“Inseguridades”
Basado en Yami No Matsuei
Tsuzuki x Hisoka
By Itzukiai
Dedicado a Vicky Kaede
Primavera...
¿Es que acaso existe alguna estación en este lugar?... Camino lentamente entre
las largas filas de árboles de cerezo que dominan el camino del extenso parque.
El
viento mece las ramas floridas desprendiendo pequeños pétalos que caen como
lluvia tapizándolo todo, llenando el lugar de una aroma dulce que permanece por
siempre...
Mis
ojos verdes recorren cada rincón casi como si lo estuvieran viendo por primera
ves, descubriendo la magia del lugar. Ciertamente, mi vida ha cambiado desde el
primer momento que llegue aquí.
En
el tiempo que llevamos de compañeros he aprendido bastante a su lado, no solo
de cómo ser un Shinigami, sino de mí mismo.
Soy
consciente que no es el mejor de los compañeros, muchas veces me irrita, otras
me molesta y, sin embargo, no puedo imaginarme la vida sin él...
Lo necesito como al aire que respiro...
Asato
Tsuzuki... el Shinigami de ojos violetas, de facciones casi perfectas y una
amabilidad única, ese que fue capaz de sacarme de mi ostracismo, de devolverme
una razón para seguir viviendo...
Nuestros
pasados están identificados por la intensa sensación de soledad... Y ahora
estamos juntos, unidos por un extraño y fuerte lazo que yo mismo no soy capaz
de definir.
Hace
unos días que ya esta de “Alta” después de que Tatsumi nos rescatara de
las llamas de “Touda”. El jefe creyó que seria buena idea darnos unos días
libres, después de todo el no la paso nada bien después de que Muraki lo
secuestro... Nuestros cuerpos están perfectamente recuperados, además,
somos shinigamis, pero quizás nuestras mentes no, es evidente que necesitamos
un buen descanso.
Estamos
en una cabaña alejada del centro, un pueblito alejado ubicado en un rincón
tranquilo y perdido del lugar. Todo un paraíso para mí, ya que este lugar
cuenta con una extensa biblioteca en la cual puedo entretenerme por horas...
Y
aquí estoy ahora, sentado con un pesado libro en las manos, con la mirada
perdida a través de los cristales de la ventana.
Casi
podría decirse que no pienso en nada, pero no es así. Si pienso, últimamente
mis pensamientos solo giran en torno a el.
No puedo sacármelo de la cabeza. Deseo
poder decirle tantas cosas pero cuando lo siento cerca mis labios parecen
sellados... nada quiere salir de ellos.
-
¿Que haces Hisoka?
– Me dice una voz asustándome hasta las orejas.
-
¡Tsuzuki!
–Respondo sobresaltado. El libro
se cierra de golpe y cae de mis manos golpeándose estrepitosamente en el suelo.
El
se da cuenta que me sorprendió y en sus rasgos suaves se dibuja una sonrisa
picara. Veo como se agacha, toma el libro y me lo devuelve.
Aprovecho a mirarlo embelesado, su piel ligeramente bronceada brilla con
la luz de arriba del sillón, el cabello castaño oscuro
que cae siguiendo el movimiento de su cabeza, sus ojos...
Si hay algo que me gustan son sus ojos... Azules violáceos, tan
expresivos, tan chispeantes, tan llenos de vida y de misterio que nunca vi
iguales. Se puede ver la vida a través de ellos...
-
¿Pasa algo? –
Me pregunta al descubrir mi mirada en él.
-
Nada...
– Contesto volteando el rostro para evitar que vea mis mejillas sonrojadas.
-
Este lugar es muy lindo... pero estaba aburrido y vine a ver lo que hacías...
-
Leo, ¿Qué no ves?... Me gusta aprovechar mi tiempo libre
–Contesto bruscamente sin pensar, sin embargo, él parece no haber escuchado
mi respuesta pero se deja caer en el sillón contrario frente al mío con
expresión afligida.
-
Lo siento, no quería molestarte...
Casi
podría decirse que sé esta aguantando el aburrimiento para no molestarme.
