"Un fin de semana de delicias"
Basado en Yu Yu Hakusho
By Keiko Cvl

Desde que las cosas se tranquilizaron en Makai, el Reikai Tantei se distanció. Las dos únicas personas que se veían regularmente eran Kurama y Hiei. Gracias al pacto que hicieron, cada viernes por la noche Hiei iba a ver a Kurama y se quedaba todo el fin de semana.
El pacto consistía en que cada fin de semana, tendrían dos días de sexo continuo, sin compromisos ni ataduras. Sólo como dos amigos que sacian las necesidades del otro mutuamente.

Cada fin de semana, Kurama le preparaba algún sorpresa a Hiei, pero sus últimos encuentros fueron un poco aburridos. Así que Kurama, consciente de ello, se pasó toda la semana preparando unos nuevos "entretenimientos" para el youkai.

Por fin era viernes por la noche. Kurama ya estaba preparado para unos días inolvidables. Llevaba una camisa blanca y unos pantalones azul claro. El blanco era un color que le quedaba estupendamente bien, era un contraste perfecto con sus cabellos rojos como el fuego.
Hiei tenía que estar a punto de llegar. Kurama ya tenía calculado hasta el más mínimo detalle, nada podría estropear ese fin de semana. Excepto que Hiei se retrasaba. Kurama miraba su reloj cada cinco segundos. Cuando por fin sonó el esperado timbre, Kurama saltó del sofá en el que estaba sentado y corrió a abrirle la puerta al esperado visitante.

- ¡Hiei!

- Hola kitsune.- Dijo Hiei tranquilamente.

- Llegas tarde.- Le recriminó el zorro.

- ¿Es mi impresión o te estoy mal acostumbrando?- Dijo Hiei con una diabólica sonrisa mientras entraba al pequeño apartamento de Kurama.- ¿Entonces qué? ¿Primero cenamos y después follamos o al revés?

- Ni uno ni otro.- Dijo Kurama mientras le miraba divertido.

- ¿Hn? Oye zorro, la mesa no es un buen sitio para depende que cosas…- Dijo Hiei entre risas.

Kurama le devolvió la sonrisa mientras le cogía de la mano dirigiéndolo hacia el dormitorio.

Hiei estaba intrigado. Entró a la habitación de Kurama y se percató de que además de la habitual neverita que Kurama tenía allí, esta vez también estaba el microondas. Habían muchos paquetes que Hiei no supo diferenciar de qué eran. El youkai cada vez estaba mas confundido.

Kurama empujó al demonio de fuego suavemente en la cama y seguidamente él se colocó encima de un salto. Antes de que Hiei pudiera reaccionar, Kurama le estaba besando apasionadamente. Y cuando Hiei quiso darse cuenta, el zorro ya estaba quitándole ansiosamente la ropa. Las suaves manos de Kurama se dirigieron hacia la camiseta de Hiei, la cual no tardó mucho en ser arrojada al suelo, donde al cabo de unos instantes, fue acompañada la demás ropa.

Kurama se levantó y se alejó de dónde estaba Hiei con una expresión traviesa, para coger unos cuantos envases y meter algo en el microondas. Hiei le miraba intrigado.

- ¡No mires!- Dijo Kurama ladeando un poco la cabeza para ver la expresión de confusión de su amante que tanto le gustaba.

- Kurama…

- ¿Si?

- ¿Qué se supone que haces? ¿No te das cuenta de que estoy aquí, desnudo, en tu cama? - Dijo Hiei irónicamente.

- Lo sé Hiei, te tengo donde quiero. Bueno, esto ya está en marcha.- Dijo Kurama mientras avanzaba hasta Hiei, sacó unos cinturones de su armario y los utilizó para inmovilizar al youkai de manos y pies.- Ahora sólo queda prepararte. No te muevas…

- ¡Oye zorro! ¿Que se supone que haces? ¡Yo también quiero divertirme! ¡Esto no es justo!

