"La declaración"
Basado en Yu
Yu Hakusho
By Dark Selene
Disclaimers: ningún personaje me
pertenece, todos son de su dueño.
Hola, aquí estoy nuevamente, con el último capítulo de mi historia, léanlo y
no me linchen please.
Este último capitulo va dedicado a Bright Ariadna (B.A), mi querida prima que me alienta en todo, con mucho amor este último capítulo.
Capitulo 4: Triste realidad
Kurama despertó muy aturdido, miró hacia arriba, y solo pudo distinguir el techo de un color muy oscuro. Su cabeza daba vueltas, no podía esconder el mareo, pero sonrió al recordar lo sucedido con Hiei. Nunca se había sentido así de confundido, pero tenía tan fresco el recuerdo del cuerpo de su amado, que trataría de recuperarse.
Al girar sobre si mismo, para buscar a Hiei, no lo encontró, se preocupó, tenía la visión semi-nublada, pero el Jaganshi no estaba allí, ¿donde diablos podía haberse metido? Kurama odiaba cuando Hiei desaparecía sin decir adonde iba, pero tenía que acostumbrarse a eso, si era para estar con él lo haría sin dudarlo, lo amaba, y el amor lo supera todo, ¿ne?
Pensando en esto se paró, su pierna le hizo recordar la terrible herida que tenía en ella. La sangre comenzó a brotar, una mancha de sangre seca le dio a entender, de que la herida ya se estaba secando, pero al hacer el movimiento para pararse esta se volvió a abrir. Cayó al piso sosteniéndose de la pared, debía vendarse si no quería morir desangrado, esto le hizo rememorar, el día en que le habían hecho la herida, pero este ya había quedado atrás, ¿para qué recordar momentos malos y desagradables?
Rompió una manga de su camisa con mucho esfuerzo, se sentía muy débil, y la perdida de sangre empeoraba su estado poco a poco. Se sentía morir. Ató de manera fuerte la manga destrozada, en su pierna, hasta cortar la circulación de la sangre de sus venas, recién cayó en cuenta de que un viejo torniquete estaba en la herida, no recordaba haberse hecho uno la noche anterior, el torniquete se lo había hecho el día en que…
Sus pensamientos fueron cortados, unos pasos comenzaron a escucharse no muy lejos de donde él estaba, pero la pregunta era: ¿Dónde estaba él? Ese lugar no era su habitación, de seguro el que se acercaba era Hiei, y podría responderle a ese interrogante.
Los pasos eran cada vez más fuertes, cerca y audibles. Comenzó a sostenerse de la rugosa pared, de su costado, y con la poca voz que le quedaba gritó:
-¿Hiei, eres tú?, por favor ayúdame, no entiendo nada, estoy muy mareado-
Kurama no entendía nada, ¿Dónde rayos estaba?, ¿Cómo diablos había llegado allí? ¿Dónde se encontraba Hiei?, El pelirrojo presentía las respuestas a todas esas preguntas, pero no quería aceptarlas.
De repente vio una sombra que se acercaba, era más alta que Hiei, así que no podía ser él, intentó por todos los medios, caminar y salir de allí pero la pierna izquierda le dolía horrores. Cuando iba a salir por un agujero que se hallaba en la pared, una figura no se lo permitió, enfocó su vista para poder verlo, pero para cuando logró hacerlo, ya era tarde. No pudo defenderse, un horrible Youkai se abalanzó sobre él. El pelirrojo sintió un ardor en la zona del vientre. Bajó la vista lentamente, entonces pudo ver como el monstruo sostenía una gruesa espada, que lentamente se iba clavando en su estómago. Kurama no quería aceptarlo, no podía ser así, era muy cruel, demasiado injusto.
Por fin entendió lo que sucedía, el extraño lugar, el viejo torniquete, el Youkai... todo lo anterior había sido un sueño, un hermoso sueño, una mala pasada que su mente le había jugado, su inconsciente se había manifestado en ese sueño, representación de su mayor anhelo. Comprendió que eso que estaba viviendo ahora, en el momento era la realidad, la fría hoja de esa afilada espada, atravesando su cuerpo era lo real, la desenfrenada noche de pasión, lujuria y amor con Hiei, un simple sueño creado por su aturdida mente.
Lágrimas comenzaron a caer de sus bellos ojos verdes, no quería vivir esa cruel realidad, no quería sufrir de esa manera, y por sobre todo no quería pensar que no era verdad que Hiei lo amaba, no podía creerlo, la angustia fue tomando lugar en su pecho, sentía como si una bomba estuviese por estallar dentro de él. Lanzó un grito desgarrador. Comenzó a sentir como la hoja de la espada se deslizaba hacia fuera de su cuerpo, el ardor que esto le provocó fue desesperante. ¿Qué podía hacer en ese momento?, todo era dolor en él, su cuerpo dolía, producto de esa desgarradora sensación que provocaba la Katana, y su alma y mente dolían, resultado del tormento de saber que todo lo que había pasado con Hiei era una cruel mentira.
