"El silencio, por temor al rechazo"
Basado en Beyblade 
Kai x Rei
By Roquel

 

CAPITULO 4

 

EL PLAN SE MODIFICA

 

Tala miraba con desesperación el reloj del comedor, deseando que este se moviera más rápido para así poder irse. No estaba escuchando las instrucciones de Kotaro porque sabía que él no iba a marcharse junto con el resto de los chicos para la inspección de la abadía. No pasaría el resto del día teniendo un sinfín de exámenes médicos, físicos y psicológicos. No, él iba a estar disfrutando hacer enfadar a Kai...


- ¿Tienes prisa? - susurraron frente a él, y él se maldijo al darse cuenta de que se había estremecido


Odiaba esa voz y odiaba todo lo que tenía que ver con ella. Pero odiaba aun más la forma como él se estremecía al escucharla, odiaba sentir que sus entrañas se helaban al sentir el aliento tan cerca. Odiaba pensar que al voltear se encontraría con la mirada lavanda. Odiaba todas esas sensaciones, y odiaba preguntarse por ellas... Simplemente no tenían sentido!


- ¿Algún problema? - dijo a su vez fría y cortante, volteando para encarar a su interlocutor.


Y sus entrañas desaparecieron cuando vieron la típica mirada arrogante, la sonrisa burlona, y el destello de los ojos lavanda, dejándole la rara sensación de siempre. Desespero al no saber que patética enfermedad le daba cada vez que veía a Bryan de esa forma, aumentando la frustración que tenía desde ayer cuando siguió a Bryan para reclamarle por lo de Rei. Intento por todos los medios que sus ojos mostraran la característica arrogancia, el fastidio y el odio que sentía por el chico... De hecho lo hizo también que Bryan se regocijo. Disfrutaba ver que aun podía influir en el pelirrojo...


- Si. Uno en especial - dijo el demolition boy en voz baja para que nadie más interviniera

- Pues que mal - ironizo Tala antes de volverse para ver de nuevo el reloj.


Bryan frunció el entrecejo. Desde ayer, Tala se mostraba bastante más apático que de costumbre. Se había rehusado a pelear con él después del entrenamiento de la tarde, y ni siquiera había participado en la guerra verbal que siempre tenía lugar en las noches. En la mañana había salido antes de que él despertara, evitándole la alegría de molestarlo mientras se vestía.

Bryan recargo su cabeza en la mano apoyada sobre su codo en la mesa, dejando que los pensamientos volaran tratando de desenmarañar su ya tan complicada existencia. Si, sabía que a veces hacía muchas cosas que incluso a él le fastidiarían, las peleas muchas veces se salían de control, y otras tantas las palabras eran hirientes. Pero era algo que no podía evitar... Después de todo, él era el chico despiadado entrenado para no sentir, querer, ni nada. ¿No había estado a punto de matar a Rei en su batalla por el campeonato? ¿No había disfrutado la sensación de la victoria cuando gano la primer ronda a costa de las heridas de Rei?

Si. Lo había disfrutado, y había sido sofocantemente excitante. Pero aquella sensación no era nada si se le comparaba con lo que las peleas con Tala producían en él. Las miradas del pelirrojo, aun cuando estuvieran brillando de ira, le daban una absurda esperanza. Las sonrisas arrogantes, le daban la sensación de calidez que él necesitaba. Y la atención de Ivanov era algo que él apreciaba...

¡Y se maldecía por todo ello!.


Todo su entrenamiento había sido dirigido a una única expectativa: Ganar. La victoria para él era esencial, Boris así lo había dicho, así se lo habían ordenado. Le había entrenado para ser frívolo, para que todo le fuera indiferente, y para que disfrutara el herir a sus oponentes.

¿Y que sucedió?


Sucedió que todos esos años de entrenamiento, todas esas ambiciones, deseos y expectativas desaparecieron cuando se dio cuenta de que el antipático de Tala le gustaba. Todo se fue a la basura cuando sintió, por primera vez, la sangre correr ante la emoción de una pelea con el pelirrojo. Todo se perdió cuando después de tantos años de conocer al arrogante y presumido Ivanov se fijo por primera vez en él, y... ¡Se enamoro!

¡Basura!. ¡Tonterias!. ¡Absurdo!... Y sin embargo, por más absurdo que le pareciera no pudo evitar dejar de sentirlo, y tampoco pudo evitar el comenzar a disfrutar el molestarlo... La única forma que tenía para llamar su atención. Claro que tenía que ser muy cauteloso para que Boris no fuera a darse cuenta...

Bien. Su vida conservaría un poco de dignidad de no ser porque, el chico entrenado para ganar, había perdido. ¡Otra desgracia!. ¡Desgracia que tuvo lugar en el torneo mundial!. ¡Su primera pelea publica y su primer derrota!.

Tal vez si hubiera perdido ante Kai, quien era considerado uno de los mejores, sino es que el mejor, en toda la abadía, no se hubiera sentido tan frustrado. Pero no!. Tuvo que ser derrotado por el chico conocido como Rei Kon, quien gano arriesgando su propia vida. Y ese fue el fondo del pozo en el que había caído. ¿Podría existir alguna otra cosa que le hiciera sentirse aun peor?

Fue demasiado pronto para preguntarse. Justamente después de la pelea, el engreído de Tala había llegado a burlarse de él. Aunque... En lugar de hacerlo sentir mucho peor, le dio cierta alegría. Incluso tuvo las ganas de pelear con Tala, el deseo de ver a los ojos azules brillar de ira, pero Tala huyo después de haberlo animado... Claro que era obvio que esa no era la intención de Tala, pero le gusto pensar que al pelirrojo le desagradaba verlo triste...

Y con ese pensamiento, la esperanza renació. así que las peleas se volvieron más frecuentes, y ya que Boris no les vigilaba, él podía molestar a Tala sin importarle nada.


- ¿Por que sonríes? - pregunto alguien con un tono que no logro entender. Despertó inmediatamente de la ensoñación, y sus ojos se encontraron con los azules que le veían interrogantes.


No pudo evitar que su sonrisa se ampliara. Y conservando la pose despreocupada, le contestó con voz tranquila:


- Solo recordaba


Tala frunció el entrecejo. Ni él sabía porque le había hablado en primer lugar. Solo quería entender la actitud de su engreído compañero. Bryan no le había molestado, ni tampoco había iniciado la acostumbrada pelea del desayuno. ¡Ni siquiera le había reclamado por no esperarle esa mañana!.... Y él no pensaba preguntarse porque eso le molestaba. Mucho menos tenía la intención de querer saber la razón de tal cambio. ¡Y era absurdo pensar que extrañaba la atención de Bryan!...


- ¿Que? - pregunto Tala indiferente, regresando su atención a su comida. Ignorando la sonrisa del ruso, e ignorando el escalofrío al contemplarla.

- Aha - dijo Bryan despreocupadamente, mientras cruzaba los brazos sobre la mesa y apoyaba su cabeza en ellos. La mirada lavanda se enfoco directamente en el rostro de Tala y no se movió por ningún motivo. Era divertido tener la atención del pelirrojo, aun cuando este no le mirara


Tala levanto la mirada y para no darle la satisfacción de una victoria acepto el reto de miradas. Viéndolo con indiferencia, y frialdad. Lo cual, en esos momentos, estaba perdiendo. Las entrañas se le encogían ante la profunda mirada lavanda, y él comenzaba a sentir el calor de todo su cuerpo...


- Aunque... - dijo de pronto Bryan sonriendo sin burla, y provocando que Tala temblara - creo que puedes saberlo. Yo recordaba... - comenzó con un tono bastante susurrante, agachándose y ocasionando que Tala tuviera que inclinarse para escucharlo. La curiosidad del pelirrojo dominaba, y no podía dejar de ver la profunda mirada lavanda. - ... a Rei... - finalizo con una sonrisa de satisfacción al ver la expresión de Tala.


El pelirrojo se había enderezado en cuanto había escuchado el nombre, y le veía con sorpresa, duda, y un brillo parecido al reclamo. Bryan solo atino a reír y eso frustro a Tala al máximo.

Tala no entendió su reacción, ni la punzada que le revolvía las entrañas, tampoco el sentimiento que le embargó. No entendió nada, y supuso que eso era otro de los síntomas de la rara y horrible enfermedad que padecía... Estaba enfermo... Enfermo de algo que tenía relación con Bryan... Y Tala dejo hasta ahí sus conclusiones, no quiso saber que tipo de enfermedad padecía. No quiso saber a que pertenecían los nervios de tenerlo cerca, el calor ante su sonrisa, el vacío ante su mirada, el escalofrío ante su presencia...


- ¿Divirtiéndose? - pregunto una voz cerca de ellos, y ambos vieron a Kotaro acercarse a la mesa.

- Por supuesto - dijo Bryan sonriente, pues Tala seguía en un estado de conmoción.

- Me parece excelente - comentó Kotaro haciendo que Bryan riera más, y después se dirigió a Tala - ¿Estas listo?


La risa de Bryan se detuvo de inmediato. Y la arrogancia del pelirrojo regreso, asintiendo con la cabeza.


- Perfecto. Cuento contigo.

- ¿Que? ¿Para que? - farfullo Bryan mirando a Tala, pero sin que este le mirara. Fue Kotaro quien respondió

- Le he pedido a Tala que me ayudara a convencer a Rei para que acepte venir a una prueba. Como yo estaré muy ocupado con el traslado de los muchachos, la organización y demás, no podré visitarlo. Tala se ha ofrecido para ir a verlo, y como sus exámenes están listos desde hace varios días, no es necesario que pase por una inspección de nuevo.


Y ahora fue la sonrisa de Tala la triunfante, mientras veía como los ojos de Bryan brillaban de ira. El chico no lograba entender... Más bien no quería entender: Una cosa había sido nombrar a Rei para molestar a Tala y otra muy diferente era que Tala en verdad fuera a verlo. Los celos brotaron inmediatamente sin su consentimiento.

 

- Yo voy - dijo de pronto

- ¿Que? - exclamo Tala sorprendido - ¡Por supuesto que no!. ¡No necesito de una niñera!.

- ¿Y quien dijo que yo seré tu niñera?. Yo no voy por ti.

- ¿Y por quien, entonces? - pregunto Tala viéndolo de nuevo con ira, y con un deseo inexplicable de escuchar la respuesta

- Por Rei - dijo sin pensar en la respuesta, fue el primer nombre que surgió. Y fue ignorante de como los ojos azules brillaron de un sentimiento ilegible.

- ¿Y que tienes tu que ver con Rei? - dijo Tala lo más calmadamente posible, pero sin tener mucho éxito de controlarse.

- Nada que sea de tu incumbencia - replico Bryan enojado

- Contéstame!.

- No!. No te importa!

- Claro que me importa!. - y ninguno de los dos fue consciente de como los chicos que comenzaban a levantarse del comedor se detenían para mirarlos - Tu no vas a acercarte a Rei.

- ¿Y quien eres tu para ordenarme tal cosa?

- Ya. Ya. - dijo una voz conciliadora, deteniendo la mordaz respuesta de Tala - No es para tanto - replico Kotaro logrando que ambas miradas se fijaran en él, y que ambas brillaran de la misma manera al ver su sonrisa: furiosas - No encuentro nada de malo que Bryan vaya.


Si Bryan se hubiera sentido más calmado hasta hubiera sonreído, pero en esos momentos lo que quería era desquitarse con alguien. Y Tala gruño ante la orden. ¡El día que se tenía planeado alejarse de Bryan y el día que el tonto le acompaña! ¡Alguien le odiaba! ¡Alguien quería que muriera de la enfermedad por la cual sufría!

Y ambos se queradon ahí, inmóviles, hasta que Tala se levanto para dirigirse a la salida, sin molestarse siquiera en ver a Bryan.

 

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

 

Un ligero ruido le hizo despertar. ¿Ligero?. Al contrario, parecía que alguien les atacaba. Desde la cocina podían escucharse los ruidos, secos y sordos, de metales chocando con metales. Un estrépito le hizo salir del sopor que aun le mantenía con los ojos cerrados, y el ruido fue más claro. Provenía de la cocina, y no se escuchaba nada agradable...

Rei bostezo abiertamente antes de levantarse, y fue cuando se percató de que alguien se había quedado con él. En la cama contigua, el chico ruso dormía tranquilamente. Cuando se levanto y se acercó a él, pudo contemplarlo en silencio...

Los párpados cerrados, desapareciendo el aire siempre frío que mostraba, ocultando la mirada tan dura y fiera que siempre le veía; las mejillas pálidas al igual que el resto de su rostro; el cabello revuelto y cayéndole en la frente, le daban a Kai un aspecto demasiado atractivo...

El pensamiento le hizo sonrojar, y el conocido nerviosismo se apodero de él.

Hasta ahora jamás se había atrevido a pensar en el extraño estremecimiento que siempre tenía cuando Kai le miraba, o cuando le hablaba, ni siquiera se cuestionaba la alegría que tuvo cuando Kai rento el departamento para que todos ellos se quedaran un tiempo... Era feliz al no tener que separarse de sus amigos, al no tener que dejar de verlos. Si se iba, ¿Cuanto tiempo pasaría para que volvieran a estar juntos?. No lo sabía. Su futuro era todo un misterio. Hasta ahora siempre había viajado, siempre se había mantenido en movimiento, y aunque a veces era algo fastidioso, no había conocido otra vida... ¿Que haría ahora que el torneo había terminado?

Sus preguntas tuvieron que ser detenidas cuando vio como Kai se movía ligeramente sobre la cama. Rei sonrió y le tendió una colcha. Después de ponerse la sudadera de su pijama, y atar su cabello de forma descuidada, camino suavemente hacía la salida, cerrando la puerta trás de si, para que el ruido de la cocina no despertara a su líder.

Se sentía feliz de saber que Kai le había acompañado toda la noche, que le había cuidado. Al parecer Kai si se preocupaba por su equipo, aun cuando no lo mostrara ante nadie... No había nada que pudiera empañar su alegría, ni siquiera el estropicio que vio en cuanto llegó a la cocina.

Los chicos que se debatían en medio de la habitación, se quedaron estáticos en cuanto vieron aparecer a Rei. El felino le sonrió, sin evitar fruncir el entrecejo ante el alboroto que Max y Tyson habían ocasionado. Las cazuelas, ollas, sartenes se hallaban esparcidas por todas partes, y la mesa estaba cubierta por cientos de mezclas, de distintos colores y texturas. Incluso Max y Tyson estaban cubiertos de harina, y pasta.


- Buenos días - dijeron al unísono los chicos, mostrando la cara más inocente que pudieran tener.

- ¿Que paso? - pregunto Rei, dividido entre la exasperación de ver el lugar, y la diversión de verlos en ese estado.

- Tyson intento cocinar - fue la tranquila respuesta de Max, haciendo al moreno sonreír.

- ¿Y tu le ayudaste? - pregunto Rei sonriente, acercándose a la mesa para comenzar a analizar la situación

- Em...


Rei rió ante lo que considero como la afirmación del rubio. Y mientras tanto, Tyson regresaba al lado del horno para revisar lo que él llamaba 'su obra maestra'. Dejando que Max y Rei se encargaran de la limpieza.


- No quisimos despertarlos - comentó Max trayendo el bote de basura - Tyson tenía demasiada hambre y no quiso esperar. Creyó que era capaz de preparar algo decente... Y el resultado fue esto. Claro que quise detenerlo cuando quemo los primeros panecillos - dijo señalando el lavabo donde los dichosos panecillos, ennegrecidos, estaban amontonados - Pero me convenció de que le ayudara. Preparé la siguiente mezcla, pero Tyson no sabía usar el horno así que volvió a quemarlos - suspiro ante la sonrisa del chino - El tercer intento es el que ahora se cocina.


- ¿Y porque peleaban? - pregunto Rei al recordar el estrépito que le había levantado

- No estoy muy seguro - respondió confundido - Primero estábamos decidiendo quien limpiaría la cocina, y después estábamos riendo y peleando por quien sabe que cosa.


Rei le miro sorprendido, pero a la vez divertido.


- ¿Como te sientes? - pregunto de repente Max

- Mucho mejor, gracias.

- Nos preocupamos cuando vimos que Kai se quedo a dormir contigo - las mejillas de Rei se tiñeron levemente de rojo, sin que Max lo notara - No llegaste a dormir, y pensamos que había sido algo grave.

- No fue nada. No era necesario hacer tanto alboroto. Pude haber llegado a dormir aquí, pero Kotaro insistió en que me quedara, por precaución.


Y Rei agradeció infinitamente que Max no le preguntara la razón por la cual Kai se había quedado con él. Ni él mismo la sabía, y no se atrevía a preguntársela a Kai. Después de que el timbre del horno sonara, Tyson se acercó orgulloso.

E inmediatamente, hubo otra pelea.


- Vamos, Max. Lo prometiste - decía Tyson intentando que el rubio probara el panecillo que él sostenía entre sus manos, acercándose peligrosamente para ponerlo en su boca.

- Jamás lo hice - replicaba Max alejándose lo más posible - Tu los preparaste. Tu pruébalos!

- No te harán daño. - insistía el moreno. Rei les miraba sonriente, comenzando a limpiar la cocina.

- Eso ni tu lo sabes. ¿Por que no los pruebas, eh?. Vamos. Anda.


Y Max tomó también un panecillo, enfrascándose en la una pelea sin sentido...


Rei dejo soltar una breve risa cuando escuchó a ambos atragantarse con el panecillo del otro. Y siguió como si nada, viendo como Max y Tyson entraban en pánico al sentir la horrible comida pasar por sus gargantas, sin prestar atención a sus caras pálidas, sus ojos dilatados y sus bocas curvadas... Rió de nuevo al verlos inclinados sobre el lavabo escupiendo el resto del panecillo.


- Horrible! - pronunció Tyson en cuanto hubo recuperado el habla

- Te lo dije - recrimino el rubio limpiándose la boca. - No es de risa, Rei - le reprocho al chino que mantenía la sonrisa continuando con la limpieza.

- Si se vieran en un espejo, comprenderían. - contestó Rei como si nada. - Será mejor que se vayan a bañar, mientras yo termino de limpiar aquí. Cuando el desayuno este listo, les llamare.

- Eso tomara siglos! - exclamo el moreno en un tono que indicaba que su estomago no soportaría tanto tiempo sin alimento. - Y ya hace hambre!

