"Dos
Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan
Advertencias:
Este fic es Yaoi
(hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que
no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.
Acercamientos
Estuvieron la mitad de la
noche recorriendo el desierto, por lo que aprovecharían la otra mitad para
dormir y luego poder seguir el camino más descansados. Todo iba por buen
trecho, y si seguían así podrían llegar a la ciudad en un día y medio a más
tardar. Quizás no tenían a Basón y Kororo en esa zona y no pudieran usar sus
habilidades como shamanes, pero ya se las arreglarían, además no era algo tan
difícil el recorrer el desierto.
Aproximadamente a eso de
las 3.00 am, Horo Horo se despierta a “Atender el llamado de la naturaleza”,
así que corre detrás de unas rocas y abre el cierre de sus bermudas.
–Parece que va a
llover, el cielo se está nublando. Parece que va a llover ¡Ay, mamá, me estoy
mojando! – cantaba el joven ainu, recordando la cancioncita esa que cantaba
Ryu en sus viajes en moto. Debía admitir que era pegajosa.
Cuando terminó, volvió
a abrocharse y regresó a donde estaba el campamento. Al ver a Ren, veía que el
muchacho estaba recogido en su bolsa de dormir y temblaba levemente. Pudo
comprobar que Ren en verdad que era muy friolento; recordó que el chico iba en
saco y bufanda al desierto, y en ese momento las únicas prendas que tenía en
su equipaje eran sus trajes de combate y ese conjunto (chaqueta amarilla, camisa
blanca, corbata y shorts negros)
Decidió hacer lo mismo
que en el hotel, ya que él no tenía frío. Se quitó la casaca y se la colocó
encima a Ren, que se movió levemente al sentir algo más cubriéndole y, todavía
entre sueños, murmuró un “Gracias”
No evitó sorprenderse al
comprobar que Ren dormido era más amable que el que estaba despierto. Su mirada
empezó a centrarse en el rostro inocente del muchacho chino al dormir. Aún tenían
13 años, pero ya se notaba que los dos crecían rápidamente, casi llegando a
la adolescencia, por lo que se le veía más maduro que la primera vez que se
conocieron. Los labios entreabiertos exhalando el aliento al respirar y los párpados
cubriendo sus ojos dorados. Sin saber por qué, el muchacho del cabello celeste
fue acercándose lentamente. A sólo unos centímetros de él, Ren volvió a
moverse dormido y murmuró algo en chino.
Para cuando Ren volvió a
voltearse dormido, Horo Horo ya estaba en su bolsa de dormir completamente
confundido con lo que había ocurrido, ya que ni él mismo sabía exactamente lo
que estaba ocurriéndole.
«¡¿En qué rayos estuve pensando?! Ren es mi amigo y además... ¡Es hombre!» pensó el muchacho, imaginando lo que hubiera ocurrido si es que hubiera llegado a besar a Ren. Quizá el chino lo hubiera perseguido con su lanza «No seas tonto, Horo Horo» se dijo a sí mismo «Ren Tao no es tu tipo. No soy Gay, ni Bi ni NADA» esto último se lo repitió una y otra vez hasta que también se quedó dormido.
* * *
Volviendo a la situación
en Funbari Oka, tiempo presente, algunas cosas estaban bien extrañas; para ser
específicos, la situación se había dado entre Yoh y Anna. Por una parte, el
menor de los Asakura estaba últimamente más distraído que de costumbre, y sus
sonrisas se veían más forzadas (generalmente éstas son más naturales) Por
otra parte, Anna estaa demasiado tranquila, ya que no le ordenaba nada a nadie y
constantemente evitaba el intercambio de frases con su ex. Esto quizá parezca
bueno, pero viniendo de la joven itako, ya es demasiado bueno para ser cierto.
Muy preocupados por esto,
todos los ocupantes de Funbari Oka, excepto Yoh y Anna, se habían reunido en el
jardín para conversar la situación actual. Manta y Tamao sentados en un lado
sobre el césped, Horo Horo y Ren al costado de ellos, Fausto haciendo cariños
a Eliza, y Ryu, Lyserg y Chocolove en una banca.
–Me parece muy
preocupante todo esto – dijo Lyserg, visiblemente preocupado por la situación
– Ver así a Yoh me deprime. Él nunca había estado así de triste.
–No creo que deberían
estar así – comentó Ren – Si Yoh no se quería casar con Anna y ella no
quería casarse con él... No entiendo a esos dos.
