"Cosa
de Chicos o Chicas...
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan
*~*~*~*~*
Ya es una costumbre, pero
después me acusan de pervertidora de menores...
El siguiente material
contiene:
–Yaoi
–Shounen Ai
–Crossdressing
–Lime y Lemon (¡Sí!
En este episodio)
–Mix de parejas (Yoh,
Lyserg, Horo Horo, Ren y Hao)
A ver... sólo unas
aclaraciones:
1. Hao y Lyserg
definitivamente no volverán. Esa pareja se dio por circunstancias adversas.
2. Ahora están Ren y
Lyserg. Tengo planes para Horo Horo.
3. Ya se verá el papel
que juega Yoh en todo esto, al igual que la participación de Anna no va a pasar
desapercibida.
4. Eso es todo. Continúen
leyendo.
*~*~*~*~*
Noche de Juerga
Ren y Lyserg habían
pasado mucho tiempo juntos desde entonces. Al parecer eso le estaba haciendo
bien a los dos, ya que ambos se encontraron estando solos y traicionados. Pero
tampoco significaba que lo hicieran público, ya que conocían los riesgos de
abrir su nueva relación en público. Solamente sabían de esta situación los
otros tres chicos del grupo, Anna y Tamao.
–¿Y qué planean hoy
en la noche? – preguntó Hiromi.
–No lo sé... no creo
que pueda... – respondió una tímida Tamao.
–Vamos. Recuerda que
hoy es noche libre y podemos ir a cualquier lado – le insistió.
–Joven Horo Horo... –
la chica de pelo rosado aún no se decidía.
–Vamos, anímate. Podríamos
salir todos en grupo – Hannah apareció y se colgó del hombro de Horo Horo.
Éste se inquietó un poco por la cercanía de Hao hacia él.
–Bien. Iremos con
ustedes – dijo Anna.
–Qué genial. Por fin
vamos a poder verlas bailar – dijo el animado gemelo de Yoh, aún colgado del
hombro del ainu.
Habían planeado ir a un
pub que se encontraba cerca de ahí. Lo bueno era que, al ser los únicos del
campamento que iban a salir, los chicos no tendrían que disfrazarse allá.
–Tampoco te ilusiones
– Anna le trató de ignorar de nuevo.
–Anda. Solamente quería
ver cómo te lucías. Te has desarrollado muy bien después de estos cuatro años,
Annita.
–Callado te ves más
bonito – le dijo Horo Horo, tapándole la boca con la mano.
–Va a ser divertido –
dijo Yoh.
Lyserg y Ren aparecieron.
Horo Horo desvió la mirada de Ren, mientras Lyserg miraba a Hao y Horo Horo con
algo de resentimiento.
–¿No quieren ir con
nosotros? – preguntó Hao – Es la única juerga que vamos a tener hasta que
el campamento se acabe.
–No me gustan ese tipo
de lugares – dijo Lyserg – Hay mucho ruido ahí.
–Pero sin ruido no hay
fiesta. Vengan con nosotros – insistió Yoh.
–Está bien. Pero no
crean que aceptamos de buena gana – dijo Ren.
–Ren... – Lyserg le
miró algo desganado.
–Van a haber tragos. Y
no quisiera seguir aquí tanto tiempo. Estaré contigo todo el rato – le
respondió.
–Entonces está bien
– aún no tenía ganas, pero tenía que aceptar si Ren en verdad quería ir.
Los demás miraron a los
dos. No negaban que les alegraba ver que se hayan recuperado y que no tenía
nada de malo que estuvieran juntos, pero Horo Horo y Yoh no evitaban sentirse
incómodos.
Para romper un poco la
tensión, Tamao volteó hacia atrás, viendo acercarse a la profesora.
–Cuidado. Acá viene la
maestra – les advirtió.
Todos actuaron como si
nada. La profesora llegó y se acercó donde el grupo.
–Espero que se
diviertan esta noche, pero recuerden que hay un toque de queda. La hora límite
es las 2.00 am.
–Sí, sensei... –
respondieron las chicas en coro.
–A propósito. Te
felicito, Lyzzeth – le dijo a la muchacha de cabello verde – Llevas tres
semanas aquí y sigues en primer lugar. Ninguna chica había durado tanto tiempo
en ese puesto. Todo por los votos del campamento de varones.
