"The 7th Kizuna Writing"
Basado en Kizuna
By Brenda
Capítulo I; Everything Has Changed
(Cada Cosa Ha Cambiado)
I love the time and in between
the calm's inside me
In the space where I cann't breathe
I wonder,
u were there looking at me?
No había forma en q lo admitiera, pero realmente estaba feliz por el regreso
de mi medio hermano. Feliz en un tono figurado... moderado y muy disimulado.
Feliz quizás indirectamente, ante la alegría de Sempai y el animo que había
subido un poco después de que Koga y su grupo habían caído bajo las manos de
Tashiro y toda la ayuda extra. Se percibía el alivio en los ojos de Sempai, en
los de Kei, en los míos propios. Hasta mi padre, sin dejar su fría y poco
amigable mirada, había expresado satisfacción.
Había también otros motivos para mi felicidad, motivos alejados y solapados
bajo una disputa reciente; causas que si bien no evitaron la reprimenda que
recibí por desobediencia a las órdenes de la cabeza del Clan (¡Todos creen
que soy un niño indefenso!) y me costaron heridas superficiales y momentos
angustiosos, desembocaban en un hecho que había motivado secretamente mis pasos
al huir de casa y desafiar a los guardias de mi padre, y a mi mismísimo
protector, buscando el modo de ayudar a Sempai a rescatar a Kei... Había una
premisa que se elevaba ante todas y latía con tanta fuerza en mi pecho como lo
hacía hace horas, cuando la afilada hoja de mi espada amenazaba con cortar mi
garganta bajo el comando de mi propia mano... Masa, Masa estaba a salvo.
Esta alegría oscura estaba completamente oculta en mi corazón, como dije, y de
ninguna manera podría admitirla abiertamente frente a los ojos de mi tutor,
como me hubiese servido para enseñarle porqué arriesgue mi vida en primer
lugar y no la de él y el Clan, según su estrategia.
Masa se había enfadado mucho conmigo la noche anterior. Me dolió en extremo su
actitud y como era frecuente derramé varias lágrimas, en parte por su tono
gélido y su reprimenda (que bien podría haberse ahorrado, luego de que me hice
cargo del rescate de Kei...) y en mayoría debido a su nebulosa manera de verme.
"¿Es que acaso soy una carga, un peso ineludible para ti?", "Si
eso es lo que crees, debe ser así". Sus palabras fueron mas lejos que
cualquiera de los disparos que el bastardo de Koga podría haberme infligido
cuando me detuve frente a él y mi corazón no pudo hacer otra cosa que intentar
salvarlo de la muerte. La muerte... todo era tan simple. ¿Cómo podía
explicarle a Masa que de cualquier modo yo mismo hubiese muerto?
Sonrío melancólicamente... Es gracioso que sea capaz de detectarlo. Quisiera
dejar la pesada tristeza detrás y fingir que estoy radiante porque voy a
visitar a Sempai (ah, y también a Kei en el hospital...) pero mi vista esta tan
nublada y me siento tan confundido por todo lo que pasó últimamente... Mi
corazón se estremece cada vez que pienso en él. Se estremece de una forma
incompleta, turbia, violenta, indecisa, ajena. Me recuerda a una historia que
leí en la escuela, sobre un niño que desde su nacimiento portaba un anillo, y
al crecer y convertirse en hombre descubre que no es de otro mineral sino oro y
ha estado arrastrándolo y luciéndolo sin conocer su importancia. El anillo es
de oro, debe guardarlo... debe atesorarlo y cuidarlo, y por consiguiente debe
mirarlo con ojos diferentes.
(Pero, ¿Con qué ojos debo mirarte a ti?)
El hospital esta cerca, seria mejor cambiar de expresión. No quisiera que Sempai me viese así, y no voy a darle esa satisfacción a Kei. Suspiro.
Ni siquiera yo comprendo mis sentimientos…
-----------------------------
- Es increíble lo que ocurrió con el hijo no reconocido del Jefe...
- Si, yo tampoco podía dar crédito a que estuviese con vida.
- Ser hijo de un Jefe Yakuza es aún peor que ser empleado de éste. Vives en
riesgo, incluso sino eres legítimo.
- El Jefe va a matarnos si se entera de lo ocurrido con Bon. Creo que Masanori-sama
filtro algo de información al respecto.
- Mientras el Jefe vea una actitud leal y cuidadosa con Bon, no creo que tenga
reclamos... Esta muy ocupado últimamente.
- Hey, ese no es Bon??!!! Booooooooonnnnn!!!!!!!!!
Kai 'Botchan' de la familia Yakuza Sagano, el grupo Shouryuukai del área de
Kansai, miró con espanto los lujosos autos oscuros propios de su dinastía y a
tres de los escoltas de su padre apoyados cómodamente contra ellos, en espera
de las órdenes del Jefe Yakuza Takashi Sagano. "Esto no puede ser peor....
malísima suerte"
- ¡Bon!! Justo a tiempo... ¡Su padre acaba de llegar!
-¿Qué?, ¡De ninguna manera..! ¡Lo sabía…! (tenía un fucking presentimiento sobre esto!) Me voy a casa! - Kai murmuró a regañadientes y con brillo encolerizado en sus ojos verdes.
- Qué está diciendo, Bon?!!! Vamos, apresúrese... - el hombre menudo y de rasgos angulosos tomó al joven por el brazo y lo condujo hacia la entrada del hospital de Tokyo. El otro, más joven, con el que estaba hablando hace minutos también dio apoyo en la tarea de 'alcanzar' al hijo del Jefe Yakuza hasta el interior del lugar en lo que se asemejaba más a un intento de rapto. Bon actuaba siempre de ese modo, no había caso...
- No... Déjenme!!! Quiero ir a casaaa!!! Malditos, váyanse...!
El tercer hombre Yakuza encabezó al grupo (que producía un cierto escándalo en las diversas salas que tuvieron que atravesar hasta la habitación de Kei Enjouji) y se adelantó llamando cuidadosamente a la puerta.
- Si? - una voz grave dijo secamente
- Disculpe, Señor... Bon acaba de llegar y lo hemos escoltado hasta aquí...
- Oh, maravilloso... hazlo pasar
Eran tantas las ocasiones en que Kai huía de la casa, tantas las escenas que
acostumbraba hacer y los revueltos que ocasionaba el joven 'Bon', que la guardia
Yakuza había desarrollado una cierta experiencia en el manejo del rebelde
muchacho aunque éste notablemente tenía fuerza y entrenamiento que, suponían,
no utilizaba para hacer sus escándalos excepto en claras ocasiones como la del
pasado día. Uno de los hombres respiró entrecortado... recordó con temor el
peligroso instante en que Bon amenazaba perforar su garganta con la cuchilla de
la espada de Kendo; su dedo lacerado hubiese sido un regalo del Cielo al
enterarse el Jefe...
