"Dos Perfectos Conocidos"
Basado en Shaman King 
HoroHoro x Ren
By Mochita-chan

 

Advertencias: Este fic es Yaoi (hombre/hombre), así que insisto a los homo fóbicos alejarse. Total, sé que no me harán caso, así que no me vayan a tomar a mal y demás cosas.

 

Él es mío

«Él siempre está cerca cuando lo necesito. Quizás no me ayude de la mejor manera, y muchas veces tiene una boca muy grande. A pesar de eso, me gusta estar junto a él, recostar mi cabeza sobre su pecho y dejar que me posea; aunque también él me pide que lo haga por él... Es obvio que no pongo oposición alguna. Es lo menos que puedo hacer para retribuirle todo el amor que me da, y sé que él piensa lo mismo que yo... Sin embargo... hay cosas que tienen que interponerse entre él y yo... Y Pilika es uno de esos estorbos»

Después de esa breve reflexión durante la ducha, Ren cerró la llave de la regadera. Las gotitas de agua seguían en sus hombros, y su cabello estaba hacia abajo por la humedad. Desde que estaba con Horo Horo, ya no volvía a ser lo mismo estar desnudo, aunque estuviera solo, por lo que le daba algo de pena estar sin ropa si no estaba su koi presente. Una gota surcó el tatuaje de su espalda, mientras se secaba el pelo con una toalla. La otra toalla la usó para cubrirse de la cintura para abajo. Volvió a alistarse y salió para desayunar con la familia de su koi.

Había salido del baño y vio a Horo Horo y Pilika a la mesa y la madre de los dos hermanos sirviendo el desayuno. El padre de la familia no estaba. Se veía por la taza y el plato vacío que hacía poco que se había marchado.

–Buenos días, señora – dijo el tímido Ren.

–Buenos días, Ren. Espero que hayas pasado bien la noche. Horito suele roncar mucho, ojalá hayas dormido bien – dijo la amable señora.

–Mamá... Ya no ronco – le dijo su primogénito.

–¿Ya no? Sólo gruñes mientras duermes. Creía que soñabas que te habías transformado en perro y peleabas por comida – intervino Pilika.

–¿Te crees chistosa, verdad?

«Más de la cuenta» pensó Ren, mirando con algo de desagrado a la muchachita.

–¿Demoraste tanto? Hasta la vanidosa de Pilika demora menos que tú en el baño – le bromeó Horo Horo.

La actitud bromista era la de siempre. Claro. Horo Horo no podía palmearle el trasero ni darle algún beso matutino acostumbrado mientras su familia estuviera cerca. Ren lo entendía claramente, pero sabía que él tendría que actuar igual cuando fueran donde sus parientes nuevamente. La fachada de “Mejores amigos” siempre era útil para ese tipo de situaciones y eso les servía muy bien.

Todo iba normal durante el desayuno. El padre de Horo Horo salió temprano a trabajar, la mamá terminaba de recoger la mesa y los tres muchachos descansaban en la sala.

A pesar de todo, Ren aún percibía la hostilidad de la hermana de su amante. Lo peor de todo era que ella lo tenía justo donde lo quería.

* * *

Durante la cena, todo parecía muy callado. Lyserg a penas había llegado nuevamente a Funbari Oka, siendo testigo de algunas anomalías: Ren, Horo Horo y Yoh callados sepulcralmente mientras comían (además de lucir unas caras de cansados); Manta se veía más nervioso de lo usual, ya que generalmente él era quien ponía la mayor parte de la conversación durante la comida; Fausto leía algunos inventarios mientras comía, acompañado por su fiel Eliza; Anna y Tamao sólo comían... aunque eso era muy normal. En esa ocasión, Ryu no estaba, ya que se había ido a visitar a su pandilla.

–Y... ¿Cómo estuvo todo en este año y medio desde mi última visita? – el silencio era tal que incluso el callado de Lyserg tenía que hablar para romper el tedio.

–Negocio – dijo una indiferente Anna.

–¿Le sirvo más, joven Lyserg? – preguntó Tamao.

–Sí, por favor... – miró por unos momentos a Yoh, Horo Horo y Ren. Los tres se veían muy cansados – ¿Tuvieron entrenamiento hoy? – preguntó.

