"Mi
querido enemigo"
Basado en Yu Gi Oh!
Seto x Joey
By Itzukiai
Notas:
Me tarde un poquito pero esta también más largo que los anteriores,
aviso, este capitulo tiene lemon, si no te gustan estas situaciones no lo leas,
no hay reclamos después...
Seto
corrió escaleras abajo. Tenia que alcanzarlo, necesitaba hacerlo. Ya estaba
cansado de los malos entendidos y las cosas dichas a medias con el rubio. Nunca
le habían gustado las cosas que no quedaban claras y sin embargo esta vez, todo
era un menjunje de palabras que en vez de aclararse se enredaban un poco mas...
Despues le quedaba por comprender que era lo que tenia con el en especial...
¿Por qué demonios le atraía tanto ese rubio tonto que no tenia ni la
tres cuarta parte de su cerebro? Siempre se imagino que terminaría enamorándose
de una mujer muy inteligente, una científica quizás, que lo sedujera tanto con
su belleza como con su inteligencia... y ahí estaba otra vez, con la persona
que más odiaba en el mundo, tratando de detener la avalancha de sentimientos
que se le venían encima cada vez que lo tenia cerca.
¿Por qué demonios le atraía? ¿Qué tenia Joey Wheeler de especial que le hacia perder la compostura?...
A
medida saltaba los escalones de dos en dos para llegar lo más rápido hasta
abajo, su cabeza solo pensaba en aquello una y otra y otra vez... y como
respuesta, solo la imagen sensual de Joey sonriéndole abiertamente, el sabor
dulce de sus labios y el aroma de su piel... esa misma piel que recordaba olía
a una mezcla de extractos dulces y agradables que aun llevaba impregnado en la
nariz...
A
lo lejos diviso la espesa cabellera rubia de Joey quien llevaba un andar
titubeante y a la vez ligero. Se detenía a cada rato a restregarse la cara con
la manga de la chaqueta que tenía puesta. Caminaba como dormido, de manera
errante, no fue difícil alcanzarle los pasos... Quizás el rubio nunca pensó
que él podría seguirle, además sus piernas eran mucho más largas asi que no
fue difícil darle alcance. Cuando
estaba a apenas unos metros de distancia le llamo para detenerle.
—¡¡¡Wheeler!!!
¡Espera!... —Grito
casi a su par
Aun
era temprano. Había mucha gente dando vuelta por el campus en busca de sus
propias clases. Muchos siguieron con atención la escena y los murmullos no se
dejaron esperar...
Kaiba simplemente los ignoro. Joey no.
El rubio se detuvo al oír su nombre en labios de Kaiba, pero al sentir los
murmullos reanudo la marcha con celeridad. Una mano sujeto con fuerza su brazo
izquierdo hasta detenerlo y ponerlo frente a frente con el ojiazul...
—¡Te
dije que esperes!... —Gruño Kaiba apretando cada vez mas fuerte el
brazo. Joey jadeo de dolor. Los intensos ojos azules de Kaiba estaban aun sobre
él, mientras él apenas podía contener el temblequeo nervioso que ahora
dominaba su cuerpo poniéndolo en evidencia
—..............
—¿¿¿Por
qué carajo(1) te fuiste asi??? — Le
gruño Kaiba sosteniéndole enérgicamente del brazo
—¡¡SUÉLTAME
IDIOTA!!
—¡NO!...
no, hasta que me contestes...
—No
tenemos nada de que hablar ricachón
—¡MALDITA
SEA! ¿Estas jugando conmigo perro idiota?
—¿Yo
estoy jugando?... ¿Yo estoy jugando?... ¡Maldita sea Kaiba!.... ¿Por qué no
miras un poquito? Tus gritos y tus refunfuños han hecho que media universidad
se quede viéndonos... ¿Qué no ves?...
—Es
tu culpa imbécil... ¿Por qué saliste corriendo asi?
Joey enrojeció y soltó su brazo del agarre de otro. Sostuvo en alto su brazo sobándoselo en busca de algún alivio al dolor. Sus ojos mieles recorrieron el lugar buscando un terreno solitario, aparatado de todas las miradas inquisidoras que ahora tenían sobre ellos. Con un gesto suave le indico a Kaiba que le siguiera hasta un oscuro pasillo apartado. El otro le siguió sin chistar.
El
pasillo se abría como callejuela entre dos grandes edificios y era tan largo
que la mayoría de los estudiantes evitaban el pasar por allí. Unos metros bien
alejados del paso de la gente, Joey se acomodo contra la pared, aun sosteniéndose
un poco el brazo... Tomo una bocanada fuerte de aire antes de animarse a
hablar...
—Siento
el haberme escapado de la manera en que lo hice... —Se
disculpo el rubio con sinceridad... —Fue
una idiotez, lo sé, pero... no puedo mas...
no puedo manejar todo esto...
—¿Todo
esto?
—El
beso, los chismes y todo lo demás
—¡Ja!...
Nunca creí que te importaran esas cosas... —Aclaro
Seto con voz seca y amargada. Esto no le afectaba a él tanto como debería, después
de todo, tenia mucho más que perder con los chismes que Joey
—¡No me importan!... —Protesto Joey indignado —En verdad... a mí... me gusto el beso... —Le confeso enrojeciendo de vergüenza, sin llegar a notar la sonrisa de satisfacción en labios del otro. Aun asi, la mirada del rubio se ensombreció un momento, no podía resistir la intensa mirada azul en él...
—No
te entiendo entonces...
—Yo
solo... ¡ARGHHHHH!... ¡Detesto todo esto!... Tu no entiendes, Prometí que no
iba a generarte mas problemas, que no iba a hacerte daño y es justamente lo que
va a pasar con esto si los demás se enteran...
—Prometiste...
¿Prometiste?... ehhh... ¿Y a quién
le prometiste semejante idiotez?
Los ojos de Joey se ensancharon como platos, había metido la pata hasta las orejas. No quería involucrar a Mokuba en el lío y se le había escapado de la manera más tonta e infantil, además, sabia que a pesar de todo el amor que tenia por su hermano, el pequeño Kaiba ciertamente se iba a comer un buen sermón del empresario. Mas que nada por revelarle las cosas que Kaiba tan celosamente guardaba. Joey sabia que él era amante de guardar su intimidad al máximo, y acaba a de exponerse ante él por culpa del chibi...
Su
mente trabajaba a mil, necesitaba una respuesta y la necesitaba ahora. Tomo aire
tratando de explicarse de corrido, y no pudo evitar poner una mano en el pecho
de Kaiba empujándolo un poco hacia atrás, para borrar la cercanía que tenían
en aquel estrecho lugar...
—Fue
Mokuba... ¿Verdad? —Asevero
el ojiazul recordando el día cuando los vio irse juntos desde la ventana
—...............