Mi
corazón se llena de una emoción que apenas puedo controlar, todo es nuevo para
mí, se suponía que era una persona apática, carente de sentimientos, pero
desde hace un tiempo comprendí que no es así.
Siento. Mi corazón aun late
en mi cuerpo, mi piel se estremece cuando Tsuzuki esta cerca, mi boca late solo
con el deseo de tomar la suya en un beso robado.
Siento
una corriente cálida que viaja por mi cuerpo e hincha mis labios ante mi
pensamiento, volviéndolos rojos y expectantes. Enrojece mis mejillas y hace
latir fuertemente mi corazón...
Todo
esto me bloquea y me deja las defensas bajas, me angustia llenándome de
sentimientos contradictorios, no es fácil admitir que pierdo el control de mi
mente, de mi cuerpo, de mi alma.
Apenas
me doy cuenta que se ha levantado y esta a mí lado. Imprevistamente se acerca demasiado, hasta que la distancia entre los dos desaparece.
Cierro los ojos asustado, pero siento su boca en mi frente, la siento cálida,
húmeda volviéndose suave contra mí.
-
¡¡¡No me toques Baka!!!... –
Le grito asustado apartándolo de mi lado por el brazo.
-
Perdona... Pensé que tenias fiebre, estabas todo rojo, no quería que te
enojaras así –
Se disculpa con expresión turbada.
Aflojo mi mirada volviéndola ligeramente más suave y comprensiva.
-
Lo siento Tsuzuki, estoy bien no te preocupes, no tengo nada, solo cansancio...
Vuelve
a mi lado, acercándose con temor y sin mediar palabras me abraza fuertemente,
apretándome contra su piel.
Siento
como sus brazos envuelven mi cuerpo apretujándome contra el cómo si necesitara
sentirme. Y me dejo hacer... mis manos perciben su piel, mis dedos el latir
acelerado de su corazón. Vuelca su
cabeza sobre mi hombro recargandose en él.
Su cabello cosquillea mi cuello, sus pestañas rozan mi piel como una
caricia, sus manos se aprietan a mis brazos con firmeza.
Firmeza
de convicción, firmeza de estilo, firmeza de sentimientos...
Casi
puedo sentir su alma... Lo percibo tranquilo, sereno, en cambio yo tengo miedo,
tiemblo, estoy asustado, siento un terrible escalofrío que me recorre. No puedo
tenerlo así aunque lo deseo, su cercanía me pone muy nervioso.
Lo
aparto suavemente mientras mis mejillas se sonrojan, pero no me lo permite.
Su
abrazo no me deja retirarme. Siento su mejilla apoyada lánguidamente contra mi
cabello alborotado, su mano me sostiene firmemente la espalda y su voz suave me
habla dulcemente casi al oído.
-
¿Por qué huyes de mi Hisoka? ¿Qué pasa? –
Me dice con tono preocupado – Creí que hay habíamos saldado las cosas
entre los dos, que todo estaba claro -
Cierro
los ojos contra su pecho y puedo sentir el latir parejo de ese corazón tan
parecido al mío, entonces sin pensarlo, safo mis brazos del apretón y le
devuelvo la mirada serena que él me dio antes.
-
Estoy bien Tsuzuki, solo necesito descansar un poco –
Explico alejándome.
Sus
manos sostienen mi camisa suavemente hasta que estoy tan lejos que siento el tirón
cuando se suelta de sus dedos.
Desaparezco
tras la puerta, como un cobarde, incapaz de seguir soportando tu mirada violacea
sobre mí. Regreso a mi habitación, turbado, nervioso...
Me
apoyo tras la puerta azorado. Las piernas se me aflojan hasta hacerme caer
lentamente al piso. Llevo mis piernas contra mi pecho y las envuelvo con mis
brazos quedando como un bollito humano lleno de un tonto miedo que me
paraliza...
¿Por
qué me siento así? ¿Porque no soy capaz de estar a su lado sin mas?
Tengo
que vencer este miedo esta barrera que no me permite ver lo que siento...
