*¿Itsumo
Issho?*
Basado en Yu
Yu Hakusho
By Neu
»Diálogos
«Pensamientos de Hiei»
‘Pensamientos de Kurama’ (el koi de mi bb)
Disclaimers: los lindos personajes que voy a utilizar en este fic no son de mi
propiedad (lamentablemente) sino de Yoshihiro Togashi... (creo) //mataría por
tener a mi bb y poder hacer que haga todo lo que quisiera (a Cide se
le comienza a caer la baba) uyy y a Kurama mejor todavía (ahora le comienza a
caer sangre por la nariz xD)//
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Le gustaba mucho tenerlo delante de él desnudo, tenerlo a pocos centímetros y
no poder tocarlo; era tener el fruto prohibido al alcance de la mano.
»¿Qué tanto me
miras? - el pelirrojo sonrió como única respuesta, pero siguió con las
insistentes miradas - Kurama, sólo dilo - Hiei le dijo molesto, harto de
sentirse tan observado.
»Esta bien, esta bien. ¡Ganaste! ¿Feliz? - el kitsune murmuró mientras se
acercaba demasiado al jaganshi. Hiei entrecerró los ojos desconfiado.
»¡No! - murmuró Hiei, encontrándose ya atrapado entre el cuerpo de Kurama y
las frías lozas.
»¿No a qué?
»Tú sabes que no podemos... "hacerlo" - el koorime volteó el
rostro, tratando de huir de los bonitos verdes ojos.
Un suave suspiro de resignación salió de los labios de Kurama. Hiei tenía
toda la razón. Sin contemplación a su compañero abrió el caño de agua de
fría. La respiración del demonio de fuego se agitó por el contacto del agua
fría con su cuerpo caliente y casi al instante se alejó del chorro.
»¡¡Diablos Kurama, no vuelvas hacer eso!!
«Eso lo hiciste a propósito baka, sabes que por ser un demonio de fuego el
agua fría me afecta más»
El kitsune sonrió. Se puso por largos minutos bajo el agua, calmando la
excitación de su cuerpo, todo bajo la atenta mirada del youkai. Kurama cerró
la ducha. Sin mirar a su koi salió del baño, sólo tapándose con una toalla.
A lo poco tiempo salió Hiei, con la expresión fría de siempre.
»El biorritmo se acerca...
»¿Youko? - Kurama asintió - ¿Qué vas hacer?
»¿Qué vamos hacer? - el pelirrojo corrigió amablemente, mientras se echaba
en una de las camas.
»No importa - Hiei desapreció y reapareció al segundo cerca del kitsune y se
echó a un lado de él, observando sus ojos cerrados. Apartó unos mechones
rojos de su mejilla y comenzó a acariciarla suavemente. - No importa - volvió
a repetir el jaganshi - la forma que tomes, eres Kurama, mi kitsune.
«¿Mi kitsune? ¿Desde cuándo pongo a Kurama como si fuera de mi
propiedad?»
»¿Qué quieres decir? - preguntó el pelirrojo, disfrutando de las suaves
caricias en su cara.
»Youko es Kurama. Shuuichi Minamino es Kurama. Aunque tu carácter o lujuria
pueda ser diferente, siempre eres el mismo.
»¿Entonces no importa?
»Así es.
«Nunca importó, Kurama. Youko forma parte de tu esencia al igual que Shuuichi.
Tú eres ellos. Ése es el Kurama que quiero...»
»Te...
+
»¡¡¡Kuraaama, Hiei!!! ¡¡Ya es tarde!! - se escuchó unos insistentes
golpeteos en la puerta del dormitorio.
»Ya bajamos, gracias Botan - tras la amable voz de Kurama se ocultaba una
ligera molestia.
Hiei hizo el intento de levantarse, pero el zorro le detuvo y en un rápido
movimiento lo tumbó en la cama, bajo su cuerpo; comenzó a besarlo con cariño
y sin prisa. El jaganshi no hizo ningún movimiento, sólo se dejó apresar y
besar, pero sin corresponder.
