"Entre tu soledad y la mía"
Basado en YuGiOh!
Seto X Joey
By K-RO

 

 

 

Capitulo 3.- Obediencia y Aquiescencia


Oscuro y frió que invade mi ser

Enterrada esperanza del amanecer

Solitario y triste en mi vaga existencia

Estoy perdido en la simple esencia

Luz, vuelve a mi

Déjame verte una vez mas

Calienta mi cuerpo a la vida

Y hazme sentir lo que perdí

Por que muerte es y muerte será

Y en el camino por anunciar

Te espinas en arrepentimiento

Y preguntas ¿qué aun hay mas?

-º-º-º-º-º-º-º-º

 

Aquel había sido un mal día. Un verdadero día de perros. Algunas veces Kaiba tenia razón respecto a el.
Se paso la mano por el cuello, le dolían las vértebras y a pesar de haber dormido casi todo el día, estaba increíblemente cansado.

Cansado de esperar.

Cansado de creer.

Cansado de vivir.

El agua caliente le relajaba los lastimados músculos y Joey cerro los ojos con cierta tristeza, sus pensamientos viajaban desde lo que le había pasado, hasta lo que pasaría cuando llegara a su casa.
La noche anterior, los dos tipos que tenían ratos con su padre, se habían presentado en su casa, esperando su pago, su padre no se encontraba, así que Joey estaba solo e indefenso ante aquellos dos tipos.

Joey había juntado cierta parte del dinero, trabajando en cuanta cosa encontró, no había comido en días, tampoco dormido.
Sin embargo, no alcanzaba a cubrir lo necesario para calmar a aquellos sujetos.

Cerro los ojos con mas fuerza, recordando la saña con que aquellos tipos le habían golpeado, humillado, torturado y sometido. Le habían dejado casi muerto y de echo hubieran terminado su trabajo de no ser por que aquellos dos traficantes aun querían su dinero.

Le habían dado un día mas ¡¡ un día !! Como si significara una diferencia, como si por alguna manera mágica fuera a sacar de algún lado tanto dinero.
Pero seguía siendo humano y su deseo de vivir era grande.

No supo como, supuso que se arrastro hasta su habitación, para cuando se dio cuenta, la mañana llego y el no logro pegar un solo ojo. Se paro como pudo y se marcho a trabajar, tal vez conseguiría un adelanto.

Y tal vez no.

Para colmo de males, lo primero que encontró cuando llego a la escuela, el único lugar donde creyó lograr cierta paz, fue al idiota de Kaiba insultando a Yugi, Yugi es su mejor amigo, asi que no pudo controlar su bocota ni sus puños, así que el profesor los castigo de la manera que mas podía perjudicar a Joey. Ahora tendría que conseguir otro empleo por que estaba seguro de que ya no tenia trabajo.

También yo tengo trabajo que hacer, perro, y no por eso me ves lloriqueando

¡¡ Si, seguro !! Como si Kaiba tuviera siquiera una parte de sus problemas, Kaiba tenia su empresa, el trabajaba para sobrevivir.

Se paso la mano por su cabello mojado, el agua no había dejado de correr.

Sus amigos, preocupados por su salud, le interrogaron hasta el cansancio, pero no podía decirles la verdad, era simplemente demasiado peligroso.

Sus amigos eran su única familia, estaba sobre todo.

Para colmo de males, ahora estaba prácticamente encerrado en la casa de Kaiba, el CEO había dado razones muy factibles y la única manera de irse era dar una excusa plausible, cosa que no tenia. No es que en verdad quisiera irse a su casa.

Aquellos dos sujetos seguramente habían movido cielo, mar y tierra buscándolo y cuando apareciera, seguramente no estarían tan contentos.

Fue entonces cuando volteo la mirada del chorro de agua y se dio cuenta de que Seto Kaiba estaba en el quicio de la puerta, mirándolo incluso con una mirada asombrada por verlo en ese estado, algo muy extraño de ver en su siempre frío semblante.

- ¿Qué, se te perdió uno igualito, Kaiba? - no podía mostrarse débil ante su Némesis.


Ni ante el ni ante nadie.

Kaiba, que por un segundo había considerado la idea de ofrecerle su ayuda, se quedo callado, que el cachorro se muriera joven si eso le placía.


- Solamente vine a decirte que te dejo mi pijama en la cama Wheeler.

Y se marcho, no es que esperara algún comentario o ayuda de el, por un momento, Joey temió que Kaiba dijera algo, pero después decidió que no, después de todo, estamos hablando de Seto Kaiba, nadie que no fuera él le interesaba.

Bueno, tal vez Mokuba.

