"La leyenda del niño Prohibido"
Basado en Yu Yu Hakusho
By Keiko Cvl

 

 

Esa noche, Hiei no tubo una de sus habituales pesadillas, como siempre. Por una vez en mucho tiempo, soñó algo revelador.
Lo cierto es que no parecía del todo un sueño. Parecía real.

Hiei estaba en el precipicio por donde le lanzaron al río. Había mucha niebla, casi no se podía ver. De pronto, una voz le llamó.

- Hiei…

- ¿Qué? ¿Quien es? ¿Quien me llama?

- Hiei…

- ¡Maldita seas sal de donde estés!

Entre la niebla apareció una mujer. Hiei nunca la había visto, pero sabía perfectamente quien era.

Hina.

Su madre.

- Hiei…

El demonio de fuego no podía salir de su asombro.

- Hiei… Soy tu m…

- Hina.- Dijo bruscamente Hiei sin dejar terminar la frase de la koorime. - Yo no tengo madre. Nunca la he tenido ni la he necesitado, así que no me vengas después de tantos años diciendo que eres lo que no puedes ser.

- Siento mucho que pienses así, pero no te lo voy a tener en cuenta. Se que estás resentido. Y no te lo voy a reprochar. No puedo.

- Hn.

- Hiei. ¿Ya sabes porqué estas aquí?

La expresión de Hiei cambió de golpe. Ahora el demonio tenía todos sus sentidos pendientes de lo que decía esa mujer.

- … No…

- Tu subconsciente te trajo hasta aquí para intentar deshacerte de esos recuerdos que te atormentan día y noche.

- ¿Y qué puedo hacer para que desaparezcan?

- Va a nacer otro niño prohibido en pocos días. Tienes que impedir que la historia se repita, Hiei. Ese niño tiene que vivir y tiene que quedarse con su madre en el país del río helado.

- ¿Pero cómo puedo impedirlo?

- Eso tienes que averiguarlo tú. Sólo así conseguirás que tu conciencia quede limpia y podrás vivir tranquilo.

- ¿Solo tengo que hacer eso?

- Lo que tienes que hacer consiste en reconciliarte con tu pasado. Eso también implica hablar con Yukina. Una vez haigas resuelto todos esos asuntos, tu subconsciente descansará.

- Ya entiendo… ¿Pero eso no significa que también tengo que reconciliarme contigo?

- Si. Pero para eso ya tendrás tiempo, por ahora ocúpate de lo más importante. Yo volveré cuando crea que estás preparado para afrontar todo esto.

- ¡Espera!

Pero ya era demasiado tarde. Hiei se despertó sobresaltado y decidió entrenarse. Mientras entrenaba, estuvo pensando en si aquello fue un sueño o algo más. Ya llevaba años atormentado por su pasado, así que… por intentar lo que le dijo Hina no perdía nada. Además, las cosas con Yukina las tenía que aclarar igualmente.

Hiei paró en seco. ¿Como sabría quien era la madre del youkai? Todas las koorime estaban embarazadas. Hasta que el niño no naciera, no podría saberlo. De todas maneras, se iba a enterar enseguída, puesto que ése sería el único varón que nacería.

Las koorime, cada 100 años, tienen un período de gestación pero como no tienen relaciones con ningún hombre, sus hijos nacen por partición de células de la madre, por lo que son todo niñas. Pero cada vez que una koorime tiene relaciones con un hombre, siempre nace un varón.

Hiei recordó toda la historia. ¿Cómo podía ser que él supiera todo eso? De todas maneras, gracias a esa información podría reconocer enseguída a su objetivo: el niño prohibido.

Después de entrenarse cinco horas seguidas, Hiei llegó a la conclusión de que así no lograría deshacerse de sus problemas. Tenía que ponerse manos a la obra ya. En caso de emergencia, podía contar con Kurama y los otros. Pero eso sería el ultimo recurso, solo si era totalmente necesario.

El youkai sabía exactamente lo primero que debía hacer: ver a Yukina.

Seguramente, su hermana estaría en casa de Lui. Hiei no sabía donde estaba eso pero confiaba en poder sentir el ki de su hermana. Después de tantos años con ella, ya tendría que poder reconocer su aura.

Mientras se dirigía al pueblo, concentró toda su energía en el jagan para poder identificar a Yukina. Por fin. Yukina ya estaba localizada.

Pero…

Muy cerca de ella había una gran fuerza. No podía ser. En ese lugar no había espíritus tan poderosos.

Solo podía ser…

En la casa se percibían tres energías distintas. Una era de Yukina, otra de el espíritu, y la otra… Tenía que ser por fuerza ella.

Hina.

Lui era la portadora del niño prohibido. Era irónico que la nueva madre del niño de fuego fuera la encargada de lanzar al anterior. Seguramente Lui lo sabía. Y había estado callando. Tenía que hablar con ella. ¿Porqué siempre se le complicaban las cosas? Parecía que cada vez, las cosas se le ponían peor.

¿Ahora con quien hablar primero? ¿Con Yukina o con Lui? Mejor arreglar primero lo de Yukina y luego ya tendría tiempo de complicar más las cosas con Lui. Ese tipo de cosas siempre era Kurama quien las planeaba.

Hiei estaba paralizado en la puerta de entrada a la casa de Lui. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Por fin se decidió a picar a la puerta. En seguida salió Lui a abrir, la verdad es que no parecía muy sorprendida. Hiei le lanzó una mirada de desconfianza.

- Hiei… ¿Has venido a hablar con Yukina?

- Si. Pero después hablaremos tú y yo muy seriamente.

- ¿Tú y yo?

- Si. Y ahora no te hagas la inocente.

Hiei entró bruscamente mientras Lui se quedaba paralizada en la puerta. Yukina estaba sentada en una salíta. En seguida le miró.

- ¡Hiei!

- Yukina… Yo… Verás.. Es que… Lo… Lo siento…

De repente Hiei no supo que hacer. Yukina se levantó de golpe y le abrazó. Hiei la rodeó con sus brazos, indeciso.

- No pasa nada Hiei. Yo también me comporté como una estúpida.

- Yukina. Tenemos que hablar.