Todavía
siento sus manos abrazándome, el perfume de su piel quedo impregnado en mis
manos. Las llevo a mi nariz e
inhalo su esencia... entonces mi corazón se va calmando, sosegándose con su
recuerdo y en mi mente solo puedo imaginarme en sus brazos compartiendo un beso
apasionado...
¿Me
atreveré a sentirlo la próxima vez?
La
noche llego lentamente. Aun no puedo dormir, no se porque, solo siento la
irrefrenable necesidad de estar despierto.
Camino
hasta la silla y me coloco la camisa descuidadamente sobre la piel. Apenas me
preocupo por acomodarme bien el pantalón, calzo mis pies y me encamino al jardín
casi sin hacer ruido. No quiero despertarlo, él duerme en la habitación
contigua.
La
luna brilla. Esta blanca,
ligeramente plateada e ilumina los árboles florecidos otorgándole una belleza
única, casi mágica, que me envuelve lentamente.
La piel se me tensa con la brisa fresca de la noche. Cierro los ojos
intentando absorber el aroma nocturno.
Subo
la manga de la camisa y veo as incipientes marcas rojas que dejo en mi piel ese
loco antes de matarme... Vuelvo a mí,
a mis pensamientos, a mis recuerdos, a mí torturada cabeza que no me deja en
paz.
-
¿Saliste a dar una vuelta? –
Pregunta una voz conocida
Me
vuelvo solo para encontrarlo, como mi sombra, siguiéndome siempre cuando más
lo necesito. Clavo mis ojos verdes
en él, viste un Yukata de lanilla azul cruzado ligeramente, se ve lindo, solo
así, con el cabello desordenado y alborotado por la brisa.
Los ojos violáceos se fijan en mi escudriñándome.
-
Sé que dirás que no es de mi incumbencia, pero en verdad estoy preocupado por
ti... estas actuando raro últimamente –
Me dice de forma serena y pausada. Mis labios tiemblan ante sus palabras
entonces dije lo primero que se me vino a la cabeza sin pensar
-
Quizá seria bueno pedir que me trasladen a otro lugar, así no te causare mas
problemas... –
Su mirada se ensombreció ante mis palabras, sus alegres ojos se apagaron.
Camino hasta mí, acercándose tanto que podía sentir su calor aun sin siquiera
tocarlo.
-
¿Es por mí?... –
Me pregunta angustiado. No puedo hablar, quiero pero no puedo, ninguna palabra
se atreve a abandonar mis labios
-............
-
Entiendo –
Suspira resignado, pero se vuelve nuevamente para hablarme secamente – Pero
al final de cuentas, fuiste tú quien me pidió que me quedara a tu lado.
-
Y-yo... lo... siento...
–Balbuceo casi sin aire bajando mi mirada. Una vez mas siento su mano
acercarse a mi rostro. La piel me
arde de inmediato solo con el simple roce.
Apoyo mi rostro aun más en su mano, percibiendo su piel cálida contra
mis mejillas frías. Cierro los ojos, apenas puedo pensar en nada cuando mi boca
balbucea sin pensar su nombre – Tsuzuki... -
Su
mano resbala hacia mi nuca, enterrándose en mi salvaje cabellera castaña
clara, mis ojos verdes se fijan en los suyos, la piel me arde, los labios me
tiemblan... Parezco un despojo de persona solo por tenerlo a mi lado.
El
espacio entre los dos es mínimo, ni siquiera sé cuando se acerco tanto a mí.
Sus
labios tibios se posan irreverentes sobre los míos con la mayor suavidad del
mundo. Percibo su tibieza, la humanidad cálida de su corazón latiendo junto a
mío y cuando mi cuerpo empieza a aflojarse, el se retira antes de que pueda
disfrutarlo. Se mueve
tentativamente hacia atrás, como avergonzado por lo que acababa de hacer, su
mano derecha sigue sosteniéndome por la nuca y la izquierda aun permanece
afirmada a mi cintura.
Enlazo
mis manos en su espalda y lo atraigo hacia mí refugiándome en sus brazos,
borrado nuevamente las distancias que él impuso. No me importa lo que pase, sus
brazos son cálidos y me gusta sentirme en ellos.
