"Eres tu la respuesta a todas mis preguntas?
No... Solo eres una mas de ellas"
Basado en Naruto
Sasuke x Naruto, Kakashi x Iruka.
By Kula Diamond

 



La suave brisa mecía las blancas cortinas de la estancia del mismo color. En una cama, Sasuke se recuperaba después del tratamiento que Tsunade-sama, la nueva Hokage, le había impartido. A su lado se encontraba Sakura, pelándole una manzana, la chica no se había separado de su lado en ningún momento. Por alguna razón, su simple presencia en esa estancia, ponía evidentemente irritado al joven de cabellos negros, la única persona que quería que lo visitara no había dado aún señales de vida por allí.

- "¿Dónde te has metido?" - Sasuke se incorporó, apoyando su espalda contra la fría pared, fijando su mirada al frente, mirando al vacío.

- Sasuke, ¿te encuentras mejor?

- ... - Nuevamente, Sakura no recibía mas que silencio de la persona que mas quería.

- Come un poco, ya verás como te sentirás mejor. - La chica pelirrosa acercó el plato con los pedazos de manzana hacia Sasuke. Pero éste, sumamente irritado ya, golpeó su mano con furia, arrojando el plato y su contenido al suelo.

La chica se agachó a recogerlo, conteniendo las lágrimas, mientras el moreno desviaba la vista hacia la ventana. El ruido de la puerta al abrirse hizo que el joven dirigiera su mirada hacia allí, fijando su vista en algo concreto por primera vez desde hacía muchos días. Las negras e intensas pupilas de Sasuke reflejaron en ellas la silueta de un nervioso Naruto, que permanecía silencioso en la puerta, sin atreverse a entrar.

- Sakura, vete de aquí y déjanos solos.

La chica dejó su atención en los trozos que estaba recogiendo del suelo para centrarla en el hermoso joven de ojos negros que se había dignado a hablarle después de tanto tiempo. Y todo para decirle unas despectivas palabras casi escupidas sin ganas, para que abandonara la estancia.

- ¡He dicho que te largues! - la chica cogió cuanto pudo con sus manos lo que había en el suelo y salió corriendo de la habitación, empujando en su carrera a un aturdido Naruto que permanecía inmóvil en la puerta. El rubio zorro pudo apreciar las gotas saladas que se desprendían de los ojos de su tan amada fantasía.

- ¿Por qué has sido tan rudo con ella? - Naruto al fin había penetrado en la estancia, cerrando la puerta tras él y dirigiéndose a la cama del otro chico.

- ¿Acaso tengo alguna razón para ser más simpático con ella?

- ¡Por Kami! ¡Tan solo está preocupada por ti! ¡Es tu amiga, como yo!

El moreno lo miró fijamente a los ojos y una irónica sonrisa se dibujó en su rostro.

- En este momento ella no me interesa. Eres tú el que abarca todo mi interés.

- ¿Qué? - El joven rubio de ojos zorrunos pareció palidecer ante tal comentario, tornándose su rostro rojo como un tomate a los cinco segundos siguientes.

- Pelea contra mí. - Naruto le miró con los ojos abiertos como platos.

- ¿Pero que dices? ¿Estás loco? Acabas de recuperarte.

- ¡HE DICHO QUE PELEES CONTRA MÍ! - El rubio cambió su expresión de sorpresa por una de determinación.

- De acuerdo. - Naruto hizo un gesto y salió por la puerta, Sasuke lo siguió hasta la azotea.

- Ponte la bandana de Konoha en la frente. - Naruto se colocó la suya y lo miró desafiante.

- No la necesito.

- ¡HE DICHO QUE TE LA PONGAS!

- ¡NO PIENSO HACERLO, NO LA NECESITO!

- Muy bien. - Ambos empezaron a concentrar su chakra para atacarse.



