"Dos Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King 
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan

 

Advertencias: Este fic es Yaoi (hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.

 

Pastel de Limón

* * *

Notas de la Autora: Este episodio sí tiene lemon (para quienes me lo reclamaban). Está estrictamente prohibido para los menores de edad y los mojigatos. Como sé que nadie hace caso a las advertencias sobre este tipo de material, por lo menos no se quejen conmigo. Total, ustedes han querido leer. Pero No piensen que pueden salteárselo, ya que el episodio en sí es igual de importante que los demás, así que yo avisaré cuando inician esas escenas.

* * *  

Pasaron dos años y siete meses desde que Yoh y Anna se reconciliaron, y Funbari Oka ha tenido buena clientela desde entonces. Periódicamente Lyserg y Chocolove iban de visita cuando eran vacaciones, mientras que Ren y Horo Horo se habían establecido ahí. Manta era de los que frecuentaban el lugar, pero más que ver a Yoh, a veces se la pasaba hablando con Tamao en los pasillos. Por su parte, Ryu y Fausto continuaban con sus labores, aunque a veces el primero se iba a hacer sus recorridos por carretera.

Anna ya no le gritaba tanto al resto, ya que ella y Yoh estaban ocupados en asuntos de mayor importancia. Los muchachos ya tenían entre 17 o 18 años y la escuela estaba por terminarse.  

–Buenos Días. Llama a los baños Termales Funbari Oka... – contestó Anna el teléfono como de costumbre. Después de escuchar atentamente, asintió con una mirada seria – Entiendo. Entonces estará bien así. Gracias por llamar.

–¿Quién era, Annita? – le preguntó Yoh, que apenas había terminado de hacer la limpieza del vestíbulo.

–Tu abuela, la señora Kino. Quería saber para cuándo tendremos la fecha de la boda.

–Pero si dentro de dos semanas cumples 18. Creo que debería ser después de la graduación.

–Sí, creo que puede ser. Lo importante es que la fecha está cerca. Y aún hay que preparar muchas cosas: La lista de invitados, trajes, comida, ambientación de la casa...  

Es interrumpida cuando Yoh le abraza por la cintura y apoya el mentón sobre su hombro. Él ya le llevaba 6 centímetros de altura y sus audífonos aún le acompañaban, pero en lo físico se veía prácticamente igual: mismo rostro sonriente, pero con facciones más propias de sus 18 años, mismo estilo de cabello, misma manera suelta de vestirse y misma actitud floja y despreocupada. En cambio Anna se había desarrollado muy bien: tenía una figura más definida, las caderas más redondeadas y se había dejado crecer el cabello hasta la cintura.  

–Ya vas a ver que todo se solucionará. Así que cálmate, Annita – le susurró Yoh – Y tu cumpleaños es una de las fechas que no se olvidan.

–Más te vale que no se te pase – le amenazó Anna, tomando las manos de Yoh con las suyas y guiándolas por su pecho.

–Jiji... Que sí me acuerdo. Hasta ya tengo el regalo perfecto.

–¿Qué será?

Himitsu desu(1)

–Con tanta azúcar me empalago – Yoh y Anna abrieron los ojos y se quedaron hechos roca cuando escucharon a Horo Horo en el pasillo junto con Manta, quienes los habían visto abrazarse.

–Pero si han estado así desde que se reconciliaron.

–Cuidadito que aún no se casan ustedes dos.  

**Técnica especial secreta #2**

Anna se marchó completamente molesta hacia su cuarto, dejando a un estupefacto Yoh ante la visión de Horo Horo y Manta hechos puré.  

–Yoh, cuando termines con la otra parte del pasillo recoge a esas “Basuras” del piso – le dijo la itako.

–S-sí, Annita – respondió su sonriente novio, con una ceja arqueada y llorando frente a sus dos amigos.

–Atención médica aquí. Eliza, las vendas. – Fausto apareció sonriente y Eliza le secundaba con su botiquín.  

