"Espejismos"
Basado en Candy Candy de Igarashi y Mizuki
Terry x Archie

By Claudia

 

 

ADVERTENCIA: yaoi, Lemon. La naturaleza del fic lo hace adecuado solo para adultos con amplio criterio.

 

Era una fría mañana de invierno, la nieve caía ligera pero constante. Un joven elegantemente vestido se disponía a abordar el tren que lo llevaría con los suyos. Un 23 de diciembre como cualquier otro en la estación central de trenes de Londres. A primera vista, el hermoso joven de celestes ojos, y cabellos color miel parecía impasible, ajeno a todo lo que le rodeaba, sumido en sus pensamientos.  

Sin embargo, si alguien se hubiese detenido a mirarlo con cuidado, se habría dado cuenta del tumulto de emociones que sus ojos reflejaban.  La más fuerte de todas era la culpa. Sí, culpa por no extrañar, por no desear, por no amar…

 

- No puede ser Archibald, es casi víspera de Navidad y tú estas lejos de tu mujer –pensaba el joven-.  

- Y ni siquiera la extrañas…

 

El llamado para abordar lo sacó de sus cavilaciones. Con paso decidido abordó el tren con destino a Edimburgo. Allá lo esperaba su familia, su esposa Annie, su tío Albert y ella.  

Ella, la flamante esposa de su tío. Su fantasía de adolescente que de a poco y sin darse cuenta se había convertido en su obsesión de hombre. La dueña de esa mirada esmeralda que lo perseguía en sus sueños. La única que inspiraba en él los deseos prohibidos que ni siquiera su mujer provocaba. Ella… Candy. A la que nunca pudo llamar “su” Candy.  

Con paso decidido, abordó el tren. Silenciosamente maldijo el hecho de que debido a las fechas, el tren iba abarrotado y no había podido conseguir una cabina privada.

 

- Solo espero que no me toque viajar con un parlanchín… -pensó-.

 

A medida que avanzaba por el pasillo, recorría atentamente con la mirada los números de las cabinas de primera clase. Finalmente, encontró la que le correspondía, abrió la puerta y observó que su compañero de viaje se encontraba cómodamente instalado y leyendo el diario.  

Haciendo gala de su esmerada educación y de su buena cuna, Archibald saludó al que sería su compañero de viaje…

 

- Buenos días…

 

Ni en sus peores pesadillas hubiese esperado escuchar la fría voz que le respondió al instante, una voz que le resultó desagradablemente conocida.

 

- Buenos días… Cornwell.

 

Archie se detuvo en seco, esa voz… Levantó lentamente la mirada y se encontró de frente con un frío par de ojos intensamente azules que aparecían detrás de un diario.

 

- Grandchester… -fue todo lo que Archie pudo articular.  

- Vaya, vaya. Que sorpresas da la vida –fue la respuesta que recibió.

 

Archie no respondió inmediatamente. De pronto se dio cuenta, que la cabina estaba totalmente impregnada del aroma de su compañero de viaje. Para su total sorpresa, este hecho lejos de disgustarle, le agradó. El olor era tenue y a la vez muy masculino. Una fragancia con olor a maderas mezclada con el aroma natural que el cuerpo de Terry despedía.

 

- Algunas menos gratas que otras –contestó Archie a la defensiva.

- Ah! Es reconfortante saber que a pesar de que la vida esta llena de cambios, algunas cosas permanecen constantes. –dijo Terry.

- A que te refieres Grandchester?

- Los años pasan, las estaciones cambian, los niños crecen y se vuelven hombres, nosotros envejecemos de a poco y tú me sigues odiando. Esa es una constante en mi vida Cornwell. –dijo Terry con ironía.

- Yo no te odio –dijo Archie precipitadamente, arrepintiéndose en el instante de su exabrupto.