- Kai! También estás aquí, que atento...
El joven de cabellos rubios y ojos inmensos fue empujado 'cordialmente' a la
cómoda habitación 217, casi tropezando con un jarrón de aspecto artificial
que descansaba cerca de la puerta. Aquella debía ser la suite más bonita del
hospital, junto a dos grandes ventanales y cortinas color pastel; lucia más
como a una sala de departamento moderno que a un cuarto de cuidados para
heridos.
Kai maldijo para sus adentros y trastabillando vio a su padre, el imponente jefe
Yakuza, sentado a un lado de la cama donde reposaba su
medio-fastidioso-nunca-suficientemente-odiado-hermano Kei Enjouji. A su
izquierda, Ranmaru Samejima... como salido de un sueño.
- Hola... - murmuró hurañamente. Lanzó una mirada furiosa a su padre, una
furtiva y poco cálida a Kei, y otra muy distinta y (casi) brillante a Ranmaru.
Sus ojos se movieron veloces hacia la otra figura, secundaria en su primera
vista a la habitación. Masa.
Se ruborizó muy rápidamente y bajó la vista. El líder yakuza de cabello
oscuro lo había mirado fijo en aquel instante. Qué desastre.
El hombre que lo había acompañado hasta la puerta se despidió con cortesía
exagerada, como era usual. Kai ni siquiera lo oyó.
"Diablos... Sabía que vendría con mi padre. Duele demasiado verlo
aquí"
- Vaya... pero si es mi hijo Kai - alegó el Sr Sagano - hace meses que no te
veo a ti tampoco desde que te mudaste... Cada día te pareces más a tu madre.
Masanori Araki sintió que su corazón ardía por un momento. Acababa de oír
en palabras lo que silentemente había observado en años. Contempló al
'Pequeño Maestro' apoyado con desgano en el vidrio de la ventana, sus cabellos
rubios prolijamente ordenados atrás y dejados caer con capricho sobre los
grandes ojos verdes, de un color que en ocasiones no se diferenciaba del celeste
que abundaba en las arenas de las playas del Caribe. Perfectas facciones,
pálida piel, torso algo musculoso en un sweater oscuro, brazos torneados tras
empuñar tantas espadas, aire soberbio y actitud insolentemente deliciosa. No
vio rastros del muchacho que se lanzó desesperado en su auxilio dos noches
atrás, ni del fulgor aterrorizado en sus ojos, ni de los movimientos
temblorosos que hacía, peleando contra los suyos propios para protegerlo a él
(su guardián) del ataque de Koga. Sólo contempló al desafiante Kai frente al
molesto mundo. Pero Masa sabía que en realidad, Kai no era más que un gatito
asustado.
- Ja, eso es un cumplido?
- Seguro que no para tu madre... con esa cara tan fea que tienes...- Enjouji agregó con entusiasmo. Cómo disfrutaba molestando a su hermanito. Kai hizo una mueca.
- Ya... - Ranmaru, como era habitual, puso orden. Kai se acercó a él apartándose de la ventana y la entregó un paquete envuelto.
- Aquí hay torta... (la hice yo mismo Sempai!)
- Oh, gracias Kai… (seguro...)
- ¿Qué esta pasando aquí?, ¿Qué hace mi padre? - preguntó el joven susurrando mientras el Sr Sagano hablaba con Kei acerca de sus visitas no-periódicas a la tumba de Keiko.
- No lo sé en verdad... - manifestó Ranmaru con temor
- Bien, este es un buen día! La familia está toda junta! Es algo que celebrar!
Kei sonrió, Ranmaru no supo que hacer, Masa no manifestó opinión y Kai lo
miró con desprecio.
- Bueno... cuando un Jefe Yakuza merodea por ahí, y eso resulta en dos
hermanos que no tienen nada en común, y que por poco no acaban matándose en la
misma habitación, sí, supongo que es algo para celebrar...
- Niño malcriado! Ya no se que hacer contigo....!!!
- Sagano, por favor, termínala... - dijo Ranmaru enérgicamente acercándosele.
- Jaja... déjalo, me hace gracia Ran... - Enjouji levantó los brazos apoyándose sobre si mismo en señal de relax. Ran estaba muy tenso, pobrecito.
- Nunca cambias Kai, eres un niño incorregible...!!!! Ni toda la Yakuza podría reformarte a ti, maldito caprichoso..!!
- Señor, su presión... - Masa trató de aplacar a su Jefe como tantas
veces.
Kai miraba hacia el exterior indiferentemente.
- El hospital va a echarnos a todos...
- He venido aquí sólo para tener una charla amena y pacífica...!!! - continuaba el líder Sagano
- Señor, no es bueno para su salud exaltarse de ese modo... - Ran indicó con amabilidad y un tímido respeto que hizo que Kei sonriera. ("Ran es taaaaaaan dulce...")
El Sr Sagano se incorporo y tomó la mano del ex-afamado kendoka. - Sr
Samejima, usted es un hombre realmente honorable...
Kai no daba crédito a sus ojos, Kei lucía radiante.
- Bueno... gracias Señor...
- Cuando Kei se recupere podrían venir todos a cenar a nuestra casa. Hace
tiempo que no dedico tiempo a una cena familiar... - propuso el Sr Sagano
mirando a los presentes.
Ranmaru miró ruborizado alrededor como buscando aprobación. Realmente se
mostraba muy tierno cuando estaba perdido, con sus ojos azul brillante y el
cabello dorado, y toda su expresión hermosa. Kei sentía enamorarse cada minuto
más de él.
- Pon algo de desinfectante en esa mano, Sempai... cuidado - apuntó Kai con
malicia. Para Masa y Kei fue un comentario divertido, pero no lo hicieron notar.
- Oh, decía... no has visitado la tumba de tu madre en años...
- Cierto, creo que desde el funeral... - dijo Kei con realizada vergüenza
- Debes ir... sé que Kyoto está lejos pero... Oh, ni le has comentado nada a ella sobre el Sr Samejima?!
- No...
Ranmaru permanecía callado mirando la alfombra bellamente dispuesta. No
entendía el punto de aquella conversación y por otra parte estaba cohibido por
su propia timidez ante el padre de su amante. Ni siquiera se atrevía a mirarlo
aún cuando Kei se mostraba tan abierto.