* * *  

(Diciembre 25 del 2000)

–Feliz Navidad y próspero Año Nuevo – le saludó Horo Horo a su compañero de viajes.

–Igualmente – respondió Ren.  

Bebieron sus vasos, brindando por buenos futuros. Ambos se encontraban en una cafetería d la carretera, esta vez siguiendo el camino a pie.  

–Hoy también es una fecha importante – dijo el joven ainu – Y no sólo es Navidad.

–¿Qué más?

–Hoy celebramos dos meses de viajar juntos y también que faltan tres días para mi onomástico – declaró el joven de la banda en la cabeza.

–¿Tu cumple? Claro que lo sé. Eso significa que ya tendrías 14.

–Espero que no te moleste, pero para entonces tengo que volver con mi familia y decir al menos un hola.

–No hay problema. Después de todo sólo tienes que ir a ver a tus padres y a tu hermana y luego volveremos a viajar, ¿no?

–Así es. Y de paso aprovecho para mostrarte algo muy bonito.

–¿Algo bonito? ¿De qué estás hablando?

Himitsu desu.  

Bufó levemente y sonrió. Después de todo iba a ser divertido y así conocería Hokkaido, aunque tuviera que ver a la escandalosa de la hermana de Horo Horo.  

* * *  

–¡Hermano! – Pilika le saltó encima a su hermano apenas lo vio venir.

–Hey, Pilika... – dijo el joven ainu, aún debajo de la chica de largos cabellos celestes.

–¿Qué hace el “Cabeza de aguja” contigo? – preguntó disgustada al percatarse de la presencia de Ren.

–El sentimiento es mutuo, Pilika – le respondió el sucesor de los Tao con su tono indiferente.  

Los padres de los dos hermanos no estaban, así que Pilika los invitó a pasar. Después de que la hermana menor del recién llegado les ayudara con su equipaje hacia la vieja habitación de Horo Horo, ambos muchachos se instalaron ahí y Ren por fin pudo descansar en un ambiente casero después de dos meses de viaje. Horo Horo estaba feliz al ver que sus cosas seguían tal como las había dejado: varios posters de snowboarding en una pared, la cama perfectamente tendida (en realidad eso fue lo único que ordenó su mamá), el armario tenía varias de sus prendas y habían algunas cosas como discos, y otro snowboard diferente al que generalmente usaba, que estaba colgado en la pared.  

–Qué bueno es regresar a casa – exclamó el joven de cabellos celestes y negros, tirándose en su camita.

–Ahora sólo falta ver qué harán tus padres para tu cumpleaños.

–Ojalá que hagan un rico pastel de limón.

–¿Pastel de limón? – preguntó un curioso Ren.

–Sí. Mamá lo hacía todos los años en mi cumple. Era mi postre favorito... y aún lo es. Eso también si contamos que en la aldea no hay limoneros cerca. Los pastelitos que venden en las paradas de autobús no son iguales... se sobreentiende por qué.

–Claro. En ese caso creo que podemos esperar a pasarla bien.

–¿Por qué esperar? – sonriendo pícaramente, Horo Horo se lanzó sobre Ren, que aún estaba sobre el sillón y lo dejó aprisionado debajo de él.  

Después de besarse apasionadamente, Horo Horo pasó la mano por la camisa de Ren, abriendo uno de los botones, pero el chino lo detuvo.  

–Aún no.

–Dame gusto. Es mi cumple – dijo Horo Horo, haciendo un puchero.

–Tu cumpleaños es recién mañana. Además aún no estoy listo.

–Ok, como quieras.  

Cuando iban a volver a lo que habían quedado, unos toques en la puerta los interrumpieron y Horo Horo cayó sentado en el suelo, mientras Ren estaba completamente rojo. Agradecían de que la puerta estuviera con seguro.  

–Hermano. Ya está el almuerzo – le llamó Pilika desde atrás de la puerta.

–Ya voy, Pilika – respondió Horo Horo, en parte algo molesto por la interrupción.  