»Kurama no podemos - dijo Hiei con voz débil, estrechando los ojos. Reclamó a
pesar de que se sentía muy bien estar bajo el peso de su koi y más aún porque
llevaban tanto tiempo sin llegar a más de besos y caricias.
«Aunque eso sea en contra de tus deseos... y de los míos»
»Al diablo con que sepan o no. Al diablo la apuesta... yo perdí - murmuró el
pelirrojo contra el cuello de Hiei.
El jaganshi se quedó unos minutos más extático, sin moverse sólo dejándose
hacer. La estúpida apuesta la había hecho el kitsune y aunque nunca le dijo la
razón, la aceptó. Por su parte había sido difícil tener que contenerse
tantas veces, pero lo había hecho porque su orgullo intervenía en esas
ocasiones.
Que el pelirrojo se rindiera le parecía raro. Sin embargo, ¿importaba? la
respuesta la sabía muy bien... sonrió y comenzó a devolver besos y caricias.
En varios rápidos movimientos los dos quedaron desnudos. Y silenciosamente se
arrastraron a una entrega mutua.
+
+
»¿Por qué se demoran tanto? - preguntó Yusuke mientras se metía en la boca
dos tostadas de golpe.
»No sé - respondió Botan, tomando un sorbo de su jugo.
»¡¡¡Pero vamos a llegar tarde, ya son las 7:00 PM.!!! - reclamó Kuwabara,
viendo de reojo a Yukina, quien tenía la mirada perdida como si estuviera
pensando en muchas cosas a la vez.
»Es cierto - comentó Keiko viendo con ojos reprobatorios como tragaba
incivilizadamente Yusuke - ¿y si subo a llamarlos?
»No creo que sea necesario. Mejor vayámonos y ellos ya nos alcanzarán -
propuso Yukina, saliendo de su mutismo.
»¡¡Sí!! ¡¡Vayámonos Urameshi!! - gritó Kuwabara con entusiasmo, apoyando
a Yukina.
»Esta bien - dijo Yusuke parándose y mirando con un poco de nostalgia unas
cuantas tostadas que faltaban comer de su plato.
Y el pequeño grupo
comenzó a caminar fuera del lugar.
+
+
»¿Se puede saber
por qué tanto... libido? - preguntó Hiei mientras se amaraba uno de sus
cinturones.
»Mhmh porque eres muy...
»Te lo advierto, no me digas las típicas estupideces ningen.
»Esta bien - sonrió Kurama. Le gustaba que Hiei le conociera tanto, pero una
parte de sí le indicaba que eso era peligroso; su sonrisa se nubló - Quería
aprovechar - el jaganshi le miró con curiosidad - me refiero a que cuando sea
enteramente yo... y quería hacerlo...
»Entiendo - cortó bruscamente.
«Hubiera preferido las idioteces ningen»
»¿Estás listo? - preguntó por lo bajo el pelirrojo, casi con duda - ya sabes
que siendo enteramente yo puedo ser...
»Siempre estoy listo para un Youko plateado loco - interrumpió con seriedad el
demonio de fuego.
«Además.... nunca es del todo malo»
El kitsune no pudo evitar lanzar una pequeña carcajada.
»Sabes youkai, eres realmente...
»¿Qué te dije de las estupideces ningen?
»No interesa - Hiei volteó hacia él, con una ceja levantada en signo de
molestia. Kurama sonreía - Porque es cierto todo lo que pueda decir... aunque
sean estúpidas frases humanas.
El koorime gruñó en respuesta mientras iba hacia la puerta, Kurama le siguió
a los pocos segundos.
»¿Y ahora por qué estás molesto?
»Porque estoy cansado de todo esto - contestó malamente Hiei.
»¿De qué? - la voz de Kurama se oía de lo más normal, pero por dentro se
sentía raro; ¿acaso el pequeño youkai le diría que estaba harto de él, de
su relación?
