"Cosa de Chicos o Chicas... "
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan

 

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Bueno... Primero haré las advertencias respectivas (aunque si estás entrando significa que ya sabes a lo que te atienes)

–Shounen-ai

–Yaoi

–Lemon y Lime (Episodios posteriores)

–Crossdressing (cuando los chicos se visten de chicas, pero no hay nada de mariconadas)

Ahora que terminamos de hacer los recuentos, podemos continuar tranquilamente con la historia.

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La Preparación

Una parte difícil de todo el asunto era que ninguno sabía qué hacer o cómo disimular.

–¿Y qué se supone que deberíamos hacer? Enfréntenlo. Ésta es la idea más tonta que hayamos planeado – se quejó Lyserg.

–¿Qué tan difícil puede ser? Sólo nos tenemos que vestir de chicas y ya – contestó un despreocupado Horo Horo.

–Pero si eso es muy notorio. Las chicas se comportan muy diferentes de los chicos – le dijo Manta.

Yoh, Manta, Ren, Lyserg y Horo Horo estuvieron toda la mañana en el cuarto del dueño de Funbari Oka, tratando de resolver su problema con la “apariencia” para el campamento. Mientras Horo Horo, Manta y Ren seguían discutiendo el cómo llevar a cabo el plan, Yoh y Lyserg estaban detrás de un biombo, probándose algo de ropa que le “pidió prestada” a Anna.

–¿Ya terminan? – preguntó el ainu a los otros dos que estaban cambiándose de ropa.

–En un rato – Yoh aún no salía, al igual que Lyserg.

–Es increíble que estés usando ropa de Anna. Si se entera, te va a matar, Yoh – rió Manta, imaginando la reacción de la rubia.

Finalmente Yoh terminó de ponerse la última prenda y salió a la vista de los demás. Sus audífonos iban colgados en el cuello. Llevaba una blusa blanca, con el relleno bien colocado, y unos jeans beige hasta las rodillas. Su cabello castaño estaba bien peinado y lo llevaba en dos colas bajas. Manta estaba extrañado al ver así a Yoh, pero Horo Horo parecía haberse quedado en blanco, con la vista fija en su amigo. Variaba entre sorprendido o admirado. Pero si Horo Horo estaba boquiabierto, Ren en verdad alucinaba, ya que veía al sonriente chico con fondo rosa y nubes de algodón. Nunca imaginaron que Yoh en versión femenina fuera tan guapo... ¿O guapa?

–¿Qué tal? ¿Sí o no que me veo bien? – bromeó el muchacho, riendo animadamente como de costumbre.

–Si no lo conociera, juraría que es una chica en verdad, amo Yoh – dijo Amidamaru, que se aparecía al costado de su shaman.

–Gracias, Amidamaru – Yoh se llevó una mano a la nuca y rió de nuevo.

Para cuando se recuperaron de la impresión, Horo Horo pegó una carcajada.

–Creo que a partir de ahora te podemos ir llamando “Yohko” – bromeó el chico del norte.

–Suena bien... – Yoh volvió a voltear hacia el biombo – Vamos, Lyserg. Yo ya salí. Te toca a ti.

–No lo sé... es que... – el chico inglés aún se escondía detrás del biombo, visiblemente apenado.

–No te puedes ver tan mal. Anda – dicho esto, Yoh lo cogió y lo jaló hacia fuera.

Si Yoh se veía radiante como chica, ya se imaginarán la impresión que dio Lyserg. Él estaba usando un vestido anaranjado hasta las rodillas, sin mangas y un listón en la espalda. Llevaba una cinta que adornaba sus cabellos verdes. Los pocos accesorios que llevaba eran unos pendientes y su péndulo iba a modo de dije alrededor de su cuello.