–Etto... – el
muchacho se sonrojó levemente por la pena, mientras los demás chicos contenían
las ganas de reírse.
–No te apenes. Si
tienes mucha carisma, Lyzzie – rió Yohko.
–Aún quedan cinco
semanas para que termine el campamento. Aún puede ganar cualquiera.
–Sí, eso es verdad –
asintió la seria de Anna – Es por eso que ganaré yo sin discusión alguna.
–Seguro, doña Anna...
– respondió un sarcástico Ren.
–Trata de ser un poco
amable, Meilin – le dijo la profesora.
–Claro... por eso se
salió de la lista... – bromeó Hannah.
Cuando la profesora se
fue, los demás pudieron respirar nuevamente.
–No veo la hora para
irnos de aquí – murmuró Ren.
–Sí... Las cinco
semanas van a pasar muy rápido... – suspiró Lyserg, aún cogiéndole la
mano.
–¿De qué te quejas?
Eres la
favorita del campamento de chicos – se burló Horo Horo.
Lyserg se molestó por la
broma y se retiró muy molesto.
–¿Y ahora qué dije?
– el ainu se llevó una mano a la nuca, confundido por la reacción del chico
inglés.
–Ya sabes que a Lyserg
le apena eso ¿Cómo te sentirías si te eligieran como Miss Simpatía si ni
siquiera eres una “Miss”? – le respondió Anna.
–Los cinco estamos
ahora vestidos de nenas. Eso ya es un paso.
–No tienes remedio...
– murmuró Ren, yendo tras Lyserg.
Horo Horo rió con
actitud altiva.
–Y eso es todo lo que
se le ocurre después de conocernos por 4 años...
Los demás podían ver
que, en el fondo, Horo Horo estaba muy afectado desde su ruptura con Ren. No le
daba miedo contar que él y el sucesor de los Tao tuvieron una aventura; es más,
habían veces en las que él lo presumía cuando veía a Lyserg cerca.
Yoh le cogió el hombro
al ainu. Parecía algo serio, pero esa expresión se fue fugazmente, volviendo
al rostro despreocupado que tenía todos los días.
–Anda. Deja de
preocuparte por eso. Hoy vamos a divertirnos todos juntos.
–Sí, tienes razón.
Anna y Tamao ya se habían
marchado, mientras que Hao también se había ido por su lado.
–Son tan buenos
amigos... Eso me enferma... – dijo para sí mismo, caminando de camino a su
cabaña – La amistad es para débiles... El amor es mucho peor... Seres tan
diminutos son los únicos que pueden tener esos sentimientos. Me repugnan...
* * *
Esa misma noche, Anna y
Tamao se encontraron con los muchachos en el pueblo. Debían encontrarse ahí,
porque no podían ser vistos saliendo todos juntos del campamento. Pilika no había
ido con ellos, ya que se había ido con otras chicas. Anna estaba vistiendo unos
pantalones negros y un top blanco, usando también la bandana roja alrededor se
las caderas, mientras que Tamao tenía una falda blanca hasta las rodillas y un
top celeste.
–¡¿Qué tanto se
estarán demorando?! – se quejó Anna.
–De repente han tenido
problemas para salir, señorita Anna – dijo Tamao.
–Mas les vale que
lleguen en seguida.
Entonces una voz conocida
les pone la piel de gallina.
–¡Chicas! ¡Aquí
estoy!
«Ay no...» pensó Tamao.
«¿Por qué tenía que estar aquí
ahora?» Anna se llevó una mano a la frente.
–¡Anna! ¡Tamao! ¡Están
aquí! – gritaba una emocionada Pilika.
Ahora si se les
malograron los planes, ya que si Pilika veía a los chicos se iba a arruinar
todo.
–Pilika... ¿Qué haces
por aquí? – preguntó una nerviosa Tamao.
–Las chicas acordaron
para venir aquí. No me imaginé encontrarlas.
–Es que nosotras esperábamos
a... – entonces es interrumpida por la rubia.
–Tamao. Vámonos – le
ordenó Anna.
–Sí, señorita Anna.
–Esperen ¿Adónde van?
– les preguntó la ainu.
–Vamos a comprar algo
– respondió Anna, llevándose a Tamao.
Pilika no le tomó mucha
importancia y regresó con su grupo.
Una vez solas, Tamao
respiró nuevamente.