Interrumpió el ¡Ding! Del microondas. Kurama puso cara de travieso y se dirigió corriendo a coger lo que fuera que había preparado.

- Cierra los ojos.- Le ordenó a Hiei, el cual obedeció sin rechistar.

- Oye como esto sea alguno de tus jueguecitos depravados…

Hiei sintió como Kurama se acercaba y se sentaba en sus muslos. De pronto se estremeció al sentir la calor de Kurama sentado en un zona tan sensible. El youko había derramado algo caliente en su abdomen. Tenía un olor… como… ¿Chocolate? Si, seguro que lo era, Hiei nunca se equivocaba cuando se trataba de comida.

- Kurama…- Susurró Hiei suplicante.

- ¿Ya no aguantas mas?- Dijo intentando contener la risa.- Puedes mirar.

Hiei abrió los ojos ¡Era chocolate! Pero Kurama llevaba un recipiente en su mano… al parecer a ese chocolate le esperaba un fin diferente al que se le suele dar. Kurama cogió una cucharilla y tomó del contenido. Seguidamente, se acercó a el abdomen de Hiei y recorrió toda la superficie con su lengua. La boca de Kurama estaba helada.

El contraste del frío y la calor hizo que un escalofrío de placer recorriera todo el cuerpo de Hiei. La mezcla de sensaciones y la traviesa lengua de Kurama recorriendo su piel, hizo que el demonio de fuego se deleitara y se dejara llevar por su amante.

Kurama extendió unas gotas de chocolate en los pezones de Hiei y seguidamente empezó a juguetear con su lengua y a limpiar todo el sabroso líquido que esparció. Los pezones de Hiei estaban completamente erectos, y su respiración era irregular.

Kurama se acercó al oído del demonio de fuego y le dijo en un susurro traviesamente:

- ¿Quieres probar la mezcla?- El zorro empezó a lamer el lóbulo de la oreja de Hiei mientras éste asentía estupefacto.

Kurama introdujo una pequeña cantidad de chocolate en la boca de Hiei.

- ¡No lo tragues aún eh!- Dijo Kurama mientras comía un poco de helado.

Ahora Kurama besó a Hiei dejando que los dos dulces se mezclaran. La sensación era sublime: el frío, el calor, el dulce y dos lenguas jugando y explorándose mutuamente para después enredarse en una voraz batalla de emociones.

De pronto Kurama notó como el miembro de Hiei se empezaba a endurecer, a lo que aprovechó para bajar hacia abajo mientras de lamía los labios. Kurama puso cara de travieso mientras soplaba un poco en el chocolate para que no estuviera demasiado caliente.

En cuanto las gotas de chocolate tibio tocaron el miembro de Hiei, éste se acabó de endurecer. El youkai ya estaba empapado en sudor, gimiendo estremeciéndose de placer.
Kurama miró por un instante la expresión de su amante y tomó con decisión el erecto miembro para introducirlo por completo en su boca.

Primero lamió todo el miembro lentamente, y después se centró en la punta haciendo que Hiei entrara en éxtasis. Sentir la boca húmeda y caliente de Kurama rodeando su miembro, y esa traviesa lengua estimulando su zona más sensitiva, hizo que Hiei no tardara en llegar al clímax.

Cuando Hiei llegó, Kurama sonrió maliciosamente mientras soltaba el miembro del youkai.

- ¿Qué te ha parecido?- Preguntó el zorro traviesamente.

- ¿Te acuerdas eso que dije antes sobre tus juegos depravados?- Dijo Hiei mientras su amigo asentía.- ¡Pues lo retiro!

- Pues esto solo es el principio, tenemos todo el fin de semana por delante…

- Kurama….

- ¿Si?

- Estoy todo pegajoso.

- mmmm… Eso tiene arreglo.- Dijo el zorro mientras se levantaba y se dirigía fuera.