–Algo por el estilo – respondieron los tres al mismo tiempo.

–Anoche Ren y yo tuvimos una buena movida – dijo Horo Horo.

Los demás se quedaron hechos piedra ante la frase, en especial Manta, que los había pillado en un momento no tan oportuno algunas noches atrás.


–Quiso decir que fuimos a correr en el parque. De paso tuvimos un combate de práctica – se apresuró a contestar el muchacho chino.

En el fondo, Ren maldijo ese descuido del ainu. Sabía que cuando el muchacho de cabello bicolor estaba adormilado, podía decir cualquier verdad involuntariamente.

–Sí, sí. Eso mismo – respondió igual de desganado.

–¿Tú también los acompañaste, Yoh? – le preguntó Lyserg, al ver que el heredero de los Asakura estaba tan cansino como sus dos amigos.

–No... Tuve que reparar las goteras del techo... – dijo mientras caían cascadas de lágrimas.

–Por eso te dije que había que cambiarlas el mes pasado – le regañó Anna.

–Pero si aún aguantaban.

–Esas tejas tienen más de treinta años. Es obvio que necesitan cambios.

Mientras Anna seguía regañándole a Yoh, Lyserg se fijó en la cara de Manta.


–¿Y a ti qué te pasó, Manta? – preguntó el chico inglés.

–No me lo preguntes – respondió en un estado igual al de Yoh.

–Es que realmente pasaron muchas cosas – intervino Fausto por lo bajo, sin que los demás le escucharan.

–¿En serio? ¿Cómo qué cosas? – preguntó el joven Diethel, ya cogido por la curiosidad.

–Uff... La reparación del techo no fue lo único que hizo Yoh – dijo Fausto con su sonrisa maquiavélica, a la vez que Eliza le daba de comer – La señorita Anna a veces le demanda muchas cosas a Yoh.

–Etto... Creo que ya no tengo que saber más al respecto – el joven de cabello verde torció una ceja y rió nerviosamente al entender.

Era obvio. Yoh y Anna ya tenían dos años desde formalizarse oficialmente como novios. La espera no se podía dar entre un par de adolescentes muy activos como lo eran ellos dos. Sin embargo, Lyserg sospechaba que la expresión de Manta era por algo más que eso.

Miró a Horo Horo y a Ren. Ellos eran quienes hacían que sospechara más, ya que en un día peleaban y al día siguiente estaban más juntos que de costumbre. Eso no era reciente. Desde el reencuentro de dos años atrás que esos dos estaban así. De repente eran sólo ideas suyas, pero aún así esos dos aún llamaban su atención.

–¿Y cuando van a graduarse? – les preguntó Lyserg.

–La próxima semana es la ceremonia – respondió un entusiasmado Manta – Me escogieron para hacer el discurso de despedida por ser el alumno más sobresaliente. Me da un poco de pena... No sé qué es lo que diré ese día.

–Lo que sea que digas, seguro que lo harás bien, Manta – Yoh salió de su mutismo para unirse al entusiasmo de su amigo.

–¿Y qué piensas decir para esa ocasión, Manta? – preguntó Fausto.

–Aún no lo sé...

–Supongo que lo que necesitas es tiempo para pensarlo, Manta.

–Pues no sólo yo ando nervioso... – el bajito le sonrió pícaramente a Yoh – Dentro de poco dejas de ser soltero ¿Ya tienes algo pensado sobre todo esto?

–Es verdad – asintieron los demás hombres que estaban a la mesa.

–Pues... – mientras sonreía nerviosamente, llevándose una mano a la nuca, Anna se levantó y fue a su habitación con la seriedad que le caracterizaba.

Tamao recogió los platos y se retiró. Unos minutos después, los únicos que se quedaron en el comedor fueron Horo Horo, Ren y Lyserg, ya que Manta tenía que regresar a su casa, Fausto tenía asuntos pendientes y Yoh ya estaba con ganas de retirarse a dormir.

–Es increíble cómo pasa el tiempo... – suspiró Lyserg, todavía con su taza de té llena – Yoh está próximo a casarse, terminaremos la escuela y el torneo de Shamanes pareciera que terminó ayer...

–Hay algunas cosas que ocurren cuando menos las piensas... Apenas parpadeas y el día se va acercando... – comentó Ren.