* * *  


Al día siguiente, Horo Horo y Ren terminaron de cambiarse y salieron del cuarto. Pilika y Kororo salieron con gorritos y serpentinas. Ren ya le había dado el primer beso de cumpleaños apenas se despertó. No podían quedarse mucho en el cuarto o Pilika comenzaba a sospechar  

–¡Feliz cumpleaños, hermano! – le saludó su emocionada hermana, secundada por Kororo.

–Gracias, Pilika. Gracias, Kororito – dijo un feliz Horo Horo – Oye, ¿Dónde están papá y mamá, Pilika?

–Pues no sé. Ayer fueron a comprar limones fuera de la aldea, pero no sé por qué aún no han regresado desde anoche.

–Ya veo... Pero ya llegarán. Y tendremos Pastel de Limón.

–Sí, habrá Pastel – le siguió Pilika.  

Después del almuerzo, donde Horo Horo comía sus normales tres raciones, los cuatro fueron a ver televisión en la sala. Entonces sonó el timbre del teléfono y Ren contestó, ya que él era el más cercano.  

–Pilika. Te buscan – dijo el muchacho de cabello oscuro, pasándole el auricular a la hermana de su koibito.

–¿Aló? – a medida que iba escuchando, estaba más sorprendida todavía – Ay, no. Pero al menos están bien. No se preocupen. Voy para allá.

–¿Qué pasó? – preguntó Horo Horo al ver la reacción de su hermana.

–Regresando de la ciudad, la carretera principal que da a la aldea se tapó por un deslice de nieve. Papá y Mamá no pueden pasar por el bloqueo, así que tengo que ir a recogerles.

–Al menos no pasó nada peor ¿Vamos contigo?

–No, está bien. Estás de fiesta, así que yo me puedo hacer cargo. Además ya han mandado a alguien para que desbloquee el camino. Puedes divertirte con Ren mientras tanto.

–Ok, gracias, hermanita – entonces el muchacho de 14 años recordó algo – Ah, lleva a Kororo contigo. A lo mejor te ayuda en algo.

–Sí, buena idea. Vamos a ayudar a papá y mamá, Kororo – le dijo Pilika, recogiendo su abrigo en la puerta.

–Kukuruku.  

Cuando Pilika y Kororo abandonaron la casa, Horo Horo y Ren se miraron inexpresivamente.  

–Ten. No es lo mismo, pero al menos es un adelanto... – Ren le dio una cajita de cartón con pastel de limón de la estación de autobuses.

–Esto estará bien. Lo importante es que hoy sí hubo pastel – sonrió al ver el gesto del muchacho.  

Se quedaron un rato en silencio.  

–¿Empiezas tú o comienzo yo? – preguntó Ren, aún en su modo de seriedad.

–A la cuenta de tres...

–Una... Dos...

Antes de que Ren terminara la cuenta, Horo Horo se le vino encima

–Eso fue trampa – dijo el muchacho chino, aún besando a su koi.

–Soy impaciente por naturaleza – sonrió pícaramente y lo llevó hacia el cuarto.  

Cerrando la puerta tras de sí, apartaron todo lo que estaba en el camino hasta llegar a la cama  

*~*~*  

Mochita-chan: Ok, lectores. Ésta es la sección Lemon del fic. Verán estas divisiones cuando terminen, así que se la podrán saltar si quieren.

Horo Horo: Eres una malvada ¿Por qué exhibes mis momentos privados?

Mochita-chan: Le doy al público lo que quiere...

Ren: Eso lo dices porque a ti nadie te ve. Ni siquiera vas a tener sexo porque te vas a quedar solterona.

Mochita-chan: No me importa. Al menos sigo mis instintos y los uso a Horo-chan y a ti para mis fines lucrativos... Ahora sí continuamos con la historia.  

*~*~*  

Mientras sus manos viajaron por la espalda del muchacho chino, Horo Horo ya se había desecho de su camiseta y de la camisa de Ren. Mientras el joven ainu besaba el cuello de su koi, Ren seguía con los ojos cerrados, respirando ásperamente por el sinfín de sensaciones que le estaba causando Horo Horo.