Sakura decidió volver a la habitación, preocupada por el moreno, pero cuando entró y no vio a nadie, su preocupación se acentuó, e instintivamente corrió hacia la azotea. Allí pudo ver a ambos chicos preparados para realizar sus movimientos especiales uno contra otro, Sasuke su Chidori, Naruto su Rasengan. Intentó gritarles que se detuvieran, pero su voz no llegaba hasta ellos. Segundos mas tarde se encontraba situada en medio de sus ataques, esperando recibir el impacto de ambos. Pero la presencia de Kakashi sujetando los brazos de los chicos y lanzándolos por los aires hicieron que los golpes nunca llegaran. La perfecta intervención en el momento oportuno.



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Kakashi terminaba de reponerse en la cama del hospital cuando de repente llamaron a la puerta. Sin darle tiempo a responder, esta se abrió y la alta figura de Iruka se dibujó en el umbral de la misma.

- ¿Cómo te encuentras? - Kakashi no respondió, tan solo dirigió su vista hacia él. Su mirada parecía perdida. - Si normalmente pareces despistado, ahora ya ni te cuento.

Iruka sonrió, y cerrando la puerta se acercó hasta la cama del peliblanco, sentándose en el borde.

- ... - Kakashi se encontraba sentado en la cama, con la espalda apoyada en la pared y la sábana cubriendo hasta su cintura. Su vista parecía ida, sin enfocar nada claro, y aunque llevaba todavía cubierta su boca, la bandana de Konoha descansaba sobre la mesita que estaba a su izquierda.

- Pareces un zombie. - Iruka rió más y Kakashi pareció reaccionar, clavándole una mirada de reproche. - Parece que el enfrentamiento contra el mayor de los Uchiha te dejó peor de lo que creíamos.

- Bueno, podría haber sido peor.

- Vaya, parece que al fin reaccionas. - El moreno apoyó suavemente su mano sobre su frente y acarició los mechones blancos que se le pegaban en ésta por el sudor. - ¿Cómo te encuentras?

- Ahora mucho mejor, gracias por preocuparte. - Iruka negó con la cabeza.

- No es nada. Sabes que me importa lo que te pase.

- Sí - Kakashi posó su mano sobre la que tenía Iruka sobre su frente y la apartó lentamente mientras acariciaba sus largos dedos. - Te preocupas demasiado.

- He estado comiendo con Naruto...

- Seguro que lo habrás hinchado a Ramen, no es bueno que lo coma tanto, debería de comer mas fruta de vez en cuando... - Iruka río divertido.

- Déjale que al menos haga uno de los mayores placeres de la vida: comer lo que quiera. Jajajaja.

- Je... Pero dime.. - Kakashi miró fijamente al moreno mientras acariciaba ausentemente la mano de este. - ¿Qué querías decirme?

- Me preocupa...

- ¿Naruto? Creía que ya habías superado eso...

- No, no es él quien me preocupa. Confío plenamente en él. - El peliblanco arqueó una ceja con expresión interrogante. - Quien me preocupa es aquél que has decidido adoptar como tu protegido..., Sasuke.

- ¿Sasuke? ¿Acaso estás celoso de él? - Iruka le dedicó una mirada asesina y Kakashi pareció atragantarse con su propia saliva. Se llevó el puño a la boca para toser de manera melodramática. - Cof, ¿te preocupa la marca de Orochimaru? Creía que habíamos hablado ya de eso. Por ahora parece estar bajo control...

- No es eso lo que me preocupa. Sino el reciente odio, rencor o envidia..., no lo sé, que parece tener hacia Naruto. - Kakashi posó una mano sobre el rostro del moreno, acariciando suavemente e intentando calmarlo. - Tengo la sensación de que algo malo va a ocurrir.

- Sé que el chico es muy impaciente y el odio que procesa hacia su hermano mayor a veces lo ciega. Pero creo que es lo suficientemente inteligente y racional como para saber lo que es mejor.