- ¿Donde vas?

- A preparar un baño caliente… para dos.

Hiei se quedó tumbado en la cómoda cama de Kurama mientras se reponía para un nuevo asalto. La verdad es que si todo el fin de semana era así… seguro que no se aburría. Al cabo de un rato, la voz de Kurama interrumpió los pensamientos del youkai.

- ¡Hiei!- Le llamó el zorro traviesamente.- ¡ Te estoy esperando en la bañera!

El demonio de fuego saltó de la cama y se dirigió al baño pensando en lo que le iba ha hacer a Kurama para recompensarle por lo de antes…

- ¿Necesitas ayuda?- Preguntó Hiei mirando al zorro dentro de la bañera en posición insinuante.

- Ahora que lo dices… Estoy muy solo ¿Porqué no me haces compañía un rato? Prometo pagártelo…

- Bueno… Estáte seguro de que me lo cobraré…- Dijo Hiei mientras se metía lentamente en el agua.

El youkai se acomodó en el lado contrario al que estaba Kurama y se relajó cerrando los ojos. Pero de pronto, notó un peso encima suyo, lo que le llevó a abrir los ojos para encontrarse con el zorro a escasos centímetros.

- Si te vas tan lejos, me quedo igual de solo… además, así no vas a poder cobrártelo…

- Tienes razón…- Dijo Hiei mientras se giró repentinamente hasta ponerse encima de Kurama.- Y creo que voy a empezar a cobrármelo… ya.

Kurama sonrió al ver esa expresión de maldad que tanto le gustaba por parte del youkai de fuego. Normalmente Hiei no era muy expresivo pero, durante los días que duraba su pacto, el youkai no se cohibía y siempre mostraba todo lo que sentía sin preocuparse de nada y eso era algo que le gustaba mucho a Kurama, saber que esa faceta de Hiei solo era suya, que nadie mas la conocía.

De pronto Hiei empezó a besar al zorro apasionadamente, con hambre. Mientras Kurama se relajaba y dejaba que el youkai tomara las riendas, sintió como unas manos suaves y firmes bajaban por si torso y se dirigían hacía abajo.

La mano de Hiei empezó a estimular el miembro de Kurama lentamente, acelerando el ritmo progresivamente, como a Kurama le gustaba. Cuando notaba que Kurama iba a llegar, disminuía el ritmo durante unos momentos para volver a aumentarlo después.

- Hiei… - Logró decir el zorro entre sollozos.- Termina ya, por favor…

- ¿Qué pasa kitsune? ¿No te gusta?

- Si pero… son las tres de la noche.

- ¿Ya? Bueno… Si no hay otro remedio… Es que a mi los trabajos manuales nunca se me han dado bien… Yo personalmente prefiero usar… Otros medios…

- ¿Otros medios?

- A mi esto de hablar nunca se me ha dado bien, pero… La boca la se utilizar para otras cosas…

Y dicho esto, el demonio de fuego se sumergió y siguió su tarea con la boca. Kurama no tardó mucho en liberarse y retomar su relajada expresión.

Los dos espíritus salieron del agua y se secaron para meterse en la cama a dormir y descansar para el asalto del día siguiente…

Cuando Hiei despertó, vio que Kurama no estaba así que se puso unos pantalones y salió a buscarle. Solo de abrir la puerta de la habitación, notó un delicioso olor. Seguramente Kurama estaba preparando el desayuno. Cuando entró en la cocina, vio al zorro preparando el desayuno vestido únicamente con unos boxers negros.

- ¿Ya te has despertado?- Dijo Kurama sin inmutarse.

- Hn…

- ¿Quieres desayunar?

- Hn…

- ¿Te has levantado de mal humor o te ronda alguna idea de las tuyas?- Dijo Kurama mientras volteaba para encontrarse a Hiei a escasos centímetros de él.

- Más bien la segunda…- Dijo maliciosamente.

