"Cosa
de Chicos o Chicas...
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan
*~*~*~*~*
Ya es una costumbre, pero después me acusan de pervertidora de menores...
El siguiente material contiene:
–Yaoi
–Shounen Ai
–Crossdressing
–Lime (pondré un lemon en otros episodios)
–Mix de parejas (Yoh, Lyserg, Horo Horo, Ren y Hao)
Como de costumbre, traigo las explicaciones del episodio anterior:
1. Muy bien... Acepto la responsabilidad. Puse a Lyserg de Seme, pero tenía que alternar (piénsenlo... Ren fue Seme cuando estuvo con Horo Horo y Lyserg fue el Uke cuando estuvo con Hao, así que les toca tener otro rol ¿No lo creen así?)... Prometo que compenso esto. Lo juro, pero no me tiren nada.
2. Sobre el nombre que murmuró Lyserg el episodio anterior... eso van a descubrirlo en este episodio.
3. El título de este episodio no tiene nada que ver con la película. Sólo se dio el caso, pero tiene mucho que ver con el desarrollo.
4. Espero que disfruten este episodio.
*~*~*~*~*
Cruel Intentions
Al día siguiente, Lyserg despertó. Se encontró en su cama y con la ropa
femenina, pero no había nadie en la cabaña ¿Cuánto había ocurrido desde que
se quedó inconsciente? Entonces vino a su mente lo que hizo con Ren en esa
ocasión.
–¿Cómo pude llegar a esto? – murmuró en voz apenas audible.
Aún sentía la resaca, efecto de la borrachera de la noche anterior. Su
cabeza daba vueltas y sentía sequedad en la garganta. Luego Ren entró con unas
cuantas cosas. Subió la escalera de su camarote y le cambió la toalla húmeda
que tenía en la frente.
–¿Cómo te sientes, Lyserg? – le preguntó Ren.
–Algo mareado...
–Ten – el muchacho le pasó la botella de agua, la cual el muchacho inglés bebió con prisa.
–Gracias – dijo una vez que su sed fue saciada.
Ren sacó algunas cosas de la canasta: una toalla limpia, la ropa de Lyserg lavada y algunas cosas para comer después.
–¿Y los demás? – preguntó Lyserg.
–Están en las actividades. Le dije a la profesora que estabas indispuesto, así que me asignó para que te cuide. Tuve que ponerte el disfraz para que no sospechara.
–Gracias... – se sentó en la cama algo avergonzado.
Se quedaron unos minutos en silencio. Había mucho de lo que querían hablar,
pero el nerviosismo era muy obvio. Finalmente Lyserg fue el que habló.
–Ren... lo de anoche... – lo miró por unos instantes – Lamento haberme
comportado de esa manera.
–No te disculpes. Pero no vamos a seguir así.
–¿Qué?
–No mientras pienses en él todavía.
–¿De qué estás...? – fue entonces cuando recordó lo último que dijo antes de quedar inconsciente; justo cuando estaba compartiendo ese momento con Ren – Lo siento mucho. Fue inconscientemente, pero no lo dije porque estuviera...
–Eso me pareció muy claro, Lyserg. Pero sabes que soy incapaz de guardarle
rencor... ni a ti ni a él.
Ren se le acercó, quedando cara a cara con él.
–A pesar de que tú estás conmigo y yo contigo... Te sigues sintiendo solo
¿Verdad?
–No digas eso. He estado muy confundido y...
–También lo he estado yo – el muchacho de ojos dorados volvió a retomar
seriedad – Te seré sincero. También siento lo mismo que tú. Es un grave
error que sigamos en esto. Admito que eres maravilloso, Lyserg... pero estar
contigo no es lo mismo que cuando yo... – pausó en esa parte cuando vio a
Lyserg a punto de llorar, pero el chico no derramó ni una sola lágrima.
Comprendía que Ren aún estaba ligado sentimentalmente con el chico de cabello
celeste; no importaba si se habían peleado, aún tenían algo.