- ... Keiko estará llorando a estas alturas... bien, ve a visitarla cuando
salgas del hospital. Incluso puedes darle las gracias por tu recuperación... -
decretó el Sr Sagano tomando un sobre que Masa le alcanzaba - Es muy pronto,
pero aquí hay algo mío para celebrar tu salida de aquí...
Todos miraron con atención. Ranmaru se apresuró,
- No es necesario Señor...
- Cierto, tú pagaste por esta habitación - apuntó Kei al Jefe Yakuza
- No seas tonto, eso es aparte... Vamos, déjame complacerte alguna vez,
hazlo por tu viejo padre...
Ambos amantes se miraron confundidos.
- Bien, supongo que lo haré para complacerte a ti...
- Perfecto. Cuando concierten una fecha, háganmelo saber, ok? Les haré
reservaciones en mi posada favorita, Takeya, recuerdas? Tú también Kai...
Kai aún no terminaba de entender la situación, con ojos muy abiertos. Una
enfermera asistida por los que parecían ser dos jóvenes estudiantes solicitó
permiso para entrar en la habitación (Masa fue el único que la oyó) y
comenzó a preparar 3 vasos de vidrio con agua y una píldora, que los pacientes
involucrados en 'cierta extraña disputa' debían tomar.
- Es aquí, en Matsuke - dijo el jefe enseñando una cabaña antigua y muy lujosa entre las montañas - La administradora se pondrá muy feliz de volver a verte...
- Parece muy costoso...
La enfermera repartió silenciosamente los vasos y miró a los presentes
(todos muy apuestos) para asegurarse de que tomaran la medicina. El más joven
ni siquiera agarró el pequeño vaso.
- Estoy algo preocupado aún por asuntos de 'La Organización' (Kai revoleó los
ojos) así que Araki e Imagawa los acompañaran... Verán que es muy elegante,
incluso los baños termales se encuentran afuera del resto de la posada, así
que ustedes podrán relajarse en privacidad juntos...
Ranmaru se sobresaltó y abrió de par en par los ojos, Kei también lo miró
extrañado y algo divertido. Kai estaba al borde de estallar...
- Se... Señor... - Ran sintió que el oxígeno de la habitación se
evaporaba.
- Es suficiente!! Qué es esto??????!!! Cuando ocurrió este cambio en ti???
- Diablos, Qué quieres Kai!!!?, ¿De que hablas, niño?
Ranmaru lucía a punto de desmayarse; Masa lo vigiló atento.
- ¡¿Cuando tomaste tan ameno este tema del 'vamos juntos' a los baños
termales?! - declaró con enojo - ¡¿Por qué cuando fui yo a hablarte me
dijiste 'Sal de aquí, homosexual'?!
- ¡¿De qué estas hablando niño insolente?! - el Sr Sagano estaba absolutamente escandalizado - El Sr Samejima no es homosexual, no es como tú!!!
Ranmaru cada vez se mostraba más pálido, Kei le murmuró algo al oído para
tranquilizarlo. Masa sintió subir un inusual calor en su espina dorsal...
- Ja!!! Sigue haciéndome reír.... Mira a Kei!!!! Es gay, por Dios, es
completamente Gay!!!!! - Kai hablaba haciendo espavientos y moviendo el vaso de
agua junto a la píldora como si fuese algún licor con el que acompañarse.
- ¡No tienes solución, Kai!!!!
- ¡Estas demasiado viejo....!
- Por dios, mi primogénito no es como tú!!! Lo dices porque aún estás obsesionado con el respetable Sr Samejima....
Kai tomó un sorbo del agua sin agregar la pastilla. La enfermera movía las
manos como si así se lo recordase.
- Bien, sólo para que lo sepas, estoy completamente fuera de eso... Supere
lo de Sempai hace tiempo... - Kai se metió la pastilla nervioso ante la
impaciencia de la enfermera.
- Ja, ah sí??? Y quien es tu nuevo objetivo ahora??? Ja, ja, Masanori????
Kai escupió abruptamente parte del agua, al tiempo en que dejaba caer el
vaso y éste se hacía añicos en la alfombra de la habitación; la pastilla se
le había atorado y el joven hacía esfuerzos por liberarse de los yakuzas que
ingresaron al oír al Bon exclamar (y que en realidad habían estado espiando
atraídos por la candorosa 'charla amena' detrás de la puerta), la enfermera
que lo sacudía despacio, los estudiantes que observaban sin comprender, la
maldita pastilla atorada y el ardiente color de sus mejillas.
-N--oo-... qu--e- di--cesss...!!!!
("Qué dices????!!!")
El Sr Sagano sonreía animadísimo ante la torpeza (nada connotativa) de su
malcriado hijo, Kei estaba al borde del llanto debido a la risa, Ranmaru se
acercaba preocupado e interesado y Masa sólo miraba atónito. Bon estaba
cubierto de rubor carmesí y actuaba mecánica y nerviosísimamente. Sintió
súbitas ganas de atraerlo consigo y calmarlo, en sus brazos otra vez más.
- No es así! que-e dices....! - logró decir Kai tras tragar precariamente
la pastilla fatídica - Bastaa!!! Fuera!!!! - gritó a todos los que toqueteaban
al joven sin ayudarlo.
("No, no.... claro que no, no es así...")
- Tranquilo Kai... pareces nerviosooo.... - insinuó Kei auspiciosamente.
- Hey... ! - Ran lo codeó en tono de reprimenda - (Ey, ayuda un poco...)
- (…de ninguna manera, esto es mejor de lo que esperaba)
- Él siempre actúa estúpidamente... - dijo el jefe Yakuza con
tranquilidad.
Masa no miraba a su Bon, pero esbozo una sonrisa inintangible en un breve
segundo.
- Ya no tolero escuchar tus idioteces... Me voy a casa! - exclamó furiosamente Kai aún sin aire.
- Espera Sagano...!
- Te escoltaré hasta allí - dijo Masa gravemente.
El corazón de Kai casi da un vuelco. ("Es que él no...???!!!") Se detuvo en seco sin voltearse, con ojos chispeantes y la piel en llamas.
- ¡No! - movió la cabeza apenas - ... puedo ir a casa SIN tu ayuda.
("... en vista de que soy un estorbo para ti")
Ni siquiera miró atrás al irse, como perseguido por un maleficio y temeroso
de las miradas y el posible reparo en su rubor. Pasó furtivamente a los hombres
yakuza que lo habían acompañado hasta allí y a Kyosuke, que murmuró algo
que, como era habitual, Kai desoyó. Tenía demasiados sentimientos apresados.