El jaganshi se quedó un rato callado. Sentía como el ki de Kurama se había
tornado diferente: su fuerza y matices rosas usuales se habían tornado, la
primera más débil y la segunda más oscura.
«Kitsune, ¿tanto influyo en ti?...»
Kurama se dio cuenta de que el koorime había notado su cambio, pero no hizo
nada por remediarlo.
»De que siempre termines convenciéndome - respondió Hiei. La verdad era que
eso iba a contestar desde un principio, pero esos cambios nada sutiles en el ki
del pelirrojo le habían hecho sorprenderse.
El pelirrojo sonrió y se detuvo. Hiei siguió caminando como si no hubiera
notado que Kurama ya no estaba a su lado. De repente su jagan le advirtió de un
ataque. En un rápido movimiento saltó y lo esquivó. Cuando volteó la vista
al lugar donde había estado vio clavado en el suelo una rosa.
»¡¡Kurama!! - reclamó, viendo al kitsune que seguía en el mismo lugar, unos
metros más atrás.
»Escúchame bien youkai, nunca pero nunca vuelvas hacer eso.
»¿A qué te refieres?
»A dudar – dijo Kurama comenzando a caminar. »¿Pero eso qué te
importa? - contestó Hiei, comenzando a molestarse - entiende bien maldito
kitsune que no soy uno más de tus amantes que puedes controlar a voluntad.
Recuerda que no soy ni Yomi ni Kuronue - su voz se había vuelto agria.
»Por supuesto. No eres Yomi ni Kuronue - contestó con desprecio el pelirrojo
enfrentando los fríos ojos del jaganshi
'Ellos no se comparan contigo’
Ambos par de ojos se ablandaron
»Ellos...
»No riegues más las cosas kitsune - murmuró Hiei comenzando a caminar,
dejando atrás al pelirrojo. Pronto Kurama le alcanzó.
»¿Entonces?
»¿Qué?
»¿Estás molesto?
»Hn.
»Hiei.
»No.
»¿Por qué mencionaste a Yomi y Kuronue?
»Kitsune, ahora no juegues con fuego que vas a terminar quemándote - contestó
el jaganshi en tono serio.
+
»No vayamos donde los otros - sugirió el pelirrojo, después de breves minutos
de silencio.
«¿Tanto te afectado kistune?... igual siempre es un placer dejar de ver a los
idiotas y sobre todo cuando es para estar contigo»
»Esta bien - Kurama se sorprendió un poco, mayormente tenía que hacer mayor
esfuerzo para convencer al terco demonio de fuego.
»Sígueme - ordenó simplemente el zorro. Hiei no dijo nada.
Salieron pronto del lugar. Kurama se dirigió al pequeño bosque que había
rodeando la ciudad. El jaganshi le seguía silenciosamente a través de los
árboles y maleza. Llegó a una parte especialmente tupida, donde era imposible
seguir a pie y saltó a la copa de un gran árbol, Hiei saltó a los pocos
minutos, llegando al mismo sitio.
»No preguntes - murmuró el kitsune, antes de comenzar a dar largos y ágiles
saltos, de árbol en árbol. Hiei le siguió con facilidad.
Después de varios minutos dando saltos, Kurama se detuvo y bajó al suelo,
frente a una extraña cueva. Esperó que el demonio de fuego se le uniera para
caminar. Y juntos comenzaron a caminar hacia dentro de la cueva. Mientras ellos
se adentraban más, la oscuridad se hacía más profunda; pero a pesar de la
dificultad de ver Hiei pudo notar como una extraña vegetación se pegaba a las
paredes de piedra.
«¿Adónde me llevas zorro?»
De la nada surgió un pequeño claro, lleno de luz. Plantas de toda forma,
tamaño y color invadían cada pedazo del lugar. Era el obvio trabajo del
kitsune. La melodiosa voz de Kurama suplantó el silencio molesto que se había
posesionado del lugar.
