"Mi querido enemigo"
Basado en Yu Gi Oh!
Seto x Joey
By Itzukiai

 

Notas:  He vuelto de vacaciones con renovadas energías, no había podido seguir esta historia pero ya me estoy poniendo al día. He leído un fic que tiene algunas cosas en común con la idea que tenia para esta historia. Al principio me puse mal porque no me gusta tomar secuencias similares o ideas de otros, pero el hecho es que mucho antes de leerlo yo había decidido quien iba a ser el tercero en esta historia así que decidí respetar mi idea original. De todas formas no pasa en este capitulo pero tenia que decirlo. Sentí la necesidad de hacerlo. Gracias por el apoyo, por la paciencia y espero les guste el capitulo   

 

Capitulo 7 – Confesiones... Cuando la mentira sale a la luz...

Llevaba un buen rato mirándolo. Aun con la suave luz que provenía de las velas desparramadas por allí, era fácil distinguir la delgada figura del rubio. Estaba boca abajo, con los brazos por debajo del almohadón del sillón, su espalda se marcaba firme, mostrando un cuerpo bastante envidiable. Una curva recorría el largo de su columna muriendo en un par de nalgas suaves y redondeadas…

Luego de haber hecho el amor, ninguno había hablado, solo se habían quedado mirándose, acurrucados el uno contra el otro como si los dos hablaran distintos idiomas y ninguno fuera capaz de entender al otro.
Solo dos miradas profundas contemplándose como si fuera la primera vez que lo hacían, y ni siquiera se dieron cuenta en que momento habían caído en el sueño…
 

La incomodidad del pequeño espacio despertó al Ojiazul, pero lo agradeció ya que pudo contemplar a su gusto la persona con la que acababa de tener el mejor sexo de su vida… Bueno no es que él fuera demasiado experimentado en la materia, pero se había dado el gusto de tener uno o dos amantes ocasionales de vez en cuando pero compartir el sexo con él había sido, distinto… o el se sentía distinto.
A veces le costaba creer que el perro idiota al que más había odiado durante sus años de escuela, se convirtiera ahora en alguien especial para él, alguien que sé complementaria con él hasta llegar a una inolvidable sensación de placer…
 

Levantó la mano dejándola caer con suavidad sobre él, recorriendo el contorno de la espalda hasta enterrarse en la espesa y revuelta cabellera rubia. El otro ronroneo al toque, hasta creía que estaba mas puesto su sobrenombre si más que un cachorrito, ronroneaba como un gatito. Otro movimiento suave dejó escapar un tenue gemido del cual pudo diferenciar un sonido…

“Seto”


El castaño abrió sus ojos ante el llamado suave y no pudo evitar sonreír. … Que lindo se oía su nombre en sus labios y no un despectivo Kaiba o un seco “Ricachón engreído” Si que estaba cambiado, ¿Cuanto tiempo haría que no podía verlo como el “Estúpido Wheeler”?  

No se había puesto a analizar las cosas, tenia mucho que razonar… ¿Qué iba a pasar después de aquello? Él era una figura publica, desde ya, tendría que pensar muy bien las cosas, salir con otro hombre no era lo que él tenia planeado para su futuro, pero tampoco podía negar la atracción que sentía por el rubio… Desde que Joey entró a la universidad y tuvieron la posibilidad de encontrarse para él fue como si el sol hubiera entrado en su vida…

Sonrió suavemente, acariciando con la yema de sus dedos las mejillas tibias del rubio, sorprendiéndose por esa piel tersa y delicada… no pudo evitar murmurar lo que en ese momento le vino a la mente 

 

—Me pregunto cachorro si sabrás lo suave que eres… —Pero el delicado toque pareció dar cosquillas al otro y se movió ligeramente intentando despertar  

—¿Mh?… Pensé que dormías —Susurró Joey restregándose los ojos con las manos de manera perezosa  

—No…—Contestó el empresario apoyándose en un codo para poder mirarlo mejor a los ojos —Te estaba observando  

 

La incomodidad reino por un segundo, no era nada fácil salir de esa situación. Joey se movió ligeramente, no sabia como seguir hablando pero al hacer un movimiento con sus piernas, un tanto brusco, remeció cada fibra de su cuerpo sacándole una mueca de dolor. Una punzada le atravesó la espalda en un tris.  

 

—¿Estas bien? — Preguntó el empresario preocupado  

—Sí…  

—¿Te duele algo?  

—Nada grabe…jeje…  bueno teniendo en cuenta lo que paso entre nosotros hace un  rato, creo que es lógico ¿No? —Dijo el rubio sin siquiera medir sus palabras y se incorporó sobre el sillón para cambiar de posición tratando que no le doliera tanto.  

—¿Estas arrepentido?  

—Yo no dije eso…  

—Bueno, no es lo que parece si te estas quejando —Refunfuñó el castaño al sentirse algo molesto.  