–Él tiene mucha suerte... Y siempre ocurre. Mi destino es el no encontrar a nadie...
–No digas tonterías.
El abrazo de Ren fue casi repentino. Lo apretó con fuerza contra él,
mientras Lyserg se quedó inmóvil. No sabía por qué no le respondía el
abrazo. Había algo distinto a lo que creían sentir hacía unos días.
–Aún así... Tú y yo somos amigos todavía.
–Sí... – el joven de cabellos verdes dejó de estar triste, y sonrió nuevamente. No estaba perdiendo a Ren, sólo era el hecho de que lo suyo no funcionó, pero volvían a ser los camaradas que fueron desde que se conocieron todos en el Torneo de Shamanes.
Lo que hubo entre los dos fue algo muy breve pero significativo. Se apoyaron
cuando ambos se sentían traicionados, y era lo único que bastaba.
* * *
Por fin habían vuelto de la excursión. Largas horas de caminata, excursión
río arriba, recoger diferentes muestras de la montaña y demás actividades de
campo dejaron a Yoh muy exhausto.
–No puedo ni con mi alma... – se quejó el cansado shaman, tendiéndose en el muelle del lago.
–Te quejas mucho. Sólo fueron unas cuantas cosas – le dijo Horo Horo, quien se sentó a su lado – Con todo el entrenamiento que te ponía Anna, deberías hacer esto con la mayor normalidad del mundo.
–Y yo que pensaba que el campamento de verano era puro relajo... – suspiró el heredero de los Asakura – Pero no solo estoy cansado por esto – esto último lo volvió más reflexivo.
–Es verdad – el ainu también se puso serio – Con todo lo que ha ocurrido en estas semanas.
–Me preocupa Hao...
–¿Qué tiene que ver él? – el tema atrajo la atención del shaman del norte.
–Anna y yo hemos estado investigando sobre él... No es normal que él esté aquí – Yoh se sentó – Recuerda que lo eliminamos hace más de tres años en el Torneo.
–No es un espíritu. No está haciendo ninguna posesión de objetos, y hasta ahora no he visto que invocara a su espíritu, pero no tiene lógica que esté presente aquí en carne y hueso.
–¿Eso te consta, verdad? – Yoh sonrió medio malicioso al hacer esa broma.
–Agradece que estoy muy cansado como para darte una buena paliza.
–¿Qué querrá él con todo esto?
Horo Horo se levantó inexpresivo y fue a las duchas.
–Lo que sea que fuere, hablaré con él. Se lo sacaré a la manera
tradicional.
–Horo Horo...
–No me detengas, Yoh. Confrontaré al bastardo y no habrá nada que lo impida.
–No es eso... – el castaño apuntó hacia el baño de las chicas. Habían muchas ahí – Aún no puedes entrar.
* * *
Ren había ido a cenar, dejando a Lyserg descansar en la cabaña. El muchacho dormía tranquilamente en su camarote. Estaba así desde hacía horas, ya que las pastillas que le diera Ren antes de irse eran muy potentes.
Yoh entró al bungalow, encontrándolo a oscuras. Supuso que Lyserg ya estaba bien y que estaba solo en la cabaña. Aprovechó para cambiarse de ropas, pero no encendió las luces, ya que consideró suficientes los faroles que estaban afuera.
Poco a poco, Lyserg se despertó, pero al sentir la presencia de Yoh en el cuarto decidió fingir que dormía aún. Tenía una buena perspectiva de él desvistiéndose. Cuando el shaman de Amidamaru se liberó de su disfraz, Lyserg se quedó con el corazón en la garganta.
Quizás ver a Yoh era como ver a Hao, pero era algo completamente distinto, a
pesar de la semejanza física. Lo que Lyserg percibió en él era completamente
distinto al aire alrededor de Hao. Yoh era simplemente él mismo, algo sencillo
y complicado a la vez.
–Amidamaru – le llamó Yoh a su espíritu acompañante.
–Dígame, Amo Yoh.