–Eso estuvo cerca...
–Casi metes la pata,
Tamao – dijo Anna.
–Lo siento...
–Cálmate – luego miró
hacia el costado – Aquí vienen los chicos.
Las chicas se asombraron
al ver al grupo con ropa “normal”. Yoh llevaba una camisa negra de mangas
cortas, el adorno del cuello que acostumbraba llevar, jeans y zapatillas algo
informales; Lyserg usaba una camisa blanca arreglada, pantalones negros y una
chaqueta verde atada a las caderas; Horo Horo vestía unos jeans y una camiseta
negra; Ren iba con unos pantalones negros algo sueltos y una camiseta roja sin
mangas, algo deportiva. Por último, Hao lucía una remera negra con rojo,
pantalones grandes de color rojo y los cinturones con estrellas.
–Disculpen por la
demora. Teníamos que encontrar una manera de salir sin que la profesora nos
viera – se excusó Yoh.
–Nos deben mucho por
esto – le regañó Anna.
–Joven Yoh... Vámonos
ya...
–De acuerdo –
proclamaron los entusiastas Yoh, Horo Horo y Hao.
Lyserg y Ren suspiraron
resignados y les siguieron.
Antes de seguirles, Tamao
le detiene un momento a Anna.
–Señorita Anna... ¿No
cree que debamos decirle al joven Horo Horo que Pilika se encuentra aquí?
–Ya se dará cuenta.
Pilika hasta ahora no se ha dado cuenta que los chicos han estado con nosotros
desde hace tres semanas.
–Sí, pero...
–No arruines la velada,
Tamao.
–Está bien, señorita
Anna.
* * *
Al entrar, ocuparon una
mesa para los siete. Hao se encargó de escoger los tragos, Yoh se había
animado a sacar a bailar a Anna, mientras que Tamao fue sacada a bailar por Horo
Horo, dejando solos a Lyserg y Ren en la mesa.
–Nunca me han gustado
estos sitios con bulla – comentó Lyserg, aún algo incómodo.
–¿No habías venido
antes aquí? – le preguntó Ren.
–No. No me llamaba la
atención...
–Estos sitios no son
tan malos. El chiste es venir acompañado.
–Tienes razón... Quizás
sí deba relajarme.
Entonces llegó Hao con
varios tipos de tragos, entre ellos, cervezas, ron con Coca Cola, Gin con
Sprite, etc.
–Veo que llegué en
buen momento. A ver si con esto te calientas, verde – Hao le guiñó un ojo
mientras colocaba las bebidas.
–Repito... me relajaré
y no dejaré que nada me moleste – dijo el joven inglés en voz alta.
–Olvida eso, Lyserg –
Ren cogió uno de los licores y lo bebió de a pocos.
–Sí, verde. Olvida eso
y vayamos a divertirnos – jugueteó Hao.
Le molestaba tanto su
insistencia, que Lyserg cogió un vaso de whisky y lo bebió de golpe, razón
por la cual se puso a toser agitadamente. Ren le palmeaba la espalda mientras
Hao se reía.
–Eso no es agua. Si le
entras al trago así, te doy tres minutos para que hagas un Striptease en la barra –
bromeó el ex-apache.
–Cállate – Lyserg
apenas se recuperaba del trago que había dado.
–Será mejor que ya no
lo provoques, Hao – le dijo Ren, con su mirada amenazante.
–Tampoco se pongan
sensibles – Hao se paró de su silla, aún con su actitud relajada – El que
tengan poca correa(1) no significa que sean tan groseros con un amigo que trata
de ser ameno. Si me disculpan, veo que hay dos chicas solas en esa mesa.
Cuando se alejó, Lyserg
bufó molesto y tomó nuevamente de su vaso.
–Ese sujeto me saca de
quicio – dijo muy molesto.
–Pero él tiene razón
en algo. No quiero que te excedas con el trago.
–No debe ser tan malo
¿Entonces tú porqué estás tomando algo más fuerte?
–Yo ya estoy
acostumbrado a beber. Es cosa de familia.
–Pero hoy estoy
dispuesto a olvidarme de todo. Aprovecharé que puedo hacer de todo, antes de
que mañana tengamos que vestirnos de mujer otra vez – poco a poco el licor se
le iba subiendo un poco a la cabeza – Mas que nada, los dos estamos juntos y
eso es lo que cuenta, Ren. Tú y yo vamos a pasarla bien.
