"Eres tu la respuesta a todas mis preguntas?
No... Solo eres una mas de ellas"
Basado en Naruto
Sasuke x Naruto, Kakashi x Iruka.
By Kula Diamond
La suave brisa mecía las blancas cortinas de la estancia del mismo color. En
una cama, Sasuke se recuperaba después del tratamiento que Tsunade-sama, la
nueva Hokage, le había impartido. A su lado se encontraba Sakura, pelándole
una manzana, la chica no se había separado de su lado en ningún momento. Por
alguna razón, su simple presencia en esa estancia, ponía evidentemente
irritado al joven de cabellos negros, la única persona que quería que lo
visitara no había dado aún señales de vida por allí.
- "¿Dónde te has metido?" - Sasuke se incorporó, apoyando su
espalda contra la fría pared, fijando su mirada al frente, mirando al vacío.
- Sasuke, ¿te encuentras mejor?
- ... - Nuevamente, Sakura no recibía mas que silencio de la persona que mas
quería.
- Come un poco, ya verás como te sentirás mejor. - La chica pelirrosa acercó
el plato con los pedazos de manzana hacia Sasuke. Pero éste, sumamente irritado
ya, golpeó su mano con furia, arrojando el plato y su contenido al suelo.
La chica se agachó a recogerlo, conteniendo las lágrimas, mientras el moreno
desviaba la vista hacia la ventana. El ruido de la puerta al abrirse hizo que el
joven dirigiera su mirada hacia allí, fijando su vista en algo concreto por
primera vez desde hacía muchos días. Las negras e intensas pupilas de Sasuke
reflejaron en ellas la silueta de un nervioso Naruto, que permanecía silencioso
en la puerta, sin atreverse a entrar.
- Sakura, vete de aquí y déjanos solos.
La chica dejó su atención en los trozos que estaba recogiendo del suelo para
centrarla en el hermoso joven de ojos negros que se había dignado a hablarle
después de tanto tiempo. Y todo para decirle unas despectivas palabras casi
escupidas sin ganas, para que abandonara la estancia.
- ¡He dicho que te largues! - la chica cogió cuanto pudo con sus manos lo que
había en el suelo y salió corriendo de la habitación, empujando en su carrera
a un aturdido Naruto que permanecía inmóvil en la puerta. El rubio zorro pudo
apreciar las gotas saladas que se desprendían de los ojos de su tan amada
fantasía.
- ¿Por qué has sido tan rudo con ella? - Naruto al fin había penetrado en la
estancia, cerrando la puerta tras él y dirigiéndose a la cama del otro chico.
- ¿Acaso tengo alguna razón para ser más simpático con ella?
- ¡Por Kami! ¡Tan solo está preocupada por ti! ¡Es tu amiga, como yo!
El moreno lo miró fijamente a los ojos y una irónica sonrisa se dibujó en su
rostro.
- En este momento ella no me interesa. Eres tú el que abarca todo mi interés.
- ¿Qué? - El joven rubio de ojos zorrunos pareció palidecer ante tal
comentario, tornándose su rostro rojo como un tomate a los cinco segundos
siguientes.
- Pelea contra mí. - Naruto le miró con los ojos abiertos como platos.
- ¿Pero que dices? ¿Estás loco? Acabas de recuperarte.
- ¡HE DICHO QUE PELEES CONTRA MÍ! - El rubio cambió su expresión de sorpresa
por una de determinación.
- De acuerdo. - Naruto hizo un gesto y salió por la puerta, Sasuke lo siguió
hasta la azotea.
- Ponte la bandana de Konoha en la frente. - Naruto se colocó la suya y lo
miró desafiante.
- No la necesito.
- ¡HE DICHO QUE TE LA PONGAS!
- ¡NO PIENSO HACERLO, NO LA NECESITO!
- Muy bien. - Ambos empezaron a concentrar su chakra para atacarse.
