"Cosa de Chicos o Chicas... "
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan

 

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Ya es una costumbre, pero después me acusan de pervertidora de menores...

El siguiente material contiene:

–Yaoi

–Shounen Ai

–Crossdressing

–Lime (Lemon en el próximo episodio)

–Mix de parejas (Yoh, Lyserg, Horo Horo, Ren y Hao)

Como de costumbre, traigo las explicaciones del episodio anterior:

1. Sí. Ahora Hao atrapó a Horo Horo. Créanme. La situación lo ameritaba....

2. ¿Por qué HoroHao? Simplemente traté de complacer el pedido de un amigo...

3. Aún no prejuzguen este fic... faltan los siguientes episodios...

4. Ah, verdad... Si no lo dije antes, los personajes tienen acá alrededor de 16 años...

4. Eso es todo. Disfrútenlo...

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Continuar, pero...

Pasó otro día. En el grupo había más tensión que antes, debido a que se separaba cada vez más gracias a Hao. Yoh parecía ser el único que permanecía en sus casillas. De su gemelo ni se hable, ya que él permanecía igual de campante y feliz, como si no hubiera ocurrido nada.

En ese momento todas las chicas del campamento se encontraban en el anfiteatro para escuchar nuevos anuncios.

–Parece que las cosas están moviéndose mucho con las votaciones para la nueva capitana del campamento... – anunció la profesora.

Según el sistema, cada semana habría una nueva votación. Durante las dos semanas que estuvieron en el campamento, Lyzzeth Bryce ocupaba el primer puesto, seguida por Yohko Miyama. En la segunda semana había variado el ranking desde el 3er lugar, porque Meilin Tang había sido desplazada de la lista por Hannah Akai (la muchacha ya tenía un buen séquito de fans); Anna subió al 4to puesto y el quinto puesto ahora era ocupado por Tamao.

–No puedo creerlo... Estoy en la lista... – Tamao no podía estar más nerviosa.

–Felicitaciones, Tamao. Anda. Cálmate un poco... – le decía Pilika.

–Ahora sólo hay que ver cómo transcurren las cosas... – Anna miró por unos instantes al grupo de Yohko, y por un momento pudo presentir algo.

* * *

Durante el descanso, Lyserg había ido a caminar por el bosque, seguido por Horo Horo.

–¡Oye, Lyserg! ¡Espera! – le llamó el ainu.

–¡Baja la voz! ¡¿No ves que pueden escucharte si me llamas por mi nombre?! – le calló el muchacho inglés.

–Lo siento... pero...

–Tengo cosas que hacer...

–Oye, espera. Aún quiero hablar contigo.

–Está bien, pero que sea rápido – por el tono de Lyserg, se notaba que quería irse ya de ahí.

–Mira... No sé por qué estás tan enojado conmigo...

–¡¿Cómo quieres que esté?! ¡También te vi con Hao en esa ocasión!

–Yo... no quise que eso ocurriera...

–Es que...

–Comprendo que le tienes un gran resentimiento a Hao, pero... has visto que ahora es diferente... Ya no es tan bastardo como lo era antes...

–¡No! ¡Sigue siendo el mismo! ¡Y sigue lastimándome de alguna manera!

–Hablas como si él y tú... – entonces Horo Horo se dio cuenta de la verdad al ver la expresión del joven Diethel – Oh, no...

Completamente avergonzado, Lyserg se volteó y corrió al interior del bosque. Horo Horo trató de alcanzarle, pero el otro muchacho ya se había alejado mucho.

* * *

En la otra cabaña, Anna había decidido hacer las paces con Yohko, así que le invitó a su cabaña para poder hablar. Ahí sólo estaban Tamao, Anna y Yohko.

–Tamao y Pilika hacen un buen trabajo como decoradoras – sonrió Yohko al entrar a la cabaña de las muchachas.

–Muchas gracias... – Tamao se sonrojó de sobremanera al escuchar un cumplido de su amor platónico.

–¿Gustas algo? – Anna sacó un paquete de galletas y le ofreció una.

A Yoh se le hacía raro que Anna estuviera tan amable, pero mejor aceptaba para disimular. Cogió una de las galletas y los tres se sentaron en una de las camas.

–Mira. Sé que he estado comportándome mal y tampoco debería ponerme en plan competitivo, ya que de todos modos ganaré... Es por eso que te propongo que nos llevemos mejor.

–Por mí está bien, Anna.

–Eso significa que nos tendremos confianza de ahora en adelante...

–Sí, no hay problema.

–Ahora puedes dejar de fingir y quitarte el disfraz, Yoh.

