"Entre
tu soledad y la mía"
Basado en YuGiOh!
Seto X Joey
By K-RO
Capitulo 4.- Un cascaron vació
º-º-º-º-º-º-º-º
Despuntaba el sol y
Seto Kaiba despertaba con el.
La luz de la estrella
se colaba por la ventana, iluminado la enorme habitación. Dando a entender que
aquel seria un bonito día. Pero el astro rey se
equivocaba, aquel seria todo menos un bonito día.
Antes del ocaso, Seto
Kaiba se sorprendería incluso a si mismo en mas de una ocasión.
Pero claro, el no lo sabia.
Lo primero que vio
cuando se levanto fue la nota que Wheeler dejo en su mesa de noche.
Kaiba:
Se que no te interesa, pero me fui a casa, te veré en clase y a tiempo para presentar el trabajo. No te agradecí el que lo hicieras tu solo, lamento haber estado fuera de combate toda la tarde así que: Gracias.
Joey
Gruño, no necesitaba
su gratitud ni la de nadie. Pero esperaba que cumpliera su palabra,
probablemente el profesor los reprobaría a ambos si el cachorro no se
presentaba.
Aunque, pensándolo
bien, el perro estaba muy malherido anoche, también era probable que no se
presentara.
¿y a el que le
importaba?
-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Cuando llego a la
escuela, como siempre, se sentó en su banco, leyendo un libraco de proporciones
insospechadas y Justo en ese momento llegaban Yugi, Yami y Tristán.
Los tres chicos se
dirigieron a su asiento sin prestarle demasiada atención.
Poco a poco, llegaron
todos los alumnos de su grupo.
Bueno, quizás, no
todos...
- ¿Dónde estará Joey? - pregunto Yugi preocupado. La primera clase estaba a punto de comenzar.
O mejor dicho,
comenzó, la profesora de matemáticas llegaba con su normal mal humor. Y es que las
matemáticas ponen de mal humor a cualquiera. Y durante toda la
mañana, del cachorro, ni sus luces.
-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Se sentó debajo de
un cerezo, abrió su computadora. Y comenzó a teclear un documento. Cerca de
ahí, Moto y compañía discutían acerca de la repentina desaparición de su
amigo, Joey Wheeler.
El podía
escucharlos, aun sin dejar de prestar atención a su pantalla. Para el era como
Coser y cantar.
No es como si le
interesara su conversación, pero la materia que seguía de el descanso era la
del profesor de historia, el mismo que les había mandado hacer ese estúpido
reporte.
De pronto y sin
previo aviso, sintió como unas mano lo sujetaban del cuello de la chaqueta, su
laptop cayo al piso con un ruido sordo y unos ojos oscuros que lo miraban con
furia.
- Dime Kaiba -
exigió Tristan - ¿qué le has hecho a Joey?
- Tristan, tranquilízate - pidió Yami, no habían podido controlarlo ni sacarle aquella idea de la cabeza.
De un solo empujón,
Kaiba había hecho perder el equilibrio al otro muchacho, haciéndolo caer al
piso.
- ¿Qué te hace
pensar que yo pienso siquiera en Wheeler?
Realmente Kaiba tenia deseos de torcerle el pescuezo
- Fuiste el ultimo
que lo vio, y siempre lo has odiado, y estaba lastimado, no es necesario ser un
genio para atar cabos.
Kaiba Se agacho hasta
quedar hasta su actual baja altura.
- Yo si soy un
genio - le seseo igual que una serpiente - y esa es una suposición estúpida,
exactamente por la misma razón por la que estaba lastimado, quizá lo uso como
pretexto para no presentarse hoy. Quizá deberían llamar a su casa y
averiguarlo.
¿Por qué diablos se
interesaba siquiera en contestarle? Era Seto Kaiba, pero decidió estudiar
aquella reacción en privado
Tristan se puso de
pie, sacudiéndose el uniforme y lo miro a los ojos.
- Si descubro que le hiciste algo a Joey, te mato.
- ¿Esa es una amenaza, Taylor? - pregunto con aquélla sonrisa con la que parecía un gato al acecho.
- Una advertencia Kaiba, una advertencia.
Se alejo de ahí,
seguido por Tea y Yugi, Yami se quedo atrás.
- Tristan no será el
único detrás de tu cabeza, si realmente le hiciste algo - le murmuro sin
voltearse a mirarlo.
- Me sorprende de ti,
Faraón, pensé que eras mas listo.
Yami rió, divertido por el tono amenazante de Kaiba.
- He vivido miles de
años mas que tu, Kaiba, no intentes amenazarme (¿exactamente cuantos?)
Cuando se marcharon, encendió de nuevo su ordenador, extrañamente, ya no pudo concentrarse en su trabajo.
-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Después de clases...
