"ASk FoR AnSwERS "
Basado en Digimon (todos)
By Neu

 

Disclaimer: Absolutamente nada mío.

 

 

CÁPITULO UNO: CONFLICTO DE SENTIMIENTOS

 

Un sonido le llegaba a los oídos insistentemente, tratando de traerlo de vuelta al mundo real.
Abrió los ojos lentamente y manoteó con furia al pobre despertador que le indicaba que eran las 7:00 AM en punto y que obligatoriamente tenía abandonar su sueño.
Dando un breve bostezo se levantó pesadamente de su cama dirigiéndose al baño. Se duchó, se cambió y se peinó casi en tiempo récord.

Cuando vio su reloj se dio cuenta de que eran 7:20.

Hizo un gesto despreocupado, ya estaba listo y no había peligro de llegar tarde a su cita.
Su cara se contrajo en una expresión de fastidio *¿Qué diablos estoy pensando? sólo es un estúpido encuentro de estudio* Con este pensamiento latente salió de su habitación.
Recorrió pronto el largo corredor lleno de habitaciones, bajó las escaleras a paso lento y llegó al comedor. Este estaba casi vacío.

 

La primera persona que vio fue aun chico de segundo año, con cabellos negros y una pañoleta de color azul. Y según sabía esa sólo era una de las cosas en la que se había salido con la suya, imponiéndose incluso al director.
Ese muchacho había llamado mucho su atención desde el inicio de clases, hacía sólo unos cuantos meses atrás. Y justo desde la primera semana escolar se enteró de que tenía un hermano que estaba en su año y en la misma sección. Tras algunos encuentros ‘casuales’ y conversaciones en los corredores se podría decir que se hizo amigo del hermano mayor y gracias a él pudo conocer también un poco al menor.

Era cierto que ambos eran muy parecidos físicamente, pero ahí se quedaba el parecido porque en el carácter tenían diferencias abismales, pero ambos eran igual de atractivos.
Se asustó de sus propios pensamientos *¿¡QUÉ!? ¿Atractivos? sigo con eso... u_û*
Esos pensamientos eran tan recurrentes cuando estaba con alguno de los hermanos Minamoto o con cierto rubio, que hasta ya se había acostumbrado a ellos, pero nunca podía evitar sorprenderse cuando se encontraba pensando en ellos inconscientemente.

En sus inicios, estos pensamientos, le habían atemorizado. E incluso había hablado con su madre sobre ellos, pero ella lo tranquilizó diciéndole que era “relativamente normal” en muchacho de 18 años... sin embargo, debían quedar sólo en eso: pensamientos y que nunca debía hacerles mucho caso...

Estuvo tentado de ir hasta donde estaba sentado e iniciar una conversación pero él chico se paró y salió rápidamente del comedor. Tai se encogió de hombros y siguió caminando hasta que una familiar cabeza rubia, que estaba en una de las mesas del lado izquierdo, le captó su atención y se dirigió hacia ella.

"Buenos días Yama-chan" dijo sonriendo, tratando de llamar la atención de su amigo, pero él no se dio por aludido. Estuvo repitiendo varias veces su nombre hasta que un tercer intento alzó la voz notablemente, logrando por fin que unos bonitos ojos azules notaran su presencia.

"Ah hola" Tai se extrañó por la completa distracción y recién se fijó en una papel que tenía su compañero en la mano.

"¿Y qué es eso?"

"Una nota" respondió Yamatto en tono bajo tratando de restarle importancia. "¿No es temprano para qué estés merodeando el comedor?" volteó a verlo.

"¡HEY!" reclamó el moreno por la indirecta. Luego sonrió tranquilo y jalando una silla se sentó a un lado del rubio. "Pues en sí tienes razón, pero quedé en encontrarme con Sora en -miró su reloj, 7:26- exactamente 14 minutos y para variar, no quería llegar tarde” con este comentario logró que su compañero sonriera; Tai puso los codos en la mesa para luego apoyarse en ellos. “Oye Matt sé un buen amigo y enséñame la nota"

Al rubio se le quitó la sonrisa y le miró desconfiado. Suponía que el contenido de la carta le dolería a Taichi y no quería hacerlo sufrir; si bien era cierto que en algún momento se enteraría pero decidió que no iba a ser por él.
Iba a negar la petición con alguna tonta explicación cuando unos chicos que pasaban discutiendo, llamó su atención porque creyó reconocer la voz de uno de ellos. No pudo resistirse la curiosidad y disimuladamente volteó hacia ellos, dejando a un lado el papel.
Tai aumentó su sonrisa y sin que Yama se diera cuenta, tomó la nota y la abrió... Realmente no creía que pudiese ser algo importante, pero que su amigo estuviera un poco extraño debía de ser por algo.
Los chicos que estaban discutiendo ya se habían alejado considerablemente pero aún llegaban a Matt las palabras de ambos.


