"El silencio, por temor al rechazo"
Basado en Beyblade 
Kai x Rei
By Roquel

 

CAPITULO 6

¿CITA DOBLE?

Los ojos de Rei siguieron el suave descender de los pequeños copos de nieve, mientras sus oídos captaban el casi imperceptible crujido de los vidrios al estremecerse con la brisa helada que los tocaba. Haraganeando cómodamente en el sillón, reclinado sin poder entenderse a si mismo, el chico contuvo el suspiro en su garganta, y frunció el entrecejo al no poder disipar su mal humor...

Ni siquiera sabía porque estaba de mal humor.

Asi como tampoco sabía porque tenía aquellos absurdos momentos de melancolía, o los desconocidos momentos de irritación cuya razón no era capaz de encontrar. A veces sentía como si algo le tirase de las entrañas, produciéndole un incomodo vacío, para después pasar a un estado de sopor, como en el que se encontraba en ese momento, que le servía para pensar y reflexionar... Pero entre más lo pensaba más se convencía de que había enloquecido.

El silencio en el departamento le era abrumador, podía escuchar hasta el más pequeño e insignificante sonido, e incluso estaba seguro de poder escuchar pasos subiendo por la escalera del fondo del pasillo. Resoplo enfadado e inconscientemente miro a la habitación de su líder...

Rápidamente apartó la mirada, y frunció el entrecejo odiándose por aquel absurdo estado de frustración. No entendía el inútil sentimiento que picaba su orgullo, retorcía sus entrañas, y le hacía pensar en decirle a Kai que Bryan no le importaba en lo más mínimo. Notaba como sensaciones variadas y distintas le alteraban los nervio cambiando su humor... Obligándolo a pasar por distintos estados de animo.

Primero le vino la humillación, ante el recuerdo de su intento de hablar con Kai, cuando lo único que había logrado articular fueron unos cuantos balbuceos incoherentes e incomprensibles en donde le preguntaba a Kai su interés por Tala. Le siguió la indignación por el desinterés de Kai para aclarar las cosas, y hablar sobre las dichosas citas. Después vino el enfado por toda aquélla absurda situación y por su ridículo papel en ella. Para terminar en un estado de patética melancolía al recodar la abadía, a donde sabía que Kai había ido.

Ese lugar le traía un mal recuerdo... O algo parecido a un mal recuerdo. Seis sencillas palabras le estaban torturando el alma:

"Kai y yo tendremos una cita."

Seis palabras que aumentaban su irritación, haciéndole torcer la boca sin pensar. No era que le molestara, a él no le molestaba ese pequeño e insignificante detalle... Era solo que le irritaba. ¿Por que?... ¡Esa era una excelente pregunta!. Pregunta a la que todavía no le hallaba la respuesta. De mala gana había aceptado que la vida de Kai no era de su incumbencia, si Kai quería salir con Tala, no era problema suyo. ¡Que lo disfrutara!. Eso, a él, lo tenía sin cuidado.

Y en silencio se repetía las mismas palabras deseando convencerse de ellas...

- Rei - las simples palabras no bastaron para hacerle despertar, hubo necesidad de que una mano se posara en su hombro y le zarandeara. El chico volteó confundido para mirar al recién llegado.

Inmediatamente se dio cuenta de que no era la primera vez que le llamaban, y por la expresión del rubio parecía que acaba de hacerle una pregunta, pero ¿Como contestarle si ni siquiera le había puesto la más mínima atención?. Frunció ligeramente el entrecejo, y entrecerró los ojos deseando que Max repitiera lo que sea que acabara de decir... Tal vez esta vez si podría oírlo.

- ¿Y bien? - pregunto el rubio dejándose caer en el sillón cercano.

- Ah... - necesitaba una excusa.

Pero para su alivio, Tyson llegó en su ayuda. El peliazul gruñó unas cuantas cosas a las que Rei no prestó atención y se dejo caer cerca de ellos, comenzando una pelea con el rubio.

- Regresaron pronto - afirmó Rei vagamente en cuanto escuchó el silencio establecerse

- No pudimos llegar muy lejos - informo el rubio suspirando - Esta horrible allá afuera. Decidimos regresar, y ver una película... Pediremos pizza para comer...

Rei dejo escapar un corto bufido...

Tyson se levantó, intercambiando una breve mirada con el rubio, y se dirigió a la cocina tarareando una ruidosa melodía acerca de su comida preferida. Max creyó oportuno averiguar el porque del humor de Rei. Desde la mañana, más específicamente, desde que Kai se marchara sin despedirse ni explicarse, el chico se había mantenido huraño. Se había negado, incluso, a acompañarlos al parque para una beybatalla...

Por su parte, Rei estaba tan absorto en sus pensamientos que parecía no darse cuenta de las intenciones de Max. Asi que mientras contestaba con evasivas, analizo la situación con todo el autocontrol que le quedaba. Finalmente aceptó que no estaba enfadado con Tala, ni tampoco estaba enfadado con Kai... Por extraño que pareciera, estaba enfadado con él mismo...

Suspiro enfadado y se volvió hacia Max.

- ¿Crees que soy una mala persona? - le pregunto con seriedad.

Max le miro sin entender.

- ¿Por que lo dices? - respondió en el mismo tono, y sin entender a donde le llevaría todo eso.

Rei hizo un vago movimiento con la mano, y descansando su cabeza en el respaldo del sillón se dedico a fijar su mirada en el caer de los copos de nieve.

- ¿A donde fue Kai? - interrogo el rubio con curiosidad - Lo vi hablando contigo, y después se fue.

Rei frunció el entrecejo.

- Él no habló conmigo - afirmó recordando el momento cuando intento preguntarle a Kai si le gustaba Tala, y como fue que su nerviosismo le impidió decir una sola palabra coherente - Le pregunté... algo. Y se marchó sin contestarme.

- ¿A donde?

Rei se encogió de hombros.

- ¿Que? ¿De que hablan? - preguntó Tyson apareciendo de pronto. Y Rei lo miró servir las frituras.

- De Kai... No dejo dicho a donde iba.

- Oh!... No se de que se preocupan. Don gruñón nunca dice a donde ira, ni da explicaciones a nadie. Estoy seguro de que Kotaro le llamó. No debe tardar en aparecer.

- No lo creo - afirmó Rei con tanta convicción que Max y Tyson fijaron sus ojos en él.

- ¿Por que lo crees? - le pregunto Max, y Rei se maldijo por no poder controlarse - ¿Sabes algo?

El silencio fue una clara respuesta afirmativa.

- ¿Y bien? - preguntó Tyson después de que se agotara su paciencia. - ¿A donde fue?

-... Quedo de verse con Tala - contestó de mala gana después de callar por varios minutos

- ¿Con Tala? - repitieron los dos chicos al mismo tiempo

- Dirás que tiene una sesión de entrenamiento con Tala - sugirió el rubio con premura

- No.

- ¿Entonces para que iba a querer ver a Tala?

- ...

- ¿Rei?

- ...

No era capaz de articular las palabras, ni siquiera podía pensarlas... Aspirando profundamente, y un piquete de algo desconocido vino a retorcerle el corazón cuando dijo:

-... Porque tendrá una cita con él - susurro suavemente, deseando que su tono se escuchara despreocupado, alegre, e indiferente. Deseando poder tragarse la sensación de vacío de su cuerpo, y odiándose por el nudo en sus entrañas...

Era la primera vez que lo decía en voz alta, y no era capaz de mostrar alegría por su líder. ¿Que clase de amigo era si no podía alegrarse por Kai?... Tenía que estar feliz porque Kai sociabilizara. Debería estar saltando de gusto porque el chico tuviera una cita. Que importaba que Kai se enamorara de un chico, eso era lo de menos, si Kai era feliz, él también era feliz. El hecho de que el frío Hiwatari mostrara simpatía por alguien, era suficiente para que todos tuvieran algo de que alegrarse... Y sin embargo... Sin embargo... Algo no encajaba. Él no estaba feliz. No le producía el menor placer saber de la dichosa cita... Y por ello estaba enfadado consigo mismo. Por no poder alegrarse por su líder.

"¡Eres horrible!" le gritó su yo interno" Eres la peor persona del mundo." "¿Por que tienes que ser tan egoísta?"... "Lo único que tienes que hacer es apoyar a Kai, y dejar de pensar que algo en todo esto esta mal" "Si eres su amigo vas a estar a su lado"... ¿Su amigo?... ¿Su amigo?... ¿Eso era el único lazo que lo unía a su líder?

- ¿Disculpa? - exclamo Tyson asustado - Quieres hacerme el favor de repetir eso. Mis oídos se desconectaron por unos momentos. Creí haberte escuchado decir que Kai saldría con Tala - rió como si la sola idea fuera descabellada. Y de hecho lo era - Pero, claro, eso es...

- No es imposible - cortó Rei irritado

Max alzó las cejas consternado.

- ¿Por que Kai saldrá con Tala? - preguntó

- No, Max - intervino Tyson aparentemente divertido - Rei esta bromeando, ¿Verdad, Rei?. - pregunto volteando a ver al chino pero sin respuesta se volvió hacía Max - Nadie en su sano juicio sería capaz de atreverse a tanto. Sería como firmar su sentencia de muerte o algo asi.

- No digas eso Tyson. - le regaño el pequeño americano

- Es la verdad. Esa cita solo debe estar en la imaginación de Rei.

Rei fijo su mirada en un punto indefinido.

- Kai no es capaz de salir con Tala.

- ...

- Por favor!... ¡Es Kai!

Era evidente que Tyson esperaba el momento en el que todos gritaran 'Sorpresa', y entre risas Rei aceptara que estaba bromeando. Pero el silencio le contestó, y la expresión de Rei se la confirmó. Parpadeo perplejo, y contemplo a Rei como si este hubiera perdido la cabeza. Dejando caer la bolsa de frituras que llevaba en la mano, su boca se abrió en una cómica 'o', y comenzó a tartamudear:

- Pe-pe-pero... creí que tu y él - extendió ambos índices y los movió de un lado a otro con movimientos desenfrenados - ... que él y tu... Es decir... Que ustedes... Pero ¿Kai? ¿Tala?... Pero él... contigo...

