"Cosa de Chicos o Chicas... "
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan

 

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Advertiré como de costumbre... El episodio de hoy contiene:

–Yaoi

–Shounen Ai

–Crossdressing

–Lime (Lemon en el próximo episodio)

–Mix de parejas (Yoh, Lyserg, Horo Horo, Ren y Hao)

A ver si puedo rectificar lo de la vez pasada. Considerando lo que sucedió el episodio anterior, tengo algunas explicaciones:

1. Sí. Era necesario que Hao estuviera con Lyserg. Todavía no pregunten motivos, pero cada hecho aquí influye mucho en el desarrollo de la trama. Aunque la situación no sea la mejor.

2. ¿Recuerdan la escenita en la que Yoh, Ren y Horo Horo jugaban al poker? Se estarán preguntando cómo es que Yoh sacó una escaera Royal si Horo Horo y Ren tenían un Rey y un As, respectivamente. Lo que pasa es que estaban jugando con dos medias barajas (Generalmente se juega con la baraja a partir del número 8. Cuando hay más jugadores, se usa la otra mitad superior de otra baraja).

3. Si no les gusta el siguiente episodio... Todavía no juzguen. Tengo que acabar la historia.

4. Olvidé mencionarlo... Acá los muchachos tienen 16 años.

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El Sabor del Consuelo

Al día siguiente, se hicieron más actividades en el campamento. Ese día tocaban artes manuales. Se asignaron tríos, por lo que Anna tuvo que ir al grupo de Tamao y Pilika, mientras que Yoh pudo ir con Horo Horo y Ren, quedando como pareja sobrante Hao y Lyserg.

–¿Qué tal ahora? – Horo Horo estaba posando sobre su snowboard.

–No lo sé... Muévete más a la derecha... – indicó Yoh.

–Más a la derecha... – dijo Ren.

–No, más a la izquierda...

–Demasiado...

–Un poco más al frente...

De tanto movimiento que le indicaban Yoh y Ren, parecía que Horo Horo en verdad estaba surfeando, hasta que perdió el equilibrio y se cayó sentado sobre un montículo de hierbas. Con esto, el primero en romper en carcajadas fue Ren Tao, seguido por el mismo Horo Horo. Yoh parpadeó dos veces antes de reír también.

–Y eso fue “Un Retrato de la Naturaleza Salvaje” – dijo Ren, conservando su acostumbrado sarcasmo.

–Qué tal si te dibujamos y aplicamos la lección de “Dibujo de la Naturaleza Muerta”

–Yo te voy a dejar muerto – Ren le apunta con su lanza (hasta la autora se pregunta cómo apareció).

–¿Quieres apostar? – Horo Horo cogió su snowboard a modo de escudo.

Yoh normalmente dejaba que pelearan lo que quisieran, pero en esta ocasión tenían que terminar el trabajo rápido.

–Cálmense un poco – Yoh seguía sonriente, poniéndose en medio de sus dos amigos – Ya saben que tenemos que terminar rápido con los dibujos ¿No les parece hoy un bonito día?

Cualquier cosa que dijera Yoh era lo que se necesitaba para que ellos dos dejaran de pelear. Después de unas horas, los tres terminaron de dibujar.

–¡Listo! Terminé el mío – exclamó el ainu, al terminar de dibujar una ardilla.

Yoh y Ren se asomaron a mirar y pudieron ver que el dibujo de Horo Horo era de un buen nivel... para un niño de cinco años. Yoh también reveló el suyo. Era una cigarra sobre un árbol. Estaba igual de malo que el de Horo Horo.

–¡¿A eso le llaman un dibujo?! – les dijo Ren, al ver la mala calidad de los trabajos de sus amigos.

–A ver... Muestra lo que dibujaste – le retó Horo Horo.

Ren volteó su sketch y lo mostró. Era el dibujo de un pájaro que estuvo en una de las ramas. Muy refinado y con los trazos definidos y precisos.

–Tenía tutores que me instruían en todas las materias. No sólo en combate soy diestro – presumió el chino, conservando su tono altivo.

–Sí, claro. Presume tu educación de primera – bufó Horo Horo, algo molesto.

–Al menos tengo educación. No como otras personas que ni han terminado la secundaria.

–Al menos sí hice cosas productivas durante mi vida.

–¿Tiene algo de productivo buscar un terreno para plantar? Por lo que te conozco de tiempo, sólo he visto que vivías como vendedor de chucherías y vagabundo profesional.

–Tener un castillo para una sola familia y un montón de zombies es lo que se conoce como una “Patada a la Pobreza”

–Eso lo logró mi familia a costa de su reputación.