–Creo que fue nuestra
culpa – dijo Manta, con una expresión algo dolida. Tamao también estaba así.
–¿A qué se refieren?
– les preguntó Horo Horo.
–Lo que pasa es que el
joven Manta me comentó sobre lo que el joven Yoh y ustedes hablaron en la
Fuente de sodas y yo se lo comenté a la señorita Anna – explicó Tamao.
–Ah, ya entendí –
dijo Ryu, chasqueando los dedos – Doña Anna piensa que Don Yoh no la ama y
por eso canceló el compromiso.
–La cagamos... –
Manta no pudo evitar sentirse culpable, ya que él comentó algo de lo que ni el
mismo Yoh estaba seguro.
–La señorita Anna y el
joven Yoh están así por nuestra culpa – dijo Tamao, también sintiéndose
responsable por comentarle eso a Anna.
–Vamos, no se sientan
culpables. No arreglarán nada si se lamentan – dijo Fausto – Esto es algo
que los dos deberán resolver solos.
–Tonterías. Si no se
les da un empujón, no van a llegar a ningún lado, y todos estamos de acuerdo
en que no podemos seguir viéndolos así – declaró Horo Horo.
–Pero sabes cómo es
todo esto en la cuestión de parejas: Si empujas, ellos no serán los únicos
que se van a caer – intervino Chocolove.
Para sorpresa, ésta vez
no era ningún chiste, ya que eso era algo muy cierto.
–Bah. No va a hacer daño
intervenir. Y conociendo a esos dos necesitaremos un buen plan – dijo Lyserg,
también considerando la idea de ayudar a Yoh.
* * *
(China, Hace un año y medio)
A la mañana siguiente,
Ren siguió caminando junto con Horo Horo. Lo raro era de que el ainu no le había
dirigido ni una mirada desde que despertaron. Esto no pasó desapercibido por el
sucesor de los Tao, que ya había notado desde el amanecer la actitud esquiva de
su compañero de viaje.
–Oye, ¿Qué te sucede?
– le preguntó el muchacho del cabello en punta.
–¿Yo? No me pasa nada
– respondió sin voltear a verle.
–Pues con eso me estás
dando a entender lo contrario.
–¡¿Quieres saber qué
me pasa?! ¡Es culpa tuya!
–¡¿Cómo que es mi
culpa?! ¡No te he hecho nada, atorrante!
–¡Claro que sí! ¡Me
estás confundiendo!
–¡Tú me estás
confundiendo aún más! ¡Así que explícame qué es lo que te sucede!
Horo Horo le repitió lo
que murmuró Ren entre sueños. Al volver a escuchar esas palabras, el shaman
chino instantáneamente se sonrojó.
–Dime ¿Qué significa
eso? – le insistió el ainu.
–Na-nada importante –
ahora era Ren quien evadía el tema.
–A menos de que sea
algo malo, dime qué era eso que dijiste.
Mientras le iba
insistiendo, el sucesor de los Tao estaba cada vez más apenado. De la nada, una
tormenta de arena está soplando y obliga a los dos a interrumpir su conversación
y buscar dónde refugiarse de la ventisca.
Una vez dentro de una
pequeña cueva formada por varias rocas, Ren estaba viendo por la entrada cómo
seguía la situación afuera.
–Cielos... Es muy extraño
que las tormentas de arena sean tan oportunas – dijo Horo Horo, sacando la
arena de su ropa.
–Gracias a esto
perderemos medio día de viaje – se quejó Ren, viendo que la tormenta no se
iba a detener.
–Ni creas que lo he
olvidado. Ahora dime qué fue lo que dijiste... – le insistió nuevamente.
–¿Ah, sí? Pues no
creo haber hablado tan alto ¿Cómo fue que me escuchaste?
–Ah... es que... Fui al
baño... y como tenías frío te cubrí de nuevo con la chaqueta. Estabas
temblando mucho.
Al recordar eso, los dos
se quedaron callados. El silencio era muy incómodo, así que uno de los dos tenía
que decir algo para romper la tensión del momento.
–Está bien. No me lo
tienes que contar si no quieres – se resignó Horo Horo, pensando que quizás
ya había sido suficiente de presionar a Ren.
–Por mí está bien y
así ya no tengo que preguntarte nada.
Después de todo, cada
uno tenía algo que ocultar y que no querían que el otro lo supiera.
