CAPITULO IV:
ESE NIÑO ES IGUALITO A VEGETA
Gokú: ¿Una nave sayajins?
Todos estaban realmente sorprendidos. Sin, por su
parte, sospechaba de alguna estrategia de parte de ellos para salvar la vida.
Sin: ¿Qué están tramando? Les aseguro que no servirá.
Gokú: Realmente Sin, no tenemos ni la menor idea de lo que sucede.
Sin se quedó serio y continuó mirando el trayecto de la nave
esférica. Esta se precipitaba a gran velocidad a tierra y en pocos segundos
la nave golpeaba ferozmente el suelo, despidiendo pedazos de rocas a todos
lados. Los Guerreros y Sin, recibieron la ráfaga producto del impacto, cosa
que no importó mucho, salvo Yamcha y Chaoz que se anduvieron cubriendo los
ojos con el brazo. Un gran cráter se dejó ver a pocos metros del grupo, de él
salía mucho humo. Avanzaron algunos pasos, pero se detuvieron cuando
escucharon el ruido característico de la compuerta de la nave al abrirse.
Se dirigieron miradas unos con otros, sin saber cómo actuar.
Finalmente, Gokú adelantó un paso cuando una presencia lo hizo
detenerse.
Un pequeño bulto flotaba sobre el cráter, pero el humo
lo ensombrecía. Cuando se movió, se dirigió al borde del cráter
donde aterrizó y quedó parado totalmente al descubierto, pues había salido
de la cortina de humo.
Los Guerreros Z se quedaron paralizados de la impresión, mientras
Gokú mostraba signos de interrogación sobre su cabeza de diferentes tamaños
y colores.
Gokú: ¡¿pero si es un niño?!- dijo extrañado.
Y así era. Un niño casi
el doble de pequeño que Tunks o Goten, estaba
frente a ellos. Parado muy erguido con expresión seria y altiva. Tenía las
piernas separadas una de otra y los brazos cruzados. Una armadura típica
sayajin lo cubría, salvo que ésta era blanca con una radiante capa de color
rojo que ondeaba al son del viento. Cuando
una ráfaga de viento levantó de más la capa, se vio de entre ella una cosa
peluda de color café que se movía. Gokú no pudo evitar el lanzar una
exclamación de asombro.
Gokú: ¡y tiene una cola!... parece que es un sayajin.
Gohan M: (seguro) lo es papá.
Gokú: (rascándose la cabeza) me parece un poco familiar ¿por qué será?
Al decir estas palabras todos (menos Gokú, claro, quien continuaba
rascándose la cabeza) se voltearon al mismo tiempo en dirección a Vegeta.
Este se encontraba en completo shock, como si le hubieran venido todas las
sorpresas de su vida de golpe.
Gokú: (mirando a sus amigos de un lado para el otro) ¿eh? ¿eh?- fijándose
en Vegeta- aaaaaaah de veras, ¡si es igualito a Vegeta! Sólo que un poco
más pequeño.- a Vegeta- Oye Vegeta ¿no será un pariente tuyo acaso?
Vegeta: (despertando de su transe) ¿qué?
Gokú: que si no es...
Vegeta: (quien siente emerger la furia de pura vergüenza, al final no puede
retenerla y estalla) ¡¡¡COMO SE TE OCURRE, YO NO CONOZCO A ESE MOCOSO!!!
Sin, estaba muy interesado en lo que sucedía. Observaba al pequeño y
a Vegeta con cierta sospecha. Sin embargo, no quería atrasar sus planes sólo
por satisfacer una simple curiosidad. Lo más conveniente, era matarlos
rápido y recomenzar su gloriosa existencia.
Mientras tanto, el pequeño "sayajin" miraba un poco
interesado, aunque sin quitar de su semblante ese aire de seriedad. Se acercó
al monstruo con paso seguro y firme. Los demás seguían calculadamente todos
los movimientos del niño. Cuando quedó a unos pocos centímetros de él, no
se intimidó con el gran porte de su adversario, sino que con igual actitud,
dirigió su mirada a las alturas.
Chibi Vegeta?: ¡Oye tú grandote! Dime ¿qué planeta es éste?
Sin: ¿y a ti que te importa mocoso?
Chibi Vegeta?: (enfurecido) ¡CÓMO SE ATREVEN A LLAMARME ASÍ!...
¡TOMA!- le pega un puntapié al monstruo en una pierna (mejor dicho en un
dedo)
Los Guerreros Z se asombraron.
Chibi Vegeta?: (sorprendido) ¿qué, no te pasó nada?
Sin: claro que no mocoso, ¿por qué me iba a molestar un insecto como tú?
Chibi Vegeta?: grrrrrr, ¡ya veremos quién es el insecto,
lagartija! ¡pagarás por llamarme así, al igual que ese imbécil quien
también se atrevió a llamarme mocoso!- señala a Vegeta con el dedo.
Sin, ve la expresión de furia del pequeño y no puede contener una
carcajada. Levanta su monstruosa mano y agarra al niño de la capa. Lo sujeta
en el aire, al igual que a un cachorro, mientras
el pequeño se movía furioso.
Chibi Vegeta?: ¡suéltame maldito...!
Los demás asustados miran la escena.
Gokú: ¡lo va a matar!
En eso, el niño se calma lo que sorprende al monstruo y lo mira con
una sonrisa burlona y maligna.