–Sí, seguro. Ahora dices que lo que trabajan mis padres por toda su vida para poder cumplir su sueño de que me matricule en alguna preparatoria decente es una miseria en comparación con lo que la familia Tao hace... Y todavía son ricos.

–¿Es simple envidia lo que dices o eso salta involuntariamente de la gran boca que tienes?

–¿Lo dice alguien que vive rodeado de riquezas? No sabes lo que es trabajar porque tú lo tienes todo servido.

–Al menos yo tengo algo asegurado. No acabaré como un pobretón.

Después de eso, Horo Horo se marchó completamente molesto. Ren bufó y se sentó sobre un tronco. Yoh seguía mirando la escena, para luego dirigir una mirada crítica hacia el sucesor de los Tao.

–¿Qué? ¿Acaso quieres que me disculpe? Él ha empezado con los malentendidos, no yo – seguía cruzado de brazos con su actitud terca.

–Pero tú la continuaste... Esta vez te pasaste.

–El que él lo tomara a mal no es mi problema.

Yoh sacó otro papel y se dispuso a hacer otro dibujo de la cigarra. Ren se levantó y se iba a marchar. Entonces, sin voltear hacia su amigo, le dijo:

–Yo sí sé lo que es trabajar para merecer algo. No el tratar de mantenerse en este mundo... Sino el tratar de ganarse el respeto de otros... incluso el de mi propio padre.

–Eso lo comprendo... – suspiró Yoh – A todos nos cuesta.

* * *

Otro golpe al árbol. Estaba completamente molesto con ese tonto de Ren Tao ¡¿Qué se creía contestándole de esa manera?! Generalmente él y Ren se peleaban por cualquier tontería por el simple gusto de discutir, pero ésta vez todo había ido muy lejos. Horo Horo nunca se había quejado de provenir de una familia humilde, pero lo que no soportaba era que Ren sacara siempre todo lo que ha obtenido y él nunca pudo tener completamente: Casa grande, educación completa, darse el lujo de poder viajar por cualquier medio en lugar de estar pidiendo aventones, poder hospedarse en buenos hoteles en lugar de dormir en la calle cuando viaja...

–Hiromi ¿Qué haces aquí? – la que le sorprendió fue Pilika.

–Haciendo ejercicio – cubrió con la espalda las marcas de puños que dejó sobre el tronco de un cedro – ¿Qué haces tú por acá?

–Recogiendo hojas para la parte de naturaleza muerta... – recogió algunas hojas más – ¿Tú ya terminaste tus dibujos?

–Sí... No me salió una obra de arte, pero lo hice – rió burlonamente – Pero lo dejé con Yohko ¿Terminaste el tuyo?

–Sí. Acá los tengo – le mostró el block de dibujo. Eran buenos (al menos mejores que los de él)

–Los hiciste muy bien.

–Todo se lo debo a mi hermano – Pilika abrazó su block – Él no podía estudiar por tener que viajar por Japón, trabajar y buscar el campo de plantas que siempre había soñado mi familia, así que él quería que yo sí terminara la escuela. Me mandaba lo que reunía y así ayudaba a mis padres a pagar la mitad de mi pensión. Es por eso que le puse empeño a todo.

–Pilika... – Horo Horo estaba conmovido al escuchar a su hermana decir eso.

–Deberías conocer a mi hermano, Hiromi. Es medio torpe pero muy honrado. Seguro que le vas a caer muy bien.

«¿Torpe? ¿Qué habrá querido decir con eso?» pensó algo picado.

–Bueno. Ya me voy. Tú continúa con lo que tengas que hacer...

Mientras Pilika se alejaba, Horo Horo la miraba feliz. Por eso no podía permitir que Ren se burlara de él. Pronto pensó que debía hacerle una de sus “sutiles” venganzas.

* * *

En otro lugar del bosque, Lyserg se tendió completamente agotado en el suelo. Respiraba agitadamente mientras Hao se acomodaba la ropa.

–Hoy sí has tenido buena resistencia, verde – le dijo Hao.

–Cállate.

–Cuantas veces he escuchado que me dices eso... – le susurró Hao sensualmente – Al final siempre vuelves a mí. Admite que no lo hago nada mal.

Estaba tan cansado que no pudo ni protestar. No sabía cuándo se había vuelto homosexual ni por qué había tomado de repente el hábito de acostarse con Hao.

–Oye. Arriba esos ánimos. Tienes que regresar con tu mejor sonrisa o tus amigos van a preguntarte el por qué de esa cara larga – dijo sonriendo, y luego cogió el mentón de su pareja, estando cara a cara – Eres tan diminuto y débil... Quizá eso te hace tan kawaii(1)

Lyserg giró los ojos hacia otro lado, pero finalmente sus ojos verdes se encontraron con los oscuros de Hao, que brillaban tanto o más que el fuego que él controlaba. El ex apache le dio un beso con todo, el cual él también le corresponde.

