"La declaración"
Basado en Yu
Yu Hakusho
By Dark Selene
Disclaimers: ningún personaje me
pertenece, todos son de su dueño, (aunque en este capítulo hice lo que quise
con ellos)
Hola, DS las saluda desde abajo de su mesita de la computadora (por la verguencita), nuevamente, volvi a engañarlas, porque no es capítulo final, pero si hay lemon, por dios me salió hiper largo, así que leanlo y escribanme.
Capítulo 3: Te amare hasta la
eternidad
Termino con su ducha, ésta lo había
repuesto de todos los dolores musculares que tenía, de seguro un buen masaje no
le caería nada mal... Tomó su bóxer negro y se lo colocó muy lentamente,
intentando no rozar la venda, le dolía horrores, pero debía aguantar, dentro
de unos días de seguro el dolor desaparecería, aunque le quedaría una
horrible cicatriz. Siguió lamentándose, mientras se secaba el pelo, y se
colocaba la bata de toalla blanca.
Llegó a su habitación arrastrando
la pierna herida, pensó que de ese modo debía dar lástima, pero no podía
hacer mas nada por su herida, más que desinfectarla, y vendarla. Abrió la
puerta del cuarto, en el reinaba un profundo silencio, se percató de que la
ventana estaba abierta. Era un idiota, como podría haber pensado que Hiei, con
lo reservado, y desconfiado que era, iba a creerle algo de lo que había dicho,
y que encima, se quedaría a hablar con él.
-Estúpido, soy un estúpido, y mas
si tengo en cuenta la maldita fama que tengo en el Makai, debe pensar que lo
único que quiero es seducirlo, soy un idiota, por Dios- si, sucede que Youko
Kurama es un reconocido amante, que solo puede ser disfrutado una vez, por eso
su reputación no era de las mejores.
Kurama se acercó a la ventana para
cerrarla, pero al poner sus manos sobre esta, una figura saltó por ella, hacia
la habitación, haciéndole caer al piso, y dejándolo bajo su peso.
Hiei, al notar en la posición
comprometedora que habían quedado, se levantó apresuradamente, dejando a
Kurama, todavía muy agitado por el susto, en el piso.
-Lo siento, solo quise tomar un poco
de aire, no es mas que eso, no quise asustarte- dijo Hiei muy rápidamente
- No esta bien, no hay problema, esto
no me incomoda en lo absoluto- la frase causó un estremecimiento en el cuerpo
de Hiei, que fue notado por Kurama, este no dejó pasar la oportunidad de posar
sus manos en las caderas del medio koorime, y ayudarlo a incorporarse.
Hiei se paró de inmediato, y deshizo
el contacto que existía entre los dos. Luego se colocó lo más lejos posible
de Kurama sentándose sobre el escritorio de este, en el cual había un par de
cuadernos y unas lapiceras.
-No me tengas miedo, Hiei, por favor.
Hablemos como dos personas adultas- se acercó, muy lentamente al Jaganshi,
cojeando, tomó la silla giratoria, para sentarse frente él. Hiei pareció
aceptar la propuesta de Kurama, poniendo en su rostro una mirada de
indiferencia.
-Haz lo que quieras, de todos modos
debo quedarme a cuidarte. Se lo prometí a Urameshi-
-Claro- Kurama tomó esto como un
buen comienzo -Primero quiero decirte, y aunque suene repetitivo, que todo lo
que hayas escuchado de mi boca es verdad- se detuvo un instante, estaba tenso,
no sabía como reaccionaría Hiei, a lo que le estaba diciendo- te amo, y lo
hago desde que te...
-Detente Kurama, por favor. No digas
estupideces, tu no me amas, no puedes hacerlo, concedámonos que tenemos una
gran amistad, y que para youkais como nosotros, es mas de lo que podemos pedir-
tras esto miró a los ojos de Kurama, estos se encontraban opacos, sin ese
brillo verde que los hacía mas hermosos que ningún otro par.
-¿Qué quieres decir con eso?-
estaba haciendo uso de toda su razón para no largarse a llorar en ese momento-
su vida ningen había acabado con toda su frialdad de Youko, pero daba gracias a
todo lo aprendido, ya que de esa forma, descubrió lo que era el amar sin
problemas, exponiendo su corazón con todo, como en ese mismo instante.