- ¿A estas horas y con el estomago vacío?

- Pues si no quieres que se me pasen malas ideas por la cabeza, al menos ten la decencia de taparte un poco… ¿Te ha dicho ya que eres un depravado? ¿Cómo puedes pervertir a un pobre youkai como yo de esa manera?

- No me busques las cosquillas… que al final te voy a acabar pervirtiendo de verdad y vas a ver lo que es bueno…

- Eso me suena a reto…

- Veo que te has levantado con ganas de guerra… desayuna sino quieres quedarte kao en el primer asalto, y después veremos hasta donde llega mi nivel de depravación…

Los dos amantes se sonrieron maliciosamente mientras Kurama le servía el desayuno a Hiei.

- Mientras tu desayunas, voy a preparar unas cosas…- Dijo Kurama traviesamente mientras se lamía los labios.

Si no fuera porque cuando comía se olvidaba de todo, seguramente Hiei estaría muy intrigado. El youkai terminó de desayunar, como siempre en un tiempo récord, y fue a encontrarse con lo que fuera que Kurama había preparado. Después de lo de anoche con la comida… no podía sorprenderle nada, o al menos eso creía él…

Hiei entró cautelosamente a la habitación y en contra de todas las perspectivas, su sorpresa fue enorme. Digamos que… no se encontró al Kurama en el cual pensaba…

- ¡Youko!

- Ei, ya pensaba que te habías acobardado y que no vendrías…

- ¿Pero qué…?

- Tanto hablar de perversión y depravación… ¡Que yo no podía faltar! Bueno… ¿Vienes o tengo que ir a buscarte yo? ¿No me digas que ahora tienes miedo de no estar a la altura de un verdadero zorro?

- Eso lo comprobaremos ahora… la verdad es que tenía ganas de probarte en la cama…

Hiei avanzó y de un salto se colocó encima de Youko sonriendo maliciosamente. De pronto Youko puso cara de travieso y se giró hasta quedar encima de Hiei.

- Déjame darte un consejo: eso de tomar el control… Ni lo intentes. Aquí yo mando y tu obedeces.

- Eres un zorro muy malo, voy a tener que adiestrarte… - Dijo Hiei traviesamente.

- Inténtalo…

Youko inmovilizó a Hiei y le quitó la poca ropa que llevaba para después recorrer todo su cuerpo, explorando cada curva, cada rincón. Finalmente se detuvo ansioso ante el miembro de Hiei lamiéndose los labios para seguidamente, tragarlo por completo.

Justo cuando Hiei estaba a punto de llegar, Youko se paró en seco. Aquello no le hizo ni pizca de gracia al youkai. Hiei gruñó para hacérselo saber, a lo que el zorro rió perverso.

- ¡¿Pero que crees que…?!

- ¡Sht! Ya te dije que aquí mando yo.

Hiei se levantó y se puso a la altura de Youko para reclamarle, pero en cuanto le tubo frente a frente, Youko le besó por sorpresa. Hiei nunca hubiera podido imaginar que un beso pudiera ser un acto tan hambriento, apasionado, instintivo.

De alguna manera, a Hiei no le desagradaba ser dominado por Youko en esa situación. Aunque con Kurama era él quien normalmente dominaba la situación. De pronto, y en medio de ese acto de dominación, Youko empujó a Hiei hacia atrás, haciendo que cayera tumbado en la cama.

Hiei estaba exhausto después de tantas emociones juntas. Mientras intentaba retomar su respiración normal, miraba como el zorro se disponía a penetrarle. Youko le penetró y empezó a moverse bruscamente, como solía hacerlo siempre.

Hiei gritaba medio de dolor y medio de placer, sus gritos se intensificaban a cada estocada de Youko. El youkai no podía evitar mirar los ojos llenos de lujuria del zorro mientras le penetraba lascivamente.

- Vamos Hiei, di mi nombre.- Dijo el zorro perversamente.