Sakura decidió volver a la habitación, preocupada por el moreno, pero cuando
entró y no vio a nadie, su preocupación se acentuó, e instintivamente corrió
hacia la azotea. Allí pudo ver a ambos chicos preparados para realizar sus
movimientos especiales uno contra otro, Sasuke su Chidori, Naruto su Rasengan.
Intentó gritarles que se detuvieran, pero su voz no llegaba hasta ellos.
Segundos mas tarde se encontraba situada en medio de sus ataques, esperando
recibir el impacto de ambos. Pero la presencia de Kakashi sujetando los brazos
de los chicos y lanzándolos por los aires hicieron que los golpes nunca
llegaran. La perfecta intervención en el momento oportuno.
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Kakashi terminaba de reponerse en la cama del hospital cuando de repente
llamaron a la puerta. Sin darle tiempo a responder, esta se abrió y la alta
figura de Iruka se dibujó en el umbral de la misma.
- ¿Cómo te encuentras? - Kakashi no respondió, tan solo dirigió su vista
hacia él. Su mirada parecía perdida. - Si normalmente pareces despistado,
ahora ya ni te cuento.
Iruka sonrió, y cerrando la puerta se acercó hasta la cama del peliblanco,
sentándose en el borde.
- ... - Kakashi se encontraba sentado en la cama, con la espalda apoyada en la
pared y la sábana cubriendo hasta su cintura. Su vista parecía ida, sin
enfocar nada claro, y aunque llevaba todavía cubierta su boca, la bandana de
Konoha descansaba sobre la mesita que estaba a su izquierda.
- Pareces un zombie. - Iruka rió más y Kakashi pareció reaccionar,
clavándole una mirada de reproche. - Parece que el enfrentamiento contra el
mayor de los Uchiha te dejó peor de lo que creíamos.
- Bueno, podría haber sido peor.
- Vaya, parece que al fin reaccionas. - El moreno apoyó suavemente su mano
sobre su frente y acarició los mechones blancos que se le pegaban en ésta por
el sudor. - ¿Cómo te encuentras?
- Ahora mucho mejor, gracias por preocuparte. - Iruka negó con la cabeza.
- No es nada. Sabes que me importa lo que te pase.
- Sí - Kakashi posó su mano sobre la que tenía Iruka sobre su frente y la
apartó lentamente mientras acariciaba sus largos dedos. - Te preocupas
demasiado.
- He estado comiendo con Naruto...
- Seguro que lo habrás hinchado a Ramen, no es bueno que lo coma tanto,
debería de comer mas fruta de vez en cuando... - Iruka río divertido.
- Déjale que al menos haga uno de los mayores placeres de la vida: comer lo que
quiera. Jajajaja.
- Je... Pero dime.. - Kakashi miró fijamente al moreno mientras acariciaba
ausentemente la mano de este. - ¿Qué querías decirme?
- Me preocupa...
- ¿Naruto? Creía que ya habías superado eso...
- No, no es él quien me preocupa. Confío plenamente en él. - El peliblanco
arqueó una ceja con expresión interrogante. - Quien me preocupa es aquél que
has decidido adoptar como tu protegido..., Sasuke.
- ¿Sasuke? ¿Acaso estás celoso de él? - Iruka le dedicó una mirada asesina
y Kakashi pareció atragantarse con su propia saliva. Se llevó el puño a la
boca para toser de manera melodramática. - Cof, ¿te preocupa la marca de
Orochimaru? Creía que habíamos hablado ya de eso. Por ahora parece estar bajo
control...
- No es eso lo que me preocupa. Sino el reciente odio, rencor o envidia..., no
lo sé, que parece tener hacia Naruto. - Kakashi posó una mano sobre el rostro
del moreno, acariciando suavemente e intentando calmarlo. - Tengo la sensación
de que algo malo va a ocurrir.
- Sé que el chico es muy impaciente y el odio que procesa hacia su hermano
mayor a veces lo ciega. Pero creo que es lo suficientemente inteligente y
racional como para saber lo que es mejor.
