"Cosa de Chicos o Chicas... "
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan

 

*~*~*~*~*

Ya es una costumbre, pero después me acusan de pervertidora de menores...

El siguiente material contiene:

–Yaoi

–Shounen Ai

–Crossdressing

–Lime y Lemon (¡Sí! En este episodio)

–Mix de parejas (Yoh, Lyserg, Horo Horo, Ren y Hao)

A ver... sólo unas aclaraciones:

1. Hao y Lyserg definitivamente no volverán. Esa pareja se dio por circunstancias adversas.

2. Ahora están Ren y Lyserg. Tengo planes para Horo Horo.

3. Ya se verá el papel que juega Yoh en todo esto, al igual que la participación de Anna no va a pasar desapercibida.

4. Eso es todo. Continúen leyendo.

*~*~*~*~*  

Noche de Juerga

Ren y Lyserg habían pasado mucho tiempo juntos desde entonces. Al parecer eso le estaba haciendo bien a los dos, ya que ambos se encontraron estando solos y traicionados. Pero tampoco significaba que lo hicieran público, ya que conocían los riesgos de abrir su nueva relación en público. Solamente sabían de esta situación los otros tres chicos del grupo, Anna y Tamao.

–¿Y qué planean hoy en la noche? – preguntó Hiromi.

–No lo sé... no creo que pueda... – respondió una tímida Tamao.

–Vamos. Recuerda que hoy es noche libre y podemos ir a cualquier lado – le insistió.

–Joven Horo Horo... – la chica de pelo rosado aún no se decidía.

–Vamos, anímate. Podríamos salir todos en grupo – Hannah apareció y se colgó del hombro de Horo Horo. Éste se inquietó un poco por la cercanía de Hao hacia él.

–Bien. Iremos con ustedes – dijo Anna.

–Qué genial. Por fin vamos a poder verlas bailar – dijo el animado gemelo de Yoh, aún colgado del hombro del ainu.

Habían planeado ir a un pub que se encontraba cerca de ahí. Lo bueno era que, al ser los únicos del campamento que iban a salir, los chicos no tendrían que disfrazarse allá.

–Tampoco te ilusiones – Anna le trató de ignorar de nuevo.

–Anda. Solamente quería ver cómo te lucías. Te has desarrollado muy bien después de estos cuatro años, Annita.

–Callado te ves más bonito – le dijo Horo Horo, tapándole la boca con la mano.

–Va a ser divertido – dijo Yoh.

Lyserg y Ren aparecieron. Horo Horo desvió la mirada de Ren, mientras Lyserg miraba a Hao y Horo Horo con algo de resentimiento.

–¿No quieren ir con nosotros? – preguntó Hao – Es la única juerga que vamos a tener hasta que el campamento se acabe.

–No me gustan ese tipo de lugares – dijo Lyserg – Hay mucho ruido ahí.

–Pero sin ruido no hay fiesta. Vengan con nosotros – insistió Yoh.

–Está bien. Pero no crean que aceptamos de buena gana – dijo Ren.

–Ren... – Lyserg le miró algo desganado.

–Van a haber tragos. Y no quisiera seguir aquí tanto tiempo. Estaré contigo todo el rato – le respondió.

–Entonces está bien – aún no tenía ganas, pero tenía que aceptar si Ren en verdad quería ir.

Los demás miraron a los dos. No negaban que les alegraba ver que se hayan recuperado y que no tenía nada de malo que estuvieran juntos, pero Horo Horo y Yoh no evitaban sentirse incómodos.

Para romper un poco la tensión, Tamao volteó hacia atrás, viendo acercarse a la profesora.

–Cuidado. Acá viene la maestra – les advirtió.

Todos actuaron como si nada. La profesora llegó y se acercó donde el grupo.

–Espero que se diviertan esta noche, pero recuerden que hay un toque de queda. La hora límite es las 2.00 am.

–Sí, sensei... – respondieron las chicas en coro.

–A propósito. Te felicito, Lyzzeth – le dijo a la muchacha de cabello verde – Llevas tres semanas aquí y sigues en primer lugar. Ninguna chica había durado tanto tiempo en ese puesto. Todo por los votos del campamento de varones.