Consideremos que es más confuso cuando se tiene cerca de 14 años y estás con
alguien con quien se entabló una buena amistad.
* * *
Después de varias horas,
el tiempo se calmó y volvió a estar despejado. Los dos salieron de la grieta y
continuaron su recorrido. Aún no se decían nada y ninguno de los dos tenía
todavía la iniciativa de empezar algo.
–Mira. Ya llegamos –
señaló Ren al ver que la ciudad estaba a pocos metros.
–Genial. Pero hay un
pequeño problema... Estamos cortos de dinero – dijo Horo Horo, mostrándole
que su billetera estaba completamente vacía.
Ren recordó que él
tampoco tenía dinero, ya que su padre estaba tan molesto con él que le canceló
la tarjeta de crédito.
–Sólo nos queda algo
por hacer – dijo el ainu con determinación.
–¿En qué estás
pensando, Horo Horo?
–No te preocupes, confía en mí – le guiñó un ojo y levantó el pulgar.
* * *
–Anda. Sirve más –
dijo Horo Horo, vaciando su segundo vaso.
Ren aún estaba molesto.
Hacía dos horas que habían entrado al bar con esos sujetos matones y les
retaron a una prueba de resistencia. Como lo único que bebía el chino era
leche, Horo Horo fue quien se apuntó para esto, tocándole como rival uno de
los tantos camioneros que paraban ahí.
(Hace dos horas, puerta del bar)
Cuando los dos muchachos
llegaron al bar, se quedaron viendo el ambiente desde la puerta. Era de esas clásicas
paradas de camioneros, frecuentada mayormente por lo peor de la ciudad.
–Muy bien. Ahora sí sé
que te has vuelto completamente loco – Ren se cruzó de brazos.
–Estamos desesperados y
necesitamos el dinero si queremos llegar a Japón. A menos que quieras regresar
a tu casa y pedirle perdón a tu papi para que nos preste dinero.
–Olvídalo. No voy a
pedirle perdón al monstruo ese de mi padre.
–Entonces apóyame en
esto.
–Apenas tienes 13 años
¿Qué te hace pensar que podrás beber con estas cucarachas?
–Corrección... dentro
de dos meses cumplo 14, así que eso no es tan pequeño.
Entonces son
interrumpidos por un sujeto grande y rudo que quería entrar.
–Oigan, mocosos. No
tapen la entrada – les dijo el tipo.
–No, este no es el zoológico.
Tienes que ir a la calle y entrar a la jaula que dice “Osos” – se burló
el muchacho de cabello celeste.
–¿Te crees muy
valiente, verdad? ¿Quieres arreglarlo todo afuera?
–Hagamos esto más
interesante. Apuesto a que un grandulón como tú no resiste ni media ronda de
“Seco”. El primero en caer se lo lleva todo.
–¿El bebito me está
retando? Muy bien. Jugaremos tu juego.
(fin del flashback)
Hasta ahora ninguno de
los dos daba signos de querer rendirse, pero se veía claramente que los efectos
del alcohol se les iba subiendo.
–A ver... – Horo Horo
cogió su siguiente vaso y lo vació de un solo golpe.
Miró a su rival
intimidante. El hombre también cogió un vaso y lo secó todo. Ren veía toda
la escena, preocupado por Horo Horo. Si su amigo perdía estarían en problemas,
ya que ninguno tenía dinero para pagar.
Justo cuando Horo Horo
iba a tomar su 13vo vaso, su oponente cae de cara contra la mesa completamente
inconsciente.
–¿Ya ves, Ren? Le gané
al fanfarrón – dijo el shaman de Hokkaido, notablemente subido con el
alcohol.
–Eres un tonto. Me
preocupaste un montón. Quién sabe cuántas neuronas te mataste.
Después que el shaman
del peinado en punta revisara la billetera del sujeto y sacara 200 dólares,
Horo Horo se colgó de su hombro.
–Sabes, Ren... Hay algo
que me gustaría hacer en estos momentos...
–¿Qué? – preguntó
el chico, sonrojándose un poco.
–Vomitar...
* * *
Un momento, por favor...
* * *
Después que el muchacho
vaciara el contenido de su estómago en uno de los inodoros del baño del local,
Ren lo llevó al lavadero y le echó agua en la cara para que se le pasara un
poco el efecto del ron.
–Eres un tonto... No
debiste beber de esa manera... – Ren lo apoyó contra la pared y ambos se
sentaron en el suelo.
