"Entre
tu soledad y la mía"
Basado
en YuGiOh!
Seto X Joey
By K-RO
Capitulo 8.- Un lugar para esconderse de mi...
Dos corazones heridos
Puestos en una balanza
Uno pide justicia
Y el otro pide venganza...
Seto Kaiba descendió de la limusina, con aquel porte orgulloso y su cara sin expresión de costumbre.
Se encamino hacia la entrada e la mansión Kaiba, meditando en todo lo que había pasado en el ultimo par de meses.
Cuando el cachorro llego y todo en su casa se desquicio.
En cierto punto, le... Agradaba tener al pequeño cachorro en su casa, a excepción de cuando ponía todo patas arriba. Y eso era muy seguido.
Dejando de lado su poca afición por el orden, el cachorro había sido hasta cierto punto... De gran ayuda. Por Mokuba, claro.
Siempre había sido bastante estricto en cuanto a la seguridad de Mokuba se refería, pero de cualquier modo, todos los sujetos que el contrataba con ese fin, habían resultado mas perjudiciales que benéficos. Esos tipos no dejaban de ver a su pequeño hermano simplemente como un negocio mas.
Por supuesto que con Wheeler era diferente, el era amigo de Mokuba y por su propio y libre albedrío se pasaba el día con el pequeño, quitándole a Kaiba un enorme peso de encima, ya que sabia que su pequeño hermano estaba en buenas, bueno, decentes manos.
Pero nunca se lo diría.
Mokuba, por su parte, estaba feliz de tener a Wheeler en casa, así tenia con quien jugar... Cuando Kaiba llegaba de la oficina, Mokuba se entretenía diciéndole todo lo que habían hecho en el día. Que si habían ido a la Arcadia o a la tienda de Yugi, si ya habían hecho su tarea, en incluso con cierta molestia... Que Joey nunca lo dejaba cruzar las calles solo.
El pequeño se había encariñado mucho a vivir con el pequeño cachorro, Kaiba estaba seguro de que ya casi empezaría a llamarlo “Joey-niichan”.
No era que le molestara, sabia que el cariño que Mokuba podría sentir por Wheeler, no superaba, y ni siquiera se acercaba al amor que le tenia a el. Era simplemente... Diferente. No le molestaba.
A excepción de cuando ambos se hartaban de helados antes de la hora de la cena... Joey podía ser muy responsable en algunos casos, pero era demasiado consentidor con Mokuba.
Cruzó el umbral de la puerta y espero una pequeña bolita negra que le empujaría con fuerza bastante increíble para su pequeño tamaño.
Y no se equivoco.
- !! SETOOOO ¡¡ bienvenido, hermano.
Kaiba sonrió y alboroto todavía mas el pelo de Mokuba, tomo su portafolios y fue hacia la escalera.
También esperaba la bienvenida del pequeño cachorro. Pero nunca lo diría.
Pero si podía preguntar por el
- ¿dónde esta el cachorro, Mokuba?
- Joey esta en la cocina, preparando la cena.
Kaiba dio una vuelta de 180º a su posición, mirando a su hermano.
- ¿haciendo que?
- La cena
Frunció el entrecejo. ¿qué diablos hacia Wheeler en la cocina?
De pronto, se sintió como en alguna de aquellas series americanas. El padre que llega de trabajar, con su esposa preparando la cena y un pequeñín. Se habría reído de no ser por que la escena se le antojaba, verdaderamente de hastió.
Sin siquiera terminar de llegar, se dirigió hacia la antedicha.
Cuando empujo la puerta, pudo escuchar los últimos vestigios de una conversación. Entre la cocinera y el cachorro.
- amo Joseph, no debería de estar haciendo eso.
- Jun, no me llame amo, y no me llame Joseph, ni siquiera mi madre me llamaba Joseph y además, ¿por qué no?
- por que usted es el invitado de Joven Kaiba, se supone que yo debería atenderlo, no al revés.
- me siento como un inútil solamente dando ordenes... Además, yo soy... Ya ni siquiera se lo que soy, pero en definitiva, no un invitado, ya llevo dos mece viviendo aquí.
- mientras vivas aquí, tienes tanta autoridad como Mokuba o como yo, cachorro - anuncio Kaiba terminando de entrar.
- en ese caso - Joey puso la cara de Kaiba y “ordeno” a Jun - le ordeno que me deje cocinar en santa paz.
