darle alcance.
- No me hables, no me moleste. - ordeno Bryan sin mirarlo pero para Max eso fue un avance. Al menos ya le dirigía la palabra.
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Las enormes construcciones humanas se erguian imponentes frente a ellos, oscureciendo la vista y opacando el paisaje. Grandes torres se elevaban hasta lo que parecía el cielo, en donde las banderas rojas ondeaban con el viento frío y desgarrador que azotaba la zona. La vegetación finalmente había desaparecido, dejando una tierra esteril y abandonada.
Los murales de piedra transmitían una horrible sensacion de muerte, y detrás del enorme castillo oscuro y tenebroso, el resto de la montaña formaba un mural lejano de protección o encarcelamiento, algo que Rei todavía no podía definir. El lugar no daba señales de que existiera vida. A lo lejos, a los pies de la montaña, grandes extensiones de sembradios era lo único hermoso de aquella vista...
Las gigantezcas puertas de madera podrida, con sus cerrojos de metal, oxidados e inutiles, habían sido despedazadas, quedandose arrumbadas a la entrada. Rei notó al instante pequeñas huellas, casi borradas por el viento, que entraban... Sin embargo no encontro que hubiesen salido.
Se estremeció. No podía imaginar viviendo a Bryan ahi...
Al flanquear la entrada, un hediondo olor a pobredumbre y muerte estuvo a punto de hacerle retroceder. Las pequeñas casas, al parecer abandonadas, establecidas en la plaza del castillo, mostraban un aspecto desagradable, y descorazonado. Las chozas parecían a punto de caerse, la paja que cubría sus techos despedía un olor a humedad asfixiante, y el olor a madera podrida se mezclaba con el de cuerpos putrefactos... Las moscas invadían la plaza posandose en todas partes, zumbando a su alrededor, mientras el polvo, y el lodo cubrían el piso de piedra. Pero esto no parecía importarle a Daisuke que caminaba con firmeza y seguridad, con Drigger a su lado, Reiji detrás de él, y Yui cerrando la marcha.
- No me gusta esto - comento Rei en voz baja, levemente aturdido. Sus instintos le mantenían alerta, se sabía vigilado pero, entre tanto olor y vista nauseabundos, no podía asegurarse. Sus sentidos demasiado finos ahora le dañaban...
- ¿Puedes sentirlo? - susurro Daisuke acercandose a él, sin detener su caminata, mostrandole una sonrisa confiada.
- Siento muerte, desesperación, abandono... - agitó la cabeza - No hay nadie que viva aqui, Daisuke, te has equivocado al traernos.
Daisuke rió con suavidad.
- Nadie puede permanecer en un lugar tan lúgubre. - repitió Rei con firmeza. - Sus habitantes debieron abandonarlo hace mucho tiempo; justamente lo que nosotros tendriamos que hacer ahora.
- Sus habitantes amaban su hogar, no lo abandonarian por voluntad propia. - refutó Daisuke con ligereza - Te sorprenderia saber que en la antigüedad fue un reino esplendoroso, respetable y magnifico, conocido entre humanos y guardianes por igual.
- No puedo creerlo.
- Pues creelo. La inmemorial familia Kuznetzov estableció la paz en las tierras que durante años habían estado en guerra, y acogió bajo su proteccion a todos los pueblos asentados en sus dominios. Trajo la prosperidad durante todos los siglos en los que gobernó, siendo protegidos por el antiguo Clan de los Himura. Sin embargo, lo unico que queda de esa epoca es este castillo, construido, por y para, los Kuznetzov... El territorio ahora pertenece a la familia Antonovich.
- Kuznetzov, Antonovich, Himura - repitio Rei con cansancio - Es una gran historia, pero jamás he oído hablar de ellos.
- Los Himura fueron poderosos guardianes, no muy diferente del resto. Y los Kuznetzov - hizo una breve pausa - fueron grandes guerreros humanos, incansables y justos. En cuanto a los Antonovich... Bueno, conoceras a sus descendientes muy pronto.
- ¿Cómo es que sabes eso? ¿Qué escondes?... Y por qué tengo la impresión de que sabes más de lo que me dices.
- Sé lo que Falborg sabe - Daisuke hizo una ligera mueca, y el tono casi alegre de su voz paso desapercibido para Rei
- ¿Falborg? - musito confundido.
- Vivo, nuestro estimado Falborg fue Boris Kuznetzov, el primogénito del venerable Rey Kuznetzov, destinado a gobernar todas estas tierras.
Rei se detuvo abruptamente.
- ¿Boris? - farfullo perdiendo contacto con la realidad.
Un zumbido irrumpio el silencio, atravesando el aire, cortandolo e hiriendo el rostro de Rei en su mejilla. La flecha se clavo limpiamente en tierra a sus espaldas... Pero el único pensamiento del gato era:
"¿Boris?"
Continuara...
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Quiero continuar caminando;
mirando en la oscuridad sin importar el dolor,
todo por un simple deseo.
¿Lo sientes?... Estoy perdido.
¿Que es lo que buscas?... Tal vez pueda ayudarte.
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1 Avechucho: Ave desagradable, o molesta. Persona despreciable... XDD
n/a.
¿Vamos bien?... Perfecto, de lo contrario no se me apuren que todo tomara forma pronto. El capitulo se mantiene dentro de los limites de no aburrición. (eso espero). Y ya tenemos más preguntas, que juro contestare a su debido tiempo, algunas respuestas medio han sido dichas. Y deberan perdonarme de que vayamos lentos, tenganme paciencia...
Finalmente ha aparecido el adorable pelirrojo, y el bullicioso Takao (aunque ahora no lo parece, dejen que agarre confianza, para bien o para mal tendra su ruidosa personalidad). Y el pequeño Kai ahora esta en casa... ¿Bueno o malo?, lo sabremos pronto... Por otra parte, Bryan tendra que lidiar con el "monstruo" ahora que acepto "vigilarlo". Y Rei... El gato esta metido hasta el fondo en todo esto, sin posibilidades de que las cosas se mejoren para él (por ahora).
Conoceremos a los Antonovich en el siguiente capitulo, al igual que los lideres del resto de los Clanes. Asi que sin más por ahora me despido. Cuidense y nos vemos. Recuerden, sugerencia, aclaración, reclamo y demás al mail de siempre. Besos!!
PD. No sé si me tarde para el siguiente capitulo porque me voy de lleno con "El cumplir..." un fic de gundam que tengo abandonado, y del que voy a dedicarme para terminarlo, aunque ya lo tengo bastante avanzado, solo falta ultimar detalles. Asi que si me tardo ya saben por que.