"Mi querido enemigo"
Basado en Yu Gi Oh!
Seto x Joey
By Itzukiai

Notas: Antes que nada quiero agradecer a todos los que me han brindado el apoyo por esta nueva historia, nos vemos pronto ^^  

 

Capitulo 2 – 
Angustia... Un aviso que no llega a destino...

 

Tamborilleó los dedos por décima vez en la mesa... ¿Cómo se atrevía a hacerle esperar?  ¿Acaso el idiota de Wheeler no sabia lo ocupado que tenia su tiempo?...

La cabellera castaña se sacudió con el fuerte movimiento de un soplido inconstante, los ojos azules  se tensaron en molestia... Hacia ya una semana que era su asesor y ya estaba faltando a su clase... ¿Qué se creía ese rubio tonto que era? Por otro lado...  como si a el le importara su inasistencia, despues de todo, el que iba a reprobar la materia y perder la beca seria Wheeler, el no tenia nada que ver con su incapacidad e inconstancia... 

Rodó los ojos hacia la ventana... La intensa luz le molesto un poco. A pesar de usar los lentes para descansar la vista, la verdad es que quedaba muy fatigado de trabajar todo el día frente a la pc, el doctor le había dicho mas de una vez que debía tomarse las cosas con calma, claro que el no tenia que manejar una empresa tan grande y estudiar al mismo tiempo. Se sentía un poco frustrado.  Tenia que admitir que desde la llegada del rubio estaba mas animado, estaba cansado que todos lo vieran con temor, como si fuera un ogro salido de una cuanto de hadas. Aunque lo cierto era que Wheeler nunca lo miraba asi, en los ojos dorados siempre estaba presente esa mueca de desafío, esa calidez que lo envolvía y que lo hacia perderse en ellos. No sabia aun porque, pero estar cerca de el rubio ponía un pequeño brillo de esperanza en su aburrida y rutinaria vida... Parecía tonto ¿No?... el jamás se había sentido solo, sé tenia a sí mismo, a su compañía y a su hermano... y nada mas le faltaba... O ¿sí?...  No importaba el porque, solo sabia que aquellas clases serian por un mes y nada mas, se iba a divertir a costa de enojo del otro, e iba a disfrutarlo...   

Un ruido seco lo abstrajo de sus pensamientos, la puerta se abrió de par en par dejando entrar a un mas que agitado Joey Wheeler. Tenia el cabello mas revuelto que de costumbre, sus mejillas estaban rojas y su respiración jadeante... cualquiera que lo viera se daría cuenta que había corrido como alma que lleva el diablo.
 

—L-lo siento... —Se disculpó y se dejo caer en una silla cercana al Ejecutivo intentando recobrar la respiración faltante. Kaiba simplemente lo miro sin decirle nada... Esperaba que se recuperara, era evidente que aun no tenia aire suficiente en esos pulmones como para hablar... —Yo... yo... me quede dormido en la biblioteca... sé que no tengo perdón pero... no quería que pensaras que soy un irresponsable  

—Eres un irresponsable... 

—¡Oye!... —Gruñó el rubio poniéndose a la defensiva 

—La biblioteca no es lugar para dormir... —Le espetó secamente... —¿Acaso te queda alguna duda? 

—¿Crees que no lo sé? Me quedo el cuello entumecido de dormir mal —Explicó Joey llevándose la mano hasta la nuca y tronándose un poco los huesos 

 —Ya déjate de tonterías... Siéntate, que por lo menos aprovechamos los minutos que quedan... 

—Ok... Ok... tu mandas 

 

El rubio se sentó sin mas, acomodando sus libros sobre el escritorio. Kaiba se coloco los lentes y abrió la pagina en unos ejercicios... Con su usual postura fría empezó a explicarle, haciendo hincapié en algunas cosas importantes, en ese momento tomo conciencia de lo cerca que estaba de Wheeler...

El aroma de su piel lo mareo... nunca pensó que el perro pudiera oler tan bien... ¿¿¿Acaso trabajaba con Chocolates???... ¿Cómo es que olía tan deliciosamente dulce?... Acerco un poco mas el rostro con un movimiento lento, casi imperceptible, hasta que rozo con su mano la espesa cabellera rubia que parecía mas larga que de costumbre.  La suavidad de su cabello le asombro, y, cuando más estaba perdido en sus propios pensamientos, un sonido seco resonó en el lugar cortando la magia del momento.   Seto levanto la vista en busca del ruido pero solo se topo con el rostro tremendamente sonrojado de Joey, no entendía nada.

