"Conociéndote
en la Oscuridad"
(Trapped With You)
Yami X Seto
Adaptado por Denisse
CAPITULO 3
“Han pasado casi dos días” Comentó Yami tratando de tener una conversación con el CEO herido que se sentaba a su lado apoyándose en una fría pared de hormigón.
“Ellos jamás nos encontraran” Contestó Seto con una voz suave y cansada, nada parecida a la voz firme y limpia a la que Yami estaba acostumbrado.
Dando una tos mojada, el CEO mordió
su labio para ahogar un gemido de dolor. Su pierna estaba matándolo, y habiendo
tenido horas para ponderar en su miseria, ahora Seto sabía con seguridad dónde
estaban las fracturas, una cerca del tobillo y la otra en el medio de su
pantorrilla. No que ahora importase, su pierna entera se sentía como una enorme
masa de nervios crudos y el pensamiento de huesos rotos debajo de la piel lo
enfermó. Por supuesto, un poco de tiempo mas sumido en ésta condición y ya no
tendría nada porque preocuparse.
“Cómo sabes?”
Ah, Yami. Siempre tan optimista,
incluso en las mas oscuras y desesperadas situaciones.
“Nadie sabe que estoy aquí, y
aunque tú le hayas dicho a Yugi a dónde ibas, es casi imposible que nos
encuentren aquí abajo. No quiere decir que esté esperando su ayuda de todas
formas.” Explicó Seto frunciendo el ceño mas de dolor que por disgusto “Por
qué todavía estás aquí?. Por qué no regresas a ese tonto enigma?”
“Y dejarte morir en éste lugar?” Yami levantó una ceja. El sabía que podía escapar cuando quisiera, pero dejar a Kaiba no era una opción. Esperanzadamente Yugi pensaría lo peor al no verlo regresar al enigma y apuraría la búsqueda, o tal vez, a su aibou se lo ocurriría pedirle a Bakura que usara el anillo, esa cosa podía encontrar casi todo y ellos ya sabían que él estaba en el área del centro comercial, o, lo que había sido el centro comercial.
“No me importaría si lo hicieras” Dijo Seto, guardando sus ojos cerrados, ya que incluso la luz agonizante de los faros del automóvil estaba hiriendo sus ojos. “No hay nada importante por lo que debas quedarte”
“Tú quieres que me vaya?” Preguntó Yami, aunque él no tenía ninguna intención de marcharse. Seto se movió un poco y Yami pudo oírlo estrangular lo que probablemente se habría convertido en un lamento de dolor.
“Si. Pero primero me gustaría que hicieras algo por mi” Seto odió pedirle algo a Yami, pero esto era importante, mucho mas allá de su orgullo y antiguas rivalidades.
“Qué?” Preguntó el espíritu. El odió ver a Seto así, embargado por el dolor y habiendo perdido cualquier esperanza para algún posible escape. Yami no podía imaginar lo que se sentía, después de todo, él era un espíritu, y por consiguiente.. incapaz de morir de hambre o sed. Seto, por toda su arrogancia, fuerza y superioridad, no dejaba de ser humano y había la posibilidad de que él muriera en éste lugar.
“Yo quiero –“Seto empezó, pero se detuvo para toser tapando sus labios con una de sus manos, haciendo una cara amarga al sabor de la sangre en su boca. Las costillas rotas dolieron horriblemente, y el hecho de estar sangrando internamente le hizo dudar aún mas de sus posibilidades de supervivencia. Por lo menos, ahora sabía a que se debía ese misterioso dolor debajo de sus costillas. Y mirando a Yami, él se pregunto si el espíritu se quedaría allí para verlo morir. Quizás eso era por lo que él espíritu insistió en quedarse. Sonriendo tristemente, Kaiba lanzó a un lado esos pensamientos, y trató de hablar nuevamente “Yo quiero que te ocupes de Mokuba por mi. Solo hasta que él sea lo suficientemente mayor como para defenderse por si mismo. Él.. él se quedará con la compañía, se te pagará bien”. El sabía que estaba pidiendo demasiado, pero él conocía muy bien a las personas, y sabía que harían cualquier cosa por dinero. Además, Yugi era repugnantemente bueno; él aceptaría a Mokuba. Parecía que el haberse encontrado con ellos resultó ser algo bueno, sino, no hubiese tenido a quién pedirle algo tan importante. Y Mokuba se hubiera quedado solo. El sabía que su muerte lo aplastaría, él era todo lo que Mokuba tenía, su única familia, su mejor amigo y su protector, pero, al mismo tiempo se sentía aliviado sabiendo que Yami y Yugi cuidarían de él, no importa cuanto los despreciara, él sabía que eran personas confiables. Mokuba sería feliz con Yugi, y viviría contento dentro de esa pequeña tienda de juegos junto a él y su abuelo. Ese lugar siempre había tenido una atmósfera amigable, tan al contrario de su fría y silenciosa mansión. A Seto le gustaba mucho su casa de la forma que era, un inmenso vacío silencioso en dónde podría perderse de todo y de todos, pero sabía que no era un buen lugar para Mokuba. Probablemente, él estaría mucho mejor con Yami y Yugi; personas que podían reírse, animarlo y protegerlo.... Poco a poco sus pensamientos empezaron a disolverse en una masa de agonía y su piel palideció aún mas cuando trató de sujetar su mandíbula para contener los gimoteos de dolor que sabía estaban listos para escapar de su garganta. El quiso sollozar, las punzadas eran tan fuertes. Él estaba sangrando internamente, muriendo de forma lenta... Nadie lo encontraría a tiempo, él iba a marchitarse consumido por la oscuridad y el frío. Con Yami mirándolo... Dios, el dolor era insufrible.