—¡¡¡Contéstame!!!...
—Grito furioso
estrellando su puño contra la pared — ¿Fue
él?
—No
importa ahora, solo importa que esto no tiene sentido... es decir... tu y yo,
nos odiamos demasiado como para dejar que esto continúe avanzando
—¡Pero
que excusa más estúpida!, búscate otra, porque esa, no te la creo
—¡Pero
es la mía!, bien... —Se
enojo el rubio dejando entrever un fastidio que crecía por no hallar que
decirle al otro —Lamento que no me creas,
lamento que en tu cabeza no quepa la idea de no quiero nada contigo, lamento que
al verte conmigo empiecen las habladurías, lamento que tengas que preocuparte
por mi, pero créeme que intentare no molestarte mas de ahora en adelante
—¿Eso
es todo lo que tienes para decirme?
—Sí...
—Eres
un completo idiota... —Gruñó
el otro... —No puedo creer que perdí el
tiempo contigo... que quieras negar lo que paso hace rato con el beso...
realmente eres un estúpido Wheeler, un estúpido bueno para nada
—Agregó poniendo la máxima frialdad en su voz, Joey se sorprendió, no lo había
oído la dureza de esos términos desde su etapa de duelos... y realmente verlo así
lo asusto un poco —No pienso perder mi
tiempo contigo... si eres un perro estúpido, que no puedes hacer frente a lo
que te pasa, no voy a gastar mi valioso tiempo en ti, siempre has sido un
duelista de segunda, un arrimado a Yugi Moto y a los demás... un pobretón que
ni siquiera tiene fuerza para codearse con la gente con un poco mas de dinero...
Me decepcionas... Realmente creí que esta vez harías algo por ti mismo...
me equivoque
Las
palabras le dolieron, el corazón parecía rompérsele en mil pedazos. Apenas
miro la ráfaga azul alejarse, los ojos de Kaiba le congelaron el alma, ¿Cómo
podía ser tan cruel? ¿Cómo podían sus palabras doler tanto en su corazón?...
Agacho la mirada hasta percibir que los pasos se alejaron por completo.
Sostuvo su corazón, estaba a punto de derrumbarse en lagrimas... Kaiba
se había enojado, y esta vez era en serio... no como las otras que a la larga
volvían a hablarse... Quizás se había aburrido de el, después de todo a nadie
le gustaba que lo besaran así para salir corriendo como cobarde... acababa de
hacer lo que mas odiaba en el mundo, la típica “gataflora” (2)
Sus
piernas se aflojaron y tuvo que agacharse ante la imposibilidad de seguir de
pie... Sus manos temblaron cuando las llevo hasta su rostro... Sin darse cuenta
se había puesto a llorar... las lagrimas simplemente se abrieron paso a través
de su piel... tenia que admitir que sentía algo por él y que por eso estaba en
ese estado...
Pero él era otro hombre, no es que tuviera problemas con eso, pero no era un
hombre cualquiera... vamos... era Seto Kaiba... ¿Cómo demonios se había
enamorado de esa manera?
Dejo que sus piernas se recobraran para poder salir de allí, tenia mucho que pensar, tenia mucho que decidir, no le importo el perder las clases pero no tenia ánimos de asistir a una clase en la que irremediablemente no podría concentrarse...
Esto se estaba complicando demasiado...
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
Estaba
oscuro...
Al pequeño le pareció raro aquello, desde que había llegado a la mansión que
había notado cierto ambiente tenso en el aire.
Camino por la estancia después de dejar las cosas de la escuela en el sillón.
El haz de luz de la biblioteca le indicó que su hermano estaba allí,
seguramente trabajando. Hacia días que Seto se veía algo raro, taciturno, más huraño
que de costumbre. Podía notar como su malhumor crecía cada día, a pesar que
él quería evitarle todo tipo de disgustos muchas veces no lo lograba.
No tenia ni la más mínima idea que era lo que le había pasado, sin embargo
sabia que debería ser algo importante para ponerlo en ese estado.
Abrió
la puerta lentamente. Esperando encontrarlo frente a la computadora, trabajando
como de costumbre, sin embargo, cuando entró se encontró con una escena
completamente distinta.
Su
hermano estaba casi en la oscuridad total... Una sola luz tenue iluminaba el
lugar, mientras el ojiazul estaba recostado en el sillón, con la mirada perdida
en la enorme biblioteca enfocada en la nada, mientras los brazos se apoyaban a
los costados y las manos en su barbilla deteniéndole el rostro.
Su mirada parecía vacía, seca, triste...
El más pequeño de los Kaiba se asusto, simplemente pensó lo peor
—¿Seto?...
¿Qué pasa hermano?
—Preguntó el más pequeño viendo que el empresario seguía en la misma
posición sombría desde que él había entrado —Me
estas asustando... ¿Te sientes bien?
—¿Acaso
me veo mal? —Preguntó
de forma seca
—Algo...
—Sonrió—¿Te
pasó algo en la universidad?
—Discutí
con Wheeler —Confesó
seco y determinado
—Bueno...
eso no es ninguna novedad... Siempre discutes con él —Bromeó
Mokuba para acercarse y saludad a su hermano con un beso suave y sonoro en la
mejilla...
—Si,
cierto... pero esta vez es distinto
—¿Y
en que cambia esta vez?
—Que
por culpa de esto hace una semana que ese idota no pisa la universidad...
—¿Y
eso te preocupa?...
—¿Qué
es esto Mokuba? ¿Un interrogatorio?
—Bufo con fastidio
—¡Uh!
De verdad que estas de malas... —Dejo
caer Mokuba mientras se tiraba sobre el sillón contrario con una leve sonrisa
en el rostro. Hacía rato que no veía a su hermano tan preocupado por algo —Si
quieres, yo llamo a Joey por teléfono a ver como esta...
—¡¡¡¡NO!!!!...
—Grito categórico
—NO quiero que vuelvas a meterte en mis
asuntos
—Yo
solo quiero ayudarte...
—Lo
sé... pero en vez de eso has empeorado las cosas... ¿Qué demonios fue lo que
le dijiste al tonto de Wheeler? —Gruñó
cambiando por fin de posición y mirándolo con enojo
—Yo
n-no le dije... nada —Dijo
de manera nerviosa
—Sé
categóricamente que hablaste con él, solo quiero saber que.
—¿El
te lo contó? —Preguntó
el pequeño ofendido por las acusaciones de su hermano
—No...
los vi desde la ventana cuando se iban juntos y conociendo la relación que
tienes con él, imaginé que habías confiado en él... Wheeler es tan tonto,
tan fiel que no se atrevería a acusarte de nada
—Ya
veo... ¿Y para ti es importante saber de que hablamos?
—Mucho...
¿Le contaste que estuve enfermo, verdad?
—YO...
