"Dos Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King 
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan

 

Advertencias: Este fic es Yaoi (hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.

 

Oasis

(China, hace año y medio)  

Después de caminar por un buen rato, Horo Horo y Ren decidieron dejar de echarse la culpa y recorrer el camino a pie para no perder más tiempo. Durante todo el trayecto no hubo comunicación de ningún tipo, sólo se dedicaban a seguir la carretera en silencio.  

–Éstas no eran mis ideas sobre unas vacaciones en carretera o recorriendo el planeta – le decía Horo Horo a su espíritu acompañante – Al menos contigo converso mejor que con “cierta” persona que ni lo hace.

–¿Escuchas un ruido, Basón? Sólo puedo escuchar los zumbidos de un mosquito – Ren trataba de sonar lo más hiriente posible, cosa que molesta al ainu.

–¡Basta! ¡Si estás tan molesto conmigo, entonces no deberías estar acompañándome!

–¡No te estoy acompañando si eso es lo que piensas! ¡Estás yendo al mismo lugar que yo!  

Continuaron sin hablarse desde entonces. Al pasar dos horas de caminata sin descanso, lograron ver un motel a medio camino llamado “Oasis”. Vieron que el cielo empezaba a fundirse con el oscuro de la noche, así que decidieron pedir habitaciones en el hotel.


–¡¿Cómo que no hay más habitaciones?! – reclamó Ren.

–Hace rato llegaron más inquilinos. Pero no se ponga así, joven. Sólo nos queda una habitación, así que podrá compartirla con su amigo – trató de decir el recepcionista.

–Vinimos por separado – dijeron ambos muchachos a la vez.

–Entonces podrían dividirse el alquiler por la mitad – sugirió el encargado.

–De ninguna manera voy a compartir el cuarto con él – protestaron los dos viajeros, encendidos del enojo.

 

* * *

–No sé por qué acepté esto – los dos chicos estaban con sus maletas, parados en la puerta de la habitación.  

Era un cuarto sencillo, con una televisión, una silla y una mesa y una sola cama. No había baño, ya que se tenía que usar el baño público que estaba detrás del edificio.


–Tú vas a dormir en el suelo – le ordenó el sucesor de los Tao, cruzado de brazos.

–¡¿Por qué yo?! ¡No pienso dormir de nuevo en el sleeping!

–¡Basta! ¡Decidiremos esto a la manera mala! ¡Me cansé de ser paciente y razonable contigo!  

Cuando iban a realizar la posesión de objetos, vieron que no pasaba nada. Se dieron cuenta de que sus espíritus acompañantes no estaban.


–¡¿A dónde demonios se fue Basón?! – reclamó el enojado shaman chino.

–Kororito ¿A dónde te metiste? – Horo Horo agitó su snowboard para ver si estaba por algún lado.  

Al ver que no podían resolverlo peleando, Horo Horo sacó una moneda.


–Es mucho mejor así. Cara, yo gano; Sello, tu pierdes – dijo el ainu, burlándose de él de nuevo.

–No voy a caer en ese truco – Ren cogió la moneda y la lanzó al aire.


La moneda comenzó a girar en el aire. Los dos Shamanes la siguieron con la mirada, esperando a que llegara al suelo. Al caer, la moneda no cayó en ninguna cara, mas bien siguió rodando alrededor del cuarto, con los dos chicos siguiéndola. Finalmente la moneda parecía estar disminuyendo la velocidad, con Horo Horo y Ren con la vista pegada a dicho objeto. Después de algunos rodeos, la moneda llegó a una abertura entre las tablas del piso y se quedó parada perfectamente perpendicular al suelo, dejando boquiabiertos a ambos ocupantes del cuarto.

Momentos después, Ren y Horo Horo ocupaban cada uno un lado de la cama. Cada uno tenía su mitad de la cama y de la frazada.  

–Pásate. Me pelo de frío – Ren le jaló la frazada.

–Esto no es frío. En Hokkaido es más agradable cuando estamos de invierno.

–Quizás a ti te de igual, pero yo sí tengo frío.

–Entonces por qué no sacas alguna frazada de tu maleta.

–No sé... Quizá porque no quiero – el muchacho de los ojos ámbar le dio la espalda y le dio una respuesta vaga.


Horo Horo parpadeó confundido y lo miró. Se sentó sobre la cama y rió un poco al verlo recogido en su lado de la cama. Era claro que la frazada era muy delgada para que Ren se abrigara, así que alcanzó su chaqueta que estaba apoyada en la silla. Ren abrió los ojos al sentir que algo lo abrigaba más y se dio cuenta de que Horo Horo le había puesto encima la chaqueta además de la frazada.


–No creas que lo hice porque sí. Considéralo un favor de mi parte – fue lo que contestó el ainu, con su sonrisa habitual.


Cuando Horo Horo se preparó para contestarle algún sarcasmo por parte del chino, en lugar de algún insulto o alguna respuesta cortante, Ren sonrió y también se sentó en la cama.


–Gracias, Horo Horo... – sonrió un poco, aún abrigándose con la chaqueta de su amigo.