Se encogió de hombros y se inclino una vez mas sobre el cuaderno, entonces un nuevo eco de sonido quebró la quietud...
 

- Ghghghghghg...

Esta vez no había dudas si lo había oído

 

—¿Y eso? —Preguntó Kaiba ligeramente asustado... 

—Eh.. ah nada... 

—¿Cómo que nada?... ya lo oí dos veces... no puede ser nada 

—Etoooo... Mi estomago... —Susurró muy quedo, intentando que el otro apenas le escuchara... estaba muy avergonzado, sabia que no había comido desde la noche anterior... A la mañana no había tenido tiempo de desayunar y a la hora del almuerzo estaba tomando clases... luego tendría que ir a su trabajo y bueno... ya no tendría tiempo de nada hasta la noche... eso y cuando no llegara a su casa agotado y cayera sin mas dormido en la cama. Casi podía ver la burla en los labios del su compañero. Levanto la mirada lentamente hasta chocar sus ojos con los azules... Kaiba solo lo miraba a los ojos, ni un gesto, ni un pestañeo que le pudiera indicar algún sentimiento mas allá de la apatía  

—¿No comiste nada?... —Quiso saber... Joey simplemente negó con la cabeza, sus mejillas ardían... no era una persona de divulgar lo que hacia o dejaba de hacer, pero que su estomago gruñera lo puso ciertamente en evidencia. Seto suspiro, a veces lidiar con Joey era como lidiar con Mokuba... claro que su hermano tenia muchos años menos y también le exasperaba mucho menos... —¡Vamos!... —Le ordeno poniéndose de pie y cerrando sus libros. 

—¿Eh? 

—No podemos seguir si tienes hambre, uno no se concentra bien con el estomago vacío, continuemos esto despues... ven conmigo... 

—Pero... 

—Sin chistar...
 

Casi sin entender nada, el rubio estaba siendo arrastrado por la mano firme y segura de Kaiba... Hubiera protestado, pero el otro seguía arrastrándolo por los pasillos tomándolo de la mano sin darse cuenta de que los demás los miraban sorprendidos... ¿Acaso no lo notaba?

Joey sintió un fuerte escalofrío, su agarre era suave pero firme y decididamente cálido... fue una sorpresa para él, siempre creyó que Kaiba era un ser frío... y aunque parecía una excusa tonta, imagino sus manos frías también.  

De repente se encontró sentado en un pequeño café que había dentro del campus universitario. Allí cada uno parecía estar en su propio mundo y nadie les presto ni la más mínima atención. Todavía no caía de cómo había llegado aquí, pero cuando termino de oír el pedido de Kaiba hacia la camera, instantáneamente volvió a la realidad...
¿Cómo iba a pagar aquello?

 

—¿Vas a comerte todo eso? — Preguntó el rubio cuando la mesera les trajo un enorme sándwich de jamón y queso tostado(1), una porción de torta de chocolate con frutillas (2), una taza de café doble y un enorme vaso con jugo de naranja natural. 

—No es para mi—Explicó señalando una pequeña taza de café humeante que había tomado para sí  —Es para ti, te invito. 

—¿Ah?.... No, nononononono... yo no tengo tiempo ni dinero para pagar esto 

—Cállate y come 

—¿Me lo ordenas? 

—Por supuesto... ¿Hay otra forma de decirte las cosas? A los perros se le dan ordenes y ellos las cumplen 

—Eres un... —Gruñó Joey con los ojos ardiendo de furia, se puso de pie de golpe para irse pero una mano asió su brazo... Se volvió nuevamente hasta su “asesor” y vio en sus ojos algo que no había visto antes... Kaiba estaba muy divertido con aquélla situación de tensión 

—Perdóname... no debí ofenderte... es solo... la costumbre 

—¿Uh?... ¿O sea que es tu costumbre ofenderme? —El rubio se asombro con aquello pero en el fondo sabia que a el le pasaba lo mismo. Insultar a Kaiba era hasta... divertido 

—Podría decirse... —Explicó Kaiba rumiando una sonrisa imperceptible para el otro —Come, se enfría 

—No tengo tiempo, tengo que ir a mi trabajo, por eso no almuerzo 

—¿Nunca almuerzas? —Preguntó Seto sorprendido, Joey solo negó con la cabeza, parecía decidido a no probar nada, pero su estomago, engañado por el aroma a comida, gruño otra vez y esta fue mas fuerte que todas las anteriores. Kaiba sonrió ahora abiertamente  —Ya... Come, lo pedí para ti  —Joey lo miro intensamente y los ojos azules le devolvieron decisión y firmeza... Se movió ligeramente hasta sacar la billetera del bolsillo trasero de su jean. Tomo el dinero que tenia y se lo extendió a Kaiba con pesar... sabia que ese dinero tenia que durarle varios días, no era fácil vivir solo... —¿Qué es eso? —Pregunto el castaño al ver los billetes en la mesa   

—Mi parte 

—Te dije que no quiero tu dinero, yo te invito 

—No acepto limosnas... 

