"Lujuria"
Basdado en
Slayers
By Didos Fujimiya
Xellos x Vargav
Vargav se retorcía de dolor en su oscura y húmeda guarida. El alma penosa
del antiguo dragón castigaba su brazo tratando de liberar su larga tristeza. El
dios-dragón tenía que olvidar el dolor, los recuerdos. Distraerse para que su
alma volviera a la paz de la cual había venido.
El dolor era agonizante igual que su tristeza y aunque luchara para no demostrar
el sufrimiento que sentía, saladas lágrimas surcaban sus mejillas y terminaban
en su boca, que expulsaba leves gemidos callados por las bocanadas de aire que
tomaba a causa del dolor.
-¿Tu pasado te atormenta?- Alguien susurro sensualmente a su oído que sentía el cálido aliento de esa voz.
Vargav se exalto levemente y dirigió su mirada al lugar de donde proseguía el sexy sonido. Nada; sobre su hombro sano solo se apoyaban las partículas del aire.
La vos se volvió a escuchar -¿Deseas olvidarte, ser impuro?- Su sensualidad
aumentaba con cada palabra.
-¿Quién corno eres? ¿Quién anda hay?- Exigió la voz amargada del herido
-Vamos. ¡¡Maldición!!
-Tranquilo- Dijo esa persona con calma -Yo te are olvidar- Vargav sintió el
aliento de su acompañante invisible chocar en su boca, seguido, por la
sensación de unos cálidos y dulces labios acariciando los suyos. Pero solo era
ese sentimiento, sus ojos no reflejaban imagen alguna de cualquier persona o ser
vivo.
Los besos bajaron a su cuello recorriéndolo todo -Te ofrezco mi lujuria, ella
te ara olvidar- Sé hoyo. Y la sensación se empezó a acercarse a una oreja
mientras los labios que la creaban volvían a pronunciar palabras -¿La deseas?-
-¿¡Quién eres!? ¡¡¡Dímelo, maldito ser!!!- Exigió Vargav impaciente y
nervioso por la circunstancia.
-¿Es que no me reconoces mi voz, la lujuria que vos creas en mi, en mi cuerpo?-
Pregunto el invisible desconocido conociendo con su lengua el exterior de la
oreja que atentamente lo oía y hacia estremecer el cuerpo que la poseía, por
la sensación que nacía de ella.
-¿Xe...Xellos?- Pronuncio débilmente mientras mezclaba el nombre con una
pequeña risa por las atenciones que recibía su óvulo.
La invasión de ese ser en su guarida lo había hecho olvidar las penas de su
alma, que trataba de descansar en paz.
Su Brazo Torturado volvía a la normalidad y el dolor desaparecía para dar paso
a otros sentimientos que lo invadían sin su permiso.
-Dime, mi divino ser de cuerpo virginal ¿Me deseas? ¿Deseas mi lujuria?- Le
decía mientras aparecía sobre él sosteniendo sus manos y con la cara hundida
en su suave y sedoso pelo verde.
-¡Maldito demonio!¿Qué haces aquí? ¿A que has venido criatura grotescamente
endemoniada?-
-¡Sore wa kimitsu desu!- Le sonrió con picardía -Pero...te puedo decir que te
entregare mi cuerpo para darte placer- Prosiguió soltando una mano de Vargav
para desajustarle el pantalón.
-Nunca tendría placer de un ser que me cause tanta repulsión como vos- Esa
frase sonó fría con un leve acento de asco. Aunque se daba cuenta que su
cuerpo no pensaba lo mismo, y reaccionaba a esas excitantes carisias con placer
y deseo.
Se encontraba luchando consigo mismo.
Los ojos violetas sé posaros fijamente en el chico de abajo, con una mirada
penosa, pero que guardaba una pasión, una lujuria, un deseo. Insoportables.
-¿Nunca?- pronuncio suavemente rozando los labios de Vargav y acariciando el
miembro de su dios-demonio arriba de la ropa.
-Nun...Aaaah- El sometido no pudo terminar su respuesta. Un leve jadeo; ya que
el trataba de contenerlo, lo interrumpió abriendo el camino para otros pocos
que escapaban débilmente.-No nun...cAaa...aaaah nuncaah- Por fin podía
completar la frase, aunque ya ni el se lo creía.
El único gesto que demostraba desprecio hacia el chico de ojos y cabellos
violetas era la mano que se había dirigido a ese pelo para tirarlo. Sin efecto,
ya que el gesto se debilitaba con cada caricia que recibía.
Su cuerpo no lo obedecía; Se entregaba, se entregaba con placer, deseo y
lujuria. Una enorme lujuria apasionada que combinaba perfectamente con la del
sacerdote endemoniado.
-¿A quien hago caso, a tus palabras o a tu cuerpo que exige de mí?- Dijo
apretando el miembro que sostenía en su mano, para sentir mejor su despertar,
mientras su deseo de tomar a Vargav, hacerlo suyo, totalmente suyo, aumentaba
exorbitantemente.
El dios-dragón no contesto, Era demasiada su confusión.
Su cuerpo se le escapaba de las manos y su mente empezaba a recibir lo que se le
era ofrecido. Estaba dejando que ese ser oscuro, que tanto aborrecía lo
abordara. ¿Y si no lo odiaba? Si lo odiara no le importaría lo hermoso que era
y lo rechazaría. Pero eso no pasaba.
La sensación que debía sentir por sus supuestos sentimientos hacia él era
remplazada por un nerviosismo gustoso, unas palpitaciones en su corazón y un
deseo que salía del inconsciente frustrando todo odio hacia el demoño deseoso
de tenerlo.