"¡¡Acepta!!" dijo por tercera vez un chico de cabellos negros que le llegaban hasta los hombros.

"Mhmnm... esta bien" respondió con aire solemne su acompañante. "Pero con sólo una condición: sea cual sea el ganador tiene que comprobar lo que dice"

"De acuerdo" soltó después de ciertos minutos en silencio reconociendo que su amigo tenía razón, así iba hacer más divertido. "Y anda pensando como me vas a pagar porque sabes que la victoria está de mi lado"

"Veremos. ¡Pero no vale usar que seas hermano de Kouji!"

"Esta bien, esta bien. Con tal que me pagues JP" sonrió el chico sentándose unas mesas más allá de su hermano.

 

Matt los había seguido con la vista pero la giró casi de inmediato cuando recibió una mirada extraña del chico que había reconocido.
Se había quedado sin entender ni una palabra y pensó que bien merecido se lo tenía por andar escuchando conversaciones ajenas... aunque valía la pena espiar a ese muchacho.
Volteó hacia donde Tai estaba sentado, extrañado por su silencio. Un sentimiento raro le invadió cuando vio el susodicho papel entre sus manos, sin embargo, ya nada podía hacer. Taichi se enteraría.

"¿Sora?" murmuró Tai después de unos cuantos minutos en silencio, bajando la carta. "¡Vaya! me sorprende que recién te la mande ahora" el rubio le miró sin entender. "Dime, ¿que le vas a decir?" Yama no respondió.


Está reacción no la había esperado de su amigo, estaba demasiado tranquilo ¿no era qué le gustaba Sora?
Tai se sentía confundido. Sí que le había molestado esa insinuante carta escrita hacia su mejor amigo por la que consideraba su novia aún no oficial. Pero por alguna razón no quería exteriorizar ese sentimiento, no tenía esa necesidad. Se sentía en paz consigo mismo... algo así como aliviado.


"Ya pues Yama-chan, ¡¡dime qué vas hacer!!"

"Ir" respondió Matt, tratando de ocultar la persistente sorpresa.

A Tai se le incrustó un pequeño malestar en alguna parte de su estómago, una sensación que no conocía... ¿celos?. ¿Pero por quién? ¿Por Sora o por Matt? *Creo que voy a ir hablar con mi mamá otra vez. ¿Cómo puede ser que dude? TIENE que ser por Sora ni que Matt me gustara... ¿no?*

"Ah ya veo" Tai se paró para comprar algo de desayuno y para huir de esa 'cita' de estudio con la que había quedado con Sora. "Matt, si vez a Sora, le dices que ya no necesito su ayuda" agregó mientras se iba. El rubio asintió.
 

Aún le parecía extraña la actitud de Tai, pero no podía evitar que las últimas frases de la pequeña carta rondaran su cabeza.

<Sé que te puede parecer extraño recibir esta nota, pero me obligan a escribirla sentimientos contra los que he tratado de luchar demasiado tiempo.  Por favor ven esta noche a la biblioteca, a las 8:00. Sora Takenouchi>

Ahora tenía que pensar muy bien lo que le iba a contestar a Sora, la mejor manera de decirle lo que sentía.

 

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"¿Cómo te fue?" preguntó viendo la expresión abatida en el rostro de su amiga.

"M-A-L" dijo ella bajando la vista al suelo.

"¡Pero Kary-chan! te dije que tenías repaso tres veces ayer"

"Lo sé, pero no pude estudiar -__-... ¿Cómo te fue a ti en tu clase?" dijo sentándose en una de las mesas, con la bandeja de comida que había comprado porque estaban en su descanso para almorzar.

"Tranquilamente" sonrió la chica extraños cabellos rosados, sentándose al igual que Hikary, pero con dos bandejas (xD). Siguieron su conversación con cosas triviales hasta que al rato se les acercó un chico rubio de segundo año 'B'.

"Hola Kary, Yolei. ¿Han visto a Ken? quedamos en encontrarnos aquí hace unos 10 minutos. Tenemos que hacer un trabajo para Biología"

"No TK" respondieron ambas al mismo tiempo.

