"La cena de champán"
Basado en Yu Yu Hakusho
By Claudia E.M

 

Hizo una última verificación y sonrió. Todo estaba perfecto. Estaban las velas, la mesa, el champán y la comida estaba casi lista. La única cosa, o más bien persona que todavía estaba extrañando era a su amante. Esperó que Hiei hubiera recibido su invitación, porque sino su planificación sería para nada.

Kurama oyó una palmadita suave en la ventana y sonrió.
Ahora él tenía su propio apartamento, sin embargo, Hiei seguía usando la ventana; Kurama la abrió y dejó entrar el demonio de fuego. Realmente lo había extrañado y se alegraba de que estuviera bien, Hiei se había ido por tres semanas largas semanas. El youko abrió sus brazos y atrajo hacia sí al demonio de fuego, saboreando el calor moderado de su cuerpo. Hiei de inmediato correspondió al abrazo. Después de unos breves minutos en esta posición Kurama se separó y besó la frente de su amante, susurrando suavemente:

-Te extrañé.

-Hn, también te extrañé.

Kurama sonrió a esto. Al principio de su relación Hiei había sido renuente decir tales cosas, pero ahora lo decía sin tanto remilgo. Hiei se alejó un poco más del pelirrojo y comenzó a quitarse las botas y capa. Kurama sonrió abiertamente pensando en la otra ropa que él iba a quitarle.

El pequeño demonio se enderezó y miró a Kurama. Su zorro estaba vistoso como siempre. La bonita seda de los pantalones blancos y la blusa verde que llevaba puesto eran perfectas, tenían una especial combinación con sus ojos verdes chispeantes.

-Cuál era la sorpresa que tenías para mí?- Preguntó con impaciencia, no le gustaba sorprenderse mucho, pero para su zorro, hacía una excepción.

-Estoy seguro de que te va a gustar.

El pelirrojo sonrió y caminó hacia la cocina, invitando a Hiei a seguirlo. El youkai fue detrás de Kurama y centró su mirada en el cuerpo del pelirrojo. Su ropa era realmente vistosa y, aunque le costase admitirlo, él realmente lo había extrañado.

Cuando llegó a la cocina vio a pelirrojo parado de pie al lado de la mesa, sonriendo. El demonio de fuego pestañeó unas veces y miró la mesa muy bien decorada, las velas y la comida. Kurama se había excedido. Siempre que él venía al ningenkai Kurama cocinaba para él y tenía que admitir que era un gran cocinero.
La comida en el castillo de Mukuro no era mala, pero esto era mucho mejor.

Hiei se sentó y observó la comida con una mirada hambrienta. Cuando fue a ver a su youko, no había pensado en comida, pero esto... ocultó una sonrisa.

Kurama tomó la botella de champán de la mesa y le vertió un vaso a Hiei. El jaganshi le miro sospechosamente y lo olfateó. - Qué es esto?- preguntó.

-Es champán, una bebida del ningen, pruébalo, te gustará.

Kurama se sentó al frente de Hiei y vertió el líquido también en un vaso. El demonio de fuego olfateó de nuevo y entonces tomó un sorbo de la bebida, luego lamió sus labios y tomó otro sorbo. Eso brindó a Kurama una media sonrisa.

-Hn, sabe bien.

Kurama tomó un sorbo de su propia bebida y lo tragó, y lamió sus labios sensualmente.

-Te lo dije.

-Hn.

-Disfruta Hiei, pero resérvate un poco para el postre.

Kurama pestañeó y sonrió seductivamente. Hiei sonrió para sí, pronto iba a conseguir a ese zorro malo. Tomó un pedazo de comida y lo masticó cuidadosamente. Sabía delicioso. Durante la cena Kurama no dejó de darle miradas seductoras a su amante. Cuando tomaba un sorbo de champán, siempre lamía sus labios despacio mirando directamente a Hiei a los ojos. Esto puso a más impaciente de lo que ya estaba.

Cuando la cena acabó, el youkai quiso arrastrar a su zorro a la alcoba para mostrarle cuánto le había gustado la comida, pero Kurama agitó su cabeza negativamente.

-No has comido tu postre todavía.

Hiei miró a Kurama con una media sonrisa y cruzó sus brazos.

-Yo pensé que tú eras el postre.

El zorro se rió entre dientes a ese comentario, Hiei a veces era un hentai.

-No, tengo algo más en mente, por favor espera un segundo.

Kurama caminó a la nevera y sacó un cuenco con las fresas. Le dio su sonrisa más vistosa a Hiei.

-Esto es para el postre, saben muy bien con el champán.

El kitsune puso el cuenco en la mesa y empujó Hiei hacia la silla. Entonces se sentó en el regazo de Hiei, una pierna a cada lado. El youkai lo miró sobresaltado y Kurama lamió sus labios.

El demonio de fuego había estado lejos demasiado largo y lo había extrañado mucho, sobre todo cuando se iba a dormir en una fría y vacía cama.

El zorro puso una mano detrás de la cabeza de Hiei y lo besó profundamente, queriendo degustar a su demonio de fuego. Hiei respondió entusiásticamente y puso sus brazos alrededor de la delgada cintura del pelirrojo. El demonio de fuego gimió suavemente cuando el pelirrojo ahondó el beso. Cuando Kurama se apartó, el jaganshi estaba jadeando.

Kurama extendió la mano para el cuenco con fresas y seleccionó una fresa y la dibujó por sus labios. Hiei estaba mirando al zorro atentamente con los ojos rubí brillando débilmente con deseo. El youko lamió la fresa mirando al demonio de fuego profundamente en los ojos. Entonces lo sacó de su boca y lo ofreció a Hiei. Abriendo su boca obedientemente, el jagainshi permitió a Kurama darle la fresa. Dos dedos entraron con la fresa en la boca de Hiei y el demonio de fuego los comenzó a lamer suavemente. El pelirrojo cerró los ojos y disfrutó la percepción de los labios de Hiei alrededor de sus dedos. El deseo de sentir esos labios en algunos otros lugares en su cuerpo, lo invadió, pero todo a su debido tiempo.

El youko sacó sus dedos de la boca de Hiei y miró al demonio de fuego chupando y mascando la fresa. Hiei lo tragó y lamió sus labios sensualmente.

-Quiero otra.

Kurama se rió entre dientes y seleccionó otra. Él extendió la mano hacia el vaso lleno de champán y zambulló la fresa en él. Luego la ofreció a Hiei, pero agitó su cabeza cuando su jaganshi abrió su boca para tomarla.

-Tienes que lamerla primero, entonces te la daré.

Le dedicó una mueca al pelirrojo y empezó a lamer la fresa, despacio, cuidadosamente, aprovechando para también lamer los dedos de Kurama. El demonio de fuego dio a los dedos de Kurama un pequeño mordisco y luego continúo limpiando el pedazo de fruta, Kurama miró al Jaganshi atentamente, y decidió que Hiei la había limpiado bastante.

Kurama puso la fruta en la boca de Hiei y él masticó y tragó la fruta alegremente. El youko quiso escoger otra fresa, pero el jaganshi agitó su cabeza. Él tiró a Kurama hacia abajo para un beso largo, profundo. Las mejillas de Kurama estaban carmesí cuando se separaron y el yukai extendió la mano para el cuenco.

-Ahora es mi turno, zorro.

-No puedo esperar.

Hiei casi gimió a oír el sonido de esa voz sensual. Seleccionó una fresa y la puso en su boca, sostuvo la fresa entre sus dientes y llamó Kurama a acercársele y conseguirla. El pelirrojo se acercó pero Hiei se apoyó hacia atrás con una mirada desafiante en sus ojos. El youko extendió la mano y agarró al demonio de fuego, comenzando a besarlo apasionadamente en los labios. La fresa era compartida entre ellos cuando se besaron. Las manos de Hiei vagaron encima del youko atrás y amasaron las nalgas de Kurama. El pelirrojo gimió suavemente y se frotó contra Hiei. Los dos estaban despiertos y el sentimiento del miembro duro de Kurama contra el de Hiei era casi salvaje, pero el jaganshi se resistió. No era tiempo... todavía, primero él quería sentir a su zorro de nuevo, se apartó y miró a su zorro.

-Pensé que dijiste que deberíamos terminar el postre primero- Kurama le dio una media sonrisa.

-Ahora es de nuevo mi turno.

Hiei quiso protestar porque Kurama había tenido más turnos que él, pero el pelirrojo sostuvo el vaso de champán delante de sus labios. El demonio de fuego bebió despacio, degustando del vino exquisito en su lengua. Cerró sus ojos, Kurama derramó el champán frío encima de su youkai.

- Ayy Hiei derramé un poco.

El demonio de fuego miró a Kurama, el zorro estaba intentando parecer inocente, pero el brillo travieso en sus ojos le indicaron a Hiei que su pelirrojo era tan inocente como virgen. Miró al kitsune y abrió la boca para decir algo, pero Kurama puso un dedo en sus labios.

-Bien, no puedes llevar una algo mojado, te enfermarás, tienes que quitártela.

Hiei quiso señalar que él era un demonio de fuego y no se enfermaría. Pero las manos del youko ya estaban bajo su tanktop. Los dedos del pelirrojo pellizcaron el pequeño pedazo de carne suavemente a lo que Hiei no pudo evitar gemir. Kurama dibujó su mano fuera del pezón del demonio de fuego y tiró su tanktop encima de su cabeza. El kitsune miró fija y hambrientamente el pecho de Hiei y acarició los pezones duros suavemente y Hiei suspiró, cerrando los ojos de nuevo. Kurama continuó las suaves suministraciones al pecho de Hiei, quien gimió suavemente; su zorro era tan bueno en esto.

Kurama miró la bonita cara de Hiei y sonrió, tomó el vaso llenándolo de nuevo de champán y vertió algunas gotas encima del pecho del jaganshi. Hiei no se sobresaltó tanto como la primera vez. El pelirrojo puso una sonrisa traviesa en su cara.

-Oh derramé de nuevo, que torpe soy... tendré que limpiar eso.

Kurama se dobló hacia adelante y lamió el pecho de Hiei, limpiando el champán que había "derramado". Lamió, para limpiar, el pezón izquierdo de Hiei y el demonio de fuego agarró su pelo para empujarlo más cerca a su pecho para conseguir más presión. El youko sonrió contra el pecho de Hiei por el gesto, pero no cedió, se movió hacia el otro pezón y usó la misma técnica. Su amante estaba haciendo un suave sonido que sonaba como un ronroneo. Kurama amaba ese sonido, sin embargo nunca le diría a Hiei, porque seguro que el jaganshi no haría de nuevo el sonido si supiera.

Él se concentró de nuevo en su tarea. Kurama dio una última lengüetada al pezón del demonio de fuego. El toque hizo a Hiei estremecerse y gemir, realmente estaba encendido. Kurama lamió un camino a la garganta de Hiei, y se detuvo en la clavícula. La pellizcó e Hiei lloriqueó suavemente, retorciéndose para conseguir más de ese toque. La garganta del jaganshi era uno de sus puntos sensibles y Kurama amaba explorarla lentamente. Él arrastró la jagular con su lengua, dejándola mojada. El corazón de Hiei estaba golpeando rápidamente cuando Kurama chupó la piel suavemente. Su mano izquierda acarició los pezones de su youkai suavemente.

El youko buscó la cara sonrojada de Hiei y capturó su boca en un beso apasionado. Febrilmente el demonio de fuego respondió, su mano vagaba encima del kitsune. Tenían que acabar el beso porque sus pulmones estaban estallando y los dos abrieron la boca para aire. Kurama quiso tomar el champán de nuevo, pero tuvo una idea, extendió la mano para el refrigerador de vino dónde la botella de champán había estado y tomó un cubo de hielo de él. El demonio de fuego no vio lo que estaba haciendo, porque tenía sus ojos cerrados, jadeando pesadamente. Kurama sonrió malamente y dio un golpecito con los hielos brevemente contra el pezón derecho de Hiei. El jaganshi gimió grandemente al toque y al momento su duro pezón se puso aun más rígido. Hiei se estremeció, porque él era un demonio de fuego y su piel era exageradamente sensible al frío. Gimió de nuevo cuando Kurama repitió el toque con su pezón izquierdo. La sensación era la mezcla perfecta entre el placer y dolor.

Kurama sonrió, el cubo de hielo había tenido el efecto deseado y comenzó a a arrastrarlo encima del pecho de Hiei. La piel del pecho del youkai estaba febrilmente caliente y cuando Kurama arrastraba el hielo por la piel formaba un cambio súbito de temperatura. El demonio de fuego no podía quedarse silencioso y siguió lloriqueando y gimiendo de placer. Era casi demasiado placer. Hiei sentía al miembro de su amante frotándose contra el suyo y movió sus caderas, emparejándose al ritmo de Kurama. El zorro también estaba gimiendo y Hiei podía ver que su zorro también estaba muy excitado. Su bonita cara estaba sonrojada y él también estaba jadeando. Esta era una vista encantadora.

Kurama podía sentir el miembro de Hiei latiendo contra su propio miembro. Necesitaban el descargo, pero Hiei lo necesitaba más, por eso Kurama detuvo la mansa tortura con el hielo y se resbaló del regazo de Hiei. El demonio de fuego hizo una pequeña protesta, pero dejó de quejarse cuando sintió las manos de Kurama en el cinturón de su pantalón. El kitsune desabrochó los cinturones de su youkai despacio, asegurándose de que el demonio de fuego pudiera sentir cada movimiento. Cuando había desabrochado los cinturones, le quitó los pantalones a Hiei despacio. Como el jaganshi quería ser muy útil, alzó sus caderas. Kurama miró el miembro grande de Hiei y lamió sus labios. A él esto parecía más sabroso que las fresas, tomó el miembro del demonio de fuego en su mano y lamió la punta.

El pequeño demonio intentó empujar más la cabeza de Kurama hacia el dolor entre sus piernas, pero el pelirrojo puso sus labios fuera del miembro de Hiei. El youkai gimió en protesta. Kurama había tomado un hielo, lo había puesto en su boca y lo había mascado. Iba a darle la mejor mezcla de placer y dolor de su vida a Hiei. Sonrió y tomó el jugoso miembro en su boca.

Hiei clamó en el éxtasis cuando sintió la boca fría de Kurama en su miembro. El contraste entre su miembro caliente y la boca fría del youko le hizo estremecerse del placer. La lengua del kitsune lamió su miembro expertamente haciendo gemir a su amante con cada lengüetada. Hiei había puesto sus manos en la cabeza del youko y había intentado empujar a su miembro más allá en la boca del pelirrojo, pero Kurama no lo permitió. El youko estaba fastidiando tomándose su tiempo, lamiendo un poco y de vez en cuando dando un mordisco suave. El demonio de fuego tiró el pelo de Kurama y abrió la boca como el pelirrojo lamió la vena central. Ese condenado zorro era demasiado bueno con su boca.

Kurama dio un masaje al miembro de Hiei con su boca y chupó. El demonio de fuego dio gemidos casi frenéticos y estaba intentando empujar su cabeza más allá abajo, queriendo más. Cuando Kurama decidió que había fastidiado a Hiei bastante, tomó el miembro entero en su boca. Hiei aunque no era alto, tenía bastante... Era algo que Kurama apreciaba mucho, su youkai era tan grande y sabroso. Kurama chupó y el jaganshi clamó cuando alcanzó el climax. El youko bebió cada gota y tiró su cabeza hacia atrás, limpiando su boca con su mano. Sus mejillas estaban carmesí y sus labios estaban un poco abiertos. Hiei todavía estaba jadeando mostrando una mirada deslumbrada en su cara. Kurama movió su mano derecha a su erección, estrechada por sus pantalones. Él no había descargado todavía y sus pantalones se sentían demasiado firme para su excitación.

-Hiei.

El cuerpo de Hiei todavía zumbó con el sentimiento maravilloso de su orgasmo y suspiró. Él miró a su zorro y comprendió que Kurama no había tenido su descargo todavía. Bien, él iba a hacer algo sobre eso. Kurama se había arreglado demasiado, el jaganshi anheló verle el lindo cuerpo desnudo de su amante, degustar sus labios y piel deliciosos. La esquina izquierda de su boca alzó un poco en una sonrisa, pero él iba a fastidiar a su zorro tanto como él lo había fastidiado. Él tocó la mejilla del zorro suavemente.

-Vamos a tu habitación que es más cómoda.

Kurama asintió, era exactamente lo que tenía en la mente. Él se había dado algún trabajo decorando la habitación durante esa tarde y estaba planeando disfrutarlo. Kurama intentó ponerse de pie, pero eso era muy incómodo debido a su furor. Hiei sonrió al pelirrojo y lo alzó en sus brazos. Kurama puso sus brazos alrededor del cuello del jaganshi y lo besó en los labios. Un beso que al principio sólo fue un roce de labios, pero luego se convirtió en un beso apasionado. Hiei se sentía endurecer de nuevo y rápidamente fue a la alcoba.

Cuando entraron al cuarto, todavía estaban besándose apasionadamente e Hiei dejó a Kurama suavemente en la cama. Miró las decoraciones. En la cama había una la bonita seda de hojas rojas y las suaves almohadas eran negras. El zorro había encendido algunas velas que daban una atmósfera muy calurosa e íntima al cuarto. Su zorro realmente sabía ponerlo de humor. No era que él no estuviera ya de humor. Hiei miró de arriba a abajo al pelirrojo sonriente en la cama y se puso, al lado de Kurama.

-Te gusta?

El pelirrojo preguntó con una sonrisa sensual. Él estaba jugando con el pelo del demonio de fuego y dando suaves besos pellizcando su cuello. Hiei gimió, su cuerpo estaba despertado totalmente de nuevo y el jaganshi amaba que Kurama lo besara así. También era un sentimiento excitante que Kurama acariciara su pelo. La mano de Kurama rastreó su mandíbula y entonces su cuello, entonces bajó y suavemente acarició un pezón. Hiei suspiró suavemente.

Sus ojos estaban medios cerrados y estaba ronroneando bajo las mansas caricias de Kurama. Hiei sonrió, al notar la percepción de Kurama en cuanto al color que había escogido.

-Me gusta el color.

Kurama rió entre dientes y acarició la mejilla de Hiei con sus dedos.

-Me recordaban a ti, tus ojos rojos y tu pelo oscuro.

Y lo besó en los labios. El demonio de fuego abrió sus labios para la mansa invasión de la lengua de Kurama. Ellos se besaron durante algún tiempo, pero el kitsune se apartó. Hiei sonrió. Su youko había cuidado de él y ahora era su turno para cuidar de Kurama. Era una tarea que él estaba esperando. Tocó un pezón derecho suavemente a través de la tela y Kurama dio un suspiro estremeciéndose. El pelirrojo estaba excitado así que incluso los toques más ligeros enviaban traqueteos de placer hacía su ingle. Y los toques de Hiei siempre eran tan calientes y apasionados. Hiei acarició el pezón derecho y le dio un beso mojado a través de la tela y mordisqueó la misma punta un poco. Kurama abrió la boca y arqueó su espalda, queriendo más del toque de Hiei.

-Hiei, por favor, quiero sentir su piel contra la mía.

El demonio de fuego obedeció la demanda y despacio quitó la camisa de Kurama. El pelirrojo era muy útil y pronto la camisa de seda estaba olvidada en el suelo. El próximo artículo de vestir para ser quitado eran los pantalones. Hiei rastreó el cinturón primero y acarició la excitación del pelirrojo suavemente y Kurama dio un fuerte gemido cuando sintió eso. A veces Hiei era un fastidio aunque ésa probablemente era su propia falta porque él le había enseñado todo. Y su amante había sido un aprendiz muy rápido. El zorro sintió como Hiei tiraba sus pantalones despacio hacia abajo, haciéndole sentir el movimiento de seda contra su excitación. Era una tortura y placer. Kurama tenía que controlarse para no clamar, no pedirle a Hiei ir de prisa e ir más lento al mismo tiempo.

El demonio disfrutaba un poco del lloriqueo que Kurama dio. El kitsune se veía tan bien cuando estaba excitado. Su cuerpo estaba sonrojado y tenía una mirada apasionada en sus ojos. Sus labios estaban húmedos y sus pezones estaban hermosamente derechos. Decidió tener misericordia con su lindo kitsune y le quitó sus pantalones en un movimiento veloz, tirándolos al suelo. Los ojos del demonio de fuego brillaron con lujuria cuando vio que el youko no estaba llevando ninguna ropa interior. Él acarició a Kurama suavemente la linda erección y le dio un beso en la punta. El zorro dio un suspiro estremeciéndose y empujó sus caderas, instándole a Hiei tomar su excitación en su boca y chuparlo duro. El demonio de fuego miraba el miembro brillando y lamió sus labios, Kurama estaba delicioso y jaganshi lo quería en su boca, pero también quería fastidiar a su amante, un poco más. Kurama lo había fastidiado mucho y quiso manejar al zorro salvaje con el placer y darle un descargo, cerrando de golpe.

Hiei acarició a su amante suavemente en los muslos internos, instándole que abriera sus piernas más, para que él pudiera tener buen acceso. El zorro curvó sus rodillas y puso sus piernas aparte, dándole una bonita vista al youkai. El demonio de fuego lamió el muslo de Kurama, mientras que con sus manos había agarrado las caderas delgadas del youko y lo había mantenido firmemente en su lugar. Al jaganshi le gustaba el pelirrojo con su piel deliciosa. Kurama estaba dando gemidos de placer. Los colmillos afilados de Hiei rasparon la piel delicada del youko suavemente y Kurama anhelaba tener esa boca en otra parte, en el centro de todo su placer. La boca de Hiei estaba deliciosamente caliente y mojada.

El demonio de fuego dio una lengüetada fastidiando a la cabeza del miembro de Kurama y este intentó empujar sus caderas, pero no pudo porque Hiei lo sostuvo firmemente en su lugar. El youko dio un gemido estrangulado e intentó empujar la cabeza del jaganshi más allá, pero Hiei retiró su cabeza, mirando al youko jadeante. Entonces echó una mirada alrededor del cuarto y tuvo una idea. Hiei montó las caderas de Kurama y se dobló hacia abajo para dar un beso suave al youko.

-Tu pequeña obra con esos hielos se sentía delicioso, sobre todo porque mi piel es muy sensible al frío.

Dio un beso pellizcando el cuello del pelirrojo, rastreando la jagular con su lengua, raspando la piel con sus colmillos.

-Quieres que te muestre cómo se sentía? -Respiró suavemente en la oreja del youko. Kurama se estremeció por la sensación, por su amante y por la propuesta sexy.

-Muéstrame. -Susurró, queriendo saber lo que Hiei tenía en mente para él. Su demonio de fuego a veces tenía las ideas más deliciosas, cosas incluso que su aspecto de youko no había probado. Su amante tenía una mente muy creativa...

Hiei lamió su oreja, se sentó suavemente y raspó los pezones de su kitsune suavemente con sus uñas, y extendió la mano para tomar algo de la mesa de noche de Kurama. El pelirrojo cerró sus ojos, porque no quería estropear su sorpresa, temblando por anticipación, queriendo sentir lo que Hiei tenía en reservado para él.

El youkai tomó una de las velas que Kurama había puesto y miró la cera fundida. Él se preguntó si ésta era una buena idea, pero pronto desechó sus cuidados. El youko no era ningún humano frágil y sabía que lo disfrutaría. Suavemente acarició el pecho del kitsune con la parte de atrás de su mano. La piel de Kurama era tan suave, podía sentir los músculos tensos debajo la piel. Su zorro parecía tan frágil, sin embargo había demostrado tantas veces lo fuerte que era.

El zorro se estremeció con la ligera acaricia que Hiei estaba dándole. Quería a su demonio para seguir, mostrarle placer; pero el jaganshi todavía estaba fastidiando y su paciencia estaba agotándose. Si el demonio de fuego esperaba más tiempo, iba agarrarlo y a tomarlo de mala manera, hasta que ambos estuvieran totalmente exhaustos. Aunque también sentía curiosidad sobre la idea de Hiei, por lo que decidió esperar. El demonio de fuego notó la impaciencia del zorro y le dio un beso suave en el cuello. El jaganshi amaba rastrear la vena de Kurama con su lengua y chupar la piel ligeramente. Le encantaba ver a su amante suspirando y estremecerse cuando suavemente, o no tan suavemente raspaba sus colmillos por la piel.

El youkai se sentó de nuevo a y retrocedió un poco para que estuviera montando los muslos del zorro. Ahora Hiei tenía una vista muy buena del miembro derecho del youko que estaba brillando y húmedo, rogando por un poco de atención. Él iba a prestar esa atención, pero después, ahora tenía algo más en la mente.

-Si no te gusta, dices que me detenga.

Hiei no quería herirlo o hacer cosas que Kurama no desease. La respuesta del youko fue una inclinación y entonces un suspiro, instándole a Hiei seguir y dejar las duda.

El jaganshi raspó los pezones de Kurama suavemente con sus uñas, haciendo la piel de alrededor más sensible. Hiei goteó un poco de cera caliente de la vela en la piel sensible. La acción trajo un siseo afilado de Kurama. El demonio de fuego no podía entender si el siseo había sido de placer o de dolor, pero por la manera que el youko estaba arqueando su espalda pensó que el zorro quería más. Él usó su mano izquierda para acariciar la piel ligeramente enrojecida y Kurama dio un suave *Uhhn...* a eso. Debido a que la cera quemaba, su piel se había puesto más sensible aun al toque y esta caricia suave estaba enviando olas de placer por todo su cuerpo. Vertió un poco más de cera, y sonrió a los pequeños sonidos que el pelirrojo comenzó a dar. Estos gemidos eran definitivamente de placer y ellos lo animaron ir más allá, darle más de la caricia caliente. Él fastidió suavemente el pezón izquierdo del youko para luego acariciarlo con la lengua.

Kurama jadeó aun más fuerte cuando Hiei derramó la cera en ese pezón sensible. No era de dolor, era placer. La cera caliente en su piel así como las caricias calientes y feroces de su Hiei le daban placer en lugar del dolor. La idea de su demonio de fuego era deliciosa, iba a asegurarse de premiar bien a su koi.

EL pelirrojo intentó permanecer callado. Hiei sonrió, oh él iba a hacer a su zorro gritar, hacerlo gritar de placer. EL kitsune estaba retorciéndose en el deleite, su respiración era ahora febril. La piel dónde el youkai había goteado la cera se estaba enrojecida ligeramente y se parecía al rubor que Kurama tenía puesto en su rostro. Hiei se agachó y lamió una de las marcas suavemente, haciendo a su pelirrojo dar un lamento de placer. 'Nada más zorro? yo voy a hacerte dar mucho más' pensó Hiei.

El zorro dio un gemido de deleite cuando Hiei pellizcó su pezón enrojecido suavemente. Él quería ser tocado, quería los dedos calientes y fuertes de Hiei alrededor de su miembro. Él sobrepuso el pezón con su lengua, enviando vibraciones de necesidad a través del cuerpo del youko. El demonio de fuego era tan bueno, le había enseñado demasiado bien. El Jaganshi sonrió contra el pezón del youko y cerró sus labios alrededor de él herméticamente. Él chupó el pedazo de carne, sintiendo a Kurama gemir en el éxtasis.

El zorro dio un lamento entrecortado y agarró las sábanas tan firme que sus nudillos se pusieron blancos. Hiei estaba fastidiando la punta de su pezón expertamente. El pelirrojo hacía su mayor esfuerzo por quedarse silencioso., pero no pudo, y se retorció y gimió y esto le pareció música a Hiei. Amaba ver su zorro retorcerse en el placer, sabiendo que él era el causante. Entonces dejó de acariciar el pezón del youko y se sentó atrás de nuevo.

El placer era tanto que Kurama realmente no podía pensar ya, sólo actuaba con deseo. La única cosa en su mente era que Hiei que estaba dándole caricias feroces y besos calientes. El youko estaba jadeando pesadamente y sus ojos estaban medios entrecerrados con el deseo cuando miró a su amante.

El demonio fastidiando era muy duro. El youko observó el miembro húmedo y grande, de su amante, con los ojos hambrientos. Quiso tener a Hiei dentro de él, quería que fuera parte suya. Kurama extendió su mano para tocar la erección del demonio de fuego. Hiei gimió al toque de su pelirrojo, pero entonces suavemente tomó su muñeca y empujó su mano hacia el colchón. Si Kurama lo tocaba así, no estaba seguro si pudiera esperarse. No había hecho todo lo que quería hacerle al zorro y quiso tener más dulces gemidos de su amante.

-Hiei, detente. Te quiero dentro de mi.

Hiei gimió a la súplica sensual de Kurama, pero no le dio al zorro, lo que quería, todavía no. Lamió el pecho del pelirrojo, amaba el sabor de su amante, era dulce, pero había un gustillo picante. Tomó la vela de nuevo y Kurama lo miró con expectación, preguntándose dónde Hiei iba a poner la cera.

Con la vela en su mano Hiei se dobló y besó el lado izquierdo del estómago del youko, y vertió la cera en el punto dónde lo había besado. El pelirrojo tiró su cabeza atrás y dio un suave *uhhh* al sentimiento. Lo que el youkai estaba haciendo era una tortura, pero era el tipo de tortura más dulce que Kurama había soportado alguna vez. La piel de su estómago era muy sensible a la cera caliente e Hiei lo acarició suavemente con su palma.

Cerrando los ojos de nuevo Kurama se perdió en la sensación de esa mano áspera que acariciaba su piel suavemente. La mano viajó abajo y Kurama empujó sus caderas para que Hiei acariciara su longitud. El demonio retrocedió hacia atrás, hacia a los muslos delgados del youko. Kurama tembló con la anticipación al pensamiento de que su amante iba a usar la cera en esa parte sensible de su cuerpo. Hiei se dio cuenta de su deseo y goteó el líquido caliente en la piel de los muslos internos del youko. Un sonido que era algo entre un gemido y un sollozo escapó del kitsune. El placer y el dolor se mezclaban en un equilibrio perfecto.

Hiei apartó la vela. Donde la cera había tocado la piel justa, habían aparecido manchas ligeramente rojas y eso era de algún modo muy atractivo. Kurama era diestro con el sudor y el jaganshi podía oler su deseo. El olor de su zorro hizo al demonio de fuego despertar más aun de lo que estaba y decidió que era tiempo de dejar de fastidiar.

Entonces lamió dos de sus dedos y dos dedos del zorro y llevó la mano del youko hacia su propia apertura y empujó el dedo índice de Kurama junto con su propio dedo en el firme esfínter del kitsune.

Tocarse junto con Hiei era una experiencia muy sensual. Kurama quería a Hiei en lo más profundo. Los dedos lo estiraban y el youko gimió. Despacio el demonio de fuego sacó su dedo de Kurama y el youko se sintió vacío. Entonces, tres dedos se empujaron. Dos dedos propios y uno de Hiei. Su agujero estaba siendo extendido, pero suavemente, sin herirse. El jaganshi tuvo mucho cuidado con él y tomó su tiempo estirando. El pelirrojo deseó que Hiei no tuviera tanto cuidado, porque apenas podía esperar a sentir algo más largo y más espeso empujado hacia él. Los tres dedos lo dejaron lentamente de nuevo y Kurama intentó encontrar las palabras para detener la preparación y simplemente hacerlo de una vez.

-Hiei... por favor.

El zorro había puesto sus largas piernas alrededor de la cintura del demonio. El jaganshi agarró las caderas delgadas herméticamente y empujó despacio, todavía siendo cuidadoso de no herir a su zorro. Kurama reveló un largo gemido cuando Hiei empujó. El youko casi se vino cuando Hiei entró en él. El youkai tuvo que reprimir su orgasmo porque su pelirrojo estaba tan caliente, tan firme. Hiei quería disfrutar primero del zorro antes de venirse. Él quería montar a su amante, haciendo a Kurama gemir su nombre.

Kurama gimió ruidosamente cuando la sensación maravillosa de estar lleno por su jaganshi ondeó encima de él. Su cuerpo entero picó con el placer y él suspiró el nombre del demonio de fuego. Tenía tanto calor, teniendo el demonio de fuego en él que era casi demasiado para Kurama. Su amante no estaba entrándolo todavía y el Youko estaba impaciente. Él quería sentir al jaganshi, hace demasiado tiempo que ellos no hacían el amor y el cuerpo del pelirrojo estaba teniendo hambre de él.

El pecho de Hiei estaba moviéndose con esfuerzo y su respiración estaba rota. Él confió despacio en el kitsune y se premió con un gemido jadeante de Kurama. Era muy duro para Hiei tomarlo lentamente en este momento, pero así lo quería. También tenía miedo de que pudiera herir a Kurama si era demasiado brusco. Los gemidos del kitsune animaron a que Hiei fuera más allá. Kurama reveló un fuerte *AH!* y apretó sus piernas alrededor de la cintura del demonio, empujándolo más profundo. Hiei permitió uno de sus manos vagar de la cintura del youko a su sexo y cepilló la punta suavemente. El pelirrojo gimió su nombre y empujó sus caderas para que su sexo se frotara más contra la mano de Hiei. El youko clamó de nuevo y movió sus caderas de arriba abajo más duro. El jaganshi cedió a su necesidad y fue más duro, más rápido, más profundo, los dos clamaron.

Kurama supo que estaba muy cercano su orgasmo, su amante estaba pegando el punto de placer dentro de él cada vez empujaba, y se combinó con la sensación de la mano de Hiei frotando su miembro. Esto casi estaba haciendo a Kurama ahogarse en el placer.

-Itoshii, quiero venir junto a ti.

Kurama jadeó y abrió la boca cuando la velocidad de Hiei aumentó más. Los dos clamaron cuando llegaron al climax. Hiei se derrumbó encima de Kurama, agotado. Salió suavemente de Kurama y apoyó su cabeza en el hombro del youko. El kitsune envolvió con sus brazos la cintura del demonio de fuego. El youkai se acurrucó más cerca a Kurama y enterró su cara, el pelirrojo lo besó, suspirando suavemente. Se sentía bien estar de nuevo casa en los brazos de su zorro, se sentía seguro aquí, protegido por el amor del kitsune.

Kurama tiró a su amante más cerca y enterró uno de sus manos en el pelo de Hiei. Él oyó que el jaganshi suspiraba y sonrió. Se alegraba de recuperar a su amante, tres semanas separadas de él habían sido demasiado largas. El pelirrojo cerró los ojos y cedió ante él mientras murmuraba suavemente:

-Bienvenido a casa, Hiei-. El jaganshi suspiró suavemente en respuesta.

 

>> Owari <<

 

Jaganshi= amo del Jagan
Kitsune= zorro
Ningenkai= mundo de los humanos
Youkai= demonio
Youko= zorro demonio con forma humanoide de la mitología japonesa

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lemon T____T.... todo a fcv_cdt@hotmail.com 

Dedicado a todas las personas que les gusta Kurama y Hiei ^_^!!!!!!! (VIVA HIEI!)