—Seto… Digo, Kaiba…  

 —Seto esta bien —Le corrigió, después de todo acababan de intimar seria tonto pegarse a formalismos…  

—Seto… no sé que decirte… No se como mirarte, no entiendo y no quiero entender tampoco, realmente no se como actuar contigo —Explicó el rubio con un leve temblor en la voz.  Le miro a los ojos, sonrojándose como nunca lo había hecho antes, solo para continuar hablando lo que su mente dejaba salir y que su corazón no se animaba a explicar —Acabo de pasar una de las experiencias más importantes que he tenido en mi vida y ahora no pudo evitar pensar si es que para ti, esto ha sido solo algo pasajero y que yo no te importo mas que el mayordomo que te prepara el desayuno —Las lagrimas corrieron por sus mejillas, sus propias palabras le habían impactado ¿Cómo habría podido decirle aquello? … Se sentía agobiado, demasiadas cosas, demasiados sentimientos a flor de piel que le ponían en una posición que sabia fácil de herir…  

 

El morocho no había articulado mas de media palabra. Tenia sus profundos ojos azules en él, preguntándose porque estaba pensando eso de él…. Además… él apreciaba mucho a su mayordomo, después de todo él era prácticamente al que había visto todas las mañanas desde que había llegado a la mansión…. Se acerco nuevamente, pero de manera segura, alcanzo las lagrimas que caían en las mejillas del rubio y las limpio levemente con la mano…  El ojiazul no era una persona fácil de hablar, mucho menos de exponer sus sentimientos ante una persona que aun podría considerarse un extraño, pero el calor que sintió en su alma le alcanzo para poder hablar y así explicarle un poco la posición en la que estaba  

 

—Nunca he sido muy bueno para hablar y no creo serlo ahora solo por esto que paso… Pero una cosa es cierta y es que te equivocas en lo que piensas de mí  

—¿De verdad?  

—Si… para mí también fue importante… pero no esperes que te diga otra cosa porque esto es lo único que me sale —Explicó con sinceridad atrayendo a Joey contra sí y ahogando su boca en el cuello suave del rubio el cual se estremeció de inmediato… pero aún más, cuando las otras palabras de Kaiba corrieron en un susurro por sus oídos —Pero estoy dispuesto a que me enseñes a amarte…  

 

El resultado no se hizo esperar, la frase puso a Joey en un estado de tranquilidad y relajación.  Sus mejillas ardían producto de la confesión. Sus manos se encontraron atrapadas por las manos del más grande. Un sentimiento cálido se apoderó de su corazón, una sensación extraña. Algo que no había sentido nunca antes y que definitivamente le gustaba. Se sintió algo “vulnerable”. No solo estaba expuesto en su desnudez total, sino en su corazón.  Estaba desnudo de todas las formas posibles ante la mirada fuerte e inquisidora de Kaiba.  

Siempre supo que había algo mas en esas peleas con su “enemigo”, esa tensión que corría por sus venas cuando él le insultaba o menospreciaba.
El rubio siempre había tenido espíritu de batalla, pero cuando más afloraba era cuando cierto ricachón de ojos azules le molestaba. Aún cuando en ese momento no podría haberle puesto nombre a ese sentimiento, la verdad es que ya existía, aunque le costara admitirlo o entenderlo.
Desde que se habían reencontrado, aquel sentimiento había brotado nuevamente, crecido aun más que antes y se había hecho más poderoso solo alimentándose de aire, mientras que con cada encuentro, aumentaba su atracción, su deseo y claro, sus miedos e inseguridades….

El Seto Kaiba de antes se hubiera burlado largamente de su debilidad, de su fragilidad y de sus indecisiones, el de ahora, solo le estaba pidiendo una oportunidad…  

 

—Podría enseñarte… —Susurró con voz casi inaudible —Si tu quieres… —Dejó caer poniendo los ojos de tal manera que Kaiba casi pensó que estaba delante de un cachorrito abandonado pidiéndole cariño…  

 

El ojiazul respondió apagando su boca con un beso, sintiendo los labios del otro temblar ante sus exigencias, mientras aquel beso pasivo mutaba volviéndose ardiente y necesitado…
El rubio parpadeó un poco al principio, pero sintió que se deshacía en la boca de Kaiba solo con su sabor…. ¿Para que escapar si la verdad estaba a la vista?   Simplemente juntos ardían y se derretían el uno con el otro.
 

Sintió las manos de Seto apretar su piel de manera posesiva, le impactó, le tratara como su fuera suyo, un objeto el cual apretar cuidar y mimar… con esa forma única que él tenia cuando quería algo… El rubio era suyo, solo él podía tocarlo, solo él podía admirarlo, solo él podía tenerlo…. Joey no pensó mucho ese momento pero la sensación de posesión le hizo estremecer… se sintió halagado por un momento y no quiso pensar nada más…. Se entregó a las caricias ardientes y a los besos húmedos que mojaban su piel…  