"Supongo que se habrá sumergido otra vez en su computadora. Creo que tenía un trabajo para el consejo" añadió la chica de cabellos rosas, para inmediatamente después volver a devorar su 'ligero' almuerzo

"Ah esta bien. Ya después lo busco" dijo el rubio sentándose a la izquierda de Kary. "¿Y cómo te fue en tu escrito de hoy?" preguntó mientras se tomaba un poco del jugo de su amiga. Kary suspiró y puso una expresión medio abatida.

"No creo que saque más de 5 y eso que con suerte" (+)

"¡¿Tan mal?!" no pudo evitar decir TK, pero luego sonrió cuando Kary le miró con ojos asesinos. "No te preocupes, bajarán un poco tus notas, pero no creo que nada más pase" Hikary miró fijamente las orbes azules de Takeru. Había otra cosa que le deprimía aún más que un estúpido repaso. Devolvió la sonrisa. "Bueno, nos vemos luego, tengo que buscar a Ken y sólo queda 1/4 de hora de descanso" levantó la mano en forma de despido y después se alejó. 

"¿No le has dicho nada?" preguntó Yolei saliendo de su ensueño por la comida.

"No, aún no puedo"

"Ay Kary" suspiró la muchacha. "¿Ese chico no es lindo?" preguntó poco después, señalando con la vista a un lindo muchacho de cabellos negros que comía solo a unas cuantas esas de ellas. Hikary apenas levantó la vista, Yolei no había logrado distraer sus pensamientos, "Jejeje es que me recuerda a Ken" Kary sonrió entendiendo un poco de las intenciones de su amiga. No valía la pena estar así de triste.

Puso una de sus mejores sonrisas y respondió.


"Tienes razón se parece a Ken. Es un chico de mi curso, su nombre es Kouji Minamoto"

"Ah, así que es de 2 'A'... creo que su nombre me es conocido"

"Sip es conocido. Suele meterse en muchos problemas, sin embargo, obtiene altas calificaciones y es buen deportista, aunque bastante insociable. Pero su hermano es una adoración, él está en 3 'B' con mi hermano, su nombre es Kouichi ^_^, ¿lo has visto?"

“¡¡Así!! Conozco a Kouichi...” dijo Yolei sonrió, al final si había logrado su cometido.

 

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Le fastidiaba que lo tomaran siempre como el niño responsable al que le podían confiar las cosas. Ese trabajo para el consejo le había tomado la mayor parte de la noche y recién ahora estaba cerca de finalizarlo. El descanso estaba pronto a terminar, por lo que no podía terminarlo en ese rato. Suspiró, ya nada podía hacer, sólo acabarlo en la hora de la cena.
Justo cuando terminaba de salvar lo que ya tenía del trabajo escuchó unos leves toque en la puerta. Sin perder tiempo se dirigió hacia ella. Era Takeru.

No le prestó mucha atención, pero dejó la puerta abierta y otra vez se enfrascó en su laptop fingiendo que aún tenía algún trabajo abierto.
TK no dijo nada por unos instantes, sólo entró y cerró la puerta.


"El trabajo--"

"Ya lo hice" cortó bruscamente Ken. El rubio hizo un gesto de fastidio.

"¿Por qué?" reclamó sorprendiendo al chico de cabellos y ojos azules que de inmediato dejó lo que estaba haciendo y volteó hacia Takeru. Sus miradas se encontraron.

"Porque pensé que no querías hacerlo conmigo y además..." trató de explicarse. TK desvió la mirada, caminó hacia la única ventana del lugar y se apoyó en ella, haciendo que parara su explicación. "¡¿Acaso me equivoqué?!" preguntó suavemente Ken pero denotando su voz con un leve tono crispado.


TK no dijo nada y ambos se sumergieron en un profundo silencio. El rubio mirando el parque al que la ventana daba y el peliazul mirándolo a él.
Necesitaban sinceridad, aunque fuera esa aplastante que te deja sin ganas de seguir. De repente el rubio comenzó ha hablar aún sin mirarlo.

"Tal vez. Las cosas que sucedieron creo que deberíamos enterrarlas en el pasado y..." continuó dejando salir las palabras pausadamente pero Ken dejó de oírlo, sólo veía su perfil.
 

Sentía como se formaba algo en su interior que aumentaba a cada palabra dicha por el rubio y no escuchada por él.
Sin meditarlo se acercó a él y comenzó a acariciarle la mejilla.