—No es una limosna tonto, solo una invitación a comer... ¿Por qué no dejas tu orgullo de lado y comes? 

—Mira quien habla de orgullo... El gran ricachón Seto Kaiba 

—¿Porque no podemos estar sin molestarnos el uno al otro por un rato? 

—No lo sé... Quizás sea nuestro destino pelearnos 

 

Seto se quedo mirándole... había algo de verdad en aquella afirmación... aunque no le gustara, esa era la cruel realidad...
Y cuando menos lo esperaba, la mirada de Joey se suavizo... tomo su dinero, lo guardo en su lugar y empezó a comer con verdaderas ganas...

 

—Mmnnnfff... esta delicioso... en verdad tenia hambre 

—¿En que trabajas? —Pregunto Kaiba con curiosidad al verlo tan animado —¿Todavía repartiendo Diarios? 

—Nop... En una pastelería... Ayudo al pastelero a preparar tortas, bombones de chocolate y esas cosas... solo soy un ayudante
 

Kaiba se sorprendió ante aquello, jamás hubiera imaginado que el rubio pudiera hacer una cosa asi, aunque aquello explicaba el porque su piel olía tan deliciosa siempre, como es que su cabello se sentía tan dulce como el chocolate... Si algo sabia a ciencia cierta era que el rubio parecía  delicioso y estaba empezando a creer que se estaba volviendo loco... Nunca pensó en ver a una persona como “deliciosa”
 

— Ahora entiendo... —Dejo salir Kaiba sin darse cuenta, arrepintiéndose al momento de su error 

—¿Qué cosa? —Pregunto Joey con curiosidad 

—No. Nada... —Dijo con un leve sonrojo en las mejillas y antes que el otro preguntara otra vez decidió cambiar de tema  —¿Y porque no almuerzas?

—Porque tengo el tiempo justo antes de llegar a mi trabajo —Explico devorándose el trozo de torta

—¿Y allá no comes?

—Nopo...

—¿Vives solo?

—Sí...
 

—¿Y tu hermana?

—¿Que pasa Kaiba? ¿Esto es una clase de interrogatorio?

—Disculpa... no era mi intención importunarte
 

—No... esta bien... solo me sorprendió, no pareces de tipo que le interese la vida de otro —Hablo volviendo a un silencio casi molesto... realmente le había parecido extraña la actitud del CEO — Gracias... —Le dijo Joey de repente rompiendo la situación molesta

—¿........?

—Hace mucho que no compartía una almuerzo con una amigo 

—No somos amigos —Corrigió el otro intentando sonar seco y frío 

—Cierto... pero de todas formas fue un gesto amable y lo agradezco... aunque perdimos la clase de hoy 

—La recuperaremos otro día 

—No quiero quitarte tu tiempo 

—No te preocupes... Luego te diré cuando tengo libre 

—Ajap... gracias... bueno Kaiba, lo siento pero tengo que irme —Hablo apresuradamente pasando el ultimo sorbo de café por su garganta... —Nos vemos mañana —Lo saludo sin darse cuenta, dejando un suave beso en la mejilla antes de salir corriendo como de costumbre
 

Kaiba abrió los ojos asombrado... la silueta rubia desapareció en el lugar casi con la misma rapidez con la que había llegado... ¿Acaso este tipo nunca dejaba de correr?... Bueno eso justificaría porque era tan delgado y no solo su falta de almuerzos... Tenia que admitir que se le había pasado el tiempo más rápido que nunca... hacia unos días que había notado que la hora con el rubio se le pasaba más rápido que las demás... 

Llevo la mano hasta el lugar aun húmedo por el beso de despedida, no entendía porque había hecho aquello pero podía sentir aun sus labios cálidos estrellándose torpemente contra sus mejillas...
Era diferente... diferente de un beso que le hubieran dado antes, diferente de las muestras de cariño que solía darle Mokuba, diferente de los besos suaves que alguna chica podría haberle dado en la mejilla... este era un beso impertinente, suave... hasta torpe... pero deliciosamente cálido.
 