En la habitación, el Sr Sagano hacía un comentario sobre el indomable y
estúpido comportamiento de Kai y reía sin darle importancia. Kei notó un
extraño tinte en el rostro de Masa y un cambio a una expresión ligeramente
más suave.
- Espera Sagano...!! - la voz de Ranmaru lo siguió calle abajo fuera del hospital. En otros tiempos se hubiese detenido lleno de alegría al oír al Sempai detrás de sí. Ahora... nada parecía ser lo mismo.
- Sagano... no es necesario huir de ese modo - lo alcanzó Ran sin agitarse y comenzó a caminar a su lado. Ambos jóvenes eran muy parecidos a simple vista. Prácticamente tenían la misma altura, aunque la complexión del ex-kendoka era un poco más voluminosa; los rasgos faciales se asemejaban, así como el color de los ojos, aunque los de Ranmaru eran más celestes brillantes y los de Kai fulguraban en verde. Sobretodo, los dos compartían aquella expresión infantil que por momentos se imponía en su semblante y una belleza que despertaba admiración. - No has visto a tu padre en bastante tiempo, verdad?
Kai chasqueó la lengua y aminoró el paso. - Está bien... Tan pronto como nos vemos, comenzamos a pelear. No podemos conversar civilizadamente.
- Te envidio de todos modos.
Kai miró a Ranmaru con desconcierto.
- Mi padre se fue cuando era pequeño y no lo he visto desde entonces. No lo recuerdo en realidad...
- Oh, lo siento
- Está bien. Pero quizás deberías valorar algo más a tu padre, ya que lo tienes contigo...
Kai lo miró con cierta tristeza. - Creo que Kei lo tuvo tanto como yo... Nunca sé nada de él ni mucho menos de sus negocios. Una vez le escuché decir que consideraba que yo podría convertirme en un Jefe Yakuza pero mi madre se opuso a ello desde mi nacimiento. De todas formas, es como si no existiera...
- Lo imagino. Supuse eso desde que Enjouji me contó acerca de su madre y la
relación entre ustedes. No parece un tipo de padre afectuoso o muy pendiente.
Pero se ocupó de cubrir eso contigo no? - agregó Ranmaru en tono consolador.
Kai no comprendió el sentido de esto último. - No lo sé... - dijo
ensoñadamente.
Ranmaru miró en silencio a su acompañante, con expresión comprensiva. Kai siempre le había parecido gracioso y hasta tierno a pesar de los acosos le había propinado en el primer tiempo y del eventual abuso. Incluso dejando de lado sus aires principescos y su rebeldía natural, el joven amante de Enjouji creía que en su interior Kai era una criatura solitaria y temerosa.
- Puedo hacer otra pregunta?
- Dime Sempai
- Después de lo que sucedió... - Ranmaru dubitó - tú y el Sr Araki se
pelearon?
Kai lo miró sin esperar aquello y alarmado. Otra vez parecía estar exaltado
pero no tan extremamente como en la sala del hospital.
- Qué...? Eso es lo que parece...?
- Un poco... hay tensión entre ustedes. Pero no creo que Enjouji o tu padre lo hayan notado.
- Ouw...
Doblaron a la derecha por calles poco transitadas. Habían salido de la zona
urbana de Tokyo que rodeaba al hospital y entraban en el terreno de los
edificios altos y elegantes. Kai no estaba de humor para pensar en la idea de su
padre de cenar en familia en su antigua casa, aunque para ello debían pasar
unos días de recuperación de su medio-hermano.
Ran se sintió avergonzado, hundido en sus reflexiones y los actos que había
desencadenado los últimos días. La fuerza que había tomado por el bien de Kei
lo había conducido a extremos que nunca había considerado ser capaz de tomar.
- Sé que por sobre todas las cosas quería encontrar a Enjouji... - murmuró pensativamente - Pero fui demasiado lejos en algunos aspectos y dejé que tú lo fueras también... y causé problemas para el Sr Araki... Si ustedes están tensionados por eso, creo que sería apropiado disculparme con él.
- Sempai, no tienes que disculparte por nada! - Kai comprendió un poco más claras las cosas al oír a Ranmaru - Es verdad que esta vez me excedí en los métodos... un poco... - sonrió cómplicemente y se rozó su propio cuello - pero ese no es el verdadero problema... - Kai sonaba triste - Es sólo que... soy un niño - Ranmaru se percató de la oscuridad que envolvió al joven - Siempre he sido un pequeño niñito que Masa tenía que cuidar... Por eso, le dije que era hora de abandonar ese trabajo conmigo.
A lo lejos el edificio del departamento de Sagano, entre la muchedumbre y las otras construcciones, marcaba el fin del camino junto a Ranmaru. Kai lo sintió, por extraño que ello fuese, como un alivio.
- Si tenemos problemas entre nosotros, es nuestra responsabilidad. No tienes
que preocuparte por nada Sempai!
Ranmaru lo miró con solemnidad y asintió, ya casi a metros de la residencia.
- Bien, me voy... gracias por acompañarme hasta aquí, Sempai!
- Cuídate. Ehr... Sagano. No eres un niño. Yo no lo creo al menos.
Kai le devolvió una mirada esperanzada y límpida. - Gracias...
- El que consideres que puedes sobrevivir por ti mismo lo demuestra - Ran percibió la duda del chico - Pero... tampoco eres una carga para el Sr Araki.
- De... de que hablas?
- Solo eso - el ex-kendoka sonrió - Es solo una sensación. Tú nunca has sido un deber para él... Bien, es tarde. El doctor dijo que quizás en unos días podríamos ir a la residencia Sagano a cenar como pidió tu padre. Esta bien eso contigo no?
- Ehh... si, si.
- Bien, nos vemos!
Kai permaneció frente a la puerta brillante de vidrio, atónito, cada vez
más confuso, sin percibir el viento que comenzaba a ser frío y sacudía su
cabello ni el portero que lo saludaba amablemente.
-----------------------------
- Hey... Cuidado, Enjouji! No puedes hacerlo todo junto...
- No lo soporto... tengo que rehabilitarme pronto para poder agarrarte apropiadamente...
Ranmaru miró a su amante alarmado. El Sr Sagano estaría aún en el pasillo sin duda. Por qué todos actuaban tan descuidados hacer de *eso*?
- ... no me mires así, parece que fueras a golpearme...
- Lo haría sino estuvieses en el hospital... Podrías ser algo más disimulado? Aún me late el corazón por oír a tu padre tan cerca nuestro....
Kei le sonrió dulcemente. - No quiero que nada te preocupe... De verdad, si
él mismo no se da cuenta, déjalo y ya. No es como si estuviésemos
mintiendo...
Ranmaru cruzó los brazos poco satisfecho.
