"Dos Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King 
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan

 

Advertencias: Este fic es Yaoi (hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.

 

Campo de Plantas en China

Volviendo con la anécdota, primero nos ubicaremos seis meses después del torneo de shamanes, el cual había sido cancelado por decisión de los grandes espíritus.

Un muchacho de cabello azul claro y negro, con una banda en la cabeza y un gran equipaje iba escalando un risco en lo que parecía ser una zona árida. Aquel no es otro que Horo Horo, acompañado de su Koropocus, Kororo.  

–Uff... Hacía mucho que no tenía una caminata así – el muchacho de Hokkaido respiró profundamente el aire limpio del lugar cuando logró salir el acantilado por el cual se había caído hace unos instantes – Sin embargo... ¡¡¿Cómo diantres llegué a China?!!

–Kukuruku – el pequeño espíritu acompañante de Horo Horo exhaló una pequeña nube de vapor, acompañada de un gesto resignado por el mal sentido de orientación de su shaman.

–Lo sé, Kororo. Es la última vez que voy de viaje sin un mapa. En fin. Vamos a buscar esa nueva tierra de cultivo antes de que el sol nos gane.

–Kukuruku – afirmó Kororo igual de animado que el ainu.  

Mientras caminaban, Horo Horo disfrutaba del ambiente, a pesar de que se viera algo desértico por la cantidad de rocas y vegetación nativa.


–Es inútil. No vamos a encontrar nada en ésta tierra árida. Disculpa, Kororo... Soy un pésimo explorador. Si sigo así no podré hacer el campo de plantas para los Koropocus – Horo Horo miro al pequeño espíritu del bosque.

–Kukuruku... – Kororo le palmeó la espalda como diciéndole “No te disculpes”

–Ya casi se hace de noche ¿Qué dices si acampamos bajo las estrellas?  

Los dos asintieron y prepararon el campamento.

 

* * *

 

Antes de continuar con el relato, regresemos con el escenario en el tiempo actual. Ya era de mañana. Yoh, Manta, Horo Horo y Ren se habían levantado muy temprano para ir al aeropuerto y buscar a sus amigos allá.  

–Hay que irnos ya... – susurró Manta.

–Lo sé... Pero cuidado o Anna se despierta... – respondió Yoh.

–A este paso nunca llegamos a la puerta – masculló Horo Horo al estar avanzando demasiado lento.

–Vámonos de una buena vez – susurró Ren.


Cuando iban a llegar a la puerta, se espantan al escuchar un ruido, el cual resultó ser el reloj de pared de la cocina, anunciando las 6.00 am.


–Uff... menos mal... – suspiró un aliviado Manta al ver que no era Anna.

–Ya larguémonos de aquí – el ainu ya tenía la paciencia por los suelos.

–Olvidé la llave de la puerta en mi cuarto – dijo Yoh, con lo cual a los demás les salen pequeñas gotitas de sudor en la cabeza.

–Eres un inconsciente – le regañó Ren en voz baja.

–Es que con el apuro y todo lo demás...

–Yo las tengo, Yoh. Sabía que te ibas a olvidar – el pequeño Oyamada sacó una copia que le dieran por si acaso.

–Gracias, Manta...


Una vez afuera de la casa, los cuatro partieron de ahí a la velocidad del rayo, en dirección al aeropuerto de Tokio.

 

* * *

 

(Hace un año y medio)

Mientras Horo Horo dormía en su tienda, una sombra se acercó sigilosamente hacia él y sacó un arma para partir la instalación en dos.

A tiempo, el ainu se despertó y se defendió con un escudo de hielo.

–A uno ya no le dejan dormir tranquilo – se quejó Horo Horo.

–Ah, eras tú – el individuo al parecer lo reconoció y bajó su arma.  

Le costó trabajo reconocerlo por la oscuridad, pero al final sí pudo distinguirlo.


–¿Ren? ¿Qué haces en medio del desierto a estas horas de la noche? – preguntó confundido.

–¿En medio del desierto? Cerebro de maní... ¡Éste es terreno de mi familia! Suelo pasear por aquí y de paso cuidar si no hay invasores.

–Caramba... tenía que terminar aquí.

–¿Por qué estás aquí? – preguntó con tono de indiferencia.

–Buscaba un campo de plantas donde pueda hacer los cultivos para los Koropocus.

–Veo que sigues con la misma meta de hace tiempo...