* * *

Cuando Hao se dirigía al campamento, Horo Horo se le cruzó en el camino. Se le veía algo serio.

–¿Qué haces solo en el bosque? – preguntó Hao.

–Mal día ¿No deberías estar haciendo tu trabajo de arte con Lyserg? – le preguntó Horo Horo.

–Se quedó allá... Creo que quiere algo de espacio para él solo...

–Ese muchacho... A veces me parece que tú y él tienen algo por tanto que lo sigues... aunque es difícil pensarlo si tomamos en cuenta que él te odia a muerte – Horo Horo volvió a sonreír y le pregunta – Oye, ¿De casualidad aún recuerdas alguna venganza sutil, pero adecuada para un cretino?

–Uh, percibo algo... – rió el gemelo de Yoh – ¿De quién hablamos?

–De Ren “Cabeza de aleta” Tao.

–¿Otra discusión matrimonial? – bromeó el de cabello largo.

–¡¿Qué?! No, peor que eso. Simplemente le daré algo para que sepa lo que es dolor – sonrió maliciosamente al decir esta frase.

Hao le invitó a sentarse en un tronco.

–Anda. Cuenta qué fue lo qué pasó... Para planear una venganza apropiada, primero hay que saber qué hizo para ser acreedor del premio.

Después de que el ainu le contara a Hao toda la discusión que tuviera con Ren, el mayor de los hermanos Asakura trató de analizar el caso.

–Eso sí es bravo...

–¿Qué se habrá creído al habar así de mi trabajo y de mí? Maldito Ren.

–Seguro que sí.

–¿Y qué planeas ahora?

–No lo sé... esto sí está algo difícil...

–No estás siendo de gran ayuda...

–Acéptalo. En estos casos, no hay venganza apropiada. No puedes hacer algo que salga de contexto, que eso es peor...

–Supongo que tienes razón... me es imposible vengarme de él... – Horo Horo se rió un poco – Apuesto a que si te digo una ironía, te ríes de mí.

–Cuéntame nomás... Escucho de todo.

–Desde hace meses, él y yo somos pareja, pero aún no se lo hemos dicho a nadie... Es por eso que no puedo hacerle nada.

Hao se rió.

–¿Ves? Te estás riendo.

–No es por eso, Horo – dijo Hao – Es que creí que yo era el único bisexual en este grupo.

–¿Tú también? Vaya. Los viejos tienen razón al decir que esta generación se está malogrando – comentó burlonamente.

–¿Y ustedes dos ya lo han hecho?

–Claro. Una vez a la semana a lo sumo... – obviamente estaba bromeando, pero luego suspiró y dijo – No, miento. En realidad sólo lo hicimos una vez.

–¿Y cómo fue? ¿Quién fue arriba?

–El cabeza de aguja. Ya sabes cómo es el chino de posesivo, así que le di gusto.

–Vaya... Creo que alguna vez deberías experimentar lo que es ser el Seme(2)

–Ja... No me digas que tú ya eres experimentado.

–Podría enseñarte algunas cosas...

No evitó sentirse extraño ante esta directa que le hacía Hao. Esto iba más allá de la broma, pero estaba tan molesto por todo que no le tomó importancia. De todos modos él no tenía nada serio con Ren. Sí. Qué tenía que perder. Hao era bien parecido, se entendían muy bien y hasta ese momento se estaban llevando de maravilla.

Los dos se acercaron poco a poco hasta que se besaron. Hao estaba comprobando que Horo Horo besaba mucho mejor que Lyserg. Era claro, ya que el muchacho ya tenía más experiencia con Ren, mientras que Lyserg aún era principiante. Cuando hubieron terminado el beso, Horo Horo sintió que Hao acercaba su mano al cierre de sus shorts, con la evidente intención de desabrochárselo. Él también se animó a hacerle y ayudó a Hao a deshacerse también del “disfraz”.

Cuando estuvieron completamente desnudos, Hao sonrió.

–Tú primero... – le concedió el gemelo de Yoh.

Horo Horo también sonrió ante la idea.

* * *

A la hora de la cena, todos estuvieron muy callados, como si algo hubiera sucedido.

–¿Y cómo estuvo eso? – le preguntó Yoh a Horo Horo.

–¿Qué cosa de qué? – respondió algo nervioso.

–Me refiero a que si lograste calmarte...

–¿Eh? Sí, sí...

–Es que conversamos un poco y le ayudé a calmarse – dijo Hao, aún tranquilo.

Lyserg y Ren seguían con los mismos rostros molestos al escuchar eso y continuaron comiendo. Lo que ninguno sospechaba era que Lyserg, Yoh y Ren habían visto a Hao y Horo Horo desde primeras filas (cada uno por separado, claro está). Era comprensible el porqué cada uno estaba algo irritable.