- Cómo estás ahora?
- ... mmm... lo hago bien. Aunque necesito extra-caricias... - declaró Kei con mirada expectante, lo que hizo reír ligeramente a su compañero.
- No hagas esfuerzos absurdos, ok?
- No es nada comparado con lo que tú debiste hacer.
- Cuando lo pones así de dramático deja de tener sentido Enjouji...
- De verdad... - Kei le lanzó la esfera plástica con la que había estado
tratando de efectuar ejercicios de rehabilitación, sin lograrlo - Intenta con
tu mano derecha
Ranmaru tomó la esfera con reflejos impecables en su lado izquierdo y lo miró
desorientado. - ¿Qué...?
- Por mí... Lanza y atrapa la bola por mí.
- ... Así? - el ex-kendoka hizo el movimiento con impresionante rapidez y precisión.
- Wow!! Tienes un agarre genial!
- Es fácil...
- Si tu fuerza de asimiento mejoró tanto podrías regresar, verdad... ? - dijo Kei con soltura. Ranmaru parecía perturbado. No estaba seguro de si había comprendido lo que había querido decirle, pero siempre reaccionaba con recelo y cierto temor al tema. - Kendo. Podrías regresar a kendo con ese nivel.
- No... ¿De qué hablas...?
- Puedes empuñar una espada de kendo así, Ran...
El hermoso joven permanecía frente a la cama de su amante con expresión
asustada. Le sorprendió en gran parte la claridad con la que Kei hablaba de
algo que punzaba tan agudamente en su interior.
- Tu abuelo no te ha hablado de ello? Vamos... Si es algo que dudaste en discutir conmigo, debe ser muy personal... y si lo discutiste con tu abuelo sin mí, entonces debe ser Kendo. - Ran pestañeó. Kei podía ser muy suspicioso a veces. - Tengo razón...?
- Si... tienes razón, psíquico...
Enjouji rió con gusto. - Entonces, ¿Lo has pensado?
- Sí, a decir verdad, lo he pensado... Pero me preocupan muchas cosas acerca
de eso - Ran se movió hacia un lado de la cama del joven de cabello oscuro y se
apoyó contra una pequeña mesa que decoraba sin ninguna otra utilidad - No
sólo mi fuerza física, sino mi estado mental... - suspiró, como dejándose
llevar. Le agradaba mucho tener esta conversación con él porque, recordó,
antes de que todo ocurriese y lo abordaran los problemas y la angustia, era algo
que quería hacer - Aún tengo el espíritu necesario para el Kendo?
Honestamente, no lo sé. Han pasado tantas cosas y... Lo que necesitas para el
Kendo es un corazón que se deje guiar por la espada, por su perfecto corte y
por la premisa del bien y el valor - pareció avergonzarme por un instante -
Desde que pensé por un segundo en matar a Koga en el depósito...
Enjouji se incorporó y pellizcó a su novio en el rostro.
- Enjouji!! Qué haces? Trato de hablar seriamente!
Kei rió. Ranmaru podía ser tan racionalmente ridículo algunas veces... Por
qué tardaría tanto en discutir esto con él? No sabía, acaso, que su apoyo
era incondicional? El joven que también tenía la sangre Sagano en sus venas,
trató de comprender el razonamiento de Ranmaru, de entrar en su mente. Era
difícil. Ran podía ser un absoluto misterio. Pero de todos modos él lo amaba.
- ¿Para qué dudar tanto? ¡Trata una vez y ya!, ¡Toma la espada y
practica, y así se resolverá tu gran duda existencial...!, ¡Sólo pierdes
tiempo, Ran! Quizás sea diferente al principio pero (... será el espantoso
'kendo' igual...) tú eres el único que puede hacer que sea como antes.
Ran lo miró un tanto conmovido. Cuando Enjouji hablaba, el mundo parecía un
lugar más simple para vivir.
- No lo sé...
- Oh, vamos... He crecido ya. - Ranmaru arqueó una ceja sin comprender el punto - No voy a decir cosas como que te dejas llevar por ese violento deporte o algo similar...
- Ohhh, porque las decías verdad!!!?? Si! Recuerdo que dijiste eso en el dojo, cuando me confesaste qué sentías por mí, y luego...! - Ran lucía graciosamente furioso - sí.... recuerdo todo ahora...
- Ohhh, Ranmaru... recuerdas todos los detalles remotos de la primera vez que tuvimos s.---!!! - Ran se apresuró a tapar la boca de Enjouji con mirada fulminante.
- ... bueno... podríamos recordar algunos ahora... - murmuró Kei librándose de las manos aprensivas de su compañero y deslizando una mano en la línea de su trasero.
- El pasado es el pasado! - apuntó Ranmaru alejándose con rapidez.
- Oowwww....
-----------------------------
Afuera, con pasos firmes y lentos, el Sr Sagano murmuraba unas palabras que Masanori Araki no oía. Aquello se había vuelvo frecuente últimamente. La mente del apuesto yakuza navegaba en la breve conversación que había tenido con Ranmaru cuando éste había regresado, minutos antes.
" - Sr Araki, quisiera hablar con usted un momento...
Masa Asintió. Se apartó de su Jefe y acudió al lado de Samejima, afuera de la
habitación Kei, que intentaba descansar un poco.
- Creo que debo agradecer su ayuda y ofrecer mis disculpas - dijo Ran
cortésmente.
- No hay nada de lo que agradecer o disculpar, Sr Samejima
- Si, lo hay... Sin su ayuda no estaría con Enjouji en este instante - un dejo
de tristeza vibró en los ojos del hermoso joven - Pero además también debo
agradecerle por detener mi espada en aquel instante... Me detuvo de convertirme
en un asesino.
Masa sonrió. - Ya veo...
- Si hubiese blandido esa espada... y hubiese cortado a Koga como me
proponía... lo hubiese perdido todo - Ran lucía conmocionado. Esbozo una
sonrisa forzada - Me dejé llevar, estaba furioso. Ahora, me aterroriza pensar
en ello...
- Eso esta bien. Cuando un hombre no teme en asesinar a otro, lo pierde todo
inevitablemente. Tú no eres así - se permitió desligarse de formalismos -
Creo que tú eres la clase de hombre que utiliza su espada para proteger y
preservar, no para mancharla con sangre.... si eso ocurriese, hay personas que
se entristecerían.
Masa pensó en Kei y su devoción incondicional por aquel hombre, que había
estado dispuesto a manchar su honor y sus principios, ante el peligro de su
vida. Kei nunca permitiría eso, además de partirle el corazón. Ranmaru era
demasiado noble y en cierta forma puro como para matar.
