"Dos
Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan
Advertencias:
Este fic es Yaoi
(hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que
no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.
Asuntos Inconclusos
Al llegar al aeropuerto,
Horo Horo estaba feliz de estar nuevamente en su país; más aún por la idea de
que no volvería a pisar el avión en mucho tiempo.
–¿A dónde nos vamos
ahora? – preguntó Ren, cargando su mochila.
–No lo sé... Primero
vamos a comer. Estoy que me muero de hambre – rió secundado por los rugidos
de su hambriento estómago.
–Quedemos con algo bien
claro. Sólo tenemos 5 dólares en el bolsillo. No llegaremos tan lejos si no
tenemos dinero.
–Deja que me encargue
del dinero.
–Ah, no ¿Para que
pierdas la otra mitad de materia gris que te queda? No vayas a hacer tonterías,
Hielito.
–No te preocupes.
Recurriré a mi antigua fuente de ingresos.
En menos de un minuto,
los dos estaban sentados cerca de la estación de buses con algunas artesanías
ainu que le quedaron a Horo Horo.
–¿Por qué no las
vendiste en China? – le preguntó Ren.
–Nadie me hubiera
comprado esto en tu país. Parece que la gente ahí es algo xenofóbica.
–Esas son patrañas.
Además aquí tampoco estás haciendo un gran logro – le hizo notar que nadie
se había acercado a ellos en todo ese tiempo.
–Ya vas a ver que
lograré vender algo...
Entonces unas chicas se
acercaron al negocio. Horo Horo se alistó para atender, pero las chicas mas
bien fueron donde Ren.
–¿Cuánto está ese
collar? – le preguntó una de las muchachas al muchacho chino.
–¿Este brazalete está
bien?
–Este no es mi negocio.
Pregúntenle a él – dijo Ren, mandando a las chicas con Horo Horo. No estaba
ni inmutado ante las dos bellezas que se le acercaron.
A medida que pasaba la
tarde, Horo Horo había logrado venderlo todo.
–Sí que tienes jale,
chino – bromeó el joven ainu.
–No me fastidies con
eso – se cruzó de brazos completamente sonrojado.
–¿Acaso no recuerdas
cuando todas esas chicas te ligaban en América? (1) – le inquirió el
muchacho con mirada burlona.
–No fastidies.
–Pero ya quisiera tener
tu suerte. Quisiera que una chica bonita me ligara... – dijo Horo Horo.
Al escuchar eso, Ren casi
juraba sentir un golpe en el estómago, así que se levantó y se fue sin rumbo
a caminar por ahí.
–¿Ahora qué dije? –
sin pensar más, empacó rápidamente el negocio y fue a perseguirle – ¡Oye,
Cabeza de Aguja! ¡Ven acá!
* * *
Volviendo a Funbari Oka,
Yoh respiró profundamente. Llevaba más de media hora parado frente a la puerta
de la habitación de Anna y aún no se atrevía a entrar.
–Amo Yoh, ¿Ya va a
entrar? – le preguntó Amidamaru al ver que el muchacho de 15 años estaba aún
parado frente a la puerta.
–No sé... Aún queda
mucho tiempo y el día es largo ¿Qué tanta prisa hay? – trató de disuadir
el joven shaman.
–Vamos, Amo. Vaya a
preguntarle de una vez.
Sin avisar, Amidamaru se
había posesionado de su mano y trataba de que Yoh tocara la puerta del cuarto.
–¡No tienes que hacer
esto! – Yoh contuvo su mano derecha con la izquierda.
–Pero tiene que ser
valiente, Amo Yoh – el espíritu seguía posesionando su mano.
–Pero aún no. Seré
valiente dentro de una hora más...
–¡¿Qué estás
haciendo frente a mi cuarto?! – para sorpresa de shaman y espíritu, la mismísima
Anna estaba detrás de ellos.
–C-creí que estabas en
tu cuarto, Annita – trató de disimular Yoh.
–Salí a caminar –
fue lo que se limitó a responder. Se notaba porque traía puesto su saco y su
gorro.
–Eh... pues... esto...
Pues Amidamaru... – se percató entonces de que su espíritu acompañante se
había ido, dejándolo completamente solo «Ahora
sí huyes, cobarde ¿No?»
–¿Qué era lo que me
ibas a preguntar?
–Mira Anna... Con
respecto a lo que te dije... Pues... Yo...
–¿Me vas a decir algo
con respecto a nosotros dos?
–...
–¿Eso es un “sí”?
–...
–¿Vas a recordarme que
ya no estamos comprometidos ni nada? Pues yo ya lo sé, así que déjame pasar a
mi habitación. Buenas Noches, Yoh.
Sin haberle escuchado
nada, la joven itako pasó a su habitación, dejando plantado a su ex en su
sitio.
* * *
–¡¡¿Cómo pudiste
dejar pasar la oportunidad, tonto?!! – le regañó Ren.
–Es que me paralicé
– rió como de costumbre, frotándose la nuca con la mano.
