"Cosa
de Chicos o Chicas...
Basado en Shaman King
By Mochita-Chan
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El siguiente material contiene:
–Yaoi
–Shounen Ai
–Crossdressing
–Lime (Lemon posteriormente)
–Mix de parejas (Yoh, Lyserg, Horo Horo, Ren y Hao), pero en este episodio se verá un poco de YohAnna.
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Consciente de sus Actos
Horo Horo y Ren tenían ganas de
golpear a Hao por lo que le había mandado a
hacer a Lyserg. Tamao miraba suplicante a Anna para que hiciera algo, pero ni la
itako podía hacer algo para impedir que el dowser lo hiciera.
–Sólo hay una manera de evitar que lo hagas y es contestando la pregunta ¿Quién es esa persona que ha atraído tu atención? – le preguntó una vez más el shaman del fuego.
–Haré el desafío – contestó Lyserg.
–Lyserg. No lo hagas. Es muy arriesgado... – le trató de persuadir Horo Horo.
–Así es. No tienes que hacerlo sólo por cumplir un tonto juego. No te cuesta nada responder. Podrías matarte haciéndolo – Ren estaba aún más preocupado.
–¡Ya lo he decidido, así que déjenme en paz! – respondió el inglés.
–Señorita Anna... – le dijo Tamao llorando.
–No puedo hacer nada... – Anna apretó un puño, mirando con enojo a Hao.
–Lyserg... No... – murmuró Yoh, pero nadie le escuchó.
* * *
El castigo para el shaman de la radiestesia era el siguiente: Debía nadar
ida y vuelta por el lago en medio de la noche. La temperatura a esas horas era
sumamente baja y el diámetro del lago era de 3 km de largo. Para un shaman no
representaba gran esfuerzo físico recorrer esa distancia a nado, pero la
temperatura adversa podría traer graves consecuencias para su salud.
–Estás loco. Esto ya pasó el límite del juego, Hao – le dijo un enojado Ren.
–Yo lo dije pensando que el verde sería lo suficientemente sensato para escoger responder la pregunta. Así que no es mi culpa el que él haya aceptado – respondió el hermano de Yoh.
–Estoy listo – Lyserg salió en unas bermudas, mientras Horo Horo sostenía la ropa del muchacho y una toalla.
–No lo hagas, Lyserg. Olvidemos esto y dejemos el juego – le trató de decir Ren.
–No puedo. Debemos seguir con el juego para que Hao les diga a ustedes todo
lo que desean saber – respondió inexpresivo.
Debía concentrarse en su poder espiritual para poder soportar todo el trayecto, a pesar de la temperatura del agua y los 6 km a nado que debía hacer.
Anna se acercó a él con seriedad y le puso una mano en el hombro al chico inglés.
–No mientas. No estás haciendo esto para seguir sacándole la información
a Hao.
–Lo sé... Pero no quisiera contártelo. Permiso.
Dicho esto, el joven Diethel dio un clavado en el lago y comenzó a nadar hacia la otra orilla. El agua estaba completamente helada, pero debía soportarlo.
«Aún no entiendo muchas cosas... Pero no puedo... No se lo podría decir...» pensó mientras nadaba a toda velocidad por las aguas heladas.
Todos aguardaron a que Lyserg terminara, mientras Hao sonreía levemente.
Después de unos minutos, el chico de cabello verde logró llegar a la otra
orilla y se dispuso a volver al muelle donde todos esperaban. Entonces, cuando
iba a la mitad de la distancia, los demás vieron horrorizados cómo Lyserg era
arrastrado al fondo, siendo jalado por algo invisible.
–¡Lyserg! – gritaron todos asustados.
Yoh se quitó la ropa y se lanzó para rescatar a su amigo. Anna trató de
darle una cachetada a Hao, pero éste la detuvo. Horo Horo y Ren también se
metieron al agua, mientras Tamao estaba completamente petrificada.
–No tuve nada que ver – respondió el del cabello largo.
–No es por eso – la mirada de Anna era más que enojada.
–Me puedo imaginar varios motivos...
–Algún día pagarás esto,
Hao...
Mientras Lyserg se hundía, muchas cosas pasaron por su mente. No tenía
ganas de luchar, ya que no había nada que le pudiera esperar si sobrevivía. En
ese momento vio una sombra que se acercaba a él, pero la vista empezaba a ser
borrosa por la falta de oxígeno. Entonces sintió que algo le devolvía el
aliento al poder percibir el contacto en sus labios.
«Yoh...» Lyserg pudo distinguir el rostro del castaño, dándole aire para
que no se ahogara.
