“Memorias”
Basado en Yu
yu Hakusho
By Neu
- Qué hago aquí arriba o_o'?
Sou: aclarando.
- Soujirou?? O.O..
Sou: sie
- **
Advertencia: memoria 10, sueño (incoherencias =P); memoria 11: grrrr... mezcla peligrosa (u_u); memoria 12: lemon (eh... vale críticas y siiie de las destructivas y constructivas (pero aprecio más las destructivas, por razones que sólo Pame y Anya saben sabe ^_^))
((cap dedicado a CKL: "Oscuridad... Silencio, ¿cedes?"... sólo por ti, SÍ))
“MEMORIAS”
(Parte III)
Décima
Cerré rápidamente el libro en el que había estado concentrado la última media hora. Los ojos se me cerraban a cada rato por lo que suponía que ya era bastante tarde; ese desvelo se debía a que había cumplido con una pesada tarea para escuela. Eso de hacerlas o dejarlas me daba igual, pero estaba el hecho de que fuera uno de los primeros le traía gran alegría a mi madre, así que era por ella... después de darme una ducha rápida, al apenas acostarme en mi cama, caí rendido.
Los sueños no son sino pensamientos, deseos, anhelos no vividos durante el día. Tratan de realizarse, al menos por medio de sueños... deseos reprimidos...
<<Estaba caminando con las manos metidas en la chaqueta protegiéndolas del frío, cuando una fuerte tormenta de nieve comenzó a azotar las calles. Pasaba por una avenida especialmente oscura y llena de anuncios brillantes invitando a pasar a los club's que abundaban; eligiendo el que estaba más cerca, entré para resguardarme de la nieve. Tomé la única mesa vacía justo cerca de un gran estrado en el medio del lugar a modo de escenario.
Había luces de todos los colores tintineando y música a mucho volumen que de repente paró, quedando un silencio muy tenso hasta que una luz azul muy fuerte se enfocó en el estrado. Ahora gritos y silbidos dados de manera escandalosa y salidos de una gran oscuridad porque sólo estaba yo. Apareció alguien con vestimenta muy ligera... un chico... ¿HIEI?. Sólo llevaba un muy ajustado bóxer que dejaba a la vista por lo ceñido que estaba el cautivo miembro de generosas proporciones... Él se me había quedado viendo fijamente y se acercó hasta quedar sólo a un par de metros de mí y de la nada una música muy lenta comenzó a sonar.
-- ¿Qué haces?
-- Nada kitsune - susurró en respuesta - Ve - agregó señalando una cama de grandes dimensiones con un lindo cobertor rojo y bastantes cojines de seda negros.
Sin decir nada fui sumisamente hasta la cama, sentándome en uno de los filos. Cuando levanté la vista Hiei estaba ahora vestido con una extraña ropa de cuero que marcaba deliciosamente su entrepierna y los músculos de su pecho y estómago porque el resto de su cuerpo estaba sin nada. Se sentó en mis caderas y comenzó a moverse incitándome de manera efectiva. Yo gemía, me rendía a todo lo que esos movimientos me hacían ceder... mis ropas desaparecieron, dejándome más a su poder. De pronto sólo sentí sus labios en mi miembro, lamiendo, succionando con frenesí... lo único que llegaba a ver eran sus cabellos moviéndose rítmicamente...
-- Kurama... Shuichi... Shuichi!...>>
Desperté.
-- Shuuichi ¿estás bien? - pesadamente abrí los ojos; los suaves golpes en la puerta (los que me habían despertado) seguían.
-- Sí, gracias madre. Sólo era un sueño - respondí con voz baja. ¿Tan altos fueron mis gritos y gemidos que desperté a mi mamá...?
-- Bueno hijo, descansa - dijo poco convencida y yendo hacia su cuarto.
Recién pude respirar tranquilo agradeciendo a todos los cielos de que mi madre no hubiese entrado a la habitación. Los rastros de mi sueño estaban muy visibles a mi alrededor: las almohadas y cobertores en mi agitación los había botado al suelo e incluso mi ropa interior estaba un poco salida de su lugar, dejando a la vista mi miembro completamente erguido y con rastros pre-seminales. El sueño me vino de golpe a la cabeza, recordé sus cabellos perdidos entre mis piernas y sus ojos fijos en los mío mientras me hacía sexo oral con furia; mis mejillas comenzaron a arder y la erección a doler...