“No vas a morir Kaiba, volverás a ver a Mokuba..” Declaró Yami firmemente, aunque, a quien de ellos dos estaba tratando de convencer, era un punto discutible.
“Promételo!” Ahogó Seto tratando de contener el llanto el tiempo suficiente para que Yami aceptara su petición. “Jura que lo cuidarás. Yo.. yo necesito saber que él estará seguro, maldición!” Sus palabras eran ásperas encima de un sollozo que logró escapar de entre sus labios. Abriendo sus ojos azules ligeramente vidriados él enfocó todo su sufrimiento en la mirada que echó en dirección de Yami, quién ahora estaba observándolo con un gesto de intensa preocupación.
“Yo no permitiré que mueras aquí”
Insistió Yami.
Seto ahogó un gemido. Ese idiota no entendía nada ¡Esto no se trataba de él, se trataba de Mokuba! . Él sabía que el dolor le haría perder la conciencia muy pronto, y no era seguro que ésta vez despertaría. Él tenía que saber que Mokuba estaría bien cuidado.
“No- no me interesa lo que digas..!”
Escofinó tosiendo nuevamente en su mano. “Yo no saldré de aquí!, Mira...”
El alzó su mano débilmente mostrándole a Yami su palma untada en sangre. Los
ojos de Yami se ensancharon un poco y su corazón se sintió paralizado en su
pecho “Sabes.. sabes lo que esto significa?. La pierna rota ... es.. es el
menor de mis cuidados, ¡Estoy tosiendo sangre, Yami! ¡Y no soy ingenuo! No por
creer que todo estará bien, alguien vendrá y me sacará de éste infierno
¡Entiéndelo! Estoy sangrando por dentro y mi condición está empeorando,
duele horriblemente y es un hecho que moriré aquí. Lo único que necesito
ahora... es saber que Mokuba estará bien, así que.. así que... por favor...,
deja de decirme que todo saldrá bien y solo prométeme que no dejarás que nada
malo le pase” Siseó Kaiba furiosamente antes de apagarse jadeando ligeramente
por el esfuerzo. El no estaba en condición de estar gritando, pero conseguir lo
que él quería de Yami era mucho mas importante que el hecho de haber acortado
severamente el poco tiempo que todavía le quedaba. La parte baja de sus
costillas y estómago se sentían como metal fundido en su interior; por suerte,
no había sangrado exterior a parte del que él mismo había tosido, pero era
obvio que dentro de su cuerpo había un desgarre considerable; él supuso que
sus costillas debieron de haber rasgado algo que estaba dejándolo sangrar
lentamente hacia la muerte. Seto se sentía tan patéticamente desvalido.
"Kaiba, yo... " Susurró Yami, sus ojos anchos, tratando de procesar la nueva información. El había estado pensando que la única lesión de Seto era su pierna rota, pero ahora él supo la verdad. Ellos no tenían tanto tiempo como él había pensado “Si eso es lo que quieres, puedes confiar en Yugi y en mi para cuidar de Mokuba. Es una promesa”
La mirada de alivio que radió sobre
el rostro del CEO llevó a Yami cerca de las lágrimas.
“Gracias a Dios...” Exhaló Kaiba en medio de una respiración dolida, no importándole lo que Yami pensó de él a éstas alturas. Con una sonrisa cansada, él permitió a su cabeza apoyarse contra el muro y a sus ojos cerrarse nuevamente, cada respiración se sentía como fuego en sus pulmones. Pero ahora, el dolor parecía estar disminuyendo. Todo estaba poniéndose aneblado, cómo si él estuviera alejándose cada vez mas y empezando a ver las cosas de manera mas objetiva. El no era tonto, sabía lo que eso significaba, y aunque el miedo era una emoción que no le gustase admitir, ahora mismo, enfrentando a la muerte de cerca, su cuerpo se estremeció pensando en las posibilidades. Por primera vez, se alegró de no estar solo, aún cuando era Yami quien se encontraba a su lado. Es más, pensándolo bien, pudo comprender que su odio por Yami era irracional ya que él no conocía al otro muchacho personalmente, solo sabía los hechos generales de su vida. Él había sido un Faraón, era un excelente duelista, la mitad mas oscura de Yugi, su espíritu residió en el enigma...