También sintió una leve punzada al recordar que otro sacrificio había estado
por entregarse, uno mucho más drástico y -aunque jamás lo diría- vitalmente
más importante que la sangre sobre Ranmaru. A cambio de que? Su vida, la vida
de Masa. No tenía sentido...
- Por favor continúa con tu pacífica vida... - apuntó el yakuza. Ranmaru
sonrió en respuesta - Bien, creo que ya podemos prepararnos para regresar...
- Eh... bien, no es mi asunto pero... - qué difícil era para Ran intentar
reparar lo que no le infligía directamente. De seguro ya estaba ruborizado -
Por favor, trate de entender los sentimientos de Sa... de Kai.
Masa lo miró atento, sin expresar emoción. - Puedo decirle que esta sufriendo
ahora...
El yakuza soltó una bocanada de aire y bajó lentamente la mirada. Ran no
podía verlo, pero sus ojos estaban cargados de angustia y un brillo latente,
que gritaba por salir desde hacía tanto tiempo...
- A veces... confieso que los envidio a ustedes, a ti y a Kei... - murmuró - No
dependen el uno del otro, pero como iguales se apoyan y complementan mutuamente.
Yo... no puedo hacer eso, de ninguna manera.
Por un instante Ran creía saber a qué se refería, pero lo tomó por sorpresa
lo siguiente.
- Dependo totalmente de *él*... me consumo en él... Su posición en el Clan,
su orgullo, sus palabras... todo. Tomo cada cosa suya y la hundo profundamente
en mí.
Ranmaru lo miraba con expresión comprensiva. Sospechaba esto desde hacía
tiempo. Recordó fortuitamente la primera vez en que Kai había escapado a su
departamento luego de huir de su casa otra vez y había sido Masa en persona
quien fue en su búsqueda. Aquello no le llamó tanto la atención, en el
pasado, como las palabras que el yakuza había empleado; "El Jefe envió un
mensaje para ti como muestra de preocupación paterna... - empezó mostrando una
especie de prospecto en el que figuraban 6 o más hombres yakuza, ante el horror
de Kai - pero quise ser YO quien te lo entregara..." Ran sonrió.
- Por eso, antes de que sea demasiado tarde...
- Piensa dejar ir a Kai?
- No exactamente... No es algo tan admirable o poético como eso. Sus
sentimientos... me asustan. No quiero saber nada de ellos; más bien estoy
huyéndoles
- Masa retomó su estoica expresión habitual ("Solo soy un
cobarde...")
- Entiendo... - el rubio joven de rasgos aniñados no quiso agregar que estaba
completamente seguro de que Kai nunca aceptaría aquello. - Bien... no parece un
problema en que mis palabras vayan a ayudar.
- Gracias de todos modos
- En absoluto - dijo haciendo la tradicional reverencia".
- No recuerdo haber cenado en familia desde la muerte de Minami... - comentó
pensativamente el Sr Sagano, saliendo por la puerta del hospital. Unos hombres
del Clan arreglaban cuentas y firmaban papeles mientras él y su segundo
entraban al lujoso automóvil.
Usualmente aquella de terminar los asuntos y
manejar burocráticamente el dinero era tarea de Masa, pero hoy había preferido
delegarlo. Decidió también simular que escuchaba a su Jefe.
- Los médicos han dicho que Kei podrá salir para la próxima semana... arreglaré una cena para entonces.
Masa asintió y el auto comenzó a andar camino a Osaka.
-----------------------------
"Masa, idiota..."
Fue uno de los primeros pensamientos en mi mente cuando me eché con descuido
sobre la alfombra veteada y encendí un cigarrillo. Una de las cosas que había
aprendido de los yakuza en las frecuentes reuniones y fiestas (desbordadas y
non-sanctas) que mi padre anfitrionaba en nuestra casa era a disfrutar de un
cigarrillo puro. No se había convertido en una adicción para mí (tenía otras
mucho más acentuadas aunque no quisiera admitirlo), pero acostumbraba encender
uno cuando las cosas no iban como quería... De repente no me pareció casual el
que acrecentara el consumo de éstos y píldoras - sí, de las aspirinas que
tanto me gustaban cuando era niño y Masa me reprendía a cada momento - desde
que vine a Tokyo a vivir solo. Sabía que la razón no era la tan llamada
'soledad', aunque de preguntarme alguien sería lo que respondería. La
confusión más bien era la verdadera causa.
Desde que me instalé aquí mis
sentimientos no dejaron de dar vueltas por un instante...
Con un movimiento mecánico encendí la televisión y dejé que las voces
inconexas que provenían de algún estúpido programa llenaran el ambiente.
Esperaba que también despejaran las ideas de mi cabeza o que al menos acallaran
los recuerdos que súbitamente habían comenzado a palpitar.
¿Qué decía hace un momento? Oh, hablaba de cuán confundido estaba al llegar
a Tokio. Bien, debí quedarme aquí en primer lugar a causa de la Universidad.
Muchas veces me pregunté si me hubiese ido de casa de no estudiar en Tokio. Que
gracioso sonaba eso... Perdí la cuenta de las tantas ocasiones en que me
escapé o que obligaba a los empleados de mi padre a seguirme, marearlos y
perderme en la muchedumbre de Osaka o de algún otro lugar. En algunos momentos
no toleraba estar apresado en la casa bajo constante vigilancia debido a los
negocios turbios de mi padre o a su falta de atención (que plasmaba en la
excesiva de sus hombres). O me sacudía tan depresión que necesitaba 'tomar
aire' y hacer las cosas que yo quisiera cuando quisiera. O también ante algún
fracaso o algo que me perturbara... la salida estaba afuera. Pero al hacer de
esto una cuestión permanente, es decir, cuando llegó la hora en que era más
conveniente vivir lejos de mi hogar para estudiar en Tokio, no quise hacerlo.
Nunca lo dije, pero estoy seguro de que él lo supo.
De todas formas, pensé, no sería algo tan perturbador vivir lejos 8 meses.
¿Podría vivir solo? Sí. Pero, podría vivir sin...?
Aún así arreglé todo para venir y las primeras semanas me sentí bien. Tengo
muchos amigos aquí, además de los chicos de la Universidad, y siempre está
ese odioso Kei y Sempai por si necesito algo. Todos se portaron muy amables
conmigo e incluso fue divertido estar cerca de mi 'hermano' y mi ídolo cuando
reñían... No recibí llamados de casa excepto por los usuales de Kyosuke,
asegurándose de que todo estuviese en orden. Eso me dolió, de sobremanera.