Sintió que se desvanecía, luego de eso el piso lo recibió, cayó al suelo, casi desmayado, ahora no solo su pierna sangraba, si no también su abdomen y por sobretodo, la herida que la verdad, había causado en su corazón. Pudo sentir como era levantado del suelo, como era cargado como si fuese nada, guió su vista hacia atrás, para ver el largo camino de sangre que se había formado. ¿Hacia donde lo llevarían? ¿Qué harían con él?
Antes de poder pensar alguna respuesta a alguna de sus preguntas, pudo sentir como la claridad del sol del atardecer dió de lleno en sus ojos. Eso le provocó un gran escozor en ellos. Lo próximo que sintió fue como su cuerpo era tirado al piso, como si estuviese muerto, como si ya no hubiese vida en él, aunque eso era lo que Kurama sentía: el tiempo estaba acabando para él.
#########################################################################
Hiei había estado luchando solo, por
largos minutos, cuidaba la entrada de la cueva, como si su vida se fuese en
ello. Es que así era, ¿qué sucedería si a Kurama le ocurriera algo?
Necesitaba saber si lo que el pelirrojo le había dicho era verdad. Los cuerpos
de los Youkais eran destrozados por su afilada Katana, sin embargo perdía lugar
rápidamente, lo estaban aprisionando contra las paredes de la cueva, él era
muy fuerte, ¿pero que hacer contra un numeroso ejército de Youkais? Pero el
problema se solucionó deprisa, Urameshi y Kuwabara habían logrado acabar con
su enemigo, e iban en su ayuda. Los tres juntos pudieron resistir hasta que solo
quedaban unos pocos enemigos, comenzaron a respirar tranquilos. Sin embargo, eso
no duraría por mucho tiempo.
#########################################################################
Hiei sintió un sonido seco, como si
tiraran algo al piso, luego un quejido de dolor tan lastimero, que hizo que su
corazón se acongojara. Sabía quien había emitido ese quejido, pudo sentir esa
delicadeza y dulzura en ese quejido de dolor, propias de una sola persona, si,
de aquella que él quería con toda su alma. Bajo la vista, no se atrevía a
mirar hacia el lugar del que provenía esa lastimosa queja. Solo atinó a buscar
con la mirada la expresión de Yusuke, éste estaba desencajado, desorientado,
como no pudiendo creer lo que sucedía. El odio comenzó a teñir las facciones
del pequeño muchacho, al girarse un poco pudo ver como Kuwabara se tapaba la
boca, en señal de preocupación, o como si no quisiera romper a llorar. Debía
hacerlo, tenía que hacerlo, se giró lentamente, su vista lo primero que
enfocó fue la hoja de una vieja Katana, sostenida por un horrible Youkai,
completamente cubierta de sangre, como si hubiese sido enterrada, casi hasta el
*Tsuba en el cuerpo de alguien. Al bajar la vista, ese alguien apareció, pudo
divisar al pelirrojo, como si estuviese desmayado, o eso quiso pensar él, en su
mente no cabía la idea de que algo malo pudiese pasarle al gran Youko Kurama,
uno de los ladrones más famosos del Makai.
No lo pensó más, se abalanzó hacia
el maldito Youkai, que se había atrevido a tocar a la persona dueña de su
corazón, por que así era, ya no podía negarlo, si no como podía explicar que
un ser tan frío y calculador como él, se lanzara a hacer algo sin calcularlo
de antemano. Antes de poder contestar esa duda que había surgido en él, vio
como su propia Katana desgarraba el cuello de ese Youkai, el maldito había
sellado su destino en el momento que había tocado a Kurama.
Se quedo de pie sin moverse, no se
atrevía a mirar el cuerpo sin vida de la única persona que había logrado
penetrar las, para él, infranqueables barrearas de su corazón. Sus ojos
estaban brillantes como el cristal, estaba por ponerse a llorar. Sin embargo se
detuvo cuando sintió como en una voz casi inaudible, decía su nombre, de
inmediato se agachó junto a él, se arrodilló a su lado. Vio como Kurama
intentaba decirle algo, así que llevó su rostro muy cerca de la boca de este.