–Para que veas que sí.  

Aunque no estaba planificado, Ren terminó quedándose a conversar con Horo Horo sobre todo. Hacía seis meses que no se veían, por lo que las historias eran muchas.


–Ya veo... otro problema con tu viejo... – dijo Horo Horo después de escuchar a Ren.

–Sí, se puso fregado. Jun le dijo a papá que estoy alterado, así que ella me mandó a viajar por un tiempo hasta que a papá se le pase – seguía cruzado de brazos, con la actitud seria que siempre proyectaba.

–Pero señorito. Pensé que la discusión con su padre era porque él quería mandarlo a estudiar con sus parientes del Oeste – intervino Basón.

–No te he pedido tu opinión, Basón – lo calló su Shaman.

–Bueno... es que...

–No sigas tratando de disuadirme.

–Oye. Ahora que estás en plan de viajero ¿Qué tal si me acompañas en mi viaje? De paso me ayudas a salir de aquí y regresar a la civilización. Ya casi se me está acabando la comida.

–¿Qué otra opción me queda? – aunque sonaba indiferente, Horo Horo conocía el tiempo suficiente a Ren Tao para saber que eso significaba “Claro que sí”  

* * *

 

Llevaban una semana viajando juntos y aún faltaba mucho trecho por recorrer. Cabe resaltar que todo el camino fue basado en discusiones entre ambos Shamanes. Finalmente habían llegado a un pequeño pueblito que estaba cerca de la carretera central, donde aprovecharon para comer y pedir una habitación (todo por cuenta del sucesor de la familia Tao) Lo que tenían planeado era tomar el próximo autobús que llevara al aeropuerto más cercano y poder regresar a Japón de una vez por todas.

–Comida China... hace meses que no la pruebo y ya me harta de nuevo – se quejó Horo Horo, recordando que Ren siempre terminaba escogiendo comida china cuando aún estaban en las etapas del torneo.

–Yo estoy pagando, así que comeremos lo que yo quiera. Además estamos en China, genio. No vamos a encontrar nada más.

–Sí, claro... – estaba de mal humor, ya que aún no habían llegado a la carretera central.

–Oye... – Ren tomó un vaso de leche.

–¿Qué pasa?

–¿No escuchaste de los demás desde que nos separamos?

–A ver... Según sé, Yoh sigue en rutina allá en Japón, Fausto vive con ellos, el vago de Ryu está viajando... no sé. No tengo mucho contacto con nadie... ¿No me digas que extrañas estar con tus amigos? – se burló Horo Horo al ver la verdadera intención de la pregunta

–No seas ridículo. Es simplemente curiosidad... – se empezó a notar un ligero sonrojo en su rostro.

–Anda... Admite que la pasábamos bien... – el otro muchacho seguía bromeándole.

–¡Está bien! ¡Me gustó pasarla con ustedes y cuando estuve solo en mi casa los extrañé a montones! ¡¿Feliz?! – le gritó ya exasperado de tanta insistencia.

–Sí, con eso me basta – Hor Horo continuó comiendo.

–A veces eres insoportable...

–Ya, Ren. Deja de halagarme tanto que me sonrojo – respondió sarcásticamente.


Entre tanta discusión, habían pasado por lo menos 30 minutos y las pocas personas del restaurante los miraban como si estuvieran locos o algo por el estilo.


–¡Y algo más! ¡Eres la peor persona con la que me pude haber encontrado! – le continuó gritando Ren.

–¡Oye! ¡Yo no deseé tenerte aquí! ¡Además tú siempre me arruinas el día y...!

–¡El autobús!

–¡No cambies el tema! ¡Yo te estoy insultando y tú me insultas!

–¡No, idiota! – Ren vio por la ventana – ¡El autobús se está marchando!


A toda prisa, ambos shamanes trataron de alcanzar al vehículo, sin embargo fue inútil, dejándolos en medio de la pista.


–¡Todo esto es tu culpa! – le gritó Ren.

–¡¿Mi culpa?!

–¡Tú empezaste con la discusión!

–Claro... Échale la culpa al que está a tu lado. Siempre es más sencillo culpar a Horo Horo – renegó el joven ainu.

–Así es. Es mas fácil culparte porque tú eres quien tiene toda la culpa.