Había sido la clase de historia mas miserable de su vida, por un lado, tuvo que inventar una excusa para haberse presentado a clases sin su compañero de trabajo y por el otro, el hecho de sentir las miradas de Taylor y los dos Moto encima suyo no fue nada agradable.
Casi todo el mundo lo
miraba con envidia, las mujeres, embobadas y hasta lujuriosas.
Era la primera vez
que alguien lo miraba con verdadero odio.
Se dirigió hasta su limusina, y cuando estaba abriendo la puerta, pudo ver por el polarizado que el grupo de bobos se encaminaba en una dirección distinta de la que normalmente tomaban. (solo Kaiba es capaz de notar eso ¿verdad?)
Nunca, pero nunca
después de aquel día Kaiba supo que lo había impulsado, quizás curiosidad,
tal vez la satisfacción de poder burlarse de ellos cuando descubrieran que el
no tenia nada que ver con la repentina falta del perro de Wheeler.
El caso es que se
volvió hacia su chofer y le ordeno regresar sin el.
Los siguió despacio
y sin prisa, cuidando de que no lo vieran ( mas de 1:80 de estatura, ojos azules
y gabardina, ni yo me la creo)
Entraron a un barrio
en el estado mas deplorable que hubiera visto en su vida.
Sabia que el cachorro
era pobre, pero esto era risible.
Y si era posible que
se sorprendiera mas por todo aquello, llegaron a un edificio de departamentos
que se caía a pedazos y tocaron a la puerta de uno de ellos.
Esperaron y esperaron
pero nadie contesto.
Al final Yugi y sus
amigos decidieron irse a sus respectivas casas.
Y sin saber realmente
el motivo, Kaiba se quedo.
Su instinto le decía que algo estaba mal.
Y no se equivocaba.
De aquella “casa” si se podía llamarlo así, emergió un hombre. Desde su posición, podía observarlo en detalle, era rubio, alto y delgado. Una copia al carbón del cachorro. Si descartamos que se estaba cayendo de borracho.
Kaiba también pudo notar, que estaba en un estado similar al de Wheeler (osease, todo poli-madreado, en modismos mexicanos). Al final, cuando se alejaba por la calle, se acerco hacia la puerta. Por suerte, y quizá no tanto, el ebrio había dejado la puerta abierta.
Entro y de inmediato de cubrió la nariz, realmente apestaba ¿aquí vivía Wheeler? Era una verdadera pocilga... ¿eso se movió? Casi sin saberlo, subió hasta el segundo piso y pudo oír claramente un sollozo apagado.
Y un sentimiento de dejà vú le invadió,
Había una puerta abierta, pero no alcanzaba a distinguir por lo oscuro que estaba dentro. Al adaptarse sus ojos a la oscuridad, puedo notar una cama, una mesa y un espejo roto en el piso.
La habitación de Joey.
El pequeño cachorro
estaba mirando por la ventana. No llevaba mas que pantalones, sin camisa,
dejando ver sus vendajes y una que otra cicatriz
- ¿Wheeler?
Joey se volteo, y por
primer vez en toda su existencia, Kaiba conoció el significado de la palabra tristeza.
Los ojos de Joey
estaban vacíos, ahí no había nada.
¿entonces
por que cada vez que te veo a los ojos, siento que estoy viendo un cascaron
vació?
Era un cascaron
vació.
- Hola, Kaiba -
murmuro, ni siquiera pregunto que era lo que hacia ahí, ya nada le importaba.
- ¿Qué te ocurre?
- Lo mismo de siempre... mi vida es un infierno.
-¿Quién te hizo esto? - preguntas estúpidas ciertamente, Kaiba.
- Unos tipos que tiene tratos con mi padre, el ... El se droga ¿sabes? Les debe mucho dinero y yo tengo que pagar su deuda.
- Voy a sacarte de aquí - se estaba alterando y ni siquiera sabia el porque
- ¿Para que? Después tendré que volver y la cosa será peor
- Puedes quedarte en mi casa.
- ¿Estas en tu día de alma caritativa, Kaiba?
- Cállate y sígueme.
- Si pudiera caminar
Kaiba, ya me hubiera ido.
Kaiba detestaba no
tener control de si mismo, pero ver al siempre alegre y boquiflojo de Wheeler en
ese estado lo descolocaba bastante.
Paso sus brazos por
sus rodillas, alzándolo con relativa facilidad, aun se sorprendía por lo poco
que pesaba.
Bajando las
escaleras, dos sujetos enormes entraban por la puerta.
- Vaya, vaya, dime
niño ¿ahora fuiste con el chisme con tu amiguito?
- Cállate - gruño Joey
Wheeler intento bajar
de los brazos de Kaiba, pero el CEO tenia otros planes.