Nada mas..
“Háblame..” Susurró el ojiazul de repente, incapaz de alzar su voz mas que eso. Por primera vez, quería oír algo a demás del silencio.
“Qué?” Yami frunció el entrecejo, inseguro de haber escuchado bien. El había estado mirando el rostro atractivo de Kaiba, atormentándose para poder descubrir algo que pudiera hacerse para ayudarlo. Algo...
“Háblame, no me importa que es lo que vayas a decir, lo único que necesito es algo en que concentrarme, a parte de que..” El se cortó, ambos sabían lo que él había querido decir. Aparte del hecho que él moriría pronto, porque sus interiores estaban rasgados y sangrando, y él apenas podía moverse ahora. Yami se acercó aún mas, apoyándose sobre la misma pared que su rival, él estaba lo suficientemente cerca como para sentir el calor febril que radiaba del CEO. Entonces, él empezó a hablar, al azar, cosas tontas e insignificantes que él sabía llamarían la atención de Kaiba lo suficiente como para llevarse sus pensamientos de dónde se encontrasen en ese momento.
“El mundo moderno me es fascinante,
¿Sabías que una vez me pase casi una hora pulsando el botón de una pluma
mecánica solo porque me gustaba el sonido que hacía? Yugi me la tuvo que
quitar”
Eso hizo florecer una pequeña sonrisa de los labios pálidos de Kaiba, y Yami tomó eso como una señal para continuar.
“Me encanta el helado. Nosotros
nunca tuvimos cosas así en Egipto, es como la nieve pero mucho mas suave y
dulce. No me agrada la televisión, pero me gusta leer libros. Tampoco me gusta
el teléfono, a veces su sonido me asusta”
Esta vez la sonrisa de Kaiba se
amplió, aunque dolorosamente.
“Aún no logro aprender como usar
un abridor de latas, pero me da vergüenza admitirlo, por lo que cuando Yugi no
está, lo único que puedo comer es ramen instantáneo... es lo único que he
aprendido a cocinar. Yugi piensa que es porque me encanta su sabor”
“Otra cosa que no me gusta de aquí.. es el frío, comparado a Egipto, hace mucho frío. Siempre tengo frío.” Dijo Yami calladamente, entonces giró su cabeza hacia el rostro pálido de su confidente “... Yo aún recuerdo muy poco acerca de mi pasado, solo sé que era el Faraón y que tenía muchos sirvientes, también recuerdo que hacía mucho sol y siempre era cálido. En ese tiempo, tú eras mi Sacerdote.”
Los ojos de Seto temblaron antes de
abrirse suavemente y enfocarse en el espíritu a su lado
“En serio..?” Murmuró quedamente
“Entonces supongo que intenté conquistar el Mundo, o algo parecido..”
Comentó dándole a Yami una sonrisa torcida.
“De hecho, si” Dijo Yami riéndose suavemente “Cómo lo supiste?”
“Parece algo que yo haría..” respiró el CEO, su visión marchitándose en sombras borrosas “Es cómico” susurró el ojiazul cerrando sus ojos nuevamente para no tener que ver su mundo marchitarse “Yo siempre imaginé que moriría durante la noche, viejo, rico y corrupto. Nunca pensé que pasaría siendo tan joven.
Yami sonrió, típico de Kaiba pensar
lo peor de él, el CEO podría haber muerto rico, pero nunca corrupto, Seto
Kaiba era la persona mas honorable, inteligente y atractiva que había
conocido.... en cualquiera de sus dos vidas.
“..Siempre pensé que vería a
Mokuba crecer, y que cuando yo muriera, él sería lo suficientemente grande
como para superarlo. Ahora..., estoy contando contigo para cuidarlo,.. estoy
contando contigo con lo único importante y valioso que la vida me ha dado, y
sabes..?” Seto frunció el entrecejo ligeramente “...Si él se hiere alguna
vez, cuando tú pudieras ser capaz de prevenirlo... Dios te ayude, porque la
muerte no será capaz de evitar el castigo que te daré” El amenazó “Si
piensas que Bakura es un espíritu malvado, espera a que me veas..”
Yami se rió suavemente.
“Tú sabes muy bien que no
permitiré que nada malo le pase. Además, estás hablando como si ya te
hubieras rendido. Todavía hay oportunidad de ser rescatados” Insistió el
espíritu.