Max tuvo que darle un codazo en el estomago para que se callara.

- ¿Que él y yo, qué? - pregunto Rei duramente, cruzándose de brazos en espera de la respuesta, irritado a más no poder

El chico de cabello negro se dio perfecta cuenta de cuando Tyson miro levemente a Max, como si quisiera pedirle consejo, o permiso. Y la mirada de Max brillo como si con ella regañara al chico peliazul. Eso le molestó... ¿Sabían algo que él no?

- ¿Tyson? - interrogó

- No le hagas caso a Tyson - advirtió Max dándole una ultima mirada al peliazul, que sonrió nervioso en forma de disculpa. - Nunca sabe lo que dice.

- OYE!!

- Pero que quiso decir con... - insistió Rei, no queriendo darse por vencido

- Nada... Nada - murmuro el rubio. Y para distraer la atención de Rei dijo: - ¿Y como sabes que ellos dos van a...?

- Porque estuve presente cuando Tala nos lo dijo - interrumpió el chico de cabello negro anticipándose a la pregunta inconclusa - A Bryan y a mí - añadió.

- ¿Y que hizo Kai cuando se entero?

- De hecho, él llego con Tala y permaneció a su lado mientras Tala nos daba la gran noticia. - había un tono amargoso en su voz que no le gustaba en absoluto. Se sentía horriblemente al no poder 'fingir' alegría...

- ¿Y no lo mató? - pregunto Tyson escéptico - ¿Ni siquiera le grito?...

- No - replico Rei en tono triste - No dijo nada.

- Pero Bryan si que debió haberse muerto de la risa - insistió Tyson.

- No realmente. - suspiro - Al principio estaba muy contento por haber irritado a Tala, y creía haberlo vencido. Pero recibió una cucharada de su propia medicina, cuando Tala le comentó lo de su cita. Bryan estalló y le dijo que no podía hacer algo asi... Terminaron discutiendo como siempre.

- Espera un momento - exclamo Max confundido - ¿Quien saldrá con quien? ¿Kai saldrá con Tala? ¿O Tala saldar con Kai?

- ¿Que diferencia hay? - pregunto Tyson ofuscado

- Hay mucha diferencia, Tyson.

- Si preguntas quien invitó a quien, debo decirte que no lo sé. - intervino Rei

- Pero... - Max volteó a ver a Rei luciendo más intrigado - ¿Por que dijiste eso de "una cuchara de su propia medicina"? ¿Que? ¿Acaso Bryan también iba a salir con alguien?

- No digas tonterías Max, ¿Quién estaría tan loco como para salir con Bryan? - se apresuró a comentar Tyson.

Rei tragó duro.

- No es exactamente asi... - dijo lentamente frunciendo el entrecejo. Suspiró para poder explicar - Bryan quería molestar a Tala, y empezó con su pequeña broma de hacerle creer que iba a invitar... a alguien - se contuvo de decir "invitarme" por que eso solo empeoraría la situación - No pensaba hacerlo realmente, era una broma inofensiva, como él lo creía... Pero después...

- ¿Por que se decidió? - pregunto el rubio rápidamente, divisando un ligero brillo de descontento en los ojos dorados.

- Porque Tala le dijo que saldría con Kai - contestó con seriedad.

- ¿Y con quien iba a salir Bryan? - intervino Tyson curioso, sin poder creerlo aún.

Rei lo fulminó con la mirada, al momento en que una impertinente y ruidosa tos le impedía contestar. Tragó saliva, mientras desviaba su mirada fijándola en la tan interesante alfombra, aclaro su garganta, no una, si no dos veces antes de gruñir algo que ni Tyson ni Max lograron entender.

- Ves, Max! - bufó Tyson en tono triunfal - Eso se gana uno cuando pasa demasiado tiempo con Kai. Se le pegan las costumbres de gruñir y hablar entre dientes.

Max le rodó los ojos.

- ¿Rei? - preguntó de nuevo el rubio.

El chino estaba reacio a decirles, pero considero que tal vez se sentiría mejor cuando hablara con sus amigos. Asi que sin atreverse a decirlo en voz alta, alzó una mano con desgana, y la mantuvo arriba hasta estar seguro de que ambos habían entendido el mensaje. La bajo cuando Tyson reacciono.

- ¡¿Que qué?! - pregunto el peliazul al borde del colapso. Miró en torno suyo, y fijo su mirada en la ventana para asegurarse de que el mundo estuviera tal y como debería estar. Repasó las noticias asombrosas que acababa de escuchar: Kai iba a salir con Tala, y Rei saldría con Bryan... No, en definitiva, el mundo se había vuelto loco.

- ¿Como esta eso? - pregunto Max con mucho mejor autocontrol que Tyson - ¿Por que hizo algo asi?

Y Rei comenzó con su explicación, señalando que como Bryan no sabía cuidar su lengua, las cosas se habían salido de control, y eso, anudado al hecho de que Tala tenía aversión a la sola idea de que Bryan tuviera una cita, había provocado todo ese lío. Solamente porque ambos chicos poseían un ego de dimensiones descomunales.

- Me pregunto si los rusos son asi de tercos, y ciegos cuando están enamorados, que no parecen darse cuenta de que son correspondidos... o será solamente su naturaleza - mascullo para si mismo

- No son los únicos - dijo Tyson dándole una mirada muy elocuente. Pero antes de que Rei pudiera entender sus palabras, Max se apresuro a tapar su boca con una dona rellena.

- Ya has dicho suficiente - farfullo el rubio, para después volverse hacía Rei - ¿Y Bryan saldrá contigo solo por eso? - reflexionó un momento al parecer, dándose cuenta de algo - ¿De quien esta enamorado? - preguntó frunciendo el entrecejo

Rei pensó un momento antes de contestar. No era él a quien le correspondía divulgar la vida amorosa del chico Kuznetzov.

- Eso no importa. El caso es que el muy terco no piensa decírselo... De todas formas, ahora lo único que le importa es no perder ante Tala, y dejar que salga con Kai.

- ¿Y saldrá contigo solo para vencer a Tala? - pregunto Max en tono reprobador

Rei asintió gravemente, mientras escuchaba como Tyson recibía la pizza que acaba de llegar. No existía nada que hiciera a Tyson olvidar su comida, y en cuanto el aroma a queso escapo de su caja, el asunto de las dichosas citas fue borrado por completo de la mente del peliazul.

Minutos eternos pasaron hasta que Rei no pudo soportar más la idea de sentirse como gato enjaulado. Levantándose de improviso y murmurando una excusa para confusión de ambos chicos, Rei salió del departamento. Tenía algo que hacer... Y era mejor no perder el tiempo.

- ¿Que mosca le pico? - pregunto Tyson viendo la puerta con sorpresa después tomar una rebanada de pizza - ¿Por que esta asi?

- Porque Kai saldrá con Tala - explico el rubio con una sonrisita, en el tono que cualquiera hubiera adoptado para afirmar que uno más uno son dos.

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Los ojos oscuros no se detuvieron ni un instante para ver a los chicos que caminaban despreocupadamente por los pasillos, tampoco hizo caso de la exclamación de sorpresa que le recibió en cuanto Kotaro le vió llegar a la abadía. Los asuntos que le llevaban ahí nada tenían que ver con los chicos, los proyectos, ni nada parecido...

Con paso firme, mirada fría, y el cuerpo tenso, Kai se detuvo súbitamente en cuanto llego a su destino. Toco sin consideración, y abrió la puerta sin esperar respuesta. Y el silencio le recibió...

Frunció el entrecejo molesto. Era demasiado temprano para que las practicas hubieran empezado. ¿Donde demonios se había metido el inútil de Bryan?... Paseo su mirada por la habitación, pero no había nada que le indicara a donde había ido el engreído pretencioso.

Dio media vuelta presuroso y se alejó de ahí intentando pensar a donde habría ido el ruso. Después de recorrer los alrededores notó que era la hora en que Bryan se presentaría a la prueba que tenía con el pelirrojo. En cuanto estuvo en el pasillo que le llevaría al cuarto de entrenamiento, una voz enfurruñada le llegó hasta sus oídos y no le fue difícil descifrar a quien pertenecía.

- ¿Que buscas? - le dijo fría, duramente.

Entrando por el oscuro pasillo lateral, los pasos seguros y rápidos se detuvieron al ver la espalda del visitante. Por un minuto creyó que la silueta pertenecía a su inútil compañero, sin embargo, cuando el chico frente a él lo miro, su expresión de enfado se esfumo dejando una de total apatía.

- Ah!. - exclamó - Eres tu - señaló emprendiendo de nuevo la marcha y pasando a un lado del chico de cabello bicolor.

- ¿A quien esperabas? - preguntó Kai siguiéndolo

- No a ti, te lo aseguro.

Ambos siguieron caminando, con el eco de sus pasos resonando en sus oídos, y un aire pesado flotando a su alrededor. Cada uno atrapado en sus propios pensamientos, hasta que Tala notó que Kai lo seguía.

- ¿Que quieres? - preguntó después de un largo silencio, espiando por la esquina de su ojo al chico Hiwatari

- Nada de ti - fue la fría respuesta, sin que Kai se dignara a ver a Tala.

- Y entonces ¿A que debo el honor de tu visita? - preguntó con su natural tono cínico deteniéndose abruptamente. - Deberás disculparme porque no tenga nada que ofrecerte, pero tu llegada me tomo desprevenido. - sonrió con arrogancia y con un rápido movimiento abrió la puerta a su izquierda y le invitó a pasar a la vez que decía - Vamos, toma asiento en esta tu humilde casa, y cuéntame como ha estado tu día. Puedo asegurar que ha sido mucho mejor que el mío - finalizó con una total expresión de felicidad en su rostro.

- Cierra la boca - cortó Kai fríamente y antes de emprender de nuevo la marcha lo fulmino con la mirada - Mis asuntos no te conciernen.

- Vaya!. ¡Había olvidado cuan amable podía llegar a ser el chico Hiwatari! - contestó Tala con una fría sonrisa al seguir a Kai.