–Etto... – el muchacho se sonrojó levemente por la pena, mientras los demás chicos contenían las ganas de reírse.

–No te apenes. Si tienes mucha carisma, Lyzzie – rió Yohko.

–Aún quedan cinco semanas para que termine el campamento. Aún puede ganar cualquiera.

–Sí, eso es verdad – asintió la seria de Anna – Es por eso que ganaré yo sin discusión alguna.

–Seguro, doña Anna... – respondió un sarcástico Ren.

–Trata de ser un poco amable, Meilin – le dijo la profesora.

–Claro... por eso se salió de la lista... – bromeó Hannah.

Cuando la profesora se fue, los demás pudieron respirar nuevamente.

–No veo la hora para irnos de aquí – murmuró Ren.

–Sí... Las cinco semanas van a pasar muy rápido... – suspiró Lyserg, aún cogiéndole la mano.

–¿De qué te quejas? Eres la favorita del campamento de chicos – se burló Horo Horo.

Lyserg se molestó por la broma y se retiró muy molesto.

–¿Y ahora qué dije? – el ainu se llevó una mano a la nuca, confundido por la reacción del chico inglés.

–Ya sabes que a Lyserg le apena eso ¿Cómo te sentirías si te eligieran como Miss Simpatía si ni siquiera eres una “Miss”? – le respondió Anna.

–Los cinco estamos ahora vestidos de nenas. Eso ya es un paso.

–No tienes remedio... – murmuró Ren, yendo tras Lyserg.

Horo Horo rió con actitud altiva.

–Y eso es todo lo que se le ocurre después de conocernos por 4 años...

Los demás podían ver que, en el fondo, Horo Horo estaba muy afectado desde su ruptura con Ren. No le daba miedo contar que él y el sucesor de los Tao tuvieron una aventura; es más, habían veces en las que él lo presumía cuando veía a Lyserg cerca.

Yoh le cogió el hombro al ainu. Parecía algo serio, pero esa expresión se fue fugazmente, volviendo al rostro despreocupado que tenía todos los días.

–Anda. Deja de preocuparte por eso. Hoy vamos a divertirnos todos juntos.

–Sí, tienes razón.

Anna y Tamao ya se habían marchado, mientras que Hao también se había ido por su lado.

–Son tan buenos amigos... Eso me enferma... – dijo para sí mismo, caminando de camino a su cabaña – La amistad es para débiles... El amor es mucho peor... Seres tan diminutos son los únicos que pueden tener esos sentimientos. Me repugnan...

* * *

Esa misma noche, Anna y Tamao se encontraron con los muchachos en el pueblo. Debían encontrarse ahí, porque no podían ser vistos saliendo todos juntos del campamento. Pilika no había ido con ellos, ya que se había ido con otras chicas. Anna estaba vistiendo unos pantalones negros y un top blanco, usando también la bandana roja alrededor se las caderas, mientras que Tamao tenía una falda blanca hasta las rodillas y un top celeste.

–¡¿Qué tanto se estarán demorando?! – se quejó Anna.

–De repente han tenido problemas para salir, señorita Anna – dijo Tamao.

–Mas les vale que lleguen en seguida.

Entonces una voz conocida les pone la piel de gallina.

–¡Chicas! ¡Aquí estoy!

«Ay no...» pensó Tamao.

«¿Por qué tenía que estar aquí ahora?» Anna se llevó una mano a la frente.

–¡Anna! ¡Tamao! ¡Están aquí! – gritaba una emocionada Pilika.

Ahora si se les malograron los planes, ya que si Pilika veía a los chicos se iba a arruinar todo.

–Pilika... ¿Qué haces por aquí? – preguntó una nerviosa Tamao.

–Las chicas acordaron para venir aquí. No me imaginé encontrarlas.

–Es que nosotras esperábamos a... – entonces es interrumpida por la rubia.

–Tamao. Vámonos – le ordenó Anna.

–Sí, señorita Anna.

–Esperen ¿Adónde van? – les preguntó la ainu.

–Vamos a comprar algo – respondió Anna, llevándose a Tamao.

Pilika no le tomó mucha importancia y regresó con su grupo.

Una vez solas, Tamao respiró nuevamente.