Una mano tiró de su cabeza hacia atrás, una boca hábil y suave recorrió su cuello a besos, rozando cuando tenia que rozar, besando cuando quería hacerse sentir y mordiendo suavemente cuando la sensación de hacerlo gemir se volvía mas imperiosa… Y él, se dejo, entregándose por completo a la exigencia del mas alto. Sus ojos mieles se cerraron dando paso al sentido del tacto. Su piel se había vuelto un campo de entrenamiento donde un desconocido Seto Kaiba se divertía experimentando con cada parte de su cuerpo sensibilizado por el deseo…  

 

—¡Seto! …. —Llamó cuando tuvo una pizca de conciencia, pero el otro parecía no oírle porque cuando por fin dejo en paz su cuello empezó a bajar por sus hombros en un camino invisible dominado por el deseo.  Joey sintió de nuevo el ardor de su cuerpo, pero este se frenó cuando una fuerte punzada le llevó a quejarse involuntariamente —Seto… yo no creo que… —Empezó diciendo turbado, pero el otro le detuvo posando sus labios con los suyos para evitar que hablara…  

—No te preocupes… No pensaba hacerlo —Le susurró en los labios —Imagino que estas adolorido  

—………….  

 

Joey no contestó, se sentía algo avergonzado.   El temblequeo y la vergüenza se apoderaron del rubio, aunque debía admitir que esta faceta ardiente del ojiazul le tenia fascinado. Kaiba sonrió internamente. Cada movimiento del rubio le daba pie a seguir y conocer aquel, que ahora se volvería su amante…

—Ven… —Le dijo Seto llamándolo a incorporarse y sentare junto a el.  

 

El rubio se dejó hacer hasta que él lo sentó y acomodó entre sus piernas, sentándolo a hocardas suyo dejando que sus sexos se rozaran suavemente.  Joey gimió y apretó sus labios odiando su propia debilidad ¿Cómo podía con un suave beso o una caricia excitarlo de esa manera loca?
No tuvo tiempo de pensar cuando las manos decididas de su “amante” estaban ahora sobre su virilidad, provocándole un delicioso escalofrío que recorrió todo su cuerpo.

Dejo caer la cabellera dorada sobre el fuerte hombro de su… ¿Amante? No, esa palabra no le gustaba, sonaba a algo de una sola noche, entonces… ¿Cómo llamarlo? ¿Querido enemigo? …. mmm después tendría que pensar más al respecto…  

Sintió la necesidad de imitarle, de hacer que ese mismo escalofrío recorriera el cuerpo de Seto como lo hacia en el suyo.  En un impulso provocado por su propio estado de sopor, posó las manos en el sexo húmedo de Kaiba, asombrándolo y provocándole un jadeo reprimido de deseo que retumbó entre las paredes.  El rubio se sintió shockeado. La voz sensual del ojiazul alteró todo su mundo ¿Cómo podía ser tan sexy solo con un jadeo? La cabellera castaña se apretó contra su hombro mientras el respirar acelerado de sus labios golpeaba contra su piel estremecida provocándole placer. Por un momento dudo de sus actos, buscando una mirada de reproche, un gesto de desaprobación pero solo encontró las largas pestañas castañas apretadas y ocultando los zafiros azulados, amalgamándose con el resto de su rostro en la imagen misma del placer contenido…  

El calor aumentó con fuerza y junto con el, los jadeos y gemidos de ambos… el rubio colapso primero y segundos después el morocho le siguió… Se quedaron unidos, boca con boca, jadeando, recuperando la respiración que dulcemente habían perdido segundos antes, en un abrazo tibio e intimo…
Seto fue el primero en recuperar el habla, examinando el lugar con una sonrisa  
 

 

—Creo que deberíamos haber cubierto el sillón… —Explicó señalando la pegajosa humedad que ahora los manchaba, sonriendo como un niño después de haber hecho una travesura…  —O tendríamos que haber ido a tu cama, cachorro  

—¿Mmmmm? Lamento decepcionarte Kaiba, pero ESTAMOS en mi cama  

—¿Eh? …  

—Si das vuelta el colchón del sillón, es mi cama —Dijo un poco turbado  

—No quise ofenderte… perdóname… —Seto realmente no había tenido ganas de molestarle, es más no tendría que haberle dicho nada…  

—Esta bien, no importa…. —Respondió sinceramente —Además es algo que se limpia fácil…—Explicó tirándose hacia el sillón para descansar un poco… —Seto… hay algo que me preocupa  

—¿Qué cosa? —Preguntó limpiándose un poco y buscando su ropa a tientas en la oscuridad  

—¿Por qué yo? … —Indagó seriamente —Es decir… Hay montones de personas con muchas mas condiciones que estarían encantados con esta faceta tuya… pero… yo…  

 

El ojiazul meditó por un rato antes de contestar. Sabia que la pregunta del rubio era mucho más profunda de lo que parecía… era una pregunta que necesitaba una respuesta y que el tenia que analizar antes de decir lo que pensaba. Tomó su ropa y se colocó el pantalon antes de sentarse al lado suyo, antes de contestar  

 

—¿Por qué me gustan los rubios boquiflojas, de ojos miel que más parecen un cachorro perdido que una persona… —Joey se quedo estático, la respuesta le impactó. No sabia que pensar…. ¿Era una respuesta o una burla?  

