"Dos Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King 
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan

 

Advertencias: Este fic es Yaoi (hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.

Claro de Luna

Después de un recorrido por los lugares que frecuentaban Yoh y Manta normalmente, los muchachos terminaron en los Archivos de la Nación, el museo donde Yoh y Manta conocieron a Mosuke y la historia de Amidamaru y Haru Same.  

–Nunca pensé que veríamos éste lugar nuevamente, Amo Yoh – dijo un interesado Amidamaru.

–Pensé que como estábamos haciendo un recorrido, quizás a Lyserg y a Chocolove les interesaría saber algo de historia – dijo Manta, visiblemente entusiasmado por hacer de guía.

–Me parece interesante. El próximo semestre empezaré a estudiar sobre cultura oriental en la clase de sociales – dijo Lyserg.

–Es verdad... Ahora recuerdo que me contaste que ya vas en 10mo año – Yoh se dirigió hacia el muchacho de cabello verde.

–Es que siempre me ha gustado estudiar. Aunque no lo parezca, uno puede hacer muchas cosas con lo que aprende. No niego que me gustó viajar con ustedes y todo, pero esto es también algo que me gusta hacer – el joven Diethel suspiró y se sentó en la banca del pasillo.

–Entiendo eso – Manta tomó la misma actitud de Lyserg – Aunque no hice mucho estando con ustedes, Lo que he aprendido es que uno debe dar lo mejor de sí en lo que se es bueno. A mí también me encanta estudiar y planeo grandes cosas para el futuro.  

Los demás habían escuchado con atención y continuaron viendo el museo. Mientras Manta explicaba la historia de cada pieza del lugar público, Horo Horo y Ren pensaban aún en lo que les depararía el futuro.

 

* * *

 

Como hace un momento hablábamos sobre el futuro, es necesario ver los hechos del pasado para entender algunas cosas del presente. Después de aquel susto al borde del barranco, Ren y Horo Horo continuaron con el recorrido hacia el aeropuerto más cercano, aún sin saber cómo resolver el misterio de la desaparición de sus espíritus acompañantes  

–... Entonces abrí y me cae todo tipo de cosas. No había manera que supiera de que se trataba del vestidor de chicas – continuó relatándole Horo Horo.  

Los dos se reían y parecían haberse olvidado de que estuvieron discutiendo por más de nueve días.  

–Me parece raro que Basón no haya aparecido – dijo Ren, volviendo al tema de los espíritus desaparecidos.

–Quién sabe ¿Cuánto crees que falte?

–No sé ¿Ya revisaste el mapa?

–Como dos veces. No tengo idea de por qué desaparecieron Basón y Kororo.

–Esto sí que es rarísimo... – se podía notar que Ren empezaba a preocuparse.

–De repente podemos resolverlo si llegamos a algún lugar con comida. Me muero de hambre – rió Horo Horo, seguido de las protestas de su estómago.

–Qué poco aguante que tienes – Ren se cruzó de brazos con su actitud de “Yo lo aguanto todo”, pero su estómago lo desmintió todo con algunos gruñidos.

El ainu se reía de un sonrojado Ren.

–Vamos a comer algo – dicho esto, el muchacho de cabello bicolor lo empieza a arrastrar hasta el pueblo más cercano o cualquier lugar que tuviera comida.  

* * *

 

(Japón, 2002)

Por mientras, en Funbari Oka, Anna y Tamao estaban ocupadas con algunas cosas del negocio.  

–Señorita Anna... – Tamao iba a preguntarle algo.

–Ya lo sé, Tamao. No me lo tienes que volver a preguntar.

–Entonces aún no sabe si en verdad quiere casarse con el joven Yoh...  

No era la primera vez que Anna se cuestionaba eso. Ella se había enterado antes que nadie sobre la decisión de los abuelos de Yoh. No le interesaba el que su compromiso fuera arreglado ni nada, sólo quería estar con su novio; pero lo que temía era que Yoh no quisiera casarse; peor aún, que no sintiera lo mismo que ella.


–Señorita Anna... – Tamao trató de llamarle al ver que la itako estaba algo ida.

–¿Por qué me preguntas por ese tipo de cosas cuando estamos trabajando, Tamao? – le respondió con la misma actitud inexpresiva.

–Es que... – Tamao estaba algo arrepentida por preguntarle eso (más era el miedo que la pena)  

Para su sorpresa, Anna soltó un suspiro y no le hizo nada.


–Yo sólo soy su prometida. Aceptaré si Yoh acepta romper el compromiso.

 

La aprendiz de los Asakura no esperaba que Anna tuviera una actitud tan pasiva frente a una pregunta que englobaba su vida en adelante. Eso significaba que Anna en verdad quería lo mejor para los dos. Suspiró y sonrió, por una parte le alegraba el que la joven Kyouyama se pusiera en la actitud de aceptar a Yoh, por otro lado su amor platónico estaría casado con ella si en verdad los dos se correspondían. Ya era momento de dejar algunas cosas atrás y Tamao sabía que ese momento llegaría.  