Me
aprieto contra su pecho para sentirme contenido, el Yukata de lanilla lo percibo
contra mi piel. Una mano entrelaza sus dedos con los míos... Puedo sentir un
estilo de corriente eléctrica que me recorre. Una especie de conexión que se
hace mas fuerte con el pasar de los segundos.
-
Hisoka –Murmura
con la mayor suavidad del mundo ahogando su boca en mi piel.
Pero
no quiero que hable, las palabras son huecas, vacías, vanas y podrían opacar
la fuerza de este increíble momento.
Entonces
soy yo.
Me
muevo hacia él y atrapo su cuello y su pecho hasta alcanzar sus labios tibios.
Sus
manos arrebatan la camisa de mi pantalón y se deslizan sobre mi piel.
El cuerpo me arde tanto que apenas percibo la frialdad de sus dedos.
Mis
manos buscan desesperadas la piel bajo la lanilla del Yukata azul...
¡Es
tan cálido sentirlo así! Me estoy quedando sin aire y de todas formas no me
importa, estoy condenado a sus brazos, a sus caricias, a este sentimiento que me
quema por dentro y no me deja respirar.
Su
boca abandona la mía haciéndose dueña de mi cuello, dejándose conquistar por
ese que es capaz de hacerme sentir de esta forma, estiro el cuello para que
pueda besarme mejor, inconscientemente respondo a sus exigencias...
-
Hisoka... –
Murmura nuevamente en mi oído como una caricia. Mi nombre suena tan cálido en
sus labios...
Desabrocha
uno a uno los botones de mi camisa y de pronto entro en pánico. No porque le
tenga miedo. No, no es eso. No quiero que vea mis marcas...
Mi
mente regresa a aquel momento una vez mas, como tantas otras veces me ha pasado,
solo que esta vez, con los sentimientos a flor de piel, entro en pánico...
Empiezo
a sentir una pesadez extraña, sé que estoy con Tsuzuki, lo sé... Sin embargo,
lo veo a el, con su sonrisa malévola, con sus manos sobre mí...
El
cuerpo me temblequea, me suda frío, cada marca me arde como si estuviera viva,
cada línea trazada con fuego...
No
veo, no siento, no temo... Me he desmayado en sus brazos.
ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
Corro...
Esta oscuro... La neblina cubre cada rincón del lugar... Mi cuerpo se agita con
furia, tengo el corazón a punto de estallar. El sudor frío corre enfriándome
la piel, mis torpes piernas se enredan con mi Yukata haciéndome trastabillar,
mis ojos verdes luchan por seguir viendo el camino, peleando contra la tierra
que arrastra el viento volviéndola contra mí en un intento de sosegarme.
Terror...
esa es la palabra. Invade mi ser llegando a mi alma. No tengo objetivo... No
tengo destino... Solo corro alejándome de el.
Mi
pesadilla más temida, mi captor, mi verdugo, el que además de la vida me robo
la capacidad de sentir.
Sus
manos sostienen las mías impidiéndome el movimiento.
Su cuerpo sujeta al mío inmovilizándolo, sus ojos me miran con lasciva
languidez, sus labios dibujan una sonrisa cruel y despiadada.
Quiero
gritar... pero no puedo, tengo la garganta seca, la voz ida. Mis lagrimas no
cesan ni un momento, me ciegan, el dolor me invade... duele...
Grito
tanto que mi voz se pierde, se me desgarra la garganta intentando que alguien
venga en mi ayuda, y casi sin pensarlo logro sentarme.
Vuelvo
a la realidad, estoy en un lugar distinto y unas manos me sostienen por los
brazos fuertemente.
-
¡Hisoka, despierta! ¿Estas bien? –
Me dice preocupado - ¿Hisoka?
Los
ojos violetas de Tsuzuki me miran con genuina preocupación, me afirmo a sus
brazos comprendiendo que todo ha sido una pesadilla.
Estoy
en su habitación, puedo sentirlo. Huele
a el, a esa mezcla de olores dulces y gratos que Tsuzuki emana cuando camina. Es
cálida y alegre, como él. Me embarga una sensación de soledad y estallo en
lagrimas sin poder controlarlas... El miedo, el terror... todos los sentimientos
me llevan a esta angustiosa necesidad de sollozar sin control para calmarme.