El pelirrojo pensó unos minutos en silencio... no. Mejor era decir lo que
quería de frente, evitando las rodeos.
»Hiei lo único que puedo decirte es que estoy enamorado de ti en este
momento.
»¿Sólo este momento? - preguntó sin poder evitarlo el jaganshi observando
curioso la extraña actitud de Kurama.
»Sí. No puedo decirte "te amaré por siempre" o "serás el
único" porque no tengo la certeza de eso. Lo siento.
»¿A qué punto quieres llegar zorro?
»A que no importa quien estuvo antes o quien estará después de ti, sólo
importa el ahora.
«¿Qué estará después de mí?» notó como se le estrujaba algo en su
interior. El enojo fue creciendo progresivamente, mientras se repetía estas
palabras.
+
Un silencio de hielo
invadió la cueva.
Ambos sabían que tenían que aclarar muchas cosas. Cosas que hacía tiempo
estaban flotando en su relación y ahora era el momento de atarlas.
«¿Qué estará después de mí? detesto este silencio casi tanto como las
palabras que has dicho. Sé que no voy a poder mantener conmigo a Youko Kurama
todo el tiempo que lo quiera... porque sospecho que será un tiempo largo, tal
vez hasta nunca deje de quererlo. ¿Pero tenías que recordármelo?»
Kurama se había quedado viendo fijamente una rosa negra. Tal vez
había sido demasiado brusco diciéndole esas palabras a su youkai, pero desde
hace cierto tiempo se había vuelto una necesidad decirle...
‘El amor es una sombra en mi libertad, pero ahora estás tu Hiei y ese
pensamiento no me importa’
Además... Tenía miedo.
Miedo porque sabía que dependía demasiado del jaganshi. Había generado en él
una esclavitud muy sutil y lo peor era que no le molestaba.
Miedo porque necesitaba escuchar tanto sus palabras, gruñidos o sonidos... los
maravillosos sonidos que salían de sus labios cuando hacían el amor.
Miedo porque le conocía profundamente; si le traicionase, sabía que sería su
fin.
Miedo porque sabía que lo amaba tan profundamente que era obsesivo, enfermizo.
Miedo porque sabía que si lo dejara buscaría la forma de terminar con su
existencia y luego acabaría por eliminar la suya misma.
Decirle esas crueles palabras había sido un intento desesperado por negarse
todas sus perturbaciones; todos los miedos y necesidades
»¡¡Teme kitsune!! – gruñó Hiei fuertemente, sacándolo de sus
pensamientos – ¿es en serio todo lo que has dicho? »¿Tú que crees?
– respondió el pelirrojo, tratando por todos los medios de no despegar la
vista de la rosa negra. »Que... que no – murmuró el koorime – no me
gusta pensar que de un momento a otro me dejarás - Kurama volteó
inevitablemente hacia Hiei. »¿Miedo de qué te deje? – repitió
inconscientemente – Hiei es imposible...
El jaganshi devolvió la verde mirada. «¿Imposible?»
»¿Entonces porqué tanta palabrería?
»Por tu desconfianza.
»¿Desconfianza?...
»Sí. Desconfianza hacia mí, a lo que pueda sentir, a lo que pueda pensar...
desear. Si queremos llegar a una confianza completa, tenemos que sacar a relucir
nuestros miedos, anhelos... pasado.
‘Aunque no me creo completamente capaz de decirte todo lo que haces que
despierte en mí, tal vez Youko si pueda...’
»¿Todo esto por qué mencioné a Yomi y Kuronue? - preguntó el koorime,
tratando de modular su voz para que no se notara todo los sentimientos que
pasaban por todo el cuerpo: tristeza, enojo y sobre todo un gran vacío.
»No. Ellos fueron amantes de Youko Kurama... míos. Porque, como dijiste,
Shuuchi y Youko son Kurama, soy yo; pero eso fue en un pasado lejano, ahora
sólo importas tú.