- No sé, últimamente no parece tan "racional". - Iruka torció los
labios en una triste sonrisa.
Kakashi deslizó la mano que tenía en la mejilla del moreno hacia atrás, hasta
posarla en su nuca, haciendo presión sobre ella y atrayéndolo hacia él, hasta
dejarlo a tan solo unos centímetros de su rostro. Iruka posó su mano en la
boca del peliblanco, deslizando el pañuelo negro que cubría ésta hacia bajo,
liberando sus carnosos y rosados labios. Unos milímetros más y sus labios
quedarían unidos..., cuando un grito proveniente de la azotea les hizo saltar
de sus asientos y rompió el hechizo que había entre ellos. Kakashi se levantó
apresuradamente de la cama mientras cogía su ropa y se vestía.
- Quédate aquí, enseguida vuelvo. - Y guiñándole un ojo desapareció de la
habitación tras un remolino de aire.
- Baka... - El moreno suspiró, mientras se recostaba en la silla y una tonta
sonrisa adornaba sus labios a la par que los colores subían a sus mejillas.
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Sasuke se encontraba recostado sobre la rama de uno de los árboles cercanos al
límite de los dominios de la aldea de Konoha. Su cabeza descansaba apoyada
sobre el tronco, mientras una pierna la mantenía doblada sobre la rama, la otra
se encontraba balanceándose en el aire al ritmo de sus pensamientos.
- "¿Qué debo hacer?" - el moreno detuvo el rítmico balanceo de su
pierna para enterrar su rostro en la mano derecha. - "Maldito Naruto, ¿por
qué tenías que hacerte tan fuerte y herir así mi maldito orgullo?"
Volvió a recostar su cabeza sobre el tronco, fijando su vista sobre las gruesas
hojas que lo rodeaban, para volver a continuar con el rítmico balanceo de su
pierna.
- "Naruto..., dime que puedo hacer". - se encogió de piernas y
enterró su rostro entre ellas.
Sakura se encontraba bastante preocupada, desde que había visto a Sasuke
abandonar la escena de batalla de esa forma. Aunque la pelea no pudo llevarse a
cabo, no habiendo vencedor alguno, se vio claramente la diferencia de poder
existente entre ellos. Naruto era más fuerte que Sasuke, y eso, de una forma u
otra, alimentaba la envidia y sed de poder que habitaba en el corazón del
moreno.
La pelirrosa se dirigió a casa de Naruto para contarle de su preocupación, si
alguien podía hablar ahora mismo con el moreno, ese era sin duda el rubio de
ojos zorrunos.
Había buscado por toda la aldea y no había ni rastro de él. Pensó en salir
al bosque y buscarlo por allí, cuando al pasar por cerca de la muralla, vio la
figura de alguien recostado sobre la rama de uno de los árboles cercanos. Sin
dudarlo un instante se dirigió hacia allí, y se paró bajo la rama donde se
dibujaba aquella sombra.
- ¿Sasuke...?
- ... - No obtuvo respuesta.
- Si no me respondes subiré yo. - El rubio subió despacio por el árbol, hasta
situarse al lado del joven de cabellos morenos que se encontraba con la cabeza
hundida entre sus piernas. Aunque su rostro estaba oculto, Naruto pudo ver
claramente que se trataba de Sasuke, su cabello y su ropa, con el emblema de los
Uchiha en la espalda, eran totalmente inconfundibles, pero lo que más seguro le
hacía estar era su olor..., ese aroma tan embriagador que desprendía por cada
poro de su piel y que le hacía perder el sentido de las cosas. En ese mismo
momento, pasó durante una décima de segundo, la visión de aquel fugaz beso
que se dieron sin querer en la clase..., su primer beso... Ante ese pensamiento
no pudo evitar sonrojarse, ¿por qué tenia que recordar aquello en ese preciso
momento?