- No sé, últimamente no parece tan "racional". - Iruka torció los labios en una triste sonrisa.

Kakashi deslizó la mano que tenía en la mejilla del moreno hacia atrás, hasta posarla en su nuca, haciendo presión sobre ella y atrayéndolo hacia él, hasta dejarlo a tan solo unos centímetros de su rostro. Iruka posó su mano en la boca del peliblanco, deslizando el pañuelo negro que cubría ésta hacia bajo, liberando sus carnosos y rosados labios. Unos milímetros más y sus labios quedarían unidos..., cuando un grito proveniente de la azotea les hizo saltar de sus asientos y rompió el hechizo que había entre ellos. Kakashi se levantó apresuradamente de la cama mientras cogía su ropa y se vestía.

- Quédate aquí, enseguida vuelvo. - Y guiñándole un ojo desapareció de la habitación tras un remolino de aire.

- Baka... - El moreno suspiró, mientras se recostaba en la silla y una tonta sonrisa adornaba sus labios a la par que los colores subían a sus mejillas.

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Sasuke se encontraba recostado sobre la rama de uno de los árboles cercanos al límite de los dominios de la aldea de Konoha. Su cabeza descansaba apoyada sobre el tronco, mientras una pierna la mantenía doblada sobre la rama, la otra se encontraba balanceándose en el aire al ritmo de sus pensamientos.

- "¿Qué debo hacer?" - el moreno detuvo el rítmico balanceo de su pierna para enterrar su rostro en la mano derecha. - "Maldito Naruto, ¿por qué tenías que hacerte tan fuerte y herir así mi maldito orgullo?"

Volvió a recostar su cabeza sobre el tronco, fijando su vista sobre las gruesas hojas que lo rodeaban, para volver a continuar con el rítmico balanceo de su pierna.

- "Naruto..., dime que puedo hacer". - se encogió de piernas y enterró su rostro entre ellas.



Sakura se encontraba bastante preocupada, desde que había visto a Sasuke abandonar la escena de batalla de esa forma. Aunque la pelea no pudo llevarse a cabo, no habiendo vencedor alguno, se vio claramente la diferencia de poder existente entre ellos. Naruto era más fuerte que Sasuke, y eso, de una forma u otra, alimentaba la envidia y sed de poder que habitaba en el corazón del moreno.

La pelirrosa se dirigió a casa de Naruto para contarle de su preocupación, si alguien podía hablar ahora mismo con el moreno, ese era sin duda el rubio de ojos zorrunos.



Había buscado por toda la aldea y no había ni rastro de él. Pensó en salir al bosque y buscarlo por allí, cuando al pasar por cerca de la muralla, vio la figura de alguien recostado sobre la rama de uno de los árboles cercanos. Sin dudarlo un instante se dirigió hacia allí, y se paró bajo la rama donde se dibujaba aquella sombra.

- ¿Sasuke...?

- ... - No obtuvo respuesta.

- Si no me respondes subiré yo. - El rubio subió despacio por el árbol, hasta situarse al lado del joven de cabellos morenos que se encontraba con la cabeza hundida entre sus piernas. Aunque su rostro estaba oculto, Naruto pudo ver claramente que se trataba de Sasuke, su cabello y su ropa, con el emblema de los Uchiha en la espalda, eran totalmente inconfundibles, pero lo que más seguro le hacía estar era su olor..., ese aroma tan embriagador que desprendía por cada poro de su piel y que le hacía perder el sentido de las cosas. En ese mismo momento, pasó durante una décima de segundo, la visión de aquel fugaz beso que se dieron sin querer en la clase..., su primer beso... Ante ese pensamiento no pudo evitar sonrojarse, ¿por qué tenia que recordar aquello en ese preciso momento?