—……………  

—Porque me gustas… —Aclaró secamente sin más —¿Te alcanza?  

—Me sobra —Le respondió abrazándolo para besarlo otra vez… —Esta bien… —Le confirmó — Intentémoslo…  

 

La situación hasta podría parecer graciosa, parados, en el medio del pequeño apartamento, el rubio completamente desnudo besándolo despreocupadamente, en puntas de pie,  mientras intentaba pensar lo que la palabra “estar juntos” significaba para los dos. 

 

—Tengo que irme cachorro —Jadeó desembarazándose de sus brazos…  

—¿Ya te vas?  

—Mokuba esta completamente solo en casa y no le dije que no iba a volver…. No quiero que se preocupe —Explicó besándole suavemente la punta de la nariz  

—¿Le dirás lo nuestro? —Le preguntó el rubio un poco turbado  

—Todavía no… —Explicó pasando la polera por su cabeza —Creo que lo mejor es esperar un poco… le diré cuando llegue el momento.  

—Mmmmfffhhhhh —Joey solo bufó. Por alguna razón no estaba muy convencido de su respuesta  

—¿Qué pasa? ¿Te molesta que no quiera decirle nada?  

—No es eso Seto… solo creo que tu hermano es más perceptivo de lo que tu crees, se preocupa por tí, deberías decirle la verdad…  

—¿Crees que no conozco a mi hermano?  

—Si, lo conoces… pero no quiero que el Chibi se moleste conmigo  

—No te preocupes mas… yo me ocupare de eso —Le dijo besándole la frente… —Me voy, descansa, nos vemos mañana 

—Esta bien… —Le respondió acompañándolo hasta la puerta… Con un suave beso en los labios de despidió de el. El rubio sintió un ligero vacío en el corazón y cuando el castaño se encontraba a unos metros fuera en el pasillo le llamo —Seto…   

—¿Pasa algo?  

—N-no… nada…  

 

Se mordió los labios, por primera vez aquel calor en el corazón no le permitió decirle lo que le pasaba. Por primera vez sus palabras murieron antes de nacer… no era el momento… no era conveniente. Su declaración de amor merecía que esperara un poco más…  

 

*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*+*

 

Esa mañana Joey corría por los pasillos de la universidad. Otra vez se había quedado dormido.
Tenía la cabellera mojada y algo enredada y podría jurar que su piel aun estaba húmeda, porque no había podido secarse correctamente. La camisa bailaba arrugada por fuera del pantalon mientras sus pies corrían a la misma velocidad que cuando era un adolescente de secundaria llegando tarde al colegio.
 

Su vida había cambiado bastante. Por lo menos en una gran parte.  No podía negar que ahora estaba más feliz que nunca, aunque no todo era un lecho de rosas…
Hacia casi un mes que él y Kaiba habían iniciado algo entre los dos o más bien debería decir, que había fuego entre los dos, porque eso era lo que pasaba cada vez que se encontraban… El rubio hasta a veces se preguntaba como, bajo el aspecto seco y frío del empresario, se escondía un volcán de ardor y pasión que no se detenía una vez que empezaban.
 

Por otro lado tenia que admitir que él ya lo quería. Claro que no se atrevía a decírselo, a él ya le habían roto el corazón una vez y eso lo había decidido a no ser el primer en decir “te quiero” tan livianamente, de todas formas no se le hacia nada fácil, ya que más de una vez había tenido que morderse los labios para no pronunciar esas palabras. No estaba seguro que era lo que sentía Kaiba por él, prefería ignorarlo, no quería sacar ese tema porque eso quizás pondría fin a lo bello de su romance…   

Por fin llego al campus.  Seguía ensimismado en sus pensamientos, sonriéndose de a ratos cuando algún recuerdo travieso atravesaba por su mente. Los pasillos se le hacían largos e intentaba recuperar la respiración perdida en la carrera. Tenía clases  y estaba llegando tarde.
Una cara sonriente salio a su encuentro y una divertida melena roja se le acerco…
 

 

—Espero que hayas estudiado porque hoy pienso copiarme de tu hoja —Le susurró la pelirroja riendo suavemente  

—Aoi… ¿Cómo estas? —Exhaló mientras le daba un suave beso en la mejilla a manera de saludo  

—Bien… llevas días sin venir, ¿Cómo te fué en el examen de administración?  

—Pasé —Sonrió abiertamente  

—Que bueno Joey, te felicito…  se ve que el encerrarte a estudiar dio frutos —Le dijo ella con un gesto de aprobación  

—S-si… —No podía negarlo, el solo pensarlo le ponía los nervios de punta, claro que había estudiado administración… con su “profesor particular”...  De pronto sintió como toda la sangre de su cuerpo la tenia ahora en las mejillas y que la palabra “Culpable”, se veía en su frente como un tatuaje… Después de todo estudiando administración fue como el y Kaiba habían empezado a hacer el amor aquel día…  

—¿Te sientes bien? —Preguntó ella poniendo su mano por debajo de las hebras doradas que conformaban su flequillo…—Estas rojo  

—Si, estoy bien… —Dijo apartándole suavemente la mano de sus cabellos, pero lo que el rubio no vió, fue que dos profundas gemas azules lo estaban mirando desde lejos, perplejas, mientras se debatían entre intervenir o dejar las cosas como estaban. —Allá viene Nathan —Habló Joey saludando a lo lejos, pero solo consiguió del otro un gesto remoto —¿Le pasará algo? Hace días que lo noto algo extraño.  

