"Pesadilla
y amor en la noche"
Basado
en Yami No Matsuei
Tsuzuki x Hisoka
By Psique
Capítulo III
En
la noche nuevamente vuelve a esperar a Tsuzuki, lo siente entrar y acercarse a
la cama. Cuando este empieza tantearla en busca de cuerpo, Hisoka se levanta de
un salto y se aleja.
Tsuzuki no parece percatarse de lo que pasa, sigue buscando a Hisoka en la cama,
llamándolo con acento suave, seductor.
Oyéndolo, Hisoka empieza temblar y cierra los ojos concentrándose "¡Si
tan sólo pudiera acudir a tu llamado! ¡El solo oírte me descontrola! ¡Quisiera
poder ir a tu lado... ¡Pero no puedo sucumbir a esto!... entiéndeme, amor, es
importante que yo sepa porque haces esto... no quiero que tú... que me
lastimes, no tú... te amo y si todo lo que ha pasado entre nosotros no es por
amor terminare destrozado. Esta noche sabré todo, estoy seguro que me amas...
no puede ser de otra manera... no quiero que sea de otra manera... ¡No
quiero!"
Ha pasado casi una hora, el shinigami sigue buscando incansable a Hisoka en la
cama, "Esta claro que esto no es normal..." en ese momento Tsuzuki se
detiene y queda en silencio... casi, Hisoka puede escuchar en tenue murmullo,
como un jadeo.
¡Esta llorando! Tsuzuki llora estrechando las sábanas de Hisoka, susurrando
para sí mismo.
- ¿Por qué no puedes? Debes hundir lo que sientes al fondo de tu corazón...
tonto Tsuzuki, no permitas que lo lastime ¿Por qué no puedes dejar de amarlo?
Hisoka es tu compañero y debes cuidarlo, es tan frágil, si se entera que lo
amas se asustará... No deseas que te tema... por eso debes hundir lo que
sientes allí en lo profundo, donde no lo lastime a él... ni a ti....
Los brazos de Hisoka se estiran para abrazarlo ¡Al diablo con el plan! ¡Al
diablo con todo! Lo importante ahora es consolar a Tsuzuki, hacerle ver que no
debe seguir ocultando su amor.
De pronto lo siente, la luna llena esta teñida en carmesí. Esta vez no es una
de sus pesadillas, el maldito debe estar cerca, mira a Tsuzuki... no va permitir
que lo lastime, su estado debe ser a causa de ese loco y necesitará que lo
protejan de él.
"¿Yo? ¿Protegerte, yo? Siempre eres tú el que me protege, tal vez no
pueda hacer nada. Pero no puedo quedarme tranquilo, algo tengo que hacer por
ti.."
Sale corriendo bajo la luz rojiza que tiñe la noche, descalzo, en pijama, como
una vez lo hizo hace mucho. Ahora lo hace con una idea fija en la mente, Tsuzuki
necesita de él.
Allí esta, parado sobre la verde hierba. De blanco impecable, su cabello
ondulando con la brisa, la hermosa sonrisa en la cara de ángel... de demonio...
Muraki.
- Bien, veo que me encontraste primero, pequeño... igual que esa vez ¿Recuerdas?
Espera tranquilo, tu compañero no tardara en venir... hacia mis brazos, como tú
lo hiciste entonces.
- ¡¿Qué le hiciste a Tsuzuki?!
- ¿Hacerle? Nada en si. Únicamente puse algo sobre él que, en el fondo, le
hará bien ¿No crees acaso que uno esta mejor cuando es sincero consigo mismo?
- Él ha estado... raro. ¡¡¿Qué le hiciste?!!
- Impaciente como siempre ¿No prefieres esperar a que venga y lo veas tú
mismo?
- ¡¡¡MURAKI!!!
- Silencio pequeño, no queremos despertar a los durmientes... sobre todo cuando
sueñan, cuando sueñan el sueño de hacer realidad sus más íntimos deseos.
Habrás notado el extraño ambiente de esta zona, sé que eres sensible a esas
cosas. Pero únicamente tú lo debes haber percibido, ya que todo esta enfocado
a alguien en especial... este "conjuro" tiene el nombre de Tsuzuki
escrito.
- ¡¿Qué conjuro?!
- Nada malo, no te asustes. Es más bien como una liberación, durante el sueño
la mente es liberada y sin ataduras lleva al cuerpo a realizar sus deseos, sus
instintos más ocultos... como dejarse poseer por alguien por el sólo placer de
hacerlo. Cada noche tu amigo era libre y andaba por ahí, a merced de aquel que
supiera como atraerlo, incapaz de negarse a sus sentidos, al deseo...
- Y eres tú el que sabe como atraerlo ¿Cierto?
- ¿Qué crees?
Hisoka esta frente a frente a Muraki, la rabia por lo que pretendió hacerle a
Tsuzuki se le sube a la garganta. Solo imaginarlo indefenso entre los brazos de
ese maldito... pero logra calmarse, tiene un as bajo la manga, un as que Muraki
no imagina.