Su corazón latió un poco más tranquilo, no había muerto, todavía quedaba
algo de fuerza en el débil cuerpo. Kurama comenzó a hablar muy lentamente y
pausado:
-Últimamente... las co...sas...no me
están... saliendo muy...bien- se detuvo, no podía respirar, necesitaba aire-
Hiei... escu...chame, por...favor-
-Lo hago, por favor háblame,
resiste, no estas tan grave- las lágrimas ganaban terreno en sus ojos
-Ni... tu mismo... te crees lo... que
dices, no me... mientas- pequeñas lágrimas caían de sus ojos, mojaban sus
mejillas, y caían a la tierra- te amo... Hiei, con... todo mi... corazón, por
favor... dime si sientes lo mismo-
- Claro que te amo, como nunca me
sucedió con nadie, por favor no me dejes ahora, no lo hagas- Hiei se acercó un
poco mas, y posó sus labios sobre los de Kurama, fue un beso cálido, casto e
inexperto, y un poco desesperado. El pelirrojo no tenía las fuerzas suficientes
como para profundizarlo, así que Hiei guió ese primer beso de amor que daba, y
que pronto se convertiría en el...
Hiei mantuvo el beso todo lo que
pudo, Kurama comenzó a toser, la sangre inundo sus bocas, el Jaganshi quiso
moverse pero el Youko no lo dejó, un segundo espasmo descargo otra oleada de
sangre, el líquido vital se escurría entre las comisuras, y por las pequeñas
aberturas que quedaban entre sus bocas, que utilizaban para poder tomar un poco
de aire. Hiei comenzó a llorar, las lágrimas mojaban sus mejillas, pero antes
de tocar el suelo estas se convertían en pequeñas perlas negras, únicas en su
especie, así como lo era su dueño. Ese beso era pura pasión, puro amor, se
besaban como si no hubiera mas nada en el mundo que ellos dos.
Es que así era, en el momento todo
se había borrado para ellos, ni siquiera notaron como Yusuke y Kuwabara tenían
la mirada al costado para no ver la triste escena, porque ambos ningen sabían
que ese momento era para ellos dos, para dos de los Youkais mas poderosos, y
para nadie mas.
Kurama se rindió, lo último que
dijo fue un simple te amo al Jaganshi, que este nunca podría olvidar, ¿cómo
hacerlo si el que te lo dice es la persona que más amas en este mundo? Kurama
había muerto, nunca mas podría escuchar su cálida voz, nunca mas podría ver
sus dulces sonrisas, ni nunca mas podría mantener esas divertidas charlas que
podían durar horas, y las discusiones en el que siempre terminaba perdiendo, y
se iba ofendido, pero siempre volvía, y solo para estar con él, y Kurama lo
sabía.
Secó sus lágrimas ya no había por
que llorar, mejor dicho, por quien hacerlo. Las cosas no podían cambiarse,
ambos se amaban, pero el destino les jugó una mala pasada, pero eso ya no
importaba, no para él, que volvería a estar solo como antes.
Se levantó lentamente, no quería
que Urameshi y Kuwabara lo vieran flaquear, ya demasiado había hecho con la
escena anterior, pero no se arrepentía de ella, y si estuviese es esa
situación nuevamente, obraría de la misma forma.
Tomó en sus brazos el cuerpo de
Kurama, no lo dejaría allí para que cualquiera lo vea, de seguro su alma ya
debía haber sido llevada a su lugar de reposo. Para Hiei ahora no quedaba más
que esperar, hasta que llegara el día para volver a estar juntos. Y así poder
hacerse una verdadera declaración, y promesa de amor eterno. Comenzó a
caminar, para luego perderse para siempre en los inmensos bosques del Makai,
hasta esperar que ese día llegara.
Ambos fueron espectadores de algo que
no podían creer, Hiei y Kurama se amaban, pero todo había salido mal para los
dos. Pero aún había una pequeña posibilidad de que algo resultara bueno en
toda la tragedia, ellos habían aprendido una lección: que no hay que esperar a
que las cosas estén realmente mal para recién actuar, hay que hacerlo y
disfrutar del resultado, ya sea bueno o malo, porque nada pede ser peor que
perder a la persona mas amada, sin haber hecho un intento de estar a su lado,
porque como dicen "uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde". Esa
semana tendrían que visitar a Keiko y a Yukina, para ver como resultaban las
cosas para ellos.
OWARI
Gracias a todas por las reviws que me
dejaron, antes pensaba que solo servían para aumentar el ego de los autores,
pero puedo ver que no es así, que realmente sirve para ayudar a escribir.
Gracias a ustedes pude terminar esta historia, que es la primera, y veré cuando
empiezo a subir la otra.
Espero que no estén enojadas por como término, pero yo les advertí que era
muy a mi estilo, y ahora saben de lo que les hablo.
Las reviews con sus insultos, y virus
(eso no por favor, sino me muero, aunque me lo merezco) a:
selenedark2004@yahoo.com.ar