- Y yo había olvidado lo fastidioso y entrometido que eras

- Te hice una simple y sencilla pregunta, no veo nada de malo en que me des una simple y sencilla respuesta.

- Pero a mi no me apetece darte una 'simple y sencilla respuesta' - le dijo con voz agria - Porque no solo te callas y me dejas en paz.

- Si no deseas escucharme eres libre de irte. No te estoy deteniendo, ni te suplico porque me acompañes... Me da igual que estés aquí o no.

- No estoy aquí por ti. ¿Crees que me agrada tener esta charla insulsa y absurda?.

- Pues no hay nadie más...

- Vengo a ver a Bryan - cortó Kai secamente, y la sonrisa se esfumo del rostro de Ivanov. Bryan, Bryan... ¡Dios, el solo nombre le alteraba!

- Y supongo que la razón que estés aquí es porque todavía no has logrado encontrarlo, ¿Me equivoco? - Kai hizo un ruidito de exasperación con su lengua - Bueno, pues te diré que no lo he visto desde esta mañana.

Ciertamente, después de que Tala casi obligara a Bryan a dejar su estúpida idea de salir con Rei, y que el chico ruso saliera sin decirle nada, Tala había optado por hablar con Kotaro, atacando la cordura de el ruso, recalcando lo desobligado y peligroso que era, para que este le prohibiera a Bryan salir. No obstante, tampoco había logrado nada.

Se mantuvieron en silencio, hasta que llegaron a la puerta del cuarto de entrenamiento. En cuanto Kai entró, Tala miró instintivamente a la esquina a donde Bryan acostumbraba recargarse... Estaba vacía, al igual que sus entrañas, y el recuerdo de Bryan le hizo enfurecer.

- Terco... Necio y arrogante. - farfullo sintiendo la ira hervir en sus entrañas. - Además de tonto, e inútil...

- Se ve que le adoras - interrumpió Kai mordazmente, escuchándolo perfectamente

Y por alguna rara, y sorprendente razón, las siempre pálidas mejillas de Tala se tiñeron suavemente. Frunció el entrecejo, molesto, y deshizo el raro cosquilleo de sus entrañas.

- No digas estupideces. - cortó fríamente, con un tono que a Kai le sonó demasiado forzado, y sin darse cuenta de que le había dado a Kai la cruel satisfacción de que tenía la razón.

- Nunca dejas de hablar de él - afirmo Kai tranquilamente con cierto aire de ironía, feliz de que por fin pudiera desquitar su frustración con el pelirrojo - Bryan hizo esto, Bryan hizo lo otro. Suenas como un enamorado patético y amargado - soltó una leve risa fría

- ¿Por que no cierras la boca? - rugió Tala, mientras sus ojos mostraron un brillo fiero.

Pero no pasó mucho tiempo para que su arrogancia viniera a imponerse y con un dejo de amargura le replicó:

- ¿Y que tal vas con el adorable gatito?... Ah!. Lo olvidaba, ni siquiera eres capaz de hablarle de frente.

Sus simples palabras fueron suficientes para que Kai dejara su pose de total indiferencia. Se detuvo instantáneamente, se enderezo mirando iracundamente a Tala, y su cuerpo tenso por su osadía.

- ¿Y eso, a ti, que diablos te importa? - gruñó de malas pulgas

- Me importa, porque ha sido tu estúpida cobardía la que me ha hecho intervenir.

- Ja... Esto solo lo haces por tu absurda e infantil lucha en contra de Kuznetzov - respondió Kai cínicamente

- ¡Ni siquiera menciones a ese inútil!. Suficiente he tenido con soportar la necedad de Bryan para tener una cita.

- Fuiste tu quien inició todo esto - culpó Kai tenso ante el recuerdo

- Pero todo esto es tu culpa - Kai le miró fríamente - Si dejaras de hacerte el tonto, y le dijeras a Rei que te gusta, nada de esto estaría pasando.

- Lo que yo haga y deje de hacer es asunto mío - siseó Kai - Deja de entrometerte.

- ¡Deberías agradecérmelo!.

- ¿El que? - preguntó Kai escéptico alzando la voz - ¡¿El que metas la nariz en asuntos que no te incumben?!. ¡¿Quien demonios pidió tu intromisión?!... Estaba perfectamente antes de que llegaras a estropear todo con tu presencia.

- Oh!, si. Perfectamente! - repitió Tala mordazmente. - No eres capaz siquiera de aceptar tus patéticas emociones.

- ¿Y tu que sabes de emociones? - replico Kai fríamente

- Mucho más que tu, te lo aseguro. No se si lo sepas, pero todos tenemos un corazón, a excepción de ti, claro - declaro Tala secamente

- ¿Corazón? - repitió Kai incrédulo - Solo por el hecho de que tengas uno, y que lo sientas latir y moverse, no significa que entiendas lo que son emociones humanas. Eso que tu llamas corazón solo te sirve para bombear sangre, no para sentir.

- ¡No soy como tu! - gruñó Tala - ¡Puedo sentir, a diferencia de ti!

- ¿Por que crees que yo no siento? - pregunto Kai en voz baja, recuperando su aplomo perdido

- Porque eres un Hiwatari - y Tala respondió en el mismo tono - Y a ti no te importa nada. No existe nada que pueda hacerte sentir. Eres igual a un témpano de hielo.

- Por lo que se, a ti tampoco te importa nada - susurro Kai con voz tensa

Voces detrás de ellos detuvieron su pelea. Vieron a Kotaro hablando animadamente con dos jóvenes científicos que cargaban sus computadoras, y sus papeles. No parecieron darse cuenta de que alguien más se hallaba ahí... No obstante, Kai y Tala si notaron que detrás de ellos, dos chicos les acompañaban, parecían discutir. Kai sintió su corazón encogerse, mientras que él de Tala se caía hasta su estomago... Ambos contuvieron la respiración.

- Olvídalo! - replicaba el chico de cabello lavanda.

Y Rei reía...

Tala se obligo a mirar a Kai, y al ver la expresión de sus ojos cuando miraba a Rei Kon, su estomago se contrajo, las pupilas siempre frías e indiferentes del Hiwatari brillaban con un sincero sentimiento que Tala jamás le había visto. Volvió a mirar a Bryan, y sin estar muy consciente de sus palabras dijo:

- Aunque... - dijo continuando con su conversación y frunciendo el entrecejo cuando sus entrañas se retorcieron - ...Siempre pueden existir las excepciones, ¿Cierto? - y su corazón salto sin su permiso, al ver la sonrisa del chico despiadado

Kai fijo su mirada en cada movimiento del chino antes de contestar. Sus pupilas brillaron con algo parecido a la alegría cuando vio el puchero del gatito.

- Tal vez... - dijo lenta, suavemente...

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Rei apuro el paso intentando enfrentarse al fiero clima que le helaba los huesos. Sus manos, ocultas en las bolsas de su pantalon, estaban heladas, al igual que su rostro, y sus orejas... Se obligaba a moverse más rápidamente para no caer congelado y ser cubierto por la nieve.

No deseando que alguien le viera, se deslizo por la parte trasera de la abadía, y ascendió por los árboles cercanos. Con movimientos rápidos, sutiles y casi felinos saltó hacía la parte interior, cayendo suavemente sobre la fría nieve. Estornudo sin poder evitarlo.

Entró cuidadosamente por una de las puertas laterales. Escuchó ruidos lejanos, pasos, cuerpos moviéndose, ordenes y puertas abriéndose. Según recordaba, a Bryan le gustaba encerrarse no muy lejos de ahí, o al menos eso era lo que le había dicho. Le llamó la atención un ruido cercano. Golpes secos y el balancear de una cadena, le obligaron a caminar con más cautela.

Escuchó, mas no entendió, las murmuraciones que provenían detrás de una puerta no muy lejos de él. Se arriesgo a empujarla un poco y se alegró al ver que no estaba cerrada. Sonrió, sin poder evitarlo, al ver al chico que buscaba golpeando furiosamente el saco que tenía enfrente.

Descuidando la puerta, esta se movió produciendo un ligero chirrido. Bryan se enderezo de inmediato.

- ¿Que haces aquí? - dijo con voz fría y seca

- Buscándote - dijo encogiéndose de hombros y recorriendo la mirada la habitación.

- ¿Para que? - interrogó Bryan

La seriedad vino a posarse en Rei, regresando su mirada al ruso.

- Vengo a decirte que no saldré contigo - farfullo con las mejillas encendidas.

Bryan arqueó las cejas.

- ¿Es por Kai? - preguntó confundido

- ¡Kai no tiene nada que ver en esto! - contestó a la defensiva sintiendo la sangre agolparse en su rostro

- ¿No quieres que él malinterprete las cosas?

- ¡No!...

- Si no es por Kai. - preguntó con voz falsamente dulzona - Entonces ¿Por que?

- Sabes, Bryan - le cortó Rei en un desesperado intento por no hablar de Kai - Creo que Tala tiene razón.

- Te dije que no mencionaras al arrogante y presumido ese. ¡No sabe nada!.... Es un ególatra insufrible, y solo dice las cosas porque tiene la capacidad de hablar, pero dudo que sepa pensar.

- El que tu no tengas el suficiente valor para hablar con él, no es culpa suya

Golpe Bajo.

- ¿Entonces esto es mi culpa? - siseó conteniéndose

- ¿Y de quien más puede ser? - replico Rei tranquilamente

- ¡De Kai! - exclamo Bryan con convicción

- ¡Deja a Kai fuera de esto!

La mirada lavanda relampagueo, mientras la dorada le desafiaba brillando oscuramente como jamás lo había hecho. Bryan retrocedió cruzándose de brazos.

- Aceptare que no salgas conmigo... - gruñó secamente - ...Si logras evitar que Tala salga con Kai.

- ¡Tu estas loco!. Si Kai quiere salir con Tala, no es mi problema. Y si quieres evitar que Tala salga con Kai, solo tienes que decirle la verdad.

- Eso no esta en discusión aquí. No voy a darle la satisfacción a ese engreído de burlarse de mí.

- Eso no lo sabes...

- ¿No te importa que Kai salga con Tala? - le cortó Bryan mirándolo

- ¿No tienes nada más que hacer? - fue la respuesta evitando la mirada

Bryan golpeo su frente con la palma de su mano... Había olvidado que tenía cierta prueba, junto a cierto egocéntrico y fastidioso pelirrojo. Cuando le preguntó a Rei si quería a acompañarlo, el chico se encogió de hombros, distraídamente y lo siguió. Su mente no dejaba de reprocharle que evadiera la pregunta... Tan fácil que hubiera sido contestar "No, no me importa", tan fácil habría sido negarlo... Tan fácil era darse cuenta de que la dichosa cita seguía sin gustarle...

- Muy buenos días - saludó una voz detrás de ellos.

Al voltear, el rostro de Kotaro les recibió con una sonrisa, bajo el brazo llevaba una carpeta y entre sus dedos balanceaba un bolígrafo. Rei se apresuro a componer una expresión amable en respuesta, y una linda sonrisa se dibujo en sus labios. Bryan se esforzó en borrar su gesto irritado, correspondiendo al saludo con un movimiento de cabeza.

- ¿Se dirigen a la prueba de esta mañana? - les cuestiono Kotaron deteniéndose. Ambos asintieron - ¡Excelente!. ¿Puedo acompañarlos? - otro asentimiento, mientras caminaban Kotaro pregunto. - ¿Y, dime Rei, que has decidido?

El chico volteó a verlo confundido.

- ¿Sobre que? - preguntó arqueando una ceja. Kotaro pareció sorprendido.

- ¿El Sr. Dickenson no se ha comunicado contigo?

- No. Desde que terminó el torneo no lo he visto. ¿Por que?

- Creo que esperare hasta que hables con él - sonrió como disculpa - Oh, por cierto - se dirigió a Bryan - Tuve una conversación bastante interesante con Tala esta mañana - el chico bufó - y según parecía, estaba convencido de que ustedes dos saldrían juntos, y que eso implicaba un peligro para Rei; aseguro que eras psicológicamente inestable, y me pidió que te obligara a permanecer aquí... ¿Podrían, por favor, explicarme que esta sucediendo?

- Es sencillo - cortó Bryan enfadado, antes de que Rei pudiera abrir la boca para explicárselo - Invite a Rei a salir, y a Tala no le gusto la idea... Aunque en lugar de preocuparse por lo que hago, debería atender a Hiwatari.

Kotaro agitó la cabeza sorprendido.

- ¿Como?... ¿Saldrás con Rei? ¿Y Tala saldrá con Kai? - cuestiono en tono sorprendido y escéptico

- Si ¿Algún problema? - pregunto Bryan mirándolo, mientras Rei intentaba hacerlo callar, rojo de vergüenza, y deseoso de no empeorar la situación.

Kotaro lo miro como si intentara encontrarle el sentido cómico al asunto, la broma implicada, o incluso repaso los días del calendario para asegurarse de que no era día de los inocentes...

- ¿Será algo asi como una cita doble? - preguntó finalmente

Bryan se atraganto con su propia saliva horrorizado de solo pensarlo, y Rei expresó su sorpresa quedándose totalmente inmóvil, aterrorizado por la idea.

- ¡No! - gritaron los dos al mismo tiempo. La propuesta era aterradora.

Y antes de que Kotaro pudiera añadir algo más, la voz de dos científicos resonó frente a ellos, y el hombre se disculpo para adelantarse. Cuando Bryan estuvo seguro de que no lo escuchaba, exclamó:

- ¿Entonces?

- ¿De que? - le preguntó Rei fríamente, enfadado y aun rojo mientras frente a ellos Kotaro abría las puertas del cuarto de simulación

- Harás que Kai deje plantado al arrogante Ivanov

- ¿Y tu invitaras a Tala a salir? - preguntó Rei con una sonrisita.

- Olvídalo! - le cortó Bryan enrojeciendo ligeramente.

Rei rió ante su expresión. Cuando se acercaron a una curiosa pared que separaba el campo de batalla con el escenario, Rei se sentó dejando que sus pies colgaran, y sus manos se apoyaran en la orilla. Con una ligera sonrisa, y mucho más contento de lo que hubiera imaginado, le dijo:

- No pierdes nada con intentarlo - Bryan lo miró con tal escepticismo, que Rei volvió a reír. - No puede ser tan malo.

- No conoces a Ivanov - contestó fríamente, pero dejando que una ligera casi inexistente sonrisa se dibujara en sus labios - Es orgulloso, ególatra y una molestia andante - Rei hizo un curioso puchero - No existe nadie tan irritante.

- Eso ya me lo has dicho cientos de veces - replico el chino haciendo un gesto impaciente con la mano - Pero Tala suele ser agradable cuando se lo propone. Conmigo ha sido lindo - en cuanto las pupilas de Bryan se contrajeron y lo miraron fijamente, Rei se dio cuenta de que había metido la pata. - No en ese sentido! - exclamo agitando las manos y sonriendo ampliamente - Quiero decir que conmigo se ha portado bien. Kotaro le aprecia mucho. Y aunque no tiene muchos amigos, puedo decir que tiene el respeto de muchas personas. Es solo que es un tanto...

- ¿cínico? ¿Frío? ¿Amargado? - completo Bryan - Oh, si. El arrogante Ivanov es toda una preciosidad - finalizó cínicamente.

- Ja. Ja. Ja... Tu no eres exactamente la dulzura en persona - puntualizó Rei, y Bryan sonrió tomando la punta de su cola de caballo para jugar con los mechones que salían al final de ella - Y como no existe posibilidad de que eso suceda... - hizo una breve pausa arqueando las cejas. Sonrió para añadir - ...Bien podrías intentar llevarte mejor con Tala.

Bryan bufó.

- Hey! Por algún lado debes empezar...

- ¿Empezar, que? - pregunto una tercera voz, tan forzosamente tranquila que le era difícil disimular.

Rei se enderezo en su lugar, con la sangre congelada y sus manos apretando la fría roca entre sus dedos. Las entrañas de Bryan se contrajeron, y sus nervios se tensaron incomodándolo notablemente. Cuando Tala, y Kai vinieron a colocarse junto a ellos, Bryan se volvió para mirarlos, y Rei saltó volviendo a colocar el peso de su cuerpo sobre sus pies, sintiendo un horrible vacío en su estomago. La banda de su cabello regreso a su espalda, después de que un estupefacto Bryan la soltara.

- ¿Y bien? - cuestiono Tala impacientándose.

- Nada que te importe, Ivanov - le gruñó Bryan al recuperar su compostura - Es entre Rei y yo.

- ¡No estoy hablando contigo!. - exclamó Tala ofendido

- ¡Porque no te vas con tu príncipe de Hielo y nos dejas en paz! - tomó la muñeca de Rei, tomándolo desprevenido; cuando hizo el gesto de marcharse, alguien no pudo soportarlo más.

- Suéltalo - odernó Kai con voz más fría que el hielo mismo, y fulminando a Bryan en ese mismo instante. Tala por su parte, trataba de controlar el acceso de ira que lo envolvía...

- El no es tu cita, Hiwatari - le reprocho Bryan secamente - Déjanos solos

- No pienso permitir que Rei se quede contigo. - siseó el ruso en voz peligrosamente baja. Y Rei creyó que Bryan moriría incinerado: La mirada oscura del chico Hiwatari destilaba fuego.

- No tienes otra opción - dijo Bryan maliciosamente

- No pienso repetirlo - afirmó Kai - Suéltalo

- ¿Por que no acompañas al irritante Ivanov y te esfumas de mi vista, Hiwatari?

- Cierra la boca, Bryan - intervino Tala con voz en extremo forzada.

Estaba claro que ninguno estaba dispuesto a ceder: Tala quería que Bryan se alejara. Bryan aguardaba a que Tala se moviera. Kai deseaba que ambos rusos se esfumaran...

- Bien - gruñó Bryan perdiendo la paciencia - si tanto les interesa meter sus nariz donde no les llaman, les diré que estábamos decidiendo a donde iremos después de que la practica termine. Ya saben - Bryan forzó una mueca amable a la vez que decía - por nuestra cita.

Fue obvio que la respuesta le hubiera costado la cabeza de no ser porque tuvo la prudencia de permanecer junto a Rei. El chico de cabello bicolor quería evitar a toda cosa mostrar sus celos frente al chino, y Tala considero que la muerte de Bryan no merecía tener a Rei como testigo. Por su parte, Rei golpeo su frente con la palma de su mano, evitándole ver la ira de sus amigos.

- Cállate Bryan - mascullo con su mano aun cubriendo su cara, y lo suficientemente bajo solo para que el ruso escuchara - No empeores las cosas.

- ¿Empeorar? - le pregunto Bryan acercándose muy discretamente a su oído para susurrarle - Esto no puede empeorar...

Cuan equivocado estaba...

A pesar de que era imposible que alguien normal pudiera notar que Bryan susurraba algo muy cerca del oído del gato, pues su postura, aunque muy cercana, no lo delataba, y sus labios apenas y se movían, los chicos que tenía frente a ellos, no eran lo que podía definirse como normal...

Asi que como ambos lo notaron, sus reacciones fueron bastante parecidas... El corazón de Tala se dejo caer hasta sus pies, cortándole el aliento, y haciéndole entrecerrar sus ojos, mientras sus puños se apretaban para controlar algo que ni él mismo entendía. Y Kai sintió como si una masa golpeara su estomago dejando un gran y profundo agujero, haciendo que sus nervios retumbaran, alterando sus sentidos...

¡Celos, celos, celos!

Y ciertamente, aunque Kai fuera un maestro en mostrarse frío e indiferente, y actuara como si nada le importara; en ese preciso momento, y en ese tipo de situaciones, el joven Hiwatari era todo un novato; asi que hizo lo primero que le dicto su instinto: El sentimiento de posesión.

En dos pasos se interpuso entre Rei y Bryan, tomó del brazo al primero y lo arrastro consigo sin permitir que este le preguntara, ni que Bryan le reclamara. Sin prestar la más mínima atención a la cara de sorpresa de Bryan, ni a la de alegría de Tala, ni a la confusión de Rei, el joven Hiwatari camino apresuradamente hacia la salida, sin escuchar otra cosa que los latidos de su propio corazón...