–Necesito que vayas donde Anna y le digas que mañana nos veremos en el lugar que ella conoce.
–¿Pero no va a verla ahora en la cafetería, Amo Yoh?
–No tengo ganas de comer... sólo dile eso.
–Entiendo... – podía percibir perturbación en su señor (generalmente Yoh lucía su gran apetito luego de actividades muy agotadoras como las de ese mismo día), pero el samurai no dijo nada, marchándose en el acto.
«Yoh... Cómo decirte que yo... yo...» Lyserg lo observó por largo rato
hasta que su compañero durmió.
No evitó sentirse algo mal. Yoh se estaba citando con Anna en algún sitio privado. Él sabía que los dos eran novios, y por lo tanto Yoh estaría reservado para toda la vida (lo que él no sabía era que Yoh y Anna habían terminado hacía algunos días. El único enterado de esta situación era Horo Horo). Se avergonzó de sí mismo al recordar cuando trataba de odiarlo, haciéndose la falsa idea de que Yoh era idéntico a Hao en todos sus aspectos. Más aún cuando recordó el incidente de la noche anterior con Ren. El nombre que se le escapó durante el orgasmo...
Por otra parte, Yoh por fin se fijó en el bulto del camarote superior. Lyserg estaba ahí, pero pensó que seguía dormido.
* * *
En otro lado, Horo Horo por fin logró llevarse a Hao para hablar a solas.
Fueron al depósito donde se guardaban los materiales de arquería y deportes,
ya que nadie pasaba por ahí después de la cena.
–¿Puedes explicarme qué hacemos en un lugar así los dos solos? – le exigió Hao, sentándose despreocupadamente sobre uno de los taburetes.
–Hao... Te parecerá cursi, pero he estado pensando en lo que pasó desde que llegaste.
–¿Y qué hay con eso?
–Mira... No he podido evitar notar que has estado actuando raro en estos días. Pero lo que más me extraña es la cercanía que empezaste a desarrollar conmigo y con Lyserg.
–Y supongo que te sientes mal porque ya no tienes a quién molestar mas que a mí. Querías ser el único y trataste de consolarte conmigo cuando tuviste esa tonta discusión con tu novio.
–Te equivocas. No es solo por eso. Me das lástima – Horo Horo volteó – Tratas de torturar sentimentalmente a Lyserg para sentirte bien contigo mismo. Él es muy superior a ti porque aún ve el sexo como entrega por amor.
–Tú eres el errado, Hielito. Él cayó rápidamente por calentura. Para mí el amor no existe. Todo eso a lo que llaman “amistad”, “amor” y esos sentimientos cursis me dan asco. Lyserg es sólo carne que espera ser cogida por cualquiera que lo ve ¿Tú crees que también eres mejor que yo? Simplemente querías probar si las cosas con otra persona eran distintas que con Ren Tao.
–¡Bastardo! – Horo Horo trató de golpearlo, pero Hao detuvo el puño
con una sola mano.
Repentinamente, el gemelo de Yoh lo jaló hacia él y le plantó un beso muy apasionado, del cual Horo Horo no se pudo escapar. Una vez que terminó, se lamió los labios y rió desvergonzadamente.
–A ver si a tu ex le gustó esto – dijo antes de salir de la bodega.
–¿Qué rayos dices...? – fue cuando el ainu pudo ver a Ren en la puerta
del depósito.
¿Hace cuanto que Ren estaba ahí? No quería escuchar razón alguna que le
ofreciera, pero las piernas le impedían moverse de ahí y echar a correr.
–Hablen bien de esto – Hao pasó al costado de Ren y luego le susurró al
oído – No puedo creer que lo dejaras tan fácil. Coge tan bien como besa.
Cuando el shaman de China quiso contestarle, Hao ya se había ido, dejándolo
solo con su anterior koi. Al contrario de lo que esperaba Horo Horo, Ren no se
mostró molesto frente a él. Aun así, él sentía que no estaba apto para
mirarle a los ojos nuevamente.
–Perdóname... – el ainu agachó la cabeza y trató de pasar hacia la puerta, pero él se lo impedía.
–No te vas a ningún lado...
–Ren... yo...
–Ya no sigo enfadado... Tú y yo hemos estado cometiendo muchas tonterías...
–Eso no te lo discuto.
–Sólo... quería que supieras que no voy a guardarte rencor alguno. Eso es todo.
–Lo entiendo perfectamente.
Aún no habían concretado nada. Simplemente se quedarían así, ya que
sería muy pronto para los dos después de haber pasado por relaciones fugaces.
Horo Horo quiso decirle algo más, pero son interrumpidos por la profesora,
quien hacía la revisión nocturna.
–Hiromi, Melin ¿Qué hacen aquí? Ya deberían estar en sus cabañas – les dijo la profesora.
–Lo siento... – Horo Horo fingió su voz aguda al instante – Sólo veníamos para ver si podíamos coger un arco y flechas. Queríamos practicar antes de dormir.
–Entiendo. Si ese es el caso, quiero que vayan directo a sus cabañas a penas terminen sus prácticas.
–Sí, sensei – respondieron los dos.
Cuando la profesora se fue, respiraron con alivio.
–Eso estuvo cerca... – suspiró el ainu, pero luego vio que Ren cogió un arco y algunas flechas – ¿Qué haces?
–Ya que lo mencionaste, también quiero practicar – le pasó un arco, el cual Horo Horo atrapa – ¿Vienes conmigo?
–Sí, claro – aceptó gustoso.
* * *
A la mañana siguiente, Lyserg aún estaba en cama. Se sentía mejor, pero
medio campamento (incluyendo también a sus fans del campamento de varones)
protestaron para que Lyzzeth “no arriesgara su salud” y descansara un día
más. La clara evidencia de esta atención era el sinnúmero de ramos de flores
que estaban en la puerta de la cabaña.
–Chicos. Olvídense de Funbari Oka... Vamos a vender todo esto a una florería y nos haremos ricos – bromeó Horo Horo.
–Por favor... Si esto es de los cariñosos fans de Lyzzie Bryce ¿Acaso lo olvidan? Sería una grosería vender un presente – bromeó Hao.
–No lo mencionen... – Lyserg respiró resignado, bajando la cabeza, a la vez que una gran gota le resbalaba. Aún no se podía acostumbrar a eso, sobretodo porque todo el mundo, aún si no estuviera disfrazado, lo seguían confundiendo por una chica.
–Regresaremos en unas horas, Lyserg. Luego veremos cómo estás – le dijo Yoh.
–Sí, gracias Yoh.
Al salir de la habitación, Horo Horo se detuvo y volvió a entrar.
–¿Adónde vas, Horo Horo? – le preguntó Yoh.
–Ya los alcanzo. Olvidé algo.
–Pero no te demores – le dijo Ren.
Horo Horo volvió a entrar, encontrando a Lyserg leyendo un libro.
–¿Qué sucedió? ¿No te ibas ya? – le preguntó el extrañado muchacho.
–Mira, Lyserg. Tenía que hablar contigo... Sobre unas cosas que no puedo decir si los demás nos escuchan.
–Está bien... – dejó su libro a un lado cuando Horo Horo subió las
escaleras de su camarote.
Tomó aire y se sentó al borde de la cama.
–Lyserg... verás... Antes que nada, prométeme que no me estrangularás ni
nada por el estilo.
–No lo voy a hacer... ¿Qué es lo que quieres decirme?
–Lyserg... yo... soy responsable de lo que te pasó en la discoteca...
–¿A qué te refieres?
–Tu bebida tenía una droga... eso hizo que se te subiera todo más
rápido...
Al instante, el chico de cabello verde se abalanzó sobre Horo Horo, tratando de apretar su cuello con las manos. Se veía realmente furioso.
–¡¿Así que fuiste tú?!
–Prometiste que no me estrangularías... – le dijo a duras penas.