TK se calló de inmediato estremecido. Le causaba una sensación casi infecciosa esa pequeña muestra de ¿cariño?. Cerró levemente los ojos, relajándose.
Pasaron unos largos minutos así: en silencio, entregados y concentrados a esa tierno roce. Ya sin pensar en el después o en el antes. Ambos corazones palpitando juntos como no lo hacían  hace ya largo tiempo.

Un sonido molesto comenzó a retumbar por todos lados... ambos cayeron abruptamente a la realidad.  Ken se separó bruscamente con el sonido del timbre llamando de nuevo a clases.   Sin mediar palabras ambos salieron de la habitación y se fueron por caminos diferentes, quizá hacia las clases... 

*Siempre se repite esto, como un mareante efecto Déjà vu. Estoy harto, simplemente cansado*

 

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Caminaba distraídamente hacia la salida de la escuela, pasando por las aulas vacías.
A cada paso que daba escuchaba su eco y sólo algunas luces estaban encendidas. En resumen, medio tétrico se veía el lugar que sólo unas horas atrás rebalsaba de alumnos.
Takuya sabía que la soledad del lugar se debía a que la mayoría de los estudiantes ya habían salido de la escuela para divertirse, pero sólo moderadamente y teniendo que estar de vuelta a las 10:00 PM, ya que a esa hora cerraban las puertas y no era nada agradable encontrarse afuera... lo sabía por experiencia.

Hacía ya tiempo que habían terminado las pesadas clases de ese día y curiosamente todas habían pasado sin que le llamaran la atención o le suspendiera, algo realmente raro. 
Consultó su reloj y se dio cuenta de que ya estaba retrasado para ir a encontrarse con sus amigos. Apuró el paso hasta que algo hizo que se detuviera: un delicioso sonido de un piano que se dejaba escuchar en la clase por la que estaba pasando. Intuyó que era el salón de música.

No era muy fanático de la música clásica pero esta le llamaba mucho la atención. Eran unas notas muy solitarias y lentas; como el caer de finas gotas de agua o como el latido de un corazón de cristal; un compás muy triste y embriagante.
Lentamente empujó la puerta del salón y se apoyó en el marco de la puerta para escuchar más libremente la música. La persona que tocaba estaba en la parte central del salón y no pareció darse cuenta de su presencia.

Se entretuvo unos minutos escuchando y mirando el perfil del chico que tocaba. Él tenía los ojos cerrados poniendo toda su atención a las notas que sus dedos dejaban fluir. Su cabello era de tono azul y lo llevaba corto; tenía la piel de un color muy peculiar.
Realmente le extrañaba, llevaba el uniforme negro con franjas rojas del colegio y hasta parecía estar en su mismo curso pero nunca antes lo había visto.
 

"¿Te gustó?" una suave voz le interrumpió. Se había perdido tanto entre la música y sus pensamientos, que no se fijó cuando paró de tocar. Sonrió antes de responder.

"Sí y mucho" su sonrisa se amplió, el chico no respondió. Puso las manos detrás su cabeza. "Nunca antes te había visto por aquí"

"Es que soy nuevo... un alumno de intercambio" respondió levantándose y se acercándose a la puerta.

"Ah ya veo" el chico pasó a su lado, con la clara intención de cortar la conversación e irse. "Espera" se detuvo y volteó hacia él. "Soy Takuya Kambara" dijo estirando la mano.

"Lee Wong" estrechó la mano que le ofrecía.

"Un gusto. Como las clases ya terminaron, ¿quieres ir a tomar algo con unos amigos?" ofreció amablemente.

Lee negó suavemente con la cabeza y luego se perdió en el camino hacia los dormitorios

 

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"Sí, lo entiendo" respondió la chica en tono triste. Yama respiró por fin medio aliviado. Una parte suya temía que Sora se le tirase en los brazos y le montara una escena, como ya había sucedido otras veces con otras chicas a las que rechazaba.
Pero ella había escuchado su respuesta con tristeza en el rostro, nada más.


"De veras lo siento Sora" murmuró el rubio.

"Es por Tai, ¿cierto?" preguntó la chica después de unos cuantos minutos en silencio.

En la mesa de enfrente se escuchó a una persona toser disimuladamente, como si algo le hubiese sorprendido y hecho ahogarse con lo que estaba tomando.
Ni Sora ni Matt le prestaron mucha atención. 