Abrió los ojos de par en par, aún sin salir de su asombro ante tal respuesta de Ren Tao.


–No te he escuchado darme las gracias desde aquella vez en el torneo de Shamanes.

–Sí, aquella en la que casi me mataron... Lamento haberte insultado desde que comenzamos el viaje.

–Y yo lamento haberte estado molestando todo el camino ¿Amigos de nuevo?

–Tonto. Siempre hemos sido amigos.


Dicho esto, ambos se dieron la mano como señal de paz.

 

* * *

 

(Tokio, 2002)

Mientras esperaban a que Lyserg llegara, los cinco se habían sentado a esperar.  

–¿Y cómo les ha ido? – preguntó Chocolove a sus amigos.

–Todo normal. Aunque Anna está haciéndonos trabajar más de la cuenta – respondió Manta.

–Pues la Bananita debería salir de su cascarita – Chocolove se puso un disfraz de banana, recibiendo los tradicionales golpes de Horo Horo y Ren.

–¡Y sigues con tus chistes sonsos! – le regañó Ren.

–Entiende que esos son los chistes que no hacen reír a nadie – le secundó Horo Horo.

Entonces escucharon que Yoh también lanzaba una pequeña risita.

–Ya lo entendí... Anna y “Banana”... Debería relajarse y salir de la cáscara – el menor de los Asakura comenzaba a reírse.

Los demás lo miraron en silencio, incluyendo a Chocolove (estaba sorprendido de que Yoh se estuviera riendo hasta de sus chistes)

–Definitivamente está trabajando demasiado – dijeron Manta, Ren y Horo Horo al unísono.

–¡Muchachos! – escucharon esa voz familiar.


Voltearon a ver, encontrándose con el muchacho de cabello verde y su hada.


–¡Hola, Lyserg! – le recibió el siempre alegre Yoh.


Lyserg también había cambiado mucho. Estaba más alto, se le veía más maduro, aunque no cambiaba en el aspecto interno. Se veía que seguía siendo igual de amable y educado. Aún conservaba su gabardina verde y su péndulo de cristal, con Morphin sentada en su hombro izquierdo.  

–Yoh, Manta, Ren, Horo Horo, Chocolove. Los extrañé a todos – sonrió Lyserg.

–Nosotros a ti también, viejo – le dijo Horo Horo.

–Ahora que todos estamos aquí, deberíamos regresar ya – sugirió Manta.

–No te preocupes. Tamao debe estar haciendo un buen trabajo entreteniendo a Anna, así que podemos ir a recorrer la ciudad con ustedes – dijo un despreocupado Yoh.

Lyserg y Chocolove no se opusieron en lo más mínimo, ya que querían conocer Tokio (cuando fueron por el torneo de Shamanes, estaban tan ocupados en pelear que ni se tomaron un tiempo para conocer la ciudad con calma)


Manta sólo rió, ya que cada vez que Yoh se despreocupaba, Anna le recibía en casa con la rutina de ejercicios preparada. Ren y Horo Horo no se preocupaban tanto por los demás, ya que de vez en cuando se intercambiaban pequeñas miradas que nadie notó.

 

* * *

 

De nuevo en la escena de hace año y medio, los dos ya se habían calmado y se hablaban nuevamente. Habían comprado un mapa con el dueño del hotel, así que se alejaron de la carretera para tomar un supuesto atajo por el desierto.


–Según esto, deberíamos seguir el sureste hasta llegar al río – dijo Ren, viendo su mapa.

–Eso debería estar por acá cerca... – Horo Horo seguía viendo el interminable desierto.

–Aún no entiendo algo...

–¿Qué cosa, Ren?

–Ni tu espíritu ni el mío se encuentran... Y hasta ahora no he sabido nada de Basón.

–Es verdad... Ya me preocupa que Kororo no se encuentre por acá.

–Mira. Ése es el río.  

Pudieron ver que había una barranca muy profunda, aproximadamente unos 30 metros de profundidad, y un río en el fondo de él. Se podía notar que la corriente estaba muy fuerte por el ruido del río desde tan abajo.


–Cielos... No me gustaría ser el desgraciado que se cayera ahí – silbó el ainu, viendo al fondo.

–En las partes más abandonadas de este país hay barrancas mucho más prolongadas que ésta. China es el tercer país más grande del mundo y la potencia mundial – dijo Ren, manteniéndose atrás.

–Claro. Presume tu educación, niño – se burló Horo Horo.

–Para que veas que no soy cabeza hueca como “Otras personas”

–Jaja. Te crees muy chistoso. Para tu información, yo tuve que trabajar desde muy pequeño, así que no todos tenemos la suerte de estudiar la secundaria completa. A penas completé el 8vo grado antes de que se iniciara lo del torneo de Shamanes.

–Ah, sí. Pues a ti no te han presionado con las costumbres de tu familia y tu viejo no era un monstruo represivo. Lo único que me gustaba de estar ahí era que tenía cerca de Jun.