–Dije que no te estrangularía. No dije algo sobre matarte con mis propias manos.
–Déjame terminar de hablar...
–Entonces hazlo rápido – el joven Diethel lo soltó, dejando que Horo Horo tomara un poco de aire.
–Lyserg... Mi idea era hacer algo para vengarme de Ren, pero nunca pensé que Hao lo haría a costa de ti...
–¿Hao?
–Así es... Hace varias semanas le pedí ayuda para planear una venganza... fue ese mismo día en el que... todos nos vieron...
–Recuerdo eso perfectamente... – masculló aún molesto.
–Pues bien... esto fue lo que hablamos...
(Flashback. Hace dos días)
–¿Qué dices? ¿No te parece una buena idea? – le dijo Hao.
–No lo sé ¿No crees que es demasiado extremo?
–Sólo es esto... Una sola de estas cápsulas en su bebida y te aseguro que veremos un buen espectáculo, cortesía de Ren Tao ¿Acaso no querías verlo hacer el ridículo? ¿Qué te parecería un streaptease con él de protagonista?
–Así verá lo que es humillación.
Horo Horo no tenía ya la idea de vengarse, pero Hao le había convencido de que sería una buena manera de diversión. Así quedarían a mano.
–Entonces te encargarás de darle eso a Ren. Hoy será una buena
oportunidad cuando vayamos a la discoteca con los demás...
–Descuida, Horito. Vas a ver que nos divertiremos con esto.
Pero, contrario a lo que pensaba Horo Horo, Hao ya tenía su propia agenda
programada, y Ren Tao no era exactamente su blanco. En ese momento pasó Lyserg
por ahí.
–Hola, verde – le saludó un sonriente Hao.
–Vete al diablo – le contestó el inglés.
(Fin del Flashback)
–Así que... No tenía idea de que eso fuera a ocurrir... Lo lamento mucho.
No quise involucrarte en esto. Yo sé que seguirás molesto conmigo por todo lo
que has pasado por mi culpa... Ya ni siquiera quiero hacerle nada a Ren. Tú y
él siguen siendo mis amigos... o lo eran...
–¿Ren sabe de esto?
–Ayer se lo dije...
–Horo Horo... – esta vez estaba más calmado – Aún sigo molesto por todo esto... Y admito que aún tengo ganas de ahorcarte... pero esto me ha hecho darme cuenta de algo...
–¿Y de qué es eso?
–Hao no es el responsable de todo lo que ha ocurrido.
–¿A qué te refieres?
–En primer lugar... Yo también tengo mucha culpa. No sabía todavía si odiaba a Hao o si estuve empezando a sentir algo más por él... Aún así no me resistí y terminé entregándome a él, porque quise creer que no todo tiene que seguir igual, que algunas cosas pueden cambiar si lo dabas todo... pero no... Hao no tiene remedio alguno... Además...
–¿Además qué?
–No... nada. Es solo que cuando lo veía al rostro, yo veía en él a...
En ese momento, Pilika entró al cuarto, lo cual hace que Horo Horo se caiga de las escaleras del camarote.
–Hiromi, Lyzzeth. Qué bueno que siguen aquí. La profesora va a hacer un anuncio en el anfiteatro y quiere que Lyzzeth también vaya – les dijo la ainu.
–De acuerdo. Gracias, Pilika.
–Ah... Sabes, Hiromi...
–¿Qué sucede?
–La vez en la que salimos por fin vi a mi hermano. Me hubiera gustado que fueras conmigo para que lo conocieras.
–A lo mejor es un chico muy guapo – dijo Horo Horo, fingiendo altanería.
–Pues sí. Su apariencia compensa su torpeza. Suele ser muy bruto, falto de sesos y muy bocón, pero igual quiero a mi hermano – dijo la muchacha.
«Yo la mato... Yo la mato...» renegaba el ainu para sus adentros, mientras Lyserg se reía disimuladamente.