-Somos seres por naturaleza
solitarios, mi carácter lo forjé de ese modo, no estoy acostumbrado a tener
compañía. Pero contigo fue diferente, a ti aprendí a quere...- se detuvo de
repente, parece que estaba hablando con el corazón, y este le había jugado una
mala pasada, pareció regañarse internamente por eso. Por otra parte, Kurama se
estremeció, su cuerpo comenzó a temblar, una pequeña llama de esperanza
comenzó a crecer dentro de su corazón. Hiei continuó-...a estimarte...como un
buen amigo. Tu en cambio ere un ser sumamente lujurioso, e inestable
emocionalmente, eso te hace buscar parejas, solo para un poco de diversión- su
expresión se tornó seria al decir esto-Y en mi no la encontraras-
-Gracias, dices que eres mi amigo,
pero me insultas, y afirmas que no soy capaz de amar. ¿Por que fue eso lo que
quisiste decir? ¿Verdad? Muchas gracias, si quieres puedes retirarte, no quiero
ser una carga para ti, o solo una promesa que cumplir- su tono de voz era
elevado, ya casi estaba gritando- tu no piensas mas que en ti, Hiei. Yo ya tengo
muchos años viviendo como un ningen cualquiera, en este maldito mundo,
sufriendo, queriendo, y ahora amando- no pudo reprimir una pequeñas lágrimas-
No se si comprendes. Por supuesto que sabía que esta forma de vida iba a
afectarme, pero nunca pensé que a este punto- Se limpió las lágrimas y le
gritó- Vete, vete ya- suavizando su voz y sus facciones, se paró de la silla y
le dijo- vete, por favor, no me lastimes mas, déjame solo con mis
"estupideces"-
Hiei observó como Kurama se paraba,
se ponía a llorar, y le gritaba, y él no podía reaccionar. Se quedo en
silencio, luego se paró, camino acercándose a la ventana, y lo único que pudo
ver fue como Kurama se desplomaba sobre el piso. Se tapaba el rostro, y se
convulsionaba, esto le hizo entender que estaba llorando, y todo por él. Igual
no le importaba, debía irse, por su bien, y él de Kurama.
Kurama escucho la ventana cerrarse,
el viento que entraba en la habitación cesó. Se secó las lágrimas, para que
luego de un instante otras aparecieran en su rostro, y cayeran sobre su bata.
¿Por qué no lo entendía?, ¿Por qué Hiei no aceptaba la realidad?, él lo
amaba y su rechazo le destrozaba el corazón.
Se deslizó unos centímetros sobre
el piso, hasta llegar al escritorio, y poder tomarse de este, para poder
pararse. Cuando lo hizo, giró para poder quedar de frente a la ventana, pero no
se atrevía a ver como, por ese maldito lugar, se escapaba la persona que mas
amaba. Se tapó el rostro nuevamente y respiró.
¿Por qué lo lastimaba de esa
forma?, esta bien, comprendía que Hiei fuera frío para poder salir bien parado
de todo tipo de situaciones. Era como si estuviese rodeado de una gruesa coraza,
que impedía que alguien llegue hasta él. Pero llegar al punto de decir que lo
que decía eran estupideces, era demasiado. No sabía si iba a soportar volver a
mirarlo a los ojos, pero también sabía que sin él no sería feliz, ya
pensaría algo, tal vez existía alguna solución, que no la encontraría en
caliente. Sería mejor dejar pasar un tiempo, para volver a hablar con Hiei. Si,
algo se le ocurriría, ahora era mejor dormir.
Cuando tomó el suficiente coraje, se
destapó el rostro, y se sorprendió, quedó estático. Sobre la mesilla de luz,
al costado de su cama, se hallaba sentado Hiei, no se había marchado, se había
quedado, tal vez después de todo la pequeña llama de esperanza que su corazón
albergaba, tenía una gran razón para existir.
-No te fuiste, eso quiere decir que
te quedaras conmigo, que me cuidaras esta noche. Si lo haces, prometo no
molestarte más, no te diré mas nada, pero por favor, quédate- Kurama, vio
como una sonrisa se formaba en el rostro de Hiei
-OK, pero tendrás que ser demasiado
convincente, solo tienes una oportunidad mas, si puedes hacerme creer todo lo
que dijiste, me quedaré- el rostro de Hiei estaba mas rojo que una fresa, pero
la risa sarcástica, le hacía entender a Kurama, que era un juego, y que ambos
estaban dispuestos a jugarlo.