«Ahora... ¿pero sólo ahora kitsune?»
»Sé que quieres hablar de ellos... ¿no?
»Te equivocas... como te dije hace tiempo: Todos tenemos algo oscuro en nuestro
pasado que queremos olvidar. No creo que tomes a tus antiguos amantes como “un
pasado oscuro” pero igual... no es necesario hablar de ellos.
«No es necesario hablar de ellos. Es tu pasado y lo respeto. Yo tampoco
quiero hablar de mi pasado... eso es algo que valoro mucho en ti. Sin preguntas
ni respuestas, así debería ser nuestra relación, pero si lo que quisiera
fueran respuestas, te las daría sin dudar. Eres demasiado importante como para
dejarte ir... soy débil por tu culpa maldito zorro»
»¿Qué sientes por mí Hiei? nunca me lo has dicho - el jaganshi no contestó.
Kurama miraba fijamente tratando de leer esos lindos ojos rubíes inútilmente.
Ellos se mostraban indiferentes y casi fríos como siempre. - ¿Y? ¿Acaso
simplemente tomas esto como un juego? – inquirió una vez más el kitsune. Le
dolía no obtener una respuesta, eso significaba que el youkai no tenía claro
lo que sentía o que... no sentía nada.
«... ¿acaso soy tan inexpresivo que dudas de lo que siento? Unas
simples palabras ninges serían insignificantes»
»Baka Kitsune!! ¿Insinúas que estoy jugando contigo? – preguntó molesto el
demonio de fuego, salvando la poca distancia que lo separaba del
pelirrojo.
Ahora el que se quedó en silencio fue Kurama. Hiei estaba muy cerca de él que
si movía su rostro un poco hubiera podido atrapar esos deliciosos labios que se
ofrecían involuntariamente. Pero no hizo nada, aún esperaba una
respuesta.
»¿Eso lo tomo como un sí?... ¡Maldición! ¿Crees qué me hubiera entregado,
como lo he hecho muchas veces a ti, sólo por un juego?
«No me conoces zorro»
»Has sido la primera persona para la que he bajado mis defensas, he dejado que
me conozcas como ninguno... ¿y todavía dudas de lo que pueda sentir hacia
ti?
»Hiei...
»Supongo que quieres escuchar “te quiero” ¿no baka?
La expresión de Kurama no cambió. Seguía impasible, sus ojos verdes
como siempre se mostraban dulces y cristalinos.
»No puedo decírtelo porque sería injusto conmigo mismo. Un simple “te amo”
no refleja todo lo que siento por ti... y a diferencia de ti, yo sí te puedo
asegurar que serás el único al que deje cruzar tantas fronteras. El único al
que diré: te amo... te amo de una manera casi indebida, te amo casi con odio.
Tanto así que no me inquieta que conozcas tanto de mí. Contigo he pasado los
mejores y peores momentos.
Después de decir esto el jaganshi desapareció unos breves instantes y
reapareció unos metros más lejos del pelirrojo. Cerró los ojos y cruzó los
brazos.
«Qué patético. No puedo creer que haya dicho todas esas cursilerías, sin
embargo... he vaciado un poco de todo el mundo de sentimientos que sentía»
Unos fuertes brazos le rodearon la cintura. Unos brazos que no sabía que no
pertenecían a su kitsune... por lo menos no cuando era Shuuichi.
«¿Youko?»
»Hiei – murmuró suavemente el Youko plateado – tus palabras me tocaron el
corazón y cree que sólo pocas cosas lo han logrado. »¿Por qué
apareciste? – preguntó Hiei alejándose considerablemente del kitsune.
»Kurama te dijo que el biorritmo se acercaba pero no te dijo que era esta misma
noche – sonrío provocativamente el zorro. »¿Por qué?
»No importa. Él tiene miedo... tenemos miedo.