–Si no es molestia... Ya no tengo hambre – Lyserg se levantó de su sitio y dejó su plato a medio terminar.

–¿Te encuentras bien? – preguntó Horo Horo.

–Estoy bien... – el ainu se extrañó al notar un tono muy frío y displicente en la voz del chico inglés. Parecía que estaba enojado con él.

Yoh no dijo nada, dejando también su cena y yendo detrás de Lyserg. Ren también se levantó, pero él iba por su cuenta. Horo Horo estaba confundido con lo que pasaba. No sabía por qué los demás estaban marchándose así, a menos que...

–¿Y si se enteraron de lo que hicimos? – murmuró preocupado.

–¿Y qué? – Hao seguía igual de despreocupado.

–¡¿Cómo que “Y qué”?! ¡¿No te das cuenta de que ahora deben estar pensando lo peor de los dos?!

Era claro el porqué Horo Horo estaba tan alterado. No sólo por el hecho de que sus amigos lo vieran teniendo sexo con Hao, también porque nadie, salvo Ren, sabían que él era bisexual (sip, lo leyeron bien); además de que él presentía que había herido a su ex pareja sentimentalmente.

–Disculpa, Hao. Tengo que hablar con alguien... – se levantó y también salió del comedor central.

Hao terminó su cena y sonrió maliciosamente.

«Ya van dos... Faltan otros dos» pensó.

* * *

Yoh logró llegar a la cabaña, encontrando a Lyserg dispuesto a dormir.

–Lyserg... – dijo Yoh al verlo algo falto de ánimos.

–Debí imaginarlo... Él nunca cambiará... De alguna manera u otra terminará lastimándome, no importa de qué manera – unas lágrimas rodaron por sus mejillas.

Su amigo se quedó viéndolo desde la puerta. No sabía qué decir ésta vez al ser testigo de la tristeza de su amigo. En definitiva Hao era un maldito. Lyserg se sentía devastado. Tanto era su dolor que corrió hacia Yoh y lloró en su hombro.

El menor de los Asakura le abrazó y trató de confortarle, frotándole suavemente la espalda.

–Lyserg... no mereces esto... No te castigues a ti mismo...

–No es verdad, Yoh. Lo merezco. Yo mismo lo busqué. Sabía que eso estaba mal, pero lo hice... – le dijo en medio del llanto.

* * *

Horo Horo pudo alcanzar a Ren, que estaba sentado en el muellecito que estaba a orillas del lago. El muchacho se había quitado la peluca y estaba tirando piedras al lago.

–Oye, Ren...

–¿Qué cosa? ¿Quieres ahora venir a burlarte?

–¿Qué? No... no es eso...

–Creí que sería mejor si vuelves a revolcarte con Hao ¿Él lo hizo mejor que yo? Ah, lo olvidé. Esta vez tú estabas arriba – enojado, Ren lanzó otra piedra al lago.

–Pero... ¿Cómo sabes eso?

–Pues lo presencié en primera fila...

Se sintió muy mal. Sabía que pedir perdón era en vano, ya que el muchacho de ojos ámbar no le iba a hacer caso.

–Pero... ¿Y tú por qué te enojas tanto? Tú y yo no tenemos nada. Hoy mismo me lo dijiste – Horo Horo se llevó la mano a la cabeza.

–No te he dicho nada así.

–No me lo has dicho, pero lo sentí ¿Crees que no me dolió el que hablaras así hace rato? ¿Todo lo que dijiste sobre mi familia y el trabajo que hago para darle lo mejor a mi hermana?

–Que yo sepa, tú empezaste ese malentendido.

–Pues realmente no fue mi intención... – bajó el tono de su voz.

–Nunca quise pelear contigo...

–Tampoco yo...

Sin embargo, en lugar de ir hacia él, Ren lo pasó de largo y se dirigió a los baños.

–Pero no voy a perdonarte nunca...

–¿A qué te refieres?

–Me heriste de la peor manera... – Ren volteó a verle con una mirada mucho más filosa que su cuchilla.

Se lo tenía merecido, y Horo Horo lo sabía. Tampoco era culpa de Hao, ya que él lo había aceptado también. También se fue del lugar, pero en dirección opuesta a la de Ren. Lo que no sabía era por qué Lyserg estaba tan enfadado con él

A lo lejos, Hao miró la escena y esbozó una gran sonrisa al ver lo que él había ocasionado. Ahora sólo le faltaba poco.

Fin del Capítulo

Continúa

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Notas:

–(1) kawaii significa “lindo”; (2) Seme es el activo en la pareja Yaoi...