-¿Quiénes son
ustedes? -pregunto con su tono de voz mas imperioso, bajo a Joey con cierto
cuidado y lo sentó en los últimos escalones
- Eso a ti - murmuro uno de los traficantes, acercándose a Kaiba y hundiéndole en el pecho su dedo índice - no te interesa, la cosa no es contigo y si te largas ahora...
Tal parece que esto
tipos no conocían al todo omnipotente CEO o si lo conocían, no podían
concebir que estuviera en la pocilga de Wheeler.
Pero, por esos juegos
del destino, estaba y estaba bastante enojado.
Aunque ni el mismo entendía la razón.
Antes de que pudiera seguir hablando, ya tenia el puño de Kaiba estampado en su cara.
- No se quien sean
ustedes - amenazo Kaiba - pero si aprecian en algo su miserable existencia,
tomaran su dinero y se largaran de aquí.
Dicho esto saco su
cartera y saco el dinero que creyó que cubría la famosa deuda (no olvidemos
que estamos hablando de Kaiba, tiene suficiente dinero en la cartera para pagar cualquier
cosa).
Pero según parece,
nuestros queridos amiguitos no tenían la intención de marcharse así como
así.
Atacaron juntos, con
un clásico y un poco maniático grito de guerra, de frente y con el puño en
alto, dispuestos a provocarle el mayor daño físico posible al CEO.
Pero este estaba
acostumbrado a defenderse por si mismo, además, el no tenia la moral que había
empujado a Joey, que, temiendo por su padre, lo había hecho no defenderse.
Y en el ultimo de los
casos, lo que le hicieron al cachorro lo tenia bastante ofuscado.
Ni siquiera supo
exactamente como, para cuando descargo su ira, ya tenia a los dos sujetos
retorciéndose en el piso, con algunos huesos rotos, hematomas y demás.
Tiro el dinero encima
de ellos, para que no dijeran que no se les había pagado.
- Y si se acercan de
nuevo a Wheeler - murmuró acercándose al oído de uno de ellos - no seré tan
amable con ustedes.
Se acerco de nuevo a
Joey, que estaba tan impactado como lo estaba aquellos dos tipos, y como estaba
el mismo, solamente que se esforzaba mucho en no demostrarlo.
- Vámonos cachorro
Lo cargo de nuevo, aun no salía de su estado catatónico.
- ¿Y esto? -murmuró
pasando sus dedos por un vieja cicatriz a lo largo de su espalda.
Joey rió, no era una
de sus risas sinceras e infantiles, era una risa llena de dolor y miseria
- Mi padre - contesto
- ¿Tu padre te golpeaba? ¿cuándo? ¿cómo?
- Hace tanto tiempo... - el aire se le iba - ... Ya ni siquiera recuerdo cuanto.
- Necesitas ir a un medico
- No, no , un medico no - pidió con sus pocas fuerzas - podrían arrestar a mi padre.
- ¿Y que te importa lo que le pase? Es obvio que a el no le importa lo que le pase a ti
- El problema contigo Kaiba, es que no sabes nada sobre perdón y lastima humana.
- Pues si el perdón y la lastima humana te dejo así, prefiero no tener sentimientos.
- Si, si, como sea - acepto, cansado - un medico no
Lo miro, miro sus
cicatrices, cardenales y la sangre seca de su labio, aquélla paliza no era
reciente, pensó que si había logrado permanecer tanto tiempo sin tratamiento
medico, podía seguir sin el.
- de acuerdo - accedió
- Gracias
Joey estaba a punto
de caer inconsciente, lo ultimo que alcanzo a pensar antes de caer en la
inconsciencia fue un pregunta ¿De que tono eran los ojos de Kaiba? ¿azul
metálico?¿azul rey? ¿azul mar? ¿azul medianoche?¿azul gas? Al final
decidió que eran de color azul prusiano con ciertas vetas negras, Joey no
podía saber si era su color natural o se le formaron por su permanente estado
de mal humor.
Joey estaba inconsciente, estaba muy lastimado, aparto de su rostro un mechón de cabello rebelde, pegajoso y lleno de sangre, tenia que ver la manera de que el cachorro viera a alguien que le curase sus heridas.
¿Y después? ¿qué? ¿qué le diría a Mokuba? Lo mejor era no decir nada.
Marco a su celular para pedir la limusina.
El pequeño cachorro le estaba provocando muchos problemas.
TBC
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¿qué tal? Ya termine, me tarde mucho en hacer este.
La verdad, no me esta quedando como lo imagine en un principio pero ¿le sigo así o le cambio?
Me hubiera gustado pone un poquito mas de violencia, hacer carne molida a los sujetos que lastimaron a Joey, pero la mera verdad, no supe exactamente como, la violencia no es mi fuerte, mas bien lo es manipular las emociones humanas negativas. Pido una disculpa por ello a todos los que esperaron mas de esto.
Ya saben, espero sus comentarios ille_angelus_nigri@hotmail.com