Pero ¿por qué?, ¿por qué Hiei? Estaba confundido, nunca antes había tenido un sueño de ese género y menos con él!... después de pensar en ese momento las razones, concluí que deseaba al terco jaganshi, quería tenerlo bajo mí, gimiendo mi nombre y todo eso me lo confirmaba con demasía la firme excitación bajo la que estaba... ah, después me dejé llevar por la delicia que es auto-complacerse...
Décima Primera (*)
Llevábamos juntos muchos años. Hiei seguía encargándose de los límites entre el Ningekai y el Makai mientras que yo me dedicaba a mantener la apariencia de un ningen normal, trabajando... sumergido en una vida que hubiera sido cotidiana y aburrida, sino fuera por su presencia constante en mis noches y días.
Durante un tiempo había tenido el ilógico miedo (o tal vez no tanto), de que mi amor, así como el efecto de un boomerang, hubiera encerrado tu vida en un callejón sin salida... atándolo a algo que no quería... pero no, en ocasiones ambos habíamos aceptado cosas desagradables sólo por el hecho de seguir juntos... promesas que se habían cumpliedo...
-- No te enfades... lo único que quiero es cumplirte una promesa. Y hacerte olvidar cualquier cosa desagradable - sonrió abrazándome con más fuerza.
Una promesa dicha entre gemido y jadeos, justo en el clímax del orgasmo, ¿era válida?. Ni siquiera hubiera pensado que Hiei se acordara, pero sí lo hacía y ahora estaba reconfortándome, porque mi ánimo estaba el subsuelo del planeta. Lo que había temido por mucho tiempo había sucedido... mi madre había muerto. Había sido una muerte pacífica y sin dolor causada por el detenimiento de su corazón viejo y cansado.
Y permanecimos callados, viendo la gran oscuridad en la que estábamos. No era necesario o importante decir o hacer algo, simplemente estar allí, el uno junto al otro. Ese era todo el consuelo que deseaba y Hiei me lo daba sin preguntar ni protestar... cuanto lo quería... y más porque sabía que lo que más detestaba él era esa inercia tan necesaria para mí en esos momentos...
Décima Segunda
Hacer el amor (puedo llamarlo así con todo el convencimiento existente) con Hiei es como viajar al infinito o vislumbrar la periferia de un acto completamente fuera de este mundo... fuera la posición o dureza con lo que lo hagamos. Lo era en ese entonces y aún lo es, a pesar de haber transcurrido tantos años.
<Nadie jamás humillará sino es humillado también...>
Había regresado a mi casa después de una misión, en la que Hiei no había dado muestras de vida. Tres semanas exactas que no sabía de él desde la vez en el lago, cuando lo forcé a medias a tener relaciones conmigo. A veces me sentía mal conmigo mismo por eso, aunque otras, por el contrario, tenía la completa seguridad de que volvería hacer lo mismo...
Dije una estúpida excusa a mi madre por mi ausencia y subí a mi habitación; después todo sucedió rápido. La misión me había dejado demasiado agotado para siquiera darme cuenta de la presencia del youkai y él y sin dar lugar a dudas me había derribado y dejado inconsciente, con unos golpes. Cuando desperté estaba amarrado de pies y manos a mi cama.
-- Hiei, libérame - pedí con voz suave tratando de librarme de las ataduras que me tenían preso. Hiei que había estado al pie de la cama se movió encima de mí, comenzando a acariciar mi cuello con su lengua. Primero suave pero sólo al inicio porque sus besos se tornaron en mordiscos dolorosos. Una vez más traté e liberar mis atrapadas manos... intento inútil. Sin querer un pequeño gemido de dolor entremezclado con placer salió de mis labios.
-- No - susurró contra mi cuello, respondiéndome recién, para luego traslada, sin prisa su lengua y colmillos a mi rostro, dejándolo húmedo y levemente arañado. Cerré los ojos y dejé de forzar las ataduras... estar así me encendía mucho, pero eso era algo que debía dejar entrever aún.
Hiei dejó de suministrar las caricias húmedas en mi cara y descendió otra vez a mi cuello centrándose en la clavícula descubierta fastidiando con los dientes y labios mojados. Aunque no quisiera aceptarlo sus besos habían hecho efecto en mí, manifestándose en mi entrepierna... aprovechando mi descuido, Hiei bajó mi pantalón, dejando al descubierto mi excitado y atrapado miembro contenido aún por la ropa interior y sin consideración con una de sus manos apretó contra mi miembro fuertemente; un reclamo murió en mis labios, ahogados por el gran gemido que me causó esto. Inconscientemente alcé mis rodillas a ambos lados de él, dándole fácil acceso a lo que quisiera hacerme... o quería que me hiciese. La mano que presionaba con fuerza mi masculinidad comenzó a moverse, acariciando por encima con violencia, proporcionándome más placer. Deseaba esas caricias furiosas y vengativas, cargadas de pasión y descontrol, pero desde otra posición (arriba) y sin tener las manos atadas con la más mínima posibilidad de hacer algo para evitar o incitar.
-- Detente Hiei... ¿por qué haces esto? - dije ahogando un gemido. Por más que lo intentara no podía controlar los jadeos que salían de mis labios... lo que hacía Hiei me agradaba demasiado.
-- Venganza y deseo - respondió parando todo contacto. Sonrió malamente y en un rápido movimiento me quitó la única prenda que aún tenía - ¿Por qué te quejas tanto Kurama?... sabes que no voy a parar hasta quedar satisfecho - dijo antes de sentarse en un costado de la cama.
Estaba tan cerca, pero por las malditas ataduras no podía ni rozarlo. Se quedó viendo mi miembro sin reserva, haciendo que yo me excitara aún más. Eso no pasó desapercibido por mi youkai quien me miró con una expresión tácita de 'te lo mereces'.
-- ¿Me vas a dejar así? - pregunté sin ocultar cierto temor después de unos cuantos segundos sintiendo como mi erección comenzaba a doler.
-- No sé - murmuró con maldad, alejándose aún más y poniéndose de pie justo al frente de mí.
-- Hiei, por favor - supliqué. En esos momentos quedó atrás todo vestigio de orgullo o dignidad. Sólo estaba el hecho de que quería descargo.
-- Tal vez más tarde. Aunque kitsune egoísta, ¿por qué no dejarte así?, Sí sólo piensas en ti y en tu satisfacción.
Mi mente saturada de lujuria e ideas de alivio, no entendió esta frase hasta que el jaganshi lentamente comenzó a desatar sus numerosos cinturones para después dejarlos caer y dejando a la vista su virilidad completamente erguida y hasta con algunas gotitas blancas en la punta. Mi respiración, hasta hacía unos minutos tranquila en apariencia, ya no pude contenerla, agitándose al igual que mi ritmo cardiaco y la palpitación dolorosa en mi sexo. Involuntariamente comencé a querer liberar mis manos y pies, lastimándome. Esa clase de tortura nunca había tenido la oportunidad de sufrirla... y no era muy satisfactoria. Desvié los ojos.
-- ¡Suéltame! - exclamé al notar que por mis movimientos violentos comenzaba a lacerarme la piel de las muñecas y tobillos.
-- No grites o exijas, pierdes tiempo - sonrió - Y te haces daño...
Con mucha fuerza de voluntad me detuve y enfoqué otra vez la mirada en él. Ya no tenía su camiseta por lo que estaba completamente desnudo y mirándome fijamente con sus penetrantes orbes rubíes. Advirtiendo que otra vez tenía mi completa atención, se arrodilló en la cama y sus manos empezaron a recorrer su cuerpo en lentas caricias centrándose en sus partes erógenas. Empezando por auto-torturarse remisamente con los dedos puestos en las firmes tetillas en círculos pequeños para luego bajarlas y centrarse en su miembro, comenzando a tocarlo y proferir jadeos bajos llamándome y pidiendo que lo tome con fuerza. Era aterradoramente excitante verle desnudo y tocándose y más en el lapsus de locura y lascivia en que me encontraba... pero todo eso pude soportarlo valientemente, sintiendo la excitación al borde del abismo. Sin embargo, cuando se incorporó un poco y unos de sus dedos previamente lamido con descaro se introdujo en su cuerpo son calma y lentitud.... no pude más y cerré los ojos con fuerza. Aunque después me di cuenta de que era inútil en todo sentido; con los ojos cerrados igual veía la imagen de Hiei masturbándose y penetrándose y con facciones contorsionándose en el éxtasis que él mismo se daba, mientras gemía mi nombre para provocarme... demasiado.
-- Por favor Hiei... ya no puedo más - rogué manteniendo los ojos cerrados. Algunas gotas de pre-semen escurrían de mi dolorosa erección. Casi de inmediato el silencio se hizo dueño del lugar y el jaganshi se acercó y bruscamente, rompiendo las ataduras de mis pies, levantó mis caderas, se posicionó bien, encima de mi.. Lo sentía, él también estaba al borde, y sólo había querido un poco de humillación de mi parte...