Cuando ambos ya se quedaron en ropa interior, Ren lo paró y le miró fijamente con una expresión de disgusto.  

–¿Qué sucede? – preguntó Horo Horo al verle la expresión de sus ojos. Pareciera que no lo estaba disfrutando.

–Quítate la banda de la frente – le ordenó secamente.

–¿La banda?

–No me gusta cómo se te ve en estos momentos. Quítatela.  

No le pareció inconveniente alguno, así que le hizo caso y desató el pañuelo que llevaba alrededor de la frente. Ren se deleitó al ver su cabello libre, comprobando que la parte negra de su cabello se mezclaba muy bien con la porción celeste. La caída era suave y se veía más maduro, lo cual le intrigó, preguntándose cómo era posible que sólo un accesorio le cambiara tanto.

Por su parte, Horo Horo estaba extrañado de que Ren le mirara así. Estaba a punto de decir algo, pero decidió seguir con el juego de seducirlo lentamente. Logró que el muchacho le diera la espalda, mientras él se dedicaba a besarle la espalda. Pero al cerrar los ojos, Ren se quedó confundido por no estar sintiendo nada.  

–¿Qué te pasa? – preguntó Ren al ver que Horo Horo se había detenido.

–Tu tatuaje... regresó... – murmuró el ainu.

–Hace tiempo que me lo volví a hacer. No te preocupes, que no es ninguna marca como la anterior. Simplemente me la quise hacer otra vez.

–Pues se ve... sexy... – diciendo esto, el muchacho de cabello azulado sonrió de lado.  

Ren también sonrió levemente ante esto y condujo la cabeza de Horo Horo a seguir en su tarea de relajarlo. Éste volvió a lo suyo y procedió a besarle tiernamente el hombro derecho y el cuello.  

–Se siente bien... – murmuró Ren.

–Ya verás cuando llegue a la mejor parte...


Después que se deshicieran de las últimas prendas, Horo Horo levantó a Ren y lo sentó entre sus piernas.

–¿Aún quieres que lo haga? – le preguntó el ainu, mirando con algo de preocupación a su amante.

–¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? Hazlo.  

Sin dudarlo más, Horo Horo se introdujo dentro de Ren con cuidado. El muchacho trató de aguantar el dolor que estaba sintiendo. Podía soportar los golpes de las peleas y las palizas que le daban de pequeño, así que tenía que aguantarlo por él. Era un sacrificio que se debía hacer por amor, así que estaba dispuesto a entregarse completamente a ese muchacho.

Cuando la sensación comenzó a hacerse soportable, continuaron con los movimientos lentos y pausados. Las reacciones de Ren iban indicando a Horo Horo que podía intensificar los movimientos, acelerando más el ritmo de ambos cuerpos. Los jadeos iban acompañados de más gemidos de ambos muchachos, hasta que los dos alcanzaron el clímax. Completamente extenuados, Horo Horo salió de él, causándole aquel estremecimiento normal. Ambos se tendieron en la cama, respirando agitadamente, mirando el techo del cuarto. Ren aún sentía lo que le había dejado al terminar, mientras que seguían manchados con el orgasmo del muchacho chino.

*~*~*

 

Mochita-chan: Ok, eso fue la parte lemon. Lo sé... No sirvo para esto. Apenas estoy aprendiendo a escribir, es sólo que lo hice para complacer a las Yaoi no Fanclub... Ojalá lo encuentren pasable. Los que son mojigatos ya pueden volver a leer que ya se acabó el asunto.

*~*~*  

–Eso fue... cielos... – el joven ainu no sabía qué decir luego de esa nueva experiencia. Después de todo, los dos habían perdido la virginidad juntos.

–Fuiste muy brusco... – dijo Ren, recordando el dolor inicial.

–Hice lo que pude.

–Ven acá...  

Haciéndole caso, Horo Horo le abrazó, ya que sabía sobre la necesidad que tendría su koibito de tenerlo cerca después de lo que ocurrió entre ellos.  