El shaman de Amidamaru se percató de la presencia de algo en el agua, por lo que sacó una tablilla de madera y la utilizó contra el ser que habitaba en el lago.
Ren y Horo Horo se iban a sumergir para buscarlos, pero Yoh llegó a la
superficie con Lyserg inconsciente
.
–Él está bien... – dijo el heredero de los Asakura.
–¿Qué pasó? – preguntó Horo Horo, dándole a Yoh su tabla para que se apoyara.
–Había un espíritu acuático en el fondo del lago y la energía espiritual de Lyserg llamó su atención – Yoh aún trataba de sostener a Lyserg..
–Rápido. Debemos llevarlo a la cabaña – dijo Ren, ayudando a Yoh a
cargar con él.
Al llegar a la orilla, Anna y Tamao les dieron rápidamente las toallas. Morphin se acercó rápidamente, ya que ella no sabía que Lyserg estuvo en problemas. La pequeña hada comenzó a llorar por su shaman.
–¡Amo Yoh! – Amidamaru recién estaba apareciendo.
–Estamos bien, Amidamaru.
–El joven Lyserg está recuperando el conocimiento – exclamó Tamao al
verlo reaccionar.
El muchacho tosió y botó el agua de sus pulmones. Vio que estaba en brazos de Yoh, pero no le importó por el cansancio.
–Lyserg... ¿Verdad o Castigo? – le preguntó Yoh.
–Castigo...
Yoh miró tristemente a su amigo.
–Responde la pregunta... ¿Quién es esa persona en la que estás
interesado? – le preguntó Yoh, ya que por evitar responderla, él puso su
vida en peligro.
–No puedes hacer eso...
–Ese es tu castigo... Responde.
–Tú. Tú eres esa persona. Te amo, Yoh... Hace cuatro años he lamentado
el haberte tratado de odiar al darme cuenta de que eras gemelo de Hao... Cuando
te veía, veía también a Hao... Cuando veía a Hao, te veía a ti, Yoh... Te
amo y al mismo tiempo te puedo odiar porque me haces sufrir más, sin embargo no
puedo hacerlo... Y me odio más a mí mismo por todo lo que hice y por haberme
entregado a Hao... Porque tuve la esperanza de amarte a través de él...
También me odio por haberme incluido en la vida de Ren sólo por buscar un
consuelo... Debí haberme hundido en el lago... – lloró amargamente hasta que
se quedó inconsciente de nuevo.
Yoh se quedó mudo, mientras que Horo Horo recién llegó y decidió ayudar a cargar con él. Ren miró tristemente, ya que él sabía que esa sería la respuesta. Lyserg había murmurado el nombre de Yoh esa noche en la discoteca.
* * *
–Yoh. Lamento que esto no haya funcionado como lo planeamos... – se
disculpó Anna.
Horo Horo y Ren abrieron los ojos completamente incrédulos. Si Anna Kyouyama,
la orgullosa itako, estaba pidiendo disculpas, significaba que la situación
pudo haber sido mucho peor.
–Anna... No fue tu culpa ni la de Tamao haber organizado todo esto. Sé que las dos querían averiguar todo lo posible sobre Hao... – el castaño aún miró al inconsciente Lyserg, quien dormía en la cama.
–Entonces sabes qué debemos hacer. Al menos sabemos que Hao está aquí por ti, pero no llegamos a averiguar sus verdaderos motivos... – dijo Horo Horo.
–Él dijo “Tenía que hacerle ver la verdad” – repitió Ren – ¿De qué tipo de verdad estaba hablando Hao?
–No lo sabemos... – Anna seguía inexpresiva – Esa verdad de la que habla tendría algo que ver con Yoh... Lo que no sabemos es si se trata de algo de importancia o si es algo personal entre ellos dos.
–Pues creo que es algo personal – comentó el chino – Conociendo a ese bastardo, es posible que quiera vengarse por la derrota que tuvo contra Yoh.
–Entonces qué tiene que ver Lyserg con todo esto. No creo que él se la agarre con Lyserg por el simple gusto de atormentarlo... – comentó el ainu.
Yoh escuchó completamente abatido los planteamientos de sus amigos. Eso
significaba una sola cosa: Él mismo era el causante de los últimos tormentos
que sufrió Lyserg desde la llegada de Hao. Incluso llegó a recordar lo que
Lyserg le dijera antes de quedar inconsciente: Te amo, y a la vez desearía
odiarte.
* * *
A la mañana siguiente, dispensaron a la cabaña de Yohko, debido a que
Lyzzeth estaba mal.