En la cabecita rubia se formaban varias preguntas y respuestas. ¿Por Tai? ¿Acaso Sora insinuaba que le rechazaba porque sentía algo por Tai? a Yamatto se le vino el mundo encima. Lo hubiera negado de inmediato si estuviera seguro de que no tenía razón. Sin embargo, de sus labios no salió ni una palabra, y Sora lo tomó como una confirmación de lo que pensaba. "Entiendo, realmente eres un muy buen amigo" Matt le miró confundido, ahora no entendía. Sora continuó. "Pero no creo que el gusto que siente por mí dure mucho" algo se encendió en el cerebro de Yama, ahora sí captaba que era lo que Sora pensaba. Tal vez sería lo mejor que siguiese pensando eso: que sólo la rechazaba porque temía perder la amistad de Taichi.

Estuvieron en silencio unos cuantos minutos hasta que Sora diciendo ‘Me tengo que ir’ se fue a paso ligero, alejándose pronto de la cafetería.

 
El rubio suspiró y se quedó mirando fijamente la acera llena de personas que iban y venían, hasta que se aburrió y pidió un café.
Mientras esperaba notó en una mesa cercana unos cabellos marrones desordenados tratados casi inútilmente de ser ocultados por una gorra. Esa cabeza se le hacía familiar. Su ceño se frunció, no podía ser él ¿o sí?
Para no quedarse con la curiosidad se levantó de su mesa y sin preámbulo se sentó en la otra y no hizo más que confirmarse sobre quien se trataba.
 

"¿Tai?"

"Yama-chan, no te enojes. Realmente no era mi intención espiar, pero estaba por aquí y los vi y..."

"Ya no importa" sonrió Matt, apoyando sus codos en la mesa. "Hazme el favor de quitarte esa gorra" añadió después con burla al observar como los cabellos marrones de su amigo aún luchaban por salir. Tai se quitó la gorra en tono molesto fingido porque sus ojos sonreían juguetonamente.

"¿No era que se iban a encontrar en la biblioteca?" preguntó tratando de llevar la conversación a cosas más interesantes: saber porque Matt había rechazado a Sora. *¿Interesantes? ay Dios, mañana pido permiso para ir a verla... estoy pensando demasiado en Matt* pensó Tai, medio preocupado.

"Bueno sí, pero después decidimos venir porque había mucha gente allá curioseando" contestó el rubio poco después de agradecer el café que le había traído una mesera.

"Entiendo" Taichi no sabía como abordar el tema.

"¿Tú fuiste el que casi se ahoga cuando Sora preguntó que sí era por ti?" se quedó unos segundos en silencio, eso realmente no figuraba en lo que quería conversar.

Sonrió de manera inocente.


"Nop" respondió aún con la sonrisa en sus labios y negando suavemente con la cabeza. "Yo estuve tranquilito aquí todo el tiempo, sólo escuchando xD" Matt levantó una ceja en forma de duda. "De veras"

"Sí sí, te creo. A mi sí me tomó por sorpresa que Sora te mencionara" Tai miró atentamente las bonitas facciones de su amigo, esperando que continuase. Ahora sí iban por donde él quería. Yama siguió hablando con sinceridad. "En algún momento pensé que decía eso porque creía que me gustabas"

"Pero no es verdad, ¿cierto?" preguntó Tai, como quien no quiere la cosa, mirando fijamente a unas personas que habían entrado en la cafetería haciendo ruido; una de esas personas se dirigían hacia ellos. Había querido ponerle un tono de burla pero le había salido en tono serio.

Yamatto se quedó en un silencio torturante. Estaba confundido, no sabía bien que pensar de esta pregunta. Todo un vorágine de pensamientos y sentimientos no aclarados luchaban en su cabeza.
Se hundieron en un tranquilidad desagradable unos breves minutos. Sin embargo, fue interrumpido por el mismo chico que Taichi había visto acércaseles.


"Buenos noches" dijo inclinando levemente la cabeza a ambos chicos. "Yagami-san, ¿le puedo pedir un favor?" Tai asintió. Ciertamente le molestaba la interrupción, pero internamente agradecía que hubiese ocurrido porque había nacido en él cierto temor hacia la respuesta de Matt. "Necesito ayuda con..." el chico paró incómodo por la presencia del rubio. "¿Podemos hablar en privado, por favor?"

"Matt, ¿te molesta si--"

"No... es más, ya me iba" dejó un poco de efectivo en la mesa y luego se alejó a pasos rápidos.

"¿Qué era lo que querías?"

"Yo..."

 

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La noche era fría y el cielo apenas tenía unas cuantas estrellas; su principal atracción era la minúscula luna llena que se veía a los lejos. Blanca rojiza y a pesar de verse pequeña, era imponente.
Desvió la mirada de la luna y la dirigió hacia la persona que estaba a su lado.


"¿Estás bien?" preguntó suavemente.