 

Los ojos de Terry reflejaron sorpresa en el instante. Esto si que era inesperado. Desde el primer instante había sido obvio para él que no era del agrado de Archie. Con el tiempo, llegó a pensar que los naturales celos que Archie había sentido hacia el debido a su relación con… ella se habían convertido en odio por haberla hecho sufrir.

 

- He vivido engañado entonces –dijo al fin Terry.

 

Archie no tuvo tiempo de contestar, el movimiento inicial del tren lo obligó a sentarse. Poniéndose cómodo en el asiento, sin atreverse a mirar al hombre que tenía frente a el. Aun confundido por su reacción ante las palabras de Terry, aun sorprendido por su propia respuesta…  

El silencio se volvió pesadamente incomodo para ambos. Terry estaba a punto de concentrarse nuevamente en su diario cuando al fin Archie rompió súbitamente el silencio.

 

- Hubo un tiempo… en el que creí odiarte.  

- Y que te hizo cambiar? –Preguntó Terry con recelo.  

- La vida, el tiempo, la madurez… No lo sé Grandchester. Que importa ya? No somos los mismos que entonces… Hace tiempo dejamos de ser ese par de adolescentes de 15 años enamorados de la misma chica.  

- Y que somos ahora Archie? –Preguntó Terry con ironía.- Un par de hombres de 22 años enamorados de la misma mujer?  

- Sigues siendo un idiota Grandchester –dijo Archie mientras miraba por la ventana.

 

Una extraña sombra de melancolía se posó en la mirada de Terry, sin saber porque, la tristeza lo envolvió de repente y su mente voló al pasado que nunca fue.

 

- Tienes razón Cornwell, sigo siendo un idiota…

 

Tal afirmación, saliendo de los labios de Terry, sorprendió por completo a Archie por lo que volteó a mirarlo al instante.

 

- La sigues amando?  

- Si… no… que importa ya?  

- Tienes razón Grandchester, eso es lo de menos… 

- Como esta?  

- Ella? Feliz. Enamorada. Es inmensamente amada y lo sabe. Y ahora… ya sabes que fue madre?  

- Algo supe –dijo Terry.- Me alegro… 

- Te alegras?  

- Por supuesto…  

- Eres patético Grandchester…  

- Vaya, vaya… Pero que tenemos aquí? Resentido? Celoso acaso? Tsh, Tsh muy mal Cornwell. No es de caballeros…   

- Pero es de hombres con sangre en las venas. Tú que sabes?…  

- Yo que sé? Yo que sé? Déjame pensar…Ah! Si. Yo sé lo que es vivir atado a una mujer que ni siquiera te despierta compasión, mucho menos te atrae. Una débil chantajista que todo lo quiere solucionar haciéndome sentir culpable, en deuda, atado. Yo sé lo que es necesitar desesperadamente sentir el calor de un abrazo de alguien que te ame, que te acepte, que se preocupe por ti y no solo por si mismo. Yo sé lo que es sentirse vacío, lo que es la soledad. Eso es lo que sé…

 

Archie lo miró perplejo. Jamás había imaginado que Terry Grandchester, el famoso actor de Broadway, rodeado siempre de admiradoras, pudiese sentirse solo alguna vez. Siempre imaginó que el éxito profesional y la adoración que le era profesada lo llenaban por completo.

 

- Vaya, por lo visto me he equivocado por completo contigo…  

- Así parece…  

- Pero… yo también sé de todo lo que hablaste. Y más… Tú no tienes que verla en  todas y cada una de las reuniones familiares del brazo de su esposo. Tú no tuviste que entregarla en el altar al hombre que te la robó. Demonios! Tú no tienes que vivir bajo su mismo techo solo porque tu mujer no quiere separarse de ella, sin importar tu opinión, o la tortura de saber que en las noches, a unos metros de tu cama, otro la hace suya…

 

Ahora fue el turno de Terry de sorprenderse. La expresión de Archie le dijo todo.

 

- Maldición –dijo Terry  

- Si Grandchester, maldición…  

- Porque todo tuvo que terminar así?  