“Es una oportunidad casi inexistente” Contestó Seto, su voz marchitándose y enviando punzadas de dolor a través del corazón de Yami.
“Pero todavía hay una oportunidad. Deben haber varios equipos de rescate alrededor del centro comercial, alguien nos encontrará”
“No lo dudo” Suspiró Seto “Solo sé que no estaré vivo para cuando eso pase” Una puñalada de dolor lo atacó en ese momento y... Dios, el dolor era tan grande. El quiso olvidarse de su orgullo y llorar, revelar todo el dolor, miedo, y frustración a su impotencia. Qué manera tan cruel de morirse. El siempre había esperado que sería rápido y sin dolor. Pero no, otra vez el destino se burlaba de él ofreciéndole completamente lo contrario.
“Yo no te dejaré morir” Dijo Yami finalmente, Aunque, ¿cómo Yami lo haría...? Seto no tenía ninguna idea.
“Qué pasa... luego de que mueres?” Preguntó el ojiazul con una voz rota por el dolor. El nunca había sido religioso, pero cuando uno estaba tan cerca de la muerte, era difícil no pensar en cosas como esas “Tú has pasado por eso,.. dime”
Yami suspiró suavemente, mirando hacia el otro lado de su pequeña prisión “No lo sé. Yo fui enviado directamente al enigma. Y tú.... qué piensas que pasará?” Preguntó el espíritu concentrándose el los rasgos de porcelana de su rival.
“No sé. El cielo parece demasiado idealista para mi, y yo jamás fui un optimista” Sus labios se curvaron en lo que podría haber sido una sonrisa de no haber estado teñida por tanto dolor.
“Egipto creyó que cuando una persona moría su corazón se pesaba contra una pluma, para ver si ellos fueran dignos o no de entrar al cielo” Le dijo Yami a Seto
“Entonces yo debería entrar” Susurró Seto “Mi corazón no pesa nada”
Yami apretó su mano contra su pecho
entendiendo el doble significado de la frase cuando Seto empezó a toser y un
poco de sangre goteó por la esquina de sus labios, ahora el CEO estaba muy
débil como para limpiarlo “A demás, no importa lo que tú o tus amigos
puedan pensar de mi, yo no he sido una mala persona.... con mi pasado, pude
haber sido mucho peor” Admitió Kaiba suavemente “Es cierto que no soy la
persona mas paciente o amable de la tierra, pero he hecho lo mejor que he podido”
Era verdad, meditó. Él no estaba angustiado sobre el cielo o el infierno. En
alguna parte entre éstos dos lugares era dónde él encajaba. “Yo convertí
una corporación de armas y municiones en una de juegos, hago dinero, es verdad,
pero en el gran esquema de las cosas eso debe de importar algo” Dijo soltando
una suave risa antes de abrir sus ojos nuevamente y examinar las ruinas que los
estaban sepultando “También, he hecho lo mejor que he podido para ser un buen
hermano mayor para Mokuba. Tan solo deseo... desearía.. haber podido sonreírle
un poco mas..” Seto se estremeció, sus sentidos poniéndose un poco mas
nublados. El se preguntó si fuera la pérdida de sangre o el descargo emocional
lo que estuviera causando esto.
“Él sabe cuanto lo amas” Dijo Yami arrodillándose al lado de Seto para limpiar la sangre de sus labios. “Y podrás sonreírle de nuevo cuando salgas de aquí”
Seto le dio algo entre una risa y un
gimoteo de agonía tratando de abrir sus ojos nuevamente para poder ver al
Faraón apoyado sobre él.
“Siempre has sido un optimista..”
Susurró
“Uno de nosotros debe serlo” Contestó Yami apoyándose un poco mas cerca de los labios de Seto como el CEO lo miró a través de ojos llenos de dolor.
“Y.. muy hermoso también..” Respiró sin preocuparse de esconder algo a éste punto. Yami tenía los ojos de un color especial, y su piel y cabello... Él era perfecto. Se sentía bien saber que Yami sería la última cosa que vería en esta vida.
Yami oyó las palabras habladas
suavemente y se agachó para besar los labios de Seto con cuidado infinito
mientras que las yemas de sus dedos acariciaron la pálida garganta del ojiazul.
Seto reveló un suave gemido antes de que sus ojos se cerraran definitivamente
cuando su cuerpo quedó flácido en los brazos de Yami. El se había desmayado
nuevamente, aún respirando entre boqueadas rotas. Yami separó sus labios y
cepilló el cabello rojizo con sus dedos, tratando de dejar al descubierto la
mayoría de sus facciones.
“Vive” Rogó el Faraón
acariciando su mejilla y sintiendo que sus ojos empezaban a llenarse de
lágrimas.
TBC