Solo... quería ayudarte, quería que él cuidara de ti en la universidad, que
te protegiera de los problemas...
—Yo
puedo cuidarme solo, entiéndelo...
—No
quería hacerte enojar... yo... solo lo hice por tí
El
adolescente bajo la mirada. No era la primera vez que su hermano lo retaba por
algo, por el contrario. Pero nunca antes lo había visto tan serio...
¿Por qué era tan importante lo que él le había pedido a Joey?
Su cabeza no lograba entenderlo... Sin embargo aquellas palabras revolvieron su
corazón hasta hacerlo llorar... Él no quería lastimarlo, él solo quería
ayudarlo ¿Qué acaso no podía ver eso? ¿Por qué no podía entender que
estaba preocupado por su salud?
Bajo
la mirada aun más, no iba a dejar que él lo viera llorar...
—Lo
siento...
—Murmuro casi sin aire. Pero en ese momento na mano suave y grande le
obligo a levantar la cara mientras los fríos ojos azules de su hermano se volvían
suaves para mirarle a el
—No
quise gritarte Moki... No llores por favor... Sé que estas preocupado por mí,
pero tienes que entender que yo ya estoy bien, que lo que paso no va a volver a
repetirse, no hay forma de que me vuelva a enfermar otra vez de esa manera,
estoy tomando todas las precauciones del caso para que eso no pase jamás...
—Pero
Seto... Yo...
—Tu
tienes que ocuparte de tus cosas y dejarme a mi seguir con las mías... no
quiero que vuelvas a hacer una cosa así sin mí consentimiento
—Esta
bien... No creí que fuera tan importante—Suspiró
sin entender el porque actuaba Seto de esa forma
—Ahora
dime... ¿Sabes donde vive Wheeler? ¿Cuál es su departamento?
—Si,
es un lugar pequeño pero muy confortable, he estado allí varias veces
almorzando con Joey los fines de semana...
—¿Puedes
llevarme?
—Claro
pero ¿Por qué quieres?... —Empezó
diciendo y el otro le interrumpió
—Solo
llévame si, luego hablaremos el porque
—Okey...
Mokuba
seguía sin entender la reacción de su hermano con este tema pero no iba a
cuestionarle nada más, si él lo quería así, así sería.
Corrió escaleras arriba para lavarse un poco la cara y volver al lado de su
hermano y así llevarlo hasta la casa del rubio
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
La
intensa lluvia golpeaba los vidrios una y otra vez.
El no podía concentrarse. Llevaba
días encerrado intentando preparase para el próximo examen que se acercaba,
con la presión de la beca y demás, estaba obligado a aprobar, sí o sí...
En
realidad estaba contento de no tener que verle, después del ultimo encuentro las
cosas habían quedado mas que “tirantes”
El
rubio bufó una vez más. Estaba trabado en ese endemoniado ejercicio hacia mas
de dos horas, lo más triste de todo es que estaba realmente trabado desde hacia
mucho tiempo atrás, esa era la misma materia que le enseñaba Seto Kaiba en sus
“clases especiales”... No
podía entenderlo, por momentos se sentía melancólico y aunque tenia montones
de cosas para hacer no podía concentrarse en ninguna.
Se
restregó los ojos tratando de despertarse. En verdad el problema era que no
podría dejar de pensar en él... ¿Y sí tenia razón? ¿Y sí en verdad el no
servia para todo aquello?... De alguna forma el peso del fracaso rondaba en su
mente... Tenia que sacar fuerza de donde fuera para salir adelante.
Rodó sus ojos hasta la foto que pendía de su pared...
-“Buenos
tiempos”-... Pensó con una sonrisa triste. Ahí estaban todos, su pasado, su
presente, la gente que lo quería... Yugi, Tristán, Serenity, Tea, Duke... y
hasta la bella Mai, con su sonrisa sexy... Casi podía escuchar las voces de
todos apoyándoles... “Vamos Joey, tu puedes”... “No te dejes vencer, tu
has enfrentado cosas mucho mas difíciles que esta"... “Estaremos aquí
contigo, aun cuando estemos lejos”... “Hermano,
yo confío en ti”...
El rubio suspiro... No quería dejarse
vencer, y se había prometido salir adelante pasara lo que pasara...
Miro la foto una vez mas, con una sonrisa surcándole los labios, dándose
cuanta que en ella había también una figura pequeña al lado de Yugi, una
figura que no había registrado un momento antes, pero que también estaba allí,
entre sus amigos, entre las personas que confiaban en el.
Mokuba...
El
pequeño Mokuba Kaiba, al que le había prometido alejarse del CEO y no
generarle problemas, aunque imaginaba que el no tenia idea de lo que estaba
pasando entre ellos dos... el pequeño
ojiazul.. al que le debía ahora su y tristeza, aquel chibi que el tanto adoraba
y que tenia ojos azules tan alegres, tan diferentes a los de su hermano...
Y
ahí estaba otra vez...
Pensando en él, con la melancolía gobernando cada rincón de su cuerpo.
Se sonrojo un poco, aun recordaba la intesidad del beso y eso le mareaba, no podía
evitar el ligero cosquilleo que revolvía su estomago el recordar sus labios, el
calor suave que cubría su piel al pensar en sus dedos tocándole... El beso con
Kaiba había resultado ser muy sensual y atractivo...
Aun
estaba pensando en eso cuando el timbre de la puerta sonó rompiendo la quietud
de sus pensamientos. Desenredo sus piernas de la complicada postura para
levantarse y abrir la puerta. Ojeo antes por la mirilla para quedar petrificado
como estatua... Instintivamente
abrió la puerta sin pensar demasiado...
—¿Kaiba?... —Su voz sonó
ahogada, simplemente verlo allí no era algo que hubiera imaginado
—Wheeler...
—Hablo de manera controlada
—¿Cómo
sabias?... —Empezó
diciendo pero no pudo continuar
—Mokuba
me trajo, él fue quien me dijo en que departamento vivías, la vez que te
desmayaste y traje, era de noche y no me dejaste bajar del auto, no sabia cual
puerta era...
—Aun
así... ¿Qué haces por aquí?....
—¿Puedo
pasar?... —Pregunto
el morocho algo incomodo. Joey se apoyo en el marco de la puerta, cruzándose de
brazos de manera provocadora, era evidente que aquello no le convencía...
—¿Quieres?...
Pensé que detestabas los lugares de gente pobre como yo... creo que dejaste
claro eso la última vez que nos vimos...
—Replicó aun dolido por la fuerza de sus dolorosas palabras.
—Yo...
no quería... sé que dije muchas cosas, no quise ofenderte, yo también fui
pobre alguna vez... sé que estuve en un orfanato de niño... Ni todo el dinero
del mundo puede borrar esos tristes recuerdos en mi mente
—Explicó tratando de suavizar la situación.