Su propio corazón comenzó a latir con velocidad... Comprendió que le estaba pasando... el odioso Joey Wheeler, el perro, el idiota sin cerebro, el rubio vacío y hueco había llegado hasta su coraza fría,  se estaba metiendo lentamente en su corazón y lo peor de todo es que no sabia como detenerlo y tampoco quería hacerlo...  

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Un par de días despues en el aula 303 estaba terminando aquélla clase, Joey ya quería irse a su casa... era su día libre y pensaba descansar todo el día. Sus nuevos amigos Nathan y Aoi estaban a su lado charlando entre ellos mientras él luchaba por mantener los ojos abiertos...
Estaba muy, muy, muy cansado... 

Nunca le pareció más oportuno que terminara la clase. Sus pies le pesaban, sus párpados le pesaban, todo su cuerpo le pesaba...
Camino hasta la salida topándose en el camino con su “asesor” que solo le gruño un saludo mirándole desde arriba... Oh si... si algo no había cambiado con el tiempo es que Kaiba seguía siendo endemoniadamente mas alto que él, no solo lo miraba con superioridad sino que también lo miraba “desde arriba”...   Por suerte hoy no tenia clase con el, podría irse sin mas... Los ojos azules de Kaiba lo miraron fijamente, ya estaba acostumbrado a su mirada inquisidora y perturbante... no es que le molestara, pero esta vez había algo distinta en ella... ya lo había notado hacia un par de días,... algo estaba cambiando entre los dos y no sabia que... La verdad es que no se peleaban tanto ¿Seria eso?
Por primera vez sintió que Kaiba podría llegar a ser su amigo...

¡Dios!... como extrañaba a Yugi y a Tristán... ¿Cuánto hubiera dado por estar de nuevo los tres juntos como antes... pero la verdad era otra... cada uno tenia su propia vida y era hora de madurar, sabia que aunque no los tuviera cerca los tenia muy dentro en el corazón... 

En ese instante de meditación, el profesor le detuvo antes que se fuera...  
 

—No se vaya señor Wheeler, tengo que hablar con usted, ¿Me puede esperar en el aula de conferencias?...  

—¿Uh?... Claro... pero, ¿Pasa algo?...  

—Solo quiero discutir algo con usted, nada grabe, espéreme allí por favor  

—Esta bien  
 

Joey se encogió de hombros, su cabeza no deja a de pensar si es que había hecho algo malo, pero estaba seguro que no era asi... de hecho, Matemáticas era una de las materias que más le gustaba y por las cuales había llegado allí de todos modos

Asintió con la cabeza y se despidió de sus amigos diciéndole que no le esperaran, para ponerse en marcha hacia aquel lugar y cuando caminaba solo por el pasillo alguien le salio al cruce  
 

—Ten mucho cuidado con ese tipo —Le advirtieron con preocupación  

—¿Kaiba?... —Exclamo sorprendido... —¿Pasa algo? ¿Porque me dices eso?  

—Solo ten cuidado, ¿Sí?...  
 

El dueño de la “KC”no dijo nada mas y se perdió entre la gente que caminaba por los pasillos.  Su voz sonaba preocupada...  Su mirada algo temerosa... ¿Acaso?.... Naaaaa...  ¿Kaiba preocupándose por él? Imposible... la falta de sueño le hacia imaginar cosas...

Su estomago rugió otra vez... presentía que algo no estaba del todo bien... conocía esa sensación de malestar que recorría todo su cuerpo agitándole mas allá de las entrañas... Camino hasta la puerta y abrió sin más.   

El salón estaba a oscuras, apenas el reflejo de un haz de luz que se colaba por la ventana. Recorrió el lugar hasta toparse con el escritorio. Dejo sus cosas allí y de pronto sintió la puerta abrirse. Al girarse vio como entraba su profesor de matemáticas y cerraba la puerta tras de sí, con llave.

El temor corrió por su cuerpo ¿Qué significaba todo aquello?  

 

—En verdad nunca creí que me hicieras tanto caso... —Rumio el hombre pasando la lengua por sus labios de forma provocativa  

—Perdón... ¿Cómo dice?  