-
¿Qué pasa Hisoka? Me estas asustando, te desmayaste afuera, gritaste
aterrorizado... ¡Dime!... Confía en mi... Quiero ayudarte.
Su
voz suena angustiosa, no quiero que se sienta culpable, no quiero que él piense
que lo que paso hace un rato entre los dos me molesto...
¿Cómo
explicarle? ¿Cómo decirle lo que siento? ¿Cómo evitar que los nervios me
impidan decirle lo que me pasa?
Volteo
la mirada preocupado, no sé que contestarle sin preocuparlo mas, pero entonces
sus manos se aflojan soltándome suavemente para bajar su rostro hacia el piso
en actitud confundida.
-
Perdóname... Lo que paso afuera... no quería molestarte ni obligarte a nada
–
Me explica dándome la razón acerca de lo que suponía...
Los
ojos violáceos se vuelven cristalinos, percibo su sensación de angustia, las
ganas de llorar, mis manos me conectan directamente con su alma... tengo que
hablar, tengo que decirle que no es por él... que no tiene nada que ver con mis
lagrimas... Tomo aire, y me decido a explicarle.
-
No es por ti... –
Le dije sosteniendo su barbilla para que me mire a los ojos – Es siempre lo
mismo... mi pesadilla tiene un solo culpable... Muraki, el maldito que arruino
mi vida y que me tortura en mi muerte... – Lloro cabizbajo cobijándome
contra su cuerpo, aprieto mis mejillas contra la camisa blanca que lleva mojándola...
Siempre que estoy contra el siento una dulce sensación de paz que me llena el
corazón.
-
Pensé que... –
Me dice tomando mi rostro y volviéndome hacia él – Pensé que... pensé
que estabas enojado conmigo y que querías huir de mí...
-
No quiero huir de ti Baka... –
Digo con falso enojo pellizcándole las mejillas – Quiero quedarme contigo
– Susurro contra sus labios en un impulso – Por mucho tiempo... solo
contigo...
Termino
apretando mi boca contra la suya, buscando el calor de sus besos.
Él
sonríe, como siempre, y sus brazos me envuelven mucho más fuerte para
estrecharme aun más cerca de su corazón. Entierra sus manos en mi cabello solo
para esconder nuevamente su rostro en mi cuello, cálido, suave, mientras sigue
murmurando cerca de mi oído de manera sensual.
-
Déjame ayudarte, déjame hacerte olvidar todos los malos momentos... déjame
llegar a tu alma –
Me dice tomando mis labios con los suyos muy dulcemente.
Entonces
vuelvo a sentir su calidez, sus labios robando los míos, el sabor de su boca,
la lengua juguetona enredándose con la mía a medida que el beso continua... Es
tan delicioso que quiero cada vez mas...
Mi
cuerpo vuelve arder como en el jardín, mi corazón empieza a latir acelerándose
con el suyo... Mis ojos están cerrados y mi alma vuelve a abrirse al a la pasión
que me genera Tsuzuki... Mi piel
palpita como la suya y me embriaga una sensación dulce que nunca antes había
sentido.
¿Será
amor lo que siento?
Sus
manos vuelven a escudriñar en mi camisa, provocadas por el deseo que nos
envuelve, se tornan sobre mi piel, las siento acariciarme con pasiencia, con
necesidad, con ardiente deseo... Mis
gemidos se ahogan en sus labios.
¡Dios!
¿Cómo puedo sentirme tan bien en sus brazos?
En
una caricia sedienta siento sus manos escarbar en mi pantalón, mi excitación
se hace evidente y aun más cuando siento sus dedos deslizarse a lo largo de mi
sexo...
¿Otra
vez?... ¿Por qué estas marcas me
siguen impidiendo ser feliz?... Mi
cuerpo se tensa de temor... no puedo seguir... quiero, pero no puedo.