–En serio... No tienen que quedarse... – les dijo el sonriente Yoh.
–Entonces ya nos vamos... Te traeremos el almuerzo – le dijo Horo Horo.
–Cuida a Lyserg mientras no estamos... – Ren le pasó un frasco con medicina que tomara de la enfermería.
–No hagan tanto escándalo por algo así... – dijo un hastiado Hao – Me tienen cansado con todo esto. El verde para en cama todo el rato – torció una mueca de fastidio.
–No lo escuches – murmuró Ren – Regresaré después para suplirte, Yoh.
–Sí, gracias.
Cuando los tres se fueron, Yoh le pasó la mano por la frente.
–Ya puedes despertar, Lyserg. Nos dejaron solos.
Dicho esto, el muchacho abrió sus ojos verdes y se sentó en la cama.
–Perdóname por todo...
–No tengo que perdonarte nada, porque no eres responsable de lo que pasó.
–Yoh... Yo...
–Lyserg... No me digas más...
–Yoh...
–Yo sé que nada de esto fue intencional... Y lo de ayer...
–No quise decírtelo...
–No quisiste, pero eso era lo que pensabas.
Lyserg miró las frazadas en silencio.
–¿Tanto daño te hago? – le preguntó Yoh.
–No... Yo sólo...
–Cuando lo dijiste, me di cuenta que tenías mucha razón. Nunca quise lastimarte.
–¡Yoh! – sin avisar, Lyserg lo abrazó.
Se quedaron así por varios minutos. Yoh por fin le había correspondido el abrazo.
–Pero lo que dije también en esa ocasión es verdad. Te amo, Yoh. También
dije que me dolía, pero el dolor es parte del amor...
–Lyserg... ¿Tienes idea de lo mucho que me asusté?
–Acabo de darme cuenta de algo, Yoh... Nunca te di las gracias por haberme
salvado...
Lyserg pudo recordar cuando Yoh fue en su rescate y le salvó de morir ahogado en el lago. También recordó cuando él juntó sus labios con los suyos para devolverle el aliento. Quería volver a sentirlo. Ambos rostros se acercaron y fundieron los labios en un beso auténtico.
Horo Horo y Ren se asomaron a ver muy curiosos cuando los dos ya habían
mostrado sus verdaderos sentimientos.
–Sabes... Creo que algo bueno salió de esto... – comentó Ren.
–¿A qué te refieres?
–Ellos dos están mucho mejor ahora...
–Ahora que lo dices... Creo que tienes razón... – suspiró – ¿Por qué tú no estás feliz también?
–No lo sé...
Se sonrojaron repentinamente al sentir que habían tocado las manos del otro, pero en lugar de separarse e insultarse, siguieron así detrás de la puerta hasta que...
–¡Hola, chicas! – Hao, sorpresivamente, se puso en medio de los dos.
–Siempre tan oportuno – murmuraron los dos con algo de molestia.
–Perdón... ¿Interrumpí algo? – preguntó con fingida inocencia.
Cuando el chino y el ainu iban a responderle con alguna frase mordaz, Yoh y Lyserg salieron de la cabaña.
–¿No deberías estar en cama? – le preguntó Ren al inglés.
–Estoy mucho mejor... No me subestimen – respondió completamente animado, incluso le terminó sonriendo a Hao.
–¿Vamos a la cafetería? Muero de hambre – dijo Yoh, igual de sonriente.
–Sí – asintió
Lyserg.
Los dos se fueron corriendo, dejando sorprendidos a los otros tres.
–Esto es... – Ren iba a hacer uno de sus comentarios, pero Horo Horo le
puso una mano en la boca para que no dijera frase alguna.
–Ni lo menciones o te congelo la lengua – respondió igual de perplejo.
Era la primera vez en todo el campamento que Lyserg estaba sonriendo
realmente. Incluso Hao tuvo que parpadear dos veces para darse cuenta de lo que
había ocurrido.
* * *
Yoh y Lyserg estuvieron así toda la semana, hasta que finalmente llegó el
día de la votación definitiva para la capitana del campamento. A pesar de que
Lyserg seguía a la cabeza de la lista, ya no le molestaba tanto el asunto.
–Oye... ¿Por qué estás tan sonriente? – le preguntó Horo Horo al muchacho de cabello verde – Creí que odiabas estos concursos.
–Ya verás... Me encargué de todo...
La profesora sacó la tarjeta con el orden de la última votación.
–Y la ganadora es... ¡Anna Kyouyama!
Anna asintió inexpresiva y recibió la felicitación de todos los presentes.
En el fondo estaba impresionada con el resultado, pero no podía darse el lujo
de emocionarse. Tenía una imagen qué mantener.