Un ruido a su derecha le hizo reponerse y fijar su atención hacia allí,
topándose con la oscura mirada del moreno, el cual le miraba muy
penetrantemente, sin parpadear o apartar la vista ni un solo segundo de él. Se
sintió cohibido, y rápidamente apartó sus claros ojos, clavándolos sobre una
de las ramas más cercanas.
- Naruto... - el rubio volvió a mirarle a los ojos, esta vez no apartaría la
mirada, no se dejaría intimidar, no esta vez... - ¿Por qué estás aquí?
- ¿Acaso no puedo estar preocupado por ti? - El rubio le sostuvo la mirada sin
pestañear.
- ¿...Preocupado...? ¿Acaso os interesa a alguno lo que pueda pasarme? -
Naruto levantó una ceja en señal clara de que no comprendía lo que le decía.
- Yo diría que os preocupa más lo que yo pueda hacer...
El rubio abrió los ojos como platos ante la sorpresa. ¿Pero que estaba
diciendo ese tonto? ¿De verdad el orgullo podía hacer tan estúpida a una
persona?
- ¿Pero tú eres tonto? ¿De que demonios estás hablando? ¡¿No ves que tan
solo estoy preocupado por ti?! ¡Maldición, eres mi ami...! - pero Naruto no
pudo continuar, la presión de unos labios sobre los suyos hizo que callara de
golpe.
Cuando dejó de notar la suave presión de sus labios sobre los suyos, apreció
el roce de uno de sus dedos contra ellos.
- Ssshh, no lo digas..., aunque solo sea por esta noche déjame ser más que
eso...
Naruto palideció en el momento que volvió a sentir la presión de su boca
sobre la suya, pero esta vez con menos suavidad, el beso se había convertido en
algo más rudo, más profundo. El rubio pudo sentir como Sasuke le agarraba de
los cabellos de la nuca, para acercarlo más a él, al mismo tiempo que
intentaba apartar sus labios con la lengua, para poder profundizar mucho más
ese desesperado beso.
El rubio intentó zafarse de su agarre, intentó gritar con todas sus fuerzas
que se detuviera..., pero no podía. No sabía por qué, pero la tensión de su
cuerpo iba en disminución, hasta que se convirtió en un leve temblor.
En el momento que Naruto abrió la boca para suspirar, el moreno aprovechó la
ocasión para introducir su lengua en esa cálida gruta. Explorando y lamiendo,
saboreando cada rincón de ella. Las mejillas del rubio se tornaron carmesí y
sus piernas empezaron a temblarle; soltando un gemido se aferró fuertemente a
los hombros de Sasuke, evitando así desplomarse al suelo. Aquel beso superaba
con creces aquel primer encuentro de sus bocas hace ya mucho tiempo, o eso le
parecia a Naruto, lo recordaba ya como algo muy lejano y le parecía que había
pasado ya mucho tiempo desde aquello.
El moreno cortó el beso y enterró su rostro en el cuello del zorro de ojos
azules.
- Sasuke... ¿qué haces? - un gemido brotó de sus labios en el momento que el
moreno mordió su cuello a través de la tela de su chaqueta.
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El repiqueteo constante de las gotas al chocar resonaba por toda la silenciosa
estancia, dándole a la noche un toque mágico y misterioso [a mí me lo parece,
me encantan las noches lluviosas U_U]. Kakashi estaba apunto de irse a dormir
cuando el sonido de la puerta llamó su atención. En un primer momento pensó
en no contestar, pero la idea de que pudiera tratarse de alguien importante
pasó por su cabeza, decidiéndose a contestar.
- ¿Sí?
- ¿Acaso pensabas dejarme tirado aquí afuera con la que esta cayendo? –
Iruka se encontraba en la puerta de su casa, totalmente empapado de pies a
cabeza. Los negros cabellos se le pegaban graciosamente a la frente y cubría
parcialmente sus sonrojadas mejillas. La camiseta negra, ahora empapada por la
lluvia, se ajustaba descaradamente a su bien formado pecho, sobresaliendo de
ella dos pequeños botones, rígidos a causa del agua y el frío. Sus pantalones
desprendían abundantes gotas de agua, que caían al suelo, formando un gran
charco a sus pies.