- pero... - la cocinera no estaba muy convencida.
Cambio de planes
- por favor - esa cara de cachorrito abandonado era irresistible para todos.
- Jun - dijo Kaiba - puede retirarse, parece que por hoy tendremos un nuevo cocinero.
Con un suspiro de resignación, Jun abandono la cocina.
- Joey - Mokuba venia entrando a la cocina - ¿ya esta listo?
- Ya casi, chibi - anuncio feliz Joey volteándose a ver algo en el horno.
- ¿qué se supone que haces, Wheeler? - pregunto el CEO.
- Pizza y espagueti - anuncio en menú Joey - Mokuba menciono que tenia ganas de Pizza y yo le dije que yo la haría.
- ¿ y sabes cocinar? - pregunto el castaño con desconfianza.
- mas que algunos - murmuro casi inaudiblemente, sonriendo al recordar su casi-envenenamiento-con-sal del que había sido victima hacia poco.
- ¿qué dijiste, Wheeler?
- que si, Kaiba. - se apresuro a responder
- ¿por qué le cumples sus caprichos a Mokuba? A su edad debería de comer verduras.
Ambos muchachos, un pelinegro y un rubio, pusieron cara de asco.
- no me gustan las verduras - lloriqueo el chibi.
- a mi tampoco - secundo el cachorro.
Kaiba se paso la mano por la cara, ahora no solo tenia que tratar con un niño, tenia que soportar a dos.
- Seto - esa mirada esperanzada de su hermano no le gustaba en lo más mínimo
- si, Mokuba - respondió con desconfianza.
- cenaras con nosotros, ¿cierto?
Kaiba suspiro, no le gustaba decepcionar a su hermano.
- hoy no, hermanito, tengo asuntos que tratar.
- pero... - casi podría jurarse que el pequeño pelinegro estaba al borde del llanto.
- ve a lavarte las manos - ordeno.
- si, Seto
Salió de la cocina, sin intentar ocultar su enorme decepción. Cabizbajo y completamente abatido.
Joey, que hasta el momento se había quedado callado, murmuro casi para si mismo cuando el mayor de los Kaiba estaba a punto también de abandonar la cocina.
- se necesita poco para hacerlo feliz.
- ¿que dices Wheeler?
Lo miro directo a los ojos. Podía sentirse orgulloso de que era uno de los pocos que podían sostenerle la mirada al poderoso CEO de Kaiba Corp.
- que se necesita poco para hacerlo feliz, Kaiba.
Kaiba se sintió primero sorprendido y después molesto ¿quién se creía que era Wheeler para darle ordenes de esa manera?
- ¿ tu que sabes sobre mi hermano? - inquirió furioso. Una cosa era que fueran amigos y otra muy diferente que el se metiera en su vida.
- yo también tengo una hermana, Kaiba - Joey se volteo hacia el horno, como si necesitara de toda su atención. Lo que en realidad quería era ocultar la punzada de dolor que le trajo el recuerdo de Serenity - la diferencia es que yo no vivo con ella.
Kaiba miro directo los ojos del pequeño cachorro, ocultaban tanto dolor... El no podía saber que se sentiría crecer sin su hermano, no quería ni pensarlo, su hermano era todo en su vida, se moriría lentamente sin verlo, y el lo tenia a un lado ¿ que sentiría Wheeler?
Por primera vez en toda su vida, Seto Kaiba sintió al imperiosa necesidad de disculparse.
Antes de decidirse por algo, Mokuba regreso y miro sorprendido el hecho de que su hermano aun continuara en la cocina.
Kaiba dejo su maletín en el suelo y se sentó a la mesa.
Ninguno de los otros dos hizo comentario alguno, sin embargo, la mirada de ambos brillo mas.
- Joey ¿ mañana iremos a la Arcadia, verdad? - Joey le había prometido que el día de mañana pasarían todo el día en jugando videojuegos.
- seguro chibi, yo te invite, y yo siempre cumplo mis promesas.
- puedo ¿cierto Seto?
Kaiba comprendió sorprendido las palabras de Wheeler, el no había estado al tanto de aquélla salida.
¿ cuanto de la vida de Mokuba se había perdido?
Asintió con la cabeza e hizo ademán de sacar su billetera.
- ¿cuánto necesitan?
- ¡¡ Ah, no Kaiba!! - Joey se había recuperado de su lapsus de tristeza, sentir tristeza no era bueno por demasiado tiempo - yo invite al chibi, así que yo pago.