- Yo… Youko…- Consiguió mascullar el youkai entre gritos que no se podría saber si de dolor o de placer.

- Si… así me gusta… que seas obediente.

Y llegó el grito de liberación. Por fin Youko había terminado. Hiei cerró los ojos mientras sentía como Youko salía de su interior. Notó como el zorro se dejaba caer a su lado y cuando abrió los ojos, se encontró de nuevo con Suuichi.

Hiei volvió a cerrar los ojos y durmieron un par de horas más. Cuando volvió a despertar se encontró a Kurama mirándole silenciosamente.

- ¿Qué? ¿Te gustó mi faceta depravada?

- Me gusta más tu faceta creativa. Prefiero que me cubras de chocolate…

- ¡Admite que te gustó!

- Yo nunca dije lo contrario.

- mmm… ¿Y si comemos?

- ¿En los platos?

- Si no tienes otra sugerencia…

- ¡Pero déjame descansar aunque solo sean cinco minutos!

- Bueno, bueno… Voy ha preparar la comida. Pero si cambias de idea me avisas…- Dijo Kurama traviesamente mientras Hiei le daba una palmadita en el trasero, a la que el zorro respondió saltando ligeramente.

Mientras Kurama hacía la comida, Hiei se dedicó a regirar en el pequeño armario de donde Kurama ya había sacado algún juguetito una que otra vez. Parecía que ya había encontrado algo interesante… Ya estaba harto de ser la víctima, ahora las cosas iban a cambiar, así que ya se podía ir preparando ese zorro presuntuoso…

- ¡Hiei! ¡A comer!- Escuchó decir a Kurama desde la cocina.

Hiei dejó lo que estaba haciendo y salió, corriendo como siempre, a comer. Se comió todo lo que Kurama le había preparado en menos de cinco minutos y volvió con su tarea. Kurama era mas lento comiendo y en esos momentos, era una gran ventaja. Así para cuando acabara ya estaría todo listo.

- ¿Se puede saber que hacer por ahí dentro Hiei?- Dijo Kurama mientras recogía la cocina.

- ¡Nada! Solo estoy… Descansando para el próximo round.

Kurama se extrañó y fue al dormitorio para llevarse la sorpresa de ver a Hiei en la cama, desnudo y con unas esposas en la mano.

- Ahora vas a ser tu el que no se va a poder mover quieras o no. se acabó eso de controlarlo siempre todo…- Decía mientras se acercaba lentamente hasta Kurama.

- Hiei… ¡No eh! ¿No estarás pensando en serio…- Decía Kurama mientras intentaba huir de Hiei caminando hacía atrás por toda la habitación.

De pronto, sin que Kurama se lo esperara, Hiei empezó a correr y se le lanzó encima tirándolo al suelo.

- ¡Hiei no por favor!- Decía Kurama entre risas.

- Esa manía que tienes de querer controlarlo todo no me gusta nada… Así que voy a tener que quitártela por las buenas o por las malas…

Mientras Hiei hablaba, Kurama aprovechó para cambiar su posición y quedar sentado encima de las caderas del youkai.

- ¡Ei! ¡Eso es trampa!

- ¡Si claro! Todo lo que no te gusta siempre es trampa ¿Quien decías que controlaba?

- Yo.- Dijo Hiei mientras terminaba de ajustar las esposas que le había puesto a Kurama sin que se diera cuenta. Ahora Kurama estaba en el suelo, con las manos inmovilizadas y atadas a la pata del armario, intentando liberarse.- Más vale que te tranquilices kitsune, aún te queda un ratito de estar así…

Hiei le quitó la ropa al pelirrojo en menos de 30 segundos y puso cara perversa mientras le miraba de arriba a abajo.

- Hiei… ¿Qué estás pensando? Esa cara no me gusta nada…

Hiei silenció de golpe a Kurama con un profundo y húmedo beso que transformó en un previo para después centrarse en una de las zonas más sensibles del cuerpo de Kurama: su oreja.