Un ruido a su derecha le hizo reponerse y fijar su atención hacia allí, topándose con la oscura mirada del moreno, el cual le miraba muy penetrantemente, sin parpadear o apartar la vista ni un solo segundo de él. Se sintió cohibido, y rápidamente apartó sus claros ojos, clavándolos sobre una de las ramas más cercanas.

- Naruto... - el rubio volvió a mirarle a los ojos, esta vez no apartaría la mirada, no se dejaría intimidar, no esta vez... - ¿Por qué estás aquí?

- ¿Acaso no puedo estar preocupado por ti? - El rubio le sostuvo la mirada sin pestañear.

- ¿...Preocupado...? ¿Acaso os interesa a alguno lo que pueda pasarme? - Naruto levantó una ceja en señal clara de que no comprendía lo que le decía. - Yo diría que os preocupa más lo que yo pueda hacer...

El rubio abrió los ojos como platos ante la sorpresa. ¿Pero que estaba diciendo ese tonto? ¿De verdad el orgullo podía hacer tan estúpida a una persona?

- ¿Pero tú eres tonto? ¿De que demonios estás hablando? ¡¿No ves que tan solo estoy preocupado por ti?! ¡Maldición, eres mi ami...! - pero Naruto no pudo continuar, la presión de unos labios sobre los suyos hizo que callara de golpe.

Cuando dejó de notar la suave presión de sus labios sobre los suyos, apreció el roce de uno de sus dedos contra ellos.

- Ssshh, no lo digas..., aunque solo sea por esta noche déjame ser más que eso...

Naruto palideció en el momento que volvió a sentir la presión de su boca sobre la suya, pero esta vez con menos suavidad, el beso se había convertido en algo más rudo, más profundo. El rubio pudo sentir como Sasuke le agarraba de los cabellos de la nuca, para acercarlo más a él, al mismo tiempo que intentaba apartar sus labios con la lengua, para poder profundizar mucho más ese desesperado beso.

El rubio intentó zafarse de su agarre, intentó gritar con todas sus fuerzas que se detuviera..., pero no podía. No sabía por qué, pero la tensión de su cuerpo iba en disminución, hasta que se convirtió en un leve temblor.

En el momento que Naruto abrió la boca para suspirar, el moreno aprovechó la ocasión para introducir su lengua en esa cálida gruta. Explorando y lamiendo, saboreando cada rincón de ella. Las mejillas del rubio se tornaron carmesí y sus piernas empezaron a temblarle; soltando un gemido se aferró fuertemente a los hombros de Sasuke, evitando así desplomarse al suelo. Aquel beso superaba con creces aquel primer encuentro de sus bocas hace ya mucho tiempo, o eso le parecia a Naruto, lo recordaba ya como algo muy lejano y le parecía que había pasado ya mucho tiempo desde aquello.

El moreno cortó el beso y enterró su rostro en el cuello del zorro de ojos azules.

- Sasuke... ¿qué haces? - un gemido brotó de sus labios en el momento que el moreno mordió su cuello a través de la tela de su chaqueta.


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El repiqueteo constante de las gotas al chocar resonaba por toda la silenciosa estancia, dándole a la noche un toque mágico y misterioso [a mí me lo parece, me encantan las noches lluviosas U_U]. Kakashi estaba apunto de irse a dormir cuando el sonido de la puerta llamó su atención. En un primer momento pensó en no contestar, pero la idea de que pudiera tratarse de alguien importante pasó por su cabeza, decidiéndose a contestar.

- ¿Sí?

- ¿Acaso pensabas dejarme tirado aquí afuera con la que esta cayendo? – Iruka se encontraba en la puerta de su casa, totalmente empapado de pies a cabeza. Los negros cabellos se le pegaban graciosamente a la frente y cubría parcialmente sus sonrojadas mejillas. La camiseta negra, ahora empapada por la lluvia, se ajustaba descaradamente a su bien formado pecho, sobresaliendo de ella dos pequeños botones, rígidos a causa del agua y el frío. Sus pantalones desprendían abundantes gotas de agua, que caían al suelo, formando un gran charco a sus pies.