Era mucha belleza, incluso más delicada que la de Yoh. Más de uno no evitó formar un notorio sonrojo frente a él, además de varias cosas más. El muchacho de ojos verdes vio que todos le miraban raro, así que se sentó en una banca y evitó el contacto visual por su carácter algo tímido, en especial al verlo a los ojos y notar completa pena en su actitud.

–A ver... ¿Qué nombre sería el adecuado para ti? – Manta trató de pensar en un nombre que vaya con Lyserg.

–Yo digo que se llame Lizzie – sugirió Horo Horo, aún divertido por estar viéndolos.

–No lo sé. Me conformo con lo que sea – el aludido aún ocultaba su rostro sonrojado entre sus faldas.

–¡Nosotros seguimos! – Horo Horo sacó una muda de ropa que pertenecía a su hermana, mientras que Ren recibió de Yoh unas prendas de Tamao.

–Tampoco se olviden de “esto” – el menor de los Asakura les pasó unos rellenos para que usaran debajo de la ropa, lo cual empieza a formar ideas extrañas en las mentes de todos.

Después de un rato, salió Horo Horo, seguido de Ren, aún con su pose a la defensiva.

El shaman de hielo llevaba el cabello peinado hacia atrás, pero con una caída más natural que ya no se veía tan tosca, usando la banda negra de su frente como vincha. Llevaba un overol de tela de jean y un suéter rosa de su hermana. Por otra parte, Ren llevaba una blusa blanca con flores rojas y una faldita del mismo tono rojo de las flores. El único problema era su cabello, ya que no se podía disimular tan bien como el corte de los demás.

–¿Y si te pusiéramos una peluca? – sugirió Yoh.

–Sería una buena. Creo que había una en tu desván, Yoh – recordó Manta.

–Sería lo mejor. Así cubrimos el alfiler que tienes por cabeza – contestó Horo Horo, aún divertido por la apariencia de Ren.

–¡Eres un idiota! – el temperamental sucesor de los Tao casi se le abalanza, de no ser porque en pocos segundos Lyserg llegó para contener a Ren, cogiéndolo por atrás, y Yoh trataba de detener a Horo Horo por delante.

La escena es interrumpida cuando la puerta se abre repentinamente. Todos se quedan congelados al escuchar el sonido de la madera, dando a ver que era Fausto el que llamaba a la puerta.

La idea inicial del médico era anunciarles a los chicos de que Tamao ya había terminado el almuerzo, pero cualquier cosa que pudiera salir de su boca quedó borrada al ver a los cuatro chicos con ropas femeninas.

–No vi nada – se limitó a murmurar, dándoles la espalda tranquilamente y cerrando la puerta detrás de él.

«Y yo creía que era el único de esta casa con hobbies raros» pensó el shaman al recordar a los muchachos con esas fachas.  

* * *  

Al día siguiente, Anna ya había alistado su equipaje, al igual que Tamao y Pilika. Un auto con algunas chicas del aula de Anna las estaban aguardando, ya que las chicas habían coordinado ir todas juntas en el auto de la madre de una de ellas.

–... Y recuerden. No quiero que ocurra algo anormal mientras no estoy ¿Entendieron? – les seguía advirtiendo la rubia.

–Claro, Anna – asintieron los demás.

–Cuídense mucho – les despidió Yoh.

Anna sólo respondió con un movimiento de cabeza, mientras que Tamao seguía con la mirada en el suelo y las mejillas completamente rojas.

–No hagas nada indebido. No cometas tonterías. Recuerda que aun guardo las galletas en la almohada... – le decía Pilika a su hermano.

–Descuida. No es necesario que te preocupes por mi – respondió Horo Horo.

–¿Quién dice que me preocupo por ti? No quiero que vayas a ocasionarles problemas a Yoh y los demás.

–¿Con quién crees que hablas?

–Pues contigo, hemano.

Después de largas despedidas, las tres chicas entraron al auto junto con las demás chicas y se fueron. A penas el vehículo se alejó varios metros, los cuatro shamanes partieron rápidamente a sus cuartos y sacaron sus maletas, saliendo también vestidos de chicas.