- Por ella… A veces siento que la odio –dijo Archie.  

- No tienes porque.  

- Ah no? Déjame pensar… Sabiendo lo que sentía por ella, me pidió que me acercara a Annie.  

- No te obligó.  

- Concedido, no me obligó. Fue mi culpa. Yo y mi maldita debilidad. No pude decirle que no. Tenía la esperanza… 

- Tenías la esperanza?...  

- De que se diera cuenta de mi sacrificio, de lo que estaba dispuesto a hacer por ella. Soy un estúpido, terminé atrapado en un matrimonio sin amor y en una obsesión sin esperanza. Me negué a mi mismo la oportunidad de conocer el amor verdadero, el amor correspondido. Me negué la oportunidad de ser feliz.   

- No te culpo, ni me sorprende. Hice lo mismo, por las mismas razones. Además de un retorcido sentido del honor…  

- No es lo mismo Grandchester. Al menos ella te correspondió, por algún tiempo… Te supiste el dueño de su amor, de sus besos…  

- Solo uno y no es un consuelo en las noches de insomnio. Es peor, después sientes un vacío aun mayor…  

- Era de esperarse…  

- Nunca debí hacerle caso, al diablo el honor. Todo fue un espejismo…  

- Cierto Grandchester, todo fue un espejismo. Una ilusión… 

- Patético eh?

- Pero no solo la odio a ella…

- Albert?

- Mi tío. Siempre antes que todos, siempre adelante… Sabías que la conoció siendo una niña? El es el príncipe de la colina…  

- El?!! Siempre creí que era Anthony. 

- Eran muy parecidos. Era él. Yo la conocí antes que Anthony. Pero él se parecía más al príncipe. Ahí se acabo mi oportunidad. 

- La de todos entonces –dijo Terry pensativo.

- Si, pero yo no me di cuenta a tiempo.

- Como podrías?  

- Oh Dios! Y ahora es muy tarde…

 

Repentinamente, Archie empezó a llorar. Silenciosamente al principio. Poco a poco, los sollozos se hicieron más y más violentos. Momentos después estaba totalmente descontrolado.  

La nieve caía afuera. La tormenta arreciaba adentro. Sin control alguno sobre sus emociones Archie continuó…

 

- Tenía que tenerla conmigo, era lo único en lo que podía pensar. Incluso… Oh! Dios. Me alegré de la muerte de Anthony porque ahora sería mía, solo mía. No me importó que mi hermano también…Luego apareciste tú…

 

A estas alturas, Archie estaba totalmente histérico, sollozando sin control. Terry intentó hacerlo reaccionar con una bofetada pero no funcionó, entonces la idea surgió en su mente. Tenía que sacarlo de ese estado de histeria así que en un arrebato, procedió a besarlo en los labios.  

El contacto de sus bocas tomó a Archie totalmente por sorpresa. La cálida sensación de los labios de Terry sobre los suyos fue inesperadamente placentera. Involuntariamente, sus labios respondieron al beso de Terry y entonces fue el turno del actor de reaccionar sorprendido.  

Antes de que alguno de los dos pudiera hacer algo al respecto, sus cuerpos fueron abruptamente separados por una brusca frenada del tren. Totalmente confundidos, escucharon el anuncio de uno de los empleados:

 

- El camino está bloqueado, el tren se va a desviar al pueblo más cercano…

 

Ninguno de los dos respondió. Lentamente se sentaron en sus respectivos asientos y no emitieron sonido alguno hasta que el tren se detuvo al llegar al pueblo al que fue desviado.  

Terry se puso de pie súbitamente mientras le decía a Archie…

 

- Creo que tendremos que buscar un lugar donde pasar la noche.

 

Archie no respondió. Únicamente se limitó a seguir a Terry en silencio, asintiendo tácitamente.

 

Luego de caminar un poco, llegaron a la única posada del pueblo. Todos los pasajeros del tren trataban de encontrar alojamiento al mismo tiempo por lo que el ambiente era bastante caótico.  