–Esto es el colmo. La
tienes justo en frente tuyo y te quedas hecho un pedazo de roca – Horo Horo
también se unió al regaño.
–Vamos, Yoh. No te
sientas tan culpable. No es como si ella fuera a irse del país o algo así –
dijo Manta, tratando de hacer sentir mejor a su mejor amigo.
–Bueno... Aún tengo mañana.
Yoh, Manta, Horo Horo,
Ren, Lyserg, Chocolove y Ryu estaban en la habitación del joven Asakura,
analizando una vez más ese incidente. Como eran cerca de las 10.30, todos ya
estaban con las yukatas puestas.
–Pero Don Yoh ¿Y si le
vuelve a ocurrir lo de hace un momento? – le preguntó Ryu.
–¡Ya sé! ¿Por qué
no practicas la manera de decirle a la Anna lo que sientes? – sugirió
Chocolove.
–La idea no es tan estúpida
aunque venga de ti – dijo Ren con su acostumbrado sarcasmo.
El sujeto escogido para
ese ensayo fue Horo Horo. Los dos estaban uno en frente del otro y Yoh trataba
de ver a Horo Horo como si se tratara de Anna, pero cada vez que lo hacía
terminaba riéndose por la idea.
–¡Hazlo bien! – le
reclamó Ren, que ya quería irse a dormir.
–Es que me es difícil
imaginar que me le estoy declarando a Horo Horo... – bromeó Yoh.
–¡¿Acaso no entiendes
aún que soy Anna?! – el ainu le siguió el juego, haciéndose el lindo – ¡Bah!
Deja que te enseñe con otro ejemplo.
Para eso, fue donde Ren y
le tomó de ambas manos.
–Sabes... Desde que te
vi no he dejado de pensar en ti. Todo el tiempo que hemos vivido juntos me hizo
pensar que tal vez me equivoqué al decirte que no te amaba, lo cual no es
cierto. Te quiero. Te quiero con todo mi ser. Si muero, mi alma siempre estará
junto a la tuya. Y si tuviera que esperar 500 años para besarte, créeme que me
quedaría en el mismo lugar sólo por esperarte... Te amo, Ren.
Los demás estaban
conmovidos, aunque Ren estaba hecho una bombilla roja. Lyserg y Manta estaban
tan sorprendidos de que Horo Horo lo expresara tan sensiblemente, como si en
verdad amara a Ren.
–¿Acabas de decirle
“Te amo, Ren”? – preguntó un extrañado Chocolove.
Ante esto, los dos
inmediatamente se pusieron a la defensiva.
–¡Dije “Ren”
porque era un ejemplo, tonto! – negó completamente sonrojado.
–¡No te pongas a
pensar cosas que no son! – le secundó Ren.
–Es que la idea tendría
sentido. Ustedes dos han estado mucho tiempo juntos... – bromeó Manta.
–Vamos, Manta. Como si
fueran a ser novios o algo por el estilo – dijo Lyserg.
–Pero ustedes dos no se
verían tan mal – dijo Ryu, siguiendo la broma.
Mientras los demás
fastidiaban a Horo Horo y Ren, quienes estaban agradecidos de que los demás
pensaran que sólo se trataba de una broma, Yoh los miró con una sonrisa algo
melancólica.
* * *
Durante la noche, los dos
jóvenes estaban compartiendo el mismo futón, Horo Horo abrazaba a Ren por detrás
y apoyó el mentón en el hombro del chico chino.
–Estuvo cerca. Sí que
la arruino de nuevo – se regañó Horo Horo a sí mismo.
–¿Es verdad todo eso
que me dijiste?
–¿Es una pregunta
obligatoria?
–Sí.
–Pues claro, tontito.
Claro que te quiero.
–Pues suena raro
viniendo de ti...
–¿No creías que yo
fuera a ser así de lindo?
–Tampoco tanto.
Entonces Ren se levantó
y se dirigió a la puerta.
–Voy por un poco de
leche.
–Yo también voy
contigo. Tengo una sed de los mil demonios.
En la cocina, se
encontraron con Yoh, que estaba también tomando un jugo de naranja.
–Hola, Yoh. Veo que no
somos los únicos con sed – le saludó Horo Horo.
–Pensaba en muchas
cosas – Yoh terminó su vaso y se volvió a servir – Saben, muchachos... Me
inspiraron la mejor manera de decirlo.
–¿Ah, sí?
–Claro. Ya tengo bien
en claro lo que voy a hacer a partir de mañana.
–Pues suerte – se
limitó a decir Ren.
Cuando los dos chicos
comenzaron a beber, el menor de los Asakura, mirando su vaso, dijo:
–Me gustaría que Anna
me amara tanto como lo hacen ustedes dos.
Eso los tomó por
sorpresa. Ante la frase del muchacho, ambos aludidos se convirtieron en regadera
de parque. Mientras Horo Horo se recuperaba de la sorpresa, Ren preguntó:
–¡¿De dónde sacas
eso?!
–A mí no me importa lo
que decidan. Sólo me interesa que ustedes dos sean felices, muchachos.