–Eso estuvo cerca...

–Casi metes la pata, Tamao – dijo Anna.

–Lo siento...

–Cálmate – luego miró hacia el costado – Aquí vienen los chicos.

Las chicas se asombraron al ver al grupo con ropa “normal”. Yoh llevaba una camisa negra de mangas cortas, el adorno del cuello que acostumbraba llevar, jeans y zapatillas algo informales; Lyserg usaba una camisa blanca arreglada, pantalones negros y una chaqueta verde atada a las caderas; Horo Horo vestía unos jeans y una camiseta negra; Ren iba con unos pantalones negros algo sueltos y una camiseta roja sin mangas, algo deportiva. Por último, Hao lucía una remera negra con rojo, pantalones grandes de color rojo y los cinturones con estrellas.

–Disculpen por la demora. Teníamos que encontrar una manera de salir sin que la profesora nos viera – se excusó Yoh.

–Nos deben mucho por esto – le regañó Anna.

–Joven Yoh... Vámonos ya...

–De acuerdo – proclamaron los entusiastas Yoh, Horo Horo y Hao.

Lyserg y Ren suspiraron resignados y les siguieron.

Antes de seguirles, Tamao le detiene un momento a Anna.

–Señorita Anna... ¿No cree que debamos decirle al joven Horo Horo que Pilika se encuentra aquí?

–Ya se dará cuenta. Pilika hasta ahora no se ha dado cuenta que los chicos han estado con nosotros desde hace tres semanas.

–Sí, pero...

–No arruines la velada, Tamao.

–Está bien, señorita Anna.

* * *

Al entrar, ocuparon una mesa para los siete. Hao se encargó de escoger los tragos, Yoh se había animado a sacar a bailar a Anna, mientras que Tamao fue sacada a bailar por Horo Horo, dejando solos a Lyserg y Ren en la mesa.

–Nunca me han gustado estos sitios con bulla – comentó Lyserg, aún algo incómodo.

–¿No habías venido antes aquí? – le preguntó Ren.

–No. No me llamaba la atención...

–Estos sitios no son tan malos. El chiste es venir acompañado.

–Tienes razón... Quizás sí deba relajarme.

Entonces llegó Hao con varios tipos de tragos, entre ellos, cervezas, ron con Coca Cola, Gin con Sprite, etc.

–Veo que llegué en buen momento. A ver si con esto te calientas, verde – Hao le guiñó un ojo mientras colocaba las bebidas.

–Repito... me relajaré y no dejaré que nada me moleste – dijo el joven inglés en voz alta.

–Olvida eso, Lyserg – Ren cogió uno de los licores y lo bebió de a pocos.

–Sí, verde. Olvida eso y vayamos a divertirnos – jugueteó Hao.

Le molestaba tanto su insistencia, que Lyserg cogió un vaso de whisky y lo bebió de golpe, razón por la cual se puso a toser agitadamente. Ren le palmeaba la espalda mientras Hao se reía.

–Eso no es agua. Si le entras al trago así, te doy tres minutos para que hagas un Striptease en la barra – bromeó el ex-apache.

–Cállate – Lyserg apenas se recuperaba del trago que había dado.

–Será mejor que ya no lo provoques, Hao – le dijo Ren, con su mirada amenazante.

–Tampoco se pongan sensibles – Hao se paró de su silla, aún con su actitud relajada – El que tengan poca correa(1) no significa que sean tan groseros con un amigo que trata de ser ameno. Si me disculpan, veo que hay dos chicas solas en esa mesa.

Cuando se alejó, Lyserg bufó molesto y tomó nuevamente de su vaso.

–Ese sujeto me saca de quicio – dijo muy molesto.

–Pero él tiene razón en algo. No quiero que te excedas con el trago.

–No debe ser tan malo ¿Entonces tú porqué estás tomando algo más fuerte?

–Yo ya estoy acostumbrado a beber. Es cosa de familia.

–Pero hoy estoy dispuesto a olvidarme de todo. Aprovecharé que puedo hacer de todo, antes de que mañana tengamos que vestirnos de mujer otra vez – poco a poco el licor se le iba subiendo un poco a la cabeza – Mas que nada, los dos estamos juntos y eso es lo que cuenta, Ren. Tú y yo vamos a pasarla bien.