- Pasa o cogeras frío. – Fue lo único que alcanzó a decir el peliblanco ante la suculenta visión con la que le deleitaba su amado Iruka.

- ¿Seguro que ese es el único motivo por el que quieres que entre? – el moreno le dedicó una mirada cargada de lujuria a la vez que se pasaba la mano por el pecho mientras entraba en la habitación. - ¿Vas a hacerme entrar en calor tú?

Kakashi se quedó mirando como empezaba a quitarse la camiseta, arrojándola al suelo. Minutos más tarde, Iruka se encontraba arrodillado en el suelo de su habitación con tan solo los ajustados boxers puestos. Éstos también estaban mojados, provocando que la tela se ciñera mucho más a la ya evidente excitación que a estas alturas el moreno ya no pretendía disimular.

El peliblanco intentó avanzar hacia él, pero éste se lo impidió, alzando una mano a modo de alto.

Vio como el moreno acariciaba su pecho con una mano, mientras iba dirigiendo lentamente la otra hacia su boca, pasando antes por su pecho y rozando sus pezones hasta ponerlos totalmente duros. Introdujo dos de sus dedos en la cálida gruta y empezó a lamerlos sensualmente, mientras parte de su saliva se deslizaba por la comisura de sus labios.

Dejó de acariciar su pecho con la otra mano para deslizarla muy lentamente hasta su vientre, donde se entretuvo un rato antes de seguir su camino y toparse con el elástico borde de sus boxers. Se los bajó con una sola mano, dejándolos colgando en una de sus piernas.

Un gemido de placer escapó de sus labios en el momento que posó su mano sobre el hinchado miembro, haciéndole que una descarga de electricidad recorriera todo su cuerpo.

Kakashi no podía contener su excitación mientras veía como su adorado moreno lo torturaba de aquella manera. Se encontraba arrodillado, con la espalda arqueada ligeramente por el placer y sus ojos fuertemente cerrados. Su cuerpo estaba ardiendo, haciendo evaporarse las gotas que aún se deslizaban por su cuerpo, dándole un toque más sensual. Sus mejillas cubiertas por el rubor, su boca entreabierta dejando escapar gemidos de placer mezclados con su nombre. ¡Dios, como lo estaba poniendo ese chico!
Los movimientos de la mano del moreno sobre su miembro se volvieron más salvajes, mientras con la otra mano abandonó su boca para deslizarla por todo su cuerpo hasta llegar a una de sus nalgas y apretarla con fuerza, lo que le hizo gemir más fuerte y entrecortadamente. En el momento que rozó su entrada con uno de sus dedos, arqueó más la espalda, Kakashi habría creído que se partiría en dos si no hubiera sido porque tenía la pared justo detrás de él, permitiendo que se apoyara sobre ella.

El peliblanco no podía más, notó como su excitación se apretaba dolorosamente contra su ropa, y rápidamente se desnudó, liberando a su torturado miembro de su prisión. Seguía mirando como Iruka se masturbaba, y aquello lo volvía loco. Pero cuando vio como se introducía uno de los dedos en su ano y empezaba a moverlo, no pudo más, y antes de que el moreno terminara explotando en el orgasmo, corrió hacia él, deteniendo todos sus movimientos y tumbándolo contra el suelo.

De una sola embestida penetró al más joven, escapando gemidos de placer de ambos.
Esa noche Kakashi llevó a Iruka al paraíso que creyó nunca alcanzar, fue bruso, agresivo, fiero, desgarrador, como un animal en celo.... y le encantó.

El peliblanco lo besó con furia, profanando la cálida boca del moreno con su lengua, a la par que mordía los rosados e hinchados labios de su amor, estirando levemente de ellos.

- Te amo... – Susurró en su oído al momento que descargaba toda su pasión en el interior de su amante.