Comprendo que lo quieran mantener en secreto, así que prometo no decir nada
todavía.
–A ti no se te puede
ocultar nada – murmuró el sucesor de los Tao, aún admirado por la capacidad
intuitiva del chico castaño.
–¿Pero en qué fuimos
tan indiscretos? – preguntó Horo Horo casi riendo, ya tomando todo con la
gracia del asunto.
–Los demás no lo saben
aún. Es sólo que pude notar ese brillo en los ojos que ponen Fausto y Eliza
cuando están trabajando solos en el consultorio – señaló el muchacho de los
audífonos.
* * *
Ya hemos visto suficiente
del presente, así que regresemos al pasado, donde algunas cosas aún no han
adquirido una forma propia.
–¡Oye, Ren! ¡Espera!
– le llamaba Horo Horo, tratando de alcanzar al muchacho de la bufanda.
–¡Déjame en paz!
–Tengo tu maleta – le
señaló el ainu, mostrándole su mochila.
Avergonzado, se volvió a
dar la vuelta y se la arrebató a su compañero de viaje. Coincidentemente habían
parado en un parque, así que se sentaron al pie de un árbol que parecía
abandonado, ya que la gente nunca iba a esa zona del parque.
–¿No me digas que te
pusiste celoso? – le preguntó el muchacho de los cabellos celestes, haciéndolo
sonar como si fuera una broma.
–¿Yo celoso? No me
hagas reír.
–No parecías tan
molesto en el bar... – en seguida se mordió la lengua. Había metido la pata.
–Creí que no lo
recordabas – Ren volteó intrigado hacia él.
–Pues... en parte...
–¡Deja de huevear(2)!
¡Me mentiste, idiota! ¡Sí recuerdas el beso!
–¡Pues niega que te
gustó! ¡Trata de hacerlo, porque bien que me lo respondiste en aquella ocasión!
–Maldito Gay – en
realidad no quiso decir eso, pero las palabras simplemente escaparon.
Después de mirarse por
largo rato con ojos de furia, los golpes comenzaron a llover y no habría nadie
capaz de pararlos ¿Basón y Kororo? No se sabía nada de ambos espíritus
acompañantes desde que fueron a explorar la ciudad para luego dar un reporte a
sus amos.
Horo Horo logró ponerse
encima en la pelea y continuó golpeándolo, luego Ren se puso arriba de él y
le devolvió los golpes. Rodaron entre puñetazos e insultos en sus respectivos
idiomas hasta que chocaron contra el árbol y se detuvieron, respirando
agitados.
–¿Acaso no das para más?
– sonrió Horo Horo desvergonzadamente.
–Lo mismo te pregunto
¿Aún recuerdas cómo se sintió besarme?
–No creo...
–Pues te lo recordaré...
– sin decir más sus labios se juntaron y Ren comenzó a introducirse en la
boca del muchacho, quien no puso resistencia alguna por la sorpresa.
Al siguiente rato, los
dos estaban sentados relajadamente a la base del árbol.
–Guau... sí que sabes
besar – silbó el ainu.
–Si dices a alguien una
sola palabra de lo que pasó...
–¿Crees que quiero que
sepan que un Tao me besó?
–Olvidemos que pasó
esto. Tú y yo sólo somos amigos.
–Muy bien.
Después de un rato de
silencio, Horo Horo se rió un poco.
–¿Ahora qué te
ocurre, tonto? – le preguntó el chino.
–¿Sabes qué es lo irónico?
Me gustó.
Los voltearon a verse las
caras y, lentamente, volvieron a besarse. Ren subió la mano y con ella tocó la
mejilla de Horo Horo, mientras que este deslizó la mano hasta la espalda del
chico chino.
Cuando terminaron, se
miraron fijamente a los ojos y volvieron a evitar las miradas. En ese momento
llegó Basón.
–Señorito. Un
sirviente de la señorita Jun está en la ciudad y lo está buscando.
–¿Ahora qué querrá
mi hermana?
Fin del Episodio
Continúa
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Notas:
–(1) Recuerden el
episodio de “La Gran América”. Ahí estaban pidiendo información sobre la
aldea de los apaches y varias chicas se le habían acercado a Ren. Luego Horo
Horo, Ryu y Yoh se empezaron a burlar de la marca de lapiz labial que le había
quedado al chico chino en la mejilla. (2) Huevear
es en jerga peruana “Tontear”
–Ok, dejémoslo así:
Ya decidí que va a ser un HoroRen para las escenas bien Yaoi (sí, mojigatos...
Va a haber lemon) ¿Qué pasará con éstos dos? ¿Yoh por fin va a declarársele
a Anna? Muchas preguntas y más al siguiente episodio.
–Una vez más doy las
gracias a los que siguen mi fic y ruego al cielo por poder tener más tiempo y
tener más tiempo (es que es lo único que pido... Ya llevo una semana en la pre
y tengo que terminar mi bendita tarea). Agradezco a Kory por el constante apoyo
de su parte.
–Dejen sus reviews.