–Eres divertido cuando se te sube el trago – comentó el muchacho chino.

–Aún no estoy borracho. Si lo estuviera, no podría hacer esto – levantó un dedo y le tocó la nariz a Ren.

–Se supone que debes tocar tu propia nariz, Lyzerg.

–Pero al menos te la toqué ¿No? – dijo riendo.

Lyserg borracho eran una de las cosas raras que habían intrigado a Ren, pero también le causaba gracia. No se divertía tanto con una actitud torpe desde que estuvo con Horo Horo. Pero enseguida cortó sus pensamientos cuando se dio cuenta que su antiguo koi volvía a su mente. Tratando de quitar a Horo Horo de su mente, Ren interrumpió las incoherencias de Lyserg con un beso apasionado, de tal magnitud que el chico inglés se rindió ante la acción de su nueva pareja.

Por otra parte, Horo Horo vio esto desde el otro lado de la pista. Al parecer nadie más había visto lo que él; pero aún así, no negaba que le dolía ver a Ren con Lyserg.

–Joven Horo Horo... – le dijo Tamao al notar que el chico de cabello bicolor se distrajo.

–Ah... Disculpa, Tamao.

–¿Hermano? – esa voz le heló la sangre.

–Pi-Pilika... – tartamudeó Horo Horo.

Si Horo Horo estaba nervioso, Tamao estaba petrificada. Anna y Yoh voltearon a ver.

–¿Cuándo llegaste? Te he estado extrañando todas estas tres semanas – Pilika se le tiró encima a su hermano mayor.

–No te pongas así de melosa – le dijo el ainu, apartando a su hermana.

–Yo creí que ella se iba a dar cuenta... ¡¿Cómo puede ser tan tonta?! – dijo Anna por lo bajo, consternada al darse cuenta de que Pilika aún no había descubierto a los chicos.

–Qué bonito es verlos así – dijo un alegre Yoh.

Lo siguiente que se ve es a Yoh con un gran chichón en la cabeza, propinado por la mismísima Anna.

–Te lo tomas todo a la ligera, inconsciente.

* * *

Al parecer, Lyserg no le tenía mucha tolerancia al alcohol, cosa que Ren estaba comprobando por sí mismo cuando el muchacho inglés comenzó a ponerse demasiado cariñoso (generalmente los ingleses son algo flemáticos, eso lo sabía el shaman chino).

–Oye... Creo que ya es suficiente – le dijo Ren entre besos.

–Para nada... – volvió a besarle.

–Cuando bebes eres otro...

–Pues este yo no tiene tantos escrúpulos como el Lyserg que todos conocen. Él es un perdedor que se dejó seducir por el tipo al que odia.

–Pero tú no eres ningún perdedor, Lyserg. Simplemente eres tú... Y si no lo fueras, no me gustarías tanto.

–¿En serio lo dices?

–Nunca miento – lo besó nuevamente – Más aun cuando se trata de esto.

Después de mucho rato estando a solas, Ren y Lyserg habían decidido ir a otro lado. Lyserg estaba tan mareado que terminó llevando a su pareja hacia el armario de limpieza de la discoteca, donde quedaron completamente solos y a oscuras, aislados de todo el ruido del lugar.

Los besos se volvieron cada vez más descontrolados y salvajes. Las manos de los dos no estaban quietas, ocupadas en explorar el cuerpo del otro con desesperación. Ren desabrochó la camisa de Lyserg, mientras que éste prácticamente le arrancó la prenda del torso.

–No dejes de hacer eso... – murmuró Ren al sentir las manos de su amante acariciando su entrepierna.

El muchacho le hizo caso y realizó ese mismo acto con más desenfreno, desabrochándole el cierre del pantalón. Descubrió su centro lo miró por unos instantes. No pensó mucho cuando lo engulló y comenzó a estimularle rítmicamente.

–¡Lyserg! – su nombre escapó de sus labios húmedos, mientras acariciaba los verdes cabellos del dowser(2).

Ren no lo resistió más y terminó en la boca del otro muchacho. Lyserg se limpió con la muñeca y volvió a estar frente a frente con el cansado Ren. El shaman de ojos dorados se fijó en la mirada del joven. Sus ojos verdes seguían siendo iguales, pero lucían un brillo distinto: reflejaban lujuria y depravo.