–También quieres mucho a tu hermana, ¿Verdad? – Horo Horo le veía muy tierno, ante lo cual Ren se sonroja levemente.

–Sí, ¿Y qué? Jun era muy buena conmigo. Tu hermana era algo cargosa.

–Odiaba que me pusiera todos esos entrenamientos, pero Pilika y yo nos queremos mucho – el ainu sonrió al estar recordando los buenos momentos con su hermana menor – ¿Estamos teniendo una conversación?

–¿Qué? Claro que no – Ren se cruzó de brazos y volteó la cara sonrojada hacia otro lado.

Horo Horo se rió por la reacción de Ren, pero pisó mal y terminó cayéndose por el barranco. Ren a penas se puede dar cuenta de eso y logra sujetarlo de la mano antes que caiga.

–¡Horo Horo, resiste! – el shaman chino a penas podía sujetarlo.

–¡Ren!

–No sueltes mi mano. No dejaré que caigas. Eres mi mejor amigo.  

Ambos se sorprendieron con la última frase. Ren no creyó que esas palabras le fueran a salir así nomás, mientras que Horo Horo se sintió extraño al escuchar aquello.

Después de un rato, Ren logró alzar lo suficiente a Horo Horo para que éste pudiera agarrarse del borde del abismo y subir nuevamente.

Los dos chicos respiraban agitadamente por el susto que se llevaron. Aún no salían de la sorpresa. Repentinamente, Horo Horo se abrazó a Ren. Estaba temblando mucho.  

–Gracias...

–No fue nada... – Ren se sonrojó nuevamente.  

Cuando se soltaron, Horo Horo recordó lo que Ren le dijo.


–¿Es cierto eso de que soy tu mejor amigo?

–Estaba asustado de que llegara a pasarte algo – se limitó a responderle.

–Yo sentí lo mismo en esa ocasión en la que casi te matan. Me diste un susto terrible.

–Entonces creo que ya estamos a mano. Hablando de eso... ya deja mi mano.

–Disculpa – el chico de cabellos azules y negros dejó la mano del joven Tao, la cual no había soltado desde que volvieron a estar a salvo.

–Continuemos con el camino.  

* * *

 

Volvamos al 2002. Los seis muchachos se encuentran en una fuente de sodas, descansando un poco por el trajín del aeropuerto. Yoh y Manta tenían un jugo de naranja, Ren un vaso de leche, Chocolove una gaseosa, Lyserg un té y Horo Horo un café.  

–Ustedes están bien raros – dijo Manta a Horo Horo y Ren.

–¿A qué te refieres, Manta? – preguntaron los dos.

–Ayer no pasaban ni dos minutos sin pelear y ahora no se han insultado ni nada – hizo notar el enano.

–Eso no es extraño, Manta – dijo Lyserg – En algún momento se cansan, así que ni ellos pueden vivir peleados todo el rato.

–Eso es verdad. A veces parecen marido y mujer – bromeó Chocolove.


Ren y Horo Horo se contuvieron de lanzarle otra paliza, ya que eso sería demasiado obvio.


–En eso acertaste, Chocolove. Con la diferencia de que ellos no van a casarse – dijo Manta –Es imposible que dos hombres lleguen a eso, menos si hablamos de ellos dos.  

Ren y Horo Horo estaban en el punto crítico.


–Pero según lo que leí en el periódico, en Europa se está permitiendo eso – le dijo Chocolove.  

Ren y Horo Horo en shock.


–No estoy en contra de eso – dijo Yoh – Con tal de que se amen, todo estará bien.

–Hablando de eso... – Manta recordó algo – Tamao me contó que tus padres y tus abuelos habían hablado sobre tu compromiso con Anna.

–¿Qué hay con eso?

–Dicen que se puede cancelar si en realidad no tienes deseos de casarte. Que sólo seguirá en pie el compromiso si la amas en serio.  

Ante esto, el shaman de Amidamaru se quedó viendo su vaso. Nunca había pensado en que si realmente quería a Anna de esa manera. Le tenía cariño, eso era seguro, pero “amar” era una palabra muy compleja.


–Sabes... en realidad no me gustaría que esto se tratase de mí. Sólo lo seguiré aceptando si Anna me ama. Peor sería si Anna se siente obligada a casarse conmigo – fue la única respuesta de Yoh.

–Aún tienes tiempo de decidir, Yoh – dijo Ren.

–Es verdad. A veces te toma tiempo darte cuenta de tu verdadero amor – dijo Horo Horo.  

Por debajo de la mesa, Horo Horo y Ren se estaban tomando de la mano.

Fin del Episodio

Continúa

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Notas:

–Ok, acá está un nuevo episodio. Tuve que pensar mucho en cómo hacer que éstos dos se tuvieran más confianza... pero ya veré en que lo finalizaré para que todo desemboque en Yaoi.

–Gracias por todos sus reviews. Se me hace difícil pensar que con tan solo un día he recibido hasta 8 reviews... ¡¿En verdad les está gustando esto?!

–Saludos a Kory-kun, a Souyu-chan, a Clow y los demás que están siguiendo este fic.