- Eso te pasa por apresurar las cosas. Ahora tendrás que aguantarte. - le dijo Max empujándolo para sacarlo de ahí y, antes de salir, se volvió hacía Rei y le sonrió, susurrándole un: - Gracias - antes de desaparecer.


Rei suspiro profundamente, pero sin borrar la sonrisa de su rostro. Tomo el delantal que colgaba trás la puerta de la cocina, y subió las mangas de su sudadera para comenzar a trabajar. Su cabello fue recogió para darle más comodidad, y evitarle la pena de que fuera a ensuciarse con alguna de las horribles mezclas de colores llamativos que había por todas partes.

De ser otro, seguramente hubiera pedido ayuda a las personas que ocasionaron tal lío. Pero sabía que si lo hacía, lo único que lograría sería ocasionar más desastres.

Cuando la cocina volvió a tener el aspecto de cocina, Rei se encargo de colocar las bolsas de basura en la entrada, para que los chicos se deshicieran de ellas en cuanto regresaran. Y en ese momento, ambos chicos entraron en la cocina murmurando un 'oh' al ver la habitación impecable.

Trastos y demás habían sido regresados a su lugar, después de haber sido lavados con gran premura. La mesa estaba limpia, al igual que la cocina, el lavabo y las alacenas. Y no quedaba rastro alguno de las mezclas horrorosas que antes la manchaban...

Bueno. Casi no había rastros. Rei lucía cansado, agotado, y sucio, pero sonriente. Su rostro se mostraba ligeramente sonrosado por el esfuerzo, y se notaba el sudor de su frente. Su larga cabellera parecía enmarañada, y algunos mechones rebeldes habían escapado de la cola que les sujetaba para caer sobre el rostro de Rei, dándole un aspecto más dulce. Y en sus manos, su fleco, su pijama, en el delantal, y en una de sus mejillas, aun había rastro de las mezclas para los panecillos.

Pero lo que más impacto a Max y a Tyson, fue el olor que les llenó en cuanto entraron: El delicioso aroma del desayuno. El aroma que siempre les levantaba, y les hacía llegar corriendo a la cocina.

Sobre la estufa, se escuchaba el freír del aceite. Podían ver el sartén humeante, y el olor les hizo agua a la boca. Rápidamente Tyson salto a la mesa para sentarse, mientras Max le ayudaba a sacar los platos.


- Vaya, Rei - comento Max sonriendo ampliamente - No necesitaste ayuda, ¿verdad?

- Sabes que estoy acostumbrado a esto - fue la sencilla respuesta - Limpiar, recoger, y cocinar.

- Debe ser fantástico trabajar en un restaurante. - exclamo Max emocionado

- ¿Por que lo dices?. - pregunto Rei sonriente

- ¡Por la comida!, ¿Por que más? - respondió Tyson desde la mesa - Tienes acceso a todos los platillos que gustes. Debe ser maravilloso.

- ¿Regresaras ahí? - pregunto Max

- Aun no lo decido. El Sr. Dickenson no me ha pedido que regrese a Japón, así que posiblemente visite a mi tío por algún tiempo para ayudarle con su negocio.


Max no pregunto más al percibir la nota triste en las palabras de Rei, y al ver como la mirada de su amigo se entristecía. así que decidido a cambiar el tema, dijo:


- ¿Y Kai?. Es sorprendente que no este despierto a estas horas. Es siempre el primero en levantarse.

- Será mejor que ni lo menciones, Max - dijo Tyson comenzando a comer - Puede ser que...

- Te esté escuchando - concluyo una voz helada desde el marco de la puerta.


Y los tres chicos sorprendidos voltearon a ver al dueño de la voz. De pie, en la puerta de la cocina, se encontraba el chico frío y mandón que tan bien conocían. El líder de su equipo les observaba sin haber intervenido en la charla de Max y Rei... Había escuchado lo que ellos conversaron, y en sus ojos brillaba algo distinto. ¿Tristeza?

Rei no tuvo tiempo de preguntarse por eso. En cuanto los ojos rojo-oscuro se clavaron en sus pupilas, se sintió estremecer, y el suelo tembló bajo sus pies. Fue tan dura esa mirada, llena de reclamos en silencio, que Rei perdió el aliento al contemplarla. No era la mirada que siempre le veía y que le gustaba. No. Era diferente. Y con una voz sumamente tranquila, y cargada de indiferencia, Kai le dijo:


- Se supone que tu deberías estar descansando.


Dio media vuelta y se alejo. Dejando a Rei demasiado confundido como para replicar. Y sin que Tyson o Max pudieran detenerlo, Rei se quito el delantal y se dirigió a la sala siguiendo a Kai. Pudo verlo a escasos pasos de su habitación. Le llamó suavemente:


- Kai


El chico ruso se detuvo y volteó a verle. Y de nuevo fue testigo del brillo de tristeza y reproche que tenían los ojos rojo-oscuro. Le hizo sentir mal...

Le sonrió débilmente en forma de disculpa, para después desviar la mirada.

Kai le miro sin poder controlar sus emociones. ¿Como iba a poder controlarlas si jamás las había tenido?... Tenía miles de emociones torturándole que no podía ponerlas en orden. Y todo a causa de la conversación que había escuchado. La platica que Rei y Max habían tenido era la causa por la cual él se encontraba en tan patético estado. Jamás se había atrevido a pensar en lo que sucedería después de que los chicos se marcharan, y que Rei no tuviera a donde ir. Tenía la vana, y tonta esperanza de que Rei se quedara ahí. Obviamente, el chino no pensaba lo mismo. Y le enfurecía enormemente enterarse de que la esperanza inútil no quería desaparecer.

Ninguno de los dos se movió, y tampoco hicieron esfuerzo alguno por decir algo. El sonido del timbre les hizo despertar. Rei levanto la mirada para ver a Kai, y sonreírle. Sorprendentemente para él, Kai le sonrió con la mirada. Y ese simple gesto, le hizo sentir el raro nerviosismo, acompañado ahora de una inusitada timidez, dejando que muchos pensamientos enmarañados se hicieran camino entre sus pensamientos para confundirlo aun más.

así que no fue muy consciente de como fue que se movió de su lugar sin dejar de sonreír. No vio la mirada que el chico ruso le dedicaba. Tampoco supo como llegó hasta la puerta y giro la perilla. De lo que si fue consciente, fue del abrazo que recibió en cuanto esta se abrió. Unos brazos atraparon su cuello, y mechones de cabello acariciaron su rostro, haciéndole parpadear perplejo ante la escena.

No reconoció al instante al dueño del abrazo efusivo que recibía. Notó únicamente el cabello pelirrojo del chico, y la piel blanca de su rostro. También percibió otra cosa. Levantó la mirada, y se topo con unos ojos lavanda que le veían desafiantes desde la puerta de entrada.

Cruzado de brazos, Bryan observaba la escena, estupefacto y escandalizado por la acción de Tala. No pudo evitar la punzada de celos que nació, como tampoco evitó apretar los puños para no ir a separarlos. Debía mantener consciente de lo que hacía... así que mostrando la indiferencia de siempre, Bryan entro en el departamento, cerrando la puerta trás de ellos.

Y por segunda vez, Rei pudo notar el brillo en aquellos ojos lavanda. Le examino con sumo detalle, y la sonrisa floreció en su rostro mientras las cosas parecían aclararse... No pudo evitar reír ante el rostro indiferente de Bryan, pero que era marcado claramente por los celos que tenía.

Tala gruño después de la pelea que acaba de tener con el antipático de Bryan, y sin darse cuenta de lo que hacía, pero con el claro propósito de molestarlo, se lanzó a abrazar a la persona que les recibía.

"Magnifico" se dijo a si mismo cuando aquellos ojos azules se toparon con la mirada fiera de Kai, notando como este se tensaba ante la escena. Y en lugar de apartarse, lo miro desafiantemente, con una sonrisa y una expresión que denotaba claramente que lo retaba a intervenir. Deseaba que Kai dejara la horrible indiferencia que siempre mostraba... Sin embargo la risa de Rei le regreso a la realidad, y le hizo borrar la sonrisa.

Se separo lentamente de él para ver el porque de su risa, y cuando Rei le miro la risa aumentó. Frunció el entrecejo dispuesto a preguntar que le parecía tan divertido, cuando el sonido de una puerta al cerrarse con fuerza le distrajo: Kai se había encerrado en su habitación.

Imposibilitado para permanecer más tiempo en esa habitación donde los celos le hacían temblar, y donde sus emociones no eran fácilmente dominadas, Kai se había visto obligado a marcharse. Provocando que la sonrisa de Rei desapareciera lentamente, que la alegría de Tala aumentara, y que el entendimiento llegara a Bryan.

Bryan contemplo la escena confuso.

Kai, el Kai que él conocía, era el chico más reservado, serio, taciturno, y algunas veces huraño, a quien no le importaba nada que los demás hicieran. Nadie, ni nada, había logrado sacar a Kai de su mutismo. Ni las constantes peleas con Tala, ni las interminables bromas que él hacía a sus costillas, ni siquiera el reproche de las personas cercanas a él, le habían hecho que Kai cambiara.