Joey lo miro a los ojos y sintió un escalofrío cuando ellos le
devolvieron una mirada suave y a la vez algo cálida...
—Esta
bien... pasa... —Dijo
haciéndose a un lado para dejarlo entrar
Joey
cerro la puerta tras él... Pudo percibir que el aroma del perfume de Kaiba
estaba ahora en cada rincón de su habitación
Bueno, no es que su casa fuera muy grande, apenas tenia una habitación grande,
un baño y una pequeña pero cómoda cocina, donde tenia lugar para una mesa
donde desayunaba cada día.
Tenia un sillón que se convertía en cama por las noches, un escritorio donde
había una PC algo antigua pero funcional y se destacaba una gran biblioteca que
tenia diversos libros casi desde el suelo hasta el techo.
Camino tras la sombra del empresario hasta que el otro de detuvo frente a una
pequeña mesita, donde se apilaban papeles y anotaciones garabateadas, que al
parecer, corrían el camino hasta un cesto papelero, ya que este estaba
completamente lleno...
—¿Qué
hacías? —Quiso
saber el CEO inspeccionando el lugar con su mirada.
—Estudiaba... ¿Qué mas? —Gruñó el rubio de manera seca.
—¿Por
qué estas poniéndote a la defensiva?
—¿¿¿EH???
¿Yo me pongo a la defensiva?
—Sí
—Uhhh
que gracioso, ¿Será que lo aprendí de ti? —Protestó
Joey sin siquiera mirarle a los ojos.
—No
deberías aprender de mis errores...
—Le respondió con la más absoluta tranquilidad — Veo
que estas de muy mal humor... no creo que podamos hablar en este estado...
—Lo
siento... he estado encerrado por días y eso me tiene algo malhumorado, no te
preocupes, quédate... —Le
pidió con un ligero titubeo —Estaba por
hacerme un café, ¿Quieres uno?... —Ofreció indicándole que se
sentara con gestos. Kaiba asintió con la cabeza sin decir nada acomodándose
sobre el sillón.
Joey
le respondió con una suave sonrisa mientras desaparecía tras la puerta que
separaba la cocina. Kaiba se movió un poco para poder seguirle. No podía dejar
de verle. El rubio se movía en la cocina con celeridad y sensualidad, de manera
desenvuelta. Minutos después regreso con una bandeja con un termo (3) dos tazas
y un plato de deliciosos brownies...
Sintió la tentación de preguntarle algo mas, mientras el rubio se acomodaba
sirviendo el café caliente para ambos...
—¿También
cocinas? No sabia de tus dores culinarios
—¿Ah?
Claro que cocino, sino no comería, nadie lo hace por mí... Pero si te refieres
a esto... —Dijo
señalando los brownies —Me los regalo mi
jefe, para que me alimentara mientras estoy estudiando
—Ah...
—¿A
qué debo tu visita Kaiba? No creo que hayas venido solo a ver si cocino o no...
—Hablo
de manera sincera clavando sus ojos en él.
—No,
claro... —Siguió
el ojiazul —Hable con Mokuba
—¿.....?
—Él
me confeso lo que había hablado contigo
—Yo...
no...
—Lamento
haberte dicho esas cosas el otro día, quise disculparme contigo al día
siguiente, pero no te he visto desde aquella vez...
—Es
que... No he estado yendo, tengo un examen importante que debo preparar, es
vital que pase esta materia si quiero seguir en la universidad...
—El
tema es que... —Kaiba
no sabia que decir, no era nada fácil abrirle su corazón a otro, jamás lo había
hecho delante de nadie mas que no fuera su hermanito, eso demostraba debilidad y
el no podía permitirse eso... —Hablando
con Moki me contó que te confeso los pormenores de mi salud, además de atarte
a una promesa, el te contó algo que no debía... Siento que te enteraras eso,
simplemente mi hermano hablo de mas...
—No
seas tan duro con el Chibi, solo esta preocupado por ti
—Aun
así no tenia porque contarte esas cosas, y menos atarte a esa tonta promesa de
cuidarme... yo puedo cuidarme muy bien solito —Le
explico alzando la voz otra vez, pero de inmediato la suavizó para seguir hablándole
en ese clima de tensa tranquilidad — Luego
de los torneos... —Empezó a explicar con la mirada perdido en el
vaho que formaba el vapor del café —Tuve
una fuerte recaída de salud, me enferme... Los torneos, la empresa, la presión
y mi pasado, el cual no recuerdo... terminaron por tirarme abajo... Me puse bien
casi de inmediato, pero Mokuba se asusto mucho y creo que le afecto el temor a
perderme
—Si
estuvo en juego tu vida, no fue cosa de nada...
—De
acuerdo, es verdad, pero ya estoy bien y he seguido las indicaciones del medico
al pie de la letra...
—¿Excepto
el hecho de no estresarte, verdad?
—Aja,
pero Mokuba esta más que preocupado y me sigue a todos lados que puede... No
quiero enojarme con él, pero a veces no se como decirle que me deje en paz, que
solo me pone peor darme cuenta que él no vive feliz por mi culpa...
—¿Y
porqué me cuentas estas cosas tan intimas a mí?
—Creí
que debías saber la verdad de mi boca. No de Moki
—Agradezco
tu confianza pero... Como tu dices, No es algo que deba importarme, ¿Verdad? —Dijo
el rubio con falsa seguridad —Mokuba estaba
tan preocupado por esto, que quise ayudarle, no me gusto verlo así tan
angustiado
Kaiba
escuchó atentamente cada una de sus palabras. Acostumbrado a lidiar con
reuniones de empresarios y todo tipo de personas extrañas, no podía descifrar
lo que se escondía tras aquella mirada castaña. La pupila cálida de la mirada
del cachorro solo demostró un ligero temblequeo nervioso... Una sonrisa creció
en sus labios al oírle hablar de esa manera de su hermanito
—¿Quieres
mucho a Mokuba, verdad? —Preguntó
así de repente —Siempre me pregunte porque
tu y los demás adoran a Moki, después de todo es mi hermano, Un Kaiba
—Ja!...
¿Será que lo desagradable no se hereda?... —Rumio
el rubio seguro de sus palabras —Mokuba es muy dulce y amigable, no un ricachón gruñón y
egocéntrico como... —Joey se detuvo al notar lo que estaba por
decir, en verdad no tenia intención de herirlo mas...
—Como
yo... Dilo, es así
—Lo
siento... yo no... —Empezó
Joey nervioso
—Esta
bien Wheeler... Soy conciente de todo lo que la gente dice de mí
—De
todas formas tú fuiste muy bueno conmigo y eso es algo que definitivamente te
agradezco
La
intimidad de la conversación se vio interrumpida por un fuerte relámpago que
destello en el cielo iluminándolo todo, seguido del fuerte crujido del cielo
que ocasiono una sobre carga y corto la luz eléctrica de toda la zona...