- ¿Kai? - pregunto la confusa voz de Rei

No hubo respuesta, ni reacción alguna que indicara que Kai lo había escuchado.

- Oh, bien... Eso significa que todo termino ¿cierto? - pregunto Tala aliviado como si un peso se hubiera quitado de sus hombros y agradeciendo, inconscientemente, a que Kai dejara por fin de actuar como un bobo.

El pelirrojo estaba seguro de que la intervención de Kai haría renunciar al terco de Bryan de su obstinación con Rei. Los celos del Hiwatari habían dado por terminada las odiosas citas, asi que ahora podía respirar tranquilo y volver a su antigua vida de peleas y discusiones...

- ¿Que paso aquí? - pregunto la voz de Kotaro. Ambos se volvieron a verlo, y ninguno hizo movimiento alguno para contestar, asi que él suspiro y desistió - En ese caso... ¿Comenzamos?

Tala afirmó con un vago movimiento de cabeza. Apartando su mirada de la fastidiosa figura de Bryan, el pelirrojo siguió al hombre hasta el centro del plato, mientras Bryan intentaba entender que había pasado; no había contado con que Kai decidiera mostrar sus celos en ese momento...

Bien podría rendirse, o bien podría vengarse... Eso dependería de su estado de animo...

- ¿Al fin vas a dejar esa tontería de salir con alguien? - pregunto el chico Ivanov en cuanto ambos estuvieron en el plato.

O dependería de lo que el pelirrojo entrometido tuviera en mente.

- No creo que te importe conquien salga y con quien no - replico Bryan tranquilamente.

- Temo por la seguridad de tus acompañantes - replico el chico con una sonrisa cínica

- ¿Por que? ¿Intentaras algo contra ellos? - bromeo Bryan sonriéndole. Tala parpadeo confundido intentando aclarar ideas, y sorprendiéndose de que ningún insulto o replica saliera de su boca... De hecho no supo porque sintió su garganta secarse. - Estoy bromeando, genio - añadió Bryan frunciendo el entrecejo

Tala apartó la mirada confundido.

- Ya lo se, bobo - dijo ahogadamente... Eso empezaba a ser extraño, peligroso; pues nunca jamás había tenido problemas para devolverle algún comentario de ese tipo.

- ¿Por que ibas a salir con Kai? - preguntó Bryan de pronto, extrañado por la actitud del pelirrojo

- ¿Por que ibas a salir con Rei?

- No me regreses la pregunta, Ivanov - dijo Bryan más enfadado - Te pregunte porque saldrías con Kai si el tipo es... es... - era obvio que Bryan intentaba encontrar la palabra exacta que describiera a la perfección, la personalidad seca y arisca de Kai, además de ese humor cínico que a veces hacía acto de presencia - un Hiwatari...

- ¡Oh! ¿En serio?... ¡Jamás me habría dado cuenta!

- Idiota

- Pero habrás notado que deja de ser Hiwatari cuando Rei esta cerca.

- Pero tu no eres Rei... Esa es la diferencia.

- ¿Listos? - preguntó Kotaro interrumpiendo la conversación - Pueden comenzar.

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Rei miró intensamente a Kai intentando que este lo notara y volteara a verlo; pero el chico bicolor siguió ignorándolo olímpicamente. Contuvo un suspiro, un gruñido y evito torcer su gesto a una mueca irritada... El desconsiderado de Kai lo estaba ignorando, y no se dignaba a explicarle el porque de su enfado.

Kai se cruzo de brazos y cerro los ojos, dejando a un Rei enfadado jugando con un palillo de madera. No lo estaba ignorando, porque no era capaz de hacerlo, cada poro de su piel estaba registrando la esencia del chino, enloqueciéndolo; y no lograba encontrar la manera para controlar su ansia, ni para desenmarañar sus pensamientos. Tenía que encontrar la manera de preguntarle la duda que en ese momento estaba acabando con sus nervios sin que Rei notara sus sentimientos. ¿Donde había quedado su actitud distante y fría?

Rei apoyo su barbilla en la palma de su mano, intentando prestarle atención a la atractiva mancha negra que había en el borde de la mesa; pero esta no era lo suficientemente interesante como para distraerlo por más de cinco minutos... No quería ser grosero, ni exagerado, pero la actitud de Kai comenzaba a enfurecerle, y tuvo que morderse la lengua para no atacarlo.

- ¿Puedo tomar su orden? - preguntó una chica alta y bonita al acercarse a la mesa, sonriéndoles, y colocando frente a ellos dos bebidas, servilletas, y un menú.

- Er... No, gracias - dijo Rei sonriendo forzadamente

La chica pareció decepcionada, pero se inclino y se marcho. Rei la miró alejarse, y cuando volteó su mirada a Kai, notó inmediatamente que los ojos oscuros le miraban con... ¿reproche? ¿Enfado?. Fuera lo que fuera, ofendió a Rei.

- ¿Que? - preguntó con violencia - Ahora te dignaras a hablarme, y explicarme lo que te esta pasando, o seguirás ignorándome.

- Si tu no lo sabes, no voy a decírtelo

- ¡¿Como voy a saberlo?!...

- En ese caso no voy a explicártelo.

Rei abrió la boca con una replica lista en la punta de su lengua, pero tuvo que tragársela porque una punzada de raciocinio le hizo darse cuenta de que sus emociones se asemejaban a algo parecido a celos... Y el no podía estar celoso.

- ¿Tendré que adivinarlo? - preguntó controlándose, después de todo, era normal en Kai explotar y después fingir que nada había sucedido. Algo que sucedía muy a menudo con Tyson.

Las cejas de Kai se curvearon imperceptiblemente, y su mirada se intensifico. Tomando como un si aquélla reacción, Rei suspiro y cerro los ojos.

- Ok. Ya entendí... Ahm. Estas enfadado por algo que paso hoy... y que tiene que ver conmigo... pero que no tengo ni idea de que pueda ser - comenzó. La afirmación fue aceptada con Kai tensando su mandíbula. - ¿Me dirás porque, o tendré que averiguarlo también?.

Al no obtener respuesta, Rei escondió su rostro detrás de sus manos, irritado.

- No siempre se puede saber todo, ¿sabes? - aseguro el chino alzando su mirada - Sé que estas enfadado, cualquiera se daría cuenta de eso. Puedo adivinar tus reacciones en determinados casos, ya sabes, enfado, irritación, alegría, cosas asi; pero no puedo saber que sientes, ni que piensas, si no me lo dices. ¿De acuerdo?... No puedes esperar que lo adivine. Si quieres hablar conmigo, mas vale que dejes de ignorarme.

No hubo reacción, lo que provoco que la irritabilidad del chino se intensificara.

- Si no quieres confiar en mí y explicarme que demonios te sucede, bien. No insistere; sería como hablar con una piedra, aunque ella no me miraría tan feo... Y será mejor que quites esa cara que yo no he hecho nada para que estés asi. Si estas enfadado conmigo, dímelo. Si hice algo que te ofendiera, cosa que dudo, será mejor que lo sueltes porque yo no puedo recordar haber hecho algo semejante.

La mirada de Kai se estrecho, pero Rei no vio otra reacción. Algo amargo comenzó a subir por su garganta, al ser ignorado por Kai de esa manera....

- ¿Sabes? - estallo el chino - Tienes el mismo problema que Bryan - había dado en el blanco; los puños de Kai se apretaron, y su boca formo una firme línea. - El terco espera que un milagro le caiga del cielo, porque no es lo suficientemente capaz de ir y enfrentar... ¿Por que me miras asi? - se interrumpió al ver la mirada fiera del chico frente a él.

- ¿Como es que puede gustarte Bryan? - pregunto la controlada voz de Kai. Demasiado controlada para el gusto de Rei, porque se asemejaba demasiado al tono que Kai ocupaba para esconder un enfado de tamaños dimensiónales.

- ¿Que quien me gusta? - preguntó Rei encarcando una ceja

- El tipo intento matarte, y tu solo lo olvidas y aceptas salir con él - continuó hablando Kai sin prestarle atención a la estupefacción del chino. - ¿Como explicas eso?

De haber estado en otra situación, hubiera reído; se habría emocionado de que Kai hubiera hecho una broma. ¿Él y Bryan? era tan probable como que a él le gustara Mariah. Pero en ese momento, y viendo aquélla expresión agria y amarga, sintió una punzada de indignación y enfado.

- ¿Pues adivina que? - comenzó con cierto tono cínico, y una peligrosa mirada acusatoria - Ya que tu no te dignas a explicarme porque estas enfadado, ni porque estas actuando como un bobo, yo no tengo nada que decirte. - se puso de pie de un salto - Y no es asunto tuyo el que me guste o no Bryan; porque yo no me entrometo en tus asuntos... ¿Acaso te he preguntado porque te gusta Tala?. ¿Verdad que no? Asi como tampoco te he preguntado porque ibas a salir con él, porque simplemente confió en ti, y si eso es lo que quieres, tienes mi apoyo... Pero veo que no puedo decir lo mismo de ti.

Y a pasos gigantescos dejo la mesa, salió del local, cruzo la calle y siguió caminando sin detenerse; gruñendo toda la indignación que sentía. Si, le había mentido a Kai, pero en ese momento se había ofendido tanto que sus palabras habían salido mecánicas. Sentía una ira brotar, haciendo a sus entrañas retorcerse; un amargo sabor se había asentado en la boca de su estomago, y sus nudillos ya estaban blancos de la fuerza con la que apretaba sus manos... ¿Como era posible que Kai creyera...? ¿Con Bryan...?... ¡Maldición!

Resoplo largamente, y agito su flequillo con su mano en clara señal de frustración... Y en ese momento de enfado y cólera, culpo a todos: A Tala por ser tan terco en no darse cuenta de lo que sentía; A Bryan por tener ese orgullo de dimensiones descomunales y no decirle al pelirrojo la verdad, meciéndolo en todo este asunto por celos; A Kotaro por haberlo invitado a la abadía donde todas las cosas se complicaron; Al Sr. Dickenson por haberlo dejado ahi... Y principalmente, a Kai.