Kaiba miro al pequeño cachorro todavía mas sorprendido, sabia que Wheeler ahorraba todo lo que no gastaba y que no dudaba ni un minuto en dar a sus amigos en calidad de préstamo todo lo que tenia ( y hasta lo que no tenia) nunca lo había visto comprar algo por el gusto de hacerlo, actitud que venia, según palabras de el propio Wheeler, de cuando su madre aun vivía con el y tenían muchas carencias, su madre trabajaba para sostener la casa.
A veces Kaiba pensaba en la ironía de todo aquello: a el no le importaba el dinero por que simplemente tenia demasiado; a Wheeler no le interesaba por que era intrínsecamente incapaz de gastarlo. Tal vez de ahí venia que se llevaban relativamente bien (contra toda lógica y probabilidad estadística, cabe mencionar): su mutua falta de interés en el dinero.
Estaba analizando todo aquello cuando un grito lo saco de balance.
Era Wheeler.
Con un gesto de dolor, se llevo la mano derecha hacia su hombro e intento moverlo, sacando un pequeño quejido.
Kaiba, en su ensimismamiento, se había perdido de el accidente mismo, mas no tenia que ser un genio para saber que había pasado, la olla donde hasta momento antes había estado preparando aquel famoso espaguetti, yacía ahora en el piso. Wheeler sin duda había intentado cargarla con un solo brazo y ... ¿ y que? El cachorro no era ningún débil.
De pronto la confesión de Wheeler de haber sido golpeado pool su padre le llego. Sin duda el madito le había hecho algo...
- ¡ JOEY ! - Mokuba ya estaba al lado del cachorro, aunque sin llegar a tocarlo para evitar lastimarlo mas.
- estoy bien, chibi - aseguro Joey con malos resultados - es... Una vieja herida que me aqueja de vez en cuando.
- Mouba - ordeno el mayor de los Kaiba tomado control de la situación - ve a llamar al doctor Slump ( si, como el de Arale)
El pequeño pelinegro salió corriendo hacia el teléfono mas próximo mientras Wheeler le restaba importancia la asunto.
- no es nada Kaiba, pasa cuando cargo cosas pesadas con este brazo.
- ¿ que paso? - exigió con aquélla voz que decía que no le creía en lo mas mínimo.
El pequeño cachorro solo suspiro.
- cuando era mas pequeño, mi padre... El, me empujo por la escalera, me disloque el brazo, nunca fui a un hospital por que mi padre temía que investigaran la causa del “accidente”.
Tratando de no alterarse -como últimamente pasaba sin que pudiese evitarlo cuando el tema a tratar era el pequeño cachorro- y de no lastimarlo mas, lo llevo hasta su cuarto.
Un cuarto de hora después, se encontraba (ciertamente nervioso, aunque no lo admitiera) afuera del cuarto del pequeño cachorro. Al final había dado de cenar a Mokuba aquellas famosas verduras y el mismo había comido algo, mas para tranquilizar al pequeño que por su propio deseo. Ahora el pequeño joven Kaiba se encontraba en su habitación, con la solemne promesa del CEO que le avisaría en cuanto el supiera algo.
Ahora el pequeño cachorro se encontraba en manos del Dr. Slump, un medico que si bien parecía mas un plomero que un galeno, a Kaiba no le quedaba la menor duda de el enorme genio del doctor. Había perdido su licencia hacia mucho tiempo, francamente Kaiba no sabia bajo que circunstancias, aunque no le interesaba. Siempre había sido su lema hacer la menor cantidad de preguntas posible. Además, el perder su permiso para ejercer no le había perjudicado en lo más mínimo, ahora su negocio era atender a quienquiera que pudiese pagar sus servicios... y su silencio. Había muchas personas y no solo en ciudad Domino que necesitaban de un medico que no hiciese preguntas.
Kaiba había conocido al susodicho medico durante el periodo en el que Gonzaburo le estaba entrenando. El había sido una de las personas que habían necesitado de sus servicios y le constaba la discreción de aquel doctor.
Al fin la puerta se abrió, mostrando a aquel hombre de cabello demasiado largo para su gusto y con un voluminoso abdomen que no permitía adivinar la profesión de aquella persona.
Hizo un gesto para que entrara mientras le explicaba el verdadero problema.