No pudo anticiparlo, ni se había preparado para lo que venía. Lyserg fue quien lo poseyó primero. Se aferró fuertemente a él, tratando de soportar el terrible dolor que sentía, pero todo era por él. Incluso le era increíble pensar que un chico tan frágil, como lo era Lyserg, pudiera hacerlo con tanta fuerza. Cada vez era más intenso y con mucha más fuerza.

Ren pensaba que Lyserg merecía esa oportunidad, lo que le había ocurrido lo ameritaba. Sin embargo. No era lo mismo. La última vez que había compartido una conexión así había sido con Horo Horo; siendo la primera vez de ambos, era comprensible que fuera especial, pero lo ocurrido en la semana anterior había alterado muchas cosas entre los dos ¡¿Qué hacía pensando en eso?! Estaba con Lyserg, debía dejar de pensar en el ainu.

Por otra parte, Lyserg estaba disfrutando ese cuerpo. El de Hao era bien formado, pero el de Ren lo era aún más debido a los arduos entrenamientos a los que se sometía desde temprana edad. Cogió el miembro de Ren y lo marsturbó con una de sus manos, mientras que con la otra estaba en la cabeza del otro muchacho, mientras lo besaba profundamente.

Ren llegó al clímax primero, mojando la mano del otro muchacho. Estaba cansado, pero Lyserg aún tenía energías. Cuando sentía que ya no podía más, por fin el otro había llegado al límite. Sin embargo, un nombre diferente se escapó de los labios del shaman inglés, lo cual puede distinguir Ren perfectamente.

Un rato después, Ren se había vestido, ayudando también a Lyserg, quien estaba dormido por efectos del alcohol. Aún recordó que él había murmurado ese nombre en el momento del clímax. No podía creerlo, a pesar de que él mismo lo había escuchado de la boca del joven Diethel. Trataba de odiarlo, pero no podía.  

* * *

–¡Pero aún no me respondes por qué vinieron! – le preguntó Pilika a su hermano por enésima vez.

–Ay, manis(3). Si no estás aquí para regañarme. Eso lo puedes hacer en casa – por enésima vez, Horo Horo le trató de cambiar el tema.

–Entonces la cortamos ahí. Estoy harta de preguntarte – la muchacha se llevó una mano a la barbilla – Pero... ¿Sólo han venido Yoh y tú?

–¡Miren quién está aquí! La otra versión femenina de Horito – se acercó un burlón Hao, colgándose del hombro de Pilika.

–¡¿Hao?! ¡¿No estaba muerto?! – exclamó la asustada ainu.

–Es una larga historia – contestaron Horo Horo y Yoh a la vez.

–¿Qué quisiste decir con “la otra versión femenina”? – preguntó la chica de cabello largo al mayor de los gemelos Asakura.

Horo Horo jaló a Hao hacia él y le metió un coscorrón.

–Eres un idiota – mururó el shaman de Hokkaido, ya que Hao casi metía la pata, pero luego volvió con su hermana menor – Debe estar borracho. No le hagas caso, Pilika.

–Pero...

–Miren. Ahí están Ren y Lyserg – Yoh le dio vulta a la conversación, al ver que Ren estaba cargando en brazos al inconsciente chico (NA: Y me pregunto... ¡¿De dónde sacó fuerzas para levantarlo después de semejante revolcón?! Respuesta simple: Es Ren).

Ren lo dejó dormido en una de las sillas. Los demás se acercaron a ver cómo estaban. Tamao y Anna recién llegaban a la mesa del grupo cuando vieron lo que pasaba.

–¿Qué le pasó al joven Lyserg? – preguntó una preocupadísima Tamao.

–Bebió mucho – Ren le pasó un pañuelo mojado por la frente.

–¡¿Qué le hiciste a las bebidas?! – le gritó Anna a Hao, recordando que él las había llevado a la mesa.

–¿Tengo cara de haberlo hecho, Annita? – Hao puso una cara de inocencia fingida y se sentó en la otra silla.

