"Segundo
reto"
Basado en Yu
Yu Hakusho
By Keiko Cvl
- ¡Maldito enano! ¡Ahora sabrás quien es Kazuma Kuwabara!
- ¡Que te lo crees tu! ¿Quieres probar mi katana?
- ¡Encantado!
- ¿Otra vez se están peleando?- Dijo Kurama.
- Ya van cinco veces hoy, están batiendo el récord.- Dijo Yusuke riéndose.
- No se si te has dado cuenta pero… Ultimamente están peleando demasiado, yo diría que cada día más.
- ¿A si?
- No me digas que no te habías dado cuenta.
- ¡Pues no! Aquí el observador eres tú y lo sabes.
- Vamos a tener que pensar en algo. Esto no puede seguir así, imagina que estamos frente a algún adversario y les da por pelear.
- ¡Uf! Nos puede costar la derrota…
- ¿Qué te parece si en la próxima misión les dejamos ir solos?
- Mientras yo no tenga que hacer nada…
A los dos días, Koenma les informó de una nueva misión y tanto Kurama como
Yusuke pusieron todo tipo de objeciones para no ir. Como Koenma no era tonto, se
dio cuenta de que traían algo entre manos así que les siguió la corriente.
Al final, consiguieron que Hiei y Kuwabara fueran solos a la misión.
Kuwabara y Hiei tenían que ir a Makai a recuperar un arma que habían robado del Reikai. Los dos chicos tendrían que pasar el tiempo que hiciera falta en Makai hasta recuperar el arma.
A ninguno de los dos les hizo mucha gracia, pero en fin, sabían que tendrían que hacerlo. Hiei por su castigo por ladrón y Kuwabara por su orgullo de hombre.
El primer día, sólo se pelearon tres veces, iban mejorando. En cuanto a la
búsqueda… nada.
Un día perdido. Ya empezaba a oscurecer y los detectives debían encontrar un
sitio para refugiarse y pasar la noche.
Hiei recordó su antiguo refugio y pensó que los días que estuvieran allí podrían dormir en aquel refugio. No era muy acogedor, mas bien era una cueva húmeda y oscura pero por lo menos, tendrían un sitio donde dormir.
- ¿Aquí se supone que tenemos que dormir?- Dijo Kuwabara con aires de grandeza.
- Si te crees demasiado bueno como para dormir aquí puedes irte cuando quieras.
- ¡Piensas dejarme solo y desvalido aquí entre tantos espíritus?
- ¡Y a mi que me importa! Haz lo que te de la gana.
- Está bien, pero solo me quedo por fastidiarte.
- Hn.
Kuwabara entró desconfiado y se sentó en una roca a escasos metros de Hiei,
el cual se entretenía mirando su katana. Kuwabara se quedó mirando al demonio
de fuego y pensando en como podía ser que en un cuerpo tan pequeño pudiera
haber tanto mal carácter.
De pronto, Hiei miró a Kuwabara.
- ¿Que te pasa ahora ningen? ¿Es que tengo monos en la cara?
- ¿Eh? ¡No! Es que…
- Si no tienes nada que hacer, piensa en como encontrar esa maldita arma y haz algo de provecho. Solo levamos un día y ya me tienes harto con tus idioteces.
Kuwabara se enfadó y salió fuera diciendo una serie de insultos que no se
podían ni entender. Hiei puso cara de indiferencia y siguió con su tarea de
observar la katana.
Ya hacía rato que Kuwabara había salido y empezaba a llover.
Hiei sacó ligeramente la cabeza para ver si su compañero de misión aún estaba ahí.
- ¿Piensas pasar la noche fuera?
- No es problema tuyo.
- Si te pasa algo me van a echar la culpa.
Kuwabara obedeció y entró a la cueva. Hiei había encendido fuego. Los dos
se sentaron en la misma posición que al principio. Esta vez, Hiei no miraba su
katana, solo perdió la vista igual que Kuwabara. La katana de Hiei estaba en un
lado, junto con su capa.
De pronto Kuwabara se decidió a hablar para relajar el tenso ambiente.
-¿Vamos a pasarnos toda la noche mirando la nada?
- ¿Y que quieres hacer?
- No lo se… ¿Entrenar?
- Está lloviendo idiota.
- Si… - Se hizo un silencio que parecía eterno.- Hiei…
- ¿Hn?
- Nunca he sabido muchas cosas sobre ti…
- ¿No querrás que ahora me ponga a contarte mi vida?
- Mejor eso que mirar el vacío.