El Kai 'príncipe de hielo' Hiwatari que él conocía, se había esfumado cuando lo vio en compañía de su nuevo equipo: Los Bladebrakers. Y en su lugar estaba el gruñón líder que ahora veía. Si, seguía siendo huraño, gruñón y se enfadaba con facilidad. Pero le sorprendió darse cuenta de que hablaba más, y que incluso parecía apreciar al grupo de chiquillos que le acompañaba... Sobre todo al chino que ahora veía la puerta de forma melancólica, con solo la sombra de la sonrisa que antes tuviera.

Si. Ahora recordaba que cuando él se enfrento a Rei, Kai mostró especial preocupación por el chico. Recordaba ver la mirada que le dirigió cuando Rei cayo al suelo sin conocimiento. Recordaba la angustia en su rostro cuando Rei fue herido por primera vez. Recordaba la preocupación de su rostro cuando Tyson llamaba a un medico... Pero no se había atrevido a preguntarse, y ahora la respuesta aparecía cuando fue testigo de la mirada que el Hiwatari le dedicaba a la escena de la sala.

¿Era posible? ¿Era cierto? ¿Kai Hiwatari? ¿El Kai que el conocía?

Y entonces fue cuanto también ser percato de la mirada del pelirrojo. Al principio no entendió la sonrisa que formaban los labios de Tala cuando veía la puerta, ni la alegría que brillaba en sus ojos, mucho menos la expresión que apareció cuando sus ojos se encontraron con la cara melancólica del chino.

Algo estaba claro: Kai Hiwatari tenía problemas amorosos. Era gracioso con solo pensarlo. Y por lo que pudo ver, Rei no estaba mejor que él.

Pero ¿Que era lo que Tala tenía que ver en todo esto? ¿Cual era el papel que el pelirrojo desempeñaba en toda esta situación?

Era seguro que Tala también se había dado cuenta de la situación. Después de todo, el pelirrojo arrogante era el único que conocía tan bien al frío Hiwatari.


- ¿Como te sientes Rei? - pregunto Tala, y Bryan volteó a verlo al percibir el ligero cambio de tono que tenía la voz del pelirrojo.

- Muy bien. Gracias - dijo desanimado Rei, y con una sonrisa bastante diferente a la que siempre tenía.


Tala arrugo el entrecejo ante su actitud tan distante, y tuvo que morder su labio para no reclamarle el que tomara tan apecho los desplantes del dueño de Dranzer.

De pronto se percato de la apariencia del chico de cabello negro.


- ¿Que te paso? - pregunto con una sonrisa, y con cierto tono burlón


Rei mostró poco entendimiento a la pregunta, y después paso su mirada por su cuerpo para sonreír también.


- Tyson intento cocinar - dijo simplemente

- ¿Y te encontraste en medio de la batalla? - pregunto de nuevo el pelirrojo divertido

- No. Fui el encargado de limpiar el desastre y acabo de hacerlo. ¿Quieren pasar a desayunar?

- No, gracias. Acabamos de hacerlo. - dijo Tala - Tengo que hablar contigo.

- Muy bien. Pero deberás esperar hasta que me bañe y me cambie.


Tala asintió emocionado. Y él y Bryan se dirigieron a la sala, manteniendo una distancia considerable y esforzándose por mirar en direcciones contrarias. Sin embargo, Bryan no pudo evitar ver la sonrisa florecer en el rostro de Tala cuando esté veía como Rei se acercaba a la puerta de su líder. El chino tocaba un par de veces de manera bastante suave, para después entrar y cerrar la puerta.


- ¿Quiere morir? - dijo sorprendido. Pero entonces recordó la mirada que Kai le había dedicado y supo que Rei sería el único capaz de invadir ese espacio privado sin ser asesinado.


No obtuvo respuesta, no la esperaba, pero le sorprendió ver que Tala le miraba sonriente. Una sonrisa totalmente diferente a lo que conocía. No era la sonrisa arrogante. Ni la sonrisa burlona. Una sonrisa... ¿Sincera? ¿Cálida?...

No supo definirla, pero si supo que todo su ser se estremeció al contemplarla. Se esforzó mil veces para no pensar en ella y evitar el sonrojo de sus mejillas. La garganta se le seco, y sus manos sudaron apretando fuertemente la parte trasera de su cabeza. Le miro con ojos temblorosos, incapaz de moverse por temor a que sus pies le traicionaran.

Era la primera vez que Tala le sonreía de esa manera... Y contra todo lo que él creía, esa sonrisa le gusto más, que las sonrisas arrogantes que siempre le veía.

Y por ello, tuvo que desviar la mirada...


- ¿Por que hiciste eso? - pregunto de repente


Tala le miro sin entender, y la sonrisa se marchito lentamente ante la acción del ruso. De hecho había sido ignorante de que le sonreía a la persona que más detestaba. De lo único que estuvo seguro, fue de que le encanto la sensación de verse reflejado en las orbes violetas... Y se estremeció ante tal pensamiento.


- ¿Cual? - pregunto a su vez con indiferencia, cruzando sus brazos y desviando la mirada

- Abrazar a Rei - aclaro Bryan con el claro tono de ira en su voz. Tono que Tala no entendió

- ¿Que? ¿Celoso? - dijo en son de burla pero con un dejo de amargura en sus palabras.


Bryan ni siquiera pensó antes de contestar.


- Si

- ¿Te gusta Rei? - pregunto Tala casi histérico


Pero Bryan no contestó, ya sea porque no le escuchó o porque no quiso escucharle. No obstante su silencio fue interpretado por Tala como una afirmación. Y ninguno de los dos se dio cuenta de como los ojos azules relampaguearon ante el silencio...

 

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

 

Kai miró con melancolía la ventana que había en su habitación. Siendo dominado por una ya conocida sensación. Aquella sensación donde su sangre hervía, sus puños se apretaban, y una ligera contracción en sus entrañas le hacía perder el aliento... Aquella sensación de celos que le devoraba y le desquiciaba... Aquella sensación que él odiaba. Sobre todo porque sabía que sus esperanzas eran inútiles, y por más que quisiera desaparecerlas de su cabeza, ellas no se marchaban.

Unos suaves toques en la puerta le hicieron regresar a la realidad, pero no le importo quien fuera, y le dio pase de entrada aun sin volverse para verlo...


- Kai - dijo la suave voz a sus espaldas, haciéndole temblar imperceptiblemente. No se movió y permitió que Rei siguiera hablando. - Yo lo siento... Es solo que me siento mucho mejor y no creí que fuera necesario quedarme en la cama. Kotaro solo me pidió que descansara un poco. No quise molestar a nadie. Agradezco que me hayas cuidado...


Detuvo sus palabras, y contuvo el aliento cuando notó que el chico ruso-japonés estaba de pie frente a él, observándolo detenidamente.

El brillo en la mirada, siempre fiera de Kai, había cambiado. Se notaba tranquila... Y podría decirse, que incluso le sonreía. Algo que Rei dudaba, pero le complacía pensar en la posibilidad... Y sintiéndose profundamente emocionado, el chino no detuvo la gran y bella sonrisa que hizo curvear sus labios, haciéndole ver sumamente dulce...

Y esa sonrisa fue la causante de las miles de preguntas que invadieron la cabeza del chico Hiwatari. ¿Quien podría ser capaz de replicar si tenía esa sonrisa frente a él? ¿Quien sería capaz de enfrentarse a la mirada que Rei le dedicaba? ¿Quien sería capaz de mantenerse impasible, cuando todos sus nervios parecían estar a punto de traicionarle y le harían temblar al menor movimiento? ¿Por que sentía sus dedos temblar ante la indecisión de acariciar la mejilla de Rei?...

Y no pudo contenerse...

Levanto una mano y la deslizo suavemente hasta el mechón negro que caía seductoramente sobre el rostro de Rei y lo aparto con una delicadeza de la que nadie le hubiera creído capaz... Para después limpiar con suavidad la harina que aun se mantenía obstinadamente en esa mejilla felina.


- No hay problema - dijo Kai con voz tranquila y sin su característico tono duro.


Y las suaves mejillas de Rei se tiñeron del color carmín, mientras su pulso se aceleraba, y su corazón brincaba de emoción incomprensible... Todo eso le pareció demasiado irreal. Una descabellada y absurda fantasía. Pero no podía negar que el gesto le había gustado. Hasta el punto de que su cuerpo reacciono de manera imprevista... Y el calor en todo su ser era asfixiante. Se vio en la necesidad de decir algo, antes de que su conciencia le traicionase...


- ¿Vas a desayunar? - dijo con voz ahogada.


Y el chico asintió


- Pero primero tomare una ducha - añadió sin modificar su voz


Y sin esperar comentario alguno por parte de Rei, Kai se dio prisa en salir de ahí... De alejarse de aquellas emociones, confusas y extrañas, irritantes y fastidiosas, pero también queridas y extrañadas, que le hacían un blanco fácil para dejarse llevar por sus instintos...

Rei se sentía tan contento que el gesto tan descortés no le importo. Y con una sonrisa que sorprendió a Tala y a Bryan se dirigió a su habitación a preparar su ropa... Sin dejar que la mirada rojo-oscura se alejara de sus pensamientos...

Kai, por su parte, metió la cabeza en agua fría en cuanto cerro la puerta del baño. Deseando más que nada que el calor se esfumara. Y odiándose por permitirse sonrojarse. Era frustrante verse en el espejo con las mejillas teñidas de un rosa pálido... Y lo peor era que no podía olvidar la tierna imagen de Kon parado en medio de su habitación, con su pijama, y con una cara de inocencia que le enterneció el corazón y le disculpo aun cuando no tenía nada que disculparle...