Después de remojar con agua caliente las partes adoloridas del cuerpo (que son muchas, créanme, al pobre cachorrito le fue verdaderamente mal). Salió de la ducha y se fijo por primera vez en aquella enorme habitación, obviamente para invitados, no es que el fuera uno bienvenido, pero tenia una decoración muy insulsa, pintada de azul claro, meneó la cabeza, para lo que le importaba.

La pijama que el CEO le había dejado: de seda Azul oscuro y con un monograma que dictaba SK (Seto Kaiba, por si a alguien le interesa, también me inclinaba por el KC [Kaiba Corp.] pero ¿quién en su sano juicio pondría el logotipo de su empresa en su pijama?).

-Ególatra - murmuro - egocéntrico, pedante, idiota, pagado de si mismo ...


Y los adjetivos siguieron, pero de eso a dormir desnudo, tuvo que ponérsela, le quedaba un poco grande, pero no mucho, al ponérsela pudo olfatear un olor peculiar... Si, a cedro, lo había olido antes, vagamente, era el aroma propio de Kaiba, mezclado con el suavizante de telas.

- Bueno - se dijo a si mismo, por lo menos tiene buen gusto.


Al final, se acostó en la cama y se quedo dormido.

 

-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-

 

Despertó cerca de las cuatro de la mañana, por dos poderosa razones:
La primera era que le dolían las costillas a mas no poder, estaba casi seguro de que tenia una rota.
El otro motivo era menos físico, pero no por ello menos peligroso.

¡¡ Malditas pesadillas!!

No hay vuelta de hoja, tenia que regresar a su casa, de lo contrario, quizás su padre, por salvarse le diría a aquellos dos tipos la dirección de sus amigos y entremeterlos en esto es lo que menos desea Joey.

Sale de aquélla enorme recamara y se dirigió hacia la de Kaiba, no podía irse sin despedirse o por lo menos dar las gracias. No era un maldito desgraciado como el.

Entro, casi esperaba encontrarse con el CEO despierto, trabajando con su siempre fiel laptop, Joey casi pensaba que el castaño miraba el mundo a través de la pantalla de cristal liquido.

Sorprendentemente, el chico-computadora, estaba dormido.

Se acerco a el con genuina sorpresa, Kaiba estaba con una pijama parecida a la que al había traído puesta, solamente que negra, con la boca ligeramente abierta, abrazando su almohada.

Parecía casi humano.

Sonrió para si mismo, ahora tenia algo para burlarse de Kaiba.

Después su mirada se ensombreció.

Tal vez, seria la ultima vez que pudiera burlarse de Kaiba

 

-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

 

El tiempo... El tiempo infinito ... Se le escapaba.

Corrió casi media ciudad completa, después de haberle dejado una nota al castaño en su habitación, ahora solo tenia que llegar a su casa y enfrentar su destino.

Abrió la puerta con cuidado, esperando y rezando que por algo así como una intervención divina, su casa estuviera vacía.

Lastima.

Sentado en la sala, como si fueran los reyes del mundo estaban aquellos dos tipos.

- Vaya, vaya ¿miren quien llego? - pregunto con saña uno de ellos - dime niño ¿ nuestro dinero?


No contesto ¿qué le contestas a un tipo que puede descuartizarte y salir indemne?


- No lo creo - contesto su compañero.


El otro, se acerco a Joey y lo tomo por el cuello.

- Mira niño, me estoy cansando de ti y tus jueguitos, pero estoy de buen humor, nos entretuvimos un poco con tu padre mientras no estabas.

¡ Su padre! Por Dios. Pero no podía hacer nada por el momento.
Lo único que podía hacer era ser fuerte, por ambos.
  Mientras tanto, el sujeto aquel seguía con su peroata.

- Así que te daremos un poco mas de tiempo, hasta mañana.

- ¿Tu crees - comento el otro - que este niño sepa la magnitud de lo que esta en juego?

El individuo que lo tenia sujeto del cuello saco una enorme navaja retráctil, lo único que Joey pudo ver fue que estaba manchada de sangre.


- Nos encargaremos de que sepa.


No había ningún lugar a donde ir, ningún sitio donde escapar, estaba solo e indefenso ante aquellos tipos, el lo sabia y ellos lo sabían.

Era cuestión de obediencia y aquiescencia.

 

TBC

 

-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º

Mi tercer capitulo, al fin (maldita computadora del demonio, ¿le he mencionado que me esta haciendo varias últimamente?, me borro este cap. Completito y tuve que volver a escribirlo)

Este capitulo no dice la gran cosa, a excepción de que hago sufrir mucho al cachorro con aquellos dos tipos, por cierto, aprovecho para ofrecer mis sinceras disculpas, por semejante error, resulta que hasta ahorita se me ocurrió la mas elemental de las cosas de ponerles nombres, pero a estas alturas del partido ya para que, además de que se entiende cuando hablan ¿verdad?

Comentarios, dudas ille_angelus_nigri@hotmail.com