Notó plasmado en los ojos de su acompañante, un gesto fantasmal, ese que causa la mezcla de tristeza y fastidio. Sabía que a su hermano le había dolido, de cierta forma, terminar con esa loca chiquilla de tercer año. Y eso que sólo había sucedido por su estúpida premisa de no estar con una chica por más de tres meses.


"Sí" musitó Kouichi, pero a los pocos segundos volteó hacia su derecha y sonrío. "¿Qué hora es?" ahora su voz sonaba normal, casi libre del estado anterior.

"Son las 9:15" contestó viendo su reloj. "Aún tenemos 45 minutos"

Kouichi se quedó en silencio, mirando fijamente el césped húmedo sobre el que estaban sentados.

"¿Por qué mejor no vamos de una vez a la escuela?" preguntó casi dudando después de otros largos minutos en silencio. Su hermano no le dio una respuesta pero unos fríos dedos se posaron en su mano.

"¿Kouichi?" murmuró justo antes de que su hermano volteara hacia él y sus labios fríos se pegaran a los suyos. Un simple roce inesperado. Contacto profundo de miradas azules.

Los ojos de Kouji se abrieron de sobremanera desconcertados. No entendía, ¿por qué Kouichi había hecho eso ahora?

Pero no hizo nada, no se separó, sólo dejó la simple caricia intacta. El casto contacto duró poco porque Kouichi se separó rápidamente después de corto tiempo.

"Lo siento" dijo simplemente a modo disculpa.

Sus facciones se mostraron normales e inocentes, sin embargo, en sus ojos bailaba la sensación de picardía y un deseo mal contenido. Los sentimientos de hacía unos pocos minutos no habían dejado ningún rastro visible.

"¡Kouichi!" reclamó parándose. Después suspiró. "Ya vamos" comenzó a caminar hacia la salida del parque.

*Es el colmo... ¿Por qué simplemente no la paras? llevamos ya tanto tiempo en este juego estúpido de besos que apenas pueden llamarse eso. ¿No te cansa este estado constante de confusión?*

Kouichi lo alcanzó sonriendo, mientras que su hermano aún no le quitaba los ojos de encima con la mirada desconfiada.

 

A los pocos minutos llegaron a su escuela ya que esta sólo se hallaba a unas pocas cuadras del parque donde solían ir.

"Tienes una suerte envidiable" comentó poco después Kouichi, intentando hacer conversación.

"¿Sí? ¿Por qué?"

"Primero, sacas buenas notas sin estudiar. Segundo, eres popular entre las chicas a pesar de ser tan indiferente con ellas. Tercero, a pesar de ser tan problemático nunca te han suspendido... ah verdad Kouji, me olvidé de comentarte que ciertos rumores dicen--"

"Los rumores no me importan"

"--que eres gay" Kouji continuó prestando poco atención a las palabras de su hermano. "Y eso no es todo, sino de que estás con Takuya"

"¿Takuya?" repitió no dando importancia al asunto. "Él no me gusta" dijo de lo más normal.

El pabellón donde estaban ubicadas sus habitaciones hizo acto de aparición con su imponente edificio. Algunos alumnos salían y entraban, nadie cuidándose del otro.

"¡Lo sabía! ¡¡Me has hecho ganar una apuesta a Junpei!! Mañana yo invito el desayuno" sonrió alegremente. "Y supongo que le vas a quitar un gran peso de encima a Izumi"

"Dije que él no me gustaba a mí, pero creo que yo sí le gusto a él" comentó, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. Kouichi puso una cara pensativa.

 

Entraron al pabellón de la escuela.

Por suerte no se encontraron a ningún chico de su curso porque de seguro los detendría a tratar de entablar un conversación con ellos.

Kouji no entendía porqué al resto de su clase les parecían interesantes él y su hermano, si no tenían nada de espectacular.

"Sí, me lo imaginaba. Tantos trabajos y excusas" sonrió, pero su hermano notó algo extraña su voz. *¿Celos?* Kouji también sonrió. Llegaron a la puerta de su cuarto. "Bueno tengo sueño" dijo Kouichi, aún con la extraña voz. "Kouji hazme el favor de no decir nada sobre lo que pasó" añadió, alejándose a su habitación, que estaba a dos escasos cuartos del de su hermano.

 

Kouji no dijo nada. Sí que era extraño su hermano... esa era una de las características que más le atraía de él.