–Pero gané... –
sonrió torpemente, aún en estado de ebriedad.
–¡Me preocupaste
mucho, inconsciente!
–Ya, Ren... Sabes...
Eres mi mejor amigo. Siempre te estás preocupando por todo... ¡Hip!...
–Tú me causas
preocupaciones, cerebro de mosquito – le seguía regañando.
–... Necesitas
relajarte... Ya sé... ¡hip!... Cuando regresemos a Japón... Te vienes
conmigo... y buscamos ese campo de plantas...
–Sí. Vamos a
buscarlo...
Antes de poderlo
anticipar, Horo Horo se había acercado a él y lo había besado justo en los
labios. Ren trató de deshacerse de él apenas se dio cuenta de lo que estaba
ocurriendo, pero su amigo ponía mucha resistencia. Era increíble que estando
tan subido de alcohol tuviera tantas fuerzas para seguir con eso. Al final el
muchacho que estaba sobrio se dejó vencer y comenzó a disfrutarlo, ya que Horo
Horo no besaba tan mal.
Cuando terminaron, Ren
seguía con los ojos cerrados.
–Vaya... Eso fue... –
pero es interrumpido cuando escucha los ronquidos del ainu.
En lugar de molestarse
con él como generalmente lo hacía, suspiró y lo cargó fuera del local. Ese
había sido su primer beso y con su mejor amigo, aún no podía creerlo él
mismo después de salir con él a cuestas.
–Señorito... – Basón
apareció con Kororo.
–Basón... – Ren sale
de sus pensamientos al ver a su espíritu acompañante.
Kororo se acerca a su
shaman, que estaba dormido sobre la espalda de Ren.
–No te preocupes,
Kororo. Sólo está inconsciente por el alcohol – le dijo Ren.
–¿Qué sucedió ahí,
señorito? – le preguntó el espíritu.
–Nada, Basón. No pasó
nada – se limitó a responder.
* * *
Volvamos al 2002, donde
la situación sigue igual de tensa. A pesar de que Yoh y Anna se hayan hecho
algo así como la Ley del Hielo, los demás debían seguir trabajando para
preparar el negocio lo más rápido posible. Fausto está normalmente en su
habitación, preparando los instrumentos y viendo que no falte nada en su
mini-consultorio, siempre asistido por su amada Eliza.
Anna pasó por ahí y vio
a los dos esposos muy felices juntos, cosa que la deprime un poco. El doctor de
la casa nota esto y se dirige a su casera.
–Señorita Anna, ¿Le
ocurre algo malo? – le preguntó Fausto.
–Nada, Fausto. Sólo
sigue trabajando. Esto debe estar listo antes de la fecha de inauguración –
se limitó a responder la itako.
Cuando Anna se fue,
Fausto y Elisa miraron preocupados.
–Mírala, Eliza. No sólo
es la señorita Anna, también es Yoh. Esto en verdad está afectándolos.
Entonces miró los ojos
de su esposa, que le regalaban una mirada tierna.
–Tienes razón. Ellos
son los que deben arreglarlo y en algún momento volverán a estar juntos. Tal
como tú y yo, querida.
Entonces escuchan algo
desde el jardín. Los dos van a ver por la ventana qué está pasando.
Fin del Episodio
Continúa
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Notas:
–Uy... ¿Ahora qué
pasará cuando Horo Horo despierte? ¿Qué le dirá Ren? ¿Yoh y Anna arreglarán
sus problemas de pareja? ¿De qué manera van a intervenir los demás para
remediar lo que hicieron? Todo esto y más en los siguientes episodios... No se
lo pierdan.
–Hola, ¿Cómo me está
saliendo esto? Varios me dijeron que está quedando bien... chis, ya me estoy
apenando... Como me queda poco espacio, sólo voy a aprovechar para agradecer y
aclarar sólo una cosa: Sí, va a ser YohAnna y HoroRen. Muchos me habían
sugerido que hiciera también Yaoi con Yoh, pero Anna me cae bien, así que voy
a dejar todo entre ellos dos.
–Saludos a Kory, Souyu y los demás que me están escribiendo. Disculpen que no pueda responder reviews. Es que me falta el tiempo, ya que dentro de poco comienzo la pre. Con las justas tendré tiempo de terminar la historia y nada más, pero me alegra que me los manden, significa que en verdad están leyendo