–Eres divertido cuando
se te sube el trago – comentó el muchacho chino.
–Aún no estoy
borracho. Si lo estuviera, no podría hacer esto – levantó un dedo y le tocó
la nariz a Ren.
–Se supone que debes
tocar tu propia nariz, Lyzerg.
–Pero al menos te la
toqué ¿No? – dijo riendo.
Lyserg borracho eran una
de las cosas raras que habían intrigado a Ren, pero también le causaba gracia.
No se divertía tanto con una actitud torpe desde que estuvo con Horo Horo. Pero
enseguida cortó sus pensamientos cuando se dio cuenta que su antiguo koi volvía
a su mente. Tratando de quitar a Horo Horo de su mente, Ren interrumpió las
incoherencias de Lyserg con un beso apasionado, de tal magnitud que el chico
inglés se rindió ante la acción de su nueva pareja.
Por otra parte, Horo Horo
vio esto desde el otro lado de la pista. Al parecer nadie más había visto lo
que él; pero aún así, no negaba que le dolía ver a Ren con Lyserg.
–Joven Horo Horo... –
le dijo Tamao al notar que el chico de cabello bicolor se distrajo.
–Ah... Disculpa, Tamao.
–¿Hermano? – esa voz
le heló la sangre.
–Pi-Pilika... –
tartamudeó Horo Horo.
Si Horo Horo estaba
nervioso, Tamao estaba petrificada. Anna y Yoh voltearon a ver.
–¿Cuándo llegaste? Te
he estado extrañando todas estas tres semanas – Pilika se le tiró encima a
su hermano mayor.
–No te pongas así de
melosa – le dijo el ainu, apartando a su hermana.
–Yo creí que ella se
iba a dar cuenta... ¡¿Cómo puede ser tan tonta?! – dijo Anna por lo bajo,
consternada al darse cuenta de que Pilika aún no había descubierto a los
chicos.
–Qué bonito es verlos
así – dijo un alegre Yoh.
Lo siguiente que se ve es
a Yoh con un gran chichón en la cabeza, propinado por la mismísima Anna.
–Te lo tomas todo a la
ligera, inconsciente.
* * *
Al parecer, Lyserg no le
tenía mucha tolerancia al alcohol, cosa que Ren estaba comprobando por sí
mismo cuando el muchacho inglés comenzó a ponerse demasiado cariñoso
(generalmente los ingleses son algo flemáticos, eso lo sabía el shaman chino).
–Oye... Creo que ya es
suficiente – le dijo Ren entre besos.
–Para nada... – volvió
a besarle.
–Cuando bebes eres
otro...
–Pues este yo no tiene
tantos escrúpulos como el Lyserg que todos conocen. Él es un perdedor que se
dejó seducir por el tipo al que odia.
–Pero tú no eres ningún
perdedor, Lyserg. Simplemente eres tú... Y si no lo fueras, no me gustarías
tanto.
–¿En serio lo dices?
–Nunca miento – lo
besó nuevamente – Más aun cuando se trata de esto.
Después de mucho rato
estando a solas, Ren y Lyserg habían decidido ir a otro lado. Lyserg estaba tan
mareado que terminó llevando a su pareja hacia el armario de limpieza de la
discoteca, donde quedaron completamente solos y a oscuras, aislados de todo el
ruido del lugar.
Los besos se volvieron
cada vez más descontrolados y salvajes. Las manos de los dos no estaban
quietas, ocupadas en explorar el cuerpo del otro con desesperación. Ren
desabrochó la camisa de Lyserg, mientras que éste prácticamente le arrancó
la prenda del torso.
–No dejes de hacer
eso... – murmuró Ren al sentir las manos de su amante acariciando su
entrepierna.
El muchacho le hizo caso
y realizó ese mismo acto con más desenfreno, desabrochándole el cierre del
pantalón. Descubrió su centro lo miró por unos instantes. No pensó mucho
cuando lo engulló y comenzó a estimularle rítmicamente.
–¡Lyserg! – su
nombre escapó de sus labios húmedos, mientras acariciaba los verdes cabellos
del dowser(2).
Ren no lo resistió más
y terminó en la boca del otro muchacho. Lyserg se limpió con la muñeca y
volvió a estar frente a frente con el cansado Ren. El shaman de ojos dorados se
fijó en la mirada del joven. Sus ojos verdes seguían siendo iguales, pero lucían
un brillo distinto: reflejaban lujuria y depravo.