Como el próximo autobús pasaba en dos días más, lo mejor fue ir caminando hasta la ciudad. Durante todo el trayecto ambos muchachos no se hablaban y se la pasaban quejándose por todo. Kororo y Basón sólo se dedicaron a observar, ya que sabían cómo era el temperamento de sus shamanes cuando estaban acalorados de humor.

 

* * *

–¿A dónde rayos se fue Yoh? – preguntó Anna por toda la casa.

–Señorita Anna... Venga. Tenemos que hacer el inventario – trató de distraerla Tamao.

–Pero primero tengo que buscar al flojo de Yoh.

–Creo que está limpiando atrás... Recuerde que acabamos de encontrar las llaves de esa zona, señorita Anna – la pobre muchacha no sabía qué más inventar.  

La prometida de Asakura la miró con su expresión fría. Era obvio que algo estaba ocurriendo, ya que Tamao era la pero mentirosa que haya existido antes.


–Está bien. Vamos a hacer el inventario – aceptó finalmente.


Mientras se dirigían a la bodega, Tamao pensaba para sus adentros: «Ojalá que el joven Yoh y los demás vengan. Se me están acabando las distracciones...»

 

* * *

 

En el aeropuerto, Yoh, Manta, Ren y Horo Horo buscaban a alguno de sus dos amigos. Había demasiada gente, por lo que sería muy difícil ubicarlos.

–Así nos vamos a perder... Y yo no puedo ver nada... – dijo Manta, ya que por ser bajito no podía ver tan claramente como sus tres amigos.  

–Yoh ¿En qué vuelos van a venir Lyserg y Chocolove? – le preguntó Horo Horo.

–Eh... a ver... – Yoh sacó las cartas que les enviaran ambos antes de llegar – Según Lyserg, su vuelo es el A-305001 desde Londres, mientras que Chocolove viene de New York en el vuelo S-100835

–En el cartel dice que el vuelo de Lyserg aún no llega – Ren miró el cartel de vuelos – El de Chocolove está aquí, pero aún no lo vemos.  

Entonces vieron a mucha gente yendo hacia un sector en el aeropuerto, así que los cuatro fueron para ver de qué se trataba.

Se sorprendieron al ver que, en el centro del círculo, estaba un chico negro haciendo un show de chistes. En seguida se dieron cuenta de que se trataba de su amigo Chocolove.


–A ver, a ver. Éste chiste me lo contó mi padrinito en Madison Square Garden... – Chocolove tomó aire y lo recitó – Había una vez un tipo tan, tan, tan, tan, tan, tan que ya se creía campana.


Silencio en general. Yoh y compañía lo miraban con un fondo azul atrás y grandes gotas de sudor en la cabeza.


–Esperen, esperen. Tengo otros más graciosos... – Chocolove sacó dos manzanas de su bolso – Una de las manzanitas se cae de un árbol y el resto que está arriba se ríen. La que está abajo les dice “Inmaduras”...


Otra vez hubo silencio en general.


–Éste bocón nunca aprende que sus chistes son malos – pensaron Horo Horo y Ren a la vez.


Entonces se escuchó una risita, volteando a ver hacia Yoh, que reía a más no poder.


–¡Ya lo entendí! ¡“Inmaduras” porque son las que no se cayeron!


Después de eso, todo el mundo comenzó a reírse del chiste. Chocolove entonces se da cuenta que eran sus amigos los que estaban viéndolo.


–Yoh, Manta, Ren y el Hoto Hoto – dijo Chocolove al ver a sus amigos.

–¡Es HORO HORO! – le corrigió el molesto ainu.

–Tus chistes están mejorando mucho, Chocolove – le dijo Yoh, recuperándose de la risa.

–Vaya, Yoh. Sí sabes reconocer el talento – dijo un feliz Chocolove al ver que por fin alguien apreciaba sus chistes.

–Qué bueno que te encontramos, Chocolove – dijo Manta – Ahora sólo hay que esperar a Lyserg.

 

Fin del Episodio

Continúa...

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Notas:

–Ok, Hasta acá escribo. Para la próxima traigo más episodios o hasta que se me ocurra algo nuevo.

–Saludos a Kory y Horo2, Souyu-chan, Clow y a los demás que están leyendo.

–Sólo una pregunta... a parte de Horo Horo y Ren ¿Qué otra pareja Yaoi hay que no sea con Yoh? Me serviría mucho saber...

–Manden más reviews y gracias a los que mandaron.