- esta fractura ya es demasiado vieja, yo diría por lo menos 5 años, ha soldado mal y eso es un hecho, lo único que se podría hacer es fracturar de nuevo para acomodar el hueso y enyesarlo para que soldé correctamente.
Kaiba asintió con la cabeza, aunque la decisión la tomaba Wheeler.
Hablando del perro ¿donde estaba?
Mientras esperaba, pudo notar el verdadero desastre que era su habitación, casi podría reconocerse como zona de desastre. Si Wheeler no tenia tantas cosas ¿ como era posible que todo en su cuarto estuviera patas arriba?
Sin embargo, aquél cuarto olía increíblemente dulce, como si toda la esencia propia de el pequeño cachorro se hubiese concentrado ahí: Vainilla y canela ¿ por que Wheeler olía como un pastel?
Al fin lo encontró, saliendo del baño, aun con la cabeza mojada y una toalla enredada en la cintura, miro a ambos y se sentó en la cama. Aun estaba pálido del dolor.
Aunque estaba tan Delgado que los omoplatos le sobresalían de la espalda como si fuesen alas.
- Wheeler, el doctor dice...
- ya me explico - interrumpió - por eso fui a darme un baño, a veces ayuda a que el dolor disminuya.
- bien, Joey - le doctor ya se le acercaba y ponía un rodilla en la cama para tener un mejor apoyo - esto va a doler, no voy a mentirte.
- hágalo de una vez - dijo molesto Joey por tanto preámbulo.
De un solo tirón, el medico disloco de nuevo el hombro de Joey. Se oyó el crujido sordo de hueso contra hueso, el rubio palideció todavía mas, aunque de sus labios no salió un solo quejido.
Acomodándolo de nuevo, el Dr. Slump vendo el hombro del pequeño cachorro y mezclo algo de yeso para acomodar correctamente la articulación.
- ya esta - dijo el medico admirando su trabajo - déjatelo un tiempo, ya veremos como avanzas, pero por como se ve, parece que ya no tendrás mas problemas. Te dejare un antinflamatorio y algunos analgésicos.
- gracias, doctor - dijo Joey aun algo adolorido, aunque ya no tanto.
- bien - contesto el galeno y se volvió hacia el CEO - Kaiba, me voy, vendré después.
El castaño solamente asintió y saco de su bolsillo una bolsa oscura que entregó al doctor.
Cuando este se hubo ido, Kaiba se acerco hacia la cama del pequeño cachorro y comenzó a ayudarle a vestirse, no podía ponerse nada de camisas, aunque si le ayudo a ponerse unos boxers y a acostarse correctamente en la cama.
- mañana no iras a la escuela - comenzó - te dejare una enfermera y te quedaras en cama por lo menos hasta mañana.
- no te entiendo.
- ¿ que no escuchaste Wheeler? Te dije...
- no es eso
- ¿entonces que?
Joey Wheeler bajo su mirada hacia sus manos y tomo las sabanas color marfil.
La verdad es que aun estaba lago dolido por la discusión en la cocina. No era como si esperara la completa confianza del joven CEO, pero... Aun así le dolía, y no sabia por que.
-Primero me acusas de meterme en tu vida personal y después estas ayudándome a vestirme. No se como vas a reaccionar ante lo que te digo, no puedo decirte que es lo que pienso que esta mal. No puedo entenderte, no entiendo como piensas, no comprendo tus acciones
Joey alzo la mirada y negó con la cabeza.
- y si no puedo entenderte, no puedo confiar en ti.
Por segunda vez, el CEO sintió la necesidad de disculparse.
Sin embargo, en vez de ello, se volteo hacia la cómoda del cachorro, mirando encima de el un cuaderno largo.
Lo reconoció de inmediato.
-°-°-°-°-°-°-°-°-°
- Joey ¡que haces? - pregunto Mokuba
Estaban los tres en le enorme sala de la mansión Kaiba. Mokuba y el cachorro hacían su tarea, mientras que el CEO tecleaba algún proyecto para Kaiba Corp.
El castaño alzo una ceja, aun sin dejar de prestar atención a lo que hacia, alzo un poco la mirada para encontrarse con que los otros dos había dejado de lado sus trabajos escolares mientras que Mokuba se alzaba un poco sobre su asiento para ver bien lo que el rubio estaba haciendo.
- no es nada, chibi, solamente un dibujo.