–Pero... ¿Dónde han estado hace dos horas? – preguntó Tamao – Preguntamos en la puerta y en el baño de hombres, pero no los encontramos.

–Pues... – Ren guardó silencio, ya que no se atrevía a confesar lo que realmente había ocurrido.

Ese silencio fue suficiente para los otros tres hombres del grupo. Horo Horo conocía a Ren lo suficiente como para saber que esa actitud era para ocultar algo; Hao ya se esperaba algo así, después de todo, él había puesto esa píldora en la bebida de Lyserg. Yoh tenía muy alerta su intuición, la cual prácticamente nunca fallaba.

–Será mejor que nos vayamos – dijo Ren, volviendo a cargar a Lyserg.

–Voy con ustedes – Pilika trató de seguirlos, pero su hermano mayor la detuvo.

–No puedes dejar a tus amigas. Nosotros nos encargaremos – Horo Horo después le sonrió – Nos veremos después, Pilika.

–Está bien, pero cuídense.

Anna miró a Yoh, comunicándole algo con la mirada, lo cual su ex-prometido capta a la perfección. La itako y la aprendiza de los Asakura se iban a quedar para distraer a Pilika de todo, mientras ellos regresaban inmediatamente al campamento.

–Señorita Anna... – Tamao estaba aún preocupada, pero Anna la interrumpió. La rubia aún mantenía su frialdad de una manera escalofriante.

–No digas nada todavía, Tamao.

–Pero esto ha llegado muy lejos...

–Vas a ver que pronto va a pagarlas todas.

* * *

Lograron llegar a la cabaña sigilosamente. Yoh y Ren acostaron a Lyserg en su camarote, mientras aún estaba inconsciente. Horo Horo se encargó de recoger agua, mientras Hao iba con él.

–Ren...

–¿Qué sucede, Yoh? – le preguntó el shaman chino, aún atendiendo a Lyserg.

–¿Qué fue lo que sucedió con Lyserg allá?

–No lo sé... De repente se había puesto muy raro. Apuesto a que Hao tuvo que ver con esto – Ren apretó los puños.

–Pero no puedes señalarlo sin probarlo.

–Lo sé...

–Yo cuidaré a Lyserg. Tú ve a tomar aire fresco.

–Gracias, Yoh.

Cuando salió de la habitación, Ren se sentó sobre las escaleras y lloró como nunca lo había hecho. Aún recordó ese nombre que pronunció Lyserg antes de quedar inconsciente.

* * *

Horo Horo terminó de llenar la botella del grifo, mientras Hao estaba observándolo.

–Esta vez se te pasó la mano, Hao – le regañó Horo Horo.

–Fue sólo una broma inocente.

–Se supone que querías embriagarlo, no matarlo – Horo Horo le miró algo molesto – Y el que se acostara con Ren no era parte de lo que quedamos.

–Pero al menos ya se separaron.

–Todo esto fue un error. Nunca debí escucharte acerca de esto.

–Ahora yo tengo la culpa – dijo el ex-apache con un evidente tono irónico – Yo recuerdo que querías venganza contra Ren Tao y lo cumplí.

–¡Pero no a costa de Lyserg! – replicó enfadado – Él también es mi amigo. Una vez que se hace, la venganza no sabe tan bien como uno lo imagina.

–Tú y yo salimos ganando.

–Descubrí que tuve más pérdidas que ganancias... – fue hacia la puerta del baño, pero luego se detuvo y, sin voltear a ver a Hao, le preguntó – ¿Qué es lo que ganas tú con todo esto?

–Ese es uno de mis tantos secretos, Horo Horo.

Fin del Capítulo

Continúa

******

Notas:

–(1) Tener Correa, es una expresión que se usa para “No tener paciencia”; (2) se le denomina así al que practica la radiestesia; (3) se usa como abreviatura de “hermanita”

–Bien. No me resistí a hacer un LysergRen en lugar de RenLyserg. Como que necesitaba variar un poco ¿Qué habrá pasado? ¿Cómo es que Pilika aún no se da cuenta de nada? ¿Se descubrirán las verdaderas intenciones de Hao? ¿Cuál fue el nombre que pronunció Lyserg inconscientemente? Todo esto en los siguientes episodios. Dejen reviews.