Si... Kai era el culpable de todo: Se atrevió a irse esa mañana dejándolo con la duda carcomiendo sus nervios, solo porque tenía prisa en salir con Tala. Se enfado con él por quien sabe que cosa y lo saco de la abadía sin explicación alguna. No se atrevió a dirigirle la palabra en todo el camino. Lo ignoro. Y fue capaz de hacerle aquélla pregunta tan idiota, cuando se suponía que él tenía que saber la respuesta mejor que nadie...

Y principalmente lo culpaba por salir con Tala...

Se sintió descompuesto, triste y confundido; permaneció de pie frente a un escaparate sin ver nada realmente, y sin prestarle la mínima atención a la nevada que se acercaba. Era obvio que había llegado al fondo del pozo en el que había caído... ¿Enfadarse con Kai por salir con Tala?. Seguramente tenía que existir una explicación lógica. Lamentablemente esta no parecía querer llegar... Analizando su problema, y viéndolo desde todas las perspectivas, la única palabra con la que se topaba, era algo absurdo, descabellado y sobre todo imposible: "Celos".

Agitó su cabeza para librarse de tan loco pensamiento... Y poco a poco las cosas dentro de la tienda llamaron su atención.

Frente a él se exhibían diferentes objetos relacionados con el torneo de hace unas semanas. Una pequeña sonrisa nostálgica cruzo por su rostro cuando vio la foto donde su equipo celebraba la victoria cargando su trofeo. Existían también imitaciones de sus blade, y peluches de sus bestias BIT, además de fotografías individuales, y en parejas...

Su sonrisa se hizo sincera cuando se encontró con la foto de Tyson y Max. Junto a ella, por el lado derecho, Dragon mostraba unos adorables ojos grandes, mientras que el lado izquierdo tenía a un felpudo Draciel. Tyson mantenía un brazo sobre los hombros de Max, y feliz mostraba el signo de la victoria. Típico del chico japonés.

No muy lejos de ahí se encontró con una foto que le hizo reír internamente... En ella aparecían retratados Tala y Bryan. El pelirrojo con las manos en la cintura, y un seño frío y hostil, mientras Bryan se mantenía cruzado de brazos, conservando aquel semblante fiero y despiadado. Ambos dándose la espalda, luciendo como si no se conocieran... De hecho, Rei pensó que tal vez ambos hacían esfuerzos por ignorarse. Sus ojos se estrecharon en alegría cuando notó a cada lado a sus bestias BIT.

"A Tala le dará un infarto si ve esto" se dijo inconscientemente cuando vio como el poderoso Wolborg tenía un aire más inocente, más curioso, dándole el aspecto de un dulce lobezno. "Y Bryan querrá matar a alguien" añadió cuando vio a Falborg luciendo menos despiadado, ajeno a su naturaleza fiera... Aunque asi se parecían más a sus dueños; tanto Bryan como Tala se mostraban más agresivos y hostiles a como eran en verdad.

Sin embargo, otra cosa fue la que produjo el salto de su corazón. Notó, no sin sorpresa, que junto a ellos existía una foto donde él y Kai aparecían retratados después de que él saliera del hospital. El chico ruso le ayudaba a sostenerse en pie, pues él aun permanecía débil después de su batalla.

Le pareció, aunque descartó muy rápido esa teoría, que Kai sonreía... Pero aceptó que la expresión de su rostro no era la indiferente de siempre.

Una agradable calidez vino a posarse en su corazón cuando se encontró con su bestia BIT. Drigger, el poderoso Tigre blanco expresado en aquel adorable peluche que le hacía ver más como un adorable gatito, permanecía sentado sobre sus cuartos traseros con su cabeza ligeramente ladeada hacía la bestia que permanecía a su lado: Dranzer, el majestuoso fenix que mantenía sus alas extendidas en actitud protectora para con el peluche a su lado; además de que su cabeza estaba inclinada hacía su acompañante. El color rojo armonizaba perfectamente con el blanco...

Suspiro, ya sin el enfado, pero lleno de melancolía y tristeza. Cerro los ojos...

- ¿Quien te ha dicho semejante estupidez? - escupió alguien a su lado, haciendo a Rei saltar del susto.

Y al volverse se encontró con dos ojos oscuros que lo miraban enfadados.

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La practica había sido tensa, una feroz competencia... Y hubiera seguido de no ser porque Kotaro avisó que eso era todo y los envió a ducharse y cambiarse.

Tala se dejo caer en la cama de su habitación después de haberse duchado; con el cabello húmedo dejando caer gotas frías a su pecho, cubierto únicamente con una camiseta. Mientras se ponía sus calcetines y zapatos, Tala sentía un nuevo sentimiento brotar: La tristeza, algo que era absurdo, bobo y demasiado inferior como para que él la experimentara.

Y sin embargo, ahí estaba esa sensación de desasosiego...

Le gustaba pelear con Bryan, le enfadaba cuando este le ganaba, le irritaba que el otro fuera tan ególatra, lo odiaba cuando mostraba su aire de soy-mejor-que-todos, era feliz cuando lo ponía en su lugar... Pero enloquecía cuando ese inútil lo ignoraba; y hasta ahora jamás habían pasado a la siguiente etapa, que era cuando el desconsiderado ese se atrevía a dejarlo sin dirigirle la palabra siquiera.

Tomó su chaqueta y cubrió con ella su cabeza ahogando el grito de su garganta... ¡Bryan!... ¿Había día que dejara de pensar en él?... El ególatra debió haberle contagiado el raro, y mortal virus que en ese mismo momento estaba acabando con sus nervios. ¡Estaba mal! ¡Tenía que estarlo!

Sentía una ansiedad subiendo por su pecho, estaba nervioso, por primera vez en su existencia no supo identificar la sensación que le ahogaba...

- ¿Es divertido eso que haces? - preguntó una voz llegando.

El chico identifico la voz, y tembló. Su corazón se desboco, al sentir la siempre fastidiosa presencia de Bryan rondar la habitación. Era seguro que acaba de regresar de ducharse, pero en ese momento no deseaba verlo, porque no sabía que se encontraría... Respira, se dijo malhumorado, y contrólate. Solo era el patético, ególatra e inútil compañero; nada más, no tenía porque comportarse como un idiota.

- Porque no te mueres - gruñó violentamente, y se sintió mejor al ver que era capaz de hacerle frente.

Bryan sonrió maliciosamente. Se sentía mejor después de una ducha fría, y sus pensamientos estaban más claros. Había huido del pelirrojo porque las palabras de Rei retumbaban en su cabeza sin darle tregua y casi se convenció a si mismo de que la mejor manera de salir de ese embrollo era diciéndole la verdad al rudo Ivanov. Claro, que eso fue antes de que recordara la manía que tenía Tala para reírse de esas cosas y desistió... Ahora podía volver a sus acostumbradas peleas con el pelirrojo, y hacer como si nada hubiera pasado.

- Veo que te sientes mejor - comentó el chico de cabello lavanda, alcanzando su playera y su chaleco - Vuelves a ser el mismo salvaje de siempre.

- Tu siempre ha sido una molestia - Tala sonrió bajo su chaqueta - Pero eso no es de sorprenderse, ¿cierto?

- Oh, siempre tan dulce - ironizo Bryan calzando sus pies.

- Deja el cinismo... A nadie le gusta los chicos cinicos.

- Como si eso te importara.

- Tienes razón. No me importas en lo más mínimo... Y si tengo que repetírtelo un millón de veces lo haré: No me importa nada que tenga que ver contigo, no me importa lo que hagas, ni con quien salgas.

Las palabras, más que una afirmación, parecían un intento inconsciente de convencerse a si mismo, Tala se encontraba en una situación que no entendía, y prefería no conocer.

- Aunque sé a quien debe importarle: - añadió el pelirrojo haciendo una mueca oculto de la vista - A Rei

- ¿Y que tiene que ver Rei en todo esto?.

- ¿No ibas a salir con él?

Bryan no contestó porque acaba de notar la extraña situación: La misma donde el pelirrojo permanecía oculto bajo su chaqueta, sentado en su cama, sin mirarlo siquiera; asi que frunciendo el entrecejo se levanto y se acercó a él.

- ¿Intentas ahogarte? - pregunto levantando la chaqueta de forma que podía ver el rostro de Tala, y su rodilla se clavo en el colchón de la cama, mientras se inclinaba hacia adelante. - ¿O al fin enloqueciste?

- No... Solo aparto de mi vista rostros indeseables - gruñó Tala lentamente intentando jalar su chaqueta para volver a cubrirse, pero la mano que la sostenía no quería soltarla.

- ¿Y debo suponer que soy uno de esos rostros indeseables?

- De hecho, eres el único rostro indeseable de todo el continente - replico el pelirrojo a punto de morderse la lengua. Se hundió más atrás atrapándose en la pared, sus manos comenzaron a jugar con el dobladillo de su pantalon, y sintió su boca secarse. Es cercanía no le estaba gustando, para nada...

- ¿Asi que es mi culpa?

- Como todo en este día - oh-oh su ritmo cardiaco se volvió irregular, se hubiera sonrojado de no ser porque su sangre se había ido a sus pies... Tenía que dejar de verlo, pero ¡Demonios! no podía apartar siquiera la mirada.

- ¿Que significa eso?

Bryan enarcó una ceja, y eso fue suficiente para cortar la respiración del pelirrojo... ¡Estoy muerto! gritó su conciencia cuando algo bajo y subió por su pecho; aquélla rara y extraña enfermedad finalmente lo había alcanzado. Se levantó de un salto, apartando el cuerpo de Bryan al instante... Fue consciente de lo frío del piso porque sus pies parecían demasiado calientes, todo su cuerpo en realidad.

- Que eres culpable de todo lo que ha sucedido hoy - reclamo el pelirrojo paseándose para poder controlarse, sin ver a Bryan, sin prestarle atención.

- ¿Quien lo dice?

- ¡Lo digo yo!

- ¿Y solo por eso debo creer que tienes razón?