—¡Demonios!—Gruñó
Joey enojado —¿Solo esto me faltaba! —Protestó
poniéndose de pie y caminando a
tientas para ir por un par de velas. La escasa luz delineó la silueta del
rubio, reflejándolo hasta que se acerco a la mesa. Kaiba seguía sentado en el
sillón, con sus ojos fijos en el rubio tanto que el otro se sintió algo
intimidado... —Espero que hayas traído el
auto porque esta lloviendo como si fuera la ultima vez...
—Esta
bien, no importa
—Pero...
¿Trajiste el auto, verdad?
—No,
le dije al chofer que se volviera con Mokuba, recuerda que él fue quien me
acompañó hasta aquí
—Pero...
—Esta
bien Wheeler, te dije que no me importa
—Como
quieras, pero quédate hasta que deje de llover un poco —Dijo
sin pensar —Bueno si es que no te molesta
que no haya luz...
—Por
mi no hay problema
El
rubio caminó hasta el teléfono, llevándose por delante alguno muebles en el
camino. Marcó un numero para regresar un par de minutos después con mas cara
de fastidio...
—¡Maldita
sea!... La luz recién volverá hasta dentro de unas horas, se quemo no sé que
cosa, en no donde y están tratando de repararlo...
—Puedo
esperar... —Habló
como si en verdad aquello no le importara...
—Pensé
que estabas muy ocupado
—Y
lo estoy, pero después que me enferme empecé a delegar muchas responsabilidades
para poderme tomar algunos tiempos libres
—Explicó suavemente
—¡Que
bueno!
—Hablo Joey con algo de nerviosismo. Ahora sin la luz podía ver aquellos ojos
azules que brillaban en la oscuridad como dos zafiros perfectos, fríos,
inquietantes, hermosos... —Oye Kaiba... ya
que no estas apurado... ¿P-puedo abusar de ti? —Dijo con un ligero
temblequeo...
—Depende
lo que quieras hacer... —Dejo
caer el Empresario con un tono sensual y sugestivo...
—Etooooo...
—Rojo
como tomate no sabia ni como seguir —N-no
me malinterpretes... Solo quería pedirte ayuda en un ejercicio de administración
en el que estoy trabado...
—¡Lástima!
—Suspiró con resignación —Que más da... trae la luz hacia acá
Joey
no escucho el suspiro de Seto, pero si su ultima orden. Prendió un par de velas
más y se sentó en el suelo apoyándose en la pequeña mesita donde tenia sus
anotaciones y sus libros. Kaiba
resbalo del sillón hasta llegar a su lado.
El rubio siguió sus movimientos observando esta vez la vestimenta del
otro... La verdad es que estaba bastante sencillo, Un pantalon de vestir negro
con un cinturón que lo sostenía y una polera bordeaux oscura que realzaba el
tono semi bronceado de su piel. El abrigo descansaba en una silla. El se había
sentado enredado con sus largas piernas en el escaso lugar, mientras sus dedos
garabateaban el papel que tenia delante como si fuera uno de los memorandums más
importantes de la empresa y no un simple ejercicio de administración...
El
rubio lo miraba aún de reojo, en la oscuridad, aprovechando la oportunidad para
no quedar en evidencia, mientras el otro estaba completamente concentrado en el
papel y parecía no darse cuanta de la cercanía entre los dos.
Para Joey en cambio, era una verdad tangible... Aquel que deseaba, aquel
que dominaba sus sueños y sus fantasías, el dueño de esa cabellera castaña
que rozaba su piel, el mismo que lo embriagaba con el aroma a perfume, estaba
ahora al lado suyo... volcando su sensualidad sobre él cómo sino se diera
cuenta lo mucho que le afectaba...
Ni
supo cuanto tiempo paso, le parecieron segundos, pero el morocho sonrió
triunfante mientras vociferaba
—¡¡Encontré
el error!!... —Dijo
de manera satisfactoria —Mira... esta aquí...
Joey
se sorprendió un poco. ¿Ya lo había encontrado? Eso si había sido rápido...
Bufó con resignación, recargando su cuerpo contra la mesa para ver su tonto
error en los números prolijos de su enemigo. Estaban juntos, demasiado juntos,
casi rozándose...
El corazón del rubio empezó a latir con violencia, golpeando de tal forma que
aun con los ruidos ambientes podía apreciar cada latido...
tu
– tum..., tu – tum..., tu – tum...
Pronto
se encontró pensando en los labios del otro, en el tibio sabor de su beso
inexperto pero sensual, aquélla experiencia que lo había hecho estremecer como
nunca antes le había pasado en la vida. Su mente se sustrajo de todo volviéndose
hasta e momento donde el beso había cambiado la relación que ellos tenían...
para siempre...
—¿Wheeler?...
—Vociferó
de una vez —Ya te llame varias veces...
—¿Eh?...
—¿Me
estas oyendo?...
—Ah...
sí...
—No
parecía... ¿Te sientes bien?
El
más alto, instintivamente, hizo lo mismo que hacía siempre con su pequeño
hermano. Llevo sus labios hasta la frente de Joey para apoyar su boca en él,
levantando con la mano derecha el espeso flequillo rubio, según él era la
mejor manera de comprobar su temperatura... En la era de la tecnología, esto le
parecía más seguro que un simple termómetro (3), además estaba seguro que él
no tendría uno. Tan concentrado en lo que hacia, no pudo ver el enorme sonrojo
en las mejillas de Joey y menos se dio cuenta cuando el otro le aparto la mano
temblando...
—No
hagas eso...
—¿Pasa
Algo?
—Mnnno...
yo solo... nada, mejor explícame de nuevo como
encontraste el error
—No
me gusta repetir las cosas dos veces, Wheeler
—Ya
sé, ya sé, pero antes no te estaba prestando atención... “Kaiba”
—Dijo de manera burlona para cortar la tensión
Joey
se sintió algo incomodo, no sabia que decirle y tampoco podía quitar la mirada
de sus tentadores labios... Ni siquiera imaginaba por todas las cosas que pasaba
ahora su corazón...
Kaiba lo estaba mirando. Percibía sus
potentes ojos azules clavados en él. Se
sumergió aun más en el libro con la esperanza de olvidar aquello, intentando
no mirarle, pero cuando más luchaba contra aquello más cedía a la presión de
su corazón...
Intento
concentrarse una vez mas en lo que hacia y en una ráfaga de su mirada encontró
el error que le había llevado días trabado. Se sonrió feliz pero cuando volvió
su mirada al otro para decirle que al fin sabia que estaba mal, se topó centímetro
y medio con la boca de Seto Kaiba.