No pudo anticiparlo, ni
se había preparado para lo que venía. Lyserg fue quien lo poseyó primero. Se
aferró fuertemente a él, tratando de soportar el terrible dolor que sentía,
pero todo era por él. Incluso le era increíble pensar que un chico tan frágil,
como lo era Lyserg, pudiera hacerlo con tanta fuerza. Cada vez era más intenso
y con mucha más fuerza.
Ren pensaba que Lyserg
merecía esa oportunidad, lo que le había ocurrido lo ameritaba. Sin embargo.
No era lo mismo. La última vez que había compartido una conexión así había
sido con Horo Horo; siendo la primera vez de ambos, era comprensible que fuera
especial, pero lo ocurrido en la semana anterior había alterado muchas cosas
entre los dos ¡¿Qué hacía pensando en eso?! Estaba con Lyserg, debía dejar
de pensar en el ainu.
Por otra parte, Lyserg
estaba disfrutando ese cuerpo. El de Hao era bien formado, pero el de Ren lo era
aún más debido a los arduos entrenamientos a los que se sometía desde
temprana edad. Cogió el miembro de Ren y lo marsturbó con una de sus manos,
mientras que con la otra estaba en la cabeza del otro muchacho, mientras lo
besaba profundamente.
Ren llegó al clímax
primero, mojando la mano del otro muchacho. Estaba cansado, pero Lyserg aún tenía
energías. Cuando sentía que ya no podía más, por fin el otro había llegado
al límite. Sin embargo, un nombre diferente se escapó de los labios del shaman
inglés, lo cual puede distinguir Ren perfectamente.
Un rato después, Ren se
había vestido, ayudando también a Lyserg, quien estaba dormido por efectos del
alcohol. Aún recordó que él había murmurado ese nombre en el momento del clímax.
No podía creerlo, a pesar de que él mismo lo había escuchado de la boca del
joven Diethel. Trataba de odiarlo, pero no podía.
* * *
–¡Pero aún no me
respondes por qué vinieron! – le preguntó Pilika a su hermano por enésima
vez.
–Ay, manis(3).
Si no estás aquí para regañarme. Eso lo puedes hacer en casa – por enésima
vez, Horo Horo le trató de cambiar el tema.
–Entonces la cortamos
ahí. Estoy harta de preguntarte – la muchacha se llevó una mano a la
barbilla – Pero... ¿Sólo han venido Yoh y tú?
–¡Miren quién está
aquí! La
otra versión femenina de Horito – se acercó un burlón Hao, colgándose
del hombro de Pilika.
–¡¿Hao?! ¡¿No
estaba muerto?! – exclamó la asustada ainu.
–Es una larga historia
– contestaron Horo Horo y Yoh a la vez.
–¿Qué quisiste decir
con “la otra versión femenina”? – preguntó la chica de cabello largo al
mayor de los gemelos Asakura.
Horo Horo jaló a Hao
hacia él y le metió un coscorrón.
–Eres un idiota –
mururó el shaman de Hokkaido, ya que Hao casi metía la pata, pero luego volvió
con su hermana menor – Debe estar borracho. No le hagas caso, Pilika.
–Pero...
–Miren. Ahí están Ren
y Lyserg – Yoh le dio vulta a la conversación, al ver que Ren estaba cargando
en brazos al inconsciente chico (NA: Y me pregunto... ¡¿De dónde sacó
fuerzas para levantarlo después de semejante revolcón?! Respuesta simple: Es
Ren).
Ren lo dejó dormido en
una de las sillas. Los demás se acercaron a ver cómo estaban. Tamao y Anna
recién llegaban a la mesa del grupo cuando vieron lo que pasaba.
–¿Qué le pasó al
joven Lyserg? – preguntó una preocupadísima Tamao.
–Bebió mucho – Ren
le pasó un pañuelo mojado por la frente.
–¡¿Qué le hiciste a
las bebidas?! – le gritó Anna a Hao, recordando que él las había llevado a
la mesa.
–¿Tengo cara de
haberlo hecho, Annita? – Hao puso una cara de inocencia fingida y se sentó en
la otra silla.
