"La
leyenda del niño Prohibido"
Basado en Yu
Yu Hakusho
By Keiko Cvl
- Yukina… Tenemos que hablar. Hay demasiadas cosas que aclarar.
Yukina le miró y asintió con la cabeza. Hiei se acercó y se sentó frente a su hermana. Dio un profundo suspiro y miró a los ojos a Yukina.
- Imagino que tienes muchas cosas que preguntar, pero primero quiero que me dejes hablar a mí. Quiero que sepas como ha sido mi pasado, para que puedas entender porqué he hecho todo esto.
- Te escucho.
- Bueno… Antes de nacer, yo ya podía escuchar todo lo que pasaba, no se porqué pero siempre fui consciente de lo que pasaba. Y la verdad es que también pude escuchar a Hina llorar todas las noches, por miedo a que pasara algo… Y pasó. Sus mas grandes temores se hicieron realidad: tubo a un niño maldito. Yo. El mismo día de nacer me tiraron al río, Lui fue la encargada de hacerlo. Pero tu esa historia ya la conoces. Lo que no sabes es que al dia siguiente me encontraron unos ladrones y me adoptaron. Cuando pienso que solo me cogieron por la gema que llevaba en las manos… Ya de pequeño era un sanguinario, me gustaba el color de la carne cuando la cortaba con mi espada y me encantaban los gritos de dolor. La gema, conseguí conservarla atándomela al cuello para que ni los ladrones ni los otros espíritus la pudieran coger. Poco a poco, hasta mis padres adoptivos me cogieron miedo y terminé por irme solo en busca de adversarios cada vez mas fuertes. Mi conciencia, no se porqué, solo estaba tranquila cuando miraba esa gema, por eso me pasaba horas mirándola. Yo sabía que la gema tenía mucho valor, y que sólo con ella podría encontrar lo que buscaba. Los primeros años de mi vida, estuvieron dedicados a buscar el sitio de donde provenía, pero luego ya me daba igual. Solo pensaba en luchar y en encontrar rivales mas fuertes que yo. Hasta que un dia, en una lucha perdí la gema. Entonces fue cuando retomé mi búsqueda, pero ahora tenía dos cosas que encontrar: el país del río helado y mi gema. Sólo con la ayuda de una cosa podía encontrarlo.
- El ojo maligno.
- Exacto, el ojo maligno. Pero para implantármelo tuve que pagar un precio muy alto. El precio era no poder decirte que era tu hermano, aunque la verdad, por ese entonces tampoco me importaba.
- ¿Y lo otro?
- Lo otro fue perder toda mi fuerza y tener que empezar otra vez desde el principio. Al poco tiempo conocí a Kurama y a Yusuke, y pronto te rescatamos a ti. Aunque nunca te lo dije, siempre intenté protegerte y ayudarte en todo lo que hacías. Tu no te dabas cuenta, pero yo siempre estaba para ayudarte las veinticuatro horas del día.
- Pero… Tu ya tienes tu gema. ¿Cuando la recuperaste? ¿Y porqué ahora sí puedes decirme que eres mi hermano?
- Ya te dije que antes de preguntar me dejaras hablar. Eso viene ahora. Yo dejé de buscar mi gema cuando te quedaste en el Ningenkai. Ya no hacía falta que la encontrara para nada, y en mi anterior visita al país del río de hielo, ya me enteré de muchas cosas.
- ¿Anterior visita? Así… ¿Tu ya estuviste aquí?
- Si. Y estuve hablando con Lui. Ella sabía que volvería, lo que no se esperaba era que no la matara. Pero eso fue mucho antes de encontrarte a ti. Y la historia de la gema es mucho mas tarde. Cuando recibo la invitación de Mukuro al Makai. Después de entrenarme durante medio año, Mukuro hizo que me enfrentara con Shigure, el cirujano que me implantó el jagan. Me dijo que si ganaba, podría contarte la verdad, aunque la verdad es que a mi no me importaba mucho que digamos.
- ¿Y ganaste?
- Si. Pero quedé muy tocado. Me cortó un brazo y tardé un tiempo en recuperarme. En ese tiempo, Mukuro me dio la gema. Al final resultó que la tenía ella. Tal y como yo pensé cuando me dijiste que tu la habías escondido en la barriga, Mukuro hizo lo mismo. De esa forma, yo nunca hubiera podido encontrarla con mi jagan. Y hasta hoy he tenido las dos gemas y esta culpabilidad por no habértelo dicho.