Tanto Tamao como Yoh se quedaron congelados del susto ¿Cómo es que Anna se había enterado?

–Anna...

–Yoh... Comprendo que tú y los tontos de tus amigos hayan decidido venir, pero lo que no comprendo es... ¿Por qué vinieron?

Yoh se resignó y volvió a hablar normal. Ya no tenía caso seguir fingiendo delante de su prometida.

–Anna... Tampoco tenía nada de malo el que viniéramos... Como que nos entró la curiosidad y... bueno... ya sabes...

–¿Pe-pero... Cómo se dio cuenta de esto, señorita Anna? – preguntó Tamao.

–Yo sé que lo descubriste por tu cuenta, pero hay que ser bien tonto para no darse cuenta que se trata de ellos con ropa de chicas – se cruzó de brazos – Aunque al parecer Pilika aún no se ha dado cuenta de nada...

–Lo bueno es que aquí no hay nadie conocido además de ustedes... – comentó Yoh.

–Sí... – entonces la itako le miró con expresión seria – Ahora hay que averiguar por qué Hao está aquí.

Yoh también volvió a la seriedad al recordar aquello.

* * *

Para que Anna pudiera hablar mejor con Yoh, ya que las otras chicas iban a regresar a su bungalow en cualquier momento, decidieron que la conversación la continuaban en la cabaña de los muchachos. Junto en ese momento, Ren y Hao estaban descansando ahí.

–¡¿Qué hace ella aquí?! – exclamó Ren.

–Cálmate, Ren. Anna ya lo sabe todo... – le calmó Yoh.

–Me alegra que nos volvamos a encontrar, querida Anna. Ninguna chica me había cautivado antes como tú... – Hao se acercó a la rubia y le tomó de las manos, pero la itako apartó las manos y se alejó de él.

–Buen intento, Hao. Pero no es momento para que vengas a mí con tus encantos – seguía con la misma frialdad que ostentaba a diario.

Ren se levantó de su silla y se quitó la peluca.

–Qué bueno. Significa que no tengo que seguir con esta tontera puesta. Ahora explica por qué has venido.

–Simplemente quería ver que todo estuviera bien por acá... Aunque con él aquí, dudo que eso vaya a cumplirse – claramente la sacerdotisa hacía una referencia directa a Hao, quien permanecía sonriente.

En ese momento Horo Horo llegó corriendo.

–Lyserg se perdió. Hace dos horas que fue al bosque y no ha regresado – dijo un sobresaltado Horo Horo. Estaba tan tenso que ni le tomó importancia a la presencia de Tamao y Anna.

Los demás también se alarmaron ante esto. Ya estaba oscureciendo afuera y era fácil perderse en el bosque.

* * *

Se habían separado en grupos para buscarlo: Tamao con Ren; Anna con Yoh y Horo Horo con Hao.

Mientras Horo Horo buscaba, y Hao cargaba la linterna, el ainu le preguntó:

–¿Por qué no lo dijiste antes?

–¿De qué hablas, Horo? – le preguntó con una falsa inocencia.

–¿Por qué nunca me dijiste que estabas con Lyserg?

–Ah, ya veo que te diste cuenta – sonrió Hao.

–No me parece gracioso. Él estaba destrozado... De haber sabido que él estaba contigo, yo no hubiera tenido nada contigo...

–Pero no niegues que la pasamos muy bien durante esas breves horas que tú y yo compartimos.

–¡¿Acaso Lyserg te importa un bledo?! ¡Le sacaste la vuelta conmigo y actúas como si nada hubiera pasado! ¡No tienes idea de lo herido que está por tu culpa! – le reclamó cada vez más molesto por la actitud del gemelo de Yoh.

–¡No fue mi culpa! ¡Tú también participaste en esto! Las cosas con el verde y contigo fueron exactamente las mismas: CALENTURA

Ésta vez el ainu se calló y no respondió, puesto que esa acusación realmente era cierta. No sólo Ren lo odiaba por ese desliz con Hao, Lyserg también estaba destrozado por lo que pasó. Entonces vino a su mente una pregunta que decidió guardar para sí mismo: ¿Lo que sintió Lyserg por Hao no era odio? Y si era así ¿Por qué se estuvo acostando con Hao?

Por más que trataba de entender esta ironía, también reflexionó sobre sí mismo ¿Cómo podría entender a uno de sus amigos si ni él mismo podía manejar establemente su propia vida?

* * *

–Joven Ren... hemos estado caminando por mucho rato y aún no hay nada sobre el joven Lyserg...

–Yo seguiré buscándole, Tamao. Será mejor que regreses a tu cabaña... – le dijo indiferente.