- no sabia que dibujaras
- no lo hacia, desde hace mucho tiempo, solía hacerlo con mi madre. Pero ya no.
- ¿y por que lo dejaste? - pregunto el pequeño sumamente interesado.
- por que en casa de mi padre no me sentí en paz - respondió con sencillez. - aquí si.
El pequeño joven Kaiba sonrió ampliamente ante la respuesta del cachorro.
-mama solía contarme muchos cuentos - continuo -, a mi me encantaba dibujarlos.
Entonces el pequeño cachorro miro el techo mientras recitaba de memoria un viejo cuento que su madre le contaba todo el tiempo:
“ había una vez un príncipe muy lejos en un país de leyenda. Como no era mas que un soñador, le encantaba tumbarse en la pradera cercana al palacio y, con la mirada fija en el cielo azul, perderse en ensoñaciones. Pues en aquélla pradera las flores eran mas grandes y mas hermosas que en cualquier otro lugar.
Y el príncipe soñaba con castillos blancos con altísimos espejos y terrados luminosos. Pero ocurrió que el viejo rey murió y el príncipe le sucedió. Y el nuevo rey solía instalarse en los terrados de castillos blancos con altísimos espejos. Y soñaba con una pequeña pradera donde las flores eran mas grandes y hermosas que en cualquier otro lugar.
- Bien ustedes dos - interrumpió el CEO - ¿ que paso con su tarea?
Después de aquello, Mokuba y el rubio volvieron a sus trabajos con expresión de niños regañados.
Dos días después, Mokuba apareció con un regalo para el pequeño cachorro: un cuaderno profesional para dibujo.
°-°-°-°-°-°-°-°-°-°-°
Paso las hojas casi en descuido, pero apreciando el evidente talento del rubio, después de todo, el pequeño cachorro podía hacer algo mas que solo fastidiar.
Había varios dibujos hecho a lápiz: estaba Deabling, retorciéndose el cabello como sola hacer, Gadner tomando una clase de ballet y Taylor saliéndole humo por las orejas durante la clase de matemáticas (lo que ponía en evidencia a Wheeler de que el no le había puesto atención a la clase).
Pero fueron los otros dos dibujos los que mas lo sorprendieron.
El primero era de Yami y Yugi, uno al lado del otro, se notaba el impresionante parecido y al mismo tiempo, las diferencias entré ambos: aparte de la obvia diferencia de estatura, podía apreciarse, aun siendo hecha a lápiz, al diferencia en los ojos de ambos muchachos: la inocencia en los ojos de Yugi y la mirada mas antigua y mucho mas misteriosa de su Yami.
El segundo era de Mokuba, semi-acostado en el sofá mirando a la nada, con una expresión de profunda tristeza, se veía casi un aura oscura rodeando al pequeño ¿como un simple dibujo era capaz de transmitir aquello?.
Estaba a punto de dejarlo en su sitio cuando un ultimo dibujo llamo su atención.
Era el.
El cuadro se ubicaba en el balcón de su habitación: el estaba sentado en la baranda del mismo. Se observaba el cerezo que estaba enfrente de el y el mismo árbol recortaba la luna llena. Su gabardina estaba tirada casi al descuido en el piso, cercano a el. Con la luz del astro como única testigo de su soledad.
Lo mas impresionante de todo era el detalle, cada una de las ramas de árbol había sido dibujada con exquisito detalle y una lluvia de las flores de sakura caían a su alrededor movidas por el viento.
El estaba mirando la luna llena, con una expresión de profunda tristeza. Incluso se veía frágil pero al mismo tiempo... Poderoso, y aunque en sus ojos se veía soledad y tristeza, sus labios los adornaba un pequeña sonrisa.
A diferencia de los otros bocetos que el había visto, este era verdaderamente impresionante, incluso lo habia firmado: en la esquina inferior derecha se podía ver un “J.W.” en un letra gótica, nada parecida a los jeroglíficos indescifrables que era la letra de Wheeler.
Se acerco al pequeño cachorro, aun con el cuaderno en la mano y menciono.
- Esto es bastante bueno ¿ puedo quedármelo?
El otro muchacho apenas se encogió de hombros.
- Claro, de todas maneras es tuyo. no esta nada mal para haber sido hecho en lápiz numero 2. Mi madre solía decir que un verdadero artista siempre dibuja algo que le intrigue y le fascine; que le inspire respeto, admiración, e incluso en algunos casos, un poco de molestia.