-
Las marcas –
Gimoteo
-
¿Qué marcas? -
-
Las de mi cuerpo, las que Muraki grabo en mi piel... no quiero que las veas...
son como su sello... me da pena que las veas –
Murmuro bajando mi mirada, esa es la verdad, la vergonzosa y dura verdad de mi
corazón.
-
No me importan las marcas... no quiero verlas a ellas, si no a ti, a Hisoka –
Me dice desabrochando el primer botón deslizando sus manos por mi pecho – Déjame
borrar estas marcas con mis besos – Explica besándome un hombro de manera
seductora - Borrarlas con mi
corazón... con mi amor...
-
¿Amor? –
Pregunto emocionado, como si la palabra me quemara ¿Realmente siente eso por mí?
Los
ojos violetas se fijan en mi para dedicarme una sonrisa conciliadora mientras
solo asiente con la cabeza. Su cabellera se entierra en mi cuello y sus manos
terminan de desabotonar la camisa. Esta
resbala por mis brazos y cae descuidada al suelo.
Sus manos me tumban suavemente sobre la mullida cama.
Sus besos recorren mi pecho con paciencia, con tortuoso deseo que me hace gemir
mas y más... Con la mano libre me arrebata el pantalón y la ropa interior dejándome
desnudo y a su merced.
No
siento las marcas, es como si hubiera cumplido con su palabra borrándolas con
sus besos, con su increíble pasión desbordante, su dulce ingenuidad que me
transporta a otra dimensión, donde el dolor no existe, donde el amor es lo más
importante. Mi boca tiembla perdiéndose
en gemidos. Mi sexo se levanta demostrándole que no soy ajeno a sus caricias,
toda mi piel responde a el con renovado deseo.
Su
boca se vuelve sobre mis tetillas, mordiéndolas, jugando con ellas hasta que me
pierdo en las sensaciones. Entierro
mis manos en su sedosa cabellera castaña solo para impedir que se separe de mi
piel. Con la mano libre intento
desabrochar torpemente su camisa, quiero que esté como yo, quiero sentir su
piel pegada a la mía, la necesito... Pero la camisa no cae, solo deja ver sus
hombros redondeados, quedando enganchada en su espalda porque tiene las manos
ocupadas sobre mi piel.
Exploro
su cuerpo con avidez... siento su piel contraerse con la caricia de mis manos.
Es suave... como un terciopelo. Él
es perfecto, perfecto para mí...
Mis
dedos buscan ansiosos su sexo, vagando por sobre el pantalón hasta
encontrarlo... Siento su intimidad palpitante en mi mano, apenas mojada por las
caricias y el roce.
-
Awnnnnn... Hisoka...
ahhhh –
Gime temblando
Sus
jadeos me excitan, su boca me tortura placenteramente, no me importa nada, solo
él y esta dulce sensación que no puedo definir.
Solo
gemidos, solo caricias, solo deseo...
-
Tsuzuki... ahhh... yo, Tsuzuki...
– Gimoteo sabiendo que no puedo aguantar mas, que este temblor precede a mi
razón. Exploto en su boca, temblando, gimoteando, jadeando, sudando,
con el corazón latiéndome a mil
Aprovecha
el momento de éxtasis mío para liberarse también de la ropa, de pronto vuelve
a mi boca, mordisqueándome los labios hinchados de placer, siento mi propio
sabor en sus labios y cuando estoy
tan distraído como para pensar un dedo humedecido se interna en mi cuerpo.
El
dolor punza en mi interior, pero sus besos me apaciguan y poco a poco cedo a
ellos, el segundo dedo duele menos cuando sus manos se vuelven suaves caricias
provocando mis gemidos.
Segundos
mas tarde lo siento entrar en mi. Me sostengo de la almohada para aplacar mi
grito de dolor. Se detiene por un momento... Su cuerpo se arquea felinamente
mientras sus manos colocan mis piernas alrededor de su cintura.
Se
ve tan lindo con la luz de la luna reflejada en su cuerpo, dibujándolo desnudo
sobre mi, con los ojos brillando de placer y su sonrisa adornándole el rostro.
Siento su voz pausada suave, deteniendo el momento
-
¿Estas bien? ¿Duele mucho? –
Me pregunta preocupado por mi mueca de dolor.