—Si… me di cuenta… Andará a de amores… —Rió ella de manera cómplice —Uhhhh… hablando de malas caras, mira allá viene tu guardaespaldas  

—¿………?  

—Seto Kaiba  

—El no es mi guardaespaldas —Protestó el rubio sonrojándose  

—A mí si me lo parece, siempre esta detrás tuyo  

—……………  

—Esta bien Joey, no tienes que decirme nada si no quieres, pero sé positivamente que hay algo entere ustedes dos —Dijo clavando inquisidoramente sus ojos verdes en él  

—¿Qué te hace pensar eso? —Repuso enojado  

—Tu cara de hace un momento…además todo lo que paso es mas que evidente, el te beso, ¿No?, enfrente de todos —Joey simplemente afirmo  —Esta bien… no te preocupes… entiendo  

—No, no entiendes —Rumió avergonzado —No es lo que tu crees…  

—Entonces cuéntame, dime porque el te aleja de mí… —Preguntó ella apenada, confesándole lo que ya no podía guardar mas —podría entender que estés enamorado de otra chica, pero esto realmente me complica la vida, me niego a perderte ante él…  

—Lo siento Aoi, creo que nunca te di chance para pensar que lo nuestro era algo mas  

—No hacia falta, las ilusiones nacieron solas… ahora dime… ¿Qué es lo que sientes por él?…  

—Yo….  

   

************

   

Su estomago comenzó a gruñirle de hambre. Tenia que llegar a comer antes de entrar a trabajar… tenia suerte de tener una nueva hora libre entre medio. Las cases habían terminado ese día y se sentía mas aliviado que en la mañana. Hablar con la pelirroja le había quitado un peso de encima… Luego de despedirse de Aoi y de Nathan caminó por el pasillo en busca de la salida.
Por momentos se quedo pensando en la forma que Seto había salido de la universidad ese día… bueno no es que no lo conociera pero algo en su mirada lo había enfriado…

Estaba muy absorto en sus pensamientos cuando una mano lo jaló hacia adentro de una puerta, encerrándolo en un lugar de no más de dos metros cuadrados… Joey no había tenido tiempo de protestar, cuando alguien lo apretó con fuerza contra la pared, quitándole el aire y cerrándole por completo la salida. Su primera impresión había sido empujarlo y salir corriendo, después de todo estaba con un extraño, en un lugar estrecho y oscuro. Las manos frías del otro se apretaron en su piel como garras, el individuo prácticamente lo bloqueaba contra la pared, los nervios le inundaron, el terror se adueñó de él, hasta que sintió un aroma conocido en el lugar, un aroma que tenia una combinación muy especial y única…

 

—¿Seto?—Preguntó con suavidad, temiendo equivocarse. Pero su respuesta fue un suave mordisco en el cuello y una cabellera de aroma a shampoo que le cosquilleaba mientras unos dedos firmes se enterraban en su nuca para voltearla hacia arriba…Si… era él… Seto, su Seto.  Joey dejo que sus dedos se hicieran lugar entre las hebras castañas, que el aroma de su perfume se le pegara en la piel y que los labios firmes de Kaiba le obligaran a respirar entrecortadamente deshaciéndose en el calor de la pasión… Tenia muchas ganas de preguntarle, de saber que estaba haciendo allí, pero los besos en el cuello no le dejaban pensar y empezaba a sentir la sed de sus labios. En un atisbo de luz, dejando escapar un gemido pudo recuperar lentamente el habla —¿Qué haces escondido aquí, Seto?   

—Te esperaba… ¿Qué mas? —Rumió entre sus labios —A propósito ¿Qué demonios hablabas con esa esta mañana? —Gruñó sin soltarse del agarre  

—¿Esa?…  

—La tonta esa que se muere por ti…  

—¿Aoi? … —Dijo con aire divertido —Hahaha… ¿Qué pasa Kaiba?  ¿Celoso? … —Jugueteó mirándole a los ojos, pero él mas alto le esquivó la mirada volviendo a su pose estoica y seca.  

—En tus sueños Wheeler…—Protestó el ojiazul soltándolo de repente y mirándolo de manera fría —Yo no estoy celoso de nadie.
 

El rubio se quedó estático, sencillamente no esperaba esa respuesta de parte del otro. Kaiba parecía realmente molesto
¿Habría dado en el clavo?