–¿Está todo? ¿No nos olvidamos de nada? – chequeó Yoh.

–Todo bien. Hay que llegar allá – dijo Lyserg.

–Que les vaya bien, chicos – se despidió el amable Fausto, con Eliza a su costado.

–Gracias. Y cuida bien la casa, Fausto – dijo Horo Horo.

Mientras los cuatro chicos (o chicas) iban caminando, Ren bufó, quejándose todavía de su peluca. Era del mismo tono oscuro de su cabello y le llegaba hasta la mitad de la espalda. El paradero del otro autobús que debían tomar estaba a 15 minutos si se iba con calma, así que caminaron tranquilamente, ya que el tiempo estaba a su favor. Los pocos transeúntes no se resistían a voltear la mirada hacia las “muchachas”.

–Mira, parece que te están piropeando – le bromeó Horo Horo a Yoh.

–Nah... Yo creo que se dirigieron más a Lyserg – contestó el sonriente muchacho.

–N-no digas eso, Yoh... – refutó el muchacho de cabellos verdes, completamente apenado.

–Esto es lo más humillante que habré hecho jamás – seguía murmurando un molesto Ren.

–Ningún chico se te resistiría, “Señorita” (1) – volvió a acicatearle el ainu.

Así siguieron las burlas entre ellos. Al llegar a la escuela, donde iban a ir en autobús hasta el campamento, se helaron al ver a Anna, Tamao y Plilka ahí mismo, hablando con otras chicas del curso.

–¡¿Por qué ellas están aquí?! ¡¿No debieron haberse ido al campamento?! – renegó Horo Horo.

–Sólo iban a venir en auto hasta aquí. Por regla, se debe ir en el autobús – aclaró Ren.

–Esto se está poniendo feo. Nos van a reconocer – Lyserg se llevó una mano a la frente y suspiró.

–Pero hay dos buses. Si nos vamos en el otro, es muy seguro que no nos vean – dijo Yoh.

–Hey, no es mala idea – dijo Ren.

En ese momento Anna volteó a verlos de repente, lo cual les hiela la sangre a los cuatro. Ella se está acercando con mirada seria, mientras que sus corazones latían cada vez más lentos por el pánico. De repente los había reconocido.

–¿Cómo se habrá dado cuenta? – se preguntó Horo Horo.

–No es posible...

Justo cuando ya la tenían a menos de 30 cm, la itako terminó pasándolos de largo, ya que realmente iba hacia la profesora por unos panfletos. Cuando ella dio la vuelta y pasó nuevamente a lado de Yoh y compañía, miró de reojo a la chica castaña. Aún no sabía por qué se le hacía conocida, pero no importaba. Simplemente continuó con su camino.

–Eso estuvo cerca... – el menor de los Asakura pudo volver a respirar, al igual que los demás.

–¿Crees que lo haya sospechado? – preguntó Ren.

–No lo creo. Si hubiera pasado eso, ya nos habría dicho algo – Yoh rió y fue con su maletín al autobús – Vamos, que nos van a dejar.  

* * *  

Durante el viaje, todo fue canciones y demás jueguitos entre las chicas. Por mala suerte, los muchachos no pudieron abordar el carro número 2, así que viajaron en el 1, justo en el que estaban Anna, Tamao y Pilika. Hasta el momento no habían dicho nada.

Yoh y Horo Horo ya habían empezado a resaltar, ya que se unían a las canciones de las chicas y demás. Lyserg estaba sentado tímidamente en un asiento junto a la ventana, mientras que Ren murmuraba varios “Baka, baka” refiriéndose a Horo Horo y Yoh.

–No sabía que esas chicas estuvieran en la escuela, señorita Anna – comentó Tamao, viendo a las nuevas (Yoh y Horo Horo)

–No son de esta escuela. Pero no es ninguna sorpresa. Es un programa abierto. Cualquiera puede participar, si no hubiera sido así, Pilika tampoco estaría aquí – respondió Anna, aún cruzada de brazos.