Kurama comenzó a caminar a paso muy
lento, el dolor de su pierna era insoportable, pero debía llegar a Hiei, y
decirle lo que su corazón le dictaba. Vio como este se paraba para ayudarlo a
llegar hasta él, pero el le hizo una seña, como para que se quedara en su
lugar, que el podía solo.
Cuando Kurama estuvo a solo dos pasos
de él, Hiei se apoyó bien contra la pared, los nervios se notaban en su
expresión: mandíbula apretada, respiración hiper agitada y ojos muy fijos al
frente. El Youko avanzó el tramo que le quedaba, y lo primero que hizo fue
apoyar su mano contra la pared de detrás de Hiei, este quedo arrinconado, se
acercó lo mas que pudo a él y puso sus labios a centímetros del oído del
Jaganshi, muy lentamente, como rememorando ese atardecer en el que casi pierde
la vida, le dijo:
-Hiei, solo quiero que sepas algo, no
te mentiré, te lo juro- las palabras eran susurradas en los oídos de Hiei,
tomó un poco de aire y con una sonrisa confesó-Te amo, como nunca amé a
nadie, te amo y lo haré por toda la eternidad- y agregó- solo quería que lo
confirmaras.
Hiei se sobresalto, y miró a Kurama
a los ojos, se quedaron así unos eternos segundos, hasta que Hiei se atrevió a
hablar y le dijo:
-Yo también- y con una mirada
bastante inquieta, e ingenua, y con un tono de voz muy bajo, como diciéndole a
Kurama, que nunca pensó en decírselo a alguien, agregó- te amo, y nunca
pensé que pudiera hacerlo, me enseñaste eso, y espero que puedas enseñarme
mucho mas-
Kurama sonrío, y le dijo que por eso
no se preocupara que tendrían mucho tiempo para eso, pero que ahora quería
aprovechar la oportunidad que la vida le daba de ser feliz. Tomó la barbilla de
Hiei, y bajo su cabeza lentamente (debido a su estatura el Jaganshi quedaba muy
bajo) y solo a unos milímetros se detuvo.
La expresión de Hiei era
extraordinaria, tenía la boca un poco entreabierta, los labios húmedos, los
ojos cerrados. Una típica imagen de entrega total, que Kurama había
presenciado en muchas ocasiones, pero ninguna nunca lo había excitado como
esta.
Dejó su mente en blanco, y besó la
mejilla de Hiei, quería ir suavemente, y no estropear todo. Depositó otro
pequeño beso cerca de la comisura, pero no se alejo como anteriormente, sino
que rozó con sus labios la sedosa piel del Jaganshi, pudo notar como este se
estremecía. Cuando no pudo aguantar mas, el pelirrojo, junto sus labios con los
de Hiei, este mantenía la boca cerrada, como no sabiendo que hacer, o como
responder a las acciones de Kurama. Sin perder la paciencia, el pelirrojo
comenzó a hacer presión, como pidiendo permiso para entrar en su boca, cuando
este fue casi concedido, propinó un pequeño y suave mordisco en el labio
inferior de Hiei, acto que lo hizo gemir de inmediato, al hacerlo, Kurama vio la
ocasión de ingresar en su boca. El beso fue suave, hasta que Hiei pudo entender
el modo de besar, y lo puso en práctica, sus labios se movían a un ritmo
desenfrenado, la pasión los consumía, era solo un beso, pero para ellos, era
el comienzo de algo, que en esos momentos no sabrían donde terminaría.
Kurama hizo que el Jaganshi pusiera
las manos en sus caderas, de inmediato, al sentirlo recibió descargas
eléctricas en todo su cuerpo, aunque tenía la gruesa bata de toalla entre
ellos, era como si no tuviese nada. Luego, colocó la mano con la que antes se
sostenía en la pared, en la nuca de Hiei, y la otra en su cintura, lo apretó
contra su cuerpo, esto hizo que el beso se profundizara aún mas, haciendo que
casi no pudieran respirar. Se detuvieron en busca del preciado aire, Hiei se
mordía el labio inferior, como rememorando cada pequeño mordisco que había
recibido. Se quedaron abrazados, hasta que Hiei empujó un poco a Kurama, se
quedo observándolo, podía notar lo que el cuerpo del Youko pedía, aún debajo
de su bata. Se quitó la capa, ante la mirada atónita de su amado.