Tampoco podía perdonarse el haber actuado tan imprudentemente, y haberle acariciado ese rostro. Pero se sorprendía al encontrarse a si mismo pensando en la suavidad de esa piel y lo sedoso del cabello. Y de sus recuerdos no podían irse los ojos dorados que le veían con adoración, provocándole el estremecimiento que Rei solo podía ocasionar...

Volvió a meter la cabeza a la tina, y dejo que el agua fría calmara un poco a su cuerpo y a su corazón.

Emergió con el agua cayendo por su pecho, libre ya de la ropa. Y se apresuro a entrar en la tina para comenzar a bañarse.

Gruñendo, y suspirando al no encontrar remedio para poder regresar a su postura fría, Kai deseo poder librarse de aquellas incomodas situaciones...

En cuanto Kai salió del baño evito por todos los medios ver a Tala a los ojos. Y el chico le sonrió burlonamente luchando por ver que ocultaba Kai bajo la mascara de indiferencia que siempre tenía.

Kai secó su cabeza mientras se dirigía a su habitación para vestirse. Poco después volvía a salir de su habitación para dirigirse a la cocina, siendo seguido por Tala y Bryan... Mientras que Rei entraba en la ducha.

El chino contemplo con alegría su rostro y cabellos manchados por la harina. E instintivamente su mano se poso en su mejilla, justamente donde Kai había limpiado la parte blancuzca. Rió verdaderamente divertido cuando dejo que su cabello cayera libre por su espalda. Y se sorprendió de encontrarse mucho más feliz por una razón que no quería cuestionarse.

El agua rozo su piel, mientras el se dedicaba a limpiar su cabello. Era relajante, y de alguna manera le gusta la sensación que producía en su cuerpo.

Seco su cuerpo y cabello con suma dedicación, y después de vestirse, con su típico traje chino, se dirigió a la cocina, donde los únicos que mantenían una conversación civilizada eran Max y Tyson. Kai y Tala se contemplaban en silencio. Kai con aquella mirada fiera que le conocía, y Tala con una mirada burlona. Mientras que Bryan sonreía divertido ante la pelea silenciosa. Pelea que termino cuando él se presento, y Tala desviando rápidamente la atención de Kai, se levanto para acercarse a él.


- Te ves mejor así - comentó sonriente, y sin esperar una respuesta coloco una mano en su hombro y se dispuso a sacarlo de ahí.

- ¿A donde vas? - pregunto una voz desde la mesa, y Rei pudo notar claramente la forma como Tala se estremecía al escucharla.

- No te importa - contestó fríamente el pelirrojo sin voltear a verlo


Pero lo que hizo Bryan demostró claramente que si le importaba.

El chico ruso se había levantado tan rápido, que nadie pudo evitar que llegara junto a Rei, le tomara del brazo y le sentara en la mesa de la cocina... Mientras tanto, Tala le fulminaba con la mirada. Rei sonrió tímidamente al ver a Kai, y este le miro unos momentos antes de desviar su mirada.


- Kotaro quiere que participes en una prueba de entrenamiento en la abadía. Le gusto tu desempeño del otro día, y quiere comprobar personalmente tus habilidades. Le dije que no te negarías, y me pidió que viniera a comunicártelo. - dijo Tala acercándose a la mesa, y apoyando sus manos en ella para ver fijamente al chico de cabello negro.

- ¿En serio? - pregunto Rei incrédulo

- No tendríamos porque mentirte...

- Por supuesto que si - interrumpió Tala a Bryan, sonriente y viendo de reojo a Kai - Tus habilidades son sorprendentes. ¿No es así Kai? - pero el chico no respondió - Oh!. Vamos. Debes admitir que Rei lo ha hecho bastante bien. - el silencio se mantuvo, y Tala sonrió más ampliamente cuando añadió - Bueno, Rei. Te diré todo con más detalle, si me acompañas por un helado.


La proposición dejo a todos sin aliento. Y Rei miro con bastante confusión a Tala. El pelirrojo le sonreía, sin importarle las miradas iracundas que recibía de Bryan y Kai. No obstante, Max sonrió al ver la extraña expresión en el rostro de Kai, y Tyson no pudo evitar exclamar:


- Helado!!!. Yo les acompañare. ¿Vendrás tu también Max? - pregunto y el rubio asintió

- Yo también iré - declaro Bryan de forma fría.


Y con solo una mirada, Kai también acepto acompañarlos.

Era obvio que eso no era lo que Tala buscaba. No había duda de que quería que Kai les acompañara. Después de todo era a él a quien tenía que molestar. Por el rubio y el peliazul no había problema, su presencia no afectaba en nada lo que planeaba hacer... Pero ¿Bryan?... ¿Que nadie entendía que le era más difícil concentrarse en algo cuando tenía la mirada lavanda fija en su persona?. Como sucedía justamente en ese instante.

El pelirrojo podía sentir la intensa mirada de Bryan en su rostro y eso le ponía nervioso. Aun cuando se odiaba por ello, era algo que no podía evitar. Sus entrañas se contraían, y sentía el típico calor recorriendo sus venas. así que forzosamente se veía en la necesidad de pensar únicamente en la forma de hacer enfadar a Kai...


- Bien. Entonces vámonos! - declaro para apartar lo pensamientos inútiles de su cabeza, y sin que nadie pudiera evitarlo, tomo a Rei del brazo y lo llevo hacia la puerta, sin importarle las protestas del chino: "Yo no he desayunado"


Detrás de ellos, iban Max y Tyson, y por ultimo Kai y Bryan...

 

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

 

Tala no podía creerlo. No quería, siquiera, verlo. así que se obligaba a rememorar una vez más los hechos para saber en que momento entraron en la dimensión desconocida. Para saber cuando todo se puso al revés. Y para entender el porque ahora iba caminando al lado de Kai, cuando antes de llegar a la heladería llevaba firmemente sujeto a Rei.

¿Como sucedió?... ¿Como es que todo cambio tan de repente?... ¿En que momento el mundo se puso de cabeza y las cosas perdieron la cordura?... ¿Y como demonios fue que paso sin que el se diera cuenta?

Miro una vez más a las personas que caminaban frente a ellos, a unos cuantos pasos de ventaja y frunció el entercejo cuando vio como Rei reía ante lo que parecía una broma de Bryan...

¿Desde cuando Bryan era un bromista decente?. Si es que a bromista se le puede llamar a los comentarios cínicos tan característicos en Bryan. así que... ¿Desde cuando Bryan era capaz de hacer reír a una persona, sin que eso implicara mofarse de alguien más?... Y era sorprendente verlos riendo juntos, cuando antes fueron rivales y casi se habían matado...

Y para su frustración, confusión y sorpresa, Tala se encontraba a si mismo contemplando la sonrisa que flotaba en el rostro del ruso cuando este seguía hablando animadamente con el chino. Lo sorprendente era que esa sonrisa no mostraba malicia alguna, ni siquiera los ojos lavandas brillaban con el destello siempre mortal... Y la risa era algo que jamás antes había escuchado. Era la primera vez que Bryan reía sin aquella nota de ironía en su voz... ¡Dioses! ¡El mundo había enloquecido!

Tuvo que agitar su cabeza de nuevo y se dispuso a pensar en el momento cuando todo perdió sentido, para así olvidar la rara punzada que nacía en sus entrañas, producto de la escena que iba frente a él. Contemplando su helado de vainilla recapitulo una vez más la visita a dicha heladería...

Por su parte, Kai también observaba disimuladamente, pero de forma fulminante, a la pareja que caminaba despreocupadamente a unos metros más adelante. Tal vez tenía un poco culpa que Rei estuviera ahora con Bryan. De no ser por su frialdad...

 

Todo comenzó con:

 

//--//

 

Tala caminaba junto a Rei, bromeando y regocijándose al ver la expresión de Kai. Él y los demás caminaban del otro lado de la calle, y el chico Hiwatari se mostraba indiferente, como siempre, pero en sus ojos podía notarse claramente que estaba enfadado...

La heladería tenía una barra enorme, donde varios dependientes esperaban a los clientes. Y contaba con pequeñas mesas a las orillas del establecimiento, que tenían vista hacía la calle. Tenía los típicos azulejos en el piso, y una contagiosa melodía se escuchaba en el fondo del lugar.

Tyson entró veloz, siendo seguido por Max. No estando Kenny, el rubio se veía obligado a controlarlo. Detrás de ellos, Kai y Bryan los siguieron, mientras que Tala y Rei entraron al ultimo.

Con premura, Tyson se sentó en la barra y nombró todos los sabores existentes, comenzando una pelea con Max, acerca del sabor que el rubio quería, mientras una de las dependientas les observaba divertida. Cerca de ellos, Tala les miraba extrañado; ese tipo de peleas seguían confundiéndolo. Por su parte, Rei buscaba algo que pudiera sustituir un desayuno...


- Buenos días. ¿En que puedo servirles? - dijo uno chico acercándose a la barra, mostrando una gran sonrisa, y cuyos ojos negros se fijaron inmediatamente en Rei.


Les extendió un pequeño menú, y mientras Rei buscaba algo que pudiera quitarle el hambre, Tala observaba satisfecho a los chicos que habían buscado lugar en una de las mesas alejadas. Aunque se enfado consigo mismo cuando sus ojos se encontraron con los lavandas, y sus entrañas se contrajeron...