- ¡La tengo!... Pero, claro, el niño se hará el inocente.

- ¿De que demonios hablas?... ¡Y deja de pasearte, que me estoy mareando!

- ¡Yo puedo hacer lo que se me de la gana, y si quiero pasearme, voy a pasearme!... Tu culpa, todo es tu culpa. Necio, arrogante, y ególatra.

- Quieres hablar claro porque solamente estas balbuceando...

- Es simple, y si tu pequeño cerebro aun no lo ha entendido, lo haré más simple para ti. - Tala se detuvo y se cruzo de brazos, ya sin razonar, porque su cerebro se encontraba en dilemas mayores: como controlar que su corazón no dejara de latir ante la cercanía del otro ruso - Puedes irte con el gato si eso quieres. ¡Que lo disfrutes!. ¡Nada me importaría menos!

- ¡Gracias! - estallo Bryan, logrando que la mirada azul se fijara en él - Porque es mucho mejor estar con Rei - mala señal, los ojos azules relampaguearon - Al menos él no se comporta como un bastardo caprichoso, arrogante y terco.

- ¡Oh, genial!... Entonces ¡¿Que haces aquí?!. Ve y búscalo. Pero olvídate de que asista a tu entierro; porque cuando Kai te encuentre...

- ¡Estas diciendo estupideces!. Aunque no es de sorprenderse viniendo de ti - vocifero Bryan - Si no te importa, no te afecta.

- ¡Exacto!...

- ¡Perfecto! ¡Entonces quítate de la puerta para que pueda irme! - ciertamente Tala no se veía con intenciones de moverse, y era también claro que los dos ya no sabían lo que estaban diciendo, gritaban por gritarse, acusándose de cosas que no veían al caso. - ¡O yo tendré que quitarte!

- ¡Inténtalo!

No fue muy buena idea retarlo.

Emociones contenidas, celos no aceptados, ira sin enfoque, y una sensación de cosquilleo bastante desconocida, no era muy buenas al mezclarse. Provocaban sensaciones aterradoramente deliciosas, y peligrosas. Mientras permanecían enfrascados en una pelea, donde el contacto de piel con piel era esencial, no notaron como esta comenzaba a despertarse.

Golpe trás golpe, alguno certero y otros no tanto, el ambiente de la habitación comenzó a calmarse. Se detuvieron, y ambas furias comenzaron a extinguirse, como si hubieran necesitado eso desde hacia tiempo para calmar sus impetus. Las blancas manos de Tala permanecían rígidas en la garganta de Bryan, sujetando fuertemente su camisa y mirándolo intensamente. Bryan, por su parte, sostenía los codos de Tala, dispuesto a apartarlos en cuanto fuera necesario, su mirada brillaba de un sentimiento ilegible.

- Necio - siseo Tala deseando desaparecer el revoloteo en su estomago; había algo ahí que no le gustaba.

- Arrogante - contesto Bryan haciendo gala de una impasibilidad que estaba lejos de sentir, pues en ese momento le era más difícil no mostrar lo que sentía.

Y tanto uno como otro se contemplaron de pie.

Tala tenía un feo corte en el labio, mientras que el pómulo de Bryan permanecía rojo como si de un momento a otro fuera a hincharse, por todo lo demás lucían bien. Habían logrado esquivar la mayor parte de los puñetazos, no por nada habían estudiado toda su vida algunas técnicas de defensa, y eran los mejores de la abadía. A excepción de uno que otro moretón oculto en el torso, su aspecto estaba bien.

- Al menos te quite de la puerta - dijo Bryan con una sonrisa de satisfacción, haciendo que Tala reaccionara al sentir el cálido aliento en su rostro.

- Muérete

- Oh, creí que habíamos acordado que el culpable de mi muerte sería Kai.

Su necio compañero le sonrió con una mueca desprovista del cinismo, la arrogancia o la superioridad tan características en él, y Tala trago seco. Su mente voló y él se perdió. Su piel registro con enteros detalles donde habían estado las manos de Bryan, cuando lo sujeto, cuando lo esquivo, e incluso cuando lo golpeo. Y sintió sus dedos punzar al recordar la piel bajo ellos.

- Supongo que esto una tregua - comentó Bryan luchando por controlarse, un movimiento en falso y terminaría en el piso en coma. - Aunque conociéndote, no creo que dure más de cinco minutos.

- Porque no te callas, Bryan - apretó más sus manos.

- Bien... Me iré en cuanto me sueltes.

- ¿Quien ha dicho que te vayas? - gruñó Tala, incapaz ya de saber que era lo que quería en ese momento

- No voy a estar callado si estoy aquí. Quieres silencio, entonces me voy

Lo que Bryan quería era no ceder, y perder sus estribos por aquélla distancia mínima, pues sentía su sangre vibrar por el contacto con la piel del pelirrojo; asi que lo único que le quedaba era marcharse, ahogarse en agua fría y morir con su secreto... Sin embargo el pelirrojo no lo soltó. Sus ojos azules se fijaron en los labios de su compañero y su corazón salto, se detuvo y volvió a correr; fue como si su estomago estuviera hundiéndose, y Tala ya no sabía que hacer. ¿Debería dejarse llevar por la marea, y disfrutar de sus beneficios? ¿O luchar en contra de ella y posiblemente morir a la deriva?.

- Solo quiero que cierres la boca - ordenó Tala con brusquedad, deseando que el chico se callara para poder escuchar sus propios pensamientos, desenmarañarlos, y entender el impulso que se apoderó de su cuerpo.

- Si me lo pides de ese modo, ¿Quien podría negarse? - dijo Bryan haciendo muestra de su cinismo

- Bryan... Por favor, solo por este momento... ¡Cállate!

- Es... - habló Bryan pero inmediatamente sintió un tirón de su ropa, y sus palabras quedaron atrapadas por algo. No por una mano, sino por el tibio y embriagante contacto de unos labios contra los suyos.

El contacto fue brusco, sorpresivo y violento pero fue lo suficientemente intenso como para mandar a su mente a girar, provocando el estremecimiento de su cuerpo. Su sangre se congelo, y sus entrañas desaparecieron. No era lo que habría pensado, pero era mucho más de lo que hubiera imaginado.

Bryan estaba seguro de que el pelirrojo lo había dejado en coma, que ahora mismo estaba soñando, que de uno momento a otro despertaría y se vería en el piso mientras que Ivanov se marchaba... Por todos los cielos, "eso" no podía estar pasando ¡Era lógicamente imposible! ¡Era quimérico!...

Y mientras estos desenfrenados pensamientos cruzaban por la mente del chico Kuznetzov, sus manos se deslizaban velozmente por los brazos del pelirrojo, hasta llegar a sus puños, que permanecían rígidos aferrándose a su ropa, como si su dueño aun no creyera lo que estaba sucediendo. Su lengua se deslizo por su boca, y rozo suavemente los labios de su compañero, impregnándolos de deseo. Lamentablemente, correspondido o no en ese instante, Bryan olvido por completo la pequeña herida que adornaba los dulces labios del pelirrojo, y por ello perdió su paraíso.

Estaba claro que en la cabeza de Tala no había pensamiento alguno; todos habían sido desechados. Su impulso había estado siempre escondido, ignorado, temido y olvidado, pero jamás le había prestado la más mínima atención. Y no fue sino hasta ese día que el impulso apareció con fuerza, gritando a los cuatro vientos algo que él no quería escuchar; y que aun en ese momento prefería evadir, porque no estaba listo para oírlo. Estaba muy bien saboreando algo indescriptible, temblando por algo desconocido, cuando el dolor de su boca lo regreso a la tierra.

Soltó a Bryan de inmediato y retrocedió asustado, aterrado por lo que acababa de hacer... Dos segundos bastaron para que su cerebro procesara la información, y ese fue el mismo tiempo que paso para que diera media vuelta y saliera por la puerta...

¡Dioses! ¡No hizo lo que hizo! ¡Por favor, que su cerebro le estuviera jugando una broma! ¡No acaba de besar a Bryan! ¡No lo había besado!... ¡Demonios!

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A Kai le tomo un minuto entero para procesar las palabras de Rei. Otro minuto para saltar de su silla. Y cerca de cinco para evadir la cuenta. Para cuando estuvo afuera, se maldijo y se recrimino, aun incrédulo de lo que había pasado...

Las palabras de Rei venían, se iban, y traspasaban su corazón como un certero cuchillo. Se interpretaban de dos manera; y las dos se le hacían igual de improbables. La primera, y la mas escalofriante, era que a Rei si le gustaba Bryan. ¿Se lo había dado a enteder, que no?... Y la segunda, y la que hacía hervir su sangre, era que a Rei le gustara Tala. ¿Acaso no podía estar celoso por el pelirrojo engreído?

¡Demonios! Había ofendido a la única persona que lo soportaba sin reclamarle, a la única que le escuchaba... Al gato que quería...

Estaba claro que él no tenía tacto, jamás lo había necesitado; asi que ahora que tenía que usarlo no sabía donde encontrarlo. Rei siempre había logrado entenderlo, pero, incluso él, admitía que no siempre se lograba comprender a las demás personas. No todo se sabe, y bueno, ahora tenía que arreglar su metedura de pata.

Camino aprisa, levantando el cuello de su chaqueta para evitar el roce de la ventisca que comenzaba a desatarse. Cinco minutos después no le fue difícil reconocer el cabello largo y negro, ni tampoco la silueta del chico a quien buscaba.

El verlo de pie tan tranquilo, indiferente a lo que sucedía a su alrededor, hizo que sintiera de nuevo la punzada de celos que venía torturandolo desde esa mañana. Recapitulando todo el monodialogo del gato, la primera cosa que le llegó a la cabeza, fue la violenta pregunta:

- ¿Quien te ha dicho semejante estupidez? - refiriéndose claro a la absurda cuestión de que a él podría gustarle el pretencioso, ególatra e insufrible Ivanov.

Los ojos dorados se volvieron para verle... Y se entrecerraron ligeramente ante la pregunta, como considerando si responderla o no. Notó como revisaba su mirada, y supo que Rei sabía que seguía enfadado. Bueno, tampoco era bueno escondiendo su ira, pero le sorprendió ver que Rei se daba media vuelta, sin decirle nada, y empezaba a caminar.