-Espera, me parece muy apresurado, no
tienes que sentirte forzado- Kurama quiso morderse la lengua, no podía creer lo
que había dicho, era lo que mas deseaba, pero sabía que por sobre su deseo,
estaba lo que Hiei quería
-Tu boca dice algo..., y tu cuerpo...
todo lo contrario- y tomando el nudo de la bata de Kurama, lo acercó hacia él,
para desatarlo y abrir la tela. Al ver como los boxers negros ocultaban la
enorme excitación del pelirrojo, agregó en tono sexy - y ya sé a quien
hacerle caso-
Kurama entrecerró un poco los ojos,
como si no pudiese creer lo que estaba escuchando. Hiei, estaba incitándolo a
que le haga el amor, o por lo menos, él entendía eso en la provocación del
Jaganshi.
Hiei continuó, en tono sensual y
entregado-Me cuesta mucho todo esto, y me da miedo el no poder satisfacerte,
pero por lo menos quiero que te divie...-
Kurama lo hizo callar de un beso.
Volvieron a abrazarse, y ahora las caricias eran recibidas directamente sobre la
piel. Hiei hizo deslizar la bata desde los hombros, hasta el piso. Acarició la
fuerte espalda del pelirrojo, los bien formados brazos, y sus marcados
pectorales. Kurama no se quedo quieto, y comenzó a quitarle la musculosa negra,
que llevaba habitualmente bajo la capa del mismo color. Los besos se sucedían
unos a otros, no dejaban de acariciarse, hasta que Kurama notó como Hiei, iba
llevando su mano mas abajo, llegó a su abdomen, y cuando quiso continuar, la
mano del pelirrojo cortó su camino.
-¿Qué sucede?, ¿Por qué no me
dejas continuar?, ¿acaso no te gusta como lo hago?-
-¿Cómo puedes pensar eso?, solo
quiero que estemos mas cómodos- y haciendo uso de su fuerza, lo levantó en
brazos, y lo acomodó sobre la mullida cama.
Hiei se sorprendió al caer sobre el
cómodo colchón, parecía haberse olvidado por completo que estaban de pie, en
una situación bastante desfavorable para Kurama, ya que no podía soportar todo
el peso, con una de sus piernas casi inutilizadas. Esto al pelirrojo le causó
alegría, ya que eso quería decir que su compañero, estaba totalmente
entregado a la situación.
-Si quieres, puedes continuar- dijo
Kurama con una sonrisa en los labios, acción que le valió un desenfrenado y
pasional beso, por cortesía e iniciativa de Hiei.
Kurama no podía entender el rápido
aprendizaje de Hiei, pero de seguro debía de ser un excelente maestro.
El pelirrojo comenzó a besar el
cuello blanco de su pareja, no sin antes recibir de su pareja un suspiro de
resignación, por haber quitado su boca de los labios, pero al sentirlo en otra
parte de su cuerpo, fue silenciado.
El Youko ahora recibía pequeños
gemidos, gracias a la gargantilla de besos y mordiscos, que dejaba en delicada
piel del Jaganshi. Al apoyar todo el cuerpo sobre el de Hiei, Kurama pudo sentir
el miembro punzante de Hiei bajo sus pantalones, una idea cruzó su mente. Fue
bajando de su cuello, hacia la clavícula, pasaba su lengua, dejando un
brillante rastro de saliva, Hiei trataba de no gemir, pero era casi imposible.
Cuando se cansó de ese lugar, bajó hacia la zona del esternón, y luego de
mirarlo a los ojos solo unos segundos, se dirigió a la tetilla izquierda, Hiei
comenzó a morderse los labios, no había estado tan excitado en su vida, pero
sabía que ya no aguantaría demasiado. Kurama daba pequeños mordiscos, que
hacían a su compañero volverse loco, pero le sorprendía que este no gimiera,
tal vez Hiei todavía no se despojaba de la gélida coraza que lo cubría, pero
el pelirrojo tenía algo en mente.
El youko dio el mismo trato al
pequeño pezón derecho, que al anterior, cuando se cansó de esto, buscó un
poco mas de acción, por eso continuó su camino, y se detuvo unos segundos en
el ombligo de Hiei, sopló un poco, y esto le causó un poco de risa al
Jaganshi, ya que tenía muchas cosquillas (hecho que descubrió en ese momento),
Kurama observó que logró distenderlo un poco, era el momento justo para
actuar, pasó la mano por el miembro erecto sobre la tela del pantalón, eso
hizo que Hiei vuelva a morderse los labios un poco mas fuerte. Pero ya no era
capaz de sentir el dolor que eso le causaba.
Siguió acariciando el erguido
miembro por sobre la tela, pero esta ya comenzaba a estorbarle, se acomodó del
lado derecho de la cama, para poder seguir con su trabajo, y lo que hizo fue
llevar sus labios al primer cinturón de Hiei, y comenzó a luchar con la
hebilla de este para desabrocharla, lo consiguió. Hiei se mordió mas fuerte
aún, haciendo que un pequeño hilillo de sangre, se derrame hasta su barbilla.
Mientras Kurama se deshacía de la segunda hebilla, y despojó a Hiei de sus
pantalones, quedó estupefacto, el cuerpo del Jaganshi era hermoso, no podía
creerlo, y él sería el primero en poseerlo, eso lo hizo gemir con solo
imaginarse ese placer. Pero antes debía hacer sentir a Hiei un placer
inigualable. Sin titubear un momento, miró al Jaganshi, le regaló una de sus
más bellas sonrisas, y le dijo:
-Espero que lo disfrutes- volvió a
sonreír, y le lanzó un pequeño beso.
Se agachó y besó la punta del duro
miembro, a todo esto el Jaganshi no soportaba mas, así que dejó escapar un
sonoro gemido de satisfacción que resonó en toda la habitación, Kurama
agradeció el gesto lamiendo un poco mas abajo en la erección de Hiei, el
pelirrojo sabía lo horrible que era el deseo no satisfecho, así que prefirió
dejar de torturar al Koorime, e introdujo el miembro entero en su boca, otro
gemido se dejó escuchar, pero no se detuvieron, ya que el ritmo que imprimía
Kurama a la situación era muy rápido, Hiei trataba de seguirlo con sus
caderas, pero a duras penas podía. Continuaron por unos pocos minutos mas, Hiei
ya no podía mas, gemía de una manera descontrolada. Kurama sintió como era
llamado entre gemidos, entendió lo que el Jaganshi quería decirle, pero no le
importo. Al instante el pelirrojo sintió en su boca, como un líquido espeso la
inundaba.
- Hahaha (jadeos)...
debí...hahahaha... haberte...hahahaha....avisado, ¿verdad?- dijo Hiei, pero al
incorporarse sobre la cama, vio como Kurama pasaba su lengua por los labios,
llevándose todo rastro del liquido blanquecino en ellos.
-Sabes delicioso amor, nunca había
tenido en mi boca néctar tan sabroso como el tuyo- el Jaganshi se sonrojo al
extremo, y Kurama no se cansaría de esa vista nunca en su vida.
Hiei notó semen sobre la mano
izquierda de Kurama, y por sobre todo que estaba desnudo, quedó estático
mirando el hermoso cuerpo del Youko. Dedujo que se estuvo masturbando, mientras
le proporcionaba a él el mayor placer sentido en su vida. Acto seguido, tomó
la mano del pelirrojo y comenzó a lamerla, pasaba su lengua y arrastraba todo
el líquido que podía y se lo llevaba a la boca. El miembro semi- flácido de
Kurama, volvía a tomar vigor, y todo gracias a la escena que estaba viviendo.
Hiei lo miraba a los ojos, excitándolo mucho más aún. Eran ellos dos en el
mundo y nadie más.
El Youko vio como Hiei terminaba con
su mano, y se tendía boca abajo, dejando por primera vez una vista de sus
redondas nalgas hacia él. Kurama no pudo resistirse, y se abalanzó sobre él,
la herida de su pierna se reabrió debido al continuó movimiento que hacía,
pero no le importó. Comenzó a morder suavemente su nuca, los gemidos de Hiei,
ahora no eran contenidos, no dejaba de mover sus caderas buscando sentir la dura
hombría de Kurama entre sus nalgas. El pelirrojo recorrió con su lengua desde
la nuca hasta el fin de la espina dorsal, y luego apretó y estrujó los
redondos glúteos, comenzó a morderlos fuerte, Hiei se retorcía sobre la cama
por el placer que sentía. Kurama obligó al Jaganshi a levantar sus caderas, y
separar las piernas, lubricó con su lengua la pequeña entrada, muy lentamente.
Hiei parecía no aguantar más.
-Por favor... hazlo...ya, te amo...no
aguanto...mas- dijo Hiei entre jadeos.
-Esta bien, prepárate- Kurama
parecía estar más calmado, pero de solo pensar lo que se avecinaba, su cuerpo
no podía soportarlo.
Hiei se sorprendió al sentir como
era volteado.
-Pero... ¿qué sucede?-
-¿Crees que me perdería tu rostro
cuando este dentro tuyo?, eso nunca, no me privaría de ese placer ni muerto-
Hiei se sonrojo, Kurama lo excitaba incluso con sus palabras.
Comenzó a lamer sus dedos, uno por
uno, ante la mirada atónita de Hiei, luego bajo su mano hasta la entrada de
este, y lo miró como buscando la confirmación de que estaba listo. Cuando el
Jaganshi lo besó, lo dio por hecho. Lentamente introdujo uno de sus dedos, la
expresión de Hiei cambió radicalmente, parece que la intrusión lo había
afectado en demasía. Cuando este pareció calmarse, comenzó a mover su dedo
para preparar la estrecha entrada, para algo muchísimo mas grande. Luego le
siguió un segundo y un tercer dedo. Cuando Hiei parecía estar listo, Kurama se
detuvo:
-Recobra el sentido por un momento,
quiero que estés conciente- tomo un poco de aire, estaba muy excitado, pero el
miedo de lastimar a Hiei era mas importante para él- realmente estas listo-
Hiei pareció molestarse. Acto seguido, se estiró un poco y tomo el miembro de Kurama con sus propias manos, lo llevó hasta su estrecha entrada, y al sentirlo tan cerca un escalofrío le recorrió el cuerpo.
-¿Quieres que te lo pida de
rodillas?, hazlo, por favor. Te amo, y no quiero detenerme si llegue hasta
aquí- Hiei se abrazó muy fuerte a Kurama.
El pelirrojo notó la decisión en el
rostro, y voz de Hiei, lo estrechó completamente contra su cuerpo, y lo
penetró de una sola embestida, sabía que si lo hacía de forma lenta y
pausada, su pareja lo sufriría aún mas, de lo que tal vez estaba sufriendo.
Kurama se contuvo, no se movió, quería que Hiei pudiera acostumbrarse a
tenerlo en su cuerpo.
Esto duró interminables segundos, en
los que Kurama, no supo en que mas pensar, para no empezar ya mismo. La mente
del pelirrojo volvió a la habitación cuando comenzó a notar como Hiei se
movía, para poder sentirlo. Comenzaron a besarse, Kurama recibía los gemidos
del Jaganshi, en su boca. Los movimientos eran lentos, pero la excitación en la
que estaban inmersos sus cuerpos, hacía que el ritmo aumentara paulatinamente,
hasta que el ritmo se volvió desenfrenado. Los gemidos resonaban entre las
cuatro paredes de una forma ensordecedora, los minutos en los que estuvieron
unidos, parecían eternos, Kurama estaba seguro de que todo saldría bien ahora,
que ya no iba a tener razón para llorar nunca mas…
El clímax los abordo de sorpresa,
Kurama terminó dentro de Hiei, y este entre sus vientres. Se abrazaron, se
besaron, y se quedaron tendidos en la cama, El Jaganshi se estaba durmiendo,
así que Kurama lo único que hizo fue arroparlo, y estrecharlo contra su
cuerpo.
Ya estaba planeando como despertar a
su amor en la mañana siguiente, sin saber lo que el futuro le deparaba…
Continuara…
AHHHHHHHH, horrible, decididamente
horrible, pero no se como hacerlo. He escrito varios lemon, pero para mi, o sea
en fics que antes ni pensaba publicar, pero este, no sé lo arreglé mil veces,
pero no termina de convencerme nunca. Ahora solo dependo de sus reviews, así
que please, no me maten en ellos, solo criticas constructivas.