–Pero... ¿Dónde han
estado hace dos horas? – preguntó Tamao – Preguntamos en la puerta y en el
baño de hombres, pero no los encontramos.
–Pues... – Ren guardó
silencio, ya que no se atrevía a confesar lo que realmente había ocurrido.
Ese silencio fue
suficiente para los otros tres hombres del grupo. Horo Horo conocía a Ren lo
suficiente como para saber que esa actitud era para ocultar algo; Hao ya se
esperaba algo así, después de todo, él había puesto esa píldora en la
bebida de Lyserg. Yoh tenía muy alerta su intuición, la cual prácticamente
nunca fallaba.
–Será mejor que nos
vayamos – dijo Ren, volviendo a cargar a Lyserg.
–Voy con ustedes –
Pilika trató de seguirlos, pero su hermano mayor la detuvo.
–No puedes dejar a tus
amigas. Nosotros nos encargaremos – Horo Horo después le sonrió – Nos
veremos después, Pilika.
–Está bien, pero cuídense.
Anna miró a Yoh, comunicándole
algo con la mirada, lo cual su ex-prometido capta a la perfección. La itako y
la aprendiza de los Asakura se iban a quedar para distraer a Pilika de todo,
mientras ellos regresaban inmediatamente al campamento.
–Señorita Anna... –
Tamao estaba aún preocupada, pero Anna la interrumpió. La rubia aún mantenía
su frialdad de una manera escalofriante.
–No digas nada todavía,
Tamao.
–Pero esto ha llegado
muy lejos...
–Vas a ver que pronto
va a pagarlas todas.
* * *
Lograron llegar a la cabaña
sigilosamente. Yoh y Ren acostaron a Lyserg en su camarote, mientras aún estaba
inconsciente. Horo Horo se encargó de recoger agua, mientras Hao iba con él.
–Ren...
–¿Qué sucede, Yoh?
– le preguntó el shaman chino, aún atendiendo a Lyserg.
–¿Qué fue lo que
sucedió con Lyserg allá?
–No lo sé... De
repente se había puesto muy raro. Apuesto a que Hao tuvo que ver con esto –
Ren apretó los puños.
–Pero no puedes señalarlo
sin probarlo.
–Lo sé...
–Yo cuidaré a Lyserg.
Tú ve a tomar aire fresco.
–Gracias, Yoh.
Cuando salió de la
habitación, Ren se sentó sobre las escaleras y lloró como nunca lo había
hecho. Aún recordó ese nombre que pronunció Lyserg antes de quedar
inconsciente.
* * *
Horo Horo terminó de
llenar la botella del grifo, mientras Hao estaba observándolo.
–Esta vez se te pasó
la mano, Hao – le regañó Horo Horo.
–Fue sólo una broma
inocente.
–Se supone que querías
embriagarlo, no matarlo – Horo Horo le miró algo molesto – Y el que se
acostara con Ren no era parte de lo que quedamos.
–Pero al menos ya se
separaron.
–Todo esto fue un
error. Nunca debí escucharte acerca de esto.
–Ahora yo tengo la
culpa – dijo el ex-apache con un evidente tono irónico – Yo recuerdo que
querías venganza contra Ren Tao y lo cumplí.
–¡Pero no a costa de
Lyserg! – replicó enfadado – Él también es mi amigo. Una vez que se hace,
la venganza no sabe tan bien como uno lo imagina.
–Tú y yo salimos
ganando.
–Descubrí que tuve más
pérdidas que ganancias... – fue hacia la puerta del baño, pero luego se
detuvo y, sin voltear a ver a Hao, le preguntó – ¿Qué es lo que ganas tú
con todo esto?
–Ese es uno de mis
tantos secretos, Horo Horo.
Fin del Capítulo
Continúa
******
Notas:
–(1) Tener
Correa, es una expresión que se usa para “No tener paciencia”;
(2) se le denomina así al que practica la radiestesia; (3) se usa como
abreviatura de “hermanita”
–Bien. No me resistí a
hacer un LysergRen en lugar de RenLyserg. Como que necesitaba variar un poco ¿Qué
habrá pasado? ¿Cómo es que Pilika aún no se da cuenta de nada? ¿Se
descubrirán las verdaderas intenciones de Hao? ¿Cuál fue el nombre que
pronunció Lyserg inconscientemente? Todo esto en los siguientes episodios.
Dejen reviews.