–¿Qué harás una vez que termines de estudiar? – le preguntó Horo Horo al chico inglés.

–Conseguí una beca para estudiar en Manchester – les contó el muchacho – Una vez que termine mis estudios, seré detective como mi padre. Quisiera casarme también y tener una familia, pero aún me falta conocer a una buena chica... ¿Qué hay de ustedes? ¿Ya tienen alguna novia?


Horo Horo y Ren se miraron. Ya estaban resueltos a contárselo.


–Lyserg... Antes que nada... Prométenos que no vas a mirarnos mal – le hizo prometer Horo Horo.

–Sí, claro... pero... ¿Qué pasa, muchachos?

–Mira... Pues... Nosotros ya estamos enamorados – le contó Ren.

–Eso es muy bueno ¿Quiénes son las afortunadas?

–Pues... – ambos levantaron el dedo y se señalaron mutuamente.


Lyserg tardó unos segundos en asimilar lo que escuchaba. Entonces echó a reír.


–Ya, chicos. Estuvo bien de bromas – el shaman estaba dejando las risas a un lado.

–Es la verdad, Lyserg – le dijo Horo Horo.

–Él y yo somos pareja – terminó Ren.


Como era de esperarse, la sorpresa se manifestó en un largo mutismo por parte del tercero. Después de que Ren y Horo Horo trataran de hacerle reaccionar, Lyserg finalmente volvió al mundo de los conscientes.


–Créanme que me cogieron desprevenido... – cogió su taza y la vació de golpe.

–No queríamos asustarte.

–¿Hace cuanto que pasó?

–Hace cuatro años... Fue algo gradual – contó Horo Horo.

–Cuando menos nos dimos cuenta, sucedió. Nos acostumbramos a la presencia del otro entre tanto viaje – Ren seguía con su actitud indiferente.

–¿Y alguien más lo sabe?

–Yoh ya lo sabía desde hace dos años... y Manta se enteró hace una semana... – Ren se sonrojó ligeramente.

–Y recién te lo estamos contando a ti – terminó Horo Horo – Pilika no reaccionó bien cuando se enteró, pero es problema de ella si no lo acepta.

–Espero que no te sientas mal por esto... No quisiéramos que nos vieras mal, y sabemos lo que piensa la gente sobre la vida que decidimos tomar.

–Mas bien... Soy de las primeras personas a la que se lo dicen directamente... Significa que ahora confían más en mí – Lyserg parecía algo alegre.

–¿Entonces no ha cambiado nada la imagen que tienes de nosotros? – preguntó Horo Horo.

–Claro que no – se sirvió más té – De hecho... he pasado por lo mismo que ustedes...

–¡¿En serio?! – respondieron a la vez.

–Así es... – Lyserg dio un ligero suspiro – Me sentí atraído hacia uno de mis compañeros de clase en Londres... Por un momento me sentía confundido porque aún me gustan las mujeres, pero él tenía algo especial...

–¿Y qué pasó?

–Nunca se lo dije. Él se cambió a Liverpool apenas entramos a Preparatoria. Por otra parte, pensé en que fue lo mejor. Tiempo después me di cuenta que sólo era eso. Atracción... – el joven Diethel siguió sentado – No estoy en posición para juzgarlos. Si tuvieron el valor para decírmelo, creí conveniente contarles esto a ustedes. Para que vean que les puedo entender y que también confío en todos ustedes, también en Yoh y en Manta...

Ren y Horo Horo sonrieron al ver una reacción positiva en uno de sus mejores amigos. Habrían deseado que eso también lo hubiera comprendido Pilika.

 

* * *

 

Ren se había ofrecido a ir por leña en compañía de Bason y Kororo, mientras Horo Horo y Pilika se encargaban de preparar el almuerzo, debido a que la madre de los muchachos tenía que trabajar en el campo.

–Hermano... – le dijo Pilika.

–¿Qué sucede?

–¿Por qué viniste con Ren Tao?

–Llevamos meses viajando juntos. Él no tenía rumbo y decidimos acompañarnos.

–¿Pero por qué especialmente él? Yo pensé que ustedes dos no podían soportar ni dos minutos juntos.