Se sonrió, claro que si, Kaiba estaba celoso pero eso es algo que el CEO jamás aceptaría.  Era poco lo que lo conocía y aun así, estaba seguro que sus sentimientos se contraponían y enseguida que eso pasaba, levantaba la barrera de frialdad entre los dos, seguramente culpa de los años de maltrato de parte de Gozaburro Kaiba.  Cruelmente, Seto había aprendido a esconder sus emociones y claro, cuando estaba muy expuesto a ellas, generalmente se lo veía más nervioso y analítico y mientras su cabeza parecía funcionar perfectamente, en su corazón se generaba una tormenta de sentimientos…
Joey lo miro suavemente, acercándose hasta él y dejando que sus manos tocaran sus labios de manera sensual
 

 

—No te enojes… Solo fue una broma  

—……………  

—Seto… ¿Qué era lo que querías? ¿Por qué me esperaste en este lugar?

 

El ojiazul contempló por un momento la mirada cálida de su amante y se perdió en ella. Nunca contaría la verdad delante de el… jamás le diría que se moría de los celos cuando ella estaba cerca de él. El recuerdo de la escena donde los dos reían y hablaban muy íntimamente lo perturbó de nuevo. Presa de sus sentimientos, lo acorraló nuevamente sosteniéndolo con su propio cuerpo, colocando su pierna entre los dos mientras rozaba el pantalon de Jean que llevaba el rubio el cual no entendía nada de nada…   

 

—Mio… Solo mío….—Murmuró Seto en su oído de manera sensual y necesitada  

 

Joey rió por lo bajo…. ¿Qué no era que no estaba celoso? ¿Qué había sido aquello? Sintió una mano traviesa que se aventuraba un poco mas allá de lo permitido, hundiéndose, hurgando y haciéndose espacio entre la lona gruesa del pantalón que se negaba a ceder y la piel temblorosa que se estremecía al toque.  Kaiba se negó a abandonar su tarea, era placentero ver al rubio rojo como tomate, suspirando y moviéndose en busca de sus manos, pasara lo que pasara eso era algo que ambos disfrutaban…  

 

—Mmmmm ¡Dios! … Ahhh… ¿Por qué me haces esto? —Gimió Joey mordiéndose los labios y evitando gemir tan fuertemente como sus pulmones le pedían.  

—¿Te hago que? —Preguntó Kaiba disfrutando esa cara excitada.  

—Enloquecerme así… —Confesó aferrándose a sus brazos para evitar colapsar… —Mhhhh Seto… —Interrumpió preocupado —Por favor… No me hagas esto… Tengo que ir a trabajar.  

 —No vayas… —Sugirió más ordenando que pidiendo.  

—Tu sabes que tengo que ir.  

—Por cabeza dura, te dije mil veces que no hace falta que trabajes, yo puedo pagarte la universidad.  

 

Eso era todo. Instintivamente la atmósfera cambió. Joey se puso tenso y un bufido de fastidio escapó de sus labios. Kaiba sabia que había tocado un tema “espinoso”, pero realmente pensaba que el rubio en algún momento aflojaría con eso, pero no… Joey era mucho mas cabeza dura de lo que pensaba.  

 

—No necesito que me pagues nada Kaiba… yo puedo mantenerme solito… —Espetó de forma seca y repentina.  

—Cabeza dura  

—Sí… Mucho…  

 

Ahora estaban separados, cada uno con sus propias convicciones. Tercos como dos burros empacados.  Hacia ya un par de semanas que Seto intentaba convencer al rubio que dejara ese trabajo mediocre, que él podría darle uno mil veces mejor en su empresa, pero el rubio se ponía inflexible y cada vez que tocaban ese tema terminaban discutiendo acaloradamente.

Para Joey trabajar con Seto era el equivalente a sentirse mantenido, quizás no exactamente, pero le daba esa sensación. El se sentía muy cómodo con su relación con Kaiba, pero también con su propia vida, con su trabajo y con sus amigos.
Sin pensarlo dos veces él se acerco al ojiazul y poniéndose en puntas de pie le jaló del cuello de la camisa que traía y le beso tentativamente la punta de la nariz…
 

 

—No quiero pelear Seto…  

—Pero…  

—Por favor…no quiero discutir  

—¿Nunca vas a darme el gusto? —Quiso saber el más alto suavizando su mirada —No quiero que sigas trabajando… no tienes tiempo de estudiar y casi no nos vemos…   

—¿O sea que todo se reduce a que quieres estar conmigo?  —Habló sorprendido por la confesión. Kaiba se puso rojo de inmediato  

—No dije eso…  

—Hehehe… Como digas… ya sé que no te gusta mi trabajo y debería buscar algo distinto, pero por ahora es el único que tengo… No te enojes… pero voy llegando tarde —Explicó el rubio sonriéndole sinceramente  

 

Kaiba ya no le respondió, solo jaló el brazo del rubio volviéndolo nuevamente a su merced y retomando ávidamente el camino de los besos…. Acaricio su cuello buscando torpemente hasta encontrar la vena que latía furiosa. El simple toque de sus dedos le había devuelto a un estado de excitación similar al que traía desde un rato antes…

Presionó su cuerpo con deseo, jugando en su cuello hasta dejarle una pequeña marca que el rubio no noto, luego llevo sus manos hasta el pantalon del rubio introduciéndose en él para acariciar su intimidad.
El rubio jadeó con fuerza, aferrándose a los brazos del castaño quien seguía completamente ensimismado en su tarea.
Cuando comprobó que el rubio estaba completamente a su merced, quitó sus manos de la piel temblorosa y húmeda con una sonrisa socarrona.