Kaiba, por primera vez en mucho tiempo, sonrió.
- ¿ y que es lo que yo te inspiro?
El pequeño cachorro nada mas arrugo la nariz como solía hacerlo.
También podía sentirse orgulloso de que era la única persona (claro, aparte de Mokuba) que podía sacarle una sonrisa (que no involucrara sentimientos cínicos, sarcásticos o sádicos de por medio) al muchacho castaño.
Debía admitir que tenia una bonita sonrisa.
Aunque nunca se lo diría.
- un poco de todo.
Fue entonces que CEO miro a los ojos al rubio y lo único que puedo pensar fue en lo adorable que se veía con el pelo mojado, como un cachorrito mojado por la lluvia en busca de un hogar.
¿ como era posible que después de todo lo que había pasado, siguiera conservando aquella infantil sonrisa?
Se acerco sin pensarlo demasiado. Mirando aquellos ojos en los que se apreciaba todas la tonalidades del ocre: castaño chocolate, bermejo, amarillo y dorado. Con aquel cabello rubio espeso ¿ seria tan suave como se veía?. Absorbía la luz de la lámpara de noche y reflejaba una luz propia todavía mas bella y dorada.
Paso su mano por ellos, hebras de seda dorada y sin pensarlo tampoco, de un solo golpe, paso su mano hacia su rostro y sus labios hacia los suyos y lo beso.
No fue un beso en si, apenas un roce pero contaba de todos modos como contacto de labio: suave, dulce, como chocolate y nuez.
- buenas noches, Joey
Y antes de que el rubio supiese contestar. Salió.
De pronto el raciocinio, perdido hasta el momento, regreso de golpe y le dio una bofetada al CEO de Kaiba Corp. Se paso la mano por el rostro en profunda molestia consigo mismo.
Necesitaba caminar.
Necesitaba aire.
¿ como se había atrevido?
¿ cuando fue que el pequeño cachorro paso de ser simplemente un capricho a algo mas profundo? Por que eso era lo que estaba pasando.
Su coraza de hielo se resquebrajaba bajo aquellos ojos color chocolate.
Mierda.
Fue al cuarto del chibi y lo tranquilizo lo mejor que pudo. Prometiéndole que mañana temprano podría ver al pequeño cachorro, pero por ahora, debía dormir.
Salió o al menos pensaba salir cuando un empleado le llamo con timidez.
- Ehh, ¿ señor Kaiba?
- que - reclamo molesto, tenia cosas mas importantes en las cuales pensar.
- hay alguien afuera, que quiere verlo, dice ser el padre del joven Wheeler.
Ahora bien, Kaiba estaba confuso sobre sus sentimientos hacia el cachorro. El que su padre estuviese en la puerta no ayudaba mucho.
De pronto, la-ira-propia-de-Kaiba afloro en toda su magnificencia.
Este tipo no pudo escoger peor momento para aparecerse.
°-°-°-°-°-°-°-°-°-°
Cuando salió de la mansión y vio a aquel hombre, ya tenia un plan de acción para que no volviese siquiera a pensar que podría reclamar la custodia del pequeño cachorro.
Ordeno que abrieran la reja y dejasen pasar a aquel tipo que dejaba una estela de alcohol cinco metros detrás de el. Los guardias pensaron que su jefe de pronto se había vuelto completamente loco, pero acallaron cualquier comentario cuando vieron algo que nunca habían visto en los ojos de su joven jefe.
Ira.
Controlada realmente, pero inconfundible.
Así pues, el mayor de los Wheeler entro a la mansión Kaiba y siguió a su joven amo hasta la biblioteca.
Siendo Kaiba un perfecto anfitrión - aun con invitados no bienvenidos - ofreció una copa al hombre rubio delante de el. Que por supuesto acepto.
- así bien, señor Wheeler - comenzó a decir con veneno el muchacho castaño - ¿a que debo su visita?
- tu sabes bien lo que quiero, niño. A mi hijo, aun es menor de edad y lo quiero de vuelta.
¿ de verdad este tipo esperaba que le devolviese a Joey?
¡¡ sobre su cadáver!!
- ¿ y que haría usted con el si se lo devuelvo?
- eso - y el despreciable tipo se acerco demasiado Kaiba - es algo que no te interesa.