El
resplandor de las velas le daban a la piel del empresario un toque casi irreal,
los labios brillaban turgentes y rosados... toda una invitación al pecado
contenido... Solo faltaba que uno de los dos ejecutara el primer movimiento
Joey sintió entonces el toque suave de las yemas de los dedos del otro,
trazando cada una de las líneas de su rostro en una sensual caricia para de
golpe sentir la seductora presión de sus labios contra sus mejillas. El rubio sé
inmovilizo... Estaba completamente perdido en esa acción dulce y embriagante,
tampoco hacia nada para impedirlo, o mejor dicho... ya no quería hacer nada
para impedirlo.
Se
dejo hacer...
Dejo que los labios de Kaiba recorrieran su rostro con suaves besos hasta llegar
a su boca. Entonces volvió a sentirlo... la misma sensación que antes, la
misma emoción contenida, el mismo latir violento y la misma necesidad tacita de
recorrer y sentir aquella piel tan distinta a la suya, tan embriagadoramente
deliciosa que una vez probada no podía dejarse.
Las manos de Joey se aferraron a su nuca, con sensualidad, con pasión,
empujando el rostro del empresario sobre el suyo, sintiendo la suave sensación
de los cabellos castaños jugueteando sobre su frente, el sabor de su boca fundiéndose
con la suya propia...
Entonces
cuando más anhelaba que ese beso se profundizara, Kaiba se aparto ligeramente
de él, recuperando a bocanadas la respiración, aun asi, abrió los ojos apoyándose
contra la frente del rubio le preguntó con voz temblosa y titubeante...
—¿Quieres
que me vaya?
—Si
yo
quiero que te vayas...
¿No quiero?
—¿Es
una pregunta?
—No,
una afirmación... —Aseveró
el rubio rodeando otra vez el cuello cremoso de su “querido enemigo” en
busca de otro fuerte beso, demandando de los labios del otro la continuación a
la pasión detenida un momento antes... Que pregunta más tonta... claro que no
quería que se fuera... De hecho... quería mas de él
Sintió
las fuertes manos de Kaiba apretándole la cintura para aprisionarla contra su
cuerpo alto, provocando un fuerte choque de caderas de manera sexy y
arrebatadora, mientras un nuevo beso comenzaba caliente... y desesperado...
¿Estaba
seguro de querer continuar?...
Su mente viajó al momento que vio “aquella” escena en su casa, lo mismo que
ahora estaba por experimentar en carne propia si seguían con esto.
Lo había visto una noche. Estaba acostumbrado a volver tarde cuando vivía aun
con su padre. Sabia de antemano que si él no estaba cuando su padre volvía era
mejor, él llevaba una vida licenciosa. No era raro verlo bebido como
“cuba”(4) a cualquier hora y después de sus clásicas monerías
llegaban a la etapa de la nostalgia, pero aun así, tenia días de extrema
violencia que él no quería volver a vivir... Ese día llego un poco temprano.
Oyó gemidos, sabia que era de traer todo tipo de mujeres de vida fácil, pero
esa vez era distinto. Vio la puerta abierta de par en par. Sencillamente no
tenia ganas de ver la escenita que montaría su padre con esa mujercita, pero al
acercarse a cerrarla sus ojos quedaron literalmente frenados en eso.
No
era una mujer, si no un joven... que no tendría muchos mas años que él, no
parecía muy grande, pero gemía y suspiraba... estaba desnudo y su padre lo
tomaba con golpes secos y fuertes por detrás, sacudiendo sus nalgas
blanquecinas, mientras el otro se masturbaba con la mano para llegar al clímax.
Los dos sudados, los dos jadeando, no pudo olvidar jamás la mirada lasciva que
el joven le echo al verle. Sin embargo él no se movió de allí, estaba como
pegado al suelo contemplándolo todo, y se quedo hasta que la “pareja”
colapsó en la cama con un grito de relax...
Si
continuaba con esto ahora... ¿Estaría haciendo lo mismo él con Kaiba?
Cuando
aun estaba meditando que hacer sintió una fuerte corriente eléctrica que le sacudió el cuerpo. La lengua de Kaiba hurgaba los
rincones con voracidad, buscando con ansiedad la suya para degustarla...
Puso en blanco su mente, solo quería gozar la sensación de estar con él...
Dejo que sus manos vagaran por la espalda del mas alto, sintió entonces
un suave gemido... afino mas el oído y estos se multiplicaban. A medida que el
beso se alargaba, los gemidos se volvían más sexys y ahogados, jamás creyó
que la voz de Kaiba, ahogada por el deseo, sonara de la manera más sexy que había
escuchado en su vida...
Treparon
por el sillón sin separase. Un beso, otro beso, uno más...
una seguidilla de besos que solo conseguían caldear el ambiente de
manera peligrosa. Las manos escurridizas del ojiazul levantaron su ropa llegando
a su pecho, donde las dejo vagar hasta toparse con las protuberancias de sus
pezones. Dio un suave apretón volviéndolos mas duros y excitados, a la vez que
mordisqueaba la piel de su cuello de manera tentadora.
Joey
no pudo reprimir sus gemidos y sus muecas de placer, se encontró no oponiendo
resistencia alguna cuando el otro paso por su cabeza la remera que llevaba
puesta, para después torturar la piel blanquecina de su pecho de manera lasciva,
con besos fuertes y mordiscones suaves, grabando los toques al momento como si
se tratara de un mapa que después podría seguir, un camino abierto al cuerpo
del otro... El rubio gimió con fuerza. Podía sentir como el deseo se había
apoderado de cada rincón de su cuerpo y se encontró serpenteando hacia ese
toque ardiente, su propio cuerpo tomo posesión de el ganándole a la razón.
Seto arrastró el pantalon de Pijama que hasta entonces llevaba Joey,
descubriendo una potente erección encerrada en su ropa interior... Conciente de
ello, no pudo reprimir la sensación de vulnerabilidad que le provoco esto...
—¡Dios!...
¡Que vergüenza!... —Suspiró
el rubio tapándose al instante la cara con ambas manos... Sus mejillas ardieron
tanto que supo de seguro que estaría muy sonrojado... Kaiba en cambio, dueño
de una seguridad envidiable, se sentó sobre sus piernas y apoyándose en los
codos le hablo casi al oído...
—No
te escondas...
—Le pidió en un gemido —Además... Yo
estoy en las mismas condiciones que tú... —Le dijo tomando su mano
y arrastrándola hacia sus propios pantalones donde su sexo punzaba también
apretado por las hebras del tejido...
Seto
se enderezó un poco y con un gesto sensual se quito la polera que llevaba
puesta, sumamente despacio, descubriendo un pecho firme, bien formado y hasta
ligeramente bronceado. Joey contuvo el aire embelesado con la escena...
¡Dios!.... ¡Ese hombre era majestuoso!.
Seto Kaiba era un hombre sumamente sensual y atractivo.