*Nunca lo hago Kouichi y no hay razón para comenzar ha hacerlo... ¡¡Maldición!!* pensó cuando se dio cuenta, una vez más, a qué laberinto se había metido. Se había dejado guiar al interior muy sutilmente y ahora se encontraba en el medio y sin la más mínima pista de como salir.

Se metió a su habitación.

Le vino a la mente esa primera muestra de cariño casi inmoral. Fue cuando él tenía sólo 12 años y su hermano 13, ambos recién entrando a la adolescencia.

Los dos eran casi tan iguales como diferentes...

 

>>FLASH BACK<<

Sus padres habían ido a una reunión familiar de la que se pudieron librar con una simple excusa: labores escolares.

Kouichi después de prometer no hacer nada muy malo consiguió que los dejaran sin alguna pesada encargada, por lo que los dos se habían quedado solos.

“¿Se puede saber por qué te has quedado si no ibas hacer las tareas?” preguntó Kouji viendo a su hermano enfocado en el juego de computadora en el que había estado concentrado desde la hora en que sus padres se habían ido.

“Sólo era una excusa para quedarme y no irme a aburrir con los viejos” respondió riendo el mayor.

“¿Entonces no vas hacer tu proyecto de ciencias?” siguió insistiendo Kouji.

“Sí que se tiene que hacerse, pero nadie dijo que tenía que hacerlo precisamente yo” sonrió Kouichi. “¡No! ¡No! ¡Vamos!...” murmuró mirando fijamente la pantalla. “¡¡NO!! Ya perdí otra vez, pero si quiera estuve cerca esta vez u_u”

Kouiji no pudo evitar sonreír por la cara de derrota de su hermano. Aún con la sonrisa en los labios volcó toda su atención al libro de Matemáticas que tenía abierto.

Estuvo así un tiempo hasta que unas manos apoyadas en sus hombros le desconcentraron.

“¿Ya no tienes nada que hacer?” preguntó sintiendo como el peso de su hermano se recargaba totalmente en él. Sus cabellos cayeron a un costado rozando su mejilla, en un suave contacto.

“Sip, todo aburre” el aire caliente que salió de su boca le llegó como una tierna caricia.

Sin querer su cuerpo se estremeció.

En un movimiento brusco volteó el rostro hacia su hermano, tocando con los labios la mejilla caliente de Kouichi que se ofrecía. Ambas respiraciones se agitaron, pero Kouji no se movió y lentamente Kouichi volteó el rostro hacia él. Sus labios se encontraron, sus respiraciones comenzaron a entremezclarse violentamente.

Sólo unos pocos centímetros separaban sus ojos, ambos muy azules y muy abiertos. Ninguno se atrevió a moverse por largos minutos.

Aún no estaban muy consientes que fuera malo lo que estuvieran haciendo, sólo tenían la convicción de que les gustaba esa cercanía mucho.

>>FLASH BACK end’s<<

 

Suspiró.

Era una perdida de tiempo pensar en las cosas relacionadas a Kouichi porque a pesar de haber insistido en olvidarse y dejar atrás la profunda confusión, nunca lo consiguió.

Ahora simplemente lo aceptaba, aunque sabía que el incesto era una de las perversiones más prohibidas.

No pudo evitar que una sonrisa aflorara en su boca. Quizá esa era una de las razones por la no alejaba del todo a su hermano: le encantaba pensar que estaba haciendo prohibido, algo malo.

Pero ellos en los largos cinco años de tener esa relación de “hermanos-¿algo más?” nunca habían pasado de simples contactos con los labios o con las manos. Cada uno había tenido enamoradas y etc., pero siempre terminaban buscando al otro. Quizá por simple costumbre... o algo más. Cierto que hace bastante habían dejado de ser sólo hermanos; el amor filial existía, pero más había de un extraño sentimiento mutuo carente de admiración o respeto, sino más bien con deseo y cariño profundo.

Sacudió la cabeza tratando de olvidar todo lo referente a lo sentía por su hermano y se fijó en su entorno.

Le gustaba mucho su habitación y sólo pocas personas tenían acceso libre a ella... más bien dicho sólo podía entrar libremente a ella su hermano.

Estaba decorada de una manera diferente a las demás. Porque, aunque varias veces le habían amenazado con una expulsión segura por el loco modo de arreglar su cuarto, había persistido y, hasta el director había hecho una excepción con él, aceptando sus manías.

Su mobiliario era lo justo, eso era en lo único en que ser parecía al resto: una cama con su respectivo armario y un escritorio. Las paredes estaban pintadas azul oscuro que casi no se notaba por la impresionante cantidad de póster’s de grupos de música y animé que cubrían casi todo.