 

—¿No que estabas apurado cachorro?  


El rubio sintió que la sangre le hervía ¿Se estaba burlando de el?  

 

—Si… —Rugió enojado tratando de acomodar su ropa con un gesto de fastidio. Se sentía engañado, estaba excitado, acalorado y sumamente nervioso, era muy complicado esconder una excitación como la suya en un pantalon tan ajustado…. El otro lo miro con un gesto claro de victoria. Se acercó nuevamente a él y lo abrazó posesivamente, tomándolo de la cintura y enterrando sus dedos en la nuca. Él quiso apartarse levemente pero el calor de la unión lo embargó.  

—Esta noche… en mi casa… a las nueve… —Le dijo al oído con sensualidad. Pero el rubio le empujó apartándose lo suficiente para poner espacio entre los dos  

—¿Qué te hace creer que iré Kaiba?  

—Vendrás…—Susurró dándole un suave beso húmedo —Sé que vendrás —Terminó antes de salir por la puerta.  

 

El rubio se quedó estático, contra la pared, con cuerpo temblando y los labios palpitando.
Luego de un rato Joey salio de aquel lugar, reprendiéndose por no poder negarse al juego del otro. Además le molestaba un poco el poder que Kaiba tenia sobre su persona.

Acomodó su ropa, gimiendo ante la incomodidad y dejando que su camisa colgara fuera y tapara su evidente estado… además era verdad, estaba llegando tarde a trabajar…
Tragó duro y acomodó sus cabellos con los dedos, a Kaiba le encantaba desordenárselos y eso era algo que no podía evitar.

Con una sonrisa en los labios salió del estrecho lugar echándose a correr por los pasillos, sabiendo que ese día iba a llegar tarde a trabajar irremediablemente…  

 

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Él sabia que tenia razón.  Cuando el reloj marco las nueve de la noche y el timbre de la puerta llamó, estaba seguro que era el rubio. Seto se sonrió… lo poco que lo conocía sabia perfectamente que el no podría resistirse. Entre ellos había nacido un afecto fuera de lo común, un fuerte lazo el cual crecía con el tiempo… hasta de momentos le daba algo de miedo, después de todos no era nada fácil salir adelante dejando que sus sentimientos le gobernaran la vida… Estaba aprendiendo a amar… esa era la verdad.  

Levantó los ojos de la computadora que tenia en su escritorio. Había aprendido a reconocerle, a sentir cada paso del rubio mientras cruzaba por el vestíbulo, donde el mayordomo de retiraba el abrigo y sus cosas, hasta que sus pies lo guiaban hacia la biblioteca… Ese era el refugio de los dos, prácticamente eran muy pocos los momentos que estaban a solas en la mansión, se ponía muy difícil que Mokuba no estuviera en la casa. Generalmente el adolescente les interrumpía sin más, así que la biblioteca era una especie de santuario, Mokuba no entraba allí, porque además, cuando estaban en la biblioteca, siempre estaban estudiando.
O por lo menos eso era lo que ellos decían.  

El rubio entró en el lugar llenado con su perfume el ambiente y dándole ese toque de sol que Kaiba tanto le gustaba.  Con un par de libros en la mano y el mismo Jean y la camisa arrugada del medio día le saludo amablemente mientras apoyaba sus cosas sobre uno de los sillones.
Kaiba le sonrió suavemente antes de reírse con una mirada picara…

 

—Sabia que ibas a venir… —Le susurró Seto poniéndose de pie.  

—No estés tan seguro… quizás la próxima vez no venga  

—Eso será el día que ya no me desees —Aseveró el ojiazul empezando a invadir su espacio con su cuerpo.  

—¿O sea que tu crees que estoy solo aquí por deseo?  

—Sí… ¿Por qué mas?  

—No soy un idota sin sentimientos Kaiba, no solo estoy por eso —Se enojó Joey empezándose a arrepentirse de haberle hecho caso.  

—Me encanta cuando te enojas —Susurró Seto rozando sus labios —Se te hace una mueca y se te arruga el ceño…  

—Idiota  

—Bocón
 

Pero antes que pudiera seguir los labios de Kaiba invadieron los suyos, de manera pasional… y el rubio fue dejándose guiar, derretir por el calor que el otro le daba y fundirse en el beso con total entrega…
Joey cruzo sus brazos por arriba de su cuello, recargándose sobre él para poder acceder mejor  aquellos labios que le volvían loco. Absorbiendo el aroma de su piel semitostada.  Estaban tan perdidos el uno en el otro con el beso que no oyeron los pisotones de alguien mas que se dirigía a la biblioteca con pasos seguros, y para cuando se dieron cuenta la puerta se abrió de repente.  El pequeño ojiazul los encontró en pleno beso.  Joey se separó bruscamente de Seto… una señal en la mirada del chibi le dijo que algo andaba mal…  