Aprovecho la inmovilidad del ojiazul para enderezarse un poco, sosteniéndose de
la espalda de Kaiba solo para acariciar el pecho del empresario, dándole suaves
y cálidos besos mientras acariciaba los pezones con la misma glotonería que él
había acariciado los suyos...
Con
cuidado se detuvo al llegar al ombligo, para mirar hacia arriba y encontrar los
ojos azules fijos en él, completamente turbados por el deseo. La piel de Kaiba
se estremeció cuando las manos de Joey se calzaron en sus caderas para jalar el
pantalon hacia abajo, rozando toda la redondez de sus nalgas con las manos. El
otro gimió de manera ahogada. Entonces se detuvo...
—¿Y
ahora que?...
—Preguntó Kaiba viendo la inmovilidad en el otro
—No
estoy seguro que esto este bien...
—Habló Joey de manera nerviosa
—¿Crees
que no lo esta?
—No...
Bah, no sé... No sé que pensar —Titubeó
— Es decir, tu me gustas y todo pero...
esto es muy serio solo para guiarme por lo que mi cuerpo quiere
—Sí
no quieres hacerlo esta bien por mí... Pero recién no parecía lo mismo, hasta
diría que lo estabas disfrutando, que lo deseabas
—Lo
sé... y eso es lo peor de todo...
—¿........?
—Porque
si te deseo
—¿Sabes
que, cachorro? Entonces no hables más... solo déjate guiar... —Le
susurro Kaiba hasta “volcar” al rubio por encima de él —Te
aseguro que no te vas a arrepentir
Joey
no dijo más, era evidente que lo estaba disfrutando, solo se dejo gemir...
Suspirar por las manos ardientes que ahora tocaban su piel. En un movimiento rápido
volvió a quedar abajo y ahora ya no tenia nada que lo cubriera, su ropa
interior estaba ahora casi por sus rodillas mientras las manos ansiosas de Kaiba
masajeaban ahora su erección húmeda.
El
se había masturbado otras veces pero que fuera Kaiba quien lo hacia lo volvió
más vulnerable. Sintió unos labios recorrer su piel, apenas tocándolo, solo
incremento sus deseos, su necesidad de él... lo estaba volviendo loco... La
cabellera castaña cayó húmeda sobre sus piernas, Los labios le temblaron y la
boca se seco ahogando el gemido, pero cuando sus manos fueron remplazados por su
boca, un ronco gemido desesperado corrió cor su garganta
—S-Seto...
ahhhh... No ahhh... Voy a acabar —
Clamó moviendo la pelvis de manera
involuntaria y empujándose en la boca del otro con necesidad. Pero Kaiba lo
contuvo un poco, haciéndolo mas lento y deliciosamente torturante, para luego
acelerar de repente su movimiento hasta que todo el cuerpo del otro se vació en
espasmos por largo tiempo...
Joey
sentía que su cuerpo estaba mojado, de la cabeza a los pies, bañado en sudor y
placer... ¿Cómo podía alguien hacerle sentir de esa forma? ¿Cómo él podía
acelerar todos sus sentamientos hasta hacerlos colapsar en el deseo?
Entreabrió los ojos en su busca, y lo que encontró fue la imagen de la
sensualidad. Kaiba estaba mirándolo
mientras limpiaba con su dedo parte del liquido blanco en su rostro, solo para
luego sumergir aquel dedo y probar su sabor, esto lo shockeó, pero aun más le
impacto la sonrisa sensual que surcó su rostro a continuación...
Recuperándose
un poco, se colgó del cuello del otro para besarlo mas y mejor... El sabor había
cambiado pero en el fondo seguía siendo el mismo.
Ahora era su turno, reponiéndose a la laxitud que le había causado su propio
orgasmo, empezó a recorrer la piel bronceada con suaves toques de sus labios,
hurgando con sus manos la potente erección de otro que sabia debía ser
dolorosa. Ver suspirar a Seto era algo nuevo, jamás lo había visto tan frágil
y disfrutaba esa sensación de tenerlo suspirando por él... podía ser
cualquiera él podía tener a quién quisiera y sin embargo lo había elegido
Quizás
aún guardaba cierto pudor al respecto, pero a la vez se sentía tan
emborrachado de pasión que no dudo que hacer, repitió de manera inexperta lo
mismo que el otro había hecho con él. Con
la mayor suavidad del mundo recorrió su pecho con la yema de sus dedos,
trazando cada curva y contra curva de manera deliciosa. Hurgó su estomago con
los labios hasta detenerse en su sexo. Seto pareció perderse en ese movimiento,
dejo caer su cabeza hacia atrás con un fuerte suspiro mientras toda la piel se
le contrajo en un escalofrío que hasta el rubio sintió.
De inmediato, enterró sus largos dedos en la cabellera rubia, revolviéndola
para hacerle sentir que aquello no le disgustaba, que estaba perdido en el deseo
y el placer que él le estaba dando...
Joey
no sabia que pensar, solo se guió por sus sentimientos y por la necesidad de
hacerle sentir tan bien como él lo había hecho unos minutos antes, pero al
parecer el empresario tenia otra idea en mente...
—Esta
bien cachorro... espera... Si continuas no podré aguantar...
—Rugió
de placer... —¡Ven Joey! —Llamó
extendiéndole la mano para traerlo consigo. Los ojos el rubio se clavaron en la
figura de su “amante”... Su
nombre en sus labios, era la primera vez que le hablaba así, sin diminutivos
caninos, sin insultos, de manera cariñosa y hasta cálida... ¿El gran Seto
Kaiba sabría él lo sexy que se veía ahora? Despeinado, desnudo, sudado,
sonrojado y a la vez sensual...
—Seto...
yo no... nunca... no con un hombre
—Lo
sé... yo tampoco
—¿Entonces?
El
otro sonrió haciendo un gesto suave que fácilmente entendió... Joey se dejo
guiar... no es que le gustara especialmente el papel que iba a tocarle, pero después
de todo hablábamos de un tipo dominante como Kaiba, era lógico que él
no fuera el “dominado” ¿O no?
Ni siquiera tuvo tiempo de pensar la respuesta cuando sintió el cuerpo de otro
cruzarse por encima hasta alcanzar su billetera en el pantalon. Allí trajo
consigo una cajita. Aun boca abajo el rubio veía todos sus movimientos sin
entender demasiado...
Sintió
unos suaves besos en la espalda y como la mano derecha recorría ahora con
suavidad su columna, hasta que embarazosamente tiro de sus piernas para levantar
su pelvis hacia arriba, la pose era molesta y por demás bochornosa, se alegro
de tener la cara enterrada en el almohadón, era un alivio que el no pudiera ver
el color tan rojo de sus mejillas, pensaría que era un idiota infantil y Joey
no quería eso.