Chibi Vegeta?: (irónico) parece que este planeta no es muy
amigable.- en un movimiento rápido lanza un misil de ki. Éste le llega a
Sin, justo en la cara.
Sin: ¡ay mis ojos!- suelta al niño quien cae parado en sus dos pies.
Gokú al ver esto mostró los dientes de forma asombrosa, al igual que
al mismo tiempo abrió los ojos sorprendido. Sus compañeros no lo dejaban
atrás con sus caras de sorpresa.
Chibi Vegeta?: (sonriendo burlón) para que aprendas monstruo.
Sin: (furioso) ¡MALDITO MOCOSO YA ACABASTE CON MI PACIENCIA! ¡ME
ENCARGARE DE TI PRIMERO, LUEGO LE TOCARA A USTEDES!- señala al grupo de
guerreros.
Gohan M: ¡rayos, ahora sí que está furioso!
Krilin: es que ese niño enfurecería a cualquiera- mira disimuladamente a
Vegeta.
Vegeta: (dándose por aludido) Grrrrrrr.
En eso Sin, levanta una mano contra el niño, el cual se pone en
guardia muy rápido. El puño de Sin estaba a punto de colisionar con el
pequeño, cuando una ráfaga pasó por delante y en un segundo el niño
desapareció. Sin, quedó en suspenso pero escuchó una voz familiar.
Chibi Vegeta?: (agitando piernas y brazos) ¡suéltame pedazo de
imbécil!- Gokú lo había salvado, y lo tenía sujeto bajo su brazo tomado
por la cintura.
Gokú: cálmate, ya estás a salvo-
volviendo la mirada a Sin- deberías ponerte con alguien de tu tamaño- el
niño seguía pataleando, pero en un momento se calmó y miró al monstruo,
luego miró a Gokú.
Chibi Vegeta?: ¡toma!- le pega un feroz codazo a Gokú.
Gokú: ¡AYYYYYYYYY!- suelta al niño y
se dobla de dolor con sus dos manos en el estómago- luego recuerda el brazo
herido- ¡AAYYYYYYYYYY! ¡Rayos!
Chibi Vegeta?: (sonriendo) te dije que me soltaras, tonto.
Gokú: (pensando) maldición, juraría
que este niño es Vegeta, ¡pero cómo!- sigue sobándose.
Sin: (a carcajada limpia) JA, JA, JA, JA... ese chiquillo es duro ¿eh? Hay
que enseñarle a respetar a los mayores. Ven para acá niño, el tío Sin te
dará una lección que nunca olvidarás.
El pequeño da un soplido que refleja su poco
interés, y lo más erguido que pudo empezó a caminar hacia Sin, dando
"grandes pasos".
Piccolo: (pensando en voz alta) ese chiquillo está pidiendo que lo maten.
Los demás guerreros, en especial Vegeta, no sabían que pensar al
respecto. Estaban muy confundidos con todo.
Sin: Bueno, dejémonos de tonterías- vuelve a la carga contra el pequeño.
Esta vez el niño sólo alcanzó a ponerse en guardia, porque
Sin, fue interceptado de nuevo por Gokú, quien convertido en Ssj3
atacaba con furia.
El pequeño abrió los ojos tanto que casi se les salen de sus
órbitas. Su boca se abrió casi de igual forma, mientras su cabeza estaba
echada hacia delante con un gran cuello tensado. Los brazos los tenía caídos
a los lados, muertos por la impresión.
Gokú por su parte estaba concentradísimo, ya que debía cuidar muy
bien sus golpes por su brazo herido. Sin embargo, Sin, no mostraba signos de
debilitamiento aunque sí estaba preocupado.
Los Guerreros observaron la pelea con gran interés. Todavía estaban
muy débiles por el último ataque. Gohan y Gotenks volvieron a la normalidad
y debían suponer que Gokú estaba con un poco más de energía que ellos, ya
que era capaz de enfrentarlo, pero, este último, se estaba debilitando muy
rápido.
Para entonces, Sin mostraba mucha confianza y comenzó a jugar, poco a
poco, con un desesperado Gokú. Y en un ataque fugaz,
agarró del cuello a Gokú y lo zamarreó hasta que éste perdió el
conocimiento, dejando el Ssj3. Sin, lo soltó y Gokú cayó lánguidamente a
los pies del monstruo.
Krilin: ¡Gokú!
Gohan
y Gotenks: ¡papá!
Los demás estaban paralizados. No podían creer que Gokú perdiera la
pelea de forma tan rápida.
Krilin: ¿¡está muerto!?
Gohan: ¡Ni lo digas Krilin!, sólo está desmayado.
Piccolo: ¿Y ahora qué?
La respuesta de Piccolo fue pronto contestada. Sin avanzó un paso
hacia el grupo, lo que todos respondieron con otro hacia atrás. Temblando de
miedo algunos y con cara de frustración otros, miraban fijamente a la gran
bestia imaginando el fin.
Sólo uno de los presentes observaba la escena, ajeno a lo que veía y
con los brazos cruzados. Sin, como recordando algo dio media vuelta.
Sin: Casi se me olvida, es verdad- sonríe maliciosamente-
tu estás primero en la fila.
Chibi Vegeta?: no te tengo miedo.
Sin: pues entonces eres un
tonto.
Esa respuesta dejó perplejo al pequeño.