- Lo sé... ah... yo también... ah... te amo... – El semen de Iruka se derramó entre ambos estómagos.

Kakashi alargó su mano para coger una manta y taparse con ella. Y así como estaban se quedaron dormidos en el suelo, pasando la mejor noche que tendrían en mucho tiempo.
 


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Naruto se encontraba acostado sobre aquella ancha rama. Sus mejillas notablemte sonrojadas y ardientes a causa de la pasión y el deseo. Se sentía muy extraño, aunque en el fondo lo estaba disfrutando. Se incorporó un poco sobre sus codos, y pudo ver los negros mechones que se movían rítmicamente de arriba a abajo. Alargó una mano hacia ellos y los apartó suavemente, permitiéndole ver el sonrojado rostro de su amigo Sasuke, mientras acariciaba su miembro con la boca.

Dios, aquello le parecía tan extraño, ¿por qué estaba haciéndole eso Sasuke? Pero..., se sentía tan bien, que no pudo reprimir un jadeo que salió de su garganta. Rápidamente se llevó las manos a la boca, intentando contenerse y no dejar escapar ningún sonido más.

El moreno levantó la vista hacia arriba, viendo como el rubio se llevaba las manos a la boca intentado retener cualquier sonido que pudiera escapar de ella. Lo había oído gemir y lo había excitado enormemente; ahora su erección se rozaba dolorosamente contra la rama de ese árbol, intentando encontrar algún alivio. ¡Dios, quería oírlo gemir más!
Sasuke se introdujo enteramente el miembro en su boca, haciéndolo rozar contra su campanilla y tocando con sus labios el naciente de éste. Vio como el rubio apretaba más fuertemente las manos contra sus labios, había empezado a morder uno de sus dedos y mantenía los ojos fuertemente apretados.

Lo haría gemir como fuese. Cerró la boca alrededor de su erección, clavando levemente los dientes sobre él, deslizándolos por toda la superficie del miembro hasta la punta del mismo, mientras lo masajeaba con su cálida lengua. Mordió su glande y volvió a introducírselo enteramente en su boca, repitiendo la misma acción.

Volvió a fijarse en el rubio, y vio como las lágrimas de placer contenido empezaban a deslizarse por sus mejillas. Sasuke dirigió su mano hasta sus testículos y empezó a masajearlos. La saliva cubría enteramente su miembro y se deslizaba hacia abajo, lubricándolo todo. Con los dedos de su otra mano empezó a rozar su estrecha entrada, excesivamente lubricada con toda su saliva.

De improvisto introdujo un dedo en su interior, dejándolo quieto durante unos momentos para que se acostumbrara; segundos después empezó a moverlo lentamente.

Naruto gemía contra sus manos apretadas, apagándolos antes de que pudieran salir al aire. Lloraba, sus mejillas completamente sonrojadas de la excitación, se mordía las manos mientras las apretaba fuertemente y la saliva se deslizaba desde su boca hasta su cuello.

- No es justo... – El rubio abrió los ojos y los posó sobre la cara del moreno, el cual había dejado de lamer su miembro para hablarle. – Déjame oírte gemir...

Sentía tanta vergüenza, era la primera vez que experimentaba todas aquellas emociones, y además le avergonzaba más aún diciéndole que quería oírle. Sasuke continuó con lo que estaba, pero esta vez dejó de masajear los testículos para agarrar con fuerza las manos del chico y apartarlas de su boca. Y le mordió.

Naruto gimió, otra vez y otra; cada vez más fuerte, más alto, más claro, más seguidos, y no podía dejar de hacerlo. Se aferraba con fuerza a la mano del moreno, mientras por su boca tan solo escapaban jadeos de placer.

- Ah... Sasuke...