–Ren... Yo...

–Mira... Esto que pasó... Nos hemos apresurado mucho.

–Ya, no me vengas con eso – Horo Horo jaló las sábanas y se cubrieron al sentir que el frío invadía la habitación nuevamente – Mañana van a venir mis padres y se preguntarán qué estuvimos haciendo aquí.

–...

–Mañana vamos a ir a ver lo que quería enseñarte. Así que descansemos bien.

–Horo Horo... yo... te...  

Horo Horo parpadeó al tratar de escuchar a Ren. Estaba esperando lo que le iba a decir.  

–Yo... yo te... te doy las gracias.  

El ainu sólo asintió y se pusieron a dormir.  

«¿Por qué no me dijo “Te amo”?» se preguntó Horo Horo para sus adentros.

«¿Por qué me cuesta tanto trabajo decirlo?» pensó Ren, dándole la espalda.  

* * *  

Volvamos al 2002. Después de un día de celebraciones, en el cual se festejó el cumpleaños de Anna, cada uno estaba en sus respectivos cuartos. Para asombro de Tamao, la itako no había regresado al cuarto. Supuso que estaría a solas con Yoh...  

–No. No debo pensar eso. A lo mejor sólo están hablando sobre el compromiso... – la joven Tamamura se dijo a sí misma, sacudiendo de su mente cualquier idea sobre Yoh y Anna a solas en algún lado de la casa.  

Entonces escuchó que alguien tocaba la puerta de su habitación, así que se colocó una bata sobre la pijama y fue a atender.  

–Joven Manta... – dijo Tamao al verlo frente a su cuarto.

–Tamao, quería preguntarte algo.

–¿Qué... qué sucede? – preguntó avergonzada.

–¿Has visto a Yoh? No ha regresado al cuarto y no lo he visto ni a él ni a Anna desde la cena.

–Eso es raro. Yo tampoco sé nada del joven Yoh ni de la señorita Anna.

–¿Dónde podrán estar? A lo mejor decidieron ir a caminar por el parque...

–¡Debieron ir al parque! No deben estar haciendo nada indebido. Sólo una inocente caminata por el parque...

–¿Qué te sucede, Tamao? – preguntó el muchacho bajito al ver la extraña reacción de la chica de cabello rosa.

–N-no, no me pasa nada. Buenas noches, joven Manta – en seguida Tamao cerró la puerta del cuarto «Ya la regué toda. El joven Manta debe pensar que estoy loca»

–¿Qué le habrá pasado? Tamao está muy extraña... – dijo Manta para sí mismo.  

Como estaba aburrido, decidió ir a hablar con Horo Horo y Ren, así que se dirigió a la habitación de ellos dos.  

–Horo Horo, Ren ¿No han visto a Yoh...? ¡Cielos!...  

Grande es su sorpresa al abrir la puerta del cuarto y encontrarse con lo que jamás esperó ver de ellos dos.  

–Manta, esto no es lo que parece... – Horo Horo se cubrió con la frazada, mientras que Ren estaba más rojo que hace un momento.

–Es evidente que ninguna excusa va a servir... – se limitó a murmurar Ren.

–Q-q-q... – por más que lo intentaba, el bajito no podía pensar en las palabras correctas. Sabía qué decir, pero todo se le enredaba en la garganta.  

Fin del Episodio

Continúa

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Notas:

–(1) En japonés, se traduce literalmente como “Secreto”

–¿Qué tal? Ya estarán satisfechos. Por fin hice un lemon... ¿A dónde se habrán ido Yoh y Anna? ¿Estarán en lo mismo que interrumpió Manta? ¿Cómo saldrán Ren y Horo Horo de este aprieto? ¿Manta se lo dirá a los demás? Todo esto y más en el siguiente episodio.

–Gracias por los numerosos reviews. Procuraré hacer el siguiente episodio lo más pronto posible...

–Gracias a Kory-kun, Souyu-chan y los demás que están siguiendo la historia.