“Dónde
voy a dormir?”
Seto
inhaló pacientemente... si alguien le hubiera dicho esta mañana que estaría
invitando al mas exasperantes de los amigos de Yugi a quedarse con él en su
casa.. él se hubiera reído al chiste. Aunque él podía decir en su defensa
que no había tenido una opción desde el principio.
“Ven
y acompáñame bobo”
“NO
ME SIGAS LLAMANDO ASI SNOB ARROGANTE Y MOLESTO “ Joey sonrió, si Kaiba quería
honestidad... pues quien era él para contradecirlo.
Kaiba
no respondió al insulto y siguió su camino seguro de que Joey lo seguía de
cerca.
Joey
jamás había visto tantas habitaciones... pero extrañamente la parte izquierda
de la mansión era la única ala que parecía tener algo de vida.
“Esta
es la habitación de Mokuba, puedes quedarte aquí.. si necesitas algo tendrás
que arreglártelas solo ya que los sirvientes están en sus habitaciones y yo
tengo que trabajar”
Joey
miró a Kaiba fijamente antes de caer en cuenta que este estaba esperando una
respuesta de su parte.
“Ahh..
si.. está bien.. pero, ¿Por qué la habitación de Mokuba? .. hay cientos de
ellas”
“Como
ya dije.. los empleados están descansando y para habilitar una habitación hay
que traer todos los implementos del baño y solo los empleados saben que
habitaciones son de huéspedes y cuales están vacías”
“Orale..
ni tú sabes que tienes en esta casa” Joey sonrió, si esta fuera la casa de
alguien mas, él ya estaría investigando cada habitación para ver que secretos
podría descubrir...
Joey
detuvo su mirada asombrada al notar el silencio y miró a Kaiba que se
encontraba algo incómodo delante suyo... algo muy extraño en el CEO seguro y
firme. Fue en ese momento que Joey
notó que Kaiba trataba de esconder su dolor. El sujeto actuaba tan normal que a Joey casi se le
olvidó el motivo de su visita.. Kaiba había sido violado.. Kaiba necesitaba
asistencia médica.
“Kaiba...
cuál es tu cuarto?”
Los
ojos de Kaiba se abrieron un milímetro a la inesperada pregunta “El que se
encuentra mas cercano a este... pero ahora me dirijo al estudio...”
“NADA
DE TRABAJAR... ahora vamos al baño a curar tus heridas y luego iras a dormir”
“No
tengo tiempo para esto... yo cuidaré de mi y luego iré a trabajar un par de
horas... tengo una compañía que mantener”
Joey
suspiró “No irás a trabajar.. al menos hasta mañana de tarde, tampoco
iremos al colegio mañana” La
terminación en la voz de Joey hizo a Kaiba fruncir el ceño ¿Quién se creía
este idiota que era?
“No
te atrevas a cuestionarme, yo haré lo que me plazca.. que te haya dejado quedar
no significa que ahora tenga que escucharte... vete a dormir, adios”
Joey
lanzó un gemido de disgusto antes de agarrar a Kaiba del brazo e introducirlo
al cuarto de Mokuba para luego entrar al baño y cerrar la puerta detrás de
ellos.
“QUE
HACES BOBO??!!!!”
El
rostro de Kaiba estaba impasible como siempre .. pero si uno se fijara bien se
podría ver que mas que enojado, el CEO estaba aterrado.
“Quítate
los pantalones Kaiba “ Dijo Joey antes de dirigirse a la caja de primeros
auxilios que contenía el baño... Dios, el cuarto de mokuba era inmenso y lleno
de tecnología que Joey sabía que había sido creada e implementada por el
mismo Kaiba... el baño era igual de lujoso, pero este cuarto a diferencia del
resto de la casa estaba lleno de vida e inocencia.
Algo que Joey supo que Kaiba había reservado exclusivamente para el
espacio de su hermano.
“Yo
puedo cuidar de mi” Siseó Kaiba tratando de contenerse
“Teníamos
un trato Kaiba... yo cuido de ti y paso la noche en tu casa y tú tienes mi
palabra de que ni Mokuba o Yugi se enterarán de esto”
Joey
tenía todas las cartas y Kaiba tenía que dejase atender sino quería que su
hermano o alguien mas se enterara de lo sucedido.
“Ahora
sal del baño hasta que tenga todo listo y recuéstate en la cama de Mokuba...
“ Joey tragó antes de continuar “.. estás sangrando nuevamente..”
Kaiba
estrechó sus ojos antes de vislumbrar sus pantalones azules y notar que la
mancha mojada se estaba haciendo mas amplia y regando por sus piernas.
Joey
observó el cambio ligero en el rostro de Kaiba cuando tocó sus pantalones y
miró su mano manchada ligeramente de rojo... Dios, era demasiada sangre.
De
repente pareció que las rodillas de Kaiba no lo sostuvieran y quedó sentado en
los azulejos del baño
“KAIBA!!...
por favor.. acuéstate en la cama.. “