- ¿Has elegido algo? - le pregunto a Rei, intentando en vano de deshacer la sensación.

- No hay nada que pueda sustituir un desayuno. - dijo tranquilamente, y Tala le sonrió - Elige tu primero - Y le extendió el menú, dejando que su cabeza descansara en su mano, y que su codo lo hiciera en la barra.


Los ojos dorados recorrieron lentamente el lugar. Estaba ligeramente fatigado, y demasiado hambriento como para pensar en algo, cuando de pronto se encontró con dos ojos negros que le observaban fijamente. Levanto una ceja en señal interrogante, mientras el chico le sonreía.


- Tu no eres de por aquí, ¿verdad? - pregunto el chico que les atendía

- No. ¿Por que? - preguntó a su vez Rei, sin moverse de su posición.

- No pareces ser de por aquí. - fue la simple respuesta, y la intensidad de aquella mirada le extrañó - Creo que jamás he visto a una persona como tu.

 

Tala detuvo su búsqueda al escuchar el comentario. Sin levantar la vista, sonrió.


- ¿Una persona como yo? - inquirió Rei suavemente sin tener idea alguna de lo que el otro chico decía.

- Si. Largo cabello. Ojos dorados. Facciones gatunas. - contestó con voz suave. - ¿Como te llamas?

- Rei Kon - contestó Rei con un tono bastante normal, al parecer ignorante a lo que el otro chico estaba pensando.


Tala sintió como el chico se recargaba en la barra, y sonrió al escuchar la simple respuesta de Rei. Totalmente diferente a como actuaba con Kai... Y hablando de Kai. "OH. Kai. - se dijo mentalmente - aquí hay alguien que quiere morir"


Tala sabía perfectamente que Rei era una persona sumamente divertida, atenta, comprensiva y seria, pero no tanto como Kai, ni tampoco tan apático. No era de sorprenderse que se tomara tan tranquilo un coqueteo semejante... Hubiera sido divertido ver como era que Kai actuaba en semejante situación. Se movió en su lugar, y levantó la mirada para ordenar algo. Le dedico una gran sonrisa al chico que atendía, y entabló una conversación superficial, después de haber ordenado. No bien lo había hecho reír, cuando percibió la presencia de alguien más.


- ¿Que quieres? - pregunto hostilmente al ver que el patético, arrogante y molesto de Bryan se sentaba a un costado suyo, dejándolo en medio de él y Rei.

- No te importa

- ¿Por que vienes a molestar? - volvió a cuestionarlo. Y Rei solo pudo sonreír ante la escena, y ante el curioso enfado del pelirrojo.

- ¿Quien te dijo que yo vine por ti? - respondió Bryan a su vez. Rei se sorprendió al ver el destello en los ojos azules

- No hay nadie más aquí...

- Esta Rei - interrumpió Bryan, y se inclino un poco para sonreírle al chino. Fue suficiente como para que Tala se pusiera casi histérico, claro que logro encubrirlo muy bien con su fría indiferencia.

- Pero no creo que Rei...


Y la pelea comenzó.

Rei sonrió confundido, y bastante divertido, al ver la pelea sin sentido que estaba teniendo lugar junto a él, dejando que los reclamos infantiles brotaran rápidamente. No queriendo interrumpir, saltó de su asiento y fue a la mesa donde Kai aun permanecía silencioso y ajeno a todo lo que sucedía.


- ¿No vas a querer algo? - le preguntó en cuanto se sentó

- Hn- dijo sin voltear a verlo, con un tono bastante tranquilo, aun cuando toda su persona parecía congelarse ante la sola presencia del chino.


Rei dejo su mirada vagar en las personas del local y rió gratamente cuando encontró a Max y a Tyson pelear en la esquina.


- ¿Hn? - interrogo sin decir nada, y sin voltear a verlo.

- Lo de siempre - fue la simple respuesta - Tyson y Max.

- ¿Nunca se cansaran de pelear? - pregunto con fastidio

- ¿Y tu nunca te cansaras de ser tan serio? - bromeo, y Kai resoplo con una diminuta, casi inexistente sonrisa, pero capaz de cambiar el rostro más serio - ¿Eso es una sonrisa? - fue borrada inmediatamente al escuchar la pregunta. - No tengas miedo de sonreír. No es algo de lo que debas avergonzarte, ¿sabes? - Kai volteó a verlo y sus ojos denotaban alegría. Aun cuando permanecía con sus brazos cruzados y su rostro impasible.

- ¿Para que hacerlo? - pregunto con un tono tranquilo.

- ¿Que? ¿sonreír?... Bueno. Siempre es bueno regalar una sonrisa de vez en cuando. No te cuesta nada y ofrece mucho a quien la recibe.

- ¿En verdad? - dijo escéptico

- Por supuesto. - dijo sonriente. Kai gruño y desvió la mirada incapaz de permanecer serio con esa sonrisa dirigida especialmente a él


Pudo escucharse, a lo lejos, algunos diálogos de la pelea del rubio con el peliazul, y mientras Rei los veía divertido, Kai sonrió sin que nadie lo notara. No pudo evitar el gruñir al imaginar la escena.


- Es curioso - dijo de pronto Rei

- ¿Hn?

- Bueno... - no supo como decirlo exactamente. Pero viendo la forma como Max y Tyson peleaban, le recordaba la forma como Tala y Bryan discutían. Claro que ellos utilizaban palabras más hirientes, pero para el caso era lo mismo... - ¿Te has dado cuenta de que...? - no dijo más. No quería iniciar un rumor, y tal vez a Kai no le interesaría.


Kai volvió sus ojos hacía él, solo por unos instantes y cuando vio la sutil sonrisa del chino desvió su atención hacia la calle tranquila, donde el frío, y el viento comenzaban a invadir. Rei no se lo tomo a mal, estaba acostumbrado a dicha personalidad, y ambos disfrutaban de aquellos silencios, en donde la sola compañía decía mucho más que unas simples palabras.

Suspiro, sin poder evitarlo, y recargo su cabeza entre sus brazos, intentando que sus entrañas dejaran de pedirle comida. Como si sus ojos tuvieran voluntad propia, su mirada fue a posarse en el chico que permanecía sentado frente a él.

Y sin poder evitarlo se encontró a si mismo admirando el atractivo de su líder: Kai era guapo, no había duda alguna, y era curioso que hasta ahora lo admitiera, cuando antes ya lo había notado. Con su pálida y tersa piel, combinando con los ojos oscuros, altos pómulos, con una boca bien definida, y de labios sumamente llamativos, Kai no tenía comparación alguna. Era fuerte, ágil, y entrenaba arduamente... Su esbelto cuerpo era el resultado de horas y días de entrenamiento en la abadía.

Rei no pudo evitar el sonrojarse al ver a donde lo llevaban sus pensamientos, así como tampoco pudo evitar el no dejar de verlo... Nadie negara que con esa mirada de muerte, era capaz de dejar sin aliento a cualquiera. Excepto a Tyson, claro esta. Kinomiya había sido el primero en enfrentarlo, y de alguna manera todos se lo agradecían pues ahora Kai se mostraba un poco más amable con ellos... Un poco solamente.

Lo tenían de nuevo junto a ellos.

Estaba de nuevo con él...


- ¿Sucede algo? - la pregunta le tomo por sorpresa, pero le sorprendió más el ver que ahora Kai le miraba fijamente.


Inmediatamente sus mejillas se encendieron. Viéndose adorable en opinión de Kai, que se regaño enseguida por estar pensando tonterías...


- No. Bueno... Solo pensaba... - dijo totalmente contrariado. Y con sus entrañas retorciéndose, aunque no pudo decidir si eran a causa de su hambre, o del nerviosismo de tener la mirada oscura de Kai sobre él.

- aquí tienes - dijo alguien más. Y Rei agradeció la interrupción pues no se creía capaz de decir algo coherente con Kai viéndolo de esa manera.


Esa mirada que últimamente había cambiado, y que ya no se mostraba tan fría como en ocasiones anteriores. Había cierta calidez en ella... Pero Rei no lograba encontrar la razón.

El chico de cabello negro vio lo que acaban de traer.


- Yo no pedí nada - dijo tranquilamente, y al levantar el rostro reconoció a la persona que tenía frente a él, como el chico que había preguntado su nombre.

- Lo se - dijo el chico de ojos negros sonriéndole. - Yo invitó


Kai se tensó inmediatamente y con ira volteó a ver al arrogante que se atrevía a molestarlos. En cuanto lo vió, le pareció el chico más antipático, infantil y odioso que conociera... Aun más que Tala. ¡Y eso era decir mucho!

Rei le miro confundido.


- Te lo agradezco - dijo suavemente - Pero no tengo apetito. - intento rechazarlo amablemente

- Dijiste que no habías desayunado - aclaro el muchacho sin dejar de sonreír. Y al ver como Rei abría los ojos en sorpresa, añadió - Se lo dijiste a tu amigo el pelirrojo. Solo creí que te gustaría.

- Eh... - comenzó Rei sin saber que otra excusa dar - Bueno... Gracias... Pero. Es solo que...

- Vamos. No pediré nada a cambio... - guardó silencio unos momentos en los que su sonrisa aumentó - Aunque no negaría que me gustaría invitarte a salir...