 

—¡¡¡MOKUBA!!! — Gritó Seto sorprendido de que él los encontrara así, además claro de la manera en que había azotado la puerta, pero aun peor se sorprendió al verlo acercarse con una furia animal hacia el rubio para propinarle una fuerte piña(1) directa al rostro de Joey que lo dejo sorprendido e inmovilizado. Ambos se quedaron estáticos sin entender. Joey volteó el rostro limpiándose un hilo de sangre que salió de sus labios. Pero el adolescente se fue encima del rubio de nuevo, con intenciones de seguir peleando, cosa que fue advertida de inmediato por su hermano mayor quien lo sostuvo al instante aferrándolo por la cintura…  

—¿¡Así es como lo cuidas!? —Gritó Mokuba encolerizado tratando de zafarse de los brazos de su hermano —¡¡¡MALDITO SEAS!!!… Sabes que el no puede exponerse a la prensa ¿¿¿Y te atreves a hacer eso????  

—Yo… Chibi… no sé de que… —Balbuceó el rubio asombrado, el “Chibi” que había conocido toda su vida ahora tenia una mirada fría y desafiante, digna completamente de un Kaiba. quizás podría esperar algo así de Seto, pero nunca de Mokuba  

—¡NO ME DIGAS CHIBI!… —Se enojó aun luchando contra Kaiba grande, quien estaba mas ocupado sosteniéndolo que entendiendo el porque reaccionaba así… —¡Te burlaste de mí, te metiste con lo que más quiero en el mundo! …. Solo eres un arrimado… un interesado… un...
 

Las palabras le dolieron… Joey estaba luchando por entender y por aguantarse las terribles ganas de llorar. Jamás lo había visto tan enojado, tan furioso, con tanto odio en la mirada ¿Qué podría haberlo hecho enojar tanto? ¿El beso?¿O algo mas?  

 

—¡YA BASTA MOKUBA!… —Le riñó el ojiazul… —¡No digas tonterías! ¿Qué te da derecho a decirle esas cosas?  

—¡Suéltame Seto! … —Gruñó sacándose por fin las manos de su hermano de encima  y quedando frente al rubio.  

— Es tu culpa… solo tuya… Miren la TV y después me dicen… —Gruñó el pequeño encendiendo el televisor de la biblioteca en un noticiario —¡Espero que estés feliz Wheeler!…  Acabas de poner a mi hermano en boca de todo el chismerío de Japón… Nunca podré perdonarte
 

Los ojos mieles se enfocaron en la mirada azul, su cuerpo no había parado de temblar… Todavía estaba en el piso producto del golpe del más pequeño, mirando con temor la figura de su Seto. Mientras la TV hablaba de la ultima novedad, el romance del millonario y empresario del año Seto Kaiba, con un simple compañero de estudios que además había sido uno de los mejores duelistas en su tiempo, el rubio Joey Wheeler.

Ante la mención de su nombre volteó hacia la pantalla donde cámaras escondidas les habían seguido por la universidad y los habían filmado cuando se besaban tras unos árboles. Nunca se sintió más invadido, ese momento tan especial, tan ardiente y lleno de sentimientos había sido profanado y estaba ahora a la vista de montones de personas. Sin quererlo comenzó a llorar y cuando buscó la mirada del ojiazul se encontró que el otro estaba con los ojos fijos en la pantalla, totalmente shockeado, mientras Mokuba los dejaba a solas azotando la puerta con la misma furia como cuando había llegado…  

¿Qué iban a hacer ahora que se sabía toda la verdad?  

 

Continuara...  

 

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1-     Piña: No se que nombre tendrá en otros lados pero acá equivale a un golpe con puño cerrado, o sea que en un arranque de furia le partió la boca del golpe… espero me entiendan  

 

Notas de la autora:
Tanto tiempo!!!!
Sé que paso un siglo desde mi anterior capitulo pero es que estuve de vacaciones en enero y me cuesta volver a tomar el ritmo, pero acá estoy de nuevo con la continuación de esta historia. Quisiera hacer unas aclaraciones antes de que me maten… sé que Mokuba no es malo pero que reaccione así tiene su razón de ser, antes de que me acribillen, denme la oportunidad de que la historia siga un poco más.    Les agradezco el apoyo en cada capitulo, enserio, sobre todo a MaryLuz que no deja de enviarme un mailsote cada vez que escribo uno, a Denisse que adoro, es una de esas amigas de siempre, a Kitten que siempre me aguanta las locuras y que esta pendiente de mi historia y a todas las que me escribieron dándome su apoyo. Pero esta vez va dedicado a Katy, que me dio el placer de leer su maravillosa historia y que me pidió que no abandonara esta ^_^
A todos muchas gracias y espero les guste el giro que esta tomando la historia…  

Itzukiai (Faby)
Febrero 2005  

 Espero que me digan que les parece, les gusto?

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A TODOS MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO