"Lies..."
Basado en YuGiOh
Seto x Joey
By Noriko Sakuma
N/A Ok, hice lo que pude. No actualicé a la velocidad que acostumbro pero moví cielo, mar y tierra para poder venir antes de el 19 ^^ Espero que haya valido la pena, neh? (Uh, a solo un par de días del 19 ¬¬U)
Además que tardé un buen en escribir este capi! Es que lo escribía… luego lo leía y siempre había algo que no me gustaba y terminaba borrándolo y lo reescribía. Así me la pasé una y otra vez -0-U Gomen, creo que tengo delirio de que lo que escribo no está bien ¬¬U Y ya por fin, gracias a Dios, salió esto y pues me pareció que no estaba tan mal ^^U Espero que les guste ^o^
ESTE ES EL ÚLTIMO CAPÍTULO!!!!!!!!!!! YAAAAAAAAAAAAY!!!!! *pulls out a kleenex* I’m sooooooooooo happy!!!!!!!!!!!!!
WARNING!!! Este fic contiene YAOI!!!! Pareja Implicada: SETO/JOEY
(lago de Angst y Drama… Un fic un poco retorcido xD)
ENJOOOOOOOOOYYY!!!! ^^
“Hablando”
Pensando
*** <-- Cambio de Escena
~ Don't let it go away
This feeling has got to stay
And I can't believe I've had this chance now
Don't let it go away
New, you're so new
You, you're new
And I never had this taste in the past
New, you're so new
My normal hesitation is gone
And I really gravitate to your will
Are you here to fetch me out?
'Cause I've never had this taste in my mouth~
~*~*~*~*~*~
Mis manos subieron hasta la altura de mis ojos para apartar mis lentes de lectura de ellos y ponerlos sobre un buró cerca de mí.
Mis dedos masajearon suavemente sobre mis párpados tratando de calmar mi cansada vista. Al parecer la escasa luz que proporcionaba la lamparilla cerca de mi no era suficiente y ahora me causaba un dolor terrible en los ojos.
Un no tan grueso libro descansaba sobre mi regazo al igual que una de mis manos. Permanecí un rato con mi mano sobre la frente y mis ojos cerrados hasta que consideré necesario.
Leer un libro siempre me tranquilizaba pero creo que hacerlo a las 2:30 de la madrugada no era muy sensato que digamos.
Además no había logrado capturar mi atención del todo. Mi mente estaba evocada a otro cierto tipo de cosas y no podía pensar en nada más por más que lo intentaba. Incluso llegaba a preguntarme como podía estar tan tranquilamente leyendo un libro en el estudio después de lo que acababa de pasar.
Suspiré y me puse en pie, acercándome al librero y comencé a buscar algún otro libro que capture mi interés, pero, claro, todo en vano. Tal vez decida irme a dormir después de todo… suponiendo que logre conciliar el sueño.
Mi mente estaba muy confusa y desordenada, contrabajo y ordenaba claramente funciones básicas, tales como caminar o respirar, que se yo, y el concebir una actividad como el sueño me parecía una idea muy abstracta e inexorable.
Caminé por unos instantes por el estudio mientras mi vista se paseaba por entre los estantes sin mirar nada realmente, solo algún punto fijo entre espacios o quizás solo dentro de mí mismo.
Justo entonces, de un movimiento un tanto brusco al no estar atento, sentí un terrible dolor y ardor en el cuello. Inmediatamente me llevé una mano a dicho lugar y comencé a masajearlo tratando de calmar las pulsaciones.
Se preguntarán ahora que había pasado. Bueno, en mi ingenioso atentado de suicidio no muy bien planeado, había conseguido esa marca roja alrededor de mi cuello y el desgarre en los músculos de toda aquella zona.
Me permitiré explicarles con mejor y más amplio detalle.
Cabría decir que todo estaba perfecto. Incluso podía ya sentir a la muerte arrebatarme de mi cuerpo bruscamente, cuando de pronto la soga se venció reventándose de golpe y provocando que cayera al suelo estrepitosamente.
Obviamente, el mismo golpe había desencadenado una especie de shock en todo mi cuerpo provocando que inmediatamente mis pulmones demandaran aire a través de la tráquea ahora libre a falta de la presión de la soga.
Pronto me vi sobre el suelo tosiendo y tratando de respirar aire normalmente. Me quité furiosamente la soga del cuello y la aventé lejos de mi ignorando olímpicamente las pequeñas gotas de aquel vital líquido carmesí que resbalaban por mi barbilla.
Malditas sogas baratas. Tenía que hablar seriamente con el encargado de limpieza y despedirlo inmediatamente en cuanto a su incompetencia para comprar la mercancía… O era eso o simplemente estaba robándose el dinero destinado para el constante reemplazo de materiales.
Tardé un poco en estabilizarme y comencé a maldecir a cuanto se me venía en mente. Maldito destino del carajo que se había encargado de frustrarme hasta la manera en que decidía terminar con mi vida!! ¡¿Qué acaso no podía dejarme morir en paz?!
Ah, pero no se conformó con arruinar humillantemente mi plan, si no que pocos minutos después se escucharon apresurados pasos fuera de la puerta de mi oficina y luego la manija dio vuelta abriendo la puerta para revelar a mi joven pero incompetente e impulsivo guardia de seguridad de madrugada. ¿Tengo o uno de esos? Al parecer si…
“¿Quién anda ahí?” dijo en un tono áspero que demandaba cierta autoridad, más cuando encendió la luz y me vio sentado en el suelo con una cara de que me estaban cargando los mil demonios y que su presencia obviamente no me hacía ninguna gracia, pude ver claramente como todo el color se le iba de la cara y hasta comenzaba a tartamudear “S-s-señor K-kaiba”
En alguna otra ocasión (que parecía muy lejana y ajena en estos momentos) aquello me hubiera permanecido diabólicamente divertido, por lo cual acostumbraría a aprovecharme de su estado del guardia y molestarlo hasta asustarlo de muerte (o incluso hasta despedirlo si lo encontraba demasiado estúpido).
Imagino que por eso mis empleados tienden a evitar tener audiciones conmigo, tener que llevarme alguna clase de recado o incluso siquiera chocar contra mi en un día de trabajo. ¿Pero eso que más daba? Además, después de todo, les pagaba el doble de lo que alguna persona de su categoría acostumbraba ganar.
Me levanté lentamente con todo lo que me quedaba de orgullo más fue tirado por la borda cuando mi extremidades no respondieron adecuadamente y perdí el equilibrio. El guardia, después de recuperarse de su shock momentáneo, corrió inmediatamente a ayudarme a ponerme de pie, como un repugnante lame botas cualquiera.
Como era de esperarse rechacé su ayuda dirigiéndole una fría pero elocuente mirada que decía claramente acércate-un-poco-más-y-te-depediré-y-haré-de-tu-vida-una-miseria, con lo cual retrocedió casi de un salto como si hubiera visto al mismísimo Lucifer. Qué irónico, ¿no? O será que la falta de oxígeno a mi cerebro me ha provocado delirio?
“Discúlpeme por favor señor Kaiba” balbuceó mientras me ponía en pie nuevamente, con aquel típico y molesto tono que las personas tendían a usar cuando temían sobre como podía manipular y destruir sus vidas.
¿Qué acaso nadie en este planeta tenía el suficiente valor o auto confianza para dejar de depender de las demás personas o dejarles de tener miedo? En verdad juro que si contratara a alguien así no dudaría en ascenderlo de inmediato… Aunque tendré que apuntarlo en el hielo por falta de tiempo para planes futuros.
“Y-yo solo… pues como escuché ruidos… y ya sabe… es mi trabajo ver que nadie entre a la corporación… p-pero nunca imaginé que fuera usted y… si lo hubiera sabido no lo molestaba para nada…” siguió el guardia. En lo profundo de mi mente me pregunté con malquerencia cuanto tardaría en comenzar a rogar por su empleo y a decirme a cuantos supuestamente tenía que mantener.
Y lo peor es que ahora ya no podía seguir con mis atentados autodestructivos por que este incompetente estaba conciente de mi presencia en la corporación. Así que no me quedaba más que posponer mi ‘proyecto’.
No sé por que pero una extraña y retorcida sonrisa se curvó en mi rostro. Como si siguiera aquel viejo dicho que cuando algo sale mal no queda más que reír. Y sin embargo mi interior era un extraño y oscuro mar de caos. Quizás la locura se adueñe de mi antes que la muerte. Solo esperaba que fuera como una potente droga que no me deje ni pensar en quien era.
Creo que debía de verme como si estuviera poseído o algo así por que el guardia no me quitaba los ojos de encima, su rostro blanco como un papel. Cómo si esperara el momento en que lanzara un estrepitoso y agudo rugido y corriera como bestia salvaje a matarlo con mis uñas y dientes… Y a estas alturas no parecía una idea tan descarriada.
Recuperé la compostura y mi rostro adquirió aquella inexpresividad que tanto me caracterizaba mientras me dirigía hacia la puerta. No sin antes pasar a lado de él y susurrarle clara y firmemente mi ultimátum “Por aprecio a su trabajo y a su vida como la conoce ahora sería recomendable que no comentara con nadie lo sucedido esta noche”
Después me retiré sin siquiera voltear a verle aunque estoy completamente seguro que habrá dicho algo como ‘Seguro señor’ ó ‘No se preocupe’. Bah, para lo que me importaba.
Al salir del edificio permanecí unos instantes dentro del Mercedes. Pensando, ¿Qué más me quedaba? Y cabría decir que hasta ahora no encuentro ninguna respuesta para aquello.
Se me ha negado todo.
Y no crean que me refiero a lo material. Juro que daría todo por que desde niño mi vida hubiera sido normal. Hubiera deseado no tener que deshacerme de mi humanidad, haber sido más considerado con mi hermano, no haber tenido que dirigir esta estúpida compañía desde tan temprana edad… incluso no haber tenido que ser el autor de la muerte de mi padrastro.
Más, sobre todo, hubiera deseado no haber sido tan estúpido con Joey. Por que, incluso con toda mi vida hecha un desastre, parecía que él podía arreglarlo todo. Y me brindaba tanta paz que no podía terminar de creerlo… Pero fue real, y me encargué de destruirlo también.
Pero el hubiera no existe.
Si, sé que no es una idea muy reconfortante, pero es la verdad y la realidad. Mi realidad. Una realidad que por primera vez me veía incapaz de cambiar. ¿Dónde se quedaba todo el poder y las riquezas en las que invertí mi vida? ¿De qué me servían ahora? ¿Había valido la pena luchar por todo aquello?
Imagino que a estas alturas ya sabrán la respuesta. Pero no tengo el valor para decirla por que significaría decirme que mi vida fue un fracaso. Una mala inversión. Que me dejó en una ruina vivencial.
El hecho de pensar que logré todo lo que tengo empezando con nada, aún sacrificando cosas quizás más importantes, era la única reconfortante y positiva idea que me quedaba y al menos quería conservarla hasta el término de mi existencia.
Ni siquiera supe cómo fue que manejé hasta la mansión y caminé hasta el estudio. Imagino que será una de las tantas cosas que no podría responderme jamás. Ahora lo único que sé es que mi vida no tiene sentido y mucho menos vale nada.
Mi mano por reflejo sube hasta la altura de mi pecho buscando el portarretrato de mi hermanito. Justo como siempre suelo hacer en las ocasiones que necesito apoyo o alguna razón para seguir. Pero cual fue mi sorpresa al no encontrar solo aquel portarretrato, sino también el pequeño pero significativo dije que Joey me había regalado.
Lo miré fijamente sintiéndome peor que basura. Era como si no mereciera aquel obsequio, y era la verdad. Le había fallado terriblemente. Y no merecía tenerlo.
Pero, contradiciéndome, no me quitaría nunca aquel regalo. Si tuviera que pedir una última voluntad sería el llevarme aquellos dos pendientes. No permitiría que se me quitara esto último.
Suspiro.
El estudio ha comenzado a verse un tanto monótono, tal vez salga a caminar por la mansión un rato… solo para perder el tiempo hasta el día siguiente y la noche siguiente, asegurándome por supuesto que esa vez no habrán interrupciones… pero eso lo veré cuando vaya a la oficina en la mañana.
Aunque, mientras ese momento llega… caminar no suena tan mala idea… después de tantas, ¿que más da una más? No puede empeorar las cosas de todos modos…
Salí a paso lento de la habitación y paseé mi mano sobre el fino barandal de madera del segundo piso de mi mansión. Si, aunque lo duden tengo mi estudio en el segundo piso y no en el primero como muchos habrán deducido. Más bien, en el primer piso tengo un salón de trabajo, que solía usar para hacer o pensar cosas sobre nuevos productos de la compañía o algo así.
Este segundo estudio era más bien para relajarme y leer uno que otro buen libro. Además que no tenía que subir escalones una vez que decidiera irme a acostar por el bien de mis necesidades vitales.
Mi mirada permanecía perdida en la oscuridad de la noche. Haciéndome ajeno de todo lo que pasara o pudiera ocurrir a mi alrededor… o al menos eso crei
Mi atención dispersa es atraída por el sonido de los pasos de alguien más andando por el piso en el que estaba. Al principio supuse que se trataba de algún criado o algo por el estilo, pero pronto los alborotados cabellos de mi hermanito Mokuba aparecieron saliendo de mi habitación y caminando hacia un buró del pasillo, sin percatarse de mi presencia en ningún momento.
Comenzó a decir algo y deduje que estaba hablando por teléfono. No pude evitar pero preguntarme quien en su sano juicio le hablaría por teléfono a mi hermanito a tan altas horas de la noche. No puse mucha atención en su conversación y me dispuse a reemprender mi camino, pero una simple palabra zumbó en mis oídos como un agudo silbido directo hacia mi cerebro, haciendo mis ojos dilatarse con sorpresa.
“… ¿Joey?… ¿Joey?… ¿Sigues ahí?… ¿Joey?” dijo mi hermanito en un tono preocupado. Por un instante me quedé nada más ahí parado mirándolo fijamente, hasta que volví a mis cinco sentidos y de dos zancadas legué hasta donde Mokuba.
Este dio un brinco de sorpresa al verme, obviamente debí haberlo asustado un poco “Hermano! Creí que no estabas en casa” me dijo parpadeando severas veces, más mi vista aún estaba fija en el teléfono y me debatía entre arrebatárselo o no. “Oh” exclamó de pronto aunque no estoy seguro si comprendiendo o recordando “Joey te habla por teléfono… no me dijo por que pero sonaba algo extraño… aunque parece que se ha ido o colgado o algo… la verdad no tengo idea”
Eso fue todo lo que pudo decirme por que tomé el teléfono de sus manos y acerqué el auricular a mi oído… al principio solo pude escuchar silencio, pero al agudizar mis sentidos aún más pude escuchar una pequeña respiración agitada… como, como… ¿sollozos?
“Mokuba, ya es tarde. Será mejor que te vayas a dormir” dije de pronto.
“Pero… quiero saber que pasa con Joey…” reprochó.
“Él está bien, ahora solo quiero que te vayas a la cama, entendido?”
“Pero Seto…”
“Ahora” terminé firmemente. Mokuba se mordió ligeramente el labio inferior pero asintió y desapareció por el pasillo hacia su habitación.
Una vez que cerró su puerta toda mi atención se concentró en aquel aparato. Sosteniéndolo tan fuerte como si mi vida dependiera de ello. Los sollozos no terminaban y eran intermitentes como faltos de aire.
“¿Joey?” dije débilmente. Los pequeños ruidos no cesaron ni escuché ningún cambio en ellos. “¿Joey?… Joey, ¿puedes escucharme?” Nada, ningún maldito cambio. “Joey, soy yo, Seto. ¿Puedes escucharme desde el teléfono?…… Sé que puedes… por que yo te escucho desde aquí…” más sollozos, esto ya empezaba a preocuparme mucho. Por alguna razón escuchaba algo que no era normal en ellos… ¿pero que? Y aunque no lo sabía me tenían angustiado.
“Joey por favor!” dije firmemente, elevando un poco la voz. “Sé que estás ahí… y si llamaste a mi casa tuvo que ser por algo, no? Contesta! Contesta!… Contesta!… Contesta… Por favor contesta… por favor… Joey, contesta…”
***
Permanecía allí, al lado del buró con el teléfono a mi lado en el suelo. Mis brazos abrazando mis piernas en una típica posición fetal. Mi cuerpo adolorido por la caída… y mis ojos se llenaban de lágrimas haciendo mi visión borrosa.
¿Por qué tenía que pasar esto? ¡¿Por qué demonios tenía que pasar esto?!
Estúpido sueño!!
No era justo! Nada de esto era justo!! ¡¿Por qué simplemente no fue solo un maldito sueño y nada más?! ¡¿Por qué tenía que afectar mi vida a tal grado?!
Al principio fue rabia. Una rabia que dominó mis pensamientos por completo en unos instantes. Una rabia que luego se convirtió en angustia. Una angustia que me volvía paranoico. Una angustia que se transformó en dolor. Un dolor agudo que juraría que travesaba mi pecho dolorosamente. Un dolor que al final se convirtió en culpa. Una culpa que me abrazaba y no me dejaba respirar.
Después de todo había sido mi culpa, ¿no? Fue mi culpa por no haberle creído una vez más… una vez más… solo una ves más se me pedía, y no pude darla…
Y se suponía que le amaba!
Que traición!
De haberlo hecho le hubiera dado una segunda oportunidad! Le hubiera creído cuando me dijo que había cambiado. Pues para eso estaba el amor. Para dar y dar sin recibir nada… y seguir dando… sin esperar nada…
Que falsedad.
Que fraude soy.
Diera lo que fuera por ver a Seto una vez más. Verlo y no dejarlo nunca. Escucharlo. Escucharlo y decirle cuanto lo sentía. Escucharlo y creerle, y no dejar de creerle nunca.
Al parecer la caída me provocó un corte en la frente o algo así, por qué un líquido viscoso recorre todo el costado de mi mejilla y rostro. En verdad no le doy mucha importancia ahora. Sería como las veces en que a mi padre se pasaba de copas y se descargaba conmigo. Al rato seguro se me pasaría.
Sin embargo mi vista, además de borrosa, comenzaba a desenfocarse. Parpadeé varias veces y hasta me froté los ojos con las manos. Pero aquella sensación no se iba. Incluso comenzaba a sentirme cansado y mareado. Tanto, quizás, que hasta juraría haber escuchado la voz de Seto.
¿Pero cómo? Debería de estar alucinando.
Pero la voz continuaba. ¿Acaso mi mente inestable me estaba jugando alguna mala broma?
Mi perdida vista paseó por el cuarto en el que estaba hasta que por fin se detuvieron sobre el auricular del teléfono. Puede que tarde un par de segundos, pero mis ojos se dilataron al comprender. Pronto, gateé como pude hasta llegar a él, ignorando el constante mareo.
Lo tomé con manos temblorosas y me lo acerqué al rostro. Escuchando detenidamente los ruidos del otro lado de la línea.
Una respiración un tanto agitada se percibía claramente. Pero ningún sonido que declarara quien era. Pero mi desesperado deseo por saber y mi sentido de la intuición me dijo desde el primer suspiro de quien se trataba.
“Seto…”
***
Levanté mi vista de golpe al escuchar aquella débil voz casi sin aire. Ante la angustia había terminado apoyándome sobre el buró sin separarme de el auricular.
Sin embargo no había sido mi imaginación, él había respondido.
“¿Joey?” dije sin aliento.
Hubo un silencio, pero luego un ruido como si él hubiera estado conteniendo la respiración y lo soltara de golpe, como cuando se hace en sorpresa.
“… Seto, ¿e-en verdad eres tú?” dijo entre intermitentes sollozos. Yo sonreí un poco aliviado. Incluso pequeña lágrimas comenzaban a formarse por la comisura de mis ojos.
“Si, soy yo Joey”
Él permaneció un momento más en silencio y luego sus sollozos se hicieron más fuertes y pronunciados. Entonces no supe por qué, pero me daba un mal presentimiento.
“Seto… yo… l-lo siento… en verdad… y-yo no tenía idea… y además… c-con todo lo que pasó… l-lo lamento… t-te fallé… fue t-todo mi culpa…” dijo entre múltiples sollozos. Era difícil descifrar que decía pero lo comprendí completamente. Él seguía llorando y yo no podía hacer mas que pensar lo peor.
“Joey, Joey! Escúchame por favor” dije firme pero tranquilizadoramente. “Por favor, no te muevas de donde estás, ¿de acuerdo? En un momento voy a tu casa, pero prométeme que no harás nada” pude escuchar como trataba de calmarse y murmuraba un jadeante ‘si’.
Tardé un momento en colgar el teléfono pero bajé las escaleras rápidamente y tomé las llaves de mi Lincoln dado a que el Mercedes ya no tenía gasolina.
Manejé a toda velocidad hasta su casa. Y, por primera vez, el destino parecía estar a mi favor. Ningún coche o patrulla se cruzó por mi camino, y en menos de 10 minutos estuve frente a su departamento.
***
Cuando la puerta de la entrada se abrió yo aún sostenía firmemente el teléfono entre mis manos.
Una delgada y alta figura entró rápidamente por la puerta y se acercó hacia mí. Haciendo que todo mi interior brillara con felicidad.
“Seto” fue lo único que pude pronunciar sin aliento antes de que él se agachara a mi altura y me abrazara fuertemente. Un minutos después lo abracé de vuelta. Aún me sentía algo débil pero no importaba.
“Seto, lo siento tanto y…” pero no me dejó terminar. Me separó de si y me miró fijamente a los ojos.
“No Joey, tú no eres el que debe sentirlo. El que tiene la culpa de todo soy yo” dijo cerrando sus ojos en signo de pena. “Fue mi culpa por no comprender nada de esto, por no entender a tiempo todo lo que…” esta vez fui yo quien lo interrumpió. Coloqué un dedo sobre sus labios en signo de silencio. Mi mirada estaba llena de felicidad y comprensión.
“No tienes que decir nada Seto, aunque parezca extraño lo comprendo perfectamente.” Dije ante su mirada incrédula, luego lo abracé nuevamente “Es solo… es solo que era demasiado necio para aceptarlo” dije hundiendo mi rostro en su cuello.
Él asintió en silencio. Después de todo no había más que decir. Y gracias al cielo nada había ocurrido… ¿no?
Mis ojos se abren de pronto y mi vista se fija en una extraña marca roja en el cuello de Seto. ¿Pero que…? ¿No se trató solo de un sueño?
Sin embargo puedo ver el collar que le regalé y esa horrible y perturbadora marca alrededor de todo su cuello.
Oh Dios, ¿Qué clase de monstruo soy?
Nuevas lágrimas salen de mis ojos mientras la conciencia va abandonándome lentamente. “Perdóname Seto”.
***
Maldición!
Mi rostro está hundido entre mis manos. En una de ellas sostengo mi celular. Ahora que ya no puedo hacer más que permanecer sentado en esa maldita sala de espera.
Parece que fueron horas las que he estado allí. Pero no han sido más que 35 minutos.
¡¿Qué tanto podrán estar haciendo esos malditos doctores?!
Si él no tiene nada grave! Lo sé, solo está inconsciente!! Acaso tienen que tardar tanto para decirme eso?!
Malditos. Solo hacen que la situación empeore y comience a pensar cosas peores que resultan inciertas… o que simplemente no quiero pensar.
Pero, es que todo fue tan repentino. Parecía todo tan bien cuando entré a su departamento y lo vía allí, sentado a lado del teléfono.
Claro, hasta que vi su condición. Un ligero trazo de líquido carmesí rodaba por un costado de su rostro hasta su cuello, pero él se veía tan bien. Nunca imagine que llegara a perder la conciencia. Pero luego vi que las marcas de sangre iban desde detrás de su cabeza e incluso ahora mis ropas y mis manos se encontraban manchados con sangre seca. Su sangre.
Maldición!!
Esto nunca debía estar pasando! NUNCA!
Mis ojos luchan contra furiosas lágrimas. Ya me he pasado caminando de un lado a otro y llamando constantemente a la enfermera para saber por que demonios se tardaban tanto los malditos doctores.
Incluso he llamado a sus amistades. No me preocupé mucho en escuchar sus reacciones. Sólo dije lo que tenía que decir y colgaba.
Ahora, sentado en aquella escalofriante, solitaria y abrumadora sala, me sentía totalmente impotente e inútil.
Ahora que sabía que su vida no dependía de lo que pudiera o dejara de hacer. Y que solo me quedaba esperar a los designios de mi cruel destino. ¿Acaso se atrevería a arrebatármelo una última vez?
Lo único que me quedaba era el tratar desesperadamente de esconderme entra mis manos y perderme por completo. Sin embargo alguien me levanta de mi asiento y de mi ‘escondite’ bruscamente y me azota a la pared sin soltarme en ningún momento el cuello de mi camisa.
Cuando mis ojos se abren me encuentro con unos rojizos ojos llenos de furia.
“Maldito Kaiba. ¡¿Qué demonios fue lo que le hiciste?!” rugió con ímpetu Bakura. Detrás de él su pequeño y menudo hikari lo sujetaba por los hombros, al parecer para que me soltara.
“Bakura, por favor…”
“No Ryou! Esté Bastardo tiene que pagar y me aseguraré de que lo haga en este mismo instante!!” dijo apretando con mayor fuerza.
Ryou miraba la escena muy preocupado como rogando que algo detuviera aquello, y al parecer sus plegarias fueron escuchadas por que justo en ese instante un par de morenos egipcios se acercaron apresurados.
“Por Ra, Bakura!” exclamó Malik mientras separaba a el roba tumbas de mi.
“¡¿Pero demonios que haces?! Por culpa de este… mal nacido!! Joey está hospitalizado y no tenemos ni la más mínima jodida idea de cómo esta!!!” gritó encolerizado.
“Bakura tiene razón” concordó Marik con voz grave y oscura. “Y más te vale que empieces a explicarlo de una buena vez Kaiba” dijo lenta y peligrosamente.
Yo solo permanecí en silencio. En verdad me importaba muy poco lo que pudiera llegar a pasar ahora. Lo único en lo que pensaba era en saber como se encontraba Joey.
Pero, al parecer, aquello no les hizo mucha gracia que digamos. Ya que, de un momento otro, ahora el que me sostenía del cuello de la camisa contra la pared era el moreno yami.
“Que respondas te digo!!” gritó mientras el ojo del milenio comenzaba a brillar en su frente. Ni siquiera pude verlo a los ojos. Mi vista seguía perdida en algún punto inespecífico n el suelo.
“Marik!” dijo Malik indignado mientras lo separaba de mi. “Por Ra, calmarse es lo que deben hacer. No arreglaremos nada con peleas”
“Opino lo mismo” dijo Ryou asintiendo.
“Ja, y ¡¿¡¿cómo, en nombre de Anubis, se supone que arreglemos las cosas entonces?!?!” explotó Bakura de pronto. Malik lo miró con el entrecejo fruncido.
“Podríamos primero esperar a que los doctores salgan y nos digan si está bien Joey!” dijo el moreno alzando un poco su tono de voz. Bakura resopló y se sentó de golpe.
“Entonces lo haremos como tú digas!” dijo arrogantemente el roba tumbas mientras cruzaba los ojos y miraba fijamente al egipcio.
“Por mí está bien” respondió secamente Malik y tomó asiento en uno de los asientos frente de él.
“Vamos, no debemos pelearnos…” comenzó Ryou pero no le hicieron mucho caso. Mientras Marik caminaba de un lado a otro y se apoyaba sobre una de las paredes murmurando algo sobre mi, Joey herido y el reino de las sombras.
Podría decir que no había ni bien pasado un minuto cuando entraron Yuugi y Yami en escena. Si, justo lo que faltaba.
“¿Qué pasó con Joey?” preguntó Yuugi angustiado, pero, al parecer, Yami tenía otras cosas en mente.
“Tú” rugió fieramente al verme pero la voz del roba tumbas lo hicieron detenerse en sus pasos.
“Alto ahí Faraón, que has llegado un poco tarde para los golpes” dijo Bakura burlonamente. Yami le dirigió una media sonrisa sarcástica y el albino le respondió con una arrogante.
“Aún no sabemos en que estado se encuentre Joey” dijo Ryou a modo de explicación al ver el rostro preocupado de Yuugi. “Y pues… todos esperamos para bien que los doctores salgan…” dijo y desató un eco de resoplidos sarcásticos. Obviamente refiriéndose a mí.
Ryou frunció en cejo y estaba a punto de reclamar cuando la puerta de urgencias se abrió y un entrecano doctor apareció con unos papeles la mano.
Casi todos se pusieron de pie de un salto y yo me coloqué a frente de ellos.
“Ejem, ¿familiares del Sr. Wheeler?” dijo mirándonos intercaladamente.
“Si” respondí antes de que cualquiera otro pudiera hablar. “¿Cómo está él?” pregunté un tanto impaciente.
El doctor suspiró y volvió su vista a sus papeles. “El Sr. Wheeler se encuentra estable. Tiene la muñeca izquierda fracturada y el tobillo derecho dislocado. Un par de golpes en el torso pero por suerte ninguna costilla lesionada. Mmm… sufrió un fuerte golpe en la cabeza, lo que causó su estado de inconciencia. Perdió sangre, si, pero nada muy significativo. Solo se trató de una lesión un poco profunda en la parte superior izquierda de la cabeza. Fuera de eso se encuentra bien. Ahora está bajo los efectos de la anestesia.”
Suspiré un tanto aliviado por que se encontrara fuera de control. Hubo, además, un murmullo general entre alivio y enojo pero lo ignoré.
“¿Puedo verlo?” pregunté rápidamente.
“Por supuesto, pero solo una persona a la vez” dijo el doctor. Más los demás no estaban de acuerdo.
“Que?!”
“De ninguna manera Kaiba!”
“Por Ra, Bakura” dijo Malik.
“Por favor Bakura, déjalo” suplicó Ryou.
“Pero…!!!”
“Bakura” Ryou lo miró fijamente y asintió. Bakura resopló nuevamente y se dejó caer en su asiento.
El doctor los miró con una ceja alzada pero luego me condujo hacia la habitación donde se encontraba Joey.
***
La habitación estaba en penumbra iluminada únicamente por una pequeña lamparilla a un lado de donde Joey reposaba.
En su brazo derecho había una pequeña aguja que le transfería suero, y la otra tenía vendad y un yeso en la parte de la muñeca. Su cabeza estaba igualmente vendada y sus ojos cerrados, su rostro inexpresible.
Me acerqué a él y me senté en una silla a su lado. Tomé su mano izquierda y me incliné sobre él.
No puedo creer todo lo que sufres por mi.
Todo por mi culpa.
Mi vista para por tu pecho hasta tu rostro. Sin embargo algo en tu cuello me llama la atención. Al acercar mi mano descubro un pequeño hilo a modo de collar, y al sacarlo por debajo de tu bata descubro que el pendiente amarrado a él no es otra cosa que el anillo que te regalé el día de nuestro aniversario.
Sonreí tristemente y dejé que ligeras lágrimas cruzaran mi rostro. Me recosté nuevamente sobre él sintiendo su calor y su rítmica respiración. Haciéndome saber que estaba vivo, y haciéndome sentir vivo de igual forma.
***
Desperté lentamente sin tener la menos idea de donde me encontraba.
Mi vista se topó con un blanco techo que desconocía. Y sobre todo aquel extraño olor que inundaba mis sentidos.
Tarde un poco en enfocar bien mi vista y sentir un ligero peso en uno de mis costados.
Al voltear a ver cual sería mi sorpresa con encontrarme a Seto durmiendo sobre mi torso con su mano sobre la mía.
Sonreí ante la imagen y ante el hecho de que todo lo que pasó no se trató sólo de un sueño y que no me trajeron a un hospital por intento de suicidio.
Si, ya había descifrado que me encontraba en un hospital. Seguramente Seto me habrá traído por las heridas que me causé al caerme de las escaleras. Obviamente no se trató de nada grave, pero solo espero no haberlo preocupado mucho.
Trato de levantarme pero un dolor me lo evita y provoca que suelte un ligero gemido en protesta. Comienzo a enojarme conmigo mismo por la falta de fuerzas después de la anestesia, pero sin darme cuenta de que mis ligeros ruidos han despertado al castaño durmiente de mi lado.
“Joey, ya despertaste” dice mirándome de arriba abajo “¿Cómo te sientes?” su tono de voz es muy dulce y agradable a mis oídos. Sólo con saber que está justo a mi lado y no en ninguna otra parte lejos de mí. Y probablemente lejos para siempre.
La simple idea me perturba y, haciendo un esfuerzo sobre humano me siento y lo abrazo desesperadamente. El parece confuso por unos instantes pero me abraza de vuelta.
Mi vista vuelve instintivamente a su cuello pero al ver nuevamente me fijo en que hay una ligera tirilla de oro alrededor también. Sonrió alegremente al reconocerla.
Imagino que estaba a punto de decir algo sobre que debería tomar reposo, pero lo interrumpo. Tengo que decir esto de una vez por todas. “Quiero que sepas” le susurré al oído “Que quiero que mis brazos sean los únicos que rodeen tu cuello de esta forma” digo y intensifico el abrazo.”Aunque, los de Mokuba también están admitidos” termino con una ligera risita.
Él permanece en silencio y me separa de sí para verme directamente a los ojos. En ellos puedo ver un dejo de confusión pero al poco tiempo son llenado de comprensión y renueva nuestro abrazo.
Tal vez así fuera como tenía que ser. Pasar todo lo que pasó. Y gracias al cielo que terminó bien. Por que de ahora en adelante no estoy dispuesto a permitir que pase de nuevo. Nunca.
~ Recently discovered and I'm learning about you
New, you're so new
You, you're new
And you're consuming me violently
And your reverence shamelessly tempting me
Who sent this maniac?
'Cause I never had this taste in the past
Oh you're different, you're different
from the former
Like a fresh battery, I'm energized by you
Don't let it go away
This feeling has got to stay
Don't let it go away~
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡EL FIN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
N/A KYAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!! POR FIN EL FIN!!!!! *cries hapilly* Me siento FELIZ pero a la vez TRISTE!! TOT Es tan difícil es tan difícil el despedirse de sus ficcies T.T y más de este >o< Me he encariñado mucho con él!!!
Pero podría hacer un EPILOGO si ustedes quieren ^.^
Noriko Sakuma Tom Loves Eli
Fally, finally my ultimate creation is DONE!!! XD