- Es una historia realmente triste.- Dijo Yukina casi llorando.- Nunca pensé que lo podrías haber pasado tan mal. No puedo reprocharte nada. Por mucho que odie este sitio y todos los que viven aquí, mi vida no ha sido ni la mitad de mala que la tuya.
- Yukina… Yo aún no te he dicho porqué estamos aquí. Va a nacer otro niño prohibido.
En sentir esas palabras, Yukina se sorprendió.
- Hiei… ¿Y que se supone que tiene que ver eso contigo?
- Para que mi conciencia esté tranquila tengo que impedir que ese niño sea lanzado al río. - Yukina i a decir algo, pero antes de que pudiera pronunciar sonido, Hiei se adelantó.- Y no me preguntes como lo se, por favor.
- De acuerdo… Hiei….
- ¿Si?
- Me alegro de que seas mi hermano.
Hiei bajó la cabeza, no sabía que decir. Yukina sonrió dulcemente y Hiei le devolvió una sonrisa un poco forzada. Una vez resuelto el asunto de Yukina, ahora quedaba algo mas complicado. Lui.
Hiei salió de la casa con Lui y la llevó al sitio donde la vio por primera vez, donde Lui esperaba ser matada por Hiei. Ese sitio que tantos malos recuerdos les traía a los dos.
- ¿Porqué me has traído aquí?
- Fue el único sitio que se me ocurrió. Ya sabes porqué estamos aquí ¿No?
- Pues no.
- ¿Pero cómo puedes ser tan cínica? ¿A caso no recuerdas lo que hiciste en el ultimo periodo de gestación?
Lui se sorprendió.
- ¿Pero cómo sabes tu eso?
- Porqué sea lo que sea lo que llevas en el vientre, desprende una energía espiritual enorme.
- ¿Quieres decir que…?
- Si, Lui. Tu eres la portadora del niño prohibido.
Lui cayó al suelo y rompió a llorar.
- No… No creía que esto pasara. ¿Ahora que pasará?
- Pues que ahora vas a saber lo que es perder a tu hijo.
- No… ¡No quiero que me lo quiten!
- Pues ya sabes lo que sufrió Hina. Pero tranquila, que esta vez no lo matarán. Yo he venido a impedirlo.
- Gracias…
- No me des las gracias, no lo hago por ti sino por mi. Esta es la única manera de librarme de estos malditos recuerdos. El problema será cuando nazca, tendremos que impedir que sepan que es un niño. Pero todos están muy alerta de los partos estos días, tienen demasiado controlado el tiempo de nacimiento de los niños prohibidos. Será difícil.
- ¿Y si nos vamos fuera del país?
- Entonces no tendrá sentido. Para romper la leyenda tiene que nacer aquí y vivir aquí. Sino no habrá valido la pena.
- ¿Yukina sabe algo?
- No, hay que decírselo, ella puede ser nuestra mejor aliada.
- ¿Y cuando dé a luz?
- Nosotros mismos tendremos que asistir el parto, no hay mas remedio.
- ¿Ya sabrás lo que hay que hacer?
- ¡Oye, que a mi me hace tan poca gracia como a ti! Pero si no hay mas remedio…
- Tienes razón… Además, dicen que cuando naciste tu, nadie te podía coger porqué quemabas. Creo que tú si que podrás coger al niño, ya que los dos sois niños de fuego.
- Lui…
- ¿Si?
- Eso es lo que nos llamáis aquí. En realidad somos una especia de espíritus que se llama Youkai.
- Pero…
- Déjalo. Voy a ir al Ningenkai a informarme de como son los partos. Seguro que Kurama sabe algo del tema.
- ¿No se extrañará de que le preguntes algo así?
Hiei se quedó pensativo.
- ¡Bah! No creo…
Y dicho esto, Hiei salió del país del río helado y se dirigió a casa de Kurama donde le esperaba una conversación un poco complicada con el pelirrojo que iba a dar pie a unas situaciones un tanto cómicas…
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Hola!! Supongo que ya se habrán dado cuenta de que en el próximo capitulo
va ha haber un poco de humor…
Es que hoy lo pensé y vi que este fic era un poco aburrido, así que en el
capitulo siguiente intentaré hecerles reír un poco.
Espero que disfruten!! Y como siempre, reviews please!!