Inicialmente, el posadero le había dicho a Terry que ya no tenía lugar. Sin embargo, al enterarse que él era el duque de Grandchester, el hombre de inmediato y como por arte de magia recordó que aun tenía una habitación disponible.

 

- Espero que no te importe compartir habitación conmigo Cornwell, no había más habitaciones disponibles…  

- No pensé que pensaras compartir la habitación…

- No me conoces entonces…  

- Tienes razón…

 

Terry solo sonrió ante la respuesta de Archie. Enseguida, el posadero los guió hasta la habitación. Era pequeña y nada lujosa. Lo que llamó la atención de Archie fue el hecho de que solo contaba con una cama.

 

- Utilizas muy bien tus dotes de actor –dijo Archie rompiendo el silencio una vez que se encontraron a solas. 

- Por que lo dices?  

- Escuché que utilizaste el título de tu padre para conseguir la habitación.  

- Ah! Ahora me pertenece. Mi padre murió y me lo heredó. 

- Lo siento… -dijo Archie apenado por el comentario. 

- No hay cuidado. Tienes hambre?

- Algo…  

 - Quieres bajar o prefieres comer aquí?

- Podríamos cenar aquí? –Preguntó Archie.  

- Claro. Bajaré a ordenar algo para cenar.

 

Terry salió de la habitación dejando atrás a un Archie confundido. –Porqué le pedí cenar aquí? –Se preguntaba Archie-. Nada tenía sentido. El frío de la tormenta empezó a sentirse más intensamente en la habitación por lo que decidió encender la pequeña chimenea que se encontraba en un rincón de la misma.  

Cuando Terry volvió, seguido por un empleado cargando una charola con comida, encontró a un Archie sumido en sus pensamientos, sentado frente a la hoguera. Los reflejos y las sombras de las llamas danzaban caprichosamente sobre el rostro de Archie. Terry pudo entonces apreciar la delicada belleza de las facciones del muchacho… no, del hombre.

El empleado dejó el servicio sobre la mesa y se retiró silenciosamente después de recibir una generosa propina de parte de Terry.  

Una vez a solas, ambos hombres comieron en silencio. Los dos estaban agotados, por el viaje, por la conversación y por… ambos evitaban pensar en eso.  

Al terminar la cena, ambos permanecieron sentados, uno junto al otro mirando la silenciosa y cálida danza de las llamas. Finalmente, Archie se decidió a romper el silencio y preguntó…

 

- Porqué?  

- Eh? –respondió Terry.  

- Porqué? –preguntó Archie  nuevamente. 

- No lo sé. Fue un impulso… supongo. Estabas fuera de control y no se me ocurrió otra cosa.  

- Pudiste golpearme.  

- Lo hice…  

- Pudiste golpearme más fuerte.  

- Te hubiese dejado marcas…

- Y?

- Sería una lastima…  

- Una lastima?

- Estropear tu rostro… Eres apuesto…

- Que???!!!!   

- Oh! Por Dios Cornwell. No me digas que no eres consciente de tu físico. Tu que vives al pendiente de la moda…

- Nunca pensé que te fijaras en un hombre…  

- Nunca pensé que tuvieras prejuicios…  

- No los tengo…  

- Ni yo… simplemente soy un amante de la belleza y por lo tanto la reconozco cuando la veo.   

- Gra… gracias, supongo. Viniendo de ti, el rompecorazones del San Pablo…  

- Viniendo de  mí que Cornwell?…   

- No me salgas ahora con que no te dabas cuenta de que todas las chicas te perseguían, Grandchester…   

- No me salgas ahora con que lo notabas…

 

Archie no respondió, solo sintió como un furioso rubor aparecía en sus mejillas y no podía explicarse el porque.   

Terry lo notó pero no dijo nada.

 

- Y como está Susana? –preguntó Archie tratando de desviar la conversación.  