El moreno no pudo más, cada vez le dolía más su pene, y la fricción de éste contra la rama ya no le calmaba. Naruto sintió como su amigo paraba de golpe, justo cuando iba a protestar vio como se incorporaba, acomodaba sus piernas sobre los hombros y le embestía salvajemente. Gimió, de dolor, de placer, gimió como nunca lo había hecho. Sus uñas se clavaron en los hombros de Sasuke, mientras le pedía que se detuviera.

- Me duele... Sasuke...

- No hagas fuerza... o te dolerá más... – Naruto le miró a los ojos – Ya verás como te gustará... ah...

Sasuke aceleró sus movimientos, haciéndolos violentos, entrando y saliendo cada vez más rápido del interior del rubio. Haciéndolos gemir a ambos, cada vez con más intensidad.
Después de unos minutos más así, Naruto no pudo contenerse más y acabó explotando su orgasmo en medio de los dos.
Sasuke notó la caliente presión de su ano sobre su miembro y no tardó mucho más en vaciarse en el interior del rubio zorro.
Después de eso Naruto se quedó profundamente dormido en brazos del moreno.

- Naruto... –

- ... - El chico no respondió, estaba profundamente dormido –

- Te quiero... – Y lo besó tiernamente en los labios.

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Lo había decidido. Se iría con los vasallos de Orochimaru, obtendría el poder que tanto deseaba. Se alejaría de todos, de sus amigos, de su amor... Una solitaria lágrima descendía por su mejilla mientras corría al lugar de encuentro.

No tenía perdón, era despreciable, había toma por la fuerza al ser que más amaba, y éste no lo perdonaría jamás. Dios, ¿qué había hecho? Acababa de violar a su amigo, nunca más podría volverlo a mirar como antes. Y si alguna vez había tenido una oportunidad de acercarse a él como algo más que un amigo, ahora la había perdido.

- Será mejor que me aleje de todos... Y de ti... – Limpió la lágrima con su brazo mientras seguía corriendo. – Perdóname Naruto...

Te quiero...
 


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Naruto despertó de madrugada al día siguiente, se sintió dolorido, pero sobre todo se sentía... vacío. Buscó con la mano a su derecha y a su izquierda, pero no lo encontró. Lo había dejado allí solo.

Se giró sobre la rama poniéndose de lado y una lágrima resbaló por su mejilla.

- Baka... ¿por qué me has dejado solo? – Cerró los ojos y suspiró. – Te quiero... Tendré que decírselo cuando lo vea más tarde.

Se incorporó, bajando de un salto de la rama y dirigiéndose hacia su casa, al menos descansaría más cómodamente unas horas más antes de que llegara la hora de levantarse.
Ignoraba que todo aquello se desenvolvería de la forma más complicada que nunca pudo haberse imaginado.



Fin.



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Notas de Kula: Espero que os haya gustado.
Este fic lo dedico enteramente a mis amigas Illunen y Alisea.
Illunen --> Que sé que te encanta la pareja de Sasuke y Naruto, pillaaaa *^^*. Aunque yo personalmente ya sabes que no aguanto mucho a Sasuke =P
Alisea --> Wiiiiiiiiiiiiiiiii, Kakashiiiiii kakkoiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Sugeeeeeeeeeeeeeeee!! Babas babas, muchas babas *^^*
Lo empecé hace ya varios días, pero me había quedado atascada con las escenas Lemon. Fijaros que lo empecé antes de “A 2.000 Yens la hora” y todo, y aún he acabado haciendo antes dos capítulos de ese fic que terminado este U_U
Pero bueno, al final lo he terminado =D
La historia transcurre en el momento en que Tsunade se va al pueblo y los cura hasta que los siervos de Orochimaru le proponen a Sasuke, por orden del propio Orochimaru, que se una a ellos y descubra todo el auténtico poder de la víbora ¬¬
Algunas cosas no concuerdan con la historia original, pero así debe ser un fic =D
Weee, nos vemos en el siguiente cap del fic que decida continuar XDDD.
Muchos besosssssssssss.