–No entiendo... Anna estaba cuarta en la lista – dijo Ren.
–Lo que pasó fue que les dije a los de mi grupo que cambiaran sus votos
por Anna... – Hao hizo signo de victoria – Tampoco me interesaba mucho este
asunto, pero me pareció muy divertido. Y si mi Annita gana, todo está muy bien
para mí.
Lyserg y Yoh no dijeron nada, y por la expresión de ellos dos, el chino se dio cuenta que los dos habían hecho exactamente lo mismo.
–Anna deseaba ganar esto tanto como cualquier chica, así que solo la
recomendamos con los demás... – sonrió el ex-prometido de la itako – No
habría sido justo si alguno de nosotros ganaba.
Ante esa afirmación, los demás asintieron. No se imaginaban a Yohko,
Lyzzeth o Hannah como “la más votada”, incluso la sola idea les daba risa.
* * *
Ya era casi de noche. Lyserg se había adelantado con Ren y Horo Horo a la
cabaña, mientras Yoh iba un momento al bosque.
–Hoy estás lleno de energía, Lyserg – comentó Ren y Horo Horo.
–Pues sí. No me he sentido tan... – suspiró profundamente y sonrió al ver el ocaso.
–Creo que la palabra que buscas es “feliz” – completó el ainu.
–Sí... Eso es. Es la primera vez que me siento así desde hace 10 años... – corrió hacia el muelle del lago y se sentó al borde.
–Supongo que ese es el efecto de Yoh... – comentó Ren – Te ha
contagiado su buen humor.
Los dos se sentaron al costado de su amigo y tiraron algunas piedras al lago.
–A Yoh le debo todo... Bendita sea la hora en la que nos conocimos...
–Pues te felicitamos por la suerte que tienes – dijeron los dos al mismo tiempo.
–Hablando de eso... – Lyserg sonrió y les codeó a cada uno – ¿Están
seguros que lo de ustedes no tiene solución? Ustedes dos ya están mucho mejor
y son amigos nuevamente...
Al darse cuenta de la intención del joven, ambos shamanes se sonrojaron de sobremanera. Además de la sugerencia oculta en el mensaje, les extrañaba el simple hecho de que Lyserg estuviera bromeando tan amenamente.
Al parecer, Lyserg se había olvidado del odio hacia Hao, pero el gemelo de Yoh no lo había olvidado.
* * *
Mientras caminaba, Yoh sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Sentía
que el peligro estaba cerca, pero aún era muy confuso.
–¡Amidamaru! – el joven shaman llamó a su espíritu acompañante, pero éste no apareció.
–¿Buscabas esto? – la voz salió entre los árboles.
Al asomarse, Yoh vio que se trataba de Hao, quien tenía en sus manos la tablilla de Amidamaru, objeto que estaba aprisionando a su espíritu.
–¡¿Qué es esto?! ¡Suéltalo, Hao! – le ordenó Yoh, pero algo lo
paralizó.
–Ni hablar... Y tú estás de más en esta charla, samurai – dicho esto,
el del cabello largo lanzó la tablilla lejos.
Yoh trató de moverse, pero no podía ¿Desde cuándo Hao podía hacer eso?
–Llegó el momento de decírtelo, Yoh.
–¿Decirme qué?
–Aquella verdad de la que debías enterarte... Pero eso te lo he dicho la primera vez que nos reencontramos. En algún momento tú serás uno conmigo...
–¡¡Suéltame!! – gritó enfadado.
Hao rió malévolamente y se acercó a él.
–Empezare por poseer nuevamente tu cuerpo, el cual siempre debió ser
mío... – dicho esto, Hao le lamió el cuello a su hermano y le jaló de los
cabellos.
Quería oponerse, incluso podría habérselo quitado de encima, pero no pudo hacer nada debido a la parálisis ejercida por Hao.
–Serás mío así no te guste... – le arrancó la ropa y lo tendió en el
suelo.
Yoh sólo podía llorar amargamente al no poder moverse. No quería que Hao siguiera.
«Lyserg...» Yoh no pudo evitar sentirse sucio al recordar todo el mal que le había provocado Hao a su koi.
Fin del Capítulo
Continúa
******
Notas:
–Le doy el crédito a Denisse, ya que la idea del castigo de Lyserg surgió por su fic de El Juego de la Verdad (uno de sus fictions de Gundam Wing)
–Pobrecito Yoh... No puedo creer lo que escribí... Pero aún así continuaré la historia en el siguiente episodio...
–Gracias por leer. Esperaré los reviews.