Fue el colmo. Si las mirada matasen, el pobre muchacho habría muerto en ese preciso momento. Si Kai estaba tolerando tal atrevimiento, era únicamente por no dejarse llevar por estúpidas emociones. Aunque no estaba tan seguro de seguir con ese tonto plan... Sin quererlo, sus puños se apretaron, y sus labios formaron una firme línea, dejando que toda su ira y furia se entrevieran en esos profundos ojos rojo-oscuro. Deseando más que nada, que el bobo chico se alejara...

Rei se mantenía bastante sorprendido con la petición que era total ignorante a como Kai estaba reaccionando. Ese chico era mucho mayor que él, unos cuantos años, pero aun así... así que nervioso, intento una vez más rehusarse.


- Es muy amable de tu parte... - comenzó, cuando otra voz resonó detrás de ellos

- ¿Por que lo rechazas, Rei? - dijo Tala tomando asiento junto a él, y sonriéndole al empleado. - Es muy lindo que alguien te escuche y se preocupe por ti. A nadie le gusta que le ignoren - decía viendo a Kai - No veo nada de malo en que lo aceptes.


Con una mirada mortal, Bryan se dejo caer junto a Kai, y fulmino igualmente al chico al que Tala le sonreía.


- Pero no quiero, gracias, Tala - dijo Rei tranquilamente


Sin embargo Tala no le miraba, ahora debatía en silencio con Kai, retándolo en silencio a intervenir, a dejar la absurda indiferencia que tenía. Y Rei tuvo de nuevo esa extraña sensación... Aquella donde su sangre se volvía pesada... No la comprendió, pero fue consciente de como su seño se fruncía cuando pasaba de un rostro a otro. De como su ser tensó al ser testigo de la intensidad de ambas miradas... Intento decir algo, pero su garganta le traiciono y palabra alguna salio de ella...


- Déjalos - dijo Bryan suavemente. - ¿Que esperas? - dijo fríamente al chico que permanecía junto a ellos observando fijamente a Rei

- Disculpa. Yo no estaba hablando contigo - contesto tranquilamente el muchacho

- Pero yo estoy hablando contigo - respondió Bryan de mal talante. El chico no le simpatizaba. Por él se había visto en la necesidad de ir con el engreído pelirrojo para evitar que le coqueteara. Claro que no le disgustaba el haber peleado... Le disgustaba que Tala le ignorara cuando el tipo estaba cerca.

- Pero yo no tengo ganas de escuchar nada de lo que me digas. No metas la nariz en asuntos que no te incumben

- ¿Y quien te ha dicho que son asuntos que no me incumben? - pregunto Bryan fieramente

- ¿Quien eres? ¿Su novio?


Tala y Kai inmediatamente dejaron de pelear, y voltearon a ver al muchacho de ojos negros que les veía furiosamente. Ambos con expresiones de total incertidumbre.


- ¿Y que si así fuera? - pregunto Bryan retadoramente. Dejando que Kai y Tala le miraran asombrados - ¿Tienes algún problema con eso? - cuando el chico no contestó, Bryan se enfado aun más - Te advierto que si no te vas ahora mismo, haré que te arrepientas de haberme conocido.


La amenaza le hizo regresar a la realidad. Y el chico alzo la cabeza arrogantemente antes de enfrentar al chico ruso.


- ¿A si? ¿Tu y cuantos más? - dijo el chico sin inmutarse ante la fiera mirada lavanda.

- No creo que él necesite ayuda - dijo Rei con una extraña expresión de enfado.

 

El chico le miro por unos momentos, antes de borrar la mirada de coquetería y sustituirla por una llena de arrogancia.

- Debiste decirme que tu novio era celoso - dijo con cinismo

- Ahora lo sabes - contestó fríamente Bryan - así que ¡Largo!


Y sumamente ofendido el chico se marcho. Tala estuvo a segundos de preguntarle por lo que acaba de decir, furioso por la forma como este acabo ayudando a Rei... Las palabras giraron en la punta de su lengua, cuando alguien más se le adelanto.


- Gracias - dijo Rei con una ligera sonrisa.

- No tienes nada que agradecerme - respondió Bryan secamente, y fijando sus ojos en las pupilas azules añadió - No fue Tala quien dijo "A nadie le gusta que le ignoren" "Es lindo que alguien te escuche y se preocupe por ti" - finalizo mordazmente, y Tala abrió grandes los ojos - Solo le falto añadir, que es bueno saber que a veces alguien estará dispuesto a defenderte aun cuando no lo necesites, y aun cuando ni siquiera lo pidas - suspiro con cansancio - Parece que aquí, nosotros sobramos - dijo con amargura. - ¿Tienes hambre? Vi que no desayunaste. - Rei asintió - Vamos


Y sin importarles la mirada asombrada de los chicos, ambos se levantaron y se alejaron. No sin que antes, Rei le diera una mirada fugaz a Kai, y este pudo notar como los ojos dorados brillaban con tristeza. ¿Era él el responsable?

 

//--//

 

 

Ese había sido la fatídica visita a la dichosa heladería. Y Kai se reprochaba mentalmente por su falta de atención. No podía tolerar tal situación... Pero ¿que era lo que podía hacer?...

Agitó su cabeza y el cabello se alejo de sus ojos, mientras él resistía el impulso de gruñir ante la incomodidad que sentía. Sin embargo a lo lejos pudo distinguir claramente la risa que le congelaba las entrañas... Risueña y contagiosa... No pudo evitar que por cuenta propia, su mirada fuera a posarse en el lindo gatito, quien caminaba despreocupadamente junto a Bryan, y reía ante lo que el ruso le decía. Gruñó ante la escena.

 

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

 

- ¿En verdad? - pregunto Rei entre risas, después de que Bryan le acompañara a comprar algo de comer en la esquina opuesta a la calle donde estaba la heladería. Su hambre había sido controlada.


Y su humor había mejorado al escuchar a Bryan contar anecdotas bastante curiosas acerca de la estadía de Kai en la abadía. Era la primera vez que escuchaba acerca del pasado de Kai, y aun cuando el ruso lo hacía de forma mordaz, eso no disminuía su curiosidad acerca de la infamia de su líder. No se atrevía a cuestionarse del porque tal curiosidad... Temía hallar una respuesta.


- Pero no fue sino hasta que Tala decidió seguirlo, para saber a donde iba Kai todas las noches, cuando los descubrieron... Es obvio que ambos fueron castigados. Y desde entonces, siempre que se ven no pierden oportunidad para agredirse verbalmente, o fulminarse con una sola mirada. Es una costumbre... El antipático de Tala es bastante engreído, y siempre ha buscado la manera de fastidiar a Kai. Aunque no negare que es divertido verlo estallar de ira. Claro que cuando se trata de fastidiar a alguien, no hay nadie que sea capaz de ganarme... Ni siquiera ese arrogante de...

- Tala - finalizo Rei con una sonrisa gigantesca en su rostro.


Hasta ahora, en todo lo que llevaba de su relato, Bryan había hablado inconscientemente de Tala: Sus gustos, sus habilidades y por supuesto no había perdido oportunidad para poder criticarlo, y enumerar uno a uno todos los defectos del pelirrojo con un tono que a Rei se le hacía falsamente cínico...

Rei se sorprendía al descubrir que Bryan era agradable. Si, el cinismo no ayudaba mucho, pero hacia las cosas divertidas. Y además, comenzaba a darse cuenta de ciertas cosas. Cosas que al parecer Bryan había pasado por alto, y que tenían que ver con la extraña relación que sostenía con el pelirrojo... Era sorprendente que el chico sanguinario, no fuera tan frío como lo era Kai...

"Kai" trago el suspiro y giro su rostro levemente para que sus ojos se encontraran con la figura estoica de su líder. Era imposible que Kai se diera cuenta de lo que estaba viendo. así que disfruto unos momentos antes de que la voz de Bryan le regresara a la realidad.


- Si. Bien - acepto Bryan cruzando sus brazos detrás de su cabeza, viendo fijamente al frente - El arrogante ese siempre mete la nariz donde no le llaman. Cree que solo porque fue el favorito de Boris, tiene derecho a despreciar a los demás.

- ¿Y eso te enfada? - pregunto de forma casi casual

- ¿Y a quien no?. Es antipático, arrogante, presumido, egocéntrico y sobre todo se cree el centro del universo.

- Si eso ya me lo dijiste - comentó Rei sonriente. - Lo que no entiendo es porque si te es tan desagradable disfrutas haciéndolo enfadar. ¿Por que siempre buscas atraer su atención? ¿ Por que te enfada que te ignore?


Bryan le dirigió una fugaz mirada, intentando ocultar su sorpresa al descubrir que alguien se había dado cuenta de algo tan simple. Y sobre todo que fuera el chino que tenía junto a él. Aquel chico a quien había odiado por haberle ganado, y por ser capaz de recibir los cuidados del pelirrojo sin recibir un desplante en el proceso... Era curioso; ya no le caía tan mal. Aunque no podía considerarlo como un amigo, era entretenido hablar con él...


- Es divertido - dijo simplemente. Y Rei contemplo la sonrisa, diferente a la burlona de siempre, que se alojo en los labios del chico ruso.

- ¿Por que? - insistió el chico de cabello negro

- ...