Y aunque Kaiba lamento la perdida de su copa de cristal cortado. En menos tiempo de lo que esta tomo en llegar al piso y romperse en mil pedazos, el ya tenia a aquel maldito tipo contra la pared y aplicando la suficiente fuerza en sus manos para romperle el brazo.
Sin duda, el cuerpo humano es lago increíblemente frágil ¿no creen?
- ¿ sabia usted - pregunto ya casi asqueado del nauseabundo olor de aquel tipo - ¿ que Joey tiene un hombro dislocado debido a su causa?
No espero respuesta, apenas la terminar la pregunta, el ya estaba dislocando la articulación.
Fue bastante satisfactorio el aullido de dolor que el individuo profirió. Alejándose del individuo, lo miro mientras se sentaba en el piso, aun gritando del increíble dolor que debió pasar. Sin lugar a dudas, lo ebrio ya se le había pasado.
Sonrió.
Dulce venganza.
Aquel despreciable tipejo comenzó a llorar de dolor. Lagrimas gruesas manchaban su rostro...
Tan parecido al de Joey.
De pronto, Kaiba deseo que fuesen lagrimas de sangre.
Se acerco a el y se acuclillo enfrente.
- Joey, no va a ningún lado, señor Wheeler.
Se alejo de nuevo y miro algo en una repisa.
Una daga escocesa, mas larga que un puñal y mas corta que una espada. A lo largo de la hoja, había unas pequeñas muescas. Se llamaban surcos para la sangre.
Lo tomo entre sus dedos, pensando en si aun tendría filo. Se encamino de nuevo hacia el hombre rubio.
- ¿quedo claro? - le consulto, dejando bien a la vista que todavía tenia entre sus mano aquella daga.
- como el agua - alcanzo a contestar.
Se mordió el labio en fingida mueca de pensamiento profundo. Y compartió su duda con su invitado.
- ahora señor Wheeler, tengo un problema. Usted saldrá de aquí y no creo que quiera dejar eso así por la paz. Ira a las autoridades y reclamara la patria potestad que aun tiene sobre su hijo.
Se acerco de nuevo y se acuclillo hasta ver de frente al tipo.
- así que tengo un problema para decidir si dejarlo morir o no.
- francamente - contesto el otro. Haciendo gestos de dolor por su brazo - pienso que el que esta en problemas soy yo.
Kaiba sonrió, después de todo, este tipo no era tan estúpido.
Se levanto y dejo la daga en la repisa de donde lo tomo.
- lo dejare vivir.
El otro individuo se sintió absurdamente agradecido de aquella decisión.
- Gracias.
- ¡¡ No lo hago por usted !! Por mucho que yo piense que Joey estaría mucho mejor si usted estuviera enterrado. El amor fraternal es algo que desafortunadamente escapa de mi control y mi entendimiento. Y estoy seguro de que lamentaría su muerte. Así que por el, lo dejare con vida. Pero mas le vale no volver a acercarse a mi o a el.
Levanto al sujeto y de un tirón, lo puso contra la pared y volvió a acomodar el hueso dislocado. Sonrió de nuevo ante el grito que volvió a sacar.
Lo tomo de los cabello y acerco su oído para asegurarse de que el mal nacido estaba escuchando.
- por que si vuelvo a verlo. Si incluso llego a escuchar que se acerca de Joey. Voy a matarlo y mas le vale no intentar hacer nada, y su huye, no encontrara, en este mundo o en cualquier otro. Un lugar para esconderse de mi.
Lo aventó de nuevo, pero esta vez, hacia la puerta.
- Lárguese
El tipo, tambaleándose, obedeció.
¿ lo ven? Algunas personas saben lo que les conviene.
Se sentó en el escritorio. No lo siguió, seguridad se encargaría de sacar al tipejo. Estaba bien seguro de haber dejado su punto bien en claro.
Se sentó en el escritorio y se paso las manos por la cara. Aun su ira era demasiada como para atreverse a salir de ahí.
¡¡ que descaro el de ese tipo el querer llevarse a Joey!!
Joey
Un minuto.
¿desde cuando el pequeño cachorro era “Joey”?
Gimió internamente. El pequeño cachorro estaba mas adentro de su coraza de hielo de lo que pensó en un principio.
Malo.
¿ quien se creía que era el para amar a Joey?
Un haz de luz atravesó su habitación e ilumino algo.