- Pasa o cogeras frío. – Fue lo único que alcanzó a decir el peliblanco
ante la suculenta visión con la que le deleitaba su amado Iruka.
- ¿Seguro que ese es el único motivo por el que quieres que entre? – el
moreno le dedicó una mirada cargada de lujuria a la vez que se pasaba la mano
por el pecho mientras entraba en la habitación. - ¿Vas a hacerme entrar en
calor tú?
Kakashi se quedó mirando como empezaba a quitarse la camiseta, arrojándola al
suelo. Minutos más tarde, Iruka se encontraba arrodillado en el suelo de su
habitación con tan solo los ajustados boxers puestos. Éstos también estaban
mojados, provocando que la tela se ciñera mucho más a la ya evidente
excitación que a estas alturas el moreno ya no pretendía disimular.
El peliblanco intentó avanzar hacia él, pero éste se lo impidió, alzando una
mano a modo de alto.
Vio como el moreno acariciaba su pecho con una mano, mientras iba dirigiendo
lentamente la otra hacia su boca, pasando antes por su pecho y rozando sus
pezones hasta ponerlos totalmente duros. Introdujo dos de sus dedos en la
cálida gruta y empezó a lamerlos sensualmente, mientras parte de su saliva se
deslizaba por la comisura de sus labios.
Dejó de acariciar su pecho con la otra mano para deslizarla muy lentamente
hasta su vientre, donde se entretuvo un rato antes de seguir su camino y toparse
con el elástico borde de sus boxers. Se los bajó con una sola mano,
dejándolos colgando en una de sus piernas.
Un gemido de placer escapó de sus labios en el momento que posó su mano sobre
el hinchado miembro, haciéndole que una descarga de electricidad recorriera
todo su cuerpo.
Kakashi no podía contener su excitación mientras veía como su adorado moreno
lo torturaba de aquella manera. Se encontraba arrodillado, con la espalda
arqueada ligeramente por el placer y sus ojos fuertemente cerrados. Su cuerpo
estaba ardiendo, haciendo evaporarse las gotas que aún se deslizaban por su
cuerpo, dándole un toque más sensual. Sus mejillas cubiertas por el rubor, su
boca entreabierta dejando escapar gemidos de placer mezclados con su nombre.
¡Dios, como lo estaba poniendo ese chico!
Los movimientos de la mano del moreno sobre su miembro se volvieron más
salvajes, mientras con la otra mano abandonó su boca para deslizarla por todo
su cuerpo hasta llegar a una de sus nalgas y apretarla con fuerza, lo que le
hizo gemir más fuerte y entrecortadamente. En el momento que rozó su entrada
con uno de sus dedos, arqueó más la espalda, Kakashi habría creído que se
partiría en dos si no hubiera sido porque tenía la pared justo detrás de él,
permitiendo que se apoyara sobre ella.
El peliblanco no podía más, notó como su excitación se apretaba
dolorosamente contra su ropa, y rápidamente se desnudó, liberando a su
torturado miembro de su prisión. Seguía mirando como Iruka se masturbaba, y
aquello lo volvía loco. Pero cuando vio como se introducía uno de los dedos en
su ano y empezaba a moverlo, no pudo más, y antes de que el moreno terminara
explotando en el orgasmo, corrió hacia él, deteniendo todos sus movimientos y
tumbándolo contra el suelo.
De una sola embestida penetró al más joven, escapando gemidos de placer de
ambos.
Esa noche Kakashi llevó a Iruka al paraíso que creyó nunca alcanzar, fue
bruso, agresivo, fiero, desgarrador, como un animal en celo.... y le encantó.
El peliblanco lo besó con furia, profanando la cálida boca del moreno con su
lengua, a la par que mordía los rosados e hinchados labios de su amor,
estirando levemente de ellos.
- Te amo... – Susurró en su oído al momento que descargaba toda su pasión
en el interior de su amante.