–Pero se me hacen conocidas... No sé de donde las he visto antes... – dijo Pilika por lo bajo – Apuesto a que si mi hermano estuviera aquí, trataría de ligar a alguna de ellas.  

* * *  

Al llegar al campamento, fueron asignados a diferentes cabañas. Coincidentemente, y para su fortuna, Yoh y los otros tres tenían un bungalow para ellos solos. Luego de guardar las maletas y tender las camas, todas las chicas se reunieron en el centro del campamento, junto al lago.

–Bienvenidas a todas. Para las que recién se integran, soy su profesora, Takako Hibino. Ahora cada una saldrá al frente y dirá su nombre y algo particular de ustedes.

La primera en salir fue Anna.

–Soy Anna Kyouyama. Dirijo un negocio de aguas termales en Tokio – respondió sin ánimos.

Después salió una tímida Tamao.

–S-soy... S-soy... – estaba tan nerviosa que incluso se le había olvidado su nombre – Me llamo... Tamao... T-Ta-Tamamura... y... y yo... me gusta cocinar – en cuanto terminó de tartamudear la frase, fue corriendo a su sitio.

–Hola, Me llamo Pilika. Vengo de Hokkaido y adoro a los Koropocus y a mi hermano que está ahora en Tokio – anunció la entusiasta muchacha.

Aunque nadie sabía lo que era un “Koropocus”, igual le aplaudieron por su avidez. Horo Horo simplemente sonrió al escuchar eso de su hermanita menor.

Después de varias presentaciones, le llegó el turno a Yoh.

Ore wa... (2) – pero al ver las caras de Horo Horo, Ren y Lyserg que le decían un “disimula”, Yoh aclaró la garganta y agudizó un poco la voz, esta vez hablando en lenguaje femenino – Soy Yohko Miyama y me gusta estar aquí. Mi hobby es escuchar música – sonrió tiernamente y volvió a su lugar.

Luego le tocó a Horo Horo.

–Soy Hor... digo... Hiromi Kanda. Espero que nos llevemos bien. Me gustan los deportes y mi favorito es el skate – respondió tan entusiasta como Pilika.

Luego salió Lyserg al frente y suspiró antes de hablar. Pero en seguida vio a Yoh y Horo Horo dándole ánimos, lo cual le hizo sonreír.

–Mucho gusto. Mi nombre es Lyzzeth Bryce. Mi familia es de Londres y vine por un intercambio – hizo una reverencia de respeto y se volvió a sentar, aún luciendo su bella sonrisa.

Para terminar, Ren también se levantó, no tan entusiasta como las demás chicas y, con expresión seria, dijo:

–Soy Meilin Tang. Estoy aquí solo por insistencia de mis amigas.

La maestra y las demás chicas sólo la vieron con ojos grandes y una gota resbalándoles por las nucas. Pilika y Tamao no parecían sospechar nada, pero Anna tenía una visible expresión de sospecha, lo cual inquietó un poco a Yoh, Horo Horo y Lyserg, quienes miraban a Ren con una cara de “Tenías que abrir la boca”

Después de las presentaciones, se dio inicio a las actividades del grupo.

Fin del Capítulo

Continúa

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Notas:

–(1) “Señorita” es una burla que le hace Horo Horo, refiriéndose al cliché de Basón de llamarlo “Señorito”; (2) En japonés, los hombres hablan diferente a las mujeres. El “yo” tiene algunas variaciones (para los chicos es “Ore” y para las chicas es “Watashi”)

–Hola a todos. Traté de hacer lo mejor posible para que este episodio cubra las expectativas del público en general. Claro que entre ellos no van a actuar como amanerados. Por ahi

–Gracias por leer. Espero reviews.