–Pero joven Ren... Aún quiero ayudarle a buscar...

–Tienes que regresar para cubrirnos con la profesora. Si pregunta, inventas algo hasta que volvamos con Lyserg.

–De acuerdo... – aún indecisa, Tamao tuvo que hacerle caso y regresó.

Cuando Tamao desapareció entre los árboles, con dirección al campamento, Ren llamó a Basón, quien apareció enseguida.

–¿Me llamó, señorito?

–Sí, Basón. Ve por Yoh y dile que me voy a demorar un poco.

–¿No quiere que le ayude a buscar al joven Lyserg, señorito?

–Yo puedo encargarme, Basón. Sólo vete. Te llamaré cuando te requiera.

–De acuerdo – dicho esto, el espíritu acompañante se desvaneció.

Se cercioró de estar completamente solo. Guardó su lanza y miró hacia la copa de uno de los árboles.

–¿Necesitas hablar de esto? Confía en mí y baja de una buena vez – dijo con la mirada puesta en lo alto del árbol.

Entonces descendió una sombra de ahí arriba. Era Lyserg, que aún tenía esa expresión triste.

–¿Por qué no les dijiste a Tamao y a Basón que yo estaba aquí? Te diste cuenta de mi presencia mucho antes – le dijo el muchacho inglés.

–Simplemente pensé que si no querías que te encontraran era por algo. Hablar conmigo es casi como si lo hicieras solo... De todos modos tienen razón... Debes estar pensando que no me importa lo que te pasa. Eso también lo cree la otra mitad del planeta.

–No digas eso, Ren. Es solo que...

–Tampoco voy a presionarte para que me digas nada – el joven chino se volteó y estuvo a punto de irse.

–Ren, espera... – antes de que se fuera, Lyserg le detuvo por la muñeca y apoyó la frente en su espalda – Sí quiero hablar...

Lo miró por unos instantes, fijándose en su rostro húmedo por las lágrimas. Más que darle pena, se podría decir que esa mirada del joven inglés le podía ablandar parte de su coraza dura.

* * *

Mientras tanto, Anna y Yoh continuaban con su búsqueda. La joven sabía que debía decírselo ya, ahora que estaban solos.

–Yoh...

–¿Encontraste a Lyserg?

–No es eso. Se trata de algo más importante.

–Te escucho, Annita.

–Para eso necesito que te sientes un momento.

Aún confundido, Yoh optó por hacerle caso. Anna se sentó en una roca, seguida por su prometido, quien pudo acomodarse en un tronco cortado. Respiró hondo antes de comunicárselo.

–Yoh... ¿Estás de acuerdo con todo esto?

–¿A qué te refieres, Anna?

–La boda... Nuestro compromiso no puede seguir así.

–Anna...

–En el fondo no quieres hacerlo y no soy tonta para no darme cuenta de lo que sientes. Tú lo quieres a él...

Se quedó callado. No podía creer que Anna era mucho más intuitiva de lo que él creía, pero ¿A qué venía eso? ¿Qué habría querido decir con “Lo quieres a él”?

* * *

Lyserg no dijo frase alguna, Ren tampoco. Los dos se quedaron callados en medio del bosque. Habían tantas cosas que el muchacho de ojos verdes quería soltar, no le importaba si a Ren no le tenía tanta confianza como a Yoh, pero el asunto le exigía liberar el peso.

–¿No tengo inconveniente en quedarme aquí? El aire está muy fresco y no tengo ganas de regresar todavía – le dijo Ren.

–Yo tampoco... – respiró profundamente y miró al suelo – Ren... prométeme que no lo dirás a nadie.

–Me insultas con eso... mi honor es inquebrantable.

–Lo siento...

–Era broma. Continúa.

Le costaba poder soltarlo; era obvio que estaba muy avergonzado de sí mismo.

–Me acosté con Hao... la persona que más odio en el mundo...

De repente hubiera aceptado algo distinto, pero se trataba de Lyserg. La noticia era más impactante si Hao estaba incluida en ella.

–Pero... ¿Por qué...? – fue lo único que pudo articular Ren por el impacto.

–¡No lo sé! – apretó los puños, escondiendo el rostro en las rodillas de su amigo. Las lágrimas fluyeron – ¡No puedo entenderlo! ¡Mi primera vez fue con Hao! ¡Hao! ¡Es un hombre! ¡Y debería odiarlo! ¡¿Cómo pude hacer algo así?!

Ver llorar a su hermana le partía el corazón, pero lo de Lyserg iba más allá de cualquier explicación. Estuvo llorando durante unos momentos. Dudó un poco, pero al final decidió tratar algo para animarlo nuevamente (cosa para la que él no era tan bueno)

–Y... se lo dijiste a alguien más... – se arrepintió de decirlo en esos momentos, pero era algo que necesitaba saber.

