Este fic está basado en un sentimiento por la extraordinaria personalidad de Muraki,
que por desgracia, lo han desaparecido de la serie (manga).

Sin la relevancia de la perversidad, la bondad jamás resplandecerá.

- Descanse en paz, Tasutaka Muraki. -


"Víctimas del sentimiento"
Basado en Yami no Matsuei
Muraki x Tsuzuki
By Laura

 

 

Escena inédita (o lo que no nos mostraron durante el rapto de Tsuzuki)

 

Ocurrió como una visión extraordinaria: Muraki, suspendido en el aire, con esa sonrisa enigmática y perversa que lo caracterizaba, sosteniendo en brazos a Tsuzuki, inerme, indefenso ante el. Era como un ángel letal, y su víctima. Desaparecieron en medio del humo y el polvo que los escombros del edificio habían levantado; en medio del extraño fenómeno que acompañaba a Muraki; en medio de los desesperados gritos de Hisoka, de su impotencia...

 

Lo había preparado meticulosamente, había previsto hasta el más mínimo detalle, y todo había resultado a la perfección.

Tantos años esperando por esto, y después de encontrarlo, de verlo por vez primera, admirarlo con sus propios ojos, y amar de pronto la perfección que tan sólo había imaginado gracias a las notas de su abuelo acerca de él... ahora, era una realidad.

Se encontraban en el sofisticado laboratorio de Muraki, en los sótanos de la universidad. El lugar perfecto para ocultarse.

Lo depositó con cuidado sobre la silla quirúrgica, y acarició su mejilla con delicadeza.

- Ah, Tsuzuki-san. Finalmente cumples mi deseo... - se inclinó hacia él, y lo abrazó, eufórico. - Finalmente, entre mis brazos... - su voz fue un suave murmullo, que Tsuzuki alcanzó a escuchar. Despertaba de su inconsciencia, pero no hizo el menor esfuerzo por evitar lo que ocurría. Lo necesitaba, de una u otra forma, lo necesitaba con desesperación, para opacar el sentimiento de rechazo que lo atormentaba, para sentir en el contacto humano, para engañarse en un falso alivio a la soledad que en los últimos días enfermaba su corazón, para sumergirse por siempre en la maldad que lo destrozaba...

Muraki se separó de él, observándolo. Sus ojos violeta permanecían extraviados en algún lugar del recinto, fijos en el vacío, pero remarcados por una indescriptible tristeza. Muraki se quitó la gabardina, y volvió a acercarse a él.

- Voy a prepararte. Será rápido, si cooperas.- Diestramente lo despojó del saco, pero puso cuidado en el siguiente paso. Desabrochó los botones de la camisa lentamente, y se la quitó con cierta reverencia, dejando su torso desnudo.


Perfecto. Absolutamente perfecto.

Recorrió con la punta de sus dedos cada centímetro de su piel blanca y tersa; delineó cada uno de sus músculos, como si se tratase de un dibujante, plasmando con esmero obsesivo cada línea del hermoso boceto; contuvo la respiración, mientras deslizaba su mano sobre su pecho y vientre; y con un leve suspiro, se inclinó otra vez, posando sus labios sobre los de él; mientras lo besaba pausadamente, con ternura, desabrochó también su pantalón. En rápidos movimientos, se deshizo de la ropa, dejándolo al descubierto. Muraki se levantó, recorriéndolo con su mirada una y otra vez, extasiado.

- Es... más de lo que había concebido... Tsuzuki-san, me he equivocado contigo, no eres un monstruo. Eres... - permaneció en silencio, tratando de encontrar las palabras adecuadas para describirlo, pero nada lo satisfizo. - no puedo expresarlo... más pareces un dios, pero el llamarte así tampoco te hace justicia.

Volteó hacia el tanque en donde permanecía la cabeza de su hermano, y su demente justificación lo aquijoneó.


- Saki. Falta tan poco. Sé que no lucirás este cuerpo como él, pero será suficiente. Sin embargo, mientras llega ese momento, - regresó con Tsuzuki, acariciando otra vez su mejilla - tú y yo estaremos juntos.


Muraki recordó cuán cerca había estado de tenerlo, a bordo del Queen Cameria. Habría sido hermoso, sin prisa alguna, disfrutándolo al abrigo de la brisa marina, admirando su cuerpo, cubierto con los pétalos de las exquisitas rosas que había conseguido para él, meciéndose mutuamente al ritmo suave del océano...

Pero ese chiquillo, ese pequeño entrometido, había arruinado todo.

- Deben estar buscándote. Tenemos tan poco tiempo. - lo abrazó, esta vez con más fuerza, y buscó sus labios nuevamente. Tsuzuki permitió que lo tomara; Escuchó su pasión, su desahogo; sintió su desesperada ternura expresada en sus caricias, en sus besos, en la manera como se entregaba al éxtasis, silencioso, pero avasallador al mismo tiempo.


¿ Por qué ? ¿ por qué un hombre como él, capaz de hacer tanto daño con sólo desearlo, capaz de sembrar muerte y dolor a su paso, encerraba tanta delicadeza y ternura? ¡¿POR QUÉ?!

Pero no era sólo él.


- Tan poco tiempo... - la voz pausada y varonil de Muraki en su oído lo hizo reaccionar. Lo había vestido con una larga bata, y llevado a otra parte del laboratorio. Él permanecía impecable, como siempre... Estaban ahora a un lado del tanque criogénico que contenía la cabeza, y Muraki lo observaba

- Abuelo, tu paciente ha regresado. - posó su mano en el cuello, acariciándolo - Por mucho tiempo... - se acercó a él, despacio, y depositó un beso en los labios dulcemente - ...por mucho tiempo he esperado este momento. - acariciando ahora su mejilla, mientras susurra estas palabras, recargando sus labios en su piel, en su boca.

El pensamiento de Tsuzuki continuaba extraviado. Dos seres que tenían poder de vida y muerte en sus manos, juntos... dos monstruos en un éxtasis sobrenatural... la perfección sobrehumana de la conciencia, unida ahora a la perfección de la maldad refinada...

Al sentir que sus mejillas se humedecían, se separó un poco de él, y descubrió lágrimas en sus ojos. - Es una pesadilla, sólo eso, Tsuzuki - san. - Con la misma ternura, limpió las lágrimas de Asato con sus dedos - Relájate. - volvió a abrazarlo, tratando de tranquilizarlo, besando su cuello. - Pronto serás libre.

 

(secuencia del video, los Shinigami buscándolo en el Ko Kaku Rou, lugar de Oriya, y nuevamente, un Muraki enloquecido por el deseo de venganza. Ha perdido toda humanidad).

 

Una visión... rosas... (es la visión de él, podando las rosas blancas, y la forma en que se recrimina a sí mismo por las personas que Muraki ha sacrificado para encontrarlo).

Muy en su interior, Tsuzuki lo comprendió. Ambos debían desaparecer, debían morir, juntos. Era su destino...

Su conciencia lo movilizó. Debía darse prisa, o no tendría otra oportunidad....

 

FIN?

 

- Esta idea ha sido basada en el manga Yami No Matsuei, en el último capítulo de la serie adaptada para televisión-

Realizado: 18 de abril de 2003 México. - Laura "Beth". -