Un carrusel de plata, tan grande cómo un pastel de bodas. De fina y exquisita manufactura. Una antigüedad y una delicia ante los ojos de cualquiera.
Estaba en el estante mas alto: físicamente lejos de su alcance.
Y había una razón para ello.
Cuando era mas pequeño, pasaba horas mirando aquel carrusel de plata. Mirando danzar sus caballos al son de El danubio azul. realmente le encantaba aquél carrusel.
Aunque siempre estuvo fuera de su alcance
Hubo una vez. Y solo una en que el se atrevió a pedirlo.
Y el resultado fue un rotundo NO.
Debido a la manera en que el se había criado, nunca se atrevió a pedirlo de nuevo, aunque siempre se pregunto el motivo por el que aquél bello artefacto se le había negado, es decir, no es que Gonzaburo Kaiba fuese un padre perfecto, disto mucho de serlo, sin embargo, nunca le negó algo que el realmente deseara.
Excepto aquel carrusel.
Podría alegar que el motivo por el que nunca lo tuvo fue el costo de aquel bello arreglo de plata.
Empero, el verdadero motivo fue uno mas profundo, ahora lo comprendía.
El realmente amaba aquel carrusel, de haberlo obtenido cuando lo deseo, lo mas probable fuera que, aun a pesar de su enorme genio, lo hubiese roto, aun era un niño, torpe para las cosas finas.
¿ que hubiera pasado su lo hubiera roto? El no estaba preparado para tener entre sus manos aquélla cosa tan delicada y fina.
¿ no era mejor tenerlo, si bien, no a su verdadero alcance, por lo menos en un sitio donde pudiera apreciar su belleza y protegerlo de cualquier cosa que le pudiese pasar?
¿ no era mejor que la cosa que mas amaba en el mundo estuviera fuera de su alcance para evitar destruirlo por si mismo?
¿ no era mejor tener alejado a Joey, para no quebrarlo a el?
El no estaba hecho para amar.
Le haría daño.
Lo quebraría.
A la fecha, el bellísimo carrusel de plata, estaba ahí, en el estante mas alto, lejos de su alcance, nada le había pasado, seguía ahí, dándole placer con solo verlo, nunca lo había tocado, nunca lo había pedido de nuevo. Nunca se había herido.
Era su recordatorio, de que no siempre se obtiene lo que uno quiere.
Salió del cuarto y se dirigió hacia al de Mokuba, comprobó que ya estaba dormido.
El también debía dormir, debía levantarse temprano, no que lo necesitara.
Pero quería salir antes que el rubio.
Necesitaba alejarse de el.
Se dirigió hacia su propia habitación, antes de ello, no pudo evitar el asomarse al cuarto del pequeño cachorro.
Dormía, por supuesto, en una posición muy incomoda sin duda, el yeso no le ayudaba mucho.
Necesitaba alejarse de el.
Necesitaba un lugar para esconderse de el.
TBC
°-°-°-°-°-°-°-°-°-°-°-°
Muy bien, al fin termine, créanme que tarde muchísimo en terminar este capitulo.
El verso de mero arriba no es tora cosa que uno de esos versos que una colecciona en secundaria (al menos, yo lo hice)
Lo del cuento de Joey es un cuento de Bertolt Brech, publicado en el periódico local por Amparo Gonzales Berumen, apareció el 28 de diciembre de 2003.
Por cierto, deseo hacer una aclaración: la escena del brazo de Joey. Yo se que en definitiva un brazo dislocado, no se enyesa (pregunte, mi madre es enfermera) pero necesitaba una excusa para tener al cachorrito en cama.
En fin, este es mi capitulo favorito y esta dedicado a todas ustedes que me han echado porras desde que comencé, muchísimas gracias a:Lena Hiyasak, Oriko, Asakura-Tao lee, AKIRE AZIRAL, arashi , Randa, kendra duvoa, Gochi Glav Lover, shamanhoro, Kula, cidmil jercoy, , Yaire, Selene Sumeragi, Kendra Duvoa, HIK-REMI, , Sann Faraon Hally Black, innocence taken, Arla, Noriko, AGUILAFANEL,Ishida Rio (a quienes les gustan mis fics de digimon, quien sabe por que) ,Alejamoto, Hikaru (mi adorada ne-san), A fabi-chan, a bicyc, tambien a Kaede-San y a Sini.
¿nadie falto cierto? Si es así, lo lamento, pero también va para ustedes.
Gracias.