- Inválida…  

- Por Dios…  

- Es la verdad… Y por voluntad propia. Se niega a rehabilitarse.  

- Que pena…  

- Efectivamente, que pena…  

- Y, como va su relación?  

- Cuál relación?

- Es tu esposa…  

- Es la duquesa Grandchester, nada más. No es mi esposa y definitivamente no es mi mujer.

 

Archie lo miró sorprendido. No esperaba semejante declaración de parte de Terry.

 

- No necesitas contarme…  

- Es que a veces siento que me asfixio, que voy a explotar… Pero tienes razón, discúlpame. 

- No te preocupes.

 

Sin embargo, la curiosidad se apoderó inexplicablemente de Archie y se atrevió a preguntar…

 

- Pero tienes… quiero decir… con todas tus admiradoras.  

- Amantes? Si, he tenido algunas. Nada que trascienda más de una noche.  

- Y?  

- Y? Sólo queda el vacío. Ellas buscan al actor, a la estrella. No a la persona. Ni siquiera me conocen.  

- Me imagino…  

- Si? Por que?

- Mi mujer no me conoce y dice que me ama… Y sin embargo a veces…  

- A veces?  

- Me gustaría encontrar a alguien que me amara, o por lo menos que me entendiera. Una persona que me diera calor con sus abrazos, ternura con sus besos…  

- Ah! Es irónico…

- Que es irónico Grandchester?  

- Que deseemos lo mismo. Somos parecidos, te das cuenta?  

- Cierto… -Dijo Archie mientras sonreía.

 

Acto seguido, Terry se  levantó y se fue a cambiar, poniéndose su ropa de dormir. Archie lo imitó y al poco tiempo, ambos se encontraban acostados en la cama.  

Terry tuvo que reconocer, que el calor que emitía el cuerpo de Archie era en cierta forma reconfortante. No sentía el mismo frío ni la misma indiferencia que la cercanía de Susana le provocaba.  

Archie mientras tanto, fingía dormir. No podía dejar de pensar en el beso que Terry le había dado, ni en la deliciosa confusión en la que se encontraba. Por una parte, su razón y los principios morales con los que había sido educado le indicaban que el beso era algo totalmente erróneo, que debía dejar de pensar en el y que por supuesto era un acto que no debía repetirse.  

Por otra parte, el cúmulo de sensaciones despertadas por ese breve contacto de sus labios no dejaba de ser confuso y en cierta forma, placentero.

 

- Demasiado tiempo en soledad rodeado de gente –pensaba Archie- eso debe ser.

 

Con esa idea Archie intentaba explicarse a sí mismo el estado de creciente excitación en el que se encontraba.

 

- Al menos se que Terry no espera nada de mi.  No espera que sea el perfecto caballero, no espera un amor incondicional que no soy capaz de sentir, no espera nada…

 

Y sin embargo, la curiosidad fue tomando poco a poco el control de sus emociones. Qué sentiría si Terry me besara otra vez? Repulsión? Asco? Placer?

 

- Y si… y si me atreviera? Y si fuero yo el que… -pensaba Archie-

Muy lentamente, giró su cuerpo para colocarse frente a Terry, que se hallaba acostado junto a el. Lo observó detenidamente, parecía dormir. El mortecino resplandor de las llamas que aun crepitaban en la hoguera iluminaba el rostro de Terry con un vaivén que emulaba una sensual danza.  

Con sigilo, cuidándose de no perturbar el sueño de Terry se acercó aun más. Observando el perfil del hombre junto a él, Archie tuvo que admitir que encontraba a Terry muy atractivo.

 

- Siempre ha sido bien parecido –pensó Archie-  

- Por favor –parecía responderle una voz interior- es hermoso y tú siempre lo has sabido. Nunca quisiste aceptarlo hasta ahora.