Xellos no siguió esperando respuesta. Su mano se deslizo bajo de la ropa
para tomar contacto directo con el masculino miembro del ser impuro que se
encontraba bajo suyo.
Su lengua jugueteaba corriendo por el torso de Vargav, deteniéndose en las
tetillas para jugar con ellas un ratito. Mientras oía los jadeos provenientes
de la sensual boca del sirviente más poderoso de Garv; Ahora con mucha más
intensidad y potencia al no ser detenidos por nada.
Los labios y la lengua del sacerdote demoníaco empezaros a juguetear hacia a
bajo, lamiendo los muy bien formados abdominales y siguiendo la tentación de
besar la parte mas intima de su, ahora, amante.
Llego. Sus labios humedecidos tocaron, por fin, la punta ardiente y
extremadamente sensible del pené, que tanto había anhelado, hace tiempo.
Abrió su boca y lentamente lo introdujo en ella. Sintiendo toda su textura,
dibujándola con su lengua inquieta.
Un gemido de fuerte placer, provoco la sensación de humedad, las cosquillas causadas por la lengua recorriendo todo su miembro y los leves rasguños que provocaban los dientes al rozar la piel, se escucho junto a incitantes jadeos.
Él limite. Vargav lo estaba alcanzando. Iba a explotar en la boca de su
demonio. ¿Su demonio? Pero ¿no lo aborrecía? No, él detestaba a este mundo,
a todos los seres mágicos que poseía, pero ahora Xellos era suyo, su placer
era suyo y en esos instantes el desprecio seria olvidado
-¡¡¡Aaaaaaaahhh...no, no, aaaaahhh...nooooo!!!- El éxtasis llego. Derramo
su cálido líquido dentro de la boca de su amante, quien lo bebió como si del
elipse de la vida se tratara.
La vergüenza se posesiono de el. Su cara de porcelana fina era todo un tomatito.
¿Cómo pudo tener un orgasmo? ¡Y encima a dentro de su boca! Había manchado
esos diabólicos labios con su semen. No había podido aguantar. Era demasiada
lujuria la que se le ofrecía embriagando todo su ser.
Xellos se acerco a su cara, con una sonrisa que el nunca había visto en su vida, y que le quedaba tan bien, paresia un ángel y no el demoño burlón que era. Esa criatura lo beso dándole de beber lo que quedaba del líquido en su boca, y así saboreara lo delicioso que era su esencia.
Vargav no pudo guardar más toda su euforia y se los demostró en ese beso
que acababa de recibir, comenzando una pelea entre sus lenguas y bruscos
movimientos para despojarse de sus ropajes.
Entre los besos las piernas del ser impuro fueron abriéndose y un dolor
punzante nació entre sus nalgas por las carisias causadas por una mano.
Los jadeos que antes salían se convirtieron en altos gemidos. Y un escalofrió
acompañado de un dolor recorría su cuerpo, mientras sentía que su miembro se
despertaba nuevamente.
La mano libre del demonio pellizcaba las tetillas de su adorado amante, y la
otra aumentaba la fricción en la zona sensible que debía dilatarla.
Ninguna mano estaba quieta. El sirviente de Garv se había dejado llevar por
toda la circunstancia que lo invadía, dirigiendo la mano derecha al miembro
erecto de Xellos para masajearlo, sacándole algunos gemidos a este.
La criatura maligna enredo las piernas de Vargav en su cintura y empezó a balancear su cadera.
Intenso dolor. La penetración lo provocaba en todo el cuerpo del uke y en la
espalda de quien lo poseía, al recibir las filosas uñas, rasguñándolo, del
dios-dragón.
El sacerdote quería que se acostumbrara rápido, dejando su pené unos segundos
a dentro en las primeras envestidas y haciendo un van venir lento para dilatar
bien la zona sin lastimarla.
Los furiosos gemidos de dolor sé habían combinando con fogosos jadeos y
gemidos de placer, junto con la desaparición de la expresión adolorida de la
cara del ser impuro.
Su amante reacciono a estos gestos aumentando la velocidad, la fuerza de las
rematadas y abrazándolo fuerte. Mientras Vargav arqueaba la espalda de
excitación, Xellos besaba su cuello, siendo interrumpido por los gemidos que
él causaba gracias a la estreches de la cavidad de su uke apasionado y el dolor
de las heridas que habían dejado las feroces uñas.
Él limite se acercaba. El ritmo velos de las envestidas aumentaba con fuerza
y los amantes gritaban de excitación.
-¡¡¡Aaaahh...Vargav, aaaaaaahhhhaaaaah!!!- Grito el sacerdote endemoniado
cuando su cuerpo fue invadido por el éxtasis.
Todo su fluido se derramo a dentro del divino ser que poseía en brazos.
La sensación de una erupción de semen a dentro de su cuerpo, llevo a Vargav a
un nuevo orgasmo manchando los abdominales de ambos.
El demoño bebió el semen que se encontraba en el abdomen del dios-dragón e
izo que este tomara del suyo. Después callo rendido a un lado de su amante,
quien acostó su cabeza en su torso y lo acariciaba con ternura.
* FIN *
Nota de la Autora: este es un fanfic q' escribí hace una bocha de tiempo, con decirles q' es el segundo q' hice... Bueno, como empecé a publicar las historias q' hago decidí sacarlo del clóset y hacerle algunos arreglitos y... Acá esta. Espero q' les allá gustado. A mí estos dos personajes me encantan, esta bien... es verdad todos los personajes masculinos de Slayers me fascinan, pero creo q' ellos 2 hacen una muy buena pareja para el yaoi, yaoi x q' al tener caracteres tan fuertes y el no simpatizar tanto hace q' sus relaciones muy salvajes, bueno creo q' con Xellos eso siempre se puede lograr. ^o^
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