-- ¿Entiendes? Eres mío... - susurró justo antes de entrar la orgullosa punta de su húmedo miembro en mi cuerpo, arrancando un grito contenido de dolor...
"Eres mío"... esa afirmación era tan cierta como que me estaba arrebatando la virginidad. Nadie antes había entrado a mi cuerpo, ni siendo Youko ni Shuuichi. Nunca me había dejado, tal vez por orgullo y prepotencia o porque nunca me gustó el papel pasivo... pero en ese momento realmente no importaba ya que sólo quedaba Hiei y la deliciosa y dolorosa sensación de estar siendo invadido con furia. En un intento desesperado de descargar todo el dolor que sentía, agarré las mantas con fuerza pero no representó gran diferencia... algo cálido bajó por una de mis mejillas, tardé un poco para darme cuenta de que era una fina y tibia lágrima rodando de mis ojos. Hiei se me había quedado viendo fijamente. Vi en sus ojos rubí frialdad y hasta desprecio, sin embargo, él no se movía. Por experiencia propia sé que hay que tener gran fuerza de voluntad para no volverse loco con la increíble sensación de estar envuelto en la estrechez de otra persona... y entendí que eso lo hacía para no desgarrarme más y sin querer evitarlo sonreí. De alguna forma el youkai se preocupaba por mí...
-- Hiei... ¿puedes soltarme? - pregunté empezando a acostumbrarme al dolor y este desapareciendo paulatinamente. Gruñendo por lo bajo con una llamarada desató las dos ataduras de mis muñecas - Gracias - dije antes de que con un estremecimiento levantara más las piernas y las pusiera rodeando su cintura.
Este acto hizo que mi youkai soltara un gemido bastante atrayente a mis oídos e hiciese que sonriera otra vez. Ahora había dejado atrás el dolor y otra vez mi sexo clamaba por atención que no dudé en darle al ya tener las manos libres. Hiei me miró con expresión dura antes de comenzar a moverse con furia... mi mundo lógico desapareció con el comienzo de las arremetidas, a veces dadas con fuerza y llegando a puntos placenteros para mí y otras con delicadeza, alternándose para mi suplicio; yo sólo quería llegar al orgasmo... mi cuerpo también se movía, acoplándose a su vaivén e incrementando el placer. Así sólo duramos unos minutos más... mis músculos se tensaron al punto más alto de su clímax y ambos paramos todo movimiento justo antes de por fin tener el preciado alivio.
-- Eso fue espectacular - comenté, aunque después viéndole con recelo al sentir el dolor en mi parte baja y en los lugares donde habían estado sujetado a la cama - Pero para la próxima vez, por favor, sin ataduras de por medio - dije sintiendo como mis ojos se cerraban por el cansancio y liberando sus caderas. Hiei aún seguía arriba de mí y dentro, pero no tuve la fuerza de pedirle que se retirara... con tal no me molestaba y era toda una nueva experiencia.
-- ¿Próxima vez? - preguntó incrédulo. Yo ya me encontraba en los lindes del mundo del real y del sueño; aún sentía su mirada fija en mi rostro.
-- Por supuesto... a ti no te molesta. Cada vez que quieras... sólo ven...
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-- ¿Qué es eso? - ronroneó una voz muy por lo bajo sonriendo y perdiendo las caricias en el largo cabellos rojo de su amante, masajeando la cabeza con suavidad. Una de sus manos las deslizó hacia el pecho desnudo, rozándolo apenas...
-- Mmm - jadeó Kurama disfrutando de ese simple contacto. ¿A su cuerpo no le bastaba?, habían pasado la gran parte del día anterior y de la noche reconociéndose, tocándose; entregándose y poseyendo, teniendo contacto íntimo de todas las formas posibles después de sólo dos semanas separados pero aún reaccionaba como un niño ingenuo y casto a las más simples caricias que le brindaba Hiei.
-- Dime - dijo Hiei sonriendo levemente y separándose completamente dejando al pelirrojo en ascuas. Kurama volteó hacia él dejando de lado unas cuantas hojas.
-- ¿Qué? - preguntó sonriendo y jalando el desnudo cuerpo del jaganshi hasta que se sentó en su regazo, una pierna a cada lado.
Hiei se pegó a su cuerpo en un abrazo cariñoso, pasó los brazos por el cuello y hundió el rostro en el cuello de Kurama unos minutos, sin más intenciones que sentirse en un contacto cálido, sentirse juntos... ¿no?.