—¿Sabes una cosa? Nunca imagine que este año pudiera tener alumnos tan guapos... —El hombre hablaba con decisión, casi con sarcasmo y se acercaba a Joey comprometidamente  

—¿Pero que demonios cree que esta haciendo? —Bramo el rubio cuando vio a ese tipo tan cerca de él  

—Calma, calma pequeña fiera... ¿No querrás que los demás nos oigan, no?  

—Déjeme... ¡No se atreva a tocarme, maldito pervertido! —Gruño Joey apartando de un golpe la mano que se acercaba para tocarle.  

—¿Sabes que, niño bonito? —Le dijo acercándose peligrosamente... —No te conviene hacerte el loquito conmigo... sé muy bien que si repruebas una materia pierdes la beca... —Rió con sarcasmo acercándose al rubio y poniendo su mano sobre el cuello de Joey —Tengo la ventaja, ahora sé buen niño y compórtate... Vas a dejarme hacer todo lo que quiera o te repruebo, y ni sueñes con acusarme, puedo decir que tu empezaste y me provocaste... además... puede y hasta te guste  

 

El rubio sintió como el estomago se daba vuelta.  Sintió asco, el miedo corrió por su cuerpo... Tenia razón, no podía darse el lujo de perder la beca, pero dejarse tomar por ese tipo tampoco le parecía una buena idea... vio con pena como ese hombre rompía todos los botones de su camisa... quiso correr, quiso alejarse pero el forcejeo solo parecía excitar mas y mas a su torturador... 

Agradeció el hecho que el tipo no intentara besarlo en la boca, era lo único que le faltaba, estaba seguro de vomitar dentro de su boca... y algo internamente le decía que no era tan mala idea...

Estaba aterrado, no tenia escapatoria, completamente asustado. De ser otra persona le hubiera empujado, le hubiera asestado un golpe tan fuerte que lo hubiera derribado, pero no podía. Ese tipo tenia el poder de arruinar su nueva vida... ¿Tendría que resignarse a hacer algo que no quería solo por no perder la beca?  Ese desagradable tipo que ahora mordía sin piedad su cuello, sentía su piel lastimarse bajo la boca de ese enfermo, sabia que iba a tomarlo por la fuerza... Sus ojos mieles estaban apretados en una mueca de disgusto... quería que el mundo se lo tragara que ese desagradable se alejara de su piel, el solo sentir su perfume barato mezclado con aroma a cigarrillo se le hacía nauseabundo.

Sus propias lagrimas corrieron por sus mejillas mojando su piel... Intento no pensar, enfocar su mente en el deseo de su hermana de que el tuviera una profesión a la cual dedicarse, pero sabia que aquello estaba pasando, que su ropa estaba siendo desprendida por ese desagradable, que su piel estaba siendo marcada a mordiscos...       

Se oyó un golpe seco y un fuerte haz de luz ingreso en el lugar, abrió los ojos pero estaban muy irritados por las lagrimas y no pudo focalizar su vista... en ese momento sintió una mano suave que lo jalaba para sentarlo, una mano cálida que se extendía para ayudarle... Cuando su vista se lo permitió una figura alta se dibujo en la oscuridad, un cabello recortado y bien peinado que coronaba un rostro de rasgos firmes y casi perfectos...

 

—¿Estas bien? —Dijo la voz conocida   

—Kaiba... —Murmuro el rubio dándose cuanta que quien estaba ahora delante suyo era nada mas y nada menos que el mismísimo Seto Kaiba  

—¡Demonios!.... te dije que no te quedaras con este tipo a solas... —Se enojo ayudándolo a levantarse...

 

Joey vio entonces que su maestro estaba en el suelo y se tomaba la barbilla sosteniéndose el hilo de sangre que ahora corría por su rostro. Mientras que en una de las manos de Seto, se podía ver los nudillos rojos por el impacto   

 

—¡MALDITO SEAS KAIBA!.... ¡TE JURO QUE DE ESTA NO TÉ SALVAS! —Grito enfurecido —NI TU, NI EL NIÑO BONITO... ME LAS VAN A PAGAR  

—Mi error fue no haberte denunciado la primera vez... —Le espeto el morocho... —Pero esta vez te pasaste...  

 

Joey todavía no tenia fuerzas para hablar, seguía sentado en la misma posición arreglándose un poco el pantalon, pero su camisa estaba destrozada. La tenia entre las manos con la vista fija y perdida. La vergüenza se apoderaba de su ser... se sentía muy mal... además, delante de Kaiba... apenas podía mirarle sin sentirse avergonzado...