Cuando Hiei empezó a juguetear con la oreja de su amante, éste no pudo evitar soltar un leve gemido de placer. El youkai recorrió todos los rincones de la oreja con su lengua y terminó mordiendo el lóbulo, cosa que hizo que Kurama enloqueciera.

Hiei siguió su recorrido bajando por el cuello y el pecho, para volver a parar en el pezón izquierdo, lamiendo y succionando ligeramente. Una vez que dejó el pezón erecto, fue a hacer lo mismo con el otro, logrando llevar a Kurama a un profundo éxtasis.

Hiei siguió bajando lentamente por el abdomen, besando y lamiendo cada centímetro de esa aterciopelada piel que tanto le enloquecía. Hiei ya estaba llegando a la pelvis de Kurama, y éste cada vez ansiaba más que llegara a ése sitio.

Pero en contra de todas las perspectivas, Hiei pasó de largo a través de la ingle, hasta llegar a la parte inferior de los muslos. Aún con los gestos de súplica que hacía Kurama levantando las caderas, Hiei decidió que el pelirrojo aún tenía que sufrir un poco mas.

Hiei besó y recorrió con la lengua todas las zonas más sensibles intentando evitar tocar directamente el miembro ya endurecido de Kurama. El youkai miró por un instante la cara de desesperación del pelirrojo y hundió de nuevo la cabeza. Hiei rozó con la nariz los testículos de Kurama, el cual gimió y se retorció en la cama.

- Hiei… Por favor… Hazlo… ¡YA!

- Te dije que ahora controlaba yo, así que calla y sufre un poco.- Le susurró sugerente a Kurama en el oído.

Hiei siguió con su tarea de torturar dulcemente a Kurama. Cuando vio que Kurama ya no podía más, le tragó. Le tragó entero y le liberó dulcemente, tal y como había empezado.

Por fin Kurama lanzó el grito de liberación. Hiei se tumbó al lado de Kurama, con la cabeza en su pecho, mirando fijamente esos ojos verde esmeralda.

- Hiei…- Logró susurrar Kurama entre sollozos.

- ¿Hn?

- ¿Cuando diablos piensas quitarme las esposas?

- Gomen, ya no me acordaba…

Hiei desató a Kurama y se sentó en la cama mirando como el pelirrojo se vestía lentamente. De repente, Kurama se puso serio y miró fijamente al youkai.

- Que sepas… Que sólo por esto, hoy cocinas tu.- Kurama se quedó mirando como Hiei se reía a carcajadas.- Oye, que te estoy hablando en serio.

- Muy bien, ¿Tu quieres que cocine? ¡Pues yo cocino! Pero luego no te quejes…

Hiei se metió en la cocina y rebuscó en todos los armarios. Kurama prefirió no mirar el desastre de cocina que había puesto en cinco minutos. Después de dos horas, Hiei anunció que la cena ya estaba. Kurama se sentó en la mesa y se quedó mirando el plato que tenía delante.

Hiei se quedó sonriendo mientras miraba la cara de Kurama. En fin, al menos tendrían que probar aquello…

Kurama se metió un poco de "aquello" en la boca, su expresión era indescriptible.

- ¿Cómo está?- Preguntó Hiei irónicamente.

- Le falta sal.- Respondió Kurama en el mismo tono.

Los dos demonios terminaron comiéndoselo todo, solo por orgullo. Esa noche, ninguno de los dos pudo dormir, y no precisamente porqué estuvieran ocupados… La comida les hizo estar todo lo que les quedaba de tiempo, en la cama.

- Hiei…

- ¿Si?

- Si se me ocurre volver a jugar con la comida… Mátame.

- ¿Ni con el chocolate?

- ¡Dios! No me hables de nada comestible…

- Kurama…

- ¿Si?

- El próximo fin de semana… Mejor lo preparo yo.