 

La atención de Archie se encontraba fija en la tentadora boca de Terry, los finos labios, tan suaves, con un sabor que Archie no podía definir a ciencia cierta pero que resultaba delicioso a su paladar, incluso adictivo. Si, adictivo puesto que en ese preciso instante se moría por volver a probarlos.  

Completamente fuera de control, siguiendo sus impulsos, Archie se decidió y  posó su boca sobre los labios de Terry, acariciándolos delicadamente, sin atreverse a posar propiamente un beso sobre ellos.  

Inicialmente, Terry parecía continuar dormido, totalmente  ajeno a la caricia de Archie. Este último estaba en cierta forma aliviado de que Terry no hubiese despertado.  

Archie rompió el contacto entre sus bocas y se disponía a sumirse nuevamente en sus pensamientos cuando unos labios húmedos y demandantes lo tomaron por sorpresa con un beso que inicialmente estaba cargado de ternura y que de a poco fue tornándose más y más apasionado.  

Las defensas de Archie cayeron y permitiendo el libre acceso de la lengua de Terry a su boca. Terry por su parte, inicio la exploración de la boca de Archie con inusitada impaciencia.  

Cuando ambos tuvieron que separarse por falta de aire, Terry rompió el silencio…

- Porqué?

 

Archie no respondía…

 

- Dime…  

- No lo sé… curiosidad tal vez.  

- Alguna vez has estado con un hombre? –preguntó Terry.  

- Nunca! –respondió Archie exaltado. Y tu?  

- Tampoco, aunque tengo varios amigos que…  

- Ah entiendo…  

- Te interesaría?  

- Tus amigos? No muchas gracias…  

- No, no mis amigos. Te interesaría… estar conmigo?

 

Archie se quedó mudo. Terry Grandchester, el duque de Grandchester le estaba proponiendo lo impensable.

 

- Por Dios Archie, recuerda respirar y cierra la boca. No me mires así.  Cuando estábamos en el tren y yo… bueno tú sabes… me sentí extraño. Realmente fue una sensación muy placentera y yo… no he estado con nadie por algún tiempo. Podría decirse que me siento solo y… me gustaría experimentar. Además… mejor olvídalo. Discúlpame por pensarlo siquiera.  

- Espera… Yo también me siento solo. Y… también fue placentero para mí. Yo... si tu quieres… no se muy bien como… ah!! Yo... a mi… también me gustaría experimentar.

 

Ante esa respuesta, Terry sonrió. Y Archie se ruborizó hasta la raíz del pelo.  

Terry entontes decidió tomar la iniciativa, acercándose lentamente volvió a tomar por asalto la boca de Archie, cada vez mas apasionado y demandante. Un gemido casi imperceptible emitido por Archie, le provocó un placentero escalofrió que le recorrió la piel.  

En ese momento, reconoció que se encontraba totalmente excitado. Un ligero roce de las caderas de Archie en su erección le produjo una oleada de placer que hacia tiempo mucho no sentía.  

Encendido por los gemidos de Archie, Terry  decidió iniciar la exploración del cuerpo de Archie. Empezó besando el delicado cuello joven, encendiendo aun más la sangre de Archie.  

Con prisa y sin cuidado, desabrochó los botones de la camisola del pijama de Archie dejando su torso desnudo. Admirando por un momento la delicada y al mismo tiempo masculina figura de Archie. Este último hizo lo propio despojando  Terry de su camisola.  

Descendiendo lentamente, Terry se apoderó de  las tetillas de Archie, besándolas y acariciándolas lentamente. Archie se sentía transportado a otra dimensión.  Las sensaciones eran demasiado intensas, demasiado placenteras.  

La lengua de Terry dibujaba invisibles formas sobre la piel de Archie en su paso hacia la erección del joven. Cuando finalmente llegó a su objetivo, despojó apresuradamente a Archie del resto de su ropa y tomando el miembro  completamente con su boca comenzó a acariciarlo, lentamente al principio, produciendo una oleada de sensaciones totalmente desconocidas hasta ese instante para Archie.  