Hiei puso cara de asco pero al fin se decidió a hablar.
- Pues… nací, me repudiaron , me abandonaron, maté a mis padres adoptivos,
me pasé la vida en una búsqueda interminable, me castigaron los del Reikai y
conocí a un idiota que no sabe estar callado. Fin.
- Que bonito… Ya veo que lo tuyo no es la sociedad.
- Mi vida no ha sido un camino de rosas como la tuya, por eso nunca lo entenderías.
- ¿Me estás llamando ignorante?
- Si.
Kuwabara se puso en posición de ataque pero al ver que Hiei le ignoraba, se volvió a sentar.
- Hiei…
-¿Hn?
-¿A que te referías con lo de que mi vida era un camino de rosas?
- La vida en Ningenkai no es como aquí. En este mundo solo hay la ley del
más fuerte.
Además… tu tienes… padres y amigos…
- Pero tu también tienes amigos ¿Y Kurama? ¿Y Yusuke? ¿Y… yo?
Hiei le miró extrañado y señalándole dijo:
- ¿Tú? ¿Tú te consideras mi amigo? ¡No me hagas reír!
- Entonces… ¿Me puedes decir lo que somos?
Hiei se calló. Fue incapaz de encontrar otra respuesta.
- Bueno… Puede que con los años… Y la confianza… Hemos llegado a ser… algo más que conocidos…
- ¿Y si no es amigos, me puedes decir lo que somos? ¿Amantes?
- Pues…- Hiei observó la extraña cara que ponía Kuwabara y pensó que esa era su oportunidad para reírse de él.- No sería mala idea…
- ¡¿Qué?! ¡Pero tu que te has pensado! ¡¿Qué soy un degenerado?!
- Aquí no es tan extraño tener amantes… Ya sea por pactos, poder, o cualquier otra cosa.
- ¿A si?- Kuwabara cada vez se confundía más.- Oye no me lo estarás proponiendo…
- ¿A ti que te parece?- Dijo Hiei acercándose cada vez más.
Kuwabara se alejaba de él cuanto podía. Hiei se lo estaba pasando muy bien,
Kuwabara estaba reaccionando como él pensaba.
Kuwabara pensó que no tendría otro remedio ya que como fuera tenía que acabar
la misión, así que decidió seguirle la corriente a Hiei hasta que pudiera.
Kuwabara se paró y dejó que Hiei se le acercara. Ahora era Hiei el que estaba
desconcertado.
- ¿Que te pasa enano? ¿Porqué te paras ahora?
Hiei pensó que no se iba a dejar intimidar por aquel idiota. Por lo que decidió apostárselo todo a una carta. Seguro que el deforme se acobardaba y se iba.
- Es que… estaba pensando…- Hiei puso cara traviesa.- En qué pasaría si tu y yo nos… besáramos.
Kuwabara se quedó helado, ahora sí que el enano estaba desvariando. ¡Que se besaran! Eso era imposible, pero… ¿lo decía en serio? Fuera lo que fuese ahora no se iba a echar atrás.
Hiei se iba acercando lentamente a Kuwabara esperando que éste, de un momento a otro, se acobardara y se retirara huyendo como un flojo.
Al fin, sus labios se encontraron. La verdad es que ni a Hiei le importó que
Kuwabara no se apartara, ni a Kuwabara le molestó la acción de Hiei.
Después de el impacto inicial, los dos "amigos" se concentraron en el
beso.
Después de tranquilizarse, Hiei introdujo su lengua en la boca de Kuwabara, el cual no puso ninguna objeción. Hiei recorrió todos los rincones de la caliente boca de Kuwabara para después enredarse con la lengua de este en una voraz batalla.
Finalmente, Hiei empujó a Kuwabara y lo alejó rápidamente de él. Los dos
se quedaron mirándose desorientados. ¿Que habían hecho?
De repente Hiei se decidió a hablar.
-¡¿Porqué no te apartaste?!
- ¿Que? ¡Fuiste tú quien empezó!
-¡Pero pensaba que te acobardarías!
- ¡Pues esto te pasa por confiado!
Hiei le dio la espalda y se fue a dormir. Lo que acababa de pasar era
demasiado para él.
Por su parte, Kuwabara tampoco acabo de asimilar lo ocurrido. Lo que sí sabían
era que no volvería a pasar más.
Al día siguiente, hicieron como si no hubiera pasado nada y terminaron la
misión esa misma tarde. De lo del beso no se volvió a hablar nunca más…