- Lo sé... ah... yo también... ah... te amo... – El semen de Iruka se
derramó entre ambos estómagos.
Kakashi alargó su mano para coger una manta y taparse con ella. Y así como
estaban se quedaron dormidos en el suelo, pasando la mejor noche que tendrían
en mucho tiempo.
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Naruto se encontraba acostado sobre aquella ancha rama. Sus mejillas notablemte
sonrojadas y ardientes a causa de la pasión y el deseo. Se sentía muy
extraño, aunque en el fondo lo estaba disfrutando. Se incorporó un poco sobre
sus codos, y pudo ver los negros mechones que se movían rítmicamente de arriba
a abajo. Alargó una mano hacia ellos y los apartó suavemente, permitiéndole
ver el sonrojado rostro de su amigo Sasuke, mientras acariciaba su miembro con
la boca.
Dios, aquello le parecía tan extraño, ¿por qué estaba haciéndole eso Sasuke?
Pero..., se sentía tan bien, que no pudo reprimir un jadeo que salió de su
garganta. Rápidamente se llevó las manos a la boca, intentando contenerse y no
dejar escapar ningún sonido más.
El moreno levantó la vista hacia arriba, viendo como el rubio se llevaba las
manos a la boca intentado retener cualquier sonido que pudiera escapar de ella.
Lo había oído gemir y lo había excitado enormemente; ahora su erección se
rozaba dolorosamente contra la rama de ese árbol, intentando encontrar algún
alivio. ¡Dios, quería oírlo gemir más!
Sasuke se introdujo enteramente el miembro en su boca, haciéndolo rozar contra
su campanilla y tocando con sus labios el naciente de éste. Vio como el rubio
apretaba más fuertemente las manos contra sus labios, había empezado a morder
uno de sus dedos y mantenía los ojos fuertemente apretados.
Lo haría gemir como fuese. Cerró la boca alrededor de su erección, clavando
levemente los dientes sobre él, deslizándolos por toda la superficie del
miembro hasta la punta del mismo, mientras lo masajeaba con su cálida lengua.
Mordió su glande y volvió a introducírselo enteramente en su boca, repitiendo
la misma acción.
Volvió a fijarse en el rubio, y vio como las lágrimas de placer contenido
empezaban a deslizarse por sus mejillas. Sasuke dirigió su mano hasta sus
testículos y empezó a masajearlos. La saliva cubría enteramente su miembro y
se deslizaba hacia abajo, lubricándolo todo. Con los dedos de su otra mano
empezó a rozar su estrecha entrada, excesivamente lubricada con toda su saliva.
De improvisto introdujo un dedo en su interior, dejándolo quieto durante unos
momentos para que se acostumbrara; segundos después empezó a moverlo
lentamente.
Naruto gemía contra sus manos apretadas, apagándolos antes de que pudieran
salir al aire. Lloraba, sus mejillas completamente sonrojadas de la excitación,
se mordía las manos mientras las apretaba fuertemente y la saliva se deslizaba
desde su boca hasta su cuello.
- No es justo... – El rubio abrió los ojos y los posó sobre la cara del
moreno, el cual había dejado de lamer su miembro para hablarle. – Déjame
oírte gemir...
Sentía tanta vergüenza, era la primera vez que experimentaba todas aquellas
emociones, y además le avergonzaba más aún diciéndole que quería oírle.
Sasuke continuó con lo que estaba, pero esta vez dejó de masajear los
testículos para agarrar con fuerza las manos del chico y apartarlas de su boca.
Y le mordió.
Naruto gimió, otra vez y otra; cada vez más fuerte, más alto, más claro,
más seguidos, y no podía dejar de hacerlo. Se aferraba con fuerza a la mano
del moreno, mientras por su boca tan solo escapaban jadeos de placer.
- Ah... Sasuke...