* * *
En ese momento, Lyserg y Horo Horo llegaron donde su grupo. Yoh y Ren les
habían guardado sitios. La particularidad era de que los chicos del campamento
de varones también estaban ahí, de los cuales Lyserg pudo fijarse en grupos de
37 chicas y 48 chicos que llevaban una cinta verde como la que Lyzzeth llevaba
en el cabello. Había otro grupo con bandas de estrellas muy parecidas a las
correas de Hannah; al igual que chicas tenían ganchos anaranjados y chicos con
cintas anaranjadas en la frente como los de Yohko y otros que llevaban cintas
rojas, que representaban a Anna. No se necesitaba ser un genio para darse cuenta
que todos se habían dividido en grandes grupos que seguían a Lyserg, Hao, Yoh
y Anna en las elecciones. Los fans de Hiromi (Horo Horo) y Meilin hacía unas
semanas que se dividieron entre los cuatro principales.
–¿Cuándo formaron fanclubes? – preguntó una consternada Lyzzeth a Yohko.
–Yo recién me enteré... – rió nerviosamente.
–Como si las cosas no empeoraran... todo esto es una tontería... – renegó el chico inglés, ya cansado de esas cosas de las elecciones.
–Vamos, Lyzzie... No te pongas así de irritable – dijo Hannah, sonriendo
de una manera tal que Lyserg se ponía de peor humor.
Tamao observó con algo de miedo el estado de ánimo en el que estaba Lyserg, pero Anna no dijo nada, permaneciendo de brazos cruzados.
–¿Ya estás mejor, Lyzzie? – le preguntó una de las chicas de su
fanclub a Lyserg.
–Sí, gracias por preocuparse... – respondió amablemente, mientras
pensaba «Es la enésima vez que me hacen la maldita pregunta. He estado bien
desde la mañana»
Cuando la profesora subió al estrado, todos se sorprendieron, ya que ella generalmente subía con ánimos, mas bien estaba con una expresión visiblemente enojada.
–Hoy en la mañana encontré esto por varias de las cabañas – alzó un
poster que, para horror de Lyserg y Ren, tenía una fotografía de ellos dos
besándose.
Afortunadamente esa foto había sido tomada cuando ellos dos estaban
disfrazados, pero aún así eso seguía siendo un golpe directo.
–Sé que hay mucha presión porque el viernes se hará la elección
definitiva para la capitana del campamento, pero la calumnia es algo que no se
acepta en ningún lado. Daré la oportunidad para que se levante la responsable
y confiese.
Todos permanecieron en silencio. Lyserg no podía hablar por la vergüenza, al igual que Ren. Empezaron a escucharse varios murmullos referentes al tema y comentarios diversos sobre Lyzzeth Bryce. Entonces Hao se paró.
–¿Fuiste tú, Hannah? – le preguntó la profesora.
–No me puse de pie por eso, sensei... – Hao aclaró la garganta y dijo
– ¿No cree que esto es ridículo? ¿Cuándo se habría podido preparar eso
con toda la actividad que hay aquí? No me parece que sea la mejor manera para
disuadir a alguien a confesar si esa persona está consciente de todo el castigo
que le espera... Es más... ¿A quién le importa que Lyzzeth sea lesbiana?
¿Eso la hará mejor o peor capitana?
Para apoyar la moción, los fans de Hannah y los chicos del campamento de
varones que apoyaban a Lyzzeth le lanzaron aplausos por el discurso. Por otra
parte, Lyserg se quedó mudo al ver que Hao había sacado la cara por él,
sacándolo parcialmente de la vergüenza, al igual que Ren, Horo Horo y Yoh,
quienes no esperaban que Hao tuviera tal poder de convencimiento.
–¡Silencio todos! – gritó la profesora, tratando de poner orden –
Hannah tiene razón en algo. Eso no importa; sin embargo, aún queda pendiente
el encontrar al responsable de esto.
Hubo de nuevo silencio. Alguien tendría que entregarse si no querían quedarse toda la tarde en el anfiteatro. Entonces Lyserg subió la mano lentamente y se paró.