Aspiró el ambiente y como siempre este olía a violetas. Le atraía ciegamente aquel afrodisíaco aroma huidizo que tan pronto asaltaba los sentidos con una intensidad casi nauseabunda, como desaparecía sin dejar rastros para regresar en seguida con renovado ardor.

 

Dejó de pensar en tonterías y se quitó la pañoleta, dejando caer su largos cabellos. Luego se dirigió al baño. Se dio una ducha rápida.

Con pereza agarró uno de sus libros de Física Avanzada y se puso al resolver el Nivel que les habían dejado para trabajar.

Después de terminar la pesada tarea se tiró sin mucha ceremonia en su cama, quedando casi al instante dormido.

 

[4 horas después]

 

Los golpeteos en la puerta eran seguidos y muy suaves. La persona que tocaba tuvo que seguir insistiendo aún por largo rato hasta que Kouji fastidiado se decidió a levantarse de su cama y con mala cara abrió a la persona que le molestaba siendo tan tarde y estando prohibido salir de las habitaciones y vagar por los corredores.

 

Pero cuando vio de quien se trataba casi instintivamente el enojo desapareció.

"¿Te encuentras bien?" preguntó haciéndose a un lado para dejar pasar a Kouichi.

Kouji notó como el olor de cigarrillos reemplazaba el de violetas. Su hermano entró a su habitación y se echó en la cama sin contestarle. "¡Respóndeme!" reclamó murmurando.

"Sí, sí estoy bien... ¿te acuerdas que nunca puedo estar decaído?" su voz se escuchó tranquila y suave. "Dime Kouji ¿Sabes lo qué es la soledad?"

"Sí" respondió mientras se echaba a lado de Kouichi.

"Pero no sabes lo que es la soledad cuando se tiene la posibilidad de estar con todo el mundo. Cuando te llueven las invitaciones, pero algo inconsciente te dice que no vayas, que no la vas a pasar bien"

"Sí lo sé... en eso se ha basado mi vida" dijo apoyando su cabeza en una mano para poder mirar bien a su hermano, quedando considerablemente cerca.

Le sorprendía un poco esa pregunta porque su hermano no era del tipo de personas reflexivas... o por lo menos no conocía esa parte suya.

Kouichi abrió los ojos, aparentemente algo le había llamado la atención.

"Cada vez me sorprendes más" sonrió. A Kouji le chocó el suave olor cargado de nicotina de Kouichi en plena cara... hacía tanto que no olía ese adictito aroma.

"¿Por qué corriste el riego de venir hasta aquí? sabes que si te atrapan son capaces de suspenderte..."

"No, no importaba; sólo tenía que venir y preguntarte algo" se sentó de la cama, cruzando sus piernas pero manteniendo en todo instante el contacto con los ojos azules de su hermano.

"¿Preguntar qué?"

"¿Por qué te dejaste besar?"

"¿Qué?" Kouji lo miró confundido, ¿a qué beso se refería su hermano?

"¿Por qué te dejaste besar por Izumi?" repitió pausadamente.

Kouji se puso a pensar, ¿cuándo se había besado con Izumi?...

Ah ya lo recordaba, eso había sido hacía unos cuantos días y sinceramente no le veía gran importancia.

Kouichi le miró unos momentos hasta que se hartó y chasqueó los dedos delante del rostro de su hermano, trayéndolo de vuelta a la realidad.

"Perdona" Kouichi le indicó con las manos que continuara. "Me besé con ella porque así me lo pidió"

"Sigue" incitó al ver que Kouji se quedaba callado.

"Ella quería darle celos a Takuya" explicó simplemente.

"¿Por qué te prestaste a eso?"

"Por un favor" Kouji se echó otra vez en su cama, dejando de mirar a su hermano y cerró los ojos.

*¿Un favor de Izumi? ¿A qué diablos te refieres? ¿Te habrá gustado?... ¡¡Diablos!! ¬¬’ parezco más una novia celosa que un hermano curioso*

Kouichi soltó sus piernas y también se echó en la cama. Ninguno añadió algo, pero sus manos en la oscuridad se buscaron, se encontraron y se entrelazaron.

 

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(+) La calificación va de una escala del 1 al 10

Lo que supuestamente tocaba Lee era la sonata “Claro de Luna” de Beethoven ^_^  

Son tan KAWAII!! *///*U

Aunque mis preferidos son los hermanitos... y por eso los que más van a sufrir ûu  

Si quieren comentar algo... pues que bien! [notarse el "leve" tono sarcástico]