–Yoh ya lo sabe... y Horo Horo lo descubrió...

–Imagino entonces que esto es también por lo que pasó hoy en la tarde... cuando... – no pudo continuar. También le dolía recordar cómo Horo Horo le reemplazó con Hao.

A pesar de estar triste, el joven Diethel también se dio cuenta de la reacción de Ren al tratar de decir esa frase.

–Ren... ¿Sucede algo? – le preguntó al notar que él también se había perturbado.

–Puedo entender perfectamente cómo te sientes. Sentirte traicionado por la persona a la que le entregaste todo... Para que al final descubras que se fue a coger con otro...

–No me digas que... – se dio cuenta también por la expresión en los ojos dorados.

–Sí... Horo Horo era mi koi.

Si Ren se quedó mudo por la confesión de Lyserg, a éste último se le había ido el llanto. Ya no lloraba, ya que el resentimiento había sido reemplazado por asombro.

–Y pensar que le di todo. Aunque también fue mi culpa. Él lo hizo porque tuvimos una discusión. Quise creer que todo había sido malentendido por él, pero en el fondo sé que también tuve la culpa por lo que le dije. Ni siquiera había pensado en que se sentiría mal.

–Tú y él vivieron cosas diferentes. No pueden compararse y ver quién de ustedes dos ha sufrido más – Lyserg se sentó y se secó las lágrimas – Tienes derecho a ser feliz... No permitas que algo así te haga sentir mal. Prometo que si tú lo aplicas, también lo haré yo.

–Lyserg...

Se sintió impulsado a abrazarle con fuerza. Lyserg rodeó su cuello con sus brazos y hundió el rostro en su hombro. Ren se sonrojó por el contacto, pero poco a poco fue perdiendo la vergüenza y le correspondió el abrazo. Lo siguiente fue un momento que quisieron detener: sus labios se acercaron y empezaron con un toque suave que, a medida que avanzaba, fue haciéndose cada vez más intenso y apasionado. Se expresaban desde dolor hasta cariño. Ninguno sabía porqué empezó, pero ya no importaba. Fuera despecho o amor, se sentía muy bien.

* * *

A la mañana siguiente, Horo Horo se levantó temprano y se dirigió al baño para hacer su aseo matutino. Frotó sus ojos al ver que Yoh estaba sentado en la banca. Se veía que apenas había terminado de bañarse, ya que tenía una toalla entorno a sus caderas. Por fortuna eran las 5.30 de la mañana, por lo que los únicos ahí eran ellos dos.

–Yoh... ¿Qué haces acá tan temprano? – le preguntó Horo Horo – ¿Y si llega una chica y te ve así?

–Eso no pasará todavía – se le veía un poco más serio de lo usual.

–¿Qué te pasa, Yoh?

–A mí siempre me lo confían todo... Cuando Lyserg está triste, él acude a mí. Manta siempre me cuenta de todo, al igual que Fausto y Ryu. Ren no necesita decirme nada, pero al final termina confiando en mí... ¿Y lo que pasa conmigo? ¿Yo en quién puedo confiar? Los demás están tan preocupados con su propia vida y también dependen de mí para sostenerla, pero ¿Qué puedo hacer yo cuando me ocurre algo?

–¿A qué se debe todo esto, amigo? – Horo Horo dejó la toalla en la banca y se sentó a su lado.

–Anna terminó conmigo...

–Lo lamento...

–Ese no es el problema, Horo Horo. La verdad es que tarde o temprano yo también lo hubiera dicho primero...

–¿Entonces cuál es el problema?

–La persona a la que realmente quiero ya encontró a alguien.

De repente se refería alguna otra chica que él no conocía. Sabía que Yoh no era homosexual como ellos, pero tampoco se atrevía a preguntarle. Optó por el mejor método de consolación: se quedó callado y le palmeó la espalda.

Durante mucho rato, los dos se quedaron ahí sin decir nada.

Fin del Capítulo

Continúa

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Notas:

–Por fin... Después de mucho estudio (T.T no podía ir a ningún lado y tenía que chancar para ingresar) por fin terminé el episodio 7.

–Para beneplácito de las fans de RenLyserg, por fin le di inicio a esta parte de la historia. Como en todos los dramas, ocurrirá algo que lo arruine e inicie otra pareja.

–¿Qué es lo que trama Hao? ¿Esta pareja durará más que las dos anteriores? ¿Qué hará Yoh al respecto? Sigan a corriente, lean y dejen reviews.