-
No tanto... –
Respondo sin pensar – Es delicioso tenerte así
-
¿Así?.
-
En mis brazos... –
Contesto avergonzado
Él
me sonríe abiertamente sin dejar de acariciarme, su boca busca la mía al
empezar a moverse. Siento sus caderas golpear contra mis nalgas, cada vez con
mas dureza, con mas deseo... Ya no temo, solo siento...
El
sudor cubre su cuerpo, el deseo lo hace aumentar la velocidad.
Me afirmo a su cuello teniendome con firmeza, para así levantarme contra su pecho.
Él me sonríe sosteniéndome momentáneamente por la espalda, pero segundos mas
tarde esa mano baja a mí, nuevamente erguido sexo, para volver a masajearlo de
la misma forma desesperada y violenta, llevándome una vez mas a la locura.
Su
cuerpo convulsiona con el mío, veo sus ojos cerrarse tras un fuerte y ronco
gemido que me indica que ha terminado.
Sin
mas lo abrazo, y así caemos tumbados sobre las sabanas, sin movernos, con la
respiración jadeante y los corazones unidos en un solo latir.
Sale de mí lentamente y se acomoda en la cama a mi lado, trayendo
contigo la sabana que ahora nos cubre...
Me
acurruco sobre su pecho, quiero oír su corazón. Siento sus manos apartar uno a
uno los mechones que cubren mi rostro, entonces percibo un beso cálido en mi
frente que me da la sensación de estar protegido.
Creo
que lo amo... pero la sola mención de esa palabra me quema y no me atrevo a
confesárselo. Hacer el amor con Tsuzuki solo confirmo lo que yo ya sabia desde
hace tiempo... Esto es mas fuerte que una simple amistad...
Nota
mi estado pensativo y me llama suavemente
-
¿Hisoka?
-
.............
-
¿Estas bien?
-
¿Tu sientes algo por mí? –
Le pregunto directamente mirándolo a los ojos
-
¿Lo dudas?
-
¿No vas a dejarme solo? ¿No pensaras irte de este mundo otra ves?... –
Le digo asustándolo por el tono de temor en la voz.
-
No... no me iré, me quedare contigo... –
Me dice apretándome a su cuerpo de manera posesiva – Para siempre...
Sus
palabras me alivian, me muero de ganas de saber que es lo que siente por mí,
que va a pasar con nosotros... Pero no, este no es el momento.
Su
mano acaricia mi espalda, mientras la otra mano se apoya en el brazo que tengo
en su cintura. Siento una increíble sensación de paz que me adormece.
Por
primera vez en mucho tiempo no me siento solo, su calidez me acompaña, no sé
lo que siente por mí, pero su corazón me dice que compartimos el mismo
sentimiento.
“No
mas inseguridades” me digo a mí mismo refugiándome aun más en su calor.
Lo siento adormecido como yo, piel a piel, corazón a corazón y la brisa
de la noche que me trae sus ultimas palabras antes de dormirnos...
“Te
quiero”... El corazón se me detiene ante su voz, pero los brazos me aprietan
aun más en el abrazo y por fin entro en la inconciencia del sueño
¿Lo
habrá dicho dormido?
No
importa, sé que eso siente en verdad y eso... me alcanza.
Fin?
Nota
de la Autora:
Hace
bastante que tenia este fic en mente y ya tenia una parte hecha cuando Vicky me
pidió una fic Tsuzuki – Hisoka, así que espero a quien lo lea que le
guste ^_^
Vicky
amiga, este fic te lo dedico especialmente a vos, es una forma de que sepas que
te quiero mucho y que podes contar conmigo para lo que quieras, los malos
momentos pasan, te lo dice una persona que tiene unos años mas que vos, espero
que te guste y no haberte defraudado, a mi también me gustan Hisoka y Tsuzuki así
que espero te haya gustado
A
todo el que quiera decirme algo de este fic, encantada de escucharlo
Quejas,
reclamos, tomatazos y demás a
Itzukiai@iespana.es
o a
Itzukiai@hotmail.com
Gracias
por leer mi historia