"La leyenda del niño Prohibido"
Basado en Yu Yu Hakusho
By Keiko Cvl

 

 

El Reikai Tantei salió hacia Makai a toda prisa, el tiempo no era un factor que tuvieran precisamente a su favor. Los habitantes del país del río helado podían descubrir en cualquier momento la existencia del nuevo niño.
Hiei, Yusuke y Kuwabara fueron hacia la casa de Lui mientras Kurama iba a buscar a alguien…

El panorama que encontraron allí era peor de lo que esperaban: la gente ya empezaba a sospechar y uno u otro siempre estaba vigilando a Lui de cerca. La koorime ya no sabía como esconder al niño, por mucho que fuese un youkai era su hijo y nunca permitiría que se lo arrancaran de los brazos. En esos momentos fue cuando supo lo que Hina pasó por su culpa.

Cuando el Reikai Tantei llegó, las sospechas se convirtieron en hechos: si los chicos estaban allí tenía que ser por algo, además de que todos pensaban que Hiei no podía traer nada bueno.
Cuando lograron entrar en la casa, la gente empezó a amontonarse en la puerta de entrada, pidiendo paso por las buenas o por las malas.

De pronto presintieron el ki de un espíritu muy poderoso, al parecer Kurama ya había llegado y consiguió traer a quien quería. La gente estaba aterrorizada, nunca un espíritu tan poderoso había estado tan cerca de las koorime.

Kurama por fin apareció, sin decir nada miró a Hiei y le señaló el lugar elegido. Lo más difícil ya lo habían conseguido: entrar en el país del río helado con el poderoso espíritu. Pero tampoco se podría decir que era fácil una lucha en medio del hielo, y menos para Hiei. Pero el youkai sabía que si quería lograr su objetivo, tendría que luchar tanto si quería como si no.

El espíritu avanzó hasta el poblado y simplemente soplando convirtió el río en un gran bloque de hielo. Si Hiei no supiera que iba a ganar, seguro que hubiera empezado a temblar hacía tiempo.

Mientras Hiei se dirigía al improvisado terreno de combate, Yusuke y Kuwabara interrogaron a Kurama.

- Oye Kurama…- Preguntó curioso el detective.- ¿Se puede saber de qué conoces tu a este tío?

- Era uno de mis aliados. Hace años, cuando me dedicaba a robar, este era uno de mis hombres de confianza.

- ¿Y como has conseguido que viniera?

- Digamos… Que me debía algo desde hace tiempo.

- ¿Y estás seguro de que lo hará bien?

- ¡Claro! Te recuerdo que yo elegía muy bien a mis aliados. Sólo asustará un poco a las koorime y se dejará ganar por Hiei.

- Pues yo no estoy muy convencido… ¿Crees que con eso habrá bastante?

- Supongo que la gente de aquí es cabezota, pero no tonta. Si ven que Hiei salva a todo el país se darán cuenta de que no pueden tener nada contra él y le darán el derecho a la duda al nuevo youkai. Además ¿Cuando ha fallado un plan mío?

- Por tu bien, espero que esta no sea la primera vez…

Mientras, en un lugar no muy lejos de allí…

- Tu debes de ser Hiei…- Anunció el desconocido espíritu.

- Veo que eres listo, pero también iluso al pensar que te voy a dejar destruir el país del río de hielo.

Después de escuchar esas palabras, las koorime se aterrorizaron aún mas. Un espíritu quería destruir su casa y su única esperanza era un niño prohibido con sed de venganza que en cualquier momento les podía traicionar.

El espíritu amigo de Kurama empezó a lanzar ataques a los alrededores de las casas para asustar a los habitantes, tal y como le ordenó Kurama. Hiei se quedó mirando como las koorime cada vez se ponían mas histéricas, pero al fin el youkai decidió actuar.

Como el que no quiere la cosa, desató los vendajes de su mano e invocó al dragón negro. La verdad es que no sabía si solo tenía que dejar inconsciente al espíritu, pero seguro que con esa técnica acababa con él.

En ese rato, Kurama, Yusuke y Kuwabara se habían acercado mas al "peligroso" terreno y miraban divertidos la improvisada comedia que tenía como protagonista al youkai.

Hiei no quiso arriesgarse a matar al amigo de Kurama, aunque el Youko ya lo conocía y si sabía que Hiei siempre atacaba a matar, que se lo hubiera dicho antes. Además… últimamente Kurama estaba intentando deshacerse de su pasado… de esa manera tendría un problema menos. Pero Hiei fue incapaz de hacer nada hasta asegurarse ¿Y si Kurama quería a aquel espíritu para algo? Para asegurarse, miró al pelirrojo que enseguída comprendió lo que pasaba. Kurama asintió con la cabeza, con eso ya era suficiente para que Hiei pudiera atacar sin remordimientos.

A partir de ese momento, Hiei no se lo pensó dos veces y lanzó la onda del dragón negro sin mirar lo que podía ocasionar. La verdad es que él nunca se había parado nunca para medir sus fuerzas y eso muchas veces le hizo cometer grandes errores.

El espíritu se desintegró al momento tal y como calculó Hiei, pero la onda expansiva del ataque fue demasiado grande. Tanto, que llegó hasta el poblado. El hielo de los alrededores se empezó a mover, mas concretamente, una avalancha de hielo iba directamente hacía las casas de las koorime.

Los chicos del Reikai Tantei solo se podían quedar mirando lo que pasaba, todos estaban demasiado lejos como para impedirlo. Ni siquiera Hiei, que era el mas rápido no podría llegar. Además de que el ataque le dejó agotado y ahora estaba casi dormido.

Después de todo el trabajo que les había costado (más bien a Kurama, que pensó el plan y trajo al espíritu, como siempre), ahora todo se iría al traste. En un segundo, Hiei salva al pueblo y lo destruye, nada podía ir peor.

Pero cuando todo parecía estar perdido…