–Hablando de Yoh... ¿A dónde se fue? – en realidad Anna sabía dónde estaba, era sólo que quería vengarse encajonando un poco a la tímida muchacha.

–Eh... Pues... fu-fueron a comprar... tofu... ¡Sí, fueron a comprar tofu!... Hace un momento vi que faltaba en la despensa.


Levantó una ceja, lo cual le causó un escalofrío a Tamamura. Mentalmente, Anna le dio un 6 en excusas, pero no le dijo nada.

 

* * *

 

Cerca de ahí (específicamente en la puerta de la casa), Yoh y los demás habían llegado del paseo. Casi se hacía de noche, por lo que tenían que regresar con cautela.  

–¡Lyserg! – como una ráfaga, Ryu trató de abrazarse al chico inglés como pudo, pero éste lo esquivó.

–Jo-joven Ryu… – Lyserg se reía con una ceja torcida y una gran gota sobre la cabeza.


Mientras Ryu decía lo mucho que extrañó al chico verde, y éste a su vez se escabullía de él como podía, el resto aprovechó para ir dentro de la casa.  

–Yoh... – Anna estaba detrás de él, lo cual hace que al resto se le hiele la sangre. Tamao iba justo detrás de la itako.

–A-Annita... Hola – Yoh sigue sonriendo.


Anna voltea hacia Tamao.


–No veo que hayan comprado tofu – dijo la rubia, ante lo cual Tamao se pone del mismo color que su cabello.  

–Es-es-es... es que... – ahora si, se le acabó la imaginación.

–Lo comimos en el camino – se apresuró a contestar Manta.

–¿En serio? ¿Y dónde lo cocinaron? – preguntó Anna, levantando una ceja como símbolo de sospecha.

–En... En mi casa. Es que pasamos por mi casa y ahí aprovechamos para almorzar.

–En ese caso hubieras traído algo aquí.

–No fue culpa de Manta... es que me dio hambre a mitad del camino – intervino Yoh, esperando su castigo.

–Está bien, Yoh. Vamos a cenar – se limitó a contestar su prometida.


Todos en el lugar que vieron aquello se quedaron con los ojos en blanco. No podían creer que Anna le había perdonado algo a Yoh, dicho sea de paso, también estaba impresionado.


–¿Tienes algún problema? – Anna volteó al notar que todos seguían así.

–N-no... Ninguno, Anna – dijeron los cinco muchachos.


Mientras todos iban a la cocina, Tamao le susurró a Manta en el oído un pequeño “Gracias”, a lo que el bajito le responde con una sonrisa amable.

 

* * *

 

(China, hace año y medio)

Como no había ningún establecimiento que pudiera ofrecer comida, Horo Horo estaba cocinando la comida en conserva que había comprado antes de irse del hotel. Ya era de noche y la luna estaba grande y blanca en medio del cielo. La luz hacía que pareciera muy temprano por la mañana.  

–Ya vas a ver que esto va a quedar muy bueno – le decía el ainu a su compañero, calentando una sartén en la hoguera que habían encendido.

–Te dije que no necesito que cocines para mí – Ren seguía sentado en una roca.

–¿Quién dijo que estoy cocinando para ti? Todo esto es para mí, y tú sólo comerás lo que queda – bromeó Horo Horo.

–Muy gracioso.

Cuando estuvo lista, los dos estaban comiendo tranquilamente.

–No está nada mal para ser comida instantánea – murmuró el sucesor de los Tao al probar algo.

–¡Todo sabe mejor con mantequilla!(1) – Horo Horo hizo una señal de victoria con los dedos.

–Eres increíble.

–¿A qué te refieres?

–Creía que Yoh era el único capaz de bromear cuando tenemos que pensar en cosas de importancia.

–Pero es bueno reírse para alivianar la situación. Ahora que lo pienso... Nunca he visto que te rías.

–No me río por tonterías.

–Anda. A lo mejor tienes algo guardado – el ainu puso su mirada pícara y comenzó a jugar un poco con él, picándole en los costados con el dedo con la intención de hacerle cosquillas.

–¡Ba-Basta! ¡No es gracioso! – no pudo contenerse más y comenzó a carcajearse.


Cuando se cansaron de tanto bromear, Ren y Horo Horo terminaron echados en el suelo, viendo el cielo claro. Aunque la luna estuviera brillante y le daba algo de belleza a la noche del desierto, no pudieron dejar de lado la idea de que algo era muy extraño.


–¿No te parece que la luna está demasiado grande? – le preguntó Horo Horo.

–Estaba pensando lo mismo que tú.

–Demasiado para mi gusto...


Se levantaron y vieron a lo lejos que la luz llegaba hasta la mitad de la llanura y después de ahí había una frontera imaginaria, donde un lado estaba iluminado por la luna y el otro estaba muy oscuro.

Tratando de comprobar su teoría, Ren se levantó y fue hacia la parte no iluminada. Horo Horo también empacó las cosas y le siguió. Cuando llegaron a la zona oscura, Kororo y Basón salieron.