»¿Miedo a qué? – preguntó el jaganshi levantando una ceja. »Miedo
porque soy tuyo.
»Por el momento – agregó casi amargamente Hiei, recordando las palabras que
le había dicho momentos atrás.
Youko miró seriamente al demonio de fuego y se acercó decididamente a
él. Cuando estuvo a pocos centímetros lo atrapó en un beso profundo, lleno de
sentimiento y arrebato. Al comienzo el youkai había estado renuente a devolver
semejante beso pero todas sus defensas fueron retiradas al poco tiempo y
devolvió el beso con igual desenfreno. Sus respiraciones se mezclaron
violentamente igual que sus bocas.
Terminaron el beso respirando agotadamente y en los rostros con un sutil
sonrojo. El zorro tardó un poco pero volvió a su postura anterior sin muestras
de acaloramiento y comenzó a hablar.
»Por el momento no. Ahí radica mi miedo, si supiera que eres un amante más
sólo me preocuparía por satisfacerme, pero es diferente. Lo que siento va más
allá de simple deseo, como lo sentí por todas las personas que pasaron por mis
manos.
«¿En qué tratas de envolverme zorro?»
»¿Entonces porque tanta cosa con eso del momento?
»Ya te lo dije: por miedo. Fue un último intento para negarme todo lo que
siento.
»¿Y qué te hizo cambiar de idea?
»No sabía que fueras tan curioso – murmuró Kurama sonriendo levemente –
porque me confesaste que te sentías igual. No sientes el miedo tan ilógico que
siento yo, pero si sientes en la misma intensidad la dependencia.
«¿Dependencia? creo que existe una mejor palabra que describe lo que
estamos sintiendo: amor... maldito seas kitsune creo que después de estar tanto
tiempo contigo lo ningen se me ha pegado y, lo más curioso es que no me molesta
como debería»
»Supongo que esto aclara todo, ¿no zorro?
‘Supones mal Hiei, pero no es necesario que lo sepas... aún’
+
Silencio.
Sólo se podía oír
el sonido del retumbar de una gota perdida de agua perdida cayendo
consecutivamente en la hoja de una planta de rojas flores. La oscuridad se iba
haciendo profunda, suplantando los rayos de luz que habían e imponiendo un
ambiente tétrico.
«No me respondes
kitsune...»
Un sonido de algo arrastrándose invadió el lugar. Hiei miró al zorro con
signo interrogativo porque se había dado cuenta de que el lo que ocasionaba ese
ruido eran unas plantas creciendo.
»¿Por qué crees
que hice la apuesta ésa?
«No sé»
»Fue para tratar de
probarme que era capaz de controlarme... fallé.
‘Ahí fue el
momento de aceptar todo. Alguna puerta secreta en mi
mente se abrió sin hacer ruido y me aterré: hasta ese momento no se me había
ocurrido que, al tratar de probarme que podía huir de ti, confirmaba
y perpetuaba tu poder sobre mí. Comprobaba todo lo que despiertas en mí...
pero (lamentablemente) no era sólo carnal, con lo fue con la mayoría de mis
antiguos amantes. Sino que era algo profundo, emocional. Necesitaba que me
dijeras aunque sea entre gemidos mal contenidos, todo lo que sentías por mí’
»Hn... yo también lo hice.
El zorro plateado
sonrío y pegó una vez más sus labios a los del youkai. Y este correspondió
con la misma intensidad ese beso lleno de ansiedad y deseo. Suavemente el
kitsune levantó a Hiei y lo llevó hacia una cama de plantas improvisada,
mientras que seguían besándose profundamente. Se separaron agitadamente.
»¿Siempre juntos?
‘Itsu’
»Sí – respondió
murmurando.
«Tal vez...»
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Amor apasionado es ese amor que compromete todas las
horas, que se olvida del pasado y el futuro y crea,
mientras vive, la ilusión de la eternidad.
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N/A: *El título quiere decir “¿Siempre juntos?”. Gracias por leer J