Rei se adelanto un poco y comenzó a caminar hacia atrás para no perder nada de la expresión de Bryan cuando él hablara. El chico ruso no detuvo su caminata, y no entendió la sonrisa en el rostro del chino. Sin poder resistirse, y con suma alegría, Rei dijo:


- Porque te gusta Tala - dijo contestando a la pregunta que el mismo había planteado.


La reacción fue inmediata: Bryan dejo de caminar y dejo que sus ojos se clavaran en las pupilas doradas antes de que todo su ser temblara ante la afirmación. Su rostro frío, mostró la sorpresa, el terror y el pánico al verse descubierto. Miles de ideas cruzaron por su cerebro pero ninguna fue procesada. Simplemente se quedo ahí, incapaz de decir algo...

Rei rió gratamente al ver su expresión y al saber que no estaba del todo equivocado. Las peleas que sostenían, decían más que ninguna otra cosa... Lo único que se tenía que hacer era atar cabos y listo... Al parecer, Tala era el único que no conectaba ideas. Ya sea porque no se daba cuenta, o porque simplemente no quería darse cuenta.


- ¿Y bien? ¿Lo aceptas? - pregunto Rei tranquilamente


Bryan abrió la boca, y no encontrando nada que decir volvió a cerrarla.


- ¿Que sucede? - pregunto la voz que en ese momento era la ultima que Bryan quería oír.


Rei rió de nuevo ante la expresión de Bryan, para confusión de Kai, y exasperación de Tala. Bryan sintió el terror puro al verlo abrir los labios. Todos pensaron que Rei contestaría a la pregunta. No obstante, una posesiva mano se coloco en su boca, y Rei se encontró con los ojos lavandas llenos de sentimientos mezclados...


- ¡¿Que haces?! - pregunto Tala escandalizado, y terriblemente alterado... Ese contacto, aunque no fuera con su piel, parecía haberle erizado los nervios al punto de no saber que significaba aquel tirón en sus entrañas, producto de la escena que contemplaba.


Kai, igualmente, se encontraba de una pieza. No podía dar crédito a lo que sus ojos veían. Una exasperación le ofusco la mente, hasta el punto en que un deseo fugaz borro toda idea coherente... Deseo tener la cabeza de Bryan por tal osadía. Y más aun, la de Tala por permitir que todo eso estuviera pasando...

No podía evitar la ira misma que sentía en sus venas, al ver que ambos estaban hablando sin palabras, contemplándose solamente, y eso le producía celos... Celos absurdos, innecesarios, tontos y estúpidos... Pero celos al fin y al cabo. Y se sentía inútil al no poder ignorarlos o eliminarlos.

Hubo un acuerdo entre dorado y lavanda. Y la mano de Bryan cedió lentamente, dejando que cayera a un costado...


- ¡¿Y bien?! - pregunto Tala exasperado.

- Creo que será mejor que nosotros nos vayamos - dijo Rei suavemente - Los veremos mañana.


Y para sorpresa de Kai, le tomo con gentileza del brazo, y él se dejo llevar por la exquisita sensación de tan suave piel sobre la suya. Optando por parecer despreocupado, Kai preguntó:


- ¿Que sucedió?


Rei pareció meditar la respuesta, y soltando sutilmente el brazo de Kai, pues quería pensar sin tener la electrizante punzada en su espina, contestó con una voz calmada.


- Creo que Tala esta celoso - dijo no muy convencido. - Y Bryan no quiere aceptarlo... Tal vez necesitan una pequeña ayuda. Será divertido - dijo con una breve sonrisa


Kai estuvo a punto de hablar, cuando una voz conocida les saludo.


- Hey!. Ustedes!. ¿Donde se habían metido? - pregunto Tyson apareciendo junto con Max.

- Fuimos por algo de comer - contesto Rei


Los chicos parecieron satisfechos con la respuesta.


- Como sea. - exclamo Tyson alegre - He encontrado un lugar perfecto para practicar y estoy seguro que les gustara. Incluso Kai le encontrara algo de divertido.

- Hn - contesto aun perturbado por las palabras de Rei, y regresando a su indiferencia de siempre.


Y así fue como todos ellos se dirigieron al parque, mientras Max y Tyson trataban de poner a Rei al corriente de todos lo sabores de helado existentes en el mundo. Y unos ojos rojo-oscuro vigilaban cada expresión del chino sin que este lo notara...

Lejos de ahí... Unos ojos azules brillaban de ira, con el deseo inexplicable de que Bryan le mirase.


- Estoy esperando tu respuesta, Bryan - dijo con el tono sereno, aun cuando todo su interior parecía gritarle

- Ni siquiera se la pregunta - le sorprendió escuchar ese tono totalmente suave... Le estremeció y él se odio por eso.

- ¿Que creías que hacías acercándote así a Rei?

- ¿Desde cuanto tu te preocupas por mi? - pregunto Bryan consternado.

- ¿Quien dijo que yo estaba preocupado por ti? - el tono comenzaba a elevarse

- Entonces no tienes derecho alguno a reclamarme

- ¿Te gusta Rei? - la pregunta escapo de los labios de Tala sin permiso. El chico pelirrojo espero una respuesta, todavía ignorante de la pregunta.


Bryan volteó a verlo, y dejo que su mirada recorriera el pálido rostro del chico Ivanov. Podía ver una vez más el fuego en aquellos ojos azules, aunque esta vez era diferente ¿Estaba celoso?. La sola idea le hizo sonreír. La sola idea le regocijo... Y con voz sumamente divertida, añadiéndole una sonrisa burlona, le contestó:


- ¿Y si fuera así? ¿Te importaría?


Tala parpadeo confundido, escéptico... Y después musito sorprendido, logrando que Bryan se sintiera mucho más emocionado:


- Tu... tu... no puedes...

- ¿Por que no?... Solo porque a Kai le gusta. - dijo triunfante

- ¿Te diste cuenta? - pregunto sorprendido

- Kai es todo un libro abierto cuando se encuentra junto a Rei. - saboreo la furia que broto de los ojos azules - Pero él no ha hecho nada por remediar su situación y yo no esperare hasta que decida hacerlo - estuvo a punto de morderse la lengua y se maldijo mentalmente ante su afirmación. Después de todo, él tenía el mismo problema. - así que si me disculpas. Tengo que pensar en la mejor forma de invitar a Rei a salir.


Rió internamente ante la expresión de Tala, y sin esperar reproche alguno se alejo del pelirrojo. Tala jamás creyó que podría sentirse tan enfadado... Y su problema no era ese. Para su frustración él no lograba entender si la ira que sentía era porque Bryan parecía haber arruinado su plan, evitándole la dicha y el placer de hacer enfadar a Kai, o por el simple comentario que este había hecho... ¿Invitar a Rei? ¿A salir?

Las palabras eran procesadas con lentitud...


- Sobre mi cadáver - siseo lentamente


"Si Bryan quiere guerra, guerra tendrá... " se dijo, mientras maldecía mentalmente todo lo sucedido

Un nuevo plan acaba de ser establecido inconscientemente. Y Tala seguía siendo ignorante de todo lo que en su conciencia sucedía... Una cosa estaba clara: El plan acaba de ser modificado, y su nuevo objetivo era que Bryan no se acercara a Rei. Lo impediría costara lo que costara, y si para ello tenía que pedir ayuda de Kai ¡La pediria!... Sus celos no tenían importancia. ¿Que demonios importaba si Bryan...?

Se detuvo un momento a pensar "¿Celos?" se preguntó escandalizado "¡¡Yo no estoy celoso!!" se grito internamente como si quisiera convencerse de ello "Esto lo hago únicamente por Kai, así que él debería agradecérmelo. Lo hago para que Rei no se vea presa del encanto de Bryan - no estaba prestando atención a sus pensamientos. Solo quería una razón... Una razón para que Bryan pudiera apartarse de sus pensamientos, para que pudiera dejar de pensar en él - Lo hago para que Bryan deje de ser el antipático arrogante que es, para que deje de sonreírme, para que se olvide de que yo existo, para que mis entrañas me dejen tranquilo"


- Maldición - murmuro al notar que sus pensamientos seguían enredándose y en todos ellos Bryan aparecía...


Y sin más dio media vuelta y se alejo... Sin que los ojos lavandas pudieran borrarse de sus recuerdos para su frustración y furia...

Continuara

 

 

n/a:

Vaya. Creo que ahora si las cosas se pusieron feas...

Pero eso le pasa a Tala por andar metiendo su cuchara donde no le llaman. Conocerá que son los celos, y por supuesto querrá desquitarse con Kai... Y también ha llegado el turno para que Rei pueda ayudar, para que empiece a darse cuenta... Y por supuesto para que conozca los celos en carne propia... Kai sufrirá por ser tan terco y no decirle nada al precioso neko-jin. Era él quien tenía todo más claro, pero por testarudo le tocara sufrir... Y con Bryan... ¿Quien diría que llegaría a ser amistoso?. Incluso ayudo a Rei de ese antipático que le molestaba!!.... Ah pero todo para fastidiar al pelirrojo. también le tocara lo suyo.

Bueno. No se como me vaya a salir el siguiente capitulo. La verdad no se si este sea de su agrado, yo me quede con varias dudas, pero ya saben que para cualquier aclaración, duda, reclamo y demás, al mail de siempre: gunw02@hotmail.com  ...

Me despido hasta el próximo capitulo... Que se llamara: Una prueba inesperada. =^^=