–¡Señorito! – Basón se le acercaba, pero Ren le detuvo antes que su espíritu se le viniera con todo.

–No entiendo por qué ocurrió esto – se preguntó Horo Horo, con Kororo cerca de nuevo.

–Este es un terreno marcado – explicó Ren – Me contaron sobre esto, pero nunca pensé que fuéramos a entrar en él.

–¿Y qué es lo que hace eso?

–Las habilidades de los shamanes son bloqueadas, y por ende, los espíritus no pueden ser vistos, y estos a su vez no tienen contacto con ningún ser vivo dentro del área.

–Cielos... eso sí que estaba complicado.

–Pero de todos modos debemos atravesar la zona. Si rodeamos el perímetro, demoraremos cuatro días más de viaje.

–Pero... ¿Y qué hay de Basón y Kororo? – Horo Horo miró preocupado al Koropocus.

–Creo que tengo la solución – Ren volteó hacia su espíritu acompañante – Basón, adelántate con Kororo. Ustedes llegarán a la ciudad más rápido que nosotros, así que los alcanzaremos después.

–Pero... señorito... – visiblemente el espíritu estaba preocupado por su shaman.

–Es una orden, Basón.

–Está bien.


Horo Horo sabía que Ren tenía razón, así que le dijo lo mismo a Kororo.


–No te preocupes, Kororo. Estaremos bien. Ahora ve, que luego nos veremos allá.

–Kukuruku... – el espíritu del bosque asintió y ambos fueron hacia la ciudad.


Una vez que los dos shamanes se quedaron solos, Ren volvió a tomar su equipaje.


–No tenemos mucho tiempo. Vamos a recorrer lo que podamos.

–De acuerdo.

 

* * *

 

Volvamos al 2002, donde todos ya se encuentran descansando en Funbari Oka. Durante la noche, Yoh no dejaba de pensar en lo que comentaron sobre su compromiso con Anna. Como no pudo conciliar el sueño, fue a la cocina por algo frío.

Su sorpresa no se quita al encontrarse con su prometida ahí mismo.  

–Hola, Anna ¿Tampoco podías dormir? – le dijo Yoh con su sonrisa amistosa.

–No. Yoh, tenemos que hablar.


Después de servirse cada uno un vaso de jugo, se sentaron en la mesa de la cocina.


–Yoh... No voy a casarme contigo.

La frase le cayó como un baldazo de agua fría. No podía creer que Anna fuera la de cortar el compromiso.  

–¿Cómo así? – fue lo único que preguntó.

–Pienso que todavía no estamos listos.

–Si eso es lo mejor, lo entiendo, Annita. Al menos aún estábamos a tiempo de retractarnos antes de que fuera tarde... – Yoh vació de un solo golpe su vaso de jugo y se retiró – Buenas noches, Anna.

–Buenas noches...


Cuando Yoh la dejó sola, Anna no pudo contenerse más y comenzó a llorar.  

«Sólo lo estoy haciendo por tu bien, Yoh. No me lo perdonaría si te obligo a hacer algo que no quieres» pensó aún sin tocar su vaso.


Por mientras, en el cuarto, Yoh estaba de espaldas contra la puerta y no evitó poner una expresión triste.


–Lo sabía. Ella no me ama. Lo bueno es que me lo dijo antes de que fuera tarde. Al menos puedo vivir queriéndola a ella.

–Yoh... – entonces el menor de los Asakura notó que Manta seguía despierto y lo había escuchado todo.

–Aún estás despierto...

–Yoh... ¿Qué fue lo que pasó?

–Terminé con Anna.

–Está bien, Yoh. Habría sido peor si te hubieras casado con ella sin amarla.

–Sí la amo, Manta. Lo que pasa es que no me corresponde.

–¿En verdad la amas? – Manta parecía algo confundido con la afirmación.

–Sí, Manta. Es que tenía miedo a aceptarlo tan pronto. Aún no le había dicho nada a Anna, pero...


Yoh no lo notó, pero Manta parecía tener una expresión asustada.

 

Fin del Episodio

Continúa...

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Notas:

–(1): Recuerden que eso lo dijo Horo Horo en un episodio cuando Yoh y Anna tienen que irse al colegio. Después de eso a Yoh le dio una indigestión tremenda (desayunaron demasiado temprano, como a eso de las 5.00 am)

–Gracias a Kory-kun y a Souyu-chan.

–Muchos me han estado diciendo que parece que Yoh va a terminar con Anna. Nada de eso, lo que pasa es que ambos están inseguros porque se trata de un matrimonio arreglado, pero aún no saben si se corresponden realmente o es sólo por compromiso... Lo que acaban de ver es simplemente el inicio de lo demás (éste fic no es sólo RenHoro)

–Ahora la cuestión ¿Por qué Manta se puso ahí? Pareciera que él fue quien metió la pata...

–Manden más reviews y gracias a los que mandaron.