Sabía que Masa estaría ocupado... sabía que al fin tenía un período de
'paz' sin la obligación de cuidar de mí a cada momento (como si lo
necesitara...), que al fin podría entregarse en sus ratos libres a cualquier
otra diversión... pero, ni una llamada?! Ni siquiera para cerciorarse de que
'su tan esmeradamente protegido Bon' estuviese bien?! No era posible...
¿Cómo
podía olvidarse de mí de ese modo?
A lo lejos, agradezco al bastardo de Koga por provocar esa revuelta. Me pregunto
qué hubiese ocurrido si eso no habría pasado, sí un asunto verdaderamente
importante como ese no hubiese traído aquí a Masa y los yakuza.
"No me he olvidado de ti ni por un momento". Mentiroso...
Sus palabras resonaron en mi mente durante varios días. No puedo decir que
se trató de un despertar, porque en lo que confiere a mis sentimientos por
Masa, creo que han despertado hace tiempo. De hecho, me asusta pensar en el
tiempo real en que esto se ha desarrollado, proyectando hacia atrás... Lo
conozco desde que era un niño; ni siquiera puedo recordar cuando fue la primera
vez en que lo vi.
Tome otra bocanada de mi cigarrillo con cierto placer. Lo que deseaba ahora era
píldoras. Hacía tiempo que las deseaba, pero me he mantenido 'limpio' durante
meses, incluso antes de venir a Tokio. Cuando Masa se percató de mi abuso de
ellas me las prohibió y se cercioró de que no las tuviera a mi alcance.
Obviamente eso era circunstancial. Guardaba algunas en mi casa pero por alguna
razón que no quería esclarecer no las había probado aún. Lo haría ahora?
La televisión continuaba resonando. Recordé su rostro impasible en la sala del
hospital. Dios, es que no podía pensar en otra cosa! Mi torpeza había sido
enorme al exhibir mi alteración de esa manera cuando mi padre lanzó sus
'suposiciones' estúpidas (el viejo no tenía ni la menor idea de lo que estaba
diciendo, eso seguro).
No era la primera vez en que actuaba torpemente. Siento un ligero calor en mis
mejillas recordando uno de mis primeros acercamientos a Masa... creo que
definitivamente ese fue el punto en que me percaté de mi atracción por él
(porque era atracción, verdad?). Y como señal patente de ese momento, mi
protector llevaba una notable cicatriz en su ojo izquierdo...
" - Masa?
- Si...?
Kai lo besó suavemente apoyando sus labios contra él. No era la primera vez en
que esto sucedía... Su aroma, el toque de su boca, le era familiar. De pronto,
lo recordó.
- Cuando estaba en la primaria, te besé una vez, verdad? - Kai preguntó sin
dejar de reclinar sus labios sobre los del jefe yakuza - Aún cuando no
entendiera bien que significaba eso... Pero tampoco tenía el concepto tan
errado... un beso es algo que das a alguien que te gusta - puntualizó. Se
acomodó en el costado cerca del oído de Masa y continuó - Nunca me pides
nada... ni exiges nada de mí. Quiero decir, nunca pides que haga nada para ti.
Masanori Araki lo miró cautelosamente. Kai leía algo no específico en sus
ojos.
- Quieres... que haga algo por ti? Lo que sea... puedo hacer lo que sea para ti,
Masa...
Y repentinamente, el heredero yakuza sintió las manos fuertes de su tutor
atrayéndolo hacia sus labios. Kai no recordaba un beso tan perfecto como aquel.
Es decir, más allá de su sorpresa o la eventual inexperiencia. Había besado
Kumi alguna vez... pero ello no iba más allá de un beso amistoso o en sentido
de broma, sin profundidad ni mucho menos sentimiento. Los labios de Masa
rodearon suavemente los suyos y su lengua saboreó la línea de su boca,
abriéndola con delicados movimientos. Kai se entregó por completo en el beso y
comenzó a responderlo tratando de librarse de la timidez. Los brazos de Masa
tomaron su cuerpo y lo apoyaron en el futón con cuidado, pero en incongruencia
con la intensidad del beso, que se acrecentaba. Kai rodeó los hombros de Masa y
se dejó llevar por las caricias que éste le propinaba a su cuello...
No pudo
evitar pensar que no había nada que pudiese hacer por él. Desconocía porqué
este oscuro pensamiento lo azotaba justamente ahora; quizás ante la posibilidad
de que lo que sucedía, de que todos los toques que Masa le entregaba sin
inhibirse, fuese producto de las drogas y la confusión que reinaba en la
habitación. Se preguntó si Masa también estaría confundido. 'Cada vez que
Masa va con una mujer, tengo el presentimiento de que jamás volverá'... Sus
brillantes ojos verdes se ensombrecieron mientras el apuesto yakuza lamía su
pecho sin detenerse. La sensación lo poseyó y su angustia de a poco pasó a
segundo plano. Estaba gimiendo sin darse cuenta, todo esto era nuevo para él.
Masa deslizó sus manos hacia un punto más sensible y Kai se estremeció, entre
el placer y la cohibición. Cuando estaba a punto de acostumbrarse a ello, a la
incitante sensación entre sus piernas, todo se detuvo.
Masa se incorporó fuera de sí y se volteó súbitamente a un lado.
Kai no
comprendía nada y se sintió atemorizado. - Oh... q-qué?
- Lo... lo siento
Kai abrió los ojos inquieto. Se acomodó descuidadamente la bata. Estaba
avergonzado, mucho.
- Oh... perdona... yo... Masa....
El yakuza continuaba se espaldas, turbado en sus pensamientos. Kai ignoraba en
qué pensaba y no sabía qué decir. De no estar tan nervioso hubiese comenzado
a llorar.
- Creo... creo que no te satisfago demasiado, ne? Oh... bueno, estaba pensando -
quiso aparentar tranquilidad y confianza, y tragó saliva - No tengo experiencia
y no sé realmente qué hacer, pero podríamos continuar con esto un tiempo, tú
sigues mostrándome y pronto voy a mejorar... - sonrió - podrías tomarme como
tu... joven amante... no?
Masa rompió en una carcajada. Eso empeoró el vacío que Kai sentía en el
pecho.
- Pe-pero... todo mejora con práctica, no?! No podríamos hacer eso...?! - Masa
continuó riéndose sin controlar su expresión ante un desorientado y
enrojecido Kai. - Por qué...? De qué ríes?! Estoy hablando en serio, Masa!
- Lo siento... creo que esa broma se excedió un poco, Bon...
- Qué...? Broma...?
- Si... me dejé llevar, fue muy buena.