Sonriendo socarronamente Hiei levantó un poco la cara y hojeó los papeles en las que el kitsune había estado tan centrado unas cuantas horas en vez de descansar para su... ¿round número veinte?... ya había perdido la cuenta. Habían hojas de hojas con la letra de Kurama, siendo el título: "Memorias". ¿Eh?, ¿qué era eso?. La curiosidad le ganó así que un rápido movimiento se separó una vez más del pelirrojo y se fue al lado más lejano del cuarto, con los escritos en mano. Kurama al notar eso sonrió y se fue hacia la desordenada cama, sentándose e invitando a Hiei hacer lo mismo. Desconfiado se acercó a Kurama y se puso a leer.
-- ¿Así que es un suplicio quererme? - preguntó en voz baja Hiei leyendo las primeras líneas. Kurama salvó los pocos centímetros que los separaban y dejó un beso suave en la mejilla.
-- Por supuesto, pero eres la mejor tortura que me ha podido tocar... y no sé que haría sin eso.
-- Mmm... - Hiei siguió pasando las hojas - No sabía que ese fue nuestro primer beso zorro - sonrió pasando distraídamente los dedos por los labios - Un beso robado... - Kurama sonrió. Había leído lo de Kuronue sin comentar nada... extraño. Hiei soltó una pequeña carcajada.
-- ¿De qué te ríes?
-- Me causa gracia tus celos... ¿pero de Mukuro?, ay kitsune... - murmuró antes de seguir leyendo - Ah, no cabe duda de que eres un pervertido - sonrió de nuevo.
Sin hacer nada por evitarlo el kitsune le tumbó en la cama y comenzó a besarle los labios con fruición y fuerza hasta que todo el aire en sus pulmones se agotaron y se separó. El youkai se incorporó con una leve estela de saliva deslizándose por la barbilla, lo limpió con un dedo mirando fijo al pelirrojo.
-- Bueno, eso es algo que compartimos, ¿no crees?. Podría enumerar horas todas las cosas que me has pedido que haga... por ejemplo, ¿te acuerdas de vibrador...?
-- Sí, creo que en algún momento debemos repetirlo, cinco velocidades es buen número - respondió con seriedad, ocultando un sonrojo y una risa que luchaban por mostrarse. Siguió leyendo - Kurama las últimas están... extrañas... - el Youko río comenzando a acariciar un muslo descubierto.
-- Creo que escribo bien, ¿no crees?...
-- Reafirmo lo que dije hace tanto: "Nada humilde"... pero la última... mira como me ha dejado - dijo después de luchar un poco contra su orgullo. Kurama confundido bajó la vista al descubierto miembro de Hiei que estaba completamente despierto...
-- Vaya... - susurró el pelirrojo con lujuria - Así que reaccionas muy bien a la lectura de ese tipo - dijo suplantando las caricias de su mano por la de su lengua en el muslo de Hiei que comenzó a gemir...
Comenzaba el ¿round veinte?...
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<<"¿Lo ves? No te
pertenecía, sólo era pura apariencia... déjame protegerte de él, no quiero
que te hiera dejándote inmerso en un mundo negro y ajeno a ti" lágrimas
contenidas dejaban brillosos los ojos rojos y una sonrisa curvando los labios pálidos.
"Maldito
Kitsune...">>
~~
Owari ~~
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(hace tiempo que no escribía
esa palabra... maldita inspiración que no me visita para deshacerme de otros
fics,--U)
Como ya saben: Ni Kurama o
Hiei de mi pertenencia sino de Yoshihiro Togashi ^_^ (le agradezco las imágenes
y palabras ambiguas... aunque hubiera podido haber algo más específico uû)
(*) es undécima... bueno,
creo o-O. En todo caso me sonó mejor 'décima primera'
Hiei: que mala excusa...
Neu: vale lo de no tener
computadora a mano?? O_O
Sou: sip
Hiei: será u_u...
Neu:
AssiAsss bb!! Saliendo de eso, que decepcionante lemon! pero últimamente
no se me dan nada buenos o largos, u_u.
Sou: bueno, no es la 8tava
maravilla del mundo, pero no está tan malo...
Neu:
OO
Sou:
^_^
Hiei: conste, eso dice él...
¿Qué quiere decir la última
línea? ¿¿no se lo imaginan OO??
SÍ hay final feliz n___n!!!,
pero... bueno es un final abierto.
Ahora sí, eso es todo.
(cualquier cosa a fcv_cdt de hot)
<<<<<<<
No conocer límites es carecer de ellos ("Lestad el vampiro", Ann Rice)