El CEO se paro en frente de él y parecía estar inspeccionándole, no le dijo nada, no le hablo mas de lo necesario, corrió sus manos inspeccionando cada una de las heridas que habían dejado las mordidas...  solo se quito el sweater que tenia puesto para entregárselo al rubio y ordenarle como era de costumbre  
 

—Póntelo, cúbrete y vámonos de aquí antes que alguien nos descubra  

—Ajammm  

—¿Puedes caminar? —Le pregunto cuando el rubio se puso de pie... No podía ignorar la mueca de dolor en el rostro siempre alegre de Joey... lo peor de todo es que no sabia hasta donde había llegado esa bestia con su avance sobre el rubio —Vamos a casa, allí veremos que hacer  

—Tengo que ir a trabajar... estoy bien  

—No... no puedes ir despues de esto  

—Pero... —Hablo con la voz quebrada, sin recordar siquiera que era su día libre, su mente había quedado en blanco despues de aquello y al sentir las manos de su compañero tomándolo de los hombros toda la tensión se convirtió en un mar de lagrimas...  

 

Apretó su rostro contra el brazo de Kaiba ahogando su angustia y se sorprendió cuando sintió la mano cálida de su compañero sosteniéndole por la cabeza... ¿Acaso estaba consolándolo? No pudo siquiera pensarlo porque Kaiba ya estaba arrastrándolo fuera de allí.  Caminaron hasta su auto, donde el chofer le esperaba y lo hizo entrar en el... Por suerte nadie les salio al cruce.  

Cuando el auto arranco se llevo las manos al rostro. No sabia que hacer, o decir, estaba seguro que Kaiba estaba a su lado, sentía la calidez de su cuerpo pegado al suyo... pero tenia tanta vergüenza, además estaba seguro que estaba enojado, podía percibir la tensión.

Kaiba simplemente tiro de su cuerpo y lo apretó contra él. El rubio no entendía nada, solo apoyo el rostro contra el pecho tibio que lo cobijaba y cerró los ojos intentando dormir un poco, bajo el abrazo protector del que siempre creyó su enemigo...  

 

Continuara...  
 

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1- Tostado: No sé si se come en otros países pero acá en Argentina es bastante común, básicamente es eso, un sándwich de jamón y queso que se calienta y queda tostado, es muyyyyy rico porque el queso queda derretido ^____^  

2- Frutillas: Bueno no es que necesite decirles demasiado de esto pero sé que algunas personas no deben saber... Las frutillas no son otra cosa que las fresas, acá se llaman asi, además de ser mi fruta preferida (son mi perdición y suelo comerlas hasta sin nada acompañándolas) es muy común combinar las tortas de chocolate con Crema con las frutillas porque les da ese toque de acidez y color, sé que la torta que tiene cerezas y chocolate se llama Selva negra pero no recuerdo el nombre de la que tiene frutillas...

 

Notas de la autora:

 En verdad no me imagine que este fic pudiera gustar tanto... siempre pensé que solo lo iban a leer mis amigas que siempre me apoyan y están ahí para mí, sobre todo Kitten, Denisse y Luz que sé que les gusta Yugi como a mí y que les podía gustar pero nunca imagine que tuviera tanta repercusión asi que agradezco de corazón tanto los mails como los Reviews.  A los mails los contestarte en cuanto tengo un minuto libre y los reviews lo haré abajo ^_^
Kitten, amiga, la historia sigue siento enteramente tuya porque te la escribo con el corazón ^^ espero te guste
Pobre Joey, ne? Les cuanto que nunca creí que Joey fuera débil, es mas creo que es mas fuerte de lo que parece, pero en una situación limite donde esta atado y no puede hacer nada creo que tomaría esta decisión de no hacer nada
¿Ya viene el lemon? No, no, no... falta poco pero no, en el siguiente capitulo se van a enterrar un poco por labios de Mokuba, porque Kaiba dejo de competir también, porque les dije porque Joey no compite, no porque Kaiba tampoco lo hace, lo mismo que la razón por la cual termino de asesor...
¿Vieron que no esperaron tanto tiempo? Jejejejejeje aunque las que si van a matarme son las lectoras de mis otras historias ¬¬, sobre todo las de Slam  >_< (pero les aseguro que me estoy poniendo al día con Slam mas que con ninguna)

Besitos a todos

Itzukiai 
(o Faby-chan, como me dice Denisse ^^)
Julio 2004  

Espero que me digan que les parece, les gusto?

Quejas, reclamos, halagos o lo que quieran a

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