El moreno no pudo más, cada vez le dolía más su pene, y la fricción de éste
contra la rama ya no le calmaba. Naruto sintió como su amigo paraba de golpe,
justo cuando iba a protestar vio como se incorporaba, acomodaba sus piernas
sobre los hombros y le embestía salvajemente. Gimió, de dolor, de placer,
gimió como nunca lo había hecho. Sus uñas se clavaron en los hombros de
Sasuke, mientras le pedía que se detuviera.
- Me duele... Sasuke...
- No hagas fuerza... o te dolerá más... – Naruto le miró a los ojos – Ya
verás como te gustará... ah...
Sasuke aceleró sus movimientos, haciéndolos violentos, entrando y saliendo
cada vez más rápido del interior del rubio. Haciéndolos gemir a ambos, cada
vez con más intensidad.
Después de unos minutos más así, Naruto no pudo contenerse más y acabó
explotando su orgasmo en medio de los dos.
Sasuke notó la caliente presión de su ano sobre su miembro y no tardó mucho
más en vaciarse en el interior del rubio zorro.
Después de eso Naruto se quedó profundamente dormido en brazos del moreno.
- Naruto... –
- ... - El chico no respondió, estaba profundamente dormido –
- Te quiero... – Y lo besó tiernamente en los labios.
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Lo había decidido. Se iría con los vasallos de Orochimaru, obtendría el poder
que tanto deseaba. Se alejaría de todos, de sus amigos, de su amor... Una
solitaria lágrima descendía por su mejilla mientras corría al lugar de
encuentro.
No tenía perdón, era despreciable, había toma por la fuerza al ser que más
amaba, y éste no lo perdonaría jamás. Dios, ¿qué había hecho? Acababa de
violar a su amigo, nunca más podría volverlo a mirar como antes. Y si alguna
vez había tenido una oportunidad de acercarse a él como algo más que un
amigo, ahora la había perdido.
- Será mejor que me aleje de todos... Y de ti... – Limpió la lágrima con su
brazo mientras seguía corriendo. – Perdóname Naruto...
Te quiero...
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Naruto despertó de madrugada al día siguiente, se sintió dolorido, pero sobre
todo se sentía... vacío. Buscó con la mano a su derecha y a su izquierda,
pero no lo encontró. Lo había dejado allí solo.
Se giró sobre la rama poniéndose de lado y una lágrima resbaló por su
mejilla.
- Baka... ¿por qué me has dejado solo? – Cerró los ojos y suspiró. – Te
quiero... Tendré que decírselo cuando lo vea más tarde.
Se incorporó, bajando de un salto de la rama y dirigiéndose hacia su casa, al
menos descansaría más cómodamente unas horas más antes de que llegara la
hora de levantarse.
Ignoraba que todo aquello se desenvolvería de la forma más complicada que
nunca pudo haberse imaginado.
Fin.
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Notas de Kula: Espero que os haya gustado.
Este fic lo dedico enteramente a mis amigas Illunen y Alisea.
Illunen --> Que sé que te encanta la pareja de Sasuke y Naruto, pillaaaa
*^^*. Aunque yo personalmente ya sabes que no aguanto mucho a Sasuke =P
Alisea --> Wiiiiiiiiiiiiiiiii, Kakashiiiiii kakkoiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Sugeeeeeeeeeeeeeeee!! Babas babas, muchas babas *^^*
Lo empecé hace ya varios días, pero me había quedado atascada con las escenas
Lemon. Fijaros que lo empecé antes de “A 2.000 Yens la hora” y todo, y aún
he acabado haciendo antes dos capítulos de ese fic que terminado este U_U
Pero bueno, al final lo he terminado =D
La historia transcurre en el momento en que Tsunade se va al pueblo y los cura
hasta que los siervos de Orochimaru le proponen a Sasuke, por orden del propio
Orochimaru, que se una a ellos y descubra todo el auténtico poder de la víbora
¬¬
Algunas cosas no concuerdan con la historia original, pero así debe ser un fic
=D
Weee, nos vemos en el siguiente cap del fic que decida continuar XDDD.
Muchos besosssssssssss.