Sintió
algo ingresar en él, mojándolo con algo viscoso y frío, imagino que podía
ser un dedo. Cerro los ojos de impresión y se aferró a los almohadones, pero
cuando más concentrado estaba en aquello un suave susurro en sus oídos le
devolvió a la realidad
—No
te tenses... no quiero dañarte... —Explico
susurrando... —Quiero sentirte, quiero que
te estremezcas conmigo, que gimas mi nombre como hace un momento...
—Seto...
yo... t....
—No se animo a seguir, esa palabra le parecía demasiado fuerte, demasiado
importante para decirla así no mas... Además las sensaciones que ahora sentía
le impedían pensar en otra cosa que no fuera lo que el castaño estaba haciéndole
a su cuerpo...
Estaba
tan concentrado en aquellas palabras que no se dio cuenta que los dedos del otro
ya no estaban en él y que de un empujón suave el otro lo estaba haciendo suyo.
Cuando sus terminales nerviosas por fin reaccionaron que significaba
aquello, grito de dolor, sentía como si lo estuvieran partiendo el dos, un
dolor extraño y por momentos inaguantable.
Seto no se movió más, pero el rubio sintió que las manos tiraban de el
hasta enderezarlo un poco. Kaiba lo beso, lo acaricio hasta que empezó a
moverse con lentitud, temblando por sentirse tan apretado y cálido dentro de él.
Cuando el otro ya no se quejo, comenzó a moverse un poco más rápido,
descubriendo que el rubio solo gemía y gemía en busca de más... A Kaiba nunca
le había pasado aquello, nunca se había sentido tan vulnerable con nadie y aún
no sabia que pensar al respecto... deseo, temor, pasión... eran demasiadas
cosas para entender de pronto y ponerle nombre al sentimiento que tenía ahora
por Joey.
—Jo...ey...
ahhh... —Con
ese ultimo gemido sintió que su cuerpo colapsaba dentro del rubio, agitándose
violentamente hasta casi hacerlo perder el sentido... Cayó sobre él, sin
moverse, aplastándose los dos contra el sillón que ahora además estaba mojado
y pegajoso, no habían tomado la precaución de cubrirlo o protegerlo, o
simplemente buscar la cama. Se movió lentamente liberando al otro de la
incomoda pose.
Cuando
Kaiba abrió los ojos segundos después, un muy acurrucado cachorrito dorado se
apretaba contra él, con la respiración agitada y los surcos de lagrimas secándose
contra la piel dorada... buscando calor y contención, acomodo su brazo para
rodear con el la espalda de Joey. El
rubio tenia los ojos cerrados y poco a poco su respiración estaba tomando
ritmo, No podía dejar de mirarlo y aun peor no conseguía dejar de sentir eso
que estaba sintiendo ahora...
Fue
entonces que tomo real conciencia que acababa de hacer el amor con él... Su
enemigo...
¿¿¿Podría
seguir llamándolo así después de todos esto???
Continuara...
*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*
1-
Carajo:
Lo que significa en realidad no tiene nada que ver con la connotación que
quiero darle, Irse al carajo es literalmente cuando alguien te manda muy lejos,
es como decir Ándate a la M..... un
poco menos agresivo ^^
2-
Gataflora:
Hahahaha, si esta vez
va de frases. Hacerse la gataflora quiere decir que nada te viene bien, que todo
te molesta y que no le ves sentido a las cosas. También podría decirse que
hacerse la histérica. Espero que me entiendan
3-
Termómetro:
Imagino que se entiende bien, pero como realmente no sé si es que se llama solo
así en Argentina, va de explicación, el termómetro es lo que sirve para medir
la temperatura del cuerpo... ^^ Hay dos tipos que son los mas conocidos, el que
se toma midiendo el calor por la oreja y el clásico termómetro con el mercurio
liquido que se usa bajo de los brazos, en la boca o en otros lugares menos
comunes (usen la imaginación, no pienso decirles ¬_¬)
4-
Beber
como Cuba: Es otra expresión,
quiere decir emborracharse a lo loco, tomarse todo bah ^_^
Notas
de la autora:
Hola!!!
Vieron? Llego el Lemon ^#_____#^ Antes
que nada quería hacerles unas aclaraciones.
Quizás se esperaban un lemon con mas palabras de amor o cariño... Bueno
no... sinceramente no creo que la
primera vez de estos dos sea así, primero porque ninguno de los dos tiene claro
lo que siente por el otro del todo. Además tengan en cuenta que son hombres,
algo que es importante a la hora de escribir, deje el amor y las palabras dulces
para mas adelante, cuando estén mas seguros de lo que sienten por el otro, si?
No me maten pero la historia va así, entiéndanme, ya hablaran mas en el
capitulo que viene acerca de sus sentimientos y el que van a hacer ahora, pero
ya estaba demasiado largo para seguirlo, es mas, pensaba cortarlo antes pero me
iban a matar si les dejaba el lemon a la mitad ^^...
Bueno
primero créanme que me sorprendió lo que paso con muchos fics en Ffnet,
realmente no se porque se borraron algunos y otros no, no tengo ni la mas remota
idea, pero aun así quiero mandarle mi apoyo a las personas que fueron
perjudicadas en esto porque es muy, muy feo que algo así te pase, lo se, a mi me
paso algo parecido y una persona que sabia mis claves conciente que no tengo
Internet en mi casa me borro todos, todos los archivos de mi pagina, de la sección
principal que es la que da lugar a las otras, me quería morir pero subí todo
de nuevo, por eso se que es feo que te borren las cosas así sin aviso y porque
si...
Este
capitulo va especialmente dedicado a mi amiga Kitten porque siempre esta para mi
y porque la extraño mucho que ya no la veo tanto como antes y a Chibineko por
dejarme entrar en el foro con ese personaje tan lindo ^^ A que no saben quien
soy en el foro????? Hehehehehe Seth ^_______^
Lucecita,
Noin, gracias como siempre por ser mis amigas y Karoru Metallium que me hizo un
bellísisimo fanart de Joey ^^ Ah por cierto si quieren ver nuestro dibujitos
pasen por acá http://itzukiai.deviantart.com
y el de Karoru es este http://KaroruMetallium.deviantart.com
no se los pierdan, es una pagina como Ffnet pero para FanArts e imágenes,
También anda por allí Radfael, pero como no recuerdo si tiene ese nick
solamente por eso no les paso esa dire también, las otras me las se de memoria
^^...
Bueno
gracias, gracias por los lindos comentarios y el apoyo y espero les haya
gustado, besitos a todas de corazón
Itzukiai
(Faby)
Noviembre 2004
Espero
que me digan que les parece, les gusto?
Quejas,
reclamos, halagos o lo que quieran a
hanaiana@yahoo.es
iwaki_kyosuke@yahoo.com.ar