Conforme Terry aumentaba el ritmo de las caricias, Archie perdía cada vez más el control. Hasta que finalmente, no pudiendo contenerse mas descargó toda su simiente en la boca de Terry, quien la recibió por completo degustando por primera vez el sabor de su nuevo amante.  

Los gemidos de placer de Archie sonaban lejanos en los oídos de Terry. No fue hasta que Archie gritó su nombre al momento de alcanzar la cumbre del placer, que Terry se dio cuenta de la magnitud del placer que sentía al complacer a Archie.

 

- Eso fue…  

- Increíble –completó Terry.  

- Nunca pensé que…  

- Fuera tan intenso. Yo tampoco Archie. Quieres… continuar la exploración? –preguntó Terry dudoso.  

- Por supuesto… estoy en deuda contigo… por todo lo que me has hecho sentir y… yo no soy alguien que no pague sus deudas. –dijo Archie con una sonrisa en su boca.

 

Terry sonrió. Se levantó a buscar algo en su maleta y regresó con un pequeño frasco de crema. Untó un poco en sus dedos, y mientras besaba apasionadamente a Archie, introdujo uno de sus dedos en la entrada del joven…

 

- Ouch! Eso duele…

- Lo siento… Si quieres podemos…

- No. Continúa…

- Dime si te lastimo…

- Está bien.

 

Sintiendo que Archie se estaba relajando lo suficiente, Terry introdujo un segundo dedo en el joven. Esta vez, uno de sus dedos rozó ligeramente el punto más placentero para Archie, enviando al mismo al borde del éxtasis.  

Cuando Terry retiró sus dedos de Archie este le dijo…

 

- No! Por favor…  

- Paciencia –respondió Terry mientras cubría su erección con un poco de crema.

 

Colocándose frente a el, para no perder detalle, Terry separó con delicadeza las piernas de Archie y se fue introduciendo poco a poco en el cuerpo de su amante.  

Las primeras sensaciones fueron sumamente dolorosas para Archie,  Terry  esperó pacientemente a que el dolor inicial pasara y empezó a moverse lentamente dentro del cuerpo del joven. El dolor inicial desapareció y fue súbitamente sustituido por un intenso placer, un torrente de sensaciones que envolvían a ambos, transportándolos a una dimensión totalmente ajena a la realidad.  

Terry no pudo evitar decir el nombre de su amante en medio de la pasión…

 

- Oh! Archie  

- Terry!  

- Por Dios, ah!  

- Terry!

 

Sintiendo que no tardaría mucho en alcanzar el éxtasis, Terry tomó  el miembro de Archie con su mano y comenzó a acariciarlo. Archie creyó que sus sentidos lo engañaban, nunca había sentido tanto placer en su vida.  

Finalmente Terry dijo:

 

- Oh! Archie! Voy a terminar!  

- Yo también!

 

Y al unísono, ambos alcanzaron el Nirvana.  

Terry tomó a Archie entre sus brazos y le dio un beso en la frente mientras le decía…

 

- Fue… fantástico.  

- Lo sé…  

- Yo… me gustaría…  

- Repetirlo?  

- Si…  

- A mi también… Aun falta mucho por explorar. Pero cómo podríamos vernos?  

- Creo que necesitaré un asesor para cuidar mis intereses. Interesado en el puesto Sr. Cornwell?  

- A su servicio señor duque. –dijo Archie con una sonrisa en el rostro.  

- Creo que podría acostumbrarme a esto… a ti.  

- Yo también, solo espero que no sea un espejismo.  

- Tócame, parezco un espejismo?  

- No, definitivamente no. –dijo Archie sonriendo.

 

FIN

 

Notas: Ok finalmente lo termine. Mi primer fic yaoi. Sean benévolos y háganme saber que les pareció.  

Comentarios, opiniones, sugerencias y críticas por favor diríjanlas al correo biancasordellini@yahoo.com