Instintivamente una mano se cerro sobre la muñeca del gato, y le impidió avanzar.

- ¿Quien te dijo esa basura? - preguntó Kai irritado, y Rei le arranco su brazo, mirándolo con un brillo de indignación.

- No hablare contigo, Kai - replico el chino antes de darse media vuelta y volver a caminar. Si creía que el chico Hiwatari se quedaría parado sin seguirlo, se equivoco enormemente.

- ¿De donde demonios sacaste esa estúpida idea? - atacó de nuevo Kai caminando a su lado, intentando detenerlo.

Un silencio definitivamente tenso. Kai contó mentalmente, algo que jamás había hecho, pues su paciencia se estaba acabando.

- Debes...

- Te lo dije, Kai - cortó Rei tenso, se detuvo y se volvió a mirarlo - No quiero escucharte. No pienso hablarte. Regresare a casa, dormire un poco, y en lo que a mi concierne, esta discusión jamás paso. Tu no dijiste nada idiota, y yo jamás me ofendí por eso.

- ¿Que dije que fuera idiota? - pregunto Kai insultado

- Me sorprende que no te dieras cuenta - bufo Rei - Pero no pienso hablar sobre ello, ni ahora, ni nunca. ¿De acuerdo?

- No, no estoy de acuerdo.

Y antes de que Rei pudiera reaccionar, la mano de Kai se cerró cual acero sobre su muñeca. Haciendo caso omiso de sus protestas, y sus intentos por soltarse, Kai lo arrastro lejos de miradas indiscretas, y de las personas que se habían detenido observando la pequeña discusión.

Tomando un atajo, cruzaron la calle, y recorrieron la zona hasta que llegaron a un parque. El lugar estaba cubierto de nieve, y Rei ahogo un estornudo al sentir el ambiente tan frío. El chico Hiwatari no lo soltó sino hasta que estuvo seguro de que Rei no escaparía, y después volteó a verlo.

- No te iras hasta que me contestes - aseguro Kai mirándolo fijamente. - ¿Que dije que fuera idiota?

Rei refunfuñó un momento antes de decir:

- Fuiste un idiota cuando me preguntaste si me gustaba Bryan. Además de que te comportaste como un verdadero necio al ignorarme, y hacerme averiguar porque estabas enfadado, aun cuando sabes que no soy adivino. No recuerdo haber hecho algo que te molestara.

Kai gruñó algo incomprensible, y camino hasta dejarse caer en una banca cercana. Rei lo siguió, sentándose también.

- No estoy enfadado contigo - farfullo evadiendo la mirada ambarina.

- Oh... Bien... Me alegra saberlo - musito Rei intentando no mirarlo.

Kai apoyó sus codos en sus rodillas, y junto sus manos para que estas no temblaran. Al agachar la cabeza dejo que su cabello cayera sobre su frente, cubriendo sus ojos. Rei, por el contrario, subió ambos pies sobre la banca, cruzandolas en el asiento, para ahorrarle el frío a sus pies; y entrelazo sus manos, jugando con sus pulgares, sobre su regazo. Apoyo la espalda en el asiento, y fue en ese momento que se percató de que se había sentado demasiado cerca de Kai... Sus piernas se rozaban. Enrojeciendo notó que no podría moverse sin alertar a Kai.

Luchando por deshacerse de la sensación cosquillosa y temblorosa, Rei decidió intentar pensar en otra cosa. Y finalmente dijo:

- ¿Y con quien estabas enfadado?

- No importa - contestó el ruso sin moverse de su posición. Y de no haber sido por su excelente oído, era posible que ni siquiera habría escuchado la respuesta.

- Ah...

- ¿De donde sacaste tan descabellada idea? - pregunto de pronto Kai asustandolo

- No sé de lo que me hablas, Kai - aclaró Rei sinceramente

- ¿Quien te dijo que a mi me gusta, o podría gustarme, el antipatico de Ivanov? - siseó Kai irritado

Rei se recrimino al sentir un salto en sus entrañas, y el aligeramiento de su corazón.

- Err... - se aclaro la garganta - Pense que si habías aceptado salir con él... Pues... Es raro en ti, asi que solo pense...

La cabeza de Kai giro levemente, lo suficiente como para mirar a los ojos de Rei. El chino hizo todo lo posible por borrar su estado de nerviosismo, y no retorcerse bajo aquella mirada.

- Pero supongo que me equivoque - finalizó al ver la elocuente mirada del chico de cabello bicolor. Kai asintió ligeramente aturdido, provocando en Rei un alivio desconocido - Aunque si aceptaste la cita de Tala, debio ser por algo ¿no?.

Fue el turno de Kai para evitar retorcerse, ¿Como decirle que había sido por él?.

- ¿Por que con Bryan? - contraatacó - ¿Te gusta el inútil?

- Volvemos con preguntas idiotas - farfullo Rei frunciendo el entrecejo - Por supuesto que no... Con Bryan, nada de nada. No es lo que crees.

Kai alzó ambas cejas, y Rei se retorció un poco.

- Es difícil explicarlo.

- Inténtalo.

- No sé - la mirada de Kai no podía ser más persuasiva - Oh... De acuerdo, pero no te rías.

Kai se enderezo y su espalda volvió a apoyarse en el respaldo, al momento que se disponía a escuchar la historia. Y Rei se la contó: Le habló de los celos de Bryan, la testarudez por no decirle nada a Tala, los posibles sentimientos del pelirrojo, y su papel en semejante embrollo...

- Asi que realmente no íbamos a tener una cita, porque yo no le gusto a él, ni él me gusta a mí, aunque dudo que esto te importe. El punto es que Bryan estaba celoso de que tu salieras con Tala, y no quería quedarse con los brazos cruzados, asi que sin pedirme consejo se lanzó diciendo que íbamos a salir juntos. Hoy había ido a decirle que no pensaba ayudarle, y que la mejor manera de arreglar las cosas era decirle la verdad a Tala; se negó al principio, pero creo que lo convencí un poco... Lamento si arruine tu cita - finalizo, y volteó a mirar a Kai, que permanecía silencioso, y ensimismado.

Lo que menos le importaba a Kai en ese instante era su dichosa cita, estaba claro que él no había protestado ni escandalizado en contra de Ivanov, porque la noticia de que Rei iba a salir con Bryan le había caído como baldazo de agua helada... Y sin embargo, la situación del fastidioso Kuznetzov se asemejaba demasiado a la suya; al menos tenía el consuelo de que él jamás llegaría a comportarse tan estúpidamente, invitando a alguien más a salir.

El problema era que la historia le había dado una nueva perspectiva... Agradable de cierta forma, pero aterradora de solo pensarlo. Libraría a su conciencia de un peso enorme, pero se arriesgaba a perder a un buen amigo. Si se atrevía a decirle la verdad, en el sorprendente caso de que las palabras salieran de su boca sin que temblara como una masa gelatinosa, existían dos posibilidades, y no se atrevía a ir más allá, tratando de imaginar cuales eran.

Sabía lo que sentía... El que quisiera ignorarlo, o desaparecerlo era otra cosa diferente. Después de encelarse por la cita de Rei y Mariah, había aceptado que esos patéticos sentimientos no iban a irse, y que él no podía hacer nada por ignorarlos... El problema consistía en decírselo a Rei...

- ¿Kai? - llamó Rei suavemente asustado del mutismo del otro - ¿Estas bien?... Creo que jamás debí decirte esto, no importa... ¿Sabes? - sonrió aunque con algo de esfuerzo - Aun estas a tiempo para ir por Tala, si aun quieres salir con él.

Esas fueron las palabras que hicieron regresar a Kai.

- Solo en una cosa te equivocaste - murmuro Kai volteando a verlo. Rei tembló.

- ¿Cual? - balbuceó Rei mirando fijamente los ojos oscuros. El calor golpeo sus mejillas con incomodidad, y una oleada cosquillosa se extendió por todo su cuerpo.

- En decir que no me importaba - afirmó susurramente en tono dulce.

Rei lo vio venir, pero ni entonces comprendió que sucedería. Todo, a partir de ese momento, fue lento, eterno; su cuerpo registro cada detalle, ya fuera contacto con piel, o un simple roce; sus ojos grabaron cada sonido, y movimiento.

Los ojos oscuros le miraron intensamente, desapareciendo sus entrañas, acercándose peligrosamente; se entrecerraron ligeramente cuando la distancia fue mínima, pero ni asi perdieron el contacto con las orbes doradas. La punta de la nariz de Kai rozo la suya, y su piel se estremeció.

Y entonces sucedió: Los labios de Kai tocaron su boca.

Los oídos de Rei retumbaron por el palpitar de su propio corazón. El contacto fue cálido, delicioso, desconocido... Rei sintió a sus orejas y cuello hervir, y cerro los ojos incapaz de ver el mundo girando frente a sus ojos.

Más por inercia que por voluntad propia, sus manos dejaron de aferrarse a sus piernas para empujar levemente los hombros del chico que tenía frente a si, y Kai se separo de inmediato. Abrió los ojos pero no enfoco el rostro de Kai, desvió la cabeza, saltó de su asiento, y corrió a prisa sin comprender nada de si mismo...

¿Que era lo que sentía?

 

Continuara...

Wow!... Lo prometido es deuda, les dije que ya volvería con mis fics... Quería dejar los besos hasta el próximo capitulo, pero creí que después de tanto tiempo de no haberlo actualizado hubiera sido malo. Lamento la tardanza, no hay excusa. El siguiente capitulo será el final... Verán es que este capitulo originalmente iban a ser dos, pero modifique ciertas cosas, y lo deje de este largo -el más largo de todos los anteriores- para compensar la tardanza...

Creo que habrá un epilogo... Pero eso se verá dependiendo de como quede el final, además de que estoy pensando en un pequeño anexo, que no quise incluir en la historia, pero que me divertí imaginando, algo asi como un capitulo especial. En fin... Nos vemos en el ultimo capitulo "De emociones y sus consecuencias."... Hasta pronto!