–Pasaron muchas cosas... Muchas de esas anécdotas de viaje son divertidas, como la vez en la que tuvimos que regirnos la cama del hotel...


Entonces Pilika le interrumpió.


–Tú lo detestabas. Decías que él era molesto y él también te ponía apodos feos ¿Acaso no te acuerdas?

–Era un juego entre nosotros... ¿Acaso estás molesta con él?

–Claro que sí. Porque Ren Tao es una de las personas más odiosas que he conocido.

–No quisiera que siguieras hablando mal de él, Pilika – ésta vez estaba más serio.

–Pero puedo hacerlo. No voy a soportar si tú y él siguieran juntos – en seguida se tapó la boca, pero su hermano mayor ya había captado el mensaje.

–Así que ya lo sabías – murmuró al comprobar que su hermana ya sabía sobre su relación con él.

–¡¿Tienes idea de lo que ocurrirá si la gente de la aldea se entera de esto?! ¡No sólo tendrás que ocultarte de la gente! ¡La vergüenza también va a caer sobre esta familia! ¡La gente de este pueblo te admira por ser el shaman más fuerte del pueblo! ¡Esta relación con Ren Tao es un error muy grave, hermano!

–¡¿Tú crees que no he pensado en eso?! – dio un fuerte manotazo a la mesa, dejando a la chica callada – Si esas son las consecuencias que tengo que afrontar, las cargaré gustoso.

–¡Estás diciendo tonterías! – Pilika le dio una bofetada y comenzó a llorar – Me preocupo por ti. Ren Tao te romperá el corazón y no va a corresponderte aunque hayan hecho el amor.

–Eso no va a pasar – al ver a su hermana a los ojos, Horo Horo comprendió exactamente lo que pasaba: Pilika había estado enamorada de Ren. Era ese el motivo del resentimiento de la joven ainu. Aún le ardía la mejilla por el golpe de su hermana, pero lo que más le dolía era el rechazo de ella hacia él, la persona a la que más quería después de Ren.

–Traté de razonar con él para que se diera cuenta de todo este error que cometen. Siempre pensé que él tomaría la iniciativa, pero veo que me equivoqué. A él no le importas si no quiso hacerme caso.

–¿Hablaste con él? – entonces recordó la manera tan extraña con la que se miraban el día anterior en el campo de plantas – ¿No puedo creer que resultaras ser cizañera? Me lo hubiera esperado de otra persona... pero tú, Pilika... Tú sabes que te amo, hermana...

–No quería llegar a esto... – Pilika continuó con la mirada al suelo – Es él o yo.


Después de un rato de silencio, Horo Horo abrazó a su hermana.


–Hermano... – empezó a sonreír al sentirlo abrazarla.

–Despídete de mamá y papá por mí – le susurró al oído.

La dejó muda en el mismo lugar y recogió las cosas de Ren y las suyas de su habitación. Mientras Pilika lloraba y Horo Horo hacía las maletas, Ren Tao estaba escuchándolo todo desde la puerta, al igual que los espíritus acompañantes de ambos, quienes no podían ocultar su preocupación por los ánimos de sus shamanes.

 

* * *

 

La estación del bus estaba a dos kilómetros, por lo que ambos shamanes tuvieron que caminar.

Ninguno había hablado desde que ocurrió esa discusión con Pilika. Ren sentía que todo eso era por su culpa. Horo Horo podía saber que Ren trataba de contenerse, que esa era parte de su personalidad, pero ésta vez no podía dejarle hacer eso.

–Esto no es culpa tuya – le dijo con seriedad.

–Tú mismo la escuchaste. Lo peor de todo es que tiene razón. Lo que piense mi familia no me interesa. No necesito la opinión de nadie, pero tus padres y tu aldea...

–¡Al carajo la opinión de los demás! Si a ti no te interesa la opinión ajena, a mi me importa un comino. Desde ahora no vamos a depender de nadie. No estoy en contra de ocultarlo, pero si llegaran a descubrirnos no lo negaré. Y espero que tú tampoco lo hagas.

–Tienes mi palabra – sus miradas se cruzaron y continuaron caminando por carretera.


Un espíritu llegó hacia ellos. Por la posesión sobre esa hoja, Ren y Horo Horo lo reconocieron como uno de los espíritus mensajeros de la familia Asakura. Ren recibió al espíritu, el cual abandonó el pedazo de papel y se fue.