–Yo lo hice, señorita – realmente no era cierto, pero él tenía
poderosas razones para aceptar la culpa.
–Lyzzeth ¿Te das cuenta de lo que dices? ¿Por qué te humillarías tú misma?
–¡Porque esto me parece tonto! ¡La elección es más un concurso de
popularidad que elegir a la mejor capitana del campamento! ¡Lo hice porque no
quiero que me elijan en este tipo de eventos! – respondió con enojo.
Hubo un silencio general. Todos miraron a la chica inglesa con estupefacción. Se rompió el silencio cuando uno de los chicos le lanzó los primeros vítores a Lyzzeth, seguido de más chicos y chicas.
Eso no lo esperaba Lyserg. Al parecer la faceta feminista de Lyzzeth Bryce le
dio aún más popularidad de la que él trataba de deshacerse.
–¡Silencio! ¡Silencio, por favor! – la profesora seguía tratando de poner orden.
* * *
Una vez en la hora del almuerzo, nadie en la mesa dijo nada. Lyserg era quien
seguía más abochornado de entre todos. Ahora las chicas del campamento
comenzaban a mirar con extrañeza a la chica de cabello verde.
–Creo que podré aprender a vivir con esto – murmuró Lyserg.
–¿Quién habrá puesto las fotos realmente? – se preguntó Yoh.
–Eso no lo sé...
Entonces pasaron varias chicas cerca de la mesa y empezaron a murmurar entre ellas cuando vieron a Lyserg. Ren se enojó y se levantó.
–¡¿Acaso rajar es lo único que saben hacer?! – les gritó – ¿Acaso
es la gran cosa lo que vieron?
–¿Acaso ustedes dos siguen juntas? – le respondió una de las chicas del grupo.
–Lo de Lyzzie fue sólo un reto que le puse mientras las observábamos desde lejos – intervino Hiromi – Ella no tiene nada que ver en el asunto y sigue siendo normal.
–¿Lo puedes probar?
–Claro que sí – dicho esto, Horo Horo besó a Ren.
Todos se quedaron boquiabiertos al ver lo que pasaba. Al terminar, Ren las miró tan desafiante como su amigo. Los dos sonreían como si estuvieran enfrentando a cada una de esas chicas.
–Como ven, Meilin no puede estar con Lyzzeth porque ella y yo somos pareja
– proclamó el ainu.
–Supongo que ya no hay ningún prejuicio contra Lyzzeth ¿Verdad? –
terminó el chino.
Sin nada más qué decir, las muchachas se marcharon aún incrédulas.
–No puedo creer que ustedes... – Lyserg no sabía qué decir, ya que Horo
Horo había arriesgado su reputación y, de paso, la de Ren.
–Descuida. Los dos ya lo habíamos planeado – le dijo Horo Horo.
–Así es. Era peor si seguían murmurando a tus espaldas – completó Ren.
Al ver esas sonrisas de complicidad de ambos shamanes, Lyserg y Yoh se
alegraron al ver que los dos habían vuelto a amistarse, aunque sabían también
que los dos ya no eran pareja. Hao se retiró sin decir nada. Aún estaba
molesto por todo lo que había visto.
–No logro entenderlos... Los humanos son inútiles... – murmuró el
ex-apache, cogiendo la punta de la larga trenza de su cabello.
Por su parte, el heredero de los Asakura miraba a su gemelo. Le daba algo de
rabia el no poder hacer algo por resolver el problema en el que todos se habían
envuelto.
Fin del Capítulo
Continúa
******
Notas:
–Muy bien. Este fue el capítulo 9. Los fans de Ren y Lyserg no me miren mal, pero ya le tocaba el turno a la separación. Tengo que seguir con la variedad en este fic.
–¿Cuál será la pareja del siguiente capítulo? ¿Quién hizo el poster en contra de Lyserg? ¿Yoh se encargará personalmente de Hao? Todo se responderá en los próximos episodios.
–Gracias a todos los lectores, espero sus reviews.