- Estas diciendo la verdad a medias, Muraki. Sí trastornaste la mente de
Tsuzuki haciéndolo hacer cosas que no recordaba, pero sé que nunca pudiste
ponerle ni uno de tus asquerosos dedos encima. Creo que no tienes ni idea de lo
que hacia cada noche...
La sonrisa de Muraki se retorció en una mueca ¡Touche!,
- ¿Y como esta tan seguro el lindo niño?- dijo en tono cortante.
Hisoka se acerco a él suavemente, casi sexy, y le hablo al oído con una
sonrisa de plena satisfacción en los labios.
- Porque noche tras noche, desde que liberaste sus instintos más ocultos, él
iba directamente a mi cuarto... y allí se quedaba, ya imaginas haciendo que....
Pudo sentir como el maligno ojo de Muraki se contraía de rabia, toda su fachada
seductora se había venido abajo y lucia toda su faceta psicópata.
- Sí Muraki, en mi cama cada noche... ¿Imaginas que belleza? Su rostro
encendido, sus ojos afiebrados de deseo, su cuerpo perfecto desnudo contra el mío...
Observo como los dedos de Muraki se contraían ¡Debía estar furioso! Hisoka
sabia que podía ser peligroso para él, estando solo, molestarlo tanto... pero
no le importaba... cerro los ojos y puso cara de ensueño mientras sus manos
acariciaban su propio cuerpo.
- Aaaahhh, Muraki. Él es un amante maravilloso, no creerías el tono de su voz
cuando jadeaba "Hisoka... Hisoka... te amo Hisoka... te amo..." ... Y
sus movimientos, realmente me hizo gritar de placer, siento arder de sólo
recordarlo...
La mano de Muraki subió veloz a la garganta de Hisoka, estrujando con fuerza.
Este no pudo gritar... todo paso muy rápido, las uñas se clavaron en su carne
mientras forcejeaba por soltarse. Difícil, Muraki era demasiado fuerte,
demasiado grande para él; peor aun ahora que su rostro lucia esa sonrisa de
locura total.
"¡¡¡Demonios!!! ¡¿Cómo hago ahora para soltarme?! De todas maneras me
di el gusto de decírselo! ¡Aun cuando me destruya no podrá quitarse de encima
toda la frustración que debe sentir..." La boca de Hisoka se contrae en
una media sonrisa, ocasionando que Muraki apriete con mayor fuerza los dedos
hasta que la roja sangre corre por ellos.
- ¡Bien... niño... -la voz del doctor era casi un estertor de rabia- ...
espero que lo hayas disfrutado realmente! ¡Ya que... serás destruido...
De pronto Hisoka se sintió volar por el aire y caer a un lado, se incorpora
tocando su garganta sangrante... para ver a Muraki levantarse tambaleándose
mientras un desafiante Tsuzuki se yergue frente a él.
- ¡No toques a... Hisoka...
Ambos miran intrigados los violetas ojos cuyas pupilas se encuentran contraídas
tan pequeñas como cabezas de alfiler. Al parecer aun se encuentra en trance, el
corazón de Hisoka se conmueve... aun en esas condiciones su Tsuzuki lo protege.
La furia de su amante es incontenible, solo puede observar como el fénix surge
radiante a la orden de su amo y consume en su fuego al pálido médico, quien
hace un inútil esfuerzo por protegerse. Esfuerzo realmente inútil... Muraki
desaparece ¿Pero por cuanto tiempo? Hisoka desliza la mano por su pecho
sintiendo aun arder en él peso de la maldición del doctor.
Pero eso ya no importa en ese momento, solo importa ver si Tsuzuki esta bien.
Avanza hacia el y lo abraza con desesperación.
- ¡Tsuzuki! ¿Estas bien mi....
Los fuertes brazos lo rodean, la mirada de joya lo observa con pasión
nuevamente y una sonrisa tenue ilumina ese rostro, "Hisoka..." susurra
la voz seductoramente, al momento que empieza a reclinarlo lentamente sobre la
hierba.
Pareciera que el conjuro aun no termina de desvanecerse; por un instante el
rubio chico piensa en detenerlo, por un instante nada mas, ya que termina uniéndose
a las caricias de su pareja y dejándose amar.
"Bien amor, aprovechemos estos momentos que nos quedan. Mañana tal vez no
recuerdes nada y pasara tiempo antes que te tenga nuevamente... solo que ya sé
que sientes por mi, sé que es solo cuestión de tiempo para que todo caiga por
su propio peso y volvamos a amarnos. Solo hace falta tener paciencia... y yo
sabré tenerla, por ti esperare lo que sea."
En la profunda oscuridad del cielo la pálida luna, de un ya desvaído color
rojizo, termina de ocultarse tras las nubes.
Fin
Nota: Para Limiko y Wakaba-chan, fanáticas de Yami.
Psique, que duerme entre flores.