- Pero... - Kai se volteó, comprendiendo. Sus ojos estaban a punto de
quebrarse, pero lo ocultó. - No puedo hacer nada por ti...
- Haces más que lo necesario... Has crecido fuerte y eres tan atractivo... Me
enorgulleces
Kai no oía una de sus palabras.
- Por favor... - Masa tomó el rostro de su protegido entre sus manos y lo miró
con devoción - Por favor, déjame estar a tu lado por siempre. Porque no quiero
nada más ni nada menos que eso, Bon.
" 'Bon....' "
Sonreí, melancólico. "Pero eso... eso que lo que yo quiero de ti,
Masa", me auto-parafraseé.
La voz de Tashiro en mi cabeza me sacudió de repente. "No es porque seas
el hijo del Jefe, lo entiendes? Si sigues sin reaccionar y no vas tras él
después de cuanto te ama, entonces yo lo haré... " ¿Sería eso
cierto...?
Es gracioso cómo de las situaciones más angustiantes y distantes, aquellas que
deberían traer reflexión y frialdad, surgen los pensamientos más impulsivos y
frenéticos.
Una idea surgió en mi cabeza y me llenó de expectativa. Perfecto.
-----------------------------
El Sr Sagano estaba muy conforme consigo mismo esa tarde. Al fin sentía que
había hecho algo completamente bien en mucho tiempo. Este oficio era delicado,
para su salud y su moral. No es que fuese necesario tener una gran y solemne
moral para ser un jefe Yakuza. Pero sí podía bien algunas veces poner en orden
sus propios asuntos familiares, que desde la muerte de Minami (y porqué no
antes...) se habían convertido en un caos.
Sí, qué bien había actuado hoy. Su hijo mayor, Kei Enjouji, había recibido
una merecida recompensa junto a su acompañante, Samejima, un muchacho tan
valeroso y encantador. Le alegraban mucho las compañías de Kei, así como su
carácter. No podía decir que esto se debiese a que realmente sabía muy poco
de él y lo había visto en contadísimas ocasiones a lo largo de los últimos
20 años, porque con Kai, su segundo hijo y heredero legítimo de su labor,
había sucedido más o menos lo mismo. Un niño incorregible... ¿Qué era todo
ese escándalo que había hecho hoy? ... eternamente un niño.
Kei era autosuficiente y maduro. En su sangre corría la temple Sagano, sin
duda, pero de una forma más carismática; había recibido las virtudes de su
madre. Kioko... que bella era, con sus rizos oscuros y sus ojos ámbar
ligeramente rasgados. Kioko y su paciencia, sus caricias tranquilas, su voz
suave, sus anhelos frustrados. Debió hacerla más feliz, pero ¿Cómo? Todas
sus contradicciones en ella, su atención y su distracción. Pues bien, Kei era
fruto de su unión con Keiko y aquello era algo notable.
El Sr Sagano sonreía satisfactoriamente mirando hacia adelante, detrás de sus
lentes oscuros. Siempre los usaba aunque el ambiente no lo requiriese. Al otro
extremo del automóvil, Masanori Araki estaba sumido en sus reflexiones, pero
contemplaba la atmósfera cambiante a través de la ventanilla.
- Hola... Oh, Bon!
Masa salió automáticamente de su ensimismamiento. "¿Kai..?"
- Si, si... ¿En que puedo ayudarlo, Bon? - dijo exagerando la cortesía uno de los hombres yakuza que viajaban adelante - Oh, su padre? Si, si, el Jefe está aquí... Jefe... - se dirigió al Sr Sagano sin notar la mirada intrigada del segundo al mando - Es Bon, quiere hablar con usted...
- ¿Kai? Qué extraño, ¿qué quiere...? Sí, Kai...? Si, soy yo. ¿Qué
pasa? Mm... - el Sr Sagano no comprendía - Oh... pero... tú también?! ¿Por
qué? Puedo enviarte a otro lado si quieres, niño... Oh, pero...
Los hombres yakuza escuchaban con curiosidad. Era sumamente gracioso ver a un
hombre tan acalorado como el Jefe Sagano dubitar tanto con otro tan pequeño y
bonito como su hijo. Bon era temible.
- Bien, pero no quiero que vayas a molestarlos, de acuerdo?... ¿Qué? Oh, sí, me parece más razonable. Hey, porqué esto de repente? Oh... mm... de acuerdo. Te hará bien tomar aire niño. Bien, bien... - cortó accediendo - ¿Qué es esto? Niño extraño... ¿Masa?
- ¿Señor? - Masa sonó firme pese a su intriga.
- Te quedarás en Kyoto unos días...
- ¿Cómo?
- Cuando Kei y el Sr Samejima vayan tú también te quedarás
- Sí, Señor, entiendo, pero...
- Kai dice que quiere ir también y acaba de pedirme que tú lo acompañes...
- ¿Bon dijo qué...?
- Sí, no se que quiere ahora... niño malcriado. Prefiero tenerlo lejos
estos días. Además, tú nunca tomas vacaciones, así que será una perfecta
ocasión. Tómate esos días y disfruta de Kyoto con Kai, de acuerdo?
Masa no supo que responder; su expresión desorientada era graciosa.
- Vigila a esos tres... no quiero que las vacaciones de Kei sean interrumpidas por el mocoso... - suspiró.
- Sí, Señor... - se volvió hacia la ventana y una sensación de remota alegría despertó en él. Todas las actitudes de Kai habían sido llamativas aquel día. Esbozo una sonrisa.
- Hey, cuánto falta para llegar? Estos viajes me hacen perder la
paciencia...
-----------------------------
- Ran...
- Hmm...?
- Sigues aquí?
- ... claro.
- Te extraño
Ranmaru se levantó de su improvisada cama (sobre la propia de Kei del hospital) y besó superficialmente a su amante. - Estoy aquí.
- Son casi las 8...
- Lo sé, en un momento me iré.
- No lo decía por eso...
- Hm?
- Nadie debe andar por aquí....
- Enjouji, por Dios!
- Bien, bien.... - murmuró Kei ofuscadamente - ¿No debías llamar a tu abuelo? - preguntó en forma punzante.
- Si, no lo sé...
- Vamos, decídelo de una vez.... qué podrías perder?
Ran permaneció en silencio. - Tienes razón. Iré ahora. Puedes pasar la noche
sin mí?
- ¡No!
Ranmaru lo miró con ojos enormes.
- …pero lo haré igual - sonrió Kei bromeando.
- Ow… - teatralizó el ex-kendoka devolviéndole la sonrisa - Mañana regreso a primera hora.
- A primera! - lo atrajo repentinamente hacia si y lo besó con intensidad.
Continúa…