–¿Qué dice? – le preguntó el ainu.

–Es de Yoh... Nos está invitando a la inauguración de Funbari Oka dentro de un año.

–No puedo esperar por ver a los demás...

–¿Crees que Yoh lo entienda? – Ren cogió la mano de su koi.

–No estoy seguro, pero no perdemos nada con intentarlo.

–Entonces vamos para allá.

–Vayamos a pie, entonces. Así aprovecharemos para hallar más terrenos.

–Buena idea. Tenemos todo el tiempo del mundo.


Ahora juntos y dispuestos a no dejarse doblegar, Horo Horo y Ren Tao continuaron con su viaje hacia Tokio. Tenían mucho de qué hablar y más qué vivir juntos.

 

* * *

 

Después de la graduación, Manta, Yoh, Horo Horo, Ren y Lyserg se reunieron en el cementerio, cerca de la tumba de Amidamaru. Anna y Tamao habían sido invitadas por su grupo de amigas, por lo que ellos ya habían decidido pasarla juntos. Dentro de poco tendrían que separarse nuevamente, claro, después de presenciar la boda del heredero de los Asakura.

Manta y Yoh estaban aún con las togas, mientras sus tres amigos estaban usando traje. No negaban que les era incómodo permanecer tan elegantes, pero ya se cambiarían de ropas al llegar a Funbari Oka. Aún tenían pendiente un paseo nocturno.

 

–¿Tan rápido ha pasado todo esto? Pareciera que fue ayer – comentó un nostálgico Manta.

–Sabes... Desde la tarde me puse a pensar en tu discurso, Manta – Yoh se acomodó más sobre el árbol – Todo se solucionará y nos volveremos a encontrar...

–Lo más importante es que ustedes me han ayudado a componerlo, muchachos – respondió el más bajito del grupo.

–No importa el camino que hayamos escogido... Nuestro vínculo de amistad aún se quedará – dijo Lyserg.

–Ya sea que viajemos o nos quedemos en algún sitio... – Horo Horo continuaba sentado al pie del árbol.

–Al final cada cual se encargará de lo que venga en el futuro... – completó Ren.

Los cinco empezaron a reír al darse cuenta de que parecía una despedida demasiado dramática y cursi.

 

* * *

 

Después de que Yoh se casara con Anna a las dos semanas de la graduación, el grupo de amigos estaban una mañana de domingo en la puerta de Funbari Oka. Manta debía ir al extranjero por estudios, Horo Horo y Ren tenían que viajar nuevamente por Japón y Lyserg empezaría a estudiar en Manchester. Sabían que no era un adiós definitivo.

–¿Lo trajeron? – preguntó Yoh.

–Sí – respondieron los otros tres shamanes.

–¿Trajeron qué? – preguntó Manta.


Yoh, Ren, Horo Horo y Lyserg se recogieron las mangas y revelaron sus oráculos virtuales. El Torneo de shamanes, a pesar de no haberse concluido, era un recuerdo muy especial para ellos, ya que ese evento hizo que se conocieran y evolucionaran en sus habilidades como shamanes. Al unísono, los cuatro aparatos empiezan a sonar y todos sonríen al ver lo que aparecía en pantalla.

–Dentro de poco nos volveremos a reunir – dijo finalmente Yoh.


Después de asentir, cada cual fue por su lado. Horo Horo y Ren vieron cómo se perdía todo a medida que se alejaban. Continuaron su camino hacia el sur, a lo mejor habían terrenos sin plantas y ellos los encontrarían juntos.

 

Fin (Posiblemente...)

 

 

Notas Finales:

–Lo sé... Soy una basura al convertir a Pilika en basura. Pero sería demasiado utópico que todos los personajes de la serie aceptaran una relación homosexual.

–Sé que todos esperaron impacientemente y apuesto a que cuando llegó este episodio dijeron “Tanto suspenso para que se acabe así. Qué porquería de fic” Pues aún falta el epílogo, el cual terminaré en unas semanas.

–Gracias a todos los que siguieron esta historia... En especial a Kory, a mi sis Souyu-chan y los chicos del foro Sugoi que se tomaron la molestia de leer este fic.