"La
leyenda del niño Prohibido"
Basado en Yu
Yu Hakusho
By Keiko Cvl
Hiei ya estaba de nuevo en el país del río helado. A Lui se le podía presentar el parto en cualquier momento, así que tenían que estar todo el rato pendientes de ella. Cuando Hiei intentó explicarle a Yukina lo del parto, resultó que ella ya sabía perfectamente todo aquello. Había vivido durante muchos años allí y ya había visto muchos partos.
Al cabo de dos días de esperar, a Lui le empezaron las contracciones. Hiei empezó a ponerse nervioso, pero Yukina le tranquilizó diciendo que aún eran muy irregulares y que tardaría a romper aguas. Cuando todo empezó, Hiei tubo la impresión de haber olvidado todo lo que Kurama le enseñó. Suerte que Yukina si sabia lo que hacía.
En dos horas, Lui tenía contracciones cada diez minutos y entre Hiei y Yukina prepararon todo lo necesario. Al fin, Lui rompió aguas. Hiei miró todo lo que pasaba, y cuando Yukina le pidió una toalla, el demonio de fuego se desmayó. Las clases de parto para nada.
Cuando Hiei despertó vio a Lui con el niño envuelto en vendas con sortilegios, igual que le pusieron a él.
- Lui, Yukina. Yo… Lo siento.
- Vaya Hiei, veo que no eres tan frío como dices.- Dijo Yukina entre risas.- Creo que no hubieras servido para vivir aquí.
- Es… Espero que esto que ha pasado…
- Tranquilo, nadie sabrá que el sanguinario Hiei se desmayó en medio de un parto. - Dijo Yukina riendo acompañada por Lui.
Hiei miró al niño.
- Lo difícil va a venir ahora. ¿Cómo diablos vamos a esconder al niño?
- Esconder a mi hijo no va a servir de nada. ¿Lo que quieres no es que viva aquí como uno mas? Pues escondiéndolo no lo vas a lograr.
- Lui tiene razón. Lo que tenemos que hacer es darlo a conocer. Hiei tu eres la clave para que lo acepten.
- ¿La clave?
- Si. Ellos creen que todos los youkais son malos, si les demuestras que tu no lo eres, tendrán que aceptarlo.
- ¿Y eso como lo vamos ha hacer?
- Pues… Eso es lo malo. Nosotros solos no podemos.
- Estás pensando en…
- Si. Ya se que no te hace mucha gracia avisarles para esto pero creo que es la única opción.
- Si no hay mas remedio…
- Hiei… ¿Y mientras que pasará con mi hijo?
- Podemos decir que aún no ha nacido. Diremos que te encuentras mal por culpa del embarazo y te quedarás aquí sin que nadie te vea. Yukina, esta vez vas a venir conmigo y te quedarás en Ningenkai.
- ¿Porqué?
- Pues porqué cuando se mete el Reikai Tantei por el medio, nunca se sabe como va a acabar la cosa. Y no quiero que estés por aquí cuando eso pase.
- Está bien… Pero quiero que me digas todo lo que pasa.
- De acuerdo… Lui, quédate aquí y no salgas para nada hasta que vuelva con los otros.
-¿Y cuando vuelvas que pasará?
-¿Crees que si lo supiera iba a sacar del medio a mi hermana?
Hiei y Yukina no tardaron en salir de allí escondidos para que nadie sospechara nada. Una vez en Ningenkai, Hiei llevó a su hermana al templo de Genkai y convocó a el Reikai Tantei en casa de Kurama para explicarles todo y pedirles ayuda. A Hiei no le hacía ninguna gracia tener que pedir ayuda. Siempre se había valido por si mismo y no estaba acostumbrado ni a ayudar ni a ser ayudado. Pero si no había otro remedio…
Cuando Hiei llegó a casa de Kurama, todos ya estaban allí.
- Ei enano! La próxima vez que nos llames, al menos ten la decencia de ser puntual.
- Tranquilo. Espero que no haya próxima.
- Bueno… - Dijo Yusuke impaciente. - ¿Nos vas a decir ya lo que quieres? No tenemos todo el dia ¿Sabes?
- No me digas lo que tengo que hacer. Bueno… Esta es la situación: ha nacido otro niño de fuego y no me preguntéis porqué pero tengo que impedir que muera. La única manera de que viva en paz con las koorime es demostrando que no es peligroso.
- ¿Y ahí es donde entramos nosotros?
- Si. Yukina dice que si demostramos que yo no soy malo, no podrán decir que el nuevo youkai lo es. Así tendrán que aceptarlo y convivir con el.
- Hiei… - Dijo Kurama pensativo.- ¿Tienes ya alguna idea?
- Esperaba que se te ocurriera algo a ti. Siempre lo haces.
- Bueno… Pues intentaremos hacer algo…
Y mientras los chicos del Reikai Tantei pensaban una buena estrategia, se les pasó toda